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27 de abril de 2012

De incógnito V



- Te va la caña, tío?, preguntó mientras me ofrecía poppers.
- Si - contesté, aunque no muy decididamente, pues nunca he tenido claro que quiere decir exactamente, si sexo duro, si sexo guarro, si sexo con morbo,  con todas las variantes e diferentes intensidades o simplemente follar a saco.
El no dudó. Se bajó los pantalones, se giró y me ofreció todo su espléndido culo
Y apenas hacía cinco minutos que había entrado, y ya me encontraba en esa tesitura, encerrado en aquella cabina con aquel tío, que nada más llegar yo, me anduvo siguiendo todo el rato con mirada lásciva, a ver si me decidía entrar en alguna cabina. Se le notaba muy salido y caliente.
Pero ni siquiera dos minutos más tarde, se los volvía a subir y se iba, pues parecía ser que no teníamos el mismo concepto de caña.

Aunque sin éxito, la tarde empezaba fuerte.
Así como las dos últimas veces me había metido en la primer cabina a mano derecha, esta vez opté por cambiar, y meterme en la cabina del gloryhole de cristal, y esperar.
Unos diez minutos, tal vez pasaron cuando un tío alto y delgado entró en la cabina de al lado. Se le notaba un poco nervioso, pero a la vez decidido.
Mientras buscaba un canal adecuado a sus gustos, no paraba de mirarme como me iba magreando el paquete con evidente intención provocadora.
Y no tardó en reaccionar al sacar su larga y delgada polla, de capullo de textura suave, ofreciéndomela a través del agujero de cristal.
Reconozco que tenía su morbo, ver más de lo que habitualmente se ve tras un glory hole, pero no poder tocar más de lo que alegremente se asomaba.
Le regalé una larga mamada, sólo interrumpida en varias ocasiones por mi cambio de posición, que si ahora sentado, en cuclillas o ahora de rodillas.
Y también, primero por un tío mayorcete que entró, mamó brevemente y se fue, y otro tío que estuvo esperando en la entornada puerta mirando, hasta que le agarré del paquete y lo metí para adentro.
Entonces se sentó en el banquillo, se bajó los pantalones y se puso a mamar la polla del tio larguirucho. Mientras,, yo de rodillas se la mamaba a él, o compartiamos la que nos ofrecían desde el otro lado.
Un buen rato morboso a tres bandas.
Acabó cansándose y se marchó, dejándome sólo, comiendo aquel delicioso nabo.
También acabó corriéndose tras una breve paja, y cuya leche cayo sobre la papelera. Qué desperdicio!.
- Qué sitio más morboso,-  dijo - mientras se limpiaba, y marchaba.
- Bueno, no creas que siempre es así, - le contesté- , eso depende de lo que implique la gente.

Aproveché este descanso, pues aún no me apetecía irme, para estirar las piernas de todo el rato que había estado felizmente agachado.
Así, al poco, y al paso del rincón más oscuro, junto al asiento rinconero, el tío al que agarré del paquete para que entrara en la cabina de hacía un rato, me cogió de las partes al tiempo que me dió un buen morreo.
No tardamos en subirnos las camisetas y bajarnos los pantalones, y montarnos el festín allí en medio, sin necesidad de entrar en cabina alguna.
Esto, que podría ser lo más normal en una sauna, o en el cuarto oscuro del cine o de cualquier otro local, me parecía sumamente atrevido en el Erotixx, pues nunca, salvó en cabinas, nadie se ha despeinado más de la cuenta.
Y allí, y así, magreándonos, besándonos o mamándonos estuvimos un buen rato, es espera que alguien más se nos uniera.
Pero tal vez eso era demasiado pedir para los amendrentados clientes del local.
Pero bueno, por algo se empieza. Tal vez un día se mame y se folle sin complejos por los pasillos en una orgía sin fín.
Y tan rápido como comenzamos, así acabamos.

Apenas llegué a centrarme cuando me sentí taladrado por una incisiva mirada.
Venía de un tío alto, rubio, de aspecto nórdico, que debía de haber recién entrado.
Su mirada, llena de deseo y dureza, no daba lugar a muchas interpretaciones.  .
La cabeza me empezó a dar vueltas en el sentido que no entendía que pasaba esa tarde que no me daban apenas tregua. Las piernas me comenzaron a temblar.
Iba a ser bocado, por fin, de un macho dominante ?.
Hubiera preferido que fuera lo primero que ocurriera, pues me huberia cogido más fresco.
Pero era lo que había.
Abrí la puerta de una de las cabinas, entré y me senté, dejándola lo suficientemente abierta para ver lo que el tío hacía, y viceversa.
Y sí, me vió, observó y no dudó en meterse dentro conmigo, cerrando tras de sí la puerta.
Fue directo a los pezones, pero apenas llegué a dar muestras de placer, que de repente se arrodilló y metió casi su cabeza entre mis piernas.
Me quedé perplejo, más cuando lo que esperaba no era precisamente una acción tal de sumisión.
Pero bruscamente se levantó, sacó su polla y me dió de mamar.
Y así, durante un rato, alternaba actitudes contradictorias, breves y rápidas, que hoy, a varias semanas vista, aún me mantiene confundido con lo que pasó.
Si recuerdo como acabó.
Yo, desnudo, para no variar, de cara al espejo pajeándome y él, a mi espalda, abrazado a mí  y magreándome, esperando que mi corrida estallará contra nuestro reflejo.

Como así fué.


18 de abril de 2012

De incógnito IV


La última visita al Erotixx había sido muy satisfactoria, así que no me costó nada decidirme volver a la semana siguiente, solo que varié día y hora.
Ya que podía, aquel día fuí un par de horas antes de lo que habitual.

No me disgustó comprobar en mi recorrido express por el local, que ya había gente, en cantidad dentro de la media a la que estoy acostumbrado, entre 8 y 10 personas, que iban y venían, renovándose a lo largo de la tarde, como pude ir observando.

Justo después de llegar, entró un tío, joven de entre 20-25 años, masculino, con barbita y gafas, guapete, al que llamaré A.
Bueno, tengo que decir también que en esto de calcular la edad soy simplemente malísimo, pero en este caso, el margen no debía ser muy grande.

No tenía muchas ganas de pasearme, así que después de un par de vueltas, me metí en la misma cabina que la semana anterior me había dado tan buen resultado, oséase, la primera al entrar a mano derecha.
Y tras acomodarme y seleccionar un video para ir mirando durante la espera, ví como entraba en la cabina contigua A.
Se mostró un tanto indeciso, hasta que finalmente sacó una buena tranca ya empalmada, mucho más grande de lo que me podía esperar, y me la ofreció a través del glory hole.
Se mostraba activo, metiéndola y sacándola, en vez de quedarse quietecito y esperar que se la mamara.
No me molestaba, pero en dos ocasiones la retiró bruscamente, no sé bien para que.
Podría pensar en que estaba a punto de correrse, pero me parecía precipitado.
Y a la tercera, la retiró, guardándosela definitivamente, y dejándome literalmente con la boca abierta.
Pues bueno, que le ibamos a hacer.
Igual habría segunda parte como con Pepe, la semana anterior.

En todo el rato que siguió, y fue bastante rato, ambos estuvimos paseando, cada uno a su rollo, sin ninguno decidirse a enrollarse con nadie.
A diferencia de Pepe, este rehuía el contacto visual hasta casí con un toque de innecesaria altanería.
Sin embargo, y por otro lado, a veces me daba la sensación que me observaba para donde iba o si me metía en alguna cabina o no.
Por el local habían otros tíos, pero me fijé varias veces en uno en concreto, al que llamaré B.
Muy normal en todos los sentidos. De vez en cuando me lo encontraba sentado en una de las cabinas del glory hole de cristal, pajeándose suavemente apenas la punta de su encogido miembro, con la puerta ligeramente abierta, y la de la otra cabina más abierta para ver bien a través de la pared transparente.
Otras veces lo veía en una de las tres últimas cabinas, las cercanas al sling, también sentado, viendo el video y la gente pasar, pero en la misma actitud de suave magreo.
No hacía muestras evidentes de querer algo más, al menos cuando cruzaba su mirada con la mía.
Se mostraba más bien apático o indiferente. Sólo miraba.

En eso que acabó entrando al local un tío la mar de majete, bastante parecido a A: joven pero de entre 25-30 años, masculino, con barbita y gafas, guapete, delgado, bajito y trajeado. A este le llamaremos C.
No tardó en quedarse mirando fijamente a B, que en ese momento estaba en una de las cabinas del fondo, y apenas dudo en entrar y cerrar la puerta tras de sí. B y C se estaban enrollando, y la gracia estaba en que A le había dando unos cuantos repasos de arriba abajo a C, y este no le había hecho ni caso.
Al poco rato A se metió sólo en una cabina y se encerró.
Y tardó lo que le duró la pajilla, pues tras salir, directamente se marchó del local.
Paradojas de la vida. Todo el rato pasando del personal, y el único que le cae en gracia, éste le ignora.

Un poco más tarde, me cruce con C entre la cabina grande y las pantallas de ordenador.
Fue un cruce a cámara lenta, con la mirada clavada y fija, con deseo por mi parte y tal vez curiosidad por la suya.
Y entre irse hacia el resto del local o dirigirse a la cabina doble, escogió esta última... y le seguí.

Eligió cerrar la puerta, mientras yo comencé a desabrocharle los pantalones para averiguar que rico manjar me aguardaba.
Se quito la chaqueta, se aligeró la corbata y descamisó lo suficiente para que, mientras de rodillas comenzaba a comer el delicioso fruto, pudiera con mis manos inspeccionar aquel delgado y sensual cuerpo hasta topar con un par de discretos, aunque erectos pezones.
No cabía de gozo, a pesar que no se mostraba ni muy activo ni muy participativo. Se dejaba y me dejaba hacer, simplemente.
Pero suficiente.
Se sentó sobre la colchoneta, y aproveché para bajarle totalmente los pantalones, y se tumbó hacia atrás subiéndose la camisa hasta el cuello.
Todo aquel cuerpecito para mí. Realmente no me lo podía creer.
Así que lo estuve disfrutando largo y tendido, con mamadas y mordisquillos en toda su extensión, y una buena dosis de caricias.
Acabó corriéndose mientras le trabajaba dulcemente sus pezones con mi lengua.
Le limpié, como me gusta hacer, con papel, y una vez seco, pudo adecentarse y marchar.

Me quedé un rato sólo, y luego me dí de nuevo una vuelta.
Seguía habiendo gente, renovada en todo este rato, pero B aún estaba en la cabina donde lo ví la última vez.
Y pensé... si B se lía con C, y C se lía conmigo, porque no me puedo liar yo con B?.
Y ni corto ni perezoso, al pasar por enfrente, me lo quedé mirando y me metí en la cabina, pero sin llegar a cerrar la puerta del todo.
Su arrugadita pichina comenzó a crecer hasta alcanzar un respetable tamaño y que, efectivamente, hice mis esfuerzos para mantenerle en estado de alerta y que no menguara en todo el rato que estuve presente y postrado a su encanto.
Durante todo el tiempo que allí estuve, tuvimos a un autopajeante espectador en la cabina de al lado, que nos miraba a través de la ventanilla.
B se corrió finalmente, cayendo su leche en el suelo.
Una pena.

Pero bueno... que todas las penas sean como esa ;-)

15 de abril de 2012

Una historia que comienza?



- Hola tio, como va todo?
- Bien, y tu - respondí escuetamente.
- Caliente, con ganas de una buena boca y un buen culo como el tuyo para comérmelo y follármelo y dejar que unos amigos también te lo coman y te follen mientras me la comes a mí... Qué me dices, quieres ser mi perra putilla?
- Pues tiene buena pinta lo que propones, le respondí ante tal contundente declaración de intenciones.
Cabe decir que no lo conocía de nada, y que esta, con estas palabras, era la primera vez se ponía en contacto conmigo.
- Tienes sitio para quedar?, le pregunté.

La suerte venía de cara, pues tenía sitio en un lugar bastante céntrico.

- Te daré de mamar y después te romperé ese culo que tienes que me pone caliente,- continuó.

Me propuso de quedar una mañana, cosa que me resultaba imposible, como le expliqué, añadiendo que mi disponibilidad también se limitaba a las tardes de días laborales.

- Ok, quedaremos entre semana... Te decía de venirte un dia por la mañana, así te follaria un amigo mientras me comes la polla, no te gustaria dos pollas para ti? Te dariamos leche por todas partes.
- Me gusta mucho sentime la putita de un buen macho, asi que imagina si son dos !!, - Ufff, estas cosas las pienso muchas veces, pero cuando las digo o escribo no dejo de sentirme extraño.
- Perfecto, entonces la próxima semana quedamos, vale? Tengo ganas de follarte ese culo, joder !, dijo, y continuó-, te digo algo, pero seguro que el lunes...
- Ahora, nada mas entrar en mi casa te quiero de rodillas y pondrás mi polla en la boca sin decir ni mu, entendido puta?, y cuando me canse de que me la chupes, me pedirás permiso para darte una ducha, vale?
- De acuerdo, Señor, ningún problema... pero de cuanta polla estamos hablando ?, me atreví a preguntarle, pues doy fe que existen algunas pollas de tamaños desorbitados que ni en sueños ni esfuerzos me cabrían en la boca, así que prefería curarme en salud.
- Bueno, normalita de 18 cm, te sirve?

Respondí aliviado, afirmativamente.
La conversación quedó aquí colgada.

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Al día siguiente, al poco de conectarme a la web de gayroyal, recibí un mensaje.

- Tienes ganas de rabo, puta ?
- La polla la tengo dura, con ganas de mamona que me saque la leche, vente y te daré duro por todos los lados.

Era fin de semana, y le tuve que recordar que no me era posible, y que habiamos prequedado en que el lunes me diría algo.

- Ya lo sé, pero quiero ponerte muy guarra y calentorra, - me contestó.
- Eso es fácil de conseguir,- le dije.
- Que puta estas hecha ... Y eso me pone. Me vas a lamer el culo y los pies.

A esto siguió una breve explicación de las cosas que más o menos me gustan, y las que no

- Puta, como te va la marcha y eso me gusta. Me estas poniendo de caliente, joder !, exclamó.

Me hizo un corto recordatorio de las instrucciones para cuando quedaramos, a lo que añadió:

- Y cuando te metas en la ducha, te pondrás de rodillas en ella esperando que te mee, primero sera mí ducha, vale cerda?. Y si me decepcionas te daré unos buenos azotes.
- Hasta el lunes no te hagas ninguna paja, entendido?, y si estás cachonda te aguantas.
Sinceramente, si el estaba caliente, yo parecía una olla express.
Aunque notaba una cosa en falta.
En ningún momento mencionó la presencia de terceros, como había hecho el día anterior, que aún tras haber descartado un encuentro matinal, seguía con la voluntad que estuviera presente un amigo suyo por la tarde.

Me dió su número de teléfono móvil para que le llamara el lunes por la mañana.

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Lunes. Así lo hice, mediante un sms le pregunté, respondiéndome a los pocos minutos:

- Oye, puta, tengo que darte una mala noticia. Hoy es imposible vernos. Tengo que salir de viaje y regresaré tarde. Te quiero ver el miércoles al terminar el trabajo, pero llámame esta tarde y te daré instrucciones, vale, puta?.
Si regreso pronto te enviaré un mensaje.

Un poco más tarde, recibí de nuevo un mensaje exigiéndome que le enviara la foto que me había pedido.
Me sorprendió, por que de haber sido así, no solo lo recordaría, sino que lo habría hecho.
Cuando volví a casa repasé todos los mensajes y en ningún momento se habló de fotos.
Pero no importaba, improvisé una foto desde el trabajo y se la mandé.

- Ya era hora, guarra!. Que morbo me das. Te voy a dar por todos lados, puta, prepárate!, me contestó a la foto recién enviada.

Tal como me había pedido, por la tarde le llamé.
Me confirmó definitivamente que no podía ser aquella tarde, me confirmó sus intenciones y me emplazó al miércoles.

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Miércoles, por la mañana.
- Me va a usar hoy?, le pregunté por sms, obviamente para saberlo y para organizarme la tarde en caso contrario.
- Ahora tengo que salir y regresaré sobre las 7. Ya te digo algo cuando llegue, me respondió.

Pasó las 7, y el resto de la tarde. No llamó.

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Sábado siguiente, a media mañana.

- Como estás, puta?, dice por mensaje en el chat.

Me disculpé de nuevo, como hice la semana anterior, que no podía quedar en fin de semana, y le propuse algún día de la semana siguiente.
Estuvo de acuerdo, diciéndome que me llamaría lunes o martes.

Ni lunes ni martes llamó.

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Es una historia que comienza o una historia que nunca será ?.
Esta situación no me es extraña, pues numerosas veces me ha pasado de tener una ( o varias conversaciones interesantes a lo largo de varios días, llegar a quedar, pero no materializarse el encuentro.
Y seguro que a vosotros también.
Pero hacía mucho, muchisimo tiempo que no me ocurría, básicamente porque mis perfiles no están muy activos y en contadas ocasiones hay comunicaciones, y mucho menos con esta intensidad.
La conversación fue tal cual ocurrió, con sus mismas palabras, aunque lo he tenido que comprimir para quitar paja, algún dato, y acabar de encuadrarlo en un breve relato.


12 de abril de 2012

De incógnito III


No quería que se me caducara la invitación, como me ocurrió la última vez, así que fuí a la semana siguiente de mi visita al Erotixx.
Cuál fue mi sorpresa encontrarme con 10 o 12 tíos paseando por el local aquel día.
Aunque para ser exactos, no todos estaban paseando.
Unos estaban en las cabinas cerradas, otros con la puerta entornada y otros sí, efectivamente, paseando.
Y el panorama que se ofrecía no me disgustaba.
Un señor bastante mayor que no me hacía sentir nada, dos tíos especialmente morbosos y el resto normales, pero muy aceptables. A todos les encontraba alguna gracia o encanto.

Así, al cabo de un buen rato, cuando ya comenzaba a cansarme del infructuoso ir y venir, me metí en una de las cabinas con glory hole.
De hecho, la primera cabina entrando a mano derecha.
Y también quiero especificar que cuando hablo de glory hole, me refiero a los agujeros circulares de tamaño pequeño o medio, y no a las ventanillas, que particularmente poco morbo me dan.

Al poco entró en la cabina de al lado un tío de buen ver, varonil, según pude apreciar a través de la abertura.
Me agaché, y aún no había bien cerrado mi puerta, que me encontré un pedazo de cipote asomando por el glorioso agujero.
No se andaba con tonterías y parecía claro lo que quería.

Una tranca robusta, contundente, prieta, grande y dura. De aquellas que particularmente me asustan si pienso en que me van a follar.
Pero no era el caso, aquella se asomaba por allí para ser mamada.
Así que le hice un trabajito que duró lo que duró, hasta que se cansó.
No se quiso correr, y salió.
- Bueno, no ha estado mal,- pensé. Pero me había quedado con cierta ansiedad y la sensación de haber dejado las cosas a medio hacer.

Me lo encontré varias veces paseando por el local. Obvio, pues tampoco es tan grande.
Pero lo que me llamaba la atención es que me solía mirar fijamente y incluso sonreía cuando nos cruzábamos.
No suele ser lo habitual, ya que muchas veces, después de enrollarte con alguien y dejarlo a medias, luego, ni te miran a la cara.
Pensaba que igual quería seguir el rollo, pero aparte del cruce de miradas y la sonrisa, no había más señales que me lo indicara.

En una de mis idas y venidas, acabé entrando en una de la tres cabinas del fondo, las más cercanas al sling.
Al lado, encerrado, pude comprobar a través de una de las ventanillas abiertas como un tío se la estaba pelando.
Me lo quedé mirando y le eché mano.
A veces me pregunto de donde me sale esa espontaneidad, pues normalmente, hasta que no me decido a hacer algo pasa rato largo, si es que al final me decido... que esa es otra.
Y no sólo no me rechazó, sino que se incorporó, acercó y asomó su miembro por la ventanilla para darme de mamar.
Un buen pedazo de tranca, gordota, acabada en un voluminoso champiñon, que me cabía justito en la boca.
Se la mamé hasta que, avisándome como debe de ser, soltó una abundante lechada sobre la colchoneta de mi cabina.
Y a otra cosa, mariposa.

Volví al paseito, pero por poco tiempo, pues de nuevo me volví a meter en la primera cabina que me había metido aquella tarde.
Y,...Oh, Sorpresa!, Al minuto tenía de nuevo al mismo tío que al principio de la tarde.
Pues sí,- pensé-, parece ser que quiere segunda parte.
Me ofreció de nuevo aquella hermosura y yo me dispuse a trabajarla, tranquila y reposadamente, como seguramente bien se merecía.
En ocasiones la retiraba, para, al momento, ofrecérmela de nuevo.
Pero en una de esas veces, se agachó, acercó la cara al gloryhole, y por un momento pensé que lo que quería era mamármela a mí un rato.
Pero no. Va y me suelta: Tú eres el del blog, verdad ?
Decir que me quedé de piedra y con la cara de imbécil es poco.
Supongo que lo notó y quiso aclarar: Sí, escribes en el blog tus aventuras de aquí, no?.
-Y eso como lo sabes,- le pregunté. No entendía de ninguna de las maneras como podía saberlo con aparente tanta seguridad. Describirme lo he hecho poco, pero aún así, reconocer a alguien sólo por una descripción me parece muy difícil. Y menos averiguarlo por mi mamada anterior.
-Soy Pepe. El que te dijo que me llamaras así cuando escribieras el relato,-acabó aclarándome cuando me vió la perplejidad escrita en mi cara.
-Hostia !, No te había reconocido, pero ya caigo - le contesté inmediatamente- pues fue sólo mencionar el nombre, que una ráfaga de imágenes saltó a mi memoria.

Era normal que no lo reconociera ya que coincidimos una sóla vez, casi hace un año, en el Erotixx, en medio de una sesión de sexo grupal, y yo no estuve por quedarme con la cara de la gente, sino que estaba por faena, aparte que esta, en muchas ocasiones la hago con los ojos cerrados.
Me acordé perfectamente de lo que pensé cuando entró a la cabina aquella primera y única vez: Mmm... que masculino. De lo que pensé y sentí cuando ví y mamé su polla en aquella ocasión, que fue exactamente lo mismo que hacía un rato, al comienzo de esta tarde, cuando la ví asomarse por el glory hole.
Pero me acordé con especial intensidad de aquello que marcó la diferencia con los otros encuentros que he tenido en el Erotixx. Sus hermosos piezacos que me comí, y que tan grato recuerdo me dejó y que el se llevó.
-Sí, que me hiciste una estupenda e inesperada comida de pies,- añadió-, para acabar de hacerme la luz.
-Que sí, que sí,- le respondí entusiasmado.
Empezó a preguntarme algo, pero no acabando, dijo:
- Bueno... No voy a ponerme a hablar que me distraigo de lo que he venido a hacer.
Se incorporó de nuevo, y volvió a regalarme su preciada polla.
Le pusé más ganas y convicción si cabe, en aquella mamada, aunque solo fuera en agradecimiento a aquella lejana tarde (ver post: cinco de bastos).
Me moría de ganas que me dijera: "Pásate a mi cabina y cómeme los pies como aquella tarde".
Tras un rato, de nuevo se agachó y me dijo: "Quiero correrme en tu pecho".
Y también me pareció bien. No me gusta el semen en mi boca, pero me parece un desperdicio correrse en el suelo o contra la pared.
Me encanta como estalla la leche contra mi cara o mi cuerpo, y sentir después como se extiende suavemente su cálida y húmeda textura sobre mi piel.
Así, tras unos lametones y una breve pajilla, recibí su viril lechada.

Y tras una breve conversación y paso por el lavabo para acabar de recomponerme, me marché.
No recuerdo si se fué le primero o se quedó.

Pero bueno, resultó una tarde muy bien aprovechada.


5 de abril de 2012

Soledades


En estos cuatro últimos meses, desde el momento que me sucede algo que voy a relatar hasta el momento que lo publico, pasan unas dos, o casi tres semanas.
Esto es algo que quiero remediar, ya que el año pasado apenas pasaban cuatro o cinco días.
Pero bueno, lo que quería comentar es que hace varias semanas y durante el espacio de tiempo de diez a quince días, me acompañó una sensación de soledad o vacío externo bastante acusado en mis momentos de penumbra.

O sea, aquellos que dedico a perrear por diferentes antros o escribir el blog.

Respecto al blog, hubo una escasez de comentarios a la que me había desacostrumbado, ni en posts recientes, ni en los antiguos.
Por curioso que parezca hay varios post de los primeros meses que siguen siendo los más leidos, e incluso en estos noté esta ausencia.
Por contra, y también curiosamente, batía record de lecturas.
También los blogs que sigo permanecieron en silencio, y mis perfiles, casi sin visitas.
Como en varias entradas comenté, me llamaba igualmente la atención de la poca gente que me iba encontrando en los lugares que frecuentaba.
Y el summum fue cuando en dos salidas consecutivas acabé encontrándome prácticamente sólo y uno más.

Una de estas fue en el Erotixx, el último día que quedé con Tomás, después de encontrármelo en la sauna Condal ( Reencuentros ).
Cuando llegué, tras el paseíllo comprobé que estaba la cabina doble ocupada por un par de tíos, según ví al par de minutos cuando se iban, y Tomás dando de mamar a un perrillo.
Me tomo la libertad de llamarle así, pues doy fe que lo es mucho más que yo, pues lo tengo visto de otros lugares.
Al quedarse la cabina vacía, entramos los tres, pero el perrillo se fué a los diez minutos.
Cuando Tomás y yo acabamos, no pasó mucho pues tuve un omnipresente dolor de cabeza durante todo el día y no pude poner mucho entusiasmo, resulta que no quedaba nadie en el sexshop.
Y eso que era un día y hora de lo más habitual en nuestras pasadas quedadas.
Me sorprendió mucho.

La otra fue un día que acudí a la sauna Galilea,
Al llegar , apenas había cinco tíos.
Tras un roce a tres en la sauna de vapor, y digo roce porque no llegué yo a nada más, los otros dos sí, me subí al jacuzzi.
Era una solemne tontería dar vueltas en un lugar casi vacío.
El jacuzzi, obviamente, para mí sólo.
Al poco, subió uno de los dos, y directamente se metió, conmigo dentro, en posición descaradamente insinuante ofreciéndome el culete... que aproveché, claro ! :-)
Ojo! toqueteos, sobeos, magreos, mordisquitos... nada cochino, que no se puede hacer higiénicamente dentro del agua.
Hubieron dos momentos graciosos, uno cuando me dijo que esperaba a ver si se apuntaba alguien más para hacer un trío !!!.
- Pues como no esperes un milagro, aquí ya ves que no sube ni Dios !, -le dije.
Y efectivamente nadie subió en todo el rato, por que nos habiamos quedado solos.
Y el otro momento, pues cuando tras preguntarme el nombre , insistió en saber mi procedencia.
No se creía que era de aquí.
- Pues pensaba que eras turco, o algo así, - me dijo, ni corto ni perezoso.
- Turco ?, - pregunté extrañado - es la primera vez que me dicen eso.
Me explicó el porque, pero no me convenció.
Sólo convenimos en que los turcos suelen tener un aspecto muy viril. Pero de todo habrá.
Luego tuve una explicación mejor... tenía las gafas en la taquilla, jejeje...

Por suerte, vuestros comentarios han vuelto, los blogs que leo se han activado de nuevo, y las siguientes visitas al Erotixx han sido muy fructiferas y satisfactorias.

Sólo queda por sufrir la Semana Santa.