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25 de marzo de 2011

Tres !!!

Estaba nervioso y no sabía porqué. Mateu y Tomás, un par de días antes, me habían dicho que vendrían, y Max me lo acababa de confirmar por sms. Tal vez fuera porque temía no cumplir. Me explico. Hacía tres días que había tenido una experiencia intensa, no tanto ya por lo que hice, sino más bien por el desarrollo de  esta. Y lo que ocurre es que cuando la intensidad es alta, me deja saciado de sexo para varios días. Y esta fue, además, una experiencia casi religiosa, de la cual ya hablaré en otro post más adelante.

El caso es que cuando llegué habían dos tíos, uno bastante mayorcete y otro tipo calvo, con barba y pendiente con mucho morbo, tipo oso, pero que no respondía al perfil del par que no me habían confirmado su presencia, así que tras la vueltita de rigor, me dirigí sin más preámbulos al rincón de los encuentros.

Allí ya estaba Max comiéndole la polla a Tomás. Así que como una estaba ocupada, saludé a Max primero. Vaya ! Sabe a látex ! Estos no han perdido el tiempo y ya han follado, pensé. Pues bien hecho!. Aquí no se viene a hacer punto de cruz !. Luego le toco turno de saludo de bienvenida a la de Tomás. :-)
Enseguida noté unas manos por detrás. Era el tío tipo oso que acababa de ver al entrar. Tras casí un fugaz saludo a su polla, reclamaron de mi los otros dos.

En un casi abrir y cerrar de ojos, donde estaba el tio recién incorporado, estaba Mateu. El otro, por lo que me dijeron luego, se corrió y marchó. Una pena, porque no pude apenas disfrutarlo...
Virgencita, virgencita, que aparezca algún pasivo, que yo con tres activos no voy a poder !!! Ah !!! Sería ese, tal vez, sería ese el motivo de mi preocupación ?. Me encomendé a Santa Rita, jejeje...
El caso es que poca tregua me dieron. Cuando apenas me despegaba de una, más que nada para respirar, ya me entraba otra por la boca.

Cuando no, estaba yo comiéndole el culo a Tomás, mientras los otros dos no sé lo que hacían. Y luego volvían, los tres de pie sobre el camastro y yo arrodillado y mamando alternativamente sus ricas pollas, procurando repartir el tiempo y la dedicación.
Max se disponía a follarme, cuando lo entretuvo Mateu con su polla. Se puso a mamar. Y le faltó tiempo a Tomás para hacer lo que Max había dejado a medias. Bueno... aún no había comenzado, pero mi culillo ya estaba debidamente lubricado y el condón correctamente ubicado.
Pero como decía, finalmente Tomás se adelantó. Y suerte también que ya había esnifado un poco de poppers para dilatar y relajar un poco, que si no...

Al poco cambiaron las tornas, y le tocó turno de follar a Max, que no tardó mucho en correrse. Era su segunda follada de la tarde, e iba ya muy salido ;-).
Como la anterior vez, marchó enseguida, pero esta vez si que se despidió.
Y para mi sorpresa, Mateu, que siempre se conformaba con mamadas, y dirigir un poco la acción, se apuntaba a follarme !!! Pero esto que es !!! Mi día de suerte ? Hoy iba a batir record, jejeje... y así fué. Valió la pena esperar al cuarto encuentro.
Aunque para mí, no es imprescindible que me follen para pasarlo bien. No, no, en absoluto. Si surge, bien. Sinó, pues también. Hay muchas maneras de disfrutar.
Hubiera estado bien la presencia de algún otro pasivo, que Santa Rita me negó. Así hubiera podido descansar un ratillo y observar la escena. Seguro que me pierdo muchos momentos por eso, ya que además muchas veces suelo cerrar los ojos cuando estoy... trabajando, supongo que para aumentar la concentración en lo que hago.

Al final, nos quedamos solos Tomás y yo. Y seguimos a lo nuestro. Y de nuevo me folló.
Aunque esta vez tuve que decir que parara porque comenzaba a dolerme, grrr... Y es que mi culo no es de alta capacidad, ni de alta resistencia. Aguanta lo que puede, pobrecito mío, jejeje... A veces se porta mejor de lo esperado, y otras se resiste bastante.
No obstante, Tomás me brindó una buena lechada sobre la colchoneta.
Y así acabó mi cuarta cita. No estuvo nada mal.
Y Salí canturreando...   

22 de marzo de 2011

Flashback

Era extraño, pero había conseguido sentarme en el autobús.  Extraño, porque a esa hora estaba siempre a reventar de gente. Y así, sentado, abstraido mirando por la ventanilla,  me dió en un momento por fijarme en quién bajaba del mismo. Coño ! Cara conocida, pero no mucho. De qué? Pues no sé. Hostia, ya me acuerdo !!!Todo eso en una fracción de segundo. Resultaba curioso que coincidiera con alguien, y me acordara de quien era, cuando solo lo habia visto una vez, porque una sola vez habia estado con él. Es verdad que hacía poco más de mes. Tampoco era mucho tiempo para olvidar. Pero sí, cuando aquel encuentro fue casual y relativamente breve. Y lo que más recordaba era su lengua. Dulce, cálida, húmeda y animada lengua que me regaló uno de los besos negros más memorables que me hayan dado.
Sí. Fue el mismo que aparece en mi post del día 11 de febrero titulado "Cambio de planes". Por un instante, me pareció sentir de nuevo su lasciva lengua, y tuve un flasback a aquel momento, a aquella situación, a aquel lugar...
Volví en mí.
Y él seguía ajeno, buscando por donde cruzar mejor la calle. Cruzando la calle y alejándose.
Me hubiera reconocido ? Se acordaría más de mi cara o de mi culo ? Le hubiera saludado? Y qué le hubiera dicho ? Te acuerdas de mí y de la lamida de culo que me diste ?.
En medio del autobús, no sé yo...
   

19 de marzo de 2011

Snowdreams (Sueños de nieve)

Descomunales vergas, como grandes cañones, echando y lechando cálido esperma como nieve sobre mi cuerpo. Reconozco que me costó llegar a tener esa visión.
Desde luego que la imaginación es libre, y junto con la esperanza, una de los últimas cosas que se pueden arrebatar a un hombre.

Sonaba bien el nombre del sexshop en cuestión, Snowdreams (Sueños de nieve), pero para una tienda de equipamientos para esquiar o para una estación de esquí. ¿ Pero para un sexshop ?.
No sabía que me iba a encontrar, obviamente, como cada vez que acudo por primera vez a algún sitio.
Pagué religiosamente mi entrada... y entré.

Lavabo y apartadero con cortinillas y tabique con agujero es lo primero que me encontré tras pasar a la zona del minicine. Qué cutre!, fue mi primer pensamiento. Y ya, inmediatamente después, a mano derecha la salita de cine. Oscura como la garganta del lobo, aunque eso ya me gustaba. Me senté en el primer asiento, junto a la entrada, en espera de que la vista se me acostumbrara a aquella poca luz. Mientras veía el reportaje que estaban emitiendo. Si, si... reportaje, nada de pelicula porno. El resto era silencio.

Al cabo de unos 10 minutos que mi vista ya comenzaba a distinguir algo, ví a cuatro tíos, sentados cada uno casi en cada extremo de la sala. Esperé 10 minutillos más, a ver si alguien se movía, se animaba, o qué. Uno para ir al lavabo. Cuando regresó, aproveché yo para ir. Volví a entrar en el cine y me fui al fondo. Alli, separado del resto por una verja había un sofa a un lado y otro, más tipo sofa-cama al otro lado.

Me senté, y al poco rato, uno de los tíos se vino para donde yo estaba. Tras muchos titubeos se sentó a mi lado. Tras otros tantos de más, timidamente me metió mano. Bien !... pero no, pues al final tuve que ayudarle a sacármela. Comenzó a pajearme, pero con una desgana que se la bajaba a cualquiera. Y eso pasó. Tampoco quería que le tocaran. Acabó yéndose.

Me quedé con el rabo fuera, y ya puestos, seguí yo. Rabo y mano son viejos conocidos, asi que no tardaron en animarse y en encontrar consuelo el uno con el otro, jejeje....
Pero el tío volvió. Ya no se anduvo con tantos miramientos y fué directo al agarradero.
Y ciertamente le puso un poco más de brío a la zambomba, pero seguía sin interactuar más, ni a mi me dejaba tampoco. Y la verdad, que para hacerme una paja, o media paja en este caso, no necesito a nadie. El coñazo de reportaje no ayudaba, y los cuatro gatos ( había entrado uno más) seguían sentados.
Le hice parar, me guardé lo mío, me levanté y me fuí.

Vaya rollo de semana !!!
Aunque ya me está bien, por no hacer caso de la voz de la experiencia: "no vale la pena", me dijeron un día antes. Y así fué.

16 de marzo de 2011

El gran apagón




Sin luces, sin pantallas, sin tonterias añadidas. Solo con todo el morbo de la Fiesta. Pulseras fluorescentes para todos.No recomendado para cardíacos!...De esta manera publicitaba Boyberry's de Barcelona la fiesta de "El gran apagón" para el martes en cuestión. Pero faltaban tres semanas !!! Y las esperé, procurando no tener ningún compromiso para ese día, y rogando para que no ocurriera ningún imprevisto. Bueno... lo de rogando es un poco exagerado, sólo lo deseaba. Que no es poco.
Y llegó el día y allí estaba yo. Cuando leí apagón, obviamente me imaginé oscuridad casi total y los tres "sin" corroboraba la idea. Pero no, no fue así. Si era cierto que las pantallas de video estaban apagadas, pero la luz de la tienda, las luces de los monitores de ordenador de la salita, las luces del lavabo y las luces que enfocaban las salidas de emergencia proporcionaban demasiada luz para lo que creo que debía de ser lo adecuado para la ocasión. Incluso con las pulseritas en cuestión, a la que entrabas en lo que habitualmente es el minicuarto oscuro del local, había más luz que nunca.
Tampoco hubo una afluencia mayor de personal al que normalmente he encontrado cuando he ido, e incluso podría decir que es el mismo tipo de gente. Básicamente bastante joven, no de extrañar pues las tarifas del local así lo incentivan. Con poco sentido del morbo. Si dos ligaban, seguían sus historias en la intimidad de las cabinas. Si bien es cierto que alguna cabina tiene vistas al exterior a través de algún gloryhole, y algo se podía ver. Pero sólo ver. Mucho paseo, mucha mirada y mucho ni me roces.
Sólo en un momento uno se puso a mamar a otro, y un tercero osó quitarse la camisa y participar con algún magreo, pero con todo, apenas 10 minutos.
Al cabo de un rato, dos besándose... Uhh...!!! El no va más.
Las cabinas estaban siempre cerradas, con lo que era de pensar que, o estaban ocupadas por una pareja, o alguien a la espera de mamar o ser mamado a través de los gloryholes, que más que eso, parecen las ventanillas de una taquilla , de lo grandes que son, pues casi te cabe la cabeza entera a través de ellas. Ese es un caso de que cuanto más grandes, menos morbo.
Esperé a que se vaciara una de las cabinas y me metí. Y dos pollas mamé... pero con el dolor de cabeza que me cogió por el mal humor que me vino, ni siquiera me llegué a empalmar, ni me excitaba con mis propios tocamientos. Un desastre !!!
Más que el gran apagón, la gran decepción.     

13 de marzo de 2011

Sexo ( o no ) en el metro.




Volvía de haber estado un rato en el cine Arenas. Una tarde poco provechosa, o más bien, infructuosa. Una tarde de baja intensidad. Una de esas que te preguntas para que has ido a perder el tiempo allí.
Cuatro magreos, una media paja y poco más.
Cansado del resto del día, también hay que decirlo, y con barba de tres días, no ofrecía tampoco el mejor de los aspectos. Pero en las sombras, todos los gatos son pardos, o eso dicen.
Así que estaba en el metro volviendo a casa, apoyado junto a la puerta de uno de los vagones, la pierna encogida y apoyada en la pared, dedo pulgar en bolsillo y resto de la mano aguantando la mochila. Marcando paquete, pero sin ser consciente de ello.
Todos los asientos ocupados, y el resto de pasajeros apoyados o agarrados a las barras. A pesar de la hora, no habia mucho agobio. La gente subía y bajaba cómodamente. Entre la gente subió un tio de lo más normal, que situandose en la barra libre más cercana a mí cruzó aleatoriamente su mirada con la mía.
Y quedó clavada en mí. En mis ojos. En mi paquete.
Eso me incomodó mucho y la huí. Pero por poco tiempo. La curiosidad me podía pero el ambiente me cohibía.
Demasiada luz.Demasiada gente ajena.
No era una mirada casual. Ni curiosa. Sino explícita, lujuriosa, buscona.
No sabía donde meterme. Pero su mano, en su bolsillo, si sabia  bien donde se metia, tocando y magreando algo que se adivinaba morcillona.
Le miraba los ojos y huía su mirada. Miraba hacia abajo, pero me daba la sensación que todo el mundo me observaba.
Las chicas de enfrente seguían hablando entre ellas, el de más allá perdido en no sé, otros cabizbajos... y a mi me hervía la sangre de deseo imposible.
Duró tres paradas, hasta que se acercó.
Puso la mano en la barra, y poco a poco la deslizó hasta hacer contacto con la mía.
Siguente parada... segundos antes de cerrar las puertas, dijo: bajamos ? ...

11 de marzo de 2011

Encuentros en la tercera fase (2ª parte)

... apenas me bajé del taburete, Mateu aparecía por la entrada.
"Al final he podido" dijo.Ya, pero nosotros ya hemos acabado, y todos se han ido ya. Bueno... Tomás está en el lavabo.
Podemos seguir nosotros dos, no?. No me costó decir que sí.
En eso salió Tomás. Te apuntas?. Tampoco le costó decir que sí.
Así que nos metimos, esta vez los tres, de nuevo en la cabina. Mientras nos desvestíamos y comenzabamos a mamar apareció de nuevo el mozo de buen ver de principios de la tarde. Aquel que estaba con Tomás cuando llegué, que rápidamente marchó a "reflexionar".
Se enganchó como una lapa a Mateu y a su polla, y todo el rato que estuvo allí, que tampoco fue mucho, sólo tenía manos y boca para uno. Estaba claro el tipo de hombres que le gustaba. No llegó a correrse, y casi como tan repentinamente apareció, del mismo modo desapareció.
Nos pusimos los tres a la labor. Tomás dejándose hacer por mí, yo haciendo lo que Mateu con la mirada me indicaba o con la mano me guiaba, y este dirigiendo y disfrutando del espectáculo. Acabó corriéndose de nuevo, aunque esta vez fue menos abundante.No tardó en irse y menos tardó Mateu en salir en busca de nuevos participantes.
Y así apareció un tío delgado, rubio, lampiño y aún más alto si cabe que Mateu, ya desnudo y con una impresionante polla turgente y de capullo achampiñonado.
Menuda polla de postre !!!. Caí de rodillas ante semejante monumento a la virilidad, aunque temía por mi ojete en el caso que se activara, a pesar que ya lo tenía currado de las folladas de Tomás y Max.
Pude disfrutarla durante un rato, hasta que Mateu le bajó la cabeza indicando que me la mamara. Mucho tuvo que bajar para adaptarse a mi altura, pero lo consiguió y comenzó a regalarme una dulce mamada.
Gozando de la visión, y pajeandose al mismo tiempo cuando mi boca le dejaba, Mateu acabó desperdiciando su leche en el suelo, en vez de regarme el pecho como otras veces había hecho. Se vistió y se marchó.
El dueño del monumento seguía mamando, y un tío se acercó a palparle. Delgado, de aspecto muy viril y cara de pocos amigos, intenté lamerle los pezones, pero no se dejó. Intenté mamarle la polla, pero tampoco se dejo. Lo intentó el  rubio pero tampoco lo consiguió. Solo tocaba, y como mucho se dejaba tocar.
El rubio se tumbó boca arriba, y mientras lo sobábamos y pajeabamos, el nuevo se puso un condón disponiéndose para follárselo.
Y así lo hizo... y así les dejé.
Había disfrutando de lo lindo, pero ya estaba cansado.
Ya en el metro caí en la cuenta que no me había corrido !!!   

10 de marzo de 2011

Encuentros en la tercera fase ( 1ª parte )

Bien !. Al menos sabía a ciencia cierta que uno vendría.
A punto de salir del trabajo recibí un sms de Max confirmando que acudiría a la cita.
No lo conocía, pero me había escrito un mensaje en contestación a un anuncio. Activo, le gustaba que se la mamaran y le iba el morbo con más gente. Suficiente.
Calvo con tejanos y jersey verde, le dije para que me reconociera, pero no caí en la cuenta que posiblemente estaría en bolas y en plena faena cuando me viera, jejeje... pero me vió.
Con Mateu ya había quedado días atrás, pero me faltaba que de últimas me lo confirmara, así como si había conseguido reunir a más gente.
Así que llegué al erotixx sin saber, aparte de con Max, con quién me iba a encontrar.
Dos cabinas contiguas ocupadas...Dos tíos. La cabina grande, ocupada. Dos tíos más por lo menos.Y uno sentado por ahí mirando un video.Total 5 tios. Record !!!. Pero todos ocupados y uno sin visos de parecer interesado.
Al poco de estar, abrieron la puerta de la cabina grande, y allí estaba Tomás, con un buen mozo de buena tranca.
No esperé a que me invitara a pasar, como tampoco se dedicó a saludarme, sino directamente preguntó si había traido poppers. Su cara de alegría fue todo un poema cuando asentí.
Pero mi presencia y el hecho de que Tomás se pusiera a esnifar poppers parece que puso nervioso al buen chaval, y no tardó ni cinco minutos en irse. Se iba de ahí, pero estaría por el local.
Pues bueno, cada uno es libre de hacer lo que quiera.
Así que Tomás y yo nos pusimos a lo que habiamos venido a hacer. Disfrutar. Sin complejos.
Iba ya muy caliente Tomás, por lo que no tardó en lubricarme y follarme. Sin preguntas ni tonterías. Condón, poppers, lubricante y "pa'dentro".
Se cansó él antes que yo. Así que nos pusimos a hacer un 69.
Fue en plena acción cuando apareció Max. O se suponía que era él.
Llegó, miró, se desabrochó y quito los pantalones. La camisa también fue fuera y comenzó a tocar, y a ofrecer su rica polla. Le saludé con una mamada, como suelo hacer, y hasta después de unos cuantos magreos, no le pregunté si era él o no.
Así estuvimos los tres un buen rato dificil de precisar, hasta que unas nuevas manos me rodearon el torso por detrás, jugueteando con mis pezones.
Cuando me dí la vuelta vi que era aquel tío de barbita de nuestro primer encuentro en el erotixx. Me hizo mucha gracia, pues recordé su lechada sobre mí de aquel día.
Ya eramos cuatro. Mateu no aparecía.
Casí al unísono, parecía que se hubiesen puesto de acuerdo, Max y Andrés (así llamaré al tío de la barbita) se retiraron para enfundarse un condón, y acto seguido nos pusimos Tomás y yo en posición de recibirlos.
Y así se pusieron a cabalgar sobre nuestros culos, cual dos jinetes, en competición de quién follaba más y más rápido. A veces se cogían por el hombro para acompasar el ritmo, pero en ningún momento dieron muestras de cansancio, ni descansaron, ni tregua nos dieron (Ni falta que hacia, jejeje...) hasta que ambos se corrieron.
Se vistieron y Andrés se despidió, y Max, simplemente se marchó.
Actitud que, como le dije a él mismo en un email a posteriori, me encantó. Vino, se sirvió y se marchó.
Tomás y yo nos quedamos sin corrernos, así que volvimos a la faena, hasta que le saqué una buena lechada que desparramó sobre su vientre en pleno subidón de poppers.
Nos vestimos, yo sin correrme, y mientras él fue un momento al lavabo, yo le esperé fuera de la cabina, consultando el correo electrónico en las pantallas. Mensaje de Mateu: "... Lo siento pero por tema curro no he podido ir, Como ha ido? Ponme caliente, que tenía muchas, muchas ganas."
Pues vaya, él se lo ha perdido.
O no ? ... apenas me bajé del taburete, Mateu aparecía por la entrada.
"Al final he podido" dijo.Ya, pero nosotros ya hemos acabado, y todos se han ido ya. Bueno... Tomás está en el lavabo.
Podemos seguir nosotros dos, no? No me costó decir que sí.
En eso salió Tomás. Te apuntas ? Tampoco le costó decir que sí.
Y así empezó la segunda parte de este tercer encuentro...

Max

Hola, soy Max.
Hasta el último momento no supe si podria ir a la cita. Pero al final acudí. Después de pagar la entrada, empecé a buscar al colega con el que había quedado. Al abrir una de las cabinas que tenía la puerta entornada, vi al que podría ser el tío de la cita, que le estaba mamando la polla a otro. Asi que entré ante el gesto de invitación que me hizo uno. Rápidamente me magrearon el paquete, y yo no dude en quitarme los pantalones. No llevava ropa interior, asi que mi polla fué objeto de sus caricias. Empezamos a intercambiarnos sobeteos, mamadas y poppers. Apareció un cuarto individuo con barba que me dió mucho morbo. Se unió a la fiesta, Mi polla fue objeto de varias mamadas por parte de todos, y yo mamé todo lo que pude. El rapado y su colega estaban entregados a satisfacernos  mí y al de la barba, que por cierto tenía unas manos muy habilidosas con mi polla y mi ojete. Cuando ya estabamos muy calientes, empezamos a encular a nuestros colegas, a cuatro patas, encima de la tarima. Estuvimos un buen rato a un buen ritmo, con poppers, e intercambiando miradas entre el de la barbita y yo, aguantando el ritmo. El de la barba fue el primero en correrse, y yo, ya que tenía prisa, (tenía que estar en otro sitio) opté por descargar. Fué alucinante, acabé jadeando y acalorado, me vestí y me largué sin más.

9 de marzo de 2011

Encuentro casi furtivo

Segunda experiencia en el Erotixx.
Habiamos decidido quedar para un segundo encuentro al siguiente martes, aunque ninguno de los dos lo podiamos confirmar  hasta el último momento, con lo cual la incerteza estaba asegurada ya que no disponiamos de los respectivos móviles para avisarnos.
Mateu dijo que también llamaría a Tomás, el "otro" del anterior encuentro, a ver si quería repetir experiencia.
Finalmente pude escaparme y me presenté a la hora convenida.
Me salió gratis esta vez, ya que con una entrada, te regalaban otra para una siguiente vez. Dejé chaqueta y mochila en la taquilla y entré.
Me dirigí directamente a la cabina doble y allí estaban ambos de pie. Mateu sobre la tarima siendo mamado por Tomás. Ambos se percataron enseguida de mi presencia. Tomas se retiró de la polla de Mateu, y yo, a modo de saludo, sin mediar palabra, me la metí hasta el fondo de la garganta iniciando una breve pero intensa mamada.
Enseguida Tomás reclamó su parte, así que me arrodillé para también poder "saludarlo".
Decir que no me costó nada quedarme en bolas y continuar trabajando ese par de pedazo pollas.
Por la incerteza de poder acudir o no, no me traje condones, por lo que Tomás no pudo follarme esta vez, pero en un momento, entre sudor y poppers, al tenerlo en posición adecuada pude compensarle con una buena lamida de culo.
No es algo que, por principio, haga siempre y a todo el mundo. No, no... A quien se lo haga se puede sentir afortunado, jejeje...
Es broma. Básicamente tiene que estar limpio, no oler, no tener pelos y no ser excesivamente grande.
Un par de veces Mateu salió en bolas de la cabina para ver si había algun otro tío por el local que se quisiera apuntar, pero sin suerte.
Con todo, este momento de sexo no duró demasiado, tal vez no más de media hora. Tomás se corrió sobre sí, se limpió, vistió y largo enseguida.
Solos, en un par de minutos, Mateu hizo lo mismo, aunque tuvo el detalle de echarme su corrida sobre mi pecho. Se ve que ambos tenían prisa.
Y me quedé solo. Tampoco había ya nadie en el local. Consulté el correo en las terminales, que hoy sí, ya funcionaban.
El encuentro había sido express, casi furtivo, sin la expectación de la primera y sin participación de terceros, pero había resultado igual de satisfactorio.
Y hubo un tercer encuentro. Espectacular. Pero eso será motivo de un próximo post. 

4 de marzo de 2011

Blue Star




Me habían comentado que allí también había un minicine que se usaba como zona de cruising, así que una de aquellas tardes que no tenía nada especial que hacer antes de llegar a casa, decidí pasarme por aquel sex shop de la calle Numancia.
El local se dividía en dos partes; la tienda arriba y zona de cabinas, minicine y peepshow abajo.
Sin dudarlo tomé las escaleras abajo. Pagué mi entrada y accedí con la ficha que me dieron al local.
En un rápido vistazo se parecía mucho al Blue Box (ver post de febrero), pero enseguida vi algunas diferencias. Este tenía dos pequeñas salas con butacas, y otras dos salas con video, una de ellas con vistas al peepshow y con gloryholes, y además 4 cabinas individuales con video, comunicadas dos a dos con gloryholes.
De este último pequeño detalle no me dí cuenta hasta bastante más tarde.
De gente no estaba mal. En principio 10/12 tíos ya eran el doble que en la anterior sexshop que mencionaba, pero la experiencia siempre me ha demostrado que la cantidad de gente reduce las posibilidades de llegar a algo. La gente se vuelve más estirada o selectiva, no sé. Y así fue durante la primera hora. Alguno se sentaba en las butacas, pero nadie se ponía al lado. Se acercaban al peepshow, pero nadie se metía mano. Los gloryholes de la sala desocupados.Una pena. Y otros paseando, de un lado a otro, sin cruzar miradas, o como disimulando que pasaban por allí, o mirando los diferentes videos que aparecían por las pantallas.Las cabinas vacías.
Mucho hetero reprimido, pensé. O todos extremadamente pasivos. Pues vaya plan !.
Así que cansado decidí meterme en una de las cabinas, a descansar de los paseítos, con la intención de, al menos, hacerme una paja... siempre que saliera por pantalla algo que me estimulara.
Fue cuando descubrí que las cabinas se comunicaban con un gloryhole. Ah! mira... a ver si aparece algo interesante.
Y vaya si apareció. Hasta seis pollas me zampé en la hora que siguió, e incluso alguna repitió.
Solo una se corrió mientras lo pajeaba, otro se corrió en su lado y cuatro se conformaron con la mamada sin corrida.
Aparte hubo uno que se metió en la cabina a dar cuatro caladas a un porro. Un fumador !!! Un nuevo próscrito de la sociedad. Y otro que en vista que no me enseñaba nada, opté por enseñarle la mía. Y obtuve una discreta mamada.
Al final la tarde acabó siendo provechosa, pero le encontré un poco falto de morbo grupal.
Dos días más tarde, volví. El mismo panorama pero con menos gente. Aunque se iban renovando. Durante la hora y media que estuve las cabinas estuvieron ocupadas. Ni mamadas anónimas podía. Cansado de no conseguir nada, cuando estuve a punto de irme, apareció un tío trajeado de unos 30 y pico de años, guapete. Probé suerte y me quedé mirando en el peep. Afortudamente, la chica estaba bien acompañada por un tío que se la trabajaba. Mirando el tío se acercó a mirar el peepshow. Discretamente me metió mano, pero no se acababa de animar. Opté por irme, y lentamente me fue yendo. Al pasar por los gloryholes decidi quemar el último cartucho y me metí en el rincón por si lo que le apetecía era un poco más de "intimidad".
Bingo !... acabé de rodillas, con los pantalones bajados hasta los tobillos y desnudo de cintura para arriba, mamándosela hasta que se corrió largamente contra la pared. Uno miraba, pero no se animó.
Discretamente se arregló también esta segunda tarde, pero sigo creyendo que faltaba algo de participación.
  

3 de marzo de 2011

Parque vacío




Hace ya bastantes años, tal vez unos 20, un caluroso día de verano se me ocurrió bajar al parque que tenía cerca de casa. No hacía mucho tiempo que vivía allí, y ya entonces me parecía que el sitio podía dar lugar a cruising. Paseé un rato, entre los caminos oscuros que se abrían entre los arbustos. No había nadie, y la luz de las calles laterales apenas iluminaba nada. Un lugar apto, pero vacío. A lo mejor no era la hora adecuada. A lo mejor no era el día adecuado. No lo sé. Y no probé de bajar nunca más hasta hace 15 días.
...Y dices que hay ligoteo en el parque?, pregunté al tío con el que estaba chateando. Me contestó afirmativamente, ya que él, de tanto en tanto, se enfundaba su chandal e iba a hacer un poco de footing por los alrededores, y que junto al pequeño promontorio que hace de mirador, a veces hay quien esta dispuesto a hacer alguna mamada, u otras actividades. No me lo podía creer.
Me convidó a bajar al día siguiente sobre las 19.30 horas, ya oscurecido... y bajé.
El parque estaba casi totalmente en obras, la zona del mirador innacesible y apenas un par de senderos vacíos y oscuros como la boca del lobo. Tampoco había nadie. Esta vez se puede entender, porque además hacía frío.


Ayer pasé de nuevo. Seguía en obras, Normal. Cerrado a cal y canto. Siempre me ha parecido una estupidez cerrar los parques por las noches, por mucho que se apele a la seguridad. Pero en esta ocasión estaban todas las farolas encendidas !!!. En que coño esta pensando el ayuntamiento, malgastar dinero y energía en plena crisis iluminando de noche un parque en obras y cerrado ?.
Que apagen las luces, ahorren dinero y que mantengan las verjas abiertas para que los amantes de las penumbras disfrutemos de rincones a la luz prohibidos.

2 de marzo de 2011

Bajando el ritmo



Siempre ocurre igual. Después de unos días de alto estrés sexual, o dicho de otro modo, de intensa actividad sexual, vienen unos días tranquilos, apáticos, en lo que no me apetece hacer nada, ni que me hagan. Este periodo puede ser de unos días o algunas semanas, pero no mucho más.
Y ahora ha coincidido con unos días de vacaciones. Días de desconexión total. Cero noticias. Ni televisión, ni radio, ni prensa, ni Internet, ni móvil. Sólo paz. Mañanas de sol y playa, mediodías de buen comer y buen beber, tardes de visitas y siestas, atardeceres de paseos, noches de cócteles y cervezas. De unos días sin sexo también se puede disfrutar.