Páginas

23 de mayo de 2011

Cinco de bastos

Hostia !, este culo no lo conozco,- fue lo primero que pensé cuando empuje la puerta para entrar en la cabina y ví aquel trasero en primer plano, cuyo propietario estaba en pleno 69.
Igual la salita está ocupada por terceros, y ya me dirás donde metemos cuando vengan, si vienen, los colegas, fue lo segundo que pensé.
Y no pensé más, cuando entre las piernas del dueño del trasero desconocido apareció sonriendo la cabeza de Tomás.
Incorporándose ambos, Tomás me presentó.
Este es Manel, un amigo al que he invitado, - dijo.
"Encantao", contesté mientras me dirigía directamente a efectuar mi saludo de bienvenida con los nuevos.
Ahí se acabaron las presentaciones y sin más, comenzamos a besarnos, lamernos y chuparnos las respectivas pollas a tres bandas, que no tardarían en convertirse en cuatro, pues en apenas un par de minutos hacía entrada un nuevo integrante.
Sin vacilar un instante se descamisó, dejando a la vista un torso muy masculino, y siguió desabrochándose los pantalones poniendo en libertad un artilugio de buen calibre y buen ver.
Por un momento se me subieron al gaznate sólo de pensar en la posibilidad que me follara.
Más que nada por que en el arte del follar, como en el del mamar, no todo es simplemente meterla y sacarla en un agujero u otro, sino saberlo hacer bien, sabiendo administrar en cada momento, intensidad precisa, presiones, ritmos y pausas adecuadas.
Y aquella polla tenía su envergadura, pero desconocía su destreza.
Así que seguí con mi saludo obligado, que ya véis no me cuesta nada, y con una exploración "lengual" por los pezones, huevos, polla, torso y axilas, como en un inquieto e incesante baile, alternado con suaves mordiscos.
Tomás y Manel siguieron a lo suyo, a los cuales no tardó en añadirse un tercero salido de la nada.
Así con todo, ya eramos cinco, que aunque cada uno se centraba en algo en concreto, no por ello, nos descuidabamos del resto.
Si mientras uno mamaba a otro, con sus manos tocaba o pajeaba a un tercero, mientras que este besaba o lamía al que tuviera en mejor disposición.
La interactividad era continua. De eso se trataba, disfrutar uno mismo y hacer disfrutar al resto.
De la misma manera que apareció de la nada, el quinto en cuestión desapareció en apenas unos segundos. Se vistió y se largó, sin despedirse.
Eran dos los tíos nuevos que me habían escrito y que querían venir, y aunque ninguno de los dos me había asegurado su presencia,  este, el que quedaba, por la descripciones respectivas que me habían dado, bien podía ser uno de ellos, y aproveché el momento para preguntárselo,  mientras se acababa de acomodar quitándose del todo los pantalones, calcetines y calzado, asintió.
Volvimos a quedarnos cuatro.
En un momento, Tomás se me acercó, y diciéndome, - Anda quita, que yo también quiero un poco-, le cedí mi lugar por los bajos.
Manel y yo nos dedicamos un rato a nosotros, y luego proseguimos con ellos.
El nuevo se tumbó en todo lo largo de la colchoneta, Tomás le comía la boca, Manel la polla, y yo...
Puff... le cogí uno de esos hermosos piezacos, le mordisquée, y observé su reacción. Se dejaba... Y se me abrió el cielo.
Bien conocida es la aversión que produce en mucha gente cualquier cosa relacionada con los pies, así como bien poco conocido es como zona erógena, y mi absoluto deleite ante un par de cuidados y masculinos pies.
Viendo que parecía que le gustaba, decidí regalarle un aperitivo de bocaditos y mordisqueos, mamadas de dedos, lamidas de planta y jugueteo de lengua entre dedos.
Y entre esto y la profunda e intensa mamaba con la que le estaba obsequiando Manel, acabó estallando en un larga y espesa corrida.
Tras recuparse, limpiarse y vestirse se despidió visiblemente satisfecho.
Oye ! Si vas a escribir en el blog, no uses mi nombre, usa otro,-comentó mientras marchaba.
Y que nombre te pongo ?, le pregunté.
El que quieras, da igual... Pepe, mismo, ya va bien,- acabó diciendo.
Tranquilo, siempre lo hago,- le dije.
(Pepe, si quieres cambiar de nombre, aún estas a tiempo ;-) )
Nos quedamos tres, y Tomás se convirtió en el centro de atracción.
Durante un rato, Manel le estuvo mamando la polla, mientras yo le lamía el culo... y el miraba por el espejo.
Al cabo de un rato, se giró y me dijo: Quiero follarte. 
No era una pregunta, pues no dijo puedo, sino quiero. Y así fué, tras colocarse un condón, me empaló.
Antes recurrí preventivamente al poppers par ayudar a dilatar y a un poco de lubricante para evitar roces molestos.
Mientras me acometía con sus embestidas, Manel me daba de mamar.
Lo bueno, si breve, a veces también es bueno. Cuando se cansó, la sacó, se cambió de condón e indicó a Manel su turno.
Por su posición, no tenía opción de darle biberón, así que me limité a acariciar su cuerpo y mordisquear y lamer su nuca. Se derretía.
Tomás también. Y poco antes de derretirse, se sacó el chubasquero, y dando la vuelta a Manel, se corrió en su cara.
Quieres correrte en mi cara, también?, - me preguntó Manel.
Lo puedo intentar, - le contesté dije no muy seguro.
Nunca, en ninguno de mis encuentros en el local me había corrido. No siempre tengo esa necesidad, y la mayoría de las veces disfruto como un enano sin tener que eyacular. Es más, a veces, me he dado cuenta que no me he corrido, ya camino de regreso a casa..
Y allí,  esa fue la primera vez.



Pepe 

(Breve fragmento autorizado por Pepe de un email que recibí tras el encuentro).

"...Siento haber estado un poco "tímido", la verdad es que estar allí con 3 (y en algún momento 4) tíos que no os conocía de nada, me cortaba un poco, aunque me fui metiendo en la situación, creo... La verdad es que teneís mucho morbo y que el local mola, así que imagino que volveré. Disfruté de lo lindo y me moló mucho cómo lo tenéis montado todo, jaja. ¡¡No falta de nada!! ¡¡Tu trabajo con mis piés fue de lo más morboso, tio!! Besos a los 3, que me lo hicistéis pasar estupendamente... ¡¡Creo que se notó en mi corrida!!)".

18 de mayo de 2011

La cabalgata de las Walkirias ( 3ª parte y última)

Trombones y tubas. Trémolos y fusas en cuerdas y fagotes. Turbulencias orquestales. Clarinetes y cornos. Explosiones de platillos. Orgía instrumental. Las notas resonaban por enésima vez en mi cerebro.No sabía cuantas veces había empezado y acabado el tercer acto. Había perdido claramente la noción del tiempo. Mi piel electrizada, restallaba con cada caricia, con cada roce, con cada pellizco.
El vaivén se había convertido en dos ritmos bien diferenciados. Una entrada, un ritmo rápido de cortas acometidas, agarrado a los muslos, una salida.Otra entrada, un ritmo más lento de profundas embestidas, agarrado a los tobillos, otra salida. Y así se sucedieron durante... no sé. Jinetes cabalgando sobre caballos desbocados...
Mi boca había quedado libre hacía rato. Mi polla, a reventar, lo acabó haciendo, lechando hasta quién sabe donde y entremezclándose el semen con el de aquellos que se habían corrido anteriormente sobre mí. Me sentía pringado de sudor y leche en cada rincón de mi cuerpo. Me empezaron a doler las entrañas. Supongo que se me notaría en la parte de cara que se veía porque los ritmos se calmaron hasta que pararon.
Hubo un momento de quietud. Sin movimientos. Cesó la música, y una voz susurró a mi oido al tiempo que me levantaba la venda que me cubría los ojos.
Ya se han ido - dijo.
Y has batido tu record - prosiguió, te dejo un momento, que voy a buscar papel para ayudar a limpiarte. Eso no lo habiamos previsto.
Ah, y aqui tienes la cámara para que veas las fotos, acabó diciendo mientras marchaba.
Cuatro tíos diferentes eran los que aparecían follándome en las fotos. Al primero lo conocía. El resto, no... Bueno, o eso creía por lo que veía de sus cuerpos, que no de sus caras que no se mostraban.
También aparecieron en varias de las fotos, parcialmente varios cuerpos, algunos sin hacer nada, otros pajeándose e incluso en alguna de ellas se veía corriendose sobre mí.
A simple vista me pareció que habrían pasado por allí unos siete u ocho. Bueno, ya me lo confirmaría en cuanto volviera.
Empecé de repente a oir un murmullo, la venda se deslizó en mis ojos y la oscuridad, por un breve momento me envolvió.
Retiré la tela de mi cara, pero no era la venda sino un gorra. Mi incorporé en lo que creía era el sling, que resultó ser una hamaca y el murmullo se convirtió en un amable "hören sie und wiederholen sie dann, bitte" me devolvió a la cruda realidad.
Me había quedado profundamente dormido aquella tarde de verano, en la hamaca de la terraza, mientras escuchaba una aburrida lección de alemán. Los chorretones en los que estaba empapado sólo eran de sudor. Sudor por aquel tórrido sol que me daba de pleno. Nada de semen. Nada de sling. Nada de tíos. Nada de nada.
Sin embargo, algo me dolía dentro.
Tal vez fuera por el darme cuenta que todo había sido un sueño.
Pero un maravilloso, cálido y húmedo sueño.               

6 de mayo de 2011

La cabalgata de las Walkirias ( 2ª parte )

Su tacto era firme...
Tras un breve pajeo, jugueteó con sus dedos durante un rato con mi ano, supongo que para comprobar su estado de lubricación. Luego, agarrándome las piernas no tardó en comenzar a penetrarme.
Primero suavemente, como para asegurarse del terreno, y luego más decidamente fue empujando su polla, en un ligero mete y saca hasta que llegó hasta el fondo, que fue cuando comenzó seriamente a bombear a un buen ritmo.
Yo seguía mamando, hasta que noté unas nuevas manos sobre mi abdomen.
Una manos frías, cuando menos respecto al calor que sentía dentro de mi cuerpo. No pude evitar un respingo que me hizo soltar la polla que mamaba, pero que no tardó en ocupar de nuevo su lugar, entre esa confusión de sensaciones.
Tras pellizcarme los pezones, mordisquearlos y un breve magreo por el resto del cuerpo, noté como se alejaba de mí para situarse entre el que me follaba y mi pierna izquierda.
Esperaba su turno para poseerme.
Y no tardó el cederle el sitio. Fue sacarla y meterla el otro, con diferencia notable de polla, bastante más ancha por lo que notaba.
Tanteé para coger el poppers y esnifé un poco para relajar el esfinter.
Arremetió seis o siete veces a ritmo lento, aceleró con otras tantas embestidas, y cesó de golpe. Se habría corrido?.
Quién si lo había hecho era el primer follador nada más sacarla, y justo antes que la metiera el segundo.
Su leche se desparramó abundantemente desde la barriga hasta la mejilla, pasando por mi tórax, lugar este donde más quedó, pues poco a poco, mientras me follaba el segundo, sentía el cálido néctar del primero como se escurría lentamente por los costados.
Por un momento, mi ano quedó libre de polla y de dedos.
No así mi polla, que estaba a reventar y que alguién quiso regalarle una alegría.
Me la comenzaron a mamar, pero no sé si el primer follador, el segundo u algún otro.
No sabía si se había ido el de las manos frías, pues ya no las sentía.
No sabía cuantos estaban junto a mí..
Una polla en la boca, uno mamando, y algunas manos magreando por varios sitios, pero sin saber cuantas eran a ciencia cierta, ni a cuantos pertenecían.
O a lo mejor, solo se habían quedado dos. Estaba confuso y la borrachera de sensaciones me enloquecía.
Habría también algún mirón, de esos que siempre están pero nunca participan ?
La idea me ponía más cachondo todavía.
De repente hubo una breve interrupción por los bajos. No así por la zona pectoral, donde mis pezones no tenían tregua. Unos pequeños vaivenes del sling me hicieron creer que alguien se estaba posicionando o recolocando.
Y unos segundos más tarde una cálida boca comenzó a mamar suave y dulcemente mi polla, jugueteando con la lengua la punta mi prepucio, para posteriormente relamer mi verga en toda su discreta extensión y notable erección hasta llegar a mis huevos, pobres ellos, que hasta ese momento sólo había golpeados por los embates de los anteriores folladores.
La fiesta continuaba...

5 de mayo de 2011

La cabalgata de las Walkirias ( 1ª Parte )

-Llego bien, no ?, Preguntó un tanto nervioso en cuanto me vió.
-Si. Tranquilo, no te preocupes- le contesté, pensando que el que tenía que estar nervioso era yo.
-Yo apenas he llegado hace diez minutos. El tiempo suficiente de dar una vuelta para ver como está esto de gente.Además eres el maestro de ceremonia, y sin tí, no me atrevía a empezar-, le dije, esto último sonriendo.
-Has traido todo lo que querías?,- prosiguió.
Como respuesta le enseñé la pequeña bolsa con todo lo necesario: una docena de condones, un frasquito de crema lubricante, la botellita de poppers, una venda, el reproductor mp3 y la mini cámara de fotos digital.
Aquel día habiamos quedado en aquel local que, como particularidad, disponía de un sling situado en una de salas.

Potente y hermoso objeto erótico, pero casi siempre y por lo general, a mi ver, infrautilizado en los lugares donde me he encontrado con alguno.
Iba a cumplir una de mis fantasías: Ser usado y follado en un sling, públicamente por quién le apeteciera y se prestara a ello, pero sin saber quién, cediendo el control a un tercero y privado de los sentidos de la vista y oido.
Puede parecer rebuscado, pero era mi fantasía.
Y así me dispuse en lo que iba a ser mi lugar durante un buen rato.

Desnudo me subí al camastro, me tumbé colocando cada uno de los pies en los agarraderos de cuero apropiados, y así, ya totalmente patiabierto, me coloqué los auriculares, dispuse el poppers a mi derecha y el lubricante a la izquierda, así como los condones, bien repartidos a cada lado.

La cámara se la cedí a él para que hiciera las fotos que quisiera cuando le viniera en gana, con la única condición por mi parte que hubiera una por cada participante, se viera este de manera total o parcial.
Me coloqué la venda, asegurándome que no veía nada, activé el reproductor y comenzó la música.
Y allí estaba, en mi completa oscuridad y oyendo a Wagner.

Para ir calentando un poco más, con mi cabeza ladeada, me dió de mamar su polla, mientras con sus manos trabajaba presionando mis pezones alternativamente y ,de tanto en tanto, introducía uno, dos y hasta tres dedos en mi estrecho culo para dejarlo caliente, húmedo y bien lubricado para las embestidas que me esperaban.
Realmente yo no sabía si los otros tres iban a venir o no. Tenían conocimiento del encuentro, pero les había pedido que no me dijeran si vendrían  o no. Lo sabría a posteriori.
Como tampoco sabía si alguno de los desconocidos presentes en el local se apuntaría.
Y pasó un rato, no mucho pero imposible de concretar, cuando sentí unas nuevas manos que comenzaban a tocar la parte interna de los muslos, magreándolos y descendiendo lentamente hacia mis genitales.
Empezaba la fiesta...

1 de mayo de 2011

Ménage a deux

Sed buenos y follad mucho ;-) , pero reservaros un poquito para el próximo jueves 28, ok?.
Así me despedía por email para las vacaciones de semana santa y a la vez convocaba para un próximo encuentro.
Pero era una incógnita quién iba a acudir, a fecha misma de la cita, pues había recibido diferentes respuestas. Max sabía que no podía venir. Tomás si había confirmado su asistencia. Tavi, una semana antes me había dicho que sí, pero en una semana pueden pasar muchas cosas y de Mateu no sabía nada.
-Hoy tenéis quedada, no ?, me preguntó el dependiente del local cuando pagué la entrada.
Bueno, realmente no pagué nada, pues entré con la invitación que te dan cuando vas una vez. Pagas un día, y entras dos.
-Sí, afirmé sonriendo.
-Ya veo que nos tienes controlado, continué.
-He visto dos de los habituales, comentó.
 A ver quién iba ser, me pregunté. Y entré.
 Vueltita de rigor. Dos tíos. Uno paseando. Él otro sentado en uno de las cabinas de asiento elevado, con los pantalones bajados y pajeándose mientras veía uno de los videos.
Estaba listo como para entrar y sin necesidad de agacharse, comenzar a mamar.
No entré y fuí directo al lavabo a adecentarme un poco, y acto seguido me dirigí a la cabina de nuestros encuentros.
La puerta entornada ocultaba quién había dentro y que estaba ocurriendo.
La abrí y la sorpresa fué encontrarme sólo a Tomás, desnudo.
Después de saludar primero a su rica polla, le pregunté, y me confirmó que no había venido nadie. Al menos de momento.
- Bueno, sólo ha entrado uno, al que le he hecho una mamada y se ha ido, dijo sonriendo.
Y nos pusimos a lo nuestro.
Y que hicimos? Pues un poco de todo, que resultó ser un completo, jejeje...
Pude disfrutar tranquilamente de su polla tanto por delante como dos veces por detrás. Punto este último que me sorprende, pues para tener una buena polla, nunca me duele cuando me folla.
Alguien, en algún momento se asomó, pero no llegó a entrar.
Y así estuvimos ambos, tranquilamente entregados durante un buen rato.
Para acabar con un final brillante, Tomás me regó con tan abundantísima como inesperada corrida en mi cara y pecho.
A ver cuando recibo las de los cuatro ( o más ) pensé. Una fantasía pendiente.
Una vez limpio, nos quedamos sentandos en la colchoneta, desnudos, viendo el video y charlando durante un buen rato.
No vino nadie más, pero a pesar de ello, el encuentro no desmereció.
Cuando llegué a casa ví un email que Tavi me envió por la mañana confirmando que no podía venir aquella tarde.
De Mateu, a fecha de hoy aún, no sé nada.
Espero que todo vaya bien.