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24 de enero de 2012

Una tarde aburrida


Casi todos los días paso por delante, pero aquella tarde tenía que estar un rato más por la zona. El motivo no era otro que la entretenida y no demasiado gratificante tarea de buscar y comprar algún regalo que me faltaba para el día de Reyes, así que aprovechando que estaba instalada la feria de artesanía en la Gran vía, me daría una vuelta por allí, por la feria y por el boyberry.
Religiosamente pagué los 6,5 € de la entrada a la zona de cruising, y tras dejar bolsa y abrigo en la taquilla, allí me metí.
No había mucha gente a la vista, 10/12 personas, entre los 20 y 40 años, aproximádamente, pero todas las cabinas estaban ocupadas.
Lo que me sorprendió fue la variedad racial que encontré. Un par de negros, un mulato, un par de sudamericanos, un oriental y el resto, supuestamente, locales.
Casi todos apoyados en la pared o en los tabiques de las cabinas. Pocos paseando. Dos en los ordenadores.
Para acostumbrarme la vista a la luz ambiental, después de darme un par de vueltas rápidas por el local, me fuí a la zona de ordenadores para consultar varias páginas webs y mi correo.
Pero mi gozo quedó en un pozo, pues excepto en una de las direcciones, en el resto daba error.
Pues vaya mierda de conexión, pensé.
Así que volví a la zona de paseo. Tal vez pasó 20 minutos y comenzaba a aburrirme, pues poco o nada ocurría. Pocos se movían, parecían maniquíes de escaparate, y las cabinas seguían en su mayoría cerradas.
De tanto en tanto quedaba alguna libre, entraba, miraba, me asomaba por los glory holes y podía ver, por aquellos que se podía, más gente esperando que alguien hiciera algo, que gente haciendo algo.
No fué hasta bastante rato después que tuve mi primer roce. Un chaval me había seguido hasta el laberinto. Tenía su morbillo, pero resultó extremadamente pasivo, su cuerpo no me era especialmente grato al tacto y si al menos su polla me hubiera parecido interesante, pues aún, pero era del tipo “cónica”, o sea, muy ancha de base y estrecha de punta. No me apetecía mamarla. No me obligó. No lo hice. Apenas estuvimos 5 minutos y lo dejamos.
El segundo roce fue aún más breve. Un tío alto se situó a una distancia prudencial de mí, pero sin mucho pudor se la sacó y comenzó a pajearse y sobarse los huevos.
Bueno,- pensé, - este quiere rollo.
Me acerqué y le sobé los huevos, y le sobé los hue... y sólo parecía que quisiera eso. Le dejé.
Cuando ya no sabía si estaba más cansado que aburrido, o viceversa, logré meterme en una cabina con dos glory holes.
Por uno se veía a un tipo leather, delgado, morbosísimo, sentado en el taburete con la polla en la mano, pajeándose suavemente y viendo un video. Pero no hacia nada más.
Por el otro no tardó en asomarse uno que parecía querer mamar, y visto el panorama se la dejé para que se entretuviera y de paso me animara un poco.
Mamar se le daba bien, es verdad, pero cuando comenzó a pajearme manualmente, lo hacía tan brusca y compulsivamente que parecía que tuviera cierta premura en que me corriera... Y no me apetecía todavía. Me salí.
Pero me siguió.
En la zona del laberinto me vino por detrás, me sobó y arrinconó sin yo querer evitarlo. Así pues nos sobamos un rato hasta que quiso ir a una discreta cabina para poder desvestirnos con más intimidad.
Me pareció un poco absurdo, pues nadie aparecía por allí como para sentirse cohibido. Y aunque personalmente hubiera preferido más participación, acepté ir a una cabina.
Tal vez se despendolara entre cuatro paredes.
Pero no fué así. Cerró la puerta y las ventanillas de los Glory holes. Nos quedamos desnudos de tobillos para arriba. Él sobaba moderamente el pecho, con más voluntad que fortuna porque los pezones parecía querer evitarlos. Y ya no mamaba. Yo mordisqueaba sus discretos pezones, y hacía breves lamidas. Su piel tenía un olor "áspero", no sabría como definirlo con más precisión, pero no me gustaba.
Intenté pajearle, pero enseguida me dijo que no le tocara, pues sino se correría muy rápido.
Impensable, pues, pretender mamar su discreta polla.
Pues vaya plan,- pensé.
Decidí acabar rápido, me esmeré brevemente en los pezones mientras toqueteaba sus huevos y se corrió en un periquete.
Cuatro palabras de despedida y salió.
Y yo también marché, sin correrme, sin haber mamado ni una sola polla, sin haber podido consultar el correo y un par de webs, y llegué a casa sin haber comprado nada.
Vaya mierda de tarde (con perdón).



21 de enero de 2012

De incógnito II



"... he visto tu invitación pero he llegado tarde, ya mamé tu polla y ahora me gustaría follar tu culo en el mismo lugar, la semana que viene puedo ir de 18:30 a 19:30 dime si tu puedes algún día."
Así rezaba el mensaje que recibí aquel viernes, aunque no lo leí hasta el domingo noche.
La invitación de la que habla era una convocatoria del tipo "tal dia, tal hora, en tal sitio, quien se anime...bla,bla,bla" que publiqué en un perfil.
Cabe decir que no acudió nadie que, al menos, se identificara como que había leído aquel anuncio, si bien sí hubo un poco de historia.
El lugar que dice donde quedar es el Erotixx, y el relato de lo que sucedió el día que me mamó la polla está escrito en el post De incógnito.
La semana que comenta era justo la de Reyes. Semana muy chunga de por sí, con unas cuantas compras pendientes. Días hábiles solo podía quedar lunes o martes.
Como quedar el lunes era muy precipitado para que leyera mi contestación, me respondiera, quedaramos y tal, le escribí: " Vale !!! Te va bien el martes por la tarde ?.
No esperaba contestación, pero por si acaso, yo sí iría a la casi-cita.
De ahí también el título del post, pues tanto la manera de quedar, como el lugar y la persona son muy parecidos al de entonces.
Así pues, llegué puntualmente al Erotixx y me sorprendió no sólo ver a 6 o 7 personas paseando por entre las cabinas, sino comprobar que 7 de las cabinas estaba ocupadas, entre ellas la doble, las del clásico glory hole (no la del vidrio) y la del sling.
La doble estuvo ocupada 3/4 de hora desde que yo llegué, por dos tíos más bien jóvenes, como pude comprobar cuando salieron; y la cabina del sling, por dos tíos que hablaban francés, tal y como se oía a través de la puerta, y las del glory hole iban entrando y saliendo.
Al menos de aparencia, todos los paseantes tenía un puntito por el cual hubiera podido enrollarme con cualquiera de ellos.
Y al poco así lo hice. 
En uno de los paseos, uno de aspecto muy varonil y un tanto nervioso, me metió mano.
Como no le hice ninguna señal de rechazo, se apresuró a invitarme a ocupar una de las cabinas libres. 
Se le veía con ganas de acabar antes de empezar. Debía de llevar bastante rato por ahí, sin acabar de quedar satisfecho.
Sus maneras eran un pelín bruscas. Eso no me molestaba.
Nos quedamos sólo con el calzado puesto y los pantalones bajados, y nos mámamos un poco nuestras respectivas vergas, y algo de popper. 
Pero el tío quería follar. Qué bien, no?. Pues no. No, no.
Ocurría que lo quería hacer a pelo y dada sus prisas y su brusquedad, me temía que mi hiciera más daño que darme placer, para algo que tenía toda la pinta de ser un polvo colibrí.(Tengo entendido que dura segundos).
Le dije que no.
- Pues me puedo correr encima tuyo? -, me preguntó sin vacilar ni un instante.
No sé si llegué acabar de pronunciar la palabra "vale" cuando empezó a gritar como un poseso, a pleno pulmón, como si lo estuvieran destripando.
Me asustó un poco, pero simplemente ya se estaba corriendo.
Cuando acabo de ambas cosas, chillar y correrse, dijo: "Joder, toda la tarde para esto".
Supongo que se refería a las cuatro gotitas de leche que sacó. Pobre !.
Se marchó, no sé si frustado o algo satisfecho, pero al menos aliviado de la tensión que llevaba.
La cabina del sling estaba ya vacía. Tal vez los franceses se marcharon asustados de los chillidos. Quizás.
Al poco me metí en una de las cabinas con glory hole y no tardó en asomarse una polla por aquel pequeño orificio. No bien comencé a mamarla, se retiró, acabó de pajear y se corrió.
Joder, vaya tarde !!!
Esta vez el que se quedó un poco frustado fuí yo, pues era polla de buen mamar.
Me quedé un ratillo esperando a que apareciera otra. Y así fué. 
El tío comenzó a sacársela muy lentamente. Al otro lado, yo espectante.
Y apareció una flácida y minúscula polla. Estamos apañaos !!!, pensé. 
Desenfundó un condón, se lo colocó, pajeó... la polla creció, por decir algo, y me la ofreció.
En fín, me repugna el sabor de los condones, pero no había otra cosa que comer. Así que me puse a ello. Pero la cosa no acababa de crecer como debiera, y yo muchas ganas no le ponía. No estaba nada a gusto.
Así que pensé, le ofrezco el culo y a ver que pasa.
Lo arrimé al agujero, y creo que hubo un intento de penetración, pues contacto llegué a sentir, pero muy breve. Me asomé a ver que pasaba, y vi que dentro del condón, ya se había corrido.
Desanimado salí y por no ponerme a llorar, me puse a dar una vuelta ya casi con la intención de irme.
Pero quien se iba eran los de la cabina doble. Al menos, uno de ellos.
El otro, jovencito, alto, delgado, rubio, blanquito de piel, se quedó por ahí, hasta que se metió en una de las cabinas con las ventinatas a los lados y el asiento en escala, y el video en el lado opuesto,
Allí se metió, y sentado, con los pantalones bajos, se medio pajeaba viendo el video... y a mí pasar.
Me lo quedé mirando, más la larga polla que mostraba, que su cara. 
Y entré a probarla. A ver que pasaba.
Sonrió, me la dejó catar y me dijo de irnos a la cabina doble.
Y allí estuve disfrutando, por fín, de un rato y rabo largo, sin prisas, sin gritos, sin brusquedades, sin condones con mal sabor, sin corridas-express, sin... .
El tío, no tan joven, como me hizo saber, aparte de tener un trato agradable, tenía un culo adorable, chiquito, redondo y prieto, que de haberlo pillado a primeras horas de la tarde, algún uso más que el magreo le hubiera dado.
Finalmente, se corrió.
Yo no, pero disfruté.
     
    
     

18 de enero de 2012

Sauna Nova Bruc (Experiencias) Ex-Nova Aqua Spa


A pesar que ni siquiera hace dos meses que inauguraron esta sauna, ya he ido más veces que en otras en años.
Supongo que por la novedad y el hecho que sea más céntrica que antes la sauna Bruc.
Toda una tentación, pero también un peligro para el bolsillo y eso que la entrada no la encuentro cara.
La primera vez que fuí, fue con la principal intención de conocerla, evidentemente, y poderla describir más o menos objetivamente aquí, en el blog, cosa que hice en el post del 5 de diciembre.
Aquel día, el día de mi primera visita, nada más acabar de hacer la primera ronda para conocer el local, o sea, unos cinco minutos después de salir de los vestuarios, ya me estaban follando.
Dios mío!, He llegado al paraíso, pensé.
Nunca me había ocurrido en ningún sitio con tanta celeridad.

Ocurrió en la zona sombría de la sauna, en el cuarto abierto del fondo, no en la cabina. Un tío, tal vez casi en los treinta, me tanteó el culo y directamente me dijo: Quieres que te folle? Tengo preservativos!.
Joder!... tiempo me faltó para decirle que sí. Mientras me untaba con la crema que también me había dejado ( Bendita la gente preparada ! ), caí en la cuenta que me había apresurado un poco a decirle que sí, al no haber ni siquiera comprobado el calibre de su herramienta, y dada la natural estrechez y cierta poca usanza de mi ojete para estos menesteres, aunque no por eso muchas veces deseado, temía que pudiera ser un tanto doloroso.

Pero no, el tamaño resultó adecuado, el engrase suficiente y el polvete un poco rápido. Se corrió enseguida. Dos o tres minutos de metesaca. Tiempo suficiente para que se formara el típico corrillo de tíos alrededor, pero sólo de mirones, pues ninguno participo en nada.
En el resto del tiempo que estuve ese primer día, tal vez una hora más, no ocurrió nada más especial que algún tocamiento o pajilla. Volví a casa sin correrme.
Dos días después, evidentemente animado por la facilidad de la jodienda, volví.
Pero ese día, y eso que estuve casi tres horas, sólo hubo un par de buenas mamadas, eso sí. Ambas en la sauna de vapor.
Justo a la semana de haber ido la primera vez, me dejé caer de nuevo por el local.
Con la misma rapidez que en mi primera visita, en esta me ví en la situación inversa, a saber, follándome un rico culo. Cierto que el chaval tuvo que insistir un poco, pero que leches, iba preparado con su condón y su cremita, era joven , sudamericano, de piel fina, Mmmm..., de buen ver...  y rico culo.
El inconveniente fue que quiso hacerlo en una de las cabinas, cosa que restó morbo al asunto.
Y esta vez no fueron dos o tres minutos, sino un cuarto de hora largo de bombeo sin parar. El tío acabó corriéndose, afortudamente, porque yo comenzaba a cansarme, y sin correrme por la evidente reducción de sensibilidad al follar con condón, por mucho que digan.
El resto de la tarde fue bastante tonta. Tan pronto parecía que hubiera gente, como que de pronto desaparecía la mayoría. No conseguía ir más allá de toqueteos y había un moscón que no paraba de ir detrás mío, con empalagosas palabras, con la evidente intencionalidad de llevarme al huerto.
A ver... por el oído es muy fácil seducirme, pero con las palabras adecuadas, y no con un: "Cariño, me gustas mucho, va, venga, déjame hacerte feliz. Quita, quita... prefiero un: "Arrodíllate y mama. Hazme feliz... y calla !!!".

Cansado de voltear, me tumbé en el banco de enfrente nada más entrar en el cuarto semioscuro. A descansar y si alguien quisiera acercarse y darme biberón, ahí tranquilito que lo recibiría.
Y pasaron tres o cuatro, pero sin mucha historia.
Aunque la posición y momento tuvo su morbo.
Increíblemente aquella tarde la acabé dando de mamar dentro del jacuzzi, pero por encima del nivel del agua, agarrado con los brazos de las asideras y las piernas por encima de sus brazos, en una posición casi imposible, al moscón de las palabras empalagosas.
Claro que esta vez se aproximó y me "sedujo" sin palabras.

El cuarto día, lo más destacable fue que hice correrse lamiéndole los huevos dos veces al mismo tío, en dos momentos y lugares distintos. Una vez en la sauna seca y la otra en una cabina.
Las dos últimas veces, nada a destacar, salvo el moscón de nuevo revoloteándo tras de mí, y un resfriado de narices.
Volveré, sí... pero primero dejaré que se me pasen los mocos.

11 de enero de 2012

El último día en el Arenas (2ª parte)

...

...
Aquella segunda mamada, no por más breve había sido menos intensa.
E igual que la anterior vez, se levantó y marchó a descansar.
Apenas unos minutos más tarde, saliendo de cuarto oscuro hacia el cine me lo encontré de nuevo de frente.
Como despedida por un resorte, mi mano fue directamente a su paquete, quedándome gratamente sorprendido con lo que me encontré.
Y para las mentes calenturientas, entre las que me incluiría si no fuera yo el que escribiera, debo aclarar que no fue una grande y hermosa polla lo que encontré, sino un cinturón de castidad aprisionando una inalcanzable y enigmática verga, de tamaño y forma desconocida.
Eso desbocó mi imaginación y morbo. Se la habría colocado el mismo como medio de controlar sus erecciones? O para evitar tocarse o que le tocaran ? Lo hacía para concentrarse mejor en sus mamadas? O se lo habia colocado un novio celoso ? O había sido por voluntad de un Amo ? Estaba allí con su consentimiento o se trataba de una furtiva escapada para saciar su voraz apetito de polla?
Pero sólo de todas las preguntas posibles sólo le hice una: Es lo que me pienso?.
Y asintiendo me siguió hasta el fondo del cuarto donde comenzó la tercera y última parte de la extraordinaria mamada con que aquella tarde me estaba obsequiando.
Un buen rato después entre mamada y pajeo, le medió gemí: Otro día te follo, palabra.
Y lo dejamos porque tampoco puedo correrme, -continúe.
Tenía la polla a reventar y el grado de excitación era máximo, pero no podía descargar.
Algunos lo consideran una bendición. Pero yo no tanto. Casi siempre puedo controlar mi corrida hasta cuando quiero, pero a veces, cuando llega el punto de querer hacerlo, no puedo.
Supongo que de alguna manera inconsciente vence mi deseo de querer más y más placer al del sentido común de descarga y descansa que ya has tenido bastante.
Es un punto en que es tanto el control que tengo, que sólo si me lo quitan, descargo. Y ese extremo pocas veces ocurre.
Y ahora que reflexiono sobre ello, tal vez eso sea uno de los motivos por los que tan bien me siento a los pies de un Amo, cuando es él quien administra a su antojo las dosis de placer que desean para mí.
Cuando puedo tocarme o correrme.
Como nota curiosa debo decir que al Amo que actualmente sirvo no me deja ni lo uno ni lo otro.

Aquella tarde no dió más de sí.

--- x ---

Hola guapo!... me saludó en la calle un cara conocida mientras entraba al Cine.
Y lo llamo así porque creo que nunca ha habido nada entre los dos, de hecho, ni un saludo hasta ese momento.
Un saludo se corresponde, y un piropo se agradece (aunque sea mentira, jejeje) pero no me sentó muy bien que fuera del cine alguien me reconociera y saludara. Por simple y pura discreción. En ese momento iba sólo, e iba donde iba, pero podía darse el caso que no hubiera sido así. Y no me gusta tener que buscar excusas ni dar explicaciones a nadie.
Por eso no suelo hablar con nadie en estos sitios de encuentros “clandestinos” más allá de lo prudente o necesario. Ni pregunto ni contestó más allá de lo cortés.
Evidentemente hay excepciones... pero pocas.
No busco relaciones de amigos para salir de copas, ni novios, sino sólo experiencias con sexo y morbo con gente que busque lo mismo, sin compromisos y fuera de los locales, con absoluta discrección.

Entré, pues, con la mosca en la oreja, y del mismo modo que el día anterior no tarde nada en encontrarme que alguien me mamaba.
Algo breve, sin más historia que la de un chaval  negro mostraba cierto interés en mí, arrambándose por detrás, pero no dejándo tocar por nadie, e incluso por mí, con reservas.
Mostraba toda la intención de querer follarme pero le dejé claro que sin condón no lo hiciera.
Insistía. Pero yo no cedía..
Por una vez que un tío negro, joven y guapo mostraba interés por mí, yo me resistía.
No me sentía cómodo y me marché a otro lugar del cine.
Después de un buen rato de deambular, en la zona de los apartaderos de palets, un tío más entrando en años de lo que me puede gustar dió con mis pezones, mi punto débil.
Intenté rechazarlo porque no quería pasar a mayores, pero me insistió en que no queria nada más. Asi que cedí, pues, al fin y al cabo, me gustaba como me los tocaba.
Al poco había un corrillo de tíos alrededor nuestro, pero el centro de atención no estaba exactamente en nosotros dos y en lo que hacíamos, sino que estaba justo detrás mío.
Nuevamente tenía al chaval sobándome, bajándome los pantalones y metiéndo su prominente rabo entre mis piernas, e insistiendo en que fuera con él al labavo.
Vente, va !...Porqué no..? Va..., no paraba de decir, y emitiéndose constantes chasquidos ante mis negativas.
La verdad es que me moría por escuchar un: "vale, te follo con preservativo", pues montármelo con un negro es una de mis fantasías no realizadas.
Pero no había manera. Su vocabulario era limitado y parecía desconocer el significado de las palabras "no" y "´condón".
Volví a cansarme de la situación y conseguí de nuevo escabullirme.

Pero hubo una tercera vez.
Esta me pilló al final del cuarto oscuro grande y llegó a darme de mamar, tal vez esperando que si probaba de su fruto prohibido quedaría prendado y rendido a sus exóticos encantos.
Me acordé que unos meses atrás, en plena mamada, me preguntaron si alguna vez se la había chupado a un negro.
Entonces mi respuesta fue negativa, pero ahora ya no podría decir lo mismo.
Y volvió a insistir, y volví a resistir.
Y esta vez, fue el quién se marchó, refunfuñando.
Al final, qué?,- me preguntó uno que estaba por allí.
Nada, tío,- le contesté- ninguno de los dos hemos cedido.
Te hubiera cobrado una vez en el lavabo, es un chapero,- dijo,
No sé porque pero no me sorprendió.
Al salir del cine, mientras recogía la chaqueta en guardarropía, un tío se despedía de mí con un guiño de ojo, media sonrisa y leve alzamiento de cabeza.
Era el de la primera y única mamada de aquella tarde.
Entré mosqueado, me estuvieron mosqueando toda la tarde y salí mosqueado.
Demasiadas moscas trás la oreja en un sólo día.

Salí convencido que aquel sería el último día en el Arenas.
Al menos, por unos meses.

O semanas.

O días...






9 de enero de 2012

El último día en el Arenas (1ª parte)



Sería más correcto decir los dos últimos días en el cine Arenas, ya que de manera muy poco habitual fueron dos días consecutivos que se me ocurrió ir. Fue el 27 y 28 de diciembre. Un rasgo en común de ambos fue que había más gente de lo que suele ser normal, y no muchas caras conocidas.
Dos días relativamente tranquilos y de poco mamoneo por mi parte. Tal vez por todo eso sea el porque lo veo como si ocurrido en el mismo día, con un descanso de unas horas para volver a la vida cotidiana.
El primero comenzó de manera suave, con una aproximación por detrás en el cuarto oscuro grande, unos toqueteos de trasero y unas manos que comenzaron a subir hasta mis pezones.
Me dió la vuelta y me ofreció los suyos para lamerlos. Al poco se desabrochaba la cremallera del pantalón y cogiéndome suavemente de la nuca me empujó hacia abajo para que procediera a mamar su polla que ya libremente se erguía fuera de toda presión.
Me parecía curioso que me manejara tan bien y comprendí al comenzar la mamada que era polla conocida. Conocida de hacía pocos días, claro. Polla que había disfrutado larga y tranquilamente. Tío que no recordaba su cara, pero sí la textura de su hombría. Tío que me dió las gracias cuando acabó de vaciarse y al que yo dije: "Gracias a tí".
Y ahí estaba de nuevo, arrodillado ante él, dándole placer con mi boca. Y pude disfrutar de nuevo, de la misma manera, hasta que terminó de igual modo, pero con gracias suplido por una palmadita en la mejilla y un guiño de ojo.
Fue gracioso. Él se acordó de mi cara (y obviamente del placer que le dí) y yo de su polla.
Una cosa que siempre me parece curiosa es que cuanto más gente hay en un local, más selectiva se vuelve la gente, por no decir, indecisa, estirada, cortada o mojigata. De todo habrá, seguro.
Y estando dando vueltas por ahí vi a un chaval, tal vez en sus veinte y pico, que iba vestido sólo con unos pantalones cortos de licra (o calzoncillos largos) y una camiseta de manga corta, también de licra. Caminaba más rápido que el resto de la gente, como buscando a alguien.
Suponía que debía de haberse cambiado en alguno de los lavabos, porque venir de esa guisa con el frío que hacía fuera del cine no me parecía muy viable.
Me acordé de algunos de los comentarios que vosotros, mis lectores, a veces me hacéis, que si se puede ir de una manera o de otra.
Y ahí tenía una muestra. La cosa quedó ahí... de momento.
Al poco rato, paseando por el cuarto oscuro grande lo veo venir hacia donde yo estaba, se para, mira a los tres o cuatro que estábamos en ese momento y se me arrodilla delante de mí.
No se me vió la cara de pasmado y sorpresa porque había poca luz, pero debió de ser todo un poema.
Ante tan rápida decisión por su parte, no fuí yo menos y me apresuré a darle lo que al parecer quería.
Dios ! Qué boca !!! En cuanto comenzó a mamar y me miró desde su posición a los ojos, recordé que ya lo había tenido ahí y haciendo lo mismo unas cuantas semanas antes. Una de esas escenas olvidadas y no relatadas que comentaba en un post.
Era una pura delicia. El perfecto mamón. Disfrutaba en toda su plenitud de mi polla tanto con ánimo de satisfacerse como de darme el máximo placer a mí.
Intercalaba mamadas profundas, con rápidas y breves, de diferentes presiones y juego de lengua, por toda la anatomía genital.
Así estuvimos diez o quince minutos hasta que en un momento se levantó y me dijo: Quieres follarme?. Tengo condones y crema.
No suelo follar, -le contesté-, pensando que al oirlo se daría la vuelta y marcharía.
Pero no fué así.
No importa, dijo. Se agachó de nuevo y siguió mamando.
Tal vez, tras otros 10 minutos más o menos, cansado de estar de rodillas, se incorporó y me dijo que se iba un rato a descansar.
Salió a la misma velocidad que entró. Un chaval de paso ligero, pensé.
Hice lo mismo y me fuí a desentumecer las piernas.
Me recorrí los diferentes espacios del cine hasta llegar a la sala del minicine.
Nos encontramos de nuevo, frente a frente, con más luz, y fue cruzarnos la mirada que de nuevo se dejó caer de rodillas para seguir haciendo lo que había estado haciendo apenas cinco minutos antes.
Hubo más mirones que antes, cosa que no me importa en absoluto, sea la que sea la tarea que esté yo haciendo, si mamando, siendo enculado o viceversa, si bien prefiero un poco más de penumbra y un poco de participación que sea el simplemente mirar. Pero bueno...
Siguió su trabajo con el mismo deleite que la anterior vez, intercalando con pausas en las que me miraba y sonreía...

(Continuará)

5 de enero de 2012

1er. Aniversario


Hoy, 5 de Enero, este blog cumple su primer aniversario.
Y como todo aniversario es motivo de celebración. Hasta he pensado en dar un premio al primero que me felicite públicamente o por email,  jejeje... pero no sé cual, pedir un deseo (¿Un lametón, una mamada, un...? ). Se admiten sugerencias.
O a la idea que me parezca más interesante, y después de llevarla a cabo, relatarla. No sé, no sé.
Esta vez no voy a liarme con muchos datos, como a los seis meses. Sólo un par. He tenido en este año la,en un principio, inimaginable cantidad de  22.985 visitantes ( 15.772 visitas más que el primer semestre) de los 58 post publicados y 14 seguidores registrados, justo el doble también que en el primera parte del año.
Los comentarios, aún habiendo aumentado mucho, porcentualmente en relación a la cantidad de visitas han disminuido.
Los objetivos planteados en un primer momento, y como comenté a los seis meses, no se han cumplido, por los mismos motivos expuestos, Y como entonces opino lo mismo. Realmente no importa demasiado.
Tal vez sería hora de replantearlos y fijarse unos nuevos.
Prácticamente todo lo dicho en el post "seis meses de blog" sigue vigente.
Lo más importante sóis vosotros así que os doy las gracias por leerme y estar ahí ;-)
Lametones :-P.