Páginas

27 de noviembre de 2011

Cruce



Andando a paso ligero. Viernes 25, 18.10 h pm. Esquina Rbla.Catalunya- Aragó. Lado Llobregat-mar. Absorto en mis pensamientos. Sensación que alguien me mira. Encuentro de miradas. Me repasa de arriba a abajo. Me desnuda. Me penetra. Me desea... Velocidad de vértigo...Desaparece.
Impresión correcta?. Sólo sé que era un tío. No me he fijado más. No me ha dado tiempo a más. El corazón se me acelera.
Camino cuatro pasos. Me giro ? Dudo. Decido. Me giro...
Camina. Se gira. Me mira. Impresión correcta. Qué hago?. Sigo.
Camino cuatro pasos más. Semáforo. Me paro. Me giro ? No dudo. Decido. Me giro...
Se ha parado. Desplazado. En linea, 20 metros. Visión directa. Se magrea el paquete.
Dios mío! Corazón desbocado. Qué hago ? Dudo. Me muero. Decido. Si me sigue, hablamos. Cruzo.
Cuatro pasos. Media calle. Me giro. No está !!! La gente camina. Nadie parado. Nadie me sigue.
Entristezco. Cuatro pasos. Calle cruzada. No dudo. Me giro. Pasan coches. Sólo coches. Nadie espera.
Sigo mi camino...
Ocasión perdida. Duración 40 segundos. No más.

    

4 de noviembre de 2011

De incógnito


O casi, porque si bien no quedé estrictamente con nadie, si dejé puesto en un tablón de anuncios mi intención de pasar aquella tarde, de nuevo, y después de casi 5 meses por el Erotixx.
Hacía tiempo que quería volver, pero sólo.
Todas las veces que se me había ocurrido ir había sido porque previamente había quedado con dos o tres, y una vez allí, alguno más que estaba por allí se añadía a nuestra pequeña fiesta.
Siempre había resultado muy gratificante, y para los nuevos lectores podéis leer los encuentros publicados en este blog: Erotixx, Encuentro casi furtivo, Encuentros en la tercera fase ( 1ª y 2ª parte ), Tres!!!, El grupo crece, Cinco de bastos y Voyeur.
Pero para mí suponía un pequeño reto ir, sin cita previa con nadie, e intentar ligar con alguien en tan concreto y poco concurrido local, al menos en los días y horas en que lo había frecuentado.
Uno contestó al anuncio :"Pues yo también pasaré sobre esa hora, hace días que no voy",- decía.
Miré el perfil, poco descriptivo se definia como mamador de pollas (Un competidor, pensé, jeje... ), y de las fotos parciales, me quedé con el detalle del reloj. Tal vez así al menos lo reconocería.
El caso es que fuí y comencé a pasearme. No había mucha gente, 7 u 8 personas, entre otras, un oriental, un joven de buen ver, uno muy mayor, y el resto muy normal. Con esto no quiero decir que los descritos no sean normales, sino simplemente que se diferenciaban más que los demás.
Encontré el del reloj, pero siempre que pasaba por delante, rehuía mi mirada o simplemente no me hacía caso. No debía ser su tipo. Al cabo de muy poco desapareció.
Rechacé, aún no sé porque, al oriental, que intentó liarse conmigo, y no me decídia a entrarle a alguno de los que esperaban en las cabinas.
Ese es un paso que siempre, como sumiso, me cuesta dar. Prefiero que me entren, sin rodeos ni preguntas. Otra cosa es que yo lo acepte, claro, pero si se muestran desde un principio clara e inequivocadamente dominante, siempre doy una oportunidad.
Si lo noto muy vacilante, ya puede ser guapo o muy bueno que no voy a estar por la labor de perder el tiempo.
Así que opté por sentarme yo también en una de las cabinas, me la saqué y comencé discretamente a pajearme con la puerta de la cabina abierta, mientras veía uno de los videos .
A los pocos minutos apareció el del reloj, que no dudó ni un instante a agacharse y comenzar a mamármela.
Ufff !!!... lo hacía bien el condenao !.
La situación era un tanto extraña para mí, pues casi siempre, el que mama soy yo.
Estuvimos un rato así, hasta que me sugirió ir a la cabina del "columpio". Entiéndase "sling".
Dos de dos, y en una sola semana, pensé.
Las dos veces que acudo a un local con sling en una semana, y les voy a dar uso.
Fuimos para allá, me desnudé completamente de cintura para abajo, conservando únicamente puesta la camiseta, y me tumbé sobre el sling.
Y allí comenzó un buen trabajo de mamada y pajeo que duró un buen rato.
Dejamos la puerta abierta, por aquello de sí había alguno que quisiera apuntarse a hacer algo con nosotros, pero no tuvimos esa fortuna.
Cortaditos que sólo miraban casi fugazmente, con excepción de uno que se dejó sobar la polla con mi pie colgante. Pero fue cosa de pocos minutos.
Aquel rato acabó con una espectacular corrida por mi parte que me llegó de nuevo, como la última vez, a la cara.
Salí bastante sorprendido ya que mi actitud fué totalmente pasiva sin llegar a comer ni lamer ni mamar nada de nada.  Y me lo pasé de coña.
Y no ha sido la única vez que me ha ocurrido eso en estos días.