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2 de diciembre de 2012

Splash ?... y olvido.



Pues no.
Sólo 6.2 € literalmente tirados, que fue lo que me costó el taxi que me dejó a las puertas cerradas a cal y canto de la sauna Splash.
Aún sigo sin saber si realmente estaba cerrado por cese de negocio, por vacaciones o por alguna otra causa que se me escapa.

A la noche, ya estaría de vuelta en Barcelona, pero mientras tenía todo el día libre.
Era uno de los sitios que quería ir, pero no quedaba tan céntrica como H20, la dejé para el último día.
Y así, poco más tarde de la hora que publicitaba que abría, me presenté.
Y en la puerta me quedé.

Supongo que la gran despedida del día anterior, y el chasco que me llevé al intentar visitar dicha sauna, fue lo que hizo que haya olvidado que es lo que hice después.

Realmente sólo recuerdo haber ido caminando hasta la otra sauna de Benidorm, H20.
A ver... si retengo algunas visiones, muy pocas, pero no como para reconstruir una historia.

Cada día, después de comer, a la hora de la siesta que vendría a ser la de la siesta, habría el portátil, entraba en el blog, y escribía a grandes rasgos, pero sin olvidar detalles, todo lo sucedido la noche anterior.
A partir de ahí, durante estos meses, he ido confeccionando los posts en base a esos borradores. No me ha sido nada difícil recordar.
Pero llegado al del día que nos atañe, y leyendo las notas que escribí, casi me asusto al darme cuenta que será verdad lo que escrito está, pero no me acuerdo.
Y no será porque no pasaran cosas.

Y no, no iba ni pizca de bebido, para las mentes mal pensantes, pues sólo tomé una cervecita a la hora de la comida.

Aquí os dejo escrito, en base al borrador que redacté al día siguiente, ya de la vuelta, de lo que se supone que pasó.

...Llegué al H2O que estaba más vacío que nunca (Respecto a las dos visitas anteriores). Entré en el cuarto oscuro, creyendo que no había nadie. Me senté y noté que si había alguien, sentado, que al momento me tocó, me mamó, hizo que me estirara sobre la colchoneta y siguió mamando.
Vino otro tío, que se nos puso a mamar a los dos.
El nuevo nos dice de ir a una cabina, y pensé que era una tontería, pues con la poca gente que había, si se apuntaba alguien sería un puro milagro, pero acepté. ( Que pensara esto debe ser totalmente cierto, pues lo mismo pensaría ahora, si en una sauna casi vacía me dicen de ir a una cabina para más intimidad ).

Y ahora viene lo bueno, lo que más me sorprende que se me haya olvidado.

...El segundo tío, el que propuso ir a la cabina, mientras se follaba al primero, me incitaba a follármelo también, cosa que rehusé de hacer sin condón.
Fuí a la taquilla donde guardaba un buen montón de ellos, aparte del lubricante. (Esto seguro que fué así).
Cuando volví, acabé follando al segundo tío, mientras este seguía cepillándose al primero.
(Me hago cruces que esto no le recuerde, pues no suele ser para nada normal esta escenita).
El primer tío acabó y ser marchó, y me quedé con el segundo, lamiéndole huevos y polla hasta que se corrió.

Me duché, me metí en la piscina, dí una vuelta para ver que quedaban sólo 4 tíos, dos en una cabina, uno sentado en la sala junto a las duchas, y el otro dando vueltas como yo.
Me tumbé de nuevo en el cuarto oscuro.
Y como me aburría enormemente (eso tengo escrito), a pesar de faltar una hora para que cerraran, me fuí.

Me quedo preocupado...

Y así acabó las aventuras de esas vacaciones, bueno... con la vuelta a por la maleta y el trayecto de retorno, evidentemente.


28 de noviembre de 2012

Despedida nocturna (Última parte)




Comenzaba ya a ser una hora avanzada y quedaba poca gente en el Bears.
Eso, y las cinco cervezas que llevaba esa noche, si no me fallaban las cuentas, y que no me habían sentado mal, pues esta vez si había cenado, habían conseguido dejar un poco de lado mis reparos y vergüenzas, que pese a que os sorprenda, tengo y muchos.
Por ello, y como lo había hecho unos días atrás, a esas alturas de la noche, me dispuse a evacuar en los urinarios, con los pantalones cortos bajados, justo por debajo del culete, resaltándolo, de modo que dejaba al alcance de la vista y del tacto a quien viniera de gusto tocar o propasarse.
Pero aparte de una caricia de uno al entrar, no dió más de sí aquella breve provocación.
Digo breve, pues sólo fue el momento de orinar, no es que me pusiera allí como un florero en un escaparate.

Entre la gente dispersa, que aún quedaba, apareció un tipo grandullón como él sólo, que me doblaba en volumen, al que no había visto en ningún momento de la noche, y es más, diría que en ninguna de las noches anteriores.
Iba lo que se dice un pelín pedo, con cerveza en mano, y mirada vidriosa, lasciva, de desear vicio sin atreverse a pedirlo o tomarlo.

Bienaventuradas fueron mis cinco birrillas que me desinhibieron lo suficiente para meterle mano, sin pensarlo dos veces, allí en medio, junto al sling y cuatro o cinco tíos que andaban pululando con sus respectivas bebidas.
Tampoco se lo pensó dos veces para sacarla y mostrarle al mundo su buena morcilla, que como tal, así se presentaba.
Apenas permaneció unos minutos en mi mano, cuando el tío, ni corto ni perezoso, se descamisó y tras sacármela también, se arrodilló, aguantando el equilibrio con una de sus manos apoyadas en el suelo, y comenzó a mamármela.

La escena tenía su morbo. El tío en esa pose, y yo, la mitad que él, con mi cervecita en una mano y con la otra en su nuca, acompasando y dando ritmo a la mamada.
Los que allí estaban, miraban, bien apoyados en el madero junto al sling, bien apoyados en la pared. Éramos el espectáculo del momento.
Minutos más tarde, parecía que se cansaba y comenzó a incorporarse, lo cual, la gente interpretó que la función había acabado, y se marcharon.
Por un momento también pensé lo mismo, hasta que comenzó a descordarse las bambas y quitárselas, seguido de los pantalones, quedándose totalmente desnudo, vulnerable, sumiso.
Se arrodilló de nuevo para proseguir con la mamada, y yo aproveché, pasada la sorpresa por su actitud, a darle unos cuantos azotes en el culo, y ya que venían las cosas así dadas, pues bien cierto era que hubiera preferido tener los papeles invertidos.

Valga decir que eso le hizo ponerse más perra.
Dejo de mamar, y así tal que a cuatro patas y posición perruna, cogió un frasquito de poppers de un bolsillo de su arrinconado pantalón, tomó y me ofreció.
Mientras yo esnifaba, le acerqué mis pies, cuyos dedillos asomaban tímidamente por la parte delantera de las sandalias que llevaba, y reaccionando como esperaba, comenzó a lamer.

Sin titubear un instante, me desprendí de ellas y también de los pantalones, quedándonos ambos, en pelota picada.
Le dí unos cuantos buenos azotes en sus notables posaderas, mientras lamía mi pie izquierdo.
Paré, y apoyé mi pie derecho sobre su espalda.
La escena de sumisión me parecía conmovedora.

Al ratito, se dió la vuelta, estirado y con la espalda al suelo, cogió el pie que había reposado en su lomo, y comenzó a lamerlo en toda su extensión, sin dejar olvidados los dedos, que devoraba con fruición.
Su cara era un poema de puro gozo.

No pude más, y me corrí sobre él.

20 de noviembre de 2012

Despedida Nocturna (2ª Parte)




Con el culo contento y después de la mamada a esa conocida polla que ya comenzada a ser casi de la familia fui a por una cerveza que me refrescara un poco.
De nuevo abajo, me metí esta vez en el primer pasillo de la izquierda.
Las veces que lo había hecho en los días anteriores, era entrar y salir, no sin echar una ojeada a las jaulas laterales para ver si encontraba algo interesante.
Pocas veces ocurría el encontrar acción de a dos, supongo que, por muy poca más luz que hubiera respecto a otras zonas, y ser además  ser un lugar un poco más de paso y a la vista, intimidaba más al personal para que se desinhibiera.
Como digo, es un suponer, ya que en los días precedentes nada me había surgido allí.

Esta vez, en la última jaula de la derecha, me encontré con un tío en la treintena, sin camiseta, rapado,de tórax bien formado y peludillo sin exagerar, y en la penumbre, se adivinaba guapete. Un buen ejemplar, sin duda.
Eché mano sobre ese viril pecho, y fui correspondido de la misma manera, pues yo llevaba la camiseta puesta, pero por detrás del cuello, y pronto nos enzarzamos en un toqueteo de pezones, caricias, toqueteos, palabras y besos.
Valenciano con unos días de vacaciones, de polla más bien pequeña y corta, pero no por ello menos sabrosa, como pude comprobar seguidamente.
En aquella jaula, nuestra intimidad a dos no duró mucho, ya que al poco, otro turista de la piel de toro, madrileño para más señas se unió a nuestra pequeña fiesta.
También buenorro y bien dotado como pude comprobar.
Dos cosas resultaban curiosas. Aunque poco, algo ibamos hablando, y eramos tres en armonía.
Mientras ambos se liaron con besos, me dejaron libres los bajos, cosa que aproveche para saborear y juguetear a la vez con aquellas dos pollas que se me ofrecían.
Estaba en una de las posiciones que más motivan; agachado frente a dos miembros viriles. Cabe decir que contra más haya, más me motiva.
En plena faena de mamoneo conjunto o alternativo, según me iba apeteciendo de tener una o dos pollas en la boca a la vez, entró en nuestro rincón de la lujuria un cuarto participante, que se lió principalmente con el valenciano.
En un abrir y cerrar de ojos, que en la penumbra poco importa, este último, se quedó con los pantalones bajados y sin camiseta (No sé donde la puso).
Le adiviné joven, de complexión muy delgado, pero de carnes prietas, cintura estrecha, polla delgada de largo standard y culo pequeño, firme y redondo. Una ricura, vaya.
La pasión estalló entre el valenciano y el cuarto integrante, dejándonos un poco de lado al madrileño y a mí, con mi mamada.
Éste no tardó nada en correrse y marcharse, y yo, lejos de irme y sin cambiar de mi posición agachada, intenté unirme a la nueva pareja trabajándoles los bajos a ambos, y no pude resistirme a comer de aquel riquísimo culo que a tan escasos centímetros de mí se ofrecía. Era mi tipo de culo.
No me rechazaron, e incluso cuando a ratos me separaba de ellos, hacían muestras de buscar mi cabeza para que siguiera con mi labor.
Pero llegó el momento de estirar las piernas y reponer cerveza, así que cuando marchaba, me preguntaron sorprendidos: Te vas?.
- Sólo de momento. La noche es larga,- les respondí.

Un rato impreciso más tarde, de nuevo por la zona de cruising, por segunda vez esa noche me pilló el de la camisa hortera, que ciertamente me da apuro aún llamarle así, pero no se me ocurría ningún nombre y más cuando hacía dos días que no la usaba.
Y tuve nueva ración de biberón.
Como siempre, cosa breve, pero intensa.

Varios intentos no tuvieron éxito, ya fuera por mí o no, hasta que me encontré otra vez con el valenciano, en la última jaula del otro pasillo.
Y no tardamos en liarnos de nuevo, y fue cuando me propuso de ir a su hotel.
Si una cosa tenía clara en estas vacaciones es que no quería acostarme con nadie, y sólo cedería en ir a un hotel o casa, si era para una sesión, de sexo o no porque no era estrictamente necesario, dominación-sumisión.
Y como no pintaba para nada que eso fuera así, le rechacé la propuesta. Y seguimos a lo nuestro.
Al poquito apareció nuestro amigo común, no el madrileño, sino el "cuarto", y fué, para mi sorpresa que me dí cuenta que era mulato.
Le había estado comiendo el culo y el rabo a un mulato, y yo sin saberlo!!!.
Y nos liamos de nuevo los tres. Sorprendente.

Otra vez llegó un momento de descansar, y les deje seguir.
Esta vez no se sorprendieron, sino que me despidieron con un "hasta luego".
Me fui a por otra cerveza, a la cual, amablemente fuí invitado por el barman. Por lo visto ya me tenía fichado como consumidor cervecero, pues ni me preguntaba ya la marca, y como cliente de la casa.

Bajé de nuevo, me dí un garbeo, metí alguna mano que otra, pero sin cuajar.
Y no me pude creer lo que ví.
En el primer sitio donde nos encontramos, ahí estaban el madrileño y el mulato.
Bien recibido, otra vez nos liamos a tres bandas.
Puro vicio...

Y como no hay dos, sin tres, les dejé apasionados continuar a ellos solos.
Aquello ya no iría a más.

Salí, y tonteé con uno, y mientras nos liábamos, me pidió que le follara.
Como no me apetecía follar, sino ser follado, le dije que no, y al parecer, él estaba en la misma situación, por lo que nos separamos, lamentándonos.
  
Al poco, ví al valenciano que se marchaba.
- Salgo a fumar-, dijo.
- Ok,- le contesté.

Minutos más tarde, me encuentro con el mulato.
- Has visto a ...-, y sin dejarle acabar la frase, le contesté, a la vez que le guiñaba el ojo.
- Esta afuera... fumando, y creo que esperándote.
Se despidió con una blanca sonrisa.

Parecía que la noche se acababa, con aquella remontada espectacular que comentaba al final del anterior post.
El de aparencia de los años setenta que me folló, el de la camisa hortera que por dos veces me dió de mamar, el madrileño al que también se la mame, el valenciano y el mulato que en tres ocasiones diferentes de la noche nos liamos bien liados, todos habían marchado ya.

Pero aún hubo más...

15 de noviembre de 2012

Despedida noctuna (1ª Parte)




En esta mi última noche había decidido no empezarla por el "Lovers".
Excepto el primer día, el resto de la semana fue extremadamente aburrido, al menos como inicio de noche.
"Eagle" fue mi destino que abriría la última velada, pero resultó casi igual de frustante.
Al entrar sólo estaba el camarero y un cliente o amigo, así que me pedí mi habitual cerveza, que no tardé en apurar al ver, que al poco rato, entraban alegremente dos señores con sus respectivas señoras, posiblemente esposas.
No quería pasar por la amarga experiencia de ver un "Eagle" convertido en un antro de heteros guiris de la tercera edad.
Mi sensibilidad tiene un límite y eso sobrepasaba con creces mi nivel de tolerancia.
Me fuí al "The Look" el cual había visitado una sola vez, a última hora de la noche, donde me encontré con tres clientes compartiendo un trozo de pastel.
Esta vez, igual siendo mucho más temprano, habría más ambientillo y menos pasteles.
Pero no. Sólo estaba el camarero, yo y mi cerveza de cuatro euros. Al salir, quince minutos más tarde, entró un señor mayor.
Visto el plan, me fui a lo seguro. Mi Bears'Bar

                                             Bears' Bar nuestro que eres mi Cielo

                                             Pajificado sea tu nombre

                                             Venga a nosotros tus vicios
                                             Hágase tu voluntad así en la barra,
                                             como en el darkroom

                                             Cerveza nuestra de cada día dánosla hoy
                                             perdona nuestras dudas
                                             al elegir entre dos ricos pollones
                                             Déjanos caer en la fornicación,
                                              mas líbranos del mal
                                             Tuyo es el vicio, el poder y la gloria por siempre
                                             Bears' Bar
                                             Amén


Con esta plegaria entraba en el local, a ver si me salvaba la noche que tan mal empezaba, después de un día que tanto el plan A (5 de Julio, el día que no fué), como el B  (La alternativa) habían fracasado.

La primera impresión no fue mala. Algunas caras ( y pollas ) conocidas pululaban ya por el bar.
Y al parecer, mi careto comenzaba a ser también habitual, pues no bien había empezado mi paseíllo torero por la planta baja, que el tipo que el día anterior había visto follarse a otro en el sling me prendió del brazo y me preguntó si quería que me follara. El tío en cuestión tenía un aire setentero, bajito, delgado, de rostro ajado, patillas y camisa entreabierta, de solapa ancha, y cadenita de la virgen colgando.
Aquello realmente fue "llegar y moler"* y la follamienta, "soplar y hacer botellas"*, bien lubricado y con el culito desesperado, ya me diréis. Aunque breve, eso si, no menos satisfactorio.
Fue un polvete rápido entre los palets de madera que hacían de jaulas.

Al salir, parecía que estuviera esperando turno el consabido de la camiseta hortera, (bien, era el segundo día que no la llevaba ), también habitual esa semana del Bears'Bar, y que como ya habréis adivinado, si habéis leido los post anteriores, tardó apenas lo que yo en escribir una linea, en darme de mamar.

Utilizando términos futbolísticos la remontada estaba siendo espectacular.
Si en la primera parte me habían "colao" un 0-3 ( tantos de Lovers, Eagle y Look), en esta segunda parte, y en apenas 20 minutos, el setentero y el camisa hortera habían casi igualado el marcador, 2-3.

Y aunque no lo sabía en ese momento, la noche acabaría en goleada.


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Por aquello del ir prácticando...
* Las expresiones "llegar y moler" y "soplar y hacer botellas" corresponden a la caspañolización Wertiana** de los dichos catalanes "arribar i moldre" y "Bufar i fer ampolles". Las traducciones más correctas al castellano serían para "llegar y moler", llegar y besar el santo, y para "soplar y hacer botellas", coser y cantar. 

** Españolizar (o castellanizar) correctamente, sería con el único fin positivo de hacer legitímamente comprensible un texto, en estos casos, unos dichos, refranes o frases hechas.
El término Caspañolizar, que no creo que encontréis en ningún diccionario, es un neologismo muy reciente que viene de unir el término Caspa/Casposo en su acepción de viejo, rancio, anticuado, sucio, cutre; con el de españolizar, explicado lineas más arriba.
Wertiana, viene del apellido del infumable ministro español de (Re)Educación, Cultura (evidentemente sólo de una de las que conviven en el país) y Deporte (ya ves la necesidad que eso tenga que tener un ministerio), José Ignacio Wert, que junto con el Ministro de Economía y Competividad (millón y pico más de parados desde que gobiernan), Luis de Guindos, y el Ministro de Hacienda (mejor ya ni hablar), chulesco donde los haya, Cristóbal Montoro, componen una tríada sumamente siniestra.


Aunque acabo de hacer un vistazo al resto de ministros, me he ido acordando de las últimas perlas que han ido soltando cada uno de ellos, y creo que, con pinzas, sólo se salva uno.

Joder, que a gusto me he quedado !.

11 de noviembre de 2012

La alternativa.




Pocos dias antes de irme de vacaciones habia visto anunciado que otro bar de Madrid, el "The Paw", iba a organizar también las fiestas de yeguas y sementales, pero esta vez en domingo.
En esta ocasión no representaba ninguna alternativa para mí, pues para ese día ya estaría de vuelta en Barcelona.
Aunque estaba bien saberlo para futuras ocasiones.

Aunque si había encontrado numerosos locales gays en Benidorm, el ambiente entre semana dejaba mucho que desear, no a nivel de tomar unas copas, sino para alternativas más sexuales.
Sólo salvaba las noches el Bears'Bar, en el que si bien no encontraba más roces que a dos, ya me daba por satisfecho con las experiencias que iba encontrando, más a nivel de mamoneo, que de folleteo.
Cuando digo lo de "roces a dos", me refiero a que escasas veces había rollo a tres o más bandas.

La pesadez y malestar que tuve durante la mañana del miércoles, debido al exceso de cervezas de la noche anterior, me dió la pauta del límite tolerable de alcohol a ingerir.
Las dudas referentes a la fiesta de yeguas y sementales no se despejaban, y la inevitable incertidumbre de los imprevistos que pudieran surgir tampoco disminuía.
Si la escapada hubiera sido posible a principios de semana, ninguno de los inconvenientes que veía, aunque hubieran sucedido, habrían sido un problema mayor, pues tenía margen para solventarlos y recuperarme.
Pero todo ocurriría jueves noche, y viernes noche ya debía estar de vuelta en casa.
Así que, como bien se deduce del titular del post "5 de julio, el día que no fue", ese día no ocurrió nada de lo que tenía previsto.

 (Añado aquí, que a fecha de hoy, ambos locales parece ser que ya no organizan la fiesta en cuestión).

Pero ante la probalididad que no me decidiera por el plan A, tenía una alternativa, o sea un plan B.
Como ya comenté en el post "Perfilando" había conseguido a través de un anuncio en milanuncios.com contactar con un tío de allí que me emplazaba a avisarle cuando llegara.

He aquí como discurrió el asunto, extractos de emails, con cambio de nombre y algún dato personal, por aquello de la protección a la intimidad de las personas.

Mensaje de Joan: "hola, acabo de ver tu anuncio, tengo 35 años, activo, 85 kg y 1,85 de altura, fuerte, deportista, no fumo...te apetece que nos veamos? dime algo cuando estés por aquí ".


Cuando llegué, le escribí y tras una breve exposición del plan que tenía para esa noche, le hice una descripción de como era y como iba a ir vestido.
Me contestó muy rápidamente: "Te apetece que nos veamos esta tarde?. Por la noche no puedo, estoy casado y soy hetero. Dime algo y me acerco a verte".
Entendí perfectamente su situación de no poder quedar por la noche, pues me pasa más o menos lo mismo cuando estoy en mi cotidianidad, pero no me esperaba que fuera hetero.
- "Hetero? Y que buscas exactamente? Qué te gusta hacer o que te hagan? Qué te va?",- Le lancé esta batería de preguntas en mi siguiente email, para aclararme un poco de sus intenciones.
No me apetecía quedar esa tarde, así que le expliqué: "Por las tardes las dedico más a descansar, leer y tomar el sol, para por la noche poder salir a mamar pollas, y si es posible que me follen. Si no, no aguantaría".

Hasta la mañana del martes no me contestó.

Joan - "Quiero follarte la boca y probar tu culito. Me encanta que me mamen los huevos fuerte y que te sientes encima de mí, con mi polla en tu culo y te muevas para ver tu polla como salta... Quiero ponértela dura y ver como te corres mientras te follo...Azotarte el culito, chupar tus pezones.
No sé, supongo que algo normal.
Si, soy hetero y estoy casado, pero me mola follarme a tíos. Entonces, te apetece que nos veamos o no es lo que buscabas??? Espero tu respuesta".

 Perro - "Joder !!!, ya se me ha puesto dura sólo de leer tu respuesta.
Sí, se aproxima bastante a lo que quiero.
Pues si te parece, me dices un sitio, día (Miércoles,Jueves o Viernes) y hora (la que prefieras) donde quedar, que te vaya bien y nos veamos.
Y si siques queriendo usarme, vamos a mi hotel.
Estoy cerca del Hotel Don Pancho, en la zona de Levante.
Te parece bien?"

Se lo ponía todo en bandeja para que tuviera los menos problemas y recelos posibles, que a los heteros ya me los conozco. 

Joan (ya miércoles) - "Buenos días. Esta tarde tendré libre de 15.30 a 17.00 h. Si quieres me puedo acercar a la puerta del Hotel Pancho y hablamos. Si decidimos follar, deberíamos ir a tu hotel. No quiero estar por ahí. Recuerda que estoy casado. Tienes preservativos, lubricante,..? Me gustaría que te pusieras un tanguita para mí, Dime que te gusta a tí hacer , y si esta tarde nos vemos? Espero tu respuesta. Un saludo".

Perro - "Tengo preservativos y lubricante ;-). Me parece todo bien, excepto en lo de quedar hoy, pero ok para mañana.
Demasiada cerveza ayer por la noche y tengo el día un poco tonto. No estoy muy acostumbrado a beber.
A mi me gusta complacer, hacer lo que me pidan.
Me encanta mamar, y si la polla no es muy grande, que me follen también, aunque no es imprescindible.
Lamer todo, comer pies, azotes, lluvia,...
Mmmm... tu pide (u ordena) e igual digo que sí.
Vamos, que me gusta ser como una putita para servir sexualmente los caprichos y gustos ajenos.
Si me dice que si para mañana, apareceré por la puerta del hotel sobre la hora que me digas, y esperaré unos 15/20 minutos".

Y aquí le seguía otra descripción mía y de lo que iba a llevar.

Joan - "Me parece bien. Mañana te escribo por la mañana y concretamos... Serás mi putita por un rato...".

Perro - "Hola !!!, Ya estoy de vuelta. Desde el viernes noche estoy en Barcelona. Oye, Al final que pasó que no escribiste ? Espero que nada malo. Fue una pena que finalmente no pudiéramos coincidir- Otra vez será".

Pues sí, el plan B, la alterniva también se fué al garete.
No resultó un gran disgusto, pues en gran medida me lo temía.

Sólo quedaba esperar ver que me aguardaba la última noche.

7 de noviembre de 2012

5 de Julio, el día que no fué.



Estación de Atocha , Madrid, 5 de Julio.
Poco más de las 5 de la tarde, y a 6 paradas de metro de mi destino.

Que haría allí, tan lejos de donde vivo y de donde estaba de vacaciones?

Meses atrás, creo que a mediados de febrero, leí en uno de los blogs que frecuento que en un local de Madrid iban a realizar cada jueves una fiesta, de larga tradición en alemania, pero nueva en España.
El local en cuestión era el Cooper Bar, que se publicita como "Naked Fetish Gay Bar" que así en inglés suena muy "cool" , pero que si estuviera en castellano, creo que hasta el inglés más tonto sabría traducir.
La fiesta se llamaba de "yeguas y sementales", que rápidamente piensa uno en que unos dan y otros reciben, y no va nada desencaminada la idea, pero con matices y reglas.
Estas están muy bien explicadas en castellano en la web fickstutenmarkt y las reglas a seguir. No dudéis en picar estos enlaces para saber los detalles, y a ver si otros locales de nuestras ciudades se animan a organizar fiestas parecidas.
En mi caso, tras leerlo me puse taquicárdico perdido.
Viajar a Alemania me era imposible, y a Madrid, a corto o medio plazo, también.
Así que me contenté con leer las preguntas que otros usuarios hacían a los organizadores, y algunas de las experiencias de participantes que iba viendo publicadas de tanto en tanto.

Sin embargo, allá por mayo, y una vez planificada y contratada mi semanita de vacaciones, pensé en que desde allí podría hacer una escapada de una tarde-noche a Madrid.

Me puse a comprobar las diferentes alternativas de transporte que se adaptaran a mis necesidades, o sea, para llegar entre las 15,00 y las 17,00 y salir al día siguiente entre las 7,00 y las 9,00 y a precios razonables.
Tren y avión, con sus diferencias, se compensaban, con lo que optar por uno y otro dependería de la disponibilidad de plazas.
Y aunque bien sabido es que cuanto más tarde se reserve plaza, más dificil es obtener exactamente lo que uno quiere, tras mucho pensar decidí que reservaría en última instancia, o sea una vez en destino, si ir o no ir.

Se me presentaban demasiadas dudas.
Primero, y en principio el más importante era que para gastarme un buen pico, que entre transportes, entradas y consumiciones calculaba que se me irían no menos de 250 euros, que si ya duelen en una situación normal, en época de crisis, aún más, debería tener un tanto garantizado cierto éxito.
Tenía que planear que hacer el resto de la noche, una vez en Madrid, después de la fiesta del Cooper, pensando en cuanto podría aguantar allí y en que condiciones saldría.
A grosso modo había planeado que una vez saliera del leitmotiv  de la escapada ir a una sauna a descansar, para luego ir a otro local de sexo tipo The Paw, que ya conocía de años atrás, volver a otra sauna para acabar la noche, o al Strong, al que hacía más de 15 años que no iba.
Como no lo tenía nada claro, pregunté por email a un muy buen conocedor y asiduo de locales de sexo de la capital, al que sigo sus peripecias en su blog, que me podría aconsejar.
Pero no me contestó, y sigo sin saber porque. Me extraño mucho. Podría pensar que, aunque en mi email explicaba muy bien lo que quería, al final hacía una breve descripción mía, e igual se pensó que quería ligar y no era su tipo. Nada más lejos de la realidad. En fin, yo que sé. El caso es que no le guardo rencor y sigo leyendo su blog.

Por otra parte, los comentarios que leía de la fiesta, muy pocos por cierto, no se parecían demasiado a las alemanas, ni en su desarrollo, ni en su organización y control, lo cual me desmotivaba muchísimo.
Otro aspecto que me preocupaba era mi capacidad de aguantar toda una tarde y noche de "juerga y folleteo", tanto por el cansancio, aún preveyendo las pausas en la/s sauna/s, y váyase a saber si serían de descanso o no, como en mi tolerancia al alcohol que pudiera ingerir durante toda la noche.
Obviamente ambas se podrían controlar. Pero no estoy acostumbrado a tanta, presumiblemente, intensidad.

Y lo que más me preocupaba, precisamente porque se me escapaba totalmente de mi control, era la posibilidad que se diera cualquier tipo de adversidad que provocara un retraso importante en mi vuelta al redil de mi hotel, junto a la playa. 
Ante cualquier desafortunado imprevisto, apenas tendría margen de tiempo para reaccionar o remediar la situación, sin que ello tuviera graves repercusiones.

Me decidiría estando ya de vacaciones, según viera como se iba desarrollando mis salidas nocturnas, si encontraba un mínimo de ambientillo que hiciera sentirme a gusto. Como aguantaría las noches y su repercusión en el día siguiente.
Son las historias que os he ido contando en estos últimos post publicados desde julio.

Y ahora qué?
Fui o no fui a la fiesta de yeguas y sementales ?




16 de octubre de 2012

Flor de Escocia




Si podía ser peor, pues así había sido.
Ni cuando entré, ni cuando salí, había nadie, excepto el joven y guapo camarero.
Así estaba el Lovers, a primeras horas de apertura del aquel miércoles.
El video me lo sabía de memoria, y sin nadie con quién practicar las frases que había aprendido ni con quién compartir mi cervecita, no dediqué más tiempo de lo estrictamente necesario en apurar la bebida e irme.
Me despedí del local, pues no pensaba volver ya al día siguiente. Cambiaría mi primera parada de caza, visto los nulos resultados que, excepto el primer día (post.: La primera noche, en sus varias partes), cada noche me comía los mocos en solitario.

En el Bears Bar parecía que había un poco más de gente que el día anterior.
Por de pronto, ya me pareció impagable ver como estaban dando por fin uso al sling.
Sobre el había un tío, desnudo de cintura para abajo, bien espatarrado, esperando recibir la polla de otro tío, de mediana edad, que se estaba preparando para ello.
Me pareció conmovedor ver hacer uso del sling con tal desparpajo, sin ningún tipo de pudor, más teniendo en cuenta que no se estaba ubicado en ningún lugar apartado ni escondido, sino en todo lo contrario, a un lado, pero bien visible, y con suficiente espacio para que otros pudieran añadirse a la acción, y otros pudieran verlo con perspectiva.
Como envidiaba al tío que estaba tumbado!.

Por ahí también estaba el tío de la camisa hortera, de los días anteriores, sólo que estaba vez llevaba otra, más discreta.
Casi con el mismo ritual que en los días predecentes, fue verme entrar en la zona de jaulas y seguirme para darme de mamar, aderezado con una suaves tortas cuando sus manos quedaban libres de marcarme el ritmo de mi cabeza.
Conocido el guión, los diez minutos pasaron rápido.

Para mi sorpresa, esa noche me encontré en el local con un tío de corta barba, bigote, con pantalones, chaleco y muñequera de cuero, con alguna que otra cadenilla. Vamos, con una discreta estética leather.
Sin embargo, la posición de la muñequera indicaba que era sumiso, por lo que había poco que rascar.
No me libré por ello de un buen repaso, pues recordando algún comentario que me habían hecho alguna vez, tengo pinta de los frecuentan estos tipos de locales más durillos de lo habitual. Si a eso le añadía los tonos caquis de la ropa, la cadena que llevaba de collar, y tira de cuero atachuelada en mi muñeca derecha, perfectamente pasaba por uno de los suyos.

Nos cruzamos en diferentes ocasiones, siguiéndonos luego con nuestras miradas. La noche iba pasando y allí no había Masters, ni que se le parecieran, así que llegando a otro cruce entre jaulas, me agarró del brazo introduciéndome en una de ellas.
Comenzó un juego de tocamientos, estiramientos y retorcimientos de pezones, algún morreo y lengüetazo, para acabar de rodillas comiéndole el rabo, entre torta y torta. El tío era muy peludo de cuerpo, pero del tipo "crecimiento libre", por lo que evite el roce cuerpo a cuerpo.
Afortunadamente, si el tío era sumiso, cambió de rol, a dominante suave, que ya es algo,( a veces se agradece que haya switches), cosa unos pueden más que otros, y aunque yo no acababa de estar del todo cómodo y satisfecho con él, pues le faltaba un punto de convicción, y supongo que tampoco él, pues se esforzaba poco en ser lo que no era, el asunto no duró demasiado como para tener la sensación de haber perdido el tiempo, y al menos, ambos,  no nos fuimos de rositas.

Tras la cervecita de rigor y la pausa que le acompaña, me dejé seducir por un tío majete al que ya le había echado el ojo anteriormente, y parecía interesado en mí, en el último pasillo.
Ya os podéis imaginar lo que tardé en acabar de rodillas, y mamando. Exacto, "ná" y menos.
A ver... tenía una polla interesante, morcillona, de calibre apetecible, y uno no es de piedra.
Sin embargo, y para mi sorpresa, un tío joven, alto y delgado parecía reclamar de mis servicios orales.
No era el aspecto lo que me sorprendió, sino el hecho de que un tercero quisiera participar. Eso me suele encantar, pero era la primera vez que ocurría en todos estos días.
No quise perder la oportunidad de comerme dos pollas a la vez, o al menos alternativamente, así que me zampé a la que pude su larguirucha verga.
Pero dicen que la avaricia, y por lo visto la gula y la lujuria también, rompe el saco. Pues me quedé sin el primer tío.
A la que vió que iba a compartirme, se largó.
Ya me parecía raro que se llegara a dar un encuentro a tres, por la experiencias habidas en los días anteriores.

Así que me concentré e intenté esmerarme en el plato único.
No tardó en comenzar a parlotear en un inglés ininteligible. Y no ya porque fuera sólo inglés, que ya me cuesta, sino que el tío iba bastante 'mamao', y entiéndase aquí como bastante borracho.
Si ya resulta difícil entender a un borracho local, imagináos a un foráneo.
'Sacmaicam', pude oirle decir en varías ocasiones, 'sacmaicam'. Y aunque esto no lo había aprendido del video del Lovers, supuse que quería decir 'Suck my cum', a lo que aquí el menda le dijo: "Tararí,que te ví", y lo dejé 'plantao', no sin escuchar, a medida que me alejaba, unos cuantos improperios.

A ver, pierdo una rica polla, para mamársela a un inglés borracho, que no entiende ni él lo que dice, y tragar o lamer su corrida de británico semen?. No, no, ni hablar. Uno es perro, sin mucho pedigrí, pero con cierto caché.
Si me hubieran obligado, pues dale que te va. Pero como no era el caso.
Y lo de la nacionalidad es meramente anecdótico. Lo que no soporto es a los borrachos, sean de donde sean.

Al poco de dejarle, me crucé de nuevo con el de la polla morcillona e interasante.
Me daba cierto apuro abordarle, pero me atreví, y para mi sorpresa, me correspondió.
Volvimos al punto que lo habíamos dejado, o sea, yo agachadito mamándo, pero un poco más en medio, en el pasillo de las jaulas.
Entonces pude saborear tranquila y gratamente aquella rica polla.
Estuvimos un buen rato también magreándonos, hasta que me atreví a preguntarle si quería follarme.
Le dí un condón, y mientras se lo ponía, me lubriqué el ojete.
Entró finamente, sin esfuerzo ni dolor, y comenzando con  un suave bombeo, seguido de leves pero continuos cambios de ritmo.
Una maravilla de follada, sinceramente. Y obviamente, le obsequié con una espléndida corrida por mi parte, que además, cosa que él no sabía, era la primera de esas vacaciones.
De donde eres?-, le pregunté.
Sorry?-, me contestó. Vaya !-, pensé. Esto, que...Where are you from?.
Oh!, I'm from Glasgow, Scotland.
...

Mmm... deliciosa flor de Escocia había comido, y con ella, me habían follado. Y gozado...
Y corrido !!!
Siempre me han caido simpáticos los escoceses


11 de octubre de 2012

Cruzando el meridiano.



Miércoles.
Dormí poco y mal.
Me levanté con la cabeza embotada y muy lento de reflejos.
Me costaba hasta pensar, así que viendo la situación pensé en tomarme el día desintoxicándome.La noche sería otra cosa.
Así que de momento, la cerveza, ni olerla.

Desayuné poco y me fuí a la playa.
Volví mejor, pero aún me notaba a medio gas.
Una ducha antes de comer, y una comida suave hicieron que me recuperara bastante de la noche anterior.

Por la tarde, y viendo el limitado horario de la sauna H20, decidí acudir un poco antes que la otra vez.
Además, sabiendo ya donde estaba, iría directo, sin perderme.

Al cabo de un rato de estar allí, me dió la impresión que debía ser el día del francés.
Y no era porque todo el mundo la estuviera mamando, no seáis mal pensados, sino porque casi todos los presentes hablaban la bella lengua de Molière.

Al menos los que algo decían, como un pequeño grupo de cuatro altos mocetones, que más que galos parecían nórdicos, y más que haber venido a tomar una sauna, o a tener algún escarceo sexual, parecía que hubieran venido de visita turística.
Y como tal, fue casi un visto y no visto. Rápidamente desaparecieron.
Tal vez tenían el autocar del Tour Operator  esperando en la puerta, aunque yo no lo ví.

Los que quedaban no me motivaban mucho, así que me metí en la pequeña piscina, a hacer compañia a un par de señores que allí estaban.
Enseguida comenzó el más cercano a rozarme discretamente y al ver que no lo rechazaba, pasó al toqueteo sin pudor de mis partes, piernas, pezones y pectorales.
Pero cuando le dije que no quería ir a una cabina cuando me lo propuso, paró y se salió de la piscina.
Esto dió la oportunidad al otro que allí estaba, francés y más mayor, que no se había acercado hasta entonces, a donde estábamos.
Simplemente miraba.
Se aproximó y comenzó de la misma manera que el anterior, pero esta vez fui yo quien prefirió parar ya que me propuso que lo follara allí mismo.
Me sequé un poco, y me dirigí al pequeño cuarto oscuro, al que me siguió el primer tío de la piscina, que por lo visto, no se había marchado muy lejos.
Y ni corto ni perezoso, me cogió del brazo, llevándome a una cabina e insistiendo en su proposición.
Una vez allí, cerró la puerta y una vez sentado, se me puso a mamar, lubricádome bien el cipote, mientras sus dedos comenzaron a jugar con mi ano.
No bien pasaron unos minutos, que dejándome hacer, sacó un condón y me lo puso, en un abrir y cerrar de ojos.
El tío tenía muy claro desde un principio lo que quería hacer conmigo. A saber, llevarme a un cuarto para que me lo follara.
Vamos, lo mismo que yo. Que me follen, pero sin importarme mucho el sitio, para dar oportunidad a que se apunten terceros.
Tenía que follarlo, y a ello me puse. Aunque me tocaba la parte activa, me sentía utilizado, así que no tuve  problemas para empalmar y cepillármelo.
Y valga decir que lo disfruté, y doy fe que también él lo pasó en grande, pues creo que no esperaba mucho de mí, al hacerme primero el remolón, bueno, mejor dicho, haberlo rechazado directamente y luego por el tener que "obligarme" a penetrarlo.
Acabé hecho polvo del polvo, valga la redundancia, pues hacía bastantes días que sacaba mi parte activa, y eso que, después de tres días seguidos de las historias aqui narradas, aún no me había corrido ni una sola vez.
La tarde en la sauna acabó con un tipo, supongo que inglés, que no paraba de decirme "goodboy, goodboy" mientras procedía a hacerle una buena mamada, en el cuarto oscuro.

Fué al salir cuando me dí cuenta que estaba en el mejor momento del día.
Me había recuperado del todo, y ya pasado el meridiano de mis cortas vacaciones, comenzaba la recta final.


4 de octubre de 2012

Cervezas




Martes.
El día había sido muy tranquilo y relajado.
Después del día completo que había tenido, me apetecía sol, playa, leer y comer poco.
Pero llegó la hora, y pasando de cenar, salí a ver, de la misma guisa que el día anterior, que me deparaba de nuevo la noche.

Como buen animal de costumbres, comencé por el The Lovers.
No había nadie más que el joven y amable camarero.
Me pedí mi consabida cerveza, mientras esperaba.
Y esperar por esperar me fui a la salita donde ponían el video. Desde allí podía observar quien entraba, si es que entraba alguien al local, y si se atrevían a pasar más allá de las cortinillas en dirección a las cabinas, cuarto oscuro o lavabos.

Entraron un par de personas, que se quedaron en la barra.
Mientras, me entretenía viendo el video que tanto por la temática, de entrevistas con jovencitos y posterior pajilla, como por repetido, pues era el mismo que las dos noches anteriores tenían puesto a la misma hora, se me hacía tremendamente aburrido.

Aunque no me iba del todo mal, pues a fuerza de repetir entrevistas, iba memorizando los subtitulos en inglés.
Como te llamas?, Que edad tienes? A que te dedicas y cuales son tus aficiones?, eran básicamente las únicas preguntas que les hacían, para luego pasar a las manolas.
En algún momento entró alguien más, pero nadie pasaba más allá de la barra.
Aburrirme por aburrirme me encerré unos minutos en una de las cabinas con gloryhole, a esperar que apareciera alguna rica polla que llevarme a la boca.
Estas tenían un falso cristal, espejo del otro lado, para ir viendo pasar al personal.
Pero nadie pasaba, y mientras me contentaba con seguir apurando la birrilla.
Fue acabarla e irme.

Me dirigí al Pippermint, que por fin encontré abierto.
Muy pequeño, y con apenas la barra y el espacio para pasar.
Pedí una cerveza, como no podía ser de otra manera, a un morbazo de camarero, amable y muy simpático.
Decoración y ambiente me encantó, aunque el lugar parecía exclusivo para ingleses y afines, unidos en buena camaradería, parecía que casi todos se conocían.
Había leído no recordaba donde que había un sling, pero me fué imposible dar con él, ni ví puerta alguna que no diera al lavabo, al único sitio donde aparentemente se podía ir.
Fué detrás de esta puerta donde ví un poco de acción. Un tío mamándosela a otro.
Y aparte de otra cerveza y de una ronda de chupito que invitó a todo el personal el hermoso macho que hacía de camarero, no sucedió nada más, ni digno ni indigno de mención.

Así que mi siguiente parada fue el Bears Bar.
Era la hora sobre la que había ido los días anteriores, sin embargo había menos gente, tanto en la planta del bar como en la de abajo.
La semana iba claramente cuesta abajo, en cuanto a gente en los locales se refiere.
Me pedí una cerveza, por aquello del no mezclar, y era ya la cuarta de la noche.
Las que me había tomado durante el día, en la comida o para refrescarme en algún momento, no las había contabilizado.
Bajé a la zona de cruising y enseguida reconocí al tío de la camisa hortera del día anterior, básicamente porque no había cambiado de indumentaria, y al cual obsequié con una deliciosa mamada.
También me reconoció él, pues fue verme y seguirme.
Y allí, en el recoveco más alejado que era un pasillo que iba de las jaulas de madera al sling, tras unos breves toqueteos, le dediqué un nuevo trabajito oral.
Efectivamente era él. Su manera de cogerme la cabeza para imprimir ritmo y las pequeñas bofetadas que me iba arreando no dejaba duda.
Y al cabo de unos diez minutos, tal como el día anterior, tras separarse de mi boca, se perdió en una abundante cascada lechosa.

Otra vez sólo, me dediqué a deambulear por el local semidesierto.
Gente había, pero los espacios vacíos destacaban bastante más. Muchas veces, cuanto menos gente hay en un local, más decidida o atrevida se vuelve la gente.
Supongo que debe ser porque deben bajar el nivel de exigencia para comenzar a enrollarse con alguien.
Sin embargo, esto entonces y allí no ocurría.
Tal vez no se llegaba a la masa crítica necesaria.
La noche pasaba con apenas roces y más cervezas.

Entre uno de los ires y venires, al doblar una esquina, de repente me encontré con un pared que no estaba antes allí.
Aparte de la sorpresa, no lo entendía.
- A ver, céntrate,- me hice pensar a mí mismo. No es lógico que las paredes aparezcan así, de la nada, por lo que lo más probable es que, o no has hecho el giro completo, o has girado por el sitio equivocado, cosa a todas luces más posible que lo de la aparición espontánea.
Y lo que me vino al pensamiento como una revelación fue el descubrir que estaba traspasando mi umbral de tolerancia al alcohol y que no eran las paredes que se movían.

Aún así, insistí, y más mal que bien subí a por otra cervecita.
Botella en mano, me metí en el lavabo, y me puse a mear en uno de los urinarios, con un brazo alzado agarrándome de una cañería, la birra en la otra mano, tambaleándome ligeramente y con los pantalones bajados hasta las rodillas, la polla suelta y todo el culo al aire. Bien visible.
Hay que ver como se desinhibe uno cuando priva un poco más de la cuenta !.
El primer tío que entró, se colocó enseguida detrás mío, palpándome las posaderas.
Pero apenas duró la ilusión de un suspiro, pues entró otro, y rápidamente me dejó sólo y se metió (o escondió) en el lavabo.
Por lo visto, la desinhibición no estaba equitativamente distribuida entre los clientes.

No me preguntéis como, pero aún no había salido del lavabo, que el suelo se estrelló contra mi botella de cerveza, y me quedé sin poder acabármela.
Con los pantalones no bien subidos del todo, y dejando ver medio culillo me fué hacia el fondo del local.
Y allí tuve una follada express, que si bien controlé los prolegómenos, fué tan rápido que ni me enteré de la pinta del tipo que me folló.

Tras, según mis cuentas, seis cervezas, dí por terminada la, un tanto, lamentable noche.
Mientras la calle se balanceaba como un columbio en un incesante vaivén, el hotel a lo lejos, poco a poco se fue acercando.
Hasta que la vacía cama me encontró.



16 de septiembre de 2012

El primer día (Por la noche)





No entendía casi nada.
Aunque tenía claro que aquello era español, por el marcado acento peculiar del sur, pero que con sus modismos y particularidades dialectales, se me hacía bastante difícil entenderle.
No podía precisar de donde, exactamente.

De no ser español, los politicuchos de tres al cuarto, que si ya ni sabiendo gestionar la cosa pública se atreven sin mayor vergüenza con las cuestiones puramente culturales, y sus hordas carpetovetónicas que los animan y jalean ( o tal vez sea al contrario ), ya lo habrían elevado a la categoría de idioma diferenciado, por aquello del divide y vencerás, le habrían dado un singular nombre local, sin importarles lo más mínimo si rayara el ridículo, y lo habrían catalogado sobre el papel (mojado), como mucho, de especial protección, pero a la hora de darle visibilidad poner todos los impedimentos, y eso sí, lo más limitado posible al territorio, no vaya a enterarse el vecino, que entonces querrá lo mismo. Actitud muy arraigada.
A sus propias diferencias, y no sé si eso es peor, las relegan a la categoría de "de paletos y pueblerinos" intentando obviar al máximo dicha riqueza, excepto cuando se trata de hacer comedia, bromas o burlas.

Pero bueno, el caso es que tenía serias dificultades, añadido a la música que sonaba y al video que tenían puesto, que si bien estaba subtitulado, algo se oía.
Era un señor bastante mayor y de aspecto dejado, por lo que no me interesaba mucho desde un punto de vista erótico-sexual, pero tampoco, como decía, podía corresponderle con una educada conversación hasta que al menos, acabara mi cerveza.
Aquella noche también habían otro par de señores muy mayores danda vueltas en el Lovers, y un par de maduros, pero no tanto, en la barra.
Apuré la bebida y marché.
Como primera etapa de la noche, había sido muy decepcionante.

Entré en el Bears, a diferencia de el día anterior, esta vez sólo.
Y la primera impresión fue que estaba bastante menos concurrido que el día anterior.
No me sorprendió, primero porque era más temprano y luego porque era lunes.
Tras pedir una cerveza, bajé a la zona más interesante del local.
Tampoco había mucha gente, y la mayoría estaba quieta, apoyada en pared, tomándose su bebida y viendo la gente pasar.

Me acordé que, aparte de preservativos, lubricante y una botellita a la mitad de poppers (la otra se la llevó el vasco), también llevaba una cadena y un cocking de cuero atachuelado, así que aproveché que me metí en el lavabo para ponerme la cadena a modo de collar, y el cocking a modo de fina muñequera, en la derecha, como buen sumiso que se precie.
A ojos profanos no serían más que unos adornos, pero ojos iniciados captarían el mensaje.
No esperaba mucho, más bien nada, pues soy plenamente consciente que este mundo tiende de manera vertiginosa al vacio de contenidos y significados, para quedarse en la estética y lo aparente.

Me fuí hacia el pasillo de las jaulas, pasada la cruz, y me metí en la última.
Unas manos me captaron de inmediato, palpando y sobando.
Como no, mi habilidad por facilidar los tocamientos se hicieron presentes, y en un visto y no visto, mis pantalones pronto se encontraron acariando el suelo.
- Quiero follarte-, me dijo, tras unos minutos de apresurado calentamiento.
Joder!, en este pueblo no andan con chiquitas ni remilgos, pim, pam, y dentro-, pensé, recordando la experiencia de aquella misma tarde en la sauna.

En un abrir y cerrar de ojos, dicho, hecho y acto consumido.
Quedaba claro que aquel día era el de las dificultades lingüisticas y los polvos express.

Recobré fuerzas tomándome otra cerveza.
Es un decir, pues por lo breve, tampoco llegué a cansarme.
Anduve paseando mucho rato entre la poca gente que había en el local. No había mucho movimiento, ni mucha implicación del personal.
Al final, se la acabé mamando a un tipo de buen ver, extranjero por la aparencia y su mutismo, cuya única pega es una horrorosa y ajustada camisa negra brillante con letras plateadas, hortera donde las alla, pero con una rica polla de buen calibre.
Claro, que para saber esto último, tuve que profundizar.

No apure hasta la hora del cierre, ya que queria visitar algún local más, aunque más con la intención de descubrirlos, ubicarlos y valorarlos para las noches sucesivas.
Localicé el Pippermint, pero estaba cerrado.
Y me metí en el The Look.
Tres tíos, en un rincón de la barra y en armoniosa camaradería, compartían un trozo de pastel.
Eso y los cuatro euros que me costó la cerveza fue lo más destacable de mi visita.
La interesante zona de cruising que dispone, de haber habido alguien allí, evidentemente, no compensó.
Era un desierto. Así que decidí dar por terminada la noche y dirigí mis pasos hacía el hotel.

El global del día no había resultado del todo mal.
Equilibrado, una follada y una mamada aceptables por la tarde en la sauna H2O, y una follada y otra mamada interesantes por la noche en el Bears Bar.
En ambos sitios, la acción muy concentrada al poco de entrar y ambas folladas de categoria express.

No me podía quejar.

30 de agosto de 2012

El primer día (Por la tarde)




Ortuño era lo único que tenía claro.
Pero era José Ortúño, Sargento o General Ortuño ?
Llevaba más de media hora dando vueltas por el centro y no conseguía dar con la calle.
Sabía que era una calle larga, dirección mar-montaña, y que salía de la zona vieja, no demasiado transitada, al menos esa fue la sensación que me dió cuando días atrás eché una ojeada al StreetView de Google.
Pero ocurría que tampoco me acordaba del número del local. Recordaba que habían dos calles Ortuño y no me atrevía a preguntar directamente a nadie por la sauna que buscaba.
Pillar un lugareño y que lo supiera se me antojaba harto difícil.
Al final dí yo solito con la dichosa calle, Ni José, ni Sargento ni General, ni pollas en vinagre. Tomás Ortuño, así de simple.
Pero lo que más rabia me daba es que había pasado varias veces por esa calle, y no había encontrado el letrero que así lo indicara.
Ahora faltaba encontrar la sauna.
Recorrí la calle un par de veces entera, bueno... hasta poquito más allá donde se ensanchaba. Y no la encontraba.
Nada que dijera claramente sauna, o simplemente el nombre, H2O.
Aquello se estaba convirtiendo en una pesadilla.
Y si con tantos nombres de locales, calles y números que había visto recopilando datos, los haya cruzado todos, y ahora realmente no supiera que estaba buscando?.
Opté ya en última instancia por dejar fluir la intuición y buscar alguna entrada discreta y anodina susceptible de poder ser una entrada a algún local.
Y tras una puerta blanca, sin más que el número de la calle y un pequeño cartel similar al que encabeza el post, la encontré.
- Entra,- se oyó decir por el interfono cuando piqué.
Me quedé un poco parado cuando me encontré sólo ante una larga barra de bar.
Al momento salió un señor.
-Sona?-, me preguntó con una "s" sonora, al tiempo que yo arrugaba la nariz ostensiblemente en vista que no entendía lo que me preguntaba.
-Sona?-, le devolví la pregunta.
-Sona? Sapatillas?, volvió a interrogarme, y fue cuando le entendí.
Es lo que tiene venirse a un país a trabajar sin tener idea del idioma, o lo que es peor, sin mostrar interés alguno en aprenderlo y/o usarlo.
Bien me podía haber construido una frase con su sujeto, su verbo y su predicado, aunque hubiera sido en plan indio, sin necesidad de conjugar, pero parece ser que eso es mucho pedir a un anglófono de la lejana Albión.
Le dí el número de "sapatillas" para entrar en la "sona", a la par que pagaba la entrada.
Y me dió a cambio una llave, y dos gestos.
Uno indicando que las "sapatillas" estaban en la taquilla ( la primera vez que me pasa) y otra mostraba un cartel que decía que, hasta no recuerdo que fecha, cerraban a las 7 de la tarde.
Mecagüentossusmmm... Y se publicitaban que cerraban a las 11 de la noche.
No necesita apurar tanto, pero tan poco, tampoco, considerando todo el tiempo perdido en la búsqueda.
Así que apenas tenía algo más de una hora.
Cuando había planeado que saldría a buena hora para buscar un sitio para cenar, resulta que sería a la hora de merendar.
Apenas cinco minutos después de haberme cambiado y duchado, ya me estaban follando, y si bien no fue espectacular en sí, me sirvió para purgarme el mal humor que estaba acumulando.
Si, si... aún no había acabado de hacer la inspección de la sauna para saber de sus instalaciones. (Ver breve descripción en el post: "Bears Bar, Lovers, H2O,...")
Siguiendo las agujas del reloj, me metí primero en el pequeño cuarto oscuro. Tanteé un cuerpo. Siguieron  unas caricias.
En eso que alguién tanteó por detrás mi culo. Luego el ojete.
Oí en mi oido un susurrante... "te voy a follar", y el rasgar de envoltorio de un condón. Una pausa. . Toqué el miembro. Me aseguré de la funda. De sus dimensiones. Visto bueno. Mejor dicho, tacto bueno. Un poco de crema. (Me encanta la gente bien preparada). Un empujón. Me dejé hacer. Me folló... y me dió las gracias.
- Gracias a tí-, respondí, - y ahora voy a seguir investigando la sauna, que no me has dado tiempo-, dije ya riendo.
Y salí.
Realmente no había nada más por descubrir. Sauna seca, sauna de vapor, cuarto oscuro y dos cabinas estaban en aquel rincón. Y el jacuzzi y otro par de cabinas las había visto al pasar.
Aparte de una breve mamada en la sauna de vapor hasta que alguien le dió a la luz, no sucedió nada más, pues apenas quedaba gente, tres o cuatro turistas despistados como yo.
Me entretuve una rato en el jacuzzi, por hacer un poco de tiempo.
Quince minutos... y me fuí.

A pesar de las dificultades de encontrar la sauna, la poca gente y el poco rato que estuve, marché contento del polvo express.
Me sorprendió lo bien que dilate, y ese punto de self-service tuvo su gracia.
Quien no se conforma...

22 de agosto de 2012

De "La primera noche", Julio y a día de hoy.


Tal como respondía a un comentario que me hacían sobre el tío de los post de "La primera noche", debo decir que tengo un buen recuerdo de él.
En ningún momento estuve a disgusto, sino más bien lo contrario.
Eso sí, un poco confundido, entre la profunda atracción física que me despertaba, moreno, con su barbita corta, cabeza rapada, buena pechera, ricos pezones y muy buena tranca y sus insinuaciones o proposiciones morbosas que no llegaban a materializarse de la manera que yo me pensaba.
Si bien era quien dirigía, le faltaba ese punto dominante que le hubiera ido como anillo al dedo, tanto a él, como a las situaciones.
Lo pasé estupendamente, viviendo a conciencia cada instante de la noche.
Y no me arrepiento de haber dejado en ese punto la historia, pues hasta ese momento había ido bien.
Aceptar ir a su casa no me garantizaba, por la experiencia, un morbo añadido, pues tenía claro que no quería que me follara (Al menos esa noche... Si se hubiera dado el caso o probabilidad que hubieramos podido quedar entre semana, tal vez), y dudaba mucho, muchísimo que al no haber visto señales claras de tío Dominante, me hubiera salido de esa guisa al llegar a su casa.
Y me apetecía más despertarme en mi hotel, que vete a saber donde de una ciudad (o alrededores ) que no conocía nada. Esto es pura pereza, lo sé.
  
Una cosa que me sorprende es que no me esperaba que aquella primera noche me diera para 4 posts.
Y aún  me queda por contar los 5 días siguientes !!!.
Como mucho, creía que iba a ser 1 post por día, excepto el último, del cual tendrían que haber salido 3.
Pero ahora... a saber !!!, pues apenas están los apuntes y notas que al día siguiente escribía.
Aún con el poco tiempo que he tenido para escribir, pensaba que como mucho a principios de agosto ya habría acabado, y resulta que estamos en el último tercio del mes, y casi no he "contao ná" !!!.

Pero bueno, todo se andará.
Una cosa sí que ha cambiado, y es que, POR FIN, de nuevo puedo disponer completamente de mis tardes.
Tardes que, en vez de aprovechar para escribir lo retrasado, he perdido yendo tres veces al Arenas. Dios me pille confesado !!!.
A ver, perdidas no han sido, pero raramente aprovechadas.
Me explico.
En este último mes y medio, después de volver de mi semana loca, a pesar de no disponer de tiempo suficiente, fui en tres ocasiones al cine, pero dedicando a cada salida, la mitad o menos del tiempo que suelo dedicar cuando voy, o sea, unos 40-45 minutos, con la esperanza, como a veces ocurre que en los primeros minutos, incluso a veces antes que se me acostumbre la vista a la escasa luz, de tener un buen encuentro rápido y satisfactorio.
Lo normal cuando llega a ocurrir esto, y ya digo que sólo sucede en algunas ocasiones, no suelo llegar hasta el final. Vamos... que no me corro.
Me reservo, descanso, y busco una segunda parte, hasta la hora de irme.
A veces resulta frustante esa búsqueda, y lamento no haber terminado corriéndome en la primera sesión.
Otras veces, por el contrario, vale la pena haber esperado.
Pero estas veces que no tenía tiempo para varias partes, y me "urgía" un dale que te pego rápido, no surgió nada.
Tiempo pérdido. Dinero pérdido.
Y en estos días que ya he podido ir con más tranquilidad y tiempo, en la tres ocasiones que me he dejado caer por allí, paradójicamente había acabado todo en  la primera media hora.
Todo lo interesante, quiero decir, porque como comentaba, luego buscaba, después de la pausa, una segunda parte y no hubía manera de encontrar nada placentero.   
  
También me acerqué a la sauna Nova Bruc, un día que iba hecho unos zorros, de desarreglado y poco pulido, y también, apenas 50 minutos.
La primera media hora... sólo miradas, pero cuando me metí el último ratito en el jacuzzi ...

Pues eso... que ya estoy de nuevo dando guerra, pero con estos tremendos calores de estos últimos días y las calenturas perrunas propias, sólo mover el rabo ya me agota.

18 de agosto de 2012

La primera noche - 4ª parte y última (En el Bears)



Y que se suponía que debía contestarle?.
- Sí, pero sólo si lo me ordenas?-, pensé.
Claro que me atrevía a colocarme en aquel artefacto, con las muñecas y la cabeza aprisionadas, quedando esta a la altura de cualquier polla dispuesta a  ser mamada.
Y aún más morbo tendría si me pusiera un pañuelo en los ojos para no ver las pollas a las cuales tuviera que satisfacer.
Otra cosa sería que, una vez puesto, la cabeza no quedara demasiado inclinada hacia abajo, o el madero superior me impidiera moverla o limitara el vaivén de la misma al mamarla.

Me había propuesto follarme en aquella incómoda, pero morbosa posición sobre aquel taburete del Lovers, que acabó en nada. Me había "retado" a que mamara su viril miembro delante del público del Bears, pero lo hicimos en varios de los rincones de la zona de cruising y cuarto oscuro, y sin dejar por su parte de la participación de terceros.
Ahora me tanteaba para ver si me atrevía a colocarme en el cepo, pero sin llegar a incitarme a ello, ni mucho menos ordenarme nada.

Mientras inspeccionaba, acariciando la madera, con las manos le respondí afirmativamente, pero dejando el sí en suspenso, dejando la frase inacabada.

No sé si ello le sorprendió, o le incomodó, pero cambio de tercio, y comenzó a preguntarme sobre mi estancia, los días que iba a estar, si venía sólo o no, donde me alojaba, etc...

No habiamos acabado las cervezas, que me agarró de nuevo de la muñeca y me llevó escaleras abajo, donde continuamos con las mamadas en los diferentes rincones ya conocidos, aunque esta vez no durante mucho rato.

- Me voy a ir ya -, dijo en un momento determinado.
- Si, yo también. Ya va siendo hora.
- Te vienes a mi casa? -, preguntó, para mi sorpresa. No sabía si eso suponía un nuevo desafío.
- No -, le contesté, sin dudarlo, y esta vez, para sorpresa suya.
- Es tarde y estoy cansado. Llevo levantado desde las 5 de la mañana, y he bebido más cerveza de la que estoy acostumbrado-, le argumenté.
- De verdad que no?, insistió, aún sorprendido.
- No, no. No insistas -, dije arrugando las cejas y enfatizando en el rostro las muestras de cansancio.

Si antes con sus claras propuestas no habíamos llegado a nada más que a unas estupendas mamadas, eso sí, no veía yo muy claro que con un simple "te vienes a mi casa? " fuera a resultar algo extraordinario.
Pero aunque me hubiera dicho:"Quieres que te folle allí" o "Te follaré a saco", no me habría convencido, pues si algo tenía claro es que no quería que me follara esa enorme polla. Al menos ese día, pues llevaba acumulado muchos días de desentreno.
Si me hubiera dicho algo como "te ataré, serás mi perrita y harás lo que te diga", tal vez me lo hubiera pensado un poco más. Pero no fué así.

- Acompáñame hasta la puerta de mi casa?-, insistió.
- Que no!-, dije, a la vez que pensaba que, estar en el portal de su casa y no subir una vez allí, con lo voluble que soy. Vamos, no hubiera podido resistir la tentación. A lo hecho, pecho, y pa' rriba.
El tío me gustaba, sin dudarlo, pero prefería dejarlo así, y mantener el buen recuerdo de la noche.
Sus ojos aún mantenían la misma chispa y mirada lujuriosa de primera hora.

No sé porque le pregunté si vivía muy lejos de allí.
Eso parecía una pequeña señal de debilitamiento por mi parte. Como si tanteara que el hecho de tener su casa cerca o lejos fuera a hacerme cambiar de opinión.
- De aquí, un poco, Y en sentido contrario a donde tienes el hotel. Tendrías que volver en taxi,- me explicó.
Y, entonces, aún me ratifiqué más en mi decisión.
No conocía nada de la ciudad. Llevaba solo unas horas. Había llegado al centro, después de una buena caminata, y más bien por intuición. No tenía muy claro el camino de vuelta, aunque había ido tomando referencias visuales.

- Oye!, Si quieres nos podemos quedar aquí, por la noche, entre semana-, le propusé.
- No salgo entre semana-, respondió.
- Acompañame aunque sea sólo hasta el McDonalds,- insistió por última vez.
Le negué con cabeza, con firmeza, pero también con cierto pesar.

En la barra, recogió la riñonera que había dejado al camarero, y nos despedimos.
La chispa en su mirada se convirtió en tristeza.
Salió.

Me quedé un rato más, para apurar la última cerveza.
Me dí cuenta que se había llevado el poppers.
Y aunque casí vacío y muy desbravado, al menos se llevaba un recuerdo de mí.
Marché.

Apenas cinco minutos después, pasaba por delante del McDonalds.
Me dió pena, pues tampoco estaba tan lejos, y eso sí, me pillaba, por lo visto, camino de mi hotel.



12 de agosto de 2012

La primera noche - 3ª parte ( En el Bears )


No me costaba ningún esfuerzo imaginarme mamándole la polla en medio de la gente.
Si lo he hecho en otros lugares, con otros, no veía impedimento para no hacerlo en ese local en que nadie me conocía, con ese pedazo de tío.
No especificaba si se refería en la barra del bar, en algún apartado o en zonas oscuras. Así que en principio no tenía ninguna objeción.
Salimos del Lovers, aún con muy poca gente.
Aprovechó para fumarse un cigarrillo camino del Bears Bar, aunque apenas le dió tiempo a encenderlo, pues en poco más de cuatro pasos habíamos llegado.
No obstante, esperamos en la puerta.
- Y de donde eres?, - preguntó, entre calada y calada.
- De Barcelona, y tú?,- contesté y aproveché para continuar la conversación.
- País Vasco,- contestó sin especificar más, - Y ahora sé donde aprendiste a mamarla tan bien-, insistió en su afán de saber, afirmando y convencido, mientras esbozaba una sonrisa al ver mi cara de perplejidad.
- Del BerlinDark o del OpenMind, me equivoco?- inquirió.
No pude, por menos, que echarme a reír.
- Jajaja, Ya me gustaría. Qué pasa !, Es que doy el perfil de mamón de alguno de esos sitios ?,- continué sin dar opción todavía a que me contestara. - A ver, al BerlinDark he ido sólo un par de veces, pero al OpenMind, ninguna. Y básicamente por mis horarios imposibles, sino, probablemente sería asiduo de ambos.
- Yo trabajé allí,- dijó, aún sin concretar si en Barcelona o en uno de esos locales.
Entramos, y a la par que dejaba su riñonera, pedimos dos cervezas.
- Pues yo te conozco -,afirmó,- de la sauna Condal, ¿puede ser?.
- Hombre, de ahí ya no te digo que no rotundamente, porque alguna vez he ido. Este año tres veces, en tres semanas consecutivas, pero que... bueno, el resto, un par de veces al año, como mucho. O sea, que realmente sería difícil que hubiéramos coincidido. Pero, a ver, posible es, pero poco probable-, le contesté.
Daba la sensación que quisiera rebatir expresamente todos sus intentos de querer recordarme de algo.
Y viendo que por ahí no se salía, preguntó: Por cierto, como te llamas?.
Ahí le mentí.
- Y tú? , le pregunté en mi turno.
Mikel. (Bueno, la verdad es que fué decirmelo y olvidarme totalmente. Y luego no se lo volví a preguntar). Así que ese nombre ya me sirve para recordarlo.

En cualquier momento esperaba que se abriera la cremallera del pantalón y se la sacara para yo poder mamársela en público, tal como me había sugerido hacía unos pocos minutos antes.

Sin embargo, me cogió de la muñeca y comenzó a caminar hacia las escaleras que bajaban al nivel inferior.
Yo no podía hacer otra cosa que seguirle.
Bajamos y llegamos a la zona de "juegos", con un sling y una Cruz de S.Andrés, seguido de la zona más oscura, de pasillo y jaulas. (Leer breve descripción en el post: Lovers, Bears, H2O,... ).
Bien agarrado, me llevó hasta el último rincón y allí, en la penumbra, en medio de otras sombras, se sacó su majestuoso miembro para que le rindiera los honores debidos.

Y así comencé toda una serie de breves, aunque intensas mamadas.
Serie breves, en tanto que, apenas estábamos quietos unos minutos en algún rincón.
Andábamos cambiando de sitio todo el rato. No sabía porque de esa inquietud.
Se bajaba la cremallera, acompañaba con su mano forzando mi cabeza hacia su polla, le mamaba un rato, aspiraba poppers que le había dejado, seguíamos, me hacía parar, se subía la braqueta, me agarraba del brazo, me llevaba a otro rincón, y vuelta a empezar.
Tal vez esperaba que algún otro se añadiera, yo sí, lo confieso, pues añadiría morbo a una situación, lugar y tío morbosos. Y que caray!, me gusta compartir, pero casi no daba tiempo para un acercamiento, o quería verme como se la mamaba con diferentes intensidades de luz y sombras.
Si bien de vez en cuando me dejaba disfrutarla y relamerla a mi aire, normalmente era él quien marcaba el ritmo, hundiéndome tu enorme tranca hasta el fondo de la garganta.
Un perfecto ejemplar para disfrutar de una fantástica mamada, pero que había descartado para follar, en caso que se diera la oportunidad.
Llevaba muchos días sin ser follado, el tamaño y sus modos, un tanto bruscos, no me daban la tranquilidad y garantía para disfrutar de una penetración en condiciones.

Descansamos un rato, y subimos al bar a tomarnos otra cerveza.
Allí, en un rincón, me señalo una picota de madera (Dispositivo medieval de madera para la exhibición y humillación pública, que mantenía inmovilizado al sujeto en cuestión por muñecas y cabeza), y acto seguido me preguntó:

- Te atreves?-.

(Continuará)

1 de agosto de 2012

La primera noche ( En el Lovers - 2ª parte )


Salí de la zona de cruising y me pedí de nuevo una caña en la barra del bar.
A pesar de los dos poco estimulantes "roces" que ya había tenido, aún quedaba mucha noche por delante, así que, con las piernas aún temblando, decidí de nuevo aventurarme tras las cortinillas en la búsqueda de aquel machote, no tanto con la idea de liarme con él, pues me parecía imposible, sino por el gusanillo de comprobar que estaba haciendo y si se repetiría aquella mirada, o había sido sólo producto de mi imaginación.

Y allí estaba.
Sentado en el taburete, con una botella de cerveza en la mano, descamisado, mostrando su varonil y peludo torso, con los pantalones tejanos medio bajados, una pierna apoyada en el travesaño del asiento y la otra colgando, y un tío comiéndole uno de sus tiesos pezones.

Tenía el corazón acelerado de ver aquella hermosa estampa digna de la mejor fotografía de revista erótica gay, cuando su mano y sus ojos se coordinaron para decirme "ven".

El chumba-chumba que sonaba y retumbaba en mis oidos, poco a poco fue desapareciendo, de la misma manera que mi campo de visión. El entorno comenzó a desfigurarse, emborronarse y a desaparecer, quedando sólo dos ojos, una mano y una grande, hermosa y vigorosa polla.
La música que taladraba mis oidos, por su parte, iba siendo sustituida por una letra y notas lejanas, que en un lento in crescendo, comenzaba a sonar en lo más profundo de mi corazón, hasta que todo lo que oía era:

"Si tú me dices ven, lo dejo todo
si tú me dices ven, será todo para ti.
Mis momentos más ocultos,
también te los daré,
mis secretos que son pocos,
serán tuyos también..."

Estaba siendo obra del rechonchete y pasteloso Cupido, que con sus flechas me atravesaban el corazón, o era tal vez el efecto de la primavera con unos meses de retraso?. O tal vez era culpa de algún desajuste en los midiclorianos que querían arrastrarme irremisiblemente al lado oscuro de la fuerza, al abismo de los placeres ocultos y  a la pasión desenfrenada?.

Fuera lo que fuese, ahí estaba él, indicándome que me acercara y esperándome con su morbosa y lasciva mirada.

Mis labios fueron directamente a su duro pezón libre, mientras mi mano derecha comenzó a acariciar su erguida polla que miraba altanera hacia el oscuro techo.
Un leve sonido de placer salió por sus labios, y una decidida mano empujó suavemente mi cabeza para que mi boca sustituyera las caricias que, con mi mano, alegraba su virilidad.

Grande, de tacto duro, piel de textura suave y gusto dulce apenas me cabía entera en mi boca, pero aún así me esmeré en hacerla mía.

- Como es que la mamas tan bien?-, fue lo primero que preguntó en mi primera pausa para mirarle a los ojos y ver alguna señal de aprobación.
- Pues no sé que decirte-, contesté titubeando, por no contestarle que me chiflaba mamar pollas como la suya de machos viriles como él.
Incluso debería haber añadido el término "dominante", pero eso aún estaba por ver.
Y antes que me hiciera otra pregunta que me dejara como tonto, o como puta, seguí a lo mío.
Tampoco me importaba mucho, pero bueno.

Pero al poco rato, insistió:-¿ Donde has aprendido a mamarla?.
- Soy autodidacta -, le contesté esta vez con más decisión, intentando calmar su curiosidad.
No le podía decir que había un cursillo de formación de mamador profesional, ni un curso por correspondencia con clases prácticas semanales con universitarios voluntarios porque ni era verdad ni se lo hubiera creido. Qué esperaba que le contestara?. En fin...

Mientras alternaba pezón y polla, intercambió unas palabras con el otro tío que no llegué a entender, pero el resultado fue que se marchó al momento, quedándome sólo con él.

Bajo del taburete y me pidió que me subiera yo.
Lo hice, no sabiendo muy bien que se proponía. Desde esa posición, como mucho, morreo.
No tardé en descubrirlo, pues, sin saber como, me encontré sentado en el taburete sobre mis riñones, la cabeza apoyada en la pared, mi trasero al aire sobre su polla desnuda y mis piernas sobre sus hombros.
Vamos, en una posición tan harto incómoda, como morbosa, pues de haber tenido los pantalones bajados, y cosa rara que no los tenía, me la podía haber clavado directamente hasta la garganta, en un visto y no visto.

- Quieres que te folle así?-, dijo echado sobre mí y a escasos centímetros de mi boca, mientras sus ojos echaban chispas de lujuria.

Lo primero que pensé es que me iba a dar un infarto allí mismo, perdería el equilibrio, caería a plomo y me desnucaría.
Fuera por el corazón o por el cuello roto, de ahí no salía.

- Sí -, le contesté, pero haciéndole ver que le postura era un tanto arriesgada.
Se incorporó, liberándome de tan forzada posición.
- Conoces el Bears?-, preguntó.
- No, no he estado nunca, básicamente porque acabo de llegar, y no conozco nada de la ciudad.
  De hecho, casi ni sé cómo he llegado hasta aquí.
  Pero bueno, si me suena de haber leído algo y sé que está aquí mismo. Lo he visto al pasar -.
Inhabitual larga respuesta en mí, que bien se hubiera podido contestar con un simple "no".

- ¿Vamos y me la chupas allí en medio de todos?, Te atreves ?-, preguntó y propuso al mismo tiempo.
- ¡Vamos ! -, le contesté.

(Continuará)

28 de julio de 2012

La primera noche ( En el Lovers - 1ª parte )


Apenas hacía un par de horas que había llegado y ya estaba asomando mi cabecita en el primer local: Eagle.
Seguramente sí que había leído que hubiera uno allí, pero en ese momento no lo recordaba.
Habían sido muchos los locales que había encontrado por internet, de los cuales muchos sólo tenía información del nombre, de unos pocos tenía algún tipo de referencia  y muchos, tanto de unos como de los otros, sabía que ya no existían.
Llevaba un gran lío en la cabeza, por lo que al final decidí explorar la zona y guiarme por mi instinto.
Era temprano y sabría que habría poca gente, pero no tan poca como que sólo había dos tíos sentados, hablando, tan concentrados que ni me vieron abrir la puerta. Ni siquiera llegué a entrar. Me dió mucho corte.
Mal empezaba.
Seguí volteando y llegué a las puertas del Lovers. El David de Miguel Angel hacía de guardián.
De este algo me habían dicho y algo había leido, y entré decidido para recordar qué.
Tres tíos y el camarero en la barra y me pareció ver otro tío más allá de las cortinillas que daban paso a la zona de cruising.
Tras pedir una caña y aposentarme un poco, decidí investigar el local.

Ciertamente, pasada la cortinilla había un tío de mediana edad que, nada más verme, se dirigió al fondo, al cuarto oscuro.
Eso bien quería decir o que no quería saber nada de mí, ni siquiera verme, o sigueme que ahí te espero.
Le seguí, y lo encontré sentado en la banqueta.
Y eso significaba o que estaba cansado, o esperando a que me aproximara para ofrecerle polla, ya que en esta postura tenía su cabeza a la altura adecuada.
Me acerqué y no tardó en echarme mano al paquete y bajarme la cremallera.
Yo, a tocar su pecho y tantear sus pezones.
Aunque enseguida comenzó una mamada, no tardamos en intercambiar la posición y los papeles, pero no durante mucho rato.
Mientras estábamos allí, entró un chaval, o así me lo parecía, que se quedó un rato mirando entre las sombras, sin intervenir.
Me incorporé, y ambos seguimos, alternando manejo de pezones y pajeo mutuo. El chaval desapareció.
Seguimos así, tal vez, unos diez minutos.
A pesar de todo, el tío no me inspiraba mucho. Lo que hacía, era una acción más mecánica, por pasar el tiempo, que por que me gustara el tío o el morbo de la situación, que ciertamente, no era mucho.
No sé si era su caso, pero cuando comenzó a pajearme con más fruicción, con el objetivo de hacerme correr enseguida, le dije de parar. Que ya continuaríamos en otro momento. Que no quería correrme pues todavía quedaba mucha noche por delante.
No puso impedimentos y se marchó.

Aún estaba subiéndome los pantalones cuando el chaval de antes volvió a entrar, situándose a escasos centímetros de mí.
Estaba claro que quería rollo, sino, hubiera mantenido cierto espacio para que corriera el aire.
Sin embargo, no hizo nada más que posicionarse casi encima mío, pero sin contacto.
Tenía que tomar la iniciativa, así que le metí mano al paquete.
Con esta actitud ya me veía el plumero. Seguro que sería uno de aquellos pasivos inactivos, de los que posan en actitud hazme lo que quieras, pero yo, ni tocarte. O como mucho, un desganado pajeo, por decir que toco polla.
Me sorprendió con un inmediato: "Vamos a una cabina?".
La idea no me entusiasmaba en absoluto, pero le contesté con un "Sí, bueno...".
Es un defecto que tengo, pues en muchas ocasiones, aunque en el primer instante de contacto con  alguien haya algo consciente o inconsciente que no me acabe de convencer, suelo dar una oportunidad a demostrarme que estoy equivocado en esa intuición.
Normalmente, me arrepiento, no porque acabe pasándolo manifiestamente mal, sino por la pérdida de un tiempo, que no me sobra.
Pero estaba de vacaciones, y esa posible pérdida, esta vez,  no me importaba mucho.

Camino de la cabina me fijé en que no era tan chaval, sino que bien podría estar entre los 25-30 años, pero no más. Guapete.
Entramos en una de las primeras cabinas que hay cuando comienza la zona de cruising. Cerró la puerta y se sacó la pichilla.
Y si bien yo procedí sin más demora a realizar una de mis actividades favoritas, la susodicha no acabó de reaccionar como era de esperar.
A mi favor puedo decir que el tío no paraba de mirar y vigilar por la ventanilla de la cabina si pasaba alguien, aunque no sé con que objetivo, si de invitarlo a entrar o excitarse con lo que viera.
En cualquier caso, ninguna de las dos cosas ocurrió.
Y me volvió a sorprender con un: "Quieres venir a mi casa?".
Me quedé a cuadros, y luego, él sorprendido por mi negativa.
Ni me apetecía ir a casa de nadie, ni la cosa acababa de fluir.

Salió primero, y yo, como siempre me quedé rezagado subiéndome los pantalones.
Y no es que los tuviera bajados porque hubieramos hecho algo, sino porque a la que me pongo a hacer mis labores, no pierdo oportunidad para bajármelos... por si acaso.

Nada más salir, casi choqué de morros con un tipo calvo, con barbita bien recortada, macho y varonil, más alto que yo, que con sus ojos curiosos, chisposos y morbosa mirada, me dió un repaso de arriba a abajo que me fulminó y me dejó con las piernecillas temblando.
Guapo, buen cuerpo y con muchísimo morbo, parecía sacado de una revista.
Un tío imposible, de estos que ya sabes de entrada que no son para uno. Demasiado de todo para que se fije en mí, y menos que quiera hacer algo conmigo, pensé.

Sin embargo, aquella mirada... puffff...

(Continuará)

25 de julio de 2012

100



Increíble, pero cierto.
Este es el post número 100 publicado en el blog.
Blog que comenzó ahora hace un año y medio, el 5 de enero de 2011, modestamente, sin muchas pretensiones.
Y creo que esto no ha variado mucho, pues sigue siendo modesto y sin aspirar a nada más que no sea compartir mis experiencias, que si os aportan algo y pueden llegar a ser útiles en cualquier sentido, mejor.
No me podía ni llegar a imaginar que fuera a contar tantas cosas, y eso que me he ceñido a este submundo mío, limitado en el tiempo de algunas tardes y en los espacios frecuentados.
A veces resulta difícil no contar otras cosas, preocupaciones, vivencias, etc, que igualmente me ocurren en el 90% del resto de mi vida, y que de manera, muchas veces directa, influye en las historias de la penumbra, o simplemente extraer estas historias del entorno para mostrarlas de manera aislada, para centrar la temática del blog y no acabar derivando en un blog más generalista.
Incluso he llegado a pensar en abrir otro blog para tratar de otros temas que motivan, pero si ya tengo el tiempo limitado para dedicarme a este, menos voy a tener para otro más.
En este post de celebración, a diferencia de los dos anteriores: "Seis meses de blog" y "Primer aniversario", no voy a incluir datos estadísticos.
Lo dejaré para el próximo, el del segundo aniversario, el de los 100.000 visitantes, el de los 100 seguidores, el post 200 o 500. Quién sabe.
Pero eso sí, volver a daros las gracias a todos los que me leés, seguís y opináis, pues sóis vosotros los que dáis sentido al blog.

Y después de este paréntesis en los preliminares de la historia que estaba contando, ahora viene el desarrollo de la misma.