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29 de diciembre de 2011

Escenas olvidadas


Ocurre bastantes veces que al relatar las experencias vividas pasados unos cuantos días, dejo de mencionar escenas o momentos  que veo y/o vivo,  unas veces intencionadamente con el fin de centrarme en aquello que estoy contando, y otras que mi memoria se encarga de hacer una criba, de manera involuntaria.
Vamos, que me olvido. Luego, una vez escrito y publicado, me acuerdo. Hostia ! se me ha olvidado contar tal o cual cosa. Pienso, y me digo que no debía ser tan importante para el relato.
A veces son experiencias enteras. Quiero decir que, de estas no son que me olvide, sino que suele ser alguna que no ha tenido ningún morbo especial para mi para contarlo ( que no quiere decir que no me lo haya pasado bien), o sí, pero que ha ocurrido entre dos más interesantes y que esta se me ha ido quedando en el tintero y he acabado por no narrarla.
Así que he decido contar algunas. A medida que las vaya recordando. Serán casi como mini-post numerados, de pocas lineas. Como pinceladas de un cuadro y no tan breves como un haiku. Supongo. 

17 de diciembre de 2011

Cambio de rol (3ªParte)


A pesar de no hacerlo con entusiasmo, lo hacía.
Y eso era lo importante.
Yo aprovechaba esa pose para, a la vez de con una mano, acariciarle la cabeza y masajearle la nuca para transmitirle mi aprobación, con la otra le iba dando fuertes nalgadas en su saliente y dispuesto trasero, para estimularlo a hacerlo mejor y, de paso, calentarlo un poco más.
Cuando paró para seguir mamando, dijo de nuevo: deme su leche o méese encima mío.
Aunque sonaba educadamente también podía parecer que me estaba dando una orden. Algo fuera de lugar.
Varias veces, algunos Amos me han comentado que en muchas ocasiones se acaba haciendo lo que quiere y como lo quiere el sumiso. Bueno, es respetable pero no es mi modo de pensar.
Respetando los límites del sumiso, aunque el Amo pueda llegar mediante la persuasión a hacer que los supere, este puede hacer lo que le venga en gana.
Mira,- le dije - No tengo ganas de mear, que no de mearte. Si lo hubiera sabido, antes de venir me hubiera bebido una cerveza.
Esto era cierto, pero también pensaba que el lugar no era el apropiado.
Y si quieres mi leche te la tendrás que merecer,- continué.
Me separé de él hasta situarme en la zona del pasillo. Le hice una señal para que me siguiera y prosiguiera con la mamada.
Durante ese rato, por lo visto había entrado otro tío que se mantenía relativamente cerca sin perder detalle de lo ocurría.
- Ahora te das un paseíto hasta el fondo del local, evidentemente a cuatro patas, y vuelves,- le ordené.
Y así lo hizo, pasando de esa guisa por delante de nuestro espectador.
- Estoy muy, muy caliente. Por favor, deme su leche, dijo cuando volvió, y ahora más que una orden parecía una súplica.
- Otro día seré su putita y haré lo que me pida con quién Ud.me diga, añadió.
- Puta, sumiso y maricón, lo tienes todo,- le dije- más con intención de calentarlo que de ofenderlo. Por otra parte, no daba crédito a que esas palabras salieran de mí.
- Vienes a menudo ?, le pregunté.
- Una vez a la semana, pero sin día fijo, contestó.
- Pues el viernes que viene, a la misma hora, te quiero ver aquí. Entendido?.
Me contestó afirmativamente con un movimiento de cabeza.
Lo suyo habría sido contestar con un "Si, Señor", pero bueno...
- Muy bien, pero ahora, si quieres lo que quieres, continúa.
Estaba dispuesto a darle la leche. El perro se lo merecía. Yo ya sabía que iba a llegar tarde, pues la media hora había pasado largamente.
Y aún pasaría más de 10 largos minutos hasta que consiguió sacar el líquido blanco que le estalló en toda la cara y pringándole bien las gafas. Una más que abundante corrida, bien trabajada, bien ganada.
Se limpió, se vistió y se largó, sin muchas más palabras.
Hice lo mismo.
Llegué tarde.
Y al viernes siguiente, no vino.
No importa.
Mereció la pena.

14 de diciembre de 2011

Cambio de Rol (2ªParte)


Joder !, pensé. Y esta era una exclamación tanto de admiración por la espontánea entrega como de fastidio ante la disyuntiva que se me presentaba. Debía de hacer lo que en un principio como mucho estaba dispuesto, básicamente por la falta de tiempo disponible, y a saber, hacer una mamada rápida pero en este caso iba a ser dar de mamar o ya que se me presentaba la oportunidad hacer, que no ser, un poco de dominante.
La verdad es que sentía una sana envidia, pues yo hubiera preferido estar en la situación inversa. Allí, arrodillado, mamando y esperando las órdenes oportunas para complacer.
Supongo que notaría el perrete que tenía a mis pies mi indecisión, y se apresuró a ofrecer más.
Si quiere me desnudo y me paseo ante Ud. a cuatro patas, dijo. Estábamos solos en la salita del video.
Y añadió: me puede dar su leche o mearse encima mío.
Me agaché levemente y le dije claramente al oído: Pues ya estás tardando.
Se levantó y apartó al rincón donde comenzó a desvestirse, y de nuevo, a gatas y sólo con los zapatos puestos de acercó a mí.
Muy bien. Y ahora,  da una vueltita como buen perrito, para que te vea bien, y vuelves, le ordené.
Obedeció.
Le acaricié la cabeza y el lomo en señal de aprobación. Seguí con un tanteo de sus nalgas y unos cuantos fuertes cachetazos para ver como respondía y para calentarlo un poco más.
Gimió de gusto, aceptaba cachetes.
Buen perro... y ahora sigue mamando, le indiqué.
No podía dar crédito a la situación. Los papeles invertidos, al menos para mí. Una oportunidad aprovechada. Estaba aprendiendo ?.
Aunque no es un deseo muy fuerte, siempre he querido experimentar mi lado dominante. Soy consciente que no es muy intenso, pero sé que ahí está, y siempre he tenido claro que si debía probarlo era con alguien tanto o más perro que yo, con las ideas claras y algo enseñado. Un perrete, hermano-perrete en cualquier caso, del que pudiera aprender algo.
Mientras mamaba, no paraba de masturbarse.
Le aparté las manos a la espalda, diciéndole: Concéntrate en darme placer a mí. Si quiero ya te lo daré a tí... si te lo mereces, claro.
El gesto de apartarle las manos lo tuve que repetir unas cuantas veces hasta que aprendió a no tocarse.
Mamaba bien, aguantaba la pose arrodillada, se había paseado ante mí, aceptaba cachetes y lamía mi mano y dedos cuando se los ofrecía.
Bien... ahora de agachas un poquito más y me lames las botas...
(Continuará)

11 de diciembre de 2011

Cambio de rol (1ªParte)



A pesar de disponer de apenas media hora, decidí pasarme por el BlueBox, no ya tanto por encontrar algo de distracción sino para quedarme quietecito sin estar dando tumbos por las calles, ni meterme en ningún bar a tomarme un café que no me apetecía.
Sólo habían dos personas. Mejor, pensé. Menos tentaciones.
Uno, mayor, durmiendo en las butacas del minicine y el otro, de unos 40 años más o menos, estaba de pie en la zona de paso, viendo el video que ponían.
Me metí en la salita y apoyado en el tabique me puse a hacer lo mismo. No a dormir, sino a ver el video.
No pasaron ni un par de minutos que sentí como se acercaba, y se quedaba en el otro lado de la pared.
En nada, comenzó a asomarse repetidas veces pero muy discretamente, sin llegar más que vérsele la frente inclinada y los ojos que no miraban precisamente mi cara.
Eso comenzó a ponerme un poco cachondo, desde luego, más que ver como una polla follaba un coño en primer plano, que es lo que mostraba en ese momento la pantalla.
Discretamente también, me comencé a magrear el paquete, pues me daba la sensación que al tío en cuestión le apetecía biberón.
Esperaba que en cualquier momento se decidiera a entrar del todo. Sin embargo, lo que hizo fue dejar de asomarse.
Me habré equivocado al interpretar las señales, pensé. Así que movido por la curiosidad fui a ver donde había ido.
No llegué a salir. Para mi sorpresa allí estaba. Arrodillado y desnudo de cintura para arriba... esperando.
Sentí una sana envidia de su desacomplejada y rápida decisión. Quería rabo, me mostré dispuesto y actuó.
Claro que no me esperaba encontrármelo en esa posición. Tal vez quería algo más.
Me desabroché el pantalón, bajé la cremallera y me la saqué.
Se acercó arrodillado, abrió la boca y me la mamó.
Instantes después, paró. Me miró y dijo: "Gracias. Seré tu putita y haré lo que me pidas".
(Continuará)

5 de diciembre de 2011

Sauna Nova Bruc ( Ex-Nova Aqua Spa )


Un comentario en el blog me había alertado que la sauna Bruc había ya cerrado. Busqué la dirección a la que se habían trasladado, la publiqué para quién tuviera curiosidad y miré el calendario para ver cuando podía pasar a ver las instalaciones de la nueva sauna, pero con un nombre diferente Nova Aqua Spa.
Aunque si se publicitaba como la nueva sauna Bruc, cuanto menos debería conservar aquello que la hacía diferente del resto, a saber, el tipo de público asiduo al local y en cuanto a instalaciones, el laberinto.
Si no, simplemente se trataría de una nueva sauna, aunque fueran los mismos dueños.
No esperaba nada más, por si acaso, para no llevarme ninguna desilusión.

Así que, lunes 28, por la tarde, dos días después de su inauguración, allí me presenté.
A priori, dos cosas me parecían bien: que fuera nueva, ya que las otras comenzaban a tener un aspecto lamentable y su nueva ubicación mucho más céntrica, y eso que sólo esta unos 5 minutos de distancia.
Entrada discreta, casi tocando a la librería Laie, en unos bajos, varios escalones, timbre, pago y ya estaba dentro.

Lo primero que uno se encuentra es un pasillo recto con espejos a un lado y cuadros de famosos en el otro, aparte de alguna vitrina con máscaras y figuras. A la derecha del mismo se encuentran dos reservados y un lavabo, y a la izquierda, una salita de masajes y el vestuario con las taquillas. Este es un poco estrecho para mi gusto, con pocas banquetas para sentarse, pero bueno, el espacio es el hay.
Una vez aligerado de ropa y al final del pasillo se tiene acceso al bar, y cruzado este se llega a la Sauna propiamente dicha.
Esta montado como un espacio central, alrededor del cual se hayan las diferentes instalaciones.
A ambos lados están las duchas, con mampáras, que dejan más ver de lo que tapan, cosa que me parece estupendo.
Al fondo de la sala están un jacuzzi bastante amplio y una piscina, tal vez el triple de grande que el jacuzzi, con surtidores de agua a presión.
Al lado derecho se encuentran la sauna finlandesa (la seca) que aún huele a madera nueva y la sauna de vapor.
Y al lado izquierdo está el minicine, con tumbonas acolchadas, y el cuarto oscuro, o más bien zona de penumbra, con dos zonas a modo de salas apartadas y un par de amplias cabinas.Y ya está.

Globalmente no es muy grande, y está dispuesta a un sólo nivel.

El hecho de existir esta sala central desde la cual se acceden a los restantes espacios, y el hecho de tener que pasar por esta para ir de un lado a otro, tal vez da la sensación de más concurrencia que en la antigua sauna Bruc, o de otras saunas dispuestas en varias plantas, con más escaleras, cabinas y rincones.
Este mismo hecho parece dar lugar a que la gente se vea más y predisponga más al “roce” sin tantos remilgos.

No sé, igual fue una sensación mía, pero en cierto punto confirmada por la relativa facilidad que tuve en tomar contacto con otros usuarios, que contaré en otro post.
En cuanto al público que lo frecuenta es del mismo tipo que antes, aunque creo que un poco más variado, y en cuanto al cuarto penumbroso se le podría añadir algún tabique, o redistribuir los que están, para hacerlo más laberíntico, morboso, con más recovecos y añadir algún gloryhole, que tampoco estaría de más.

* Nuevas instalaciones (Ampliación de la sauna - Abril 2014)


2 de diciembre de 2011

Cruce ( Reflexiones )



Todo había sucedido demasiado rápido como para pensar y tomar la decisión adecuada, o cuanto menos, meditada.
Aunque básicamente el problema había sido el lugar donde había ocurrido.
En un lugar de ambiente o de cruising, más o menos, puedo saber como actuar. Tanteo la situación, me acerco o posiciono en algún rincón más adecuado o que esté más cómodo. Luego puedo esperar algún que otro indicio o paso por la otra parte, o intervenir yo y esperar alguna reacción.
Una vez que demuestro un interés o cierta predisposición a sus insinuaciones, casi siempre espero a que cojan la iniciativa clara, que tome las riendas, por decirlo de algún modo, cosa que, en principio me demostraría una actitud dominante, cuanto menos decidida, que es lo que más me atrae de la gente, la actitud.
Esto no siempre funciona, o porque finalmente no se decide, o si lo hace, por desgracia no lleva consigo una actitud finalmente, de manera clara y rotunda, dominante.
Por eso hablaba antes en condicional.
Si la persona realmente me da morbo, cosa no muy difícil porque muchas veces encuentro una cualidad a la gente que me lo da, entonces el paso lo doy yo, pero sin muchas esperanzas a un encuentro de dominio-sumisión, sino a algo más ligero, o cuanto menos, más convencional. Ya puede ser alto o bajo, delgado o generoso en carnes, atractivo o no tanto, bien dotado o en lo estándar, velludo o mondo y lirondo, joven o maduro. Obviamente, tengo mis gustos y preferencias, como todo el mundo, pero no me cierro a ellas, y cuando interviene el factor D/s, el físico queda en un segundo plano.
Pero claro, esto ocurrió a plena luz del día, en la calle. Totalmente desprevenido. Sin tiempo a reaccionar. Allí y en ese momento no era perro, sino persona.
Que tenía que haber hecho?. Acercarme?, Y entonces qué? Le saludo: Hola, que tal? Me estás proponiendo sexo? Tienes sitio? Yo, no... Eres Activo? Eres Dominante?.O espero que me salude y diga algo?.
Y si al acercarme, me ve mejor, se arrepiente y se marcha?.
Puff... no soy persona de muchas palabras, no tímido, pero cauto, discreto y me cuesta comenzar a conversar.
No lo sabré nunca lo que hubiera pasado.
Tampoco me preocupa mucho, puesto que si quiero historias, ya las busco.
Pero esto, así tal cual, no me había pasado nunca.
Sí algún cruce de miradas, o repaso de arriba a abajo, un te como con los ojos, pero ahí se queda todo.
Y lo más parecido fue lo que narré en mi post sexo (o no) en el metro del mes de marzo, y que por cierto, nunca acabé de contar el desenlace.
Bueno, espero que si ocurre algo parecido alguna vez tenga más chispa en reaccionar.