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28 de julio de 2012

La primera noche ( En el Lovers - 1ª parte )


Apenas hacía un par de horas que había llegado y ya estaba asomando mi cabecita en el primer local: Eagle.
Seguramente sí que había leído que hubiera uno allí, pero en ese momento no lo recordaba.
Habían sido muchos los locales que había encontrado por internet, de los cuales muchos sólo tenía información del nombre, de unos pocos tenía algún tipo de referencia  y muchos, tanto de unos como de los otros, sabía que ya no existían.
Llevaba un gran lío en la cabeza, por lo que al final decidí explorar la zona y guiarme por mi instinto.
Era temprano y sabría que habría poca gente, pero no tan poca como que sólo había dos tíos sentados, hablando, tan concentrados que ni me vieron abrir la puerta. Ni siquiera llegué a entrar. Me dió mucho corte.
Mal empezaba.
Seguí volteando y llegué a las puertas del Lovers. El David de Miguel Angel hacía de guardián.
De este algo me habían dicho y algo había leido, y entré decidido para recordar qué.
Tres tíos y el camarero en la barra y me pareció ver otro tío más allá de las cortinillas que daban paso a la zona de cruising.
Tras pedir una caña y aposentarme un poco, decidí investigar el local.

Ciertamente, pasada la cortinilla había un tío de mediana edad que, nada más verme, se dirigió al fondo, al cuarto oscuro.
Eso bien quería decir o que no quería saber nada de mí, ni siquiera verme, o sigueme que ahí te espero.
Le seguí, y lo encontré sentado en la banqueta.
Y eso significaba o que estaba cansado, o esperando a que me aproximara para ofrecerle polla, ya que en esta postura tenía su cabeza a la altura adecuada.
Me acerqué y no tardó en echarme mano al paquete y bajarme la cremallera.
Yo, a tocar su pecho y tantear sus pezones.
Aunque enseguida comenzó una mamada, no tardamos en intercambiar la posición y los papeles, pero no durante mucho rato.
Mientras estábamos allí, entró un chaval, o así me lo parecía, que se quedó un rato mirando entre las sombras, sin intervenir.
Me incorporé, y ambos seguimos, alternando manejo de pezones y pajeo mutuo. El chaval desapareció.
Seguimos así, tal vez, unos diez minutos.
A pesar de todo, el tío no me inspiraba mucho. Lo que hacía, era una acción más mecánica, por pasar el tiempo, que por que me gustara el tío o el morbo de la situación, que ciertamente, no era mucho.
No sé si era su caso, pero cuando comenzó a pajearme con más fruicción, con el objetivo de hacerme correr enseguida, le dije de parar. Que ya continuaríamos en otro momento. Que no quería correrme pues todavía quedaba mucha noche por delante.
No puso impedimentos y se marchó.

Aún estaba subiéndome los pantalones cuando el chaval de antes volvió a entrar, situándose a escasos centímetros de mí.
Estaba claro que quería rollo, sino, hubiera mantenido cierto espacio para que corriera el aire.
Sin embargo, no hizo nada más que posicionarse casi encima mío, pero sin contacto.
Tenía que tomar la iniciativa, así que le metí mano al paquete.
Con esta actitud ya me veía el plumero. Seguro que sería uno de aquellos pasivos inactivos, de los que posan en actitud hazme lo que quieras, pero yo, ni tocarte. O como mucho, un desganado pajeo, por decir que toco polla.
Me sorprendió con un inmediato: "Vamos a una cabina?".
La idea no me entusiasmaba en absoluto, pero le contesté con un "Sí, bueno...".
Es un defecto que tengo, pues en muchas ocasiones, aunque en el primer instante de contacto con  alguien haya algo consciente o inconsciente que no me acabe de convencer, suelo dar una oportunidad a demostrarme que estoy equivocado en esa intuición.
Normalmente, me arrepiento, no porque acabe pasándolo manifiestamente mal, sino por la pérdida de un tiempo, que no me sobra.
Pero estaba de vacaciones, y esa posible pérdida, esta vez,  no me importaba mucho.

Camino de la cabina me fijé en que no era tan chaval, sino que bien podría estar entre los 25-30 años, pero no más. Guapete.
Entramos en una de las primeras cabinas que hay cuando comienza la zona de cruising. Cerró la puerta y se sacó la pichilla.
Y si bien yo procedí sin más demora a realizar una de mis actividades favoritas, la susodicha no acabó de reaccionar como era de esperar.
A mi favor puedo decir que el tío no paraba de mirar y vigilar por la ventanilla de la cabina si pasaba alguien, aunque no sé con que objetivo, si de invitarlo a entrar o excitarse con lo que viera.
En cualquier caso, ninguna de las dos cosas ocurrió.
Y me volvió a sorprender con un: "Quieres venir a mi casa?".
Me quedé a cuadros, y luego, él sorprendido por mi negativa.
Ni me apetecía ir a casa de nadie, ni la cosa acababa de fluir.

Salió primero, y yo, como siempre me quedé rezagado subiéndome los pantalones.
Y no es que los tuviera bajados porque hubieramos hecho algo, sino porque a la que me pongo a hacer mis labores, no pierdo oportunidad para bajármelos... por si acaso.

Nada más salir, casi choqué de morros con un tipo calvo, con barbita bien recortada, macho y varonil, más alto que yo, que con sus ojos curiosos, chisposos y morbosa mirada, me dió un repaso de arriba a abajo que me fulminó y me dejó con las piernecillas temblando.
Guapo, buen cuerpo y con muchísimo morbo, parecía sacado de una revista.
Un tío imposible, de estos que ya sabes de entrada que no son para uno. Demasiado de todo para que se fije en mí, y menos que quiera hacer algo conmigo, pensé.

Sin embargo, aquella mirada... puffff...

(Continuará)

25 de julio de 2012

100



Increíble, pero cierto.
Este es el post número 100 publicado en el blog.
Blog que comenzó ahora hace un año y medio, el 5 de enero de 2011, modestamente, sin muchas pretensiones.
Y creo que esto no ha variado mucho, pues sigue siendo modesto y sin aspirar a nada más que no sea compartir mis experiencias, que si os aportan algo y pueden llegar a ser útiles en cualquier sentido, mejor.
No me podía ni llegar a imaginar que fuera a contar tantas cosas, y eso que me he ceñido a este submundo mío, limitado en el tiempo de algunas tardes y en los espacios frecuentados.
A veces resulta difícil no contar otras cosas, preocupaciones, vivencias, etc, que igualmente me ocurren en el 90% del resto de mi vida, y que de manera, muchas veces directa, influye en las historias de la penumbra, o simplemente extraer estas historias del entorno para mostrarlas de manera aislada, para centrar la temática del blog y no acabar derivando en un blog más generalista.
Incluso he llegado a pensar en abrir otro blog para tratar de otros temas que motivan, pero si ya tengo el tiempo limitado para dedicarme a este, menos voy a tener para otro más.
En este post de celebración, a diferencia de los dos anteriores: "Seis meses de blog" y "Primer aniversario", no voy a incluir datos estadísticos.
Lo dejaré para el próximo, el del segundo aniversario, el de los 100.000 visitantes, el de los 100 seguidores, el post 200 o 500. Quién sabe.
Pero eso sí, volver a daros las gracias a todos los que me leés, seguís y opináis, pues sóis vosotros los que dáis sentido al blog.

Y después de este paréntesis en los preliminares de la historia que estaba contando, ahora viene el desarrollo de la misma.

23 de julio de 2012

Bears Bar, Lovers, H2O, ...


...Y ni tantos como en alguna página web anunciaban, ni tan pocos como en la guía Shanguide se publicitaban.
Como tampoco era cuestión de elaborar una lista, no los visité todos, sino sólo unos pocos.
Con que me sintiera a gusto y hubiera posibilidad de rollo ya me daba por satisfecho.
Así que, teniendo en cuenta esto, y que las visitas fueron hechas en diferentes horarios, pero no de días punta, como viernes o sábado, os paso detalle aunque no muy pormenorizado como las otras veces que os he descrito algún local, ya que no estaba por la labor de captarlo todo, ya sea por las altas horas de la noche, a lo que uno no está demasiado acostumbrado a moverse, y por tanto, tenía los sentidos más adormilados, ya sea por que estuviera más por el hecho de "contactar" o por las cervecitas que ya me había tomado.

Eagle Bar: Bar, de un solo espacio, barra y al fondo es un poco más ancho. Nada que ver con el de Madrid. Sin código de entrada. Incluso dejan entrar a mujeres. Todo ingleses. Camarero simpático.

Peppermint: Bar muy pequeño, con barra en forma de U que ocupa casi todo el local. Si bien leí en algún sitio que disponía de otro piso y sling, no ví nada. De nada. Todo ingleses en buena camaradería, pues parecía que se todos se conocieran. Camarero muy simpático. Decoración estilo 'leather'.

The Look: Bar con decoración moderna, colorista, pantalla que va cambiando de tonalidades, más espacioso que los dos anteriores. Un cuarto oscuro, o más bien zona de cruising, que por su disposición, más que interesante.
Se publicita en Shanguide como:"fiesta, morbo y diversión asegurados cada noche. Gente joven y buena música", de lo cual sólo puedo asentir con lo último. Cerveza (mediana/tercio) a 4€.

Lovers: Bar, con diferentes espacios. El bar propiamiente dicho al principio, y tras las cortinillas, a la derecha se accede a un espacio con barra, taburetes y dos pantallas de video, para seguir tomando algo, seguir hablando o viendo al personal que pasa, y a la izquierda está una zona de cabinas.
Siguiendo recto, se pasa por los lavabos, y al fondo del todo, el cuarto oscuro propiamente dicho, con tres cabinas más. Gloryholes por todos los sitios. Camarero muy jovencito, majo y agradable.
El local se publicita en Shanguide como:" Música house, dos cuartos de video, cuarto oscuro con cabinas. La mejor gente, joven, divertida...donde pasar tus mejores momentos". Lo último sería discutible.

H2O: Sauna. Dos niveles. En el primero, en la planta baja, se encuentra el bar, que es por donde se entra, luego las taquillas, luego un distribuidor que a acceso al lavabo, duchas, una sala con sillas y video, y unas escaleras que van al piso inferior donde se hayan las instalaciones.
Allí te van encontrando, primero a mano derecha una pequeña piscina, en la que me consta que salen chorros de agua subacuáticos, pero burbujas de jacuzzi no vi.
Luego hay un par de cabinas, y ya al fondo, otro distribuidor que a su alrededor están la sauna de vapor, la sauna seca, dos cabinas más y un cuartito oscuro. Gente local y de diferentes nacionalidades.

Bears Bar: Amplio bar de decoración osuna, como por su nombre se intuía. Dos niveles. Arriba el bar propiamente dicho, con tres zonas, la barra, la zona de baile y un rinconcillo con una interesante picota (Dispositivo medieval de madera para la exhibición y humillación pública, que mantenía inmovilizado al sujeto en cuestión por muñecas y cabeza). Abajo, lavabos y una amplia zona de cruising, cuarto oscuro, jaulas de madera, sling y cruz de S.Andrés. Ambiente variado.

Y estos fueron los sitios por los que me moví.
No sé si fueron los mejores o los peores, y lo que pasó o no pasó, que de todo hubo, ya lo iré contando con más detalle en los próximos posts.

19 de julio de 2012

Perfilando



Así pues, en el anuncio indicaba apenas cuatro datos referentes a mí, los días disponibles y que estaba abierto a cualquier proposición o sugerencia.
En los perfiles añadí lugar y fechas de veraneo indicando nueva disponibilidad. Nada más, ya que datos personales y gustos ya estaban suficientemente detallados.
Y desde la web de "tuamo.net" intenté contactar con tres Amos de la zona.
Los resultados hubieran sido muy decepcionantes si realmente hubiera esperado tener éxito, o sea, llegar a quedar en firme con algún Amo, o cuanto menos Dominante, o hubiera obtenido una nutrida información de locales por donde salir.
Pero del perfil de "gayroyal.com" el resultado fue nulo. Del perfil de "Universogay.com" obtuve información de un sexshop que pintaba bien, pero no era del lugar donde iba de vacaciones, aunque estaba cerca. Del anuncio publicado en "milanuncios.com" me escribió uno para quedar, y de "tuamo.net" me llegó una breve relación de bares y un par de notas de un lugareño, y respecto a los tres Amos, uno me contestó para que me pusiera en contacto por email cuando llegara, que así hice y aún estoy esperando; otro también me contestó, pero no me convenció su respuesta, y del tercero tampoco supe nunca nada.

Ante tal esperado panorama, ya me había estado espabilando para buscar por cuenta propia algo de información por internet, ya desde antes de concretar el lugar donde iba a ir.
Y una vez decidido, y contratado hotel y vuelo, casi me arrepiento ya que a medida que iba indagando, me iba encontrando con que algunos de los locales que se me antojaban más interesantes habían cerrado (Cooper y Eros Bar), de otros sólo encontraba el nombre, sin más referencias, y de otros que me redirigían a su web, esta había desaparecido.
Cuando me descargué un mapa gay de la ciudad, aparecían aún los que ya no existían, y para colmo de mi desorientación cuando cayó en mis manos una tradicional guía actualizada en papel, el "shanguide" me encuentro que sólo hay publicitados dos bares (Lovers y The Look), una sauna (Spash), un sexshop y un alojamiento.
Si como se suponía estaba actualizada, es que habían cerrado todos los locales, y si se publicitan sólo los que pagan, es una guía muy poco fiable.

Así que, con tanta información, pero tan incompleta y contradictoria me planté en Benidorm, y ya comprobaría y decidiría in situ donde ir.
Además, dependiendo de lo que me encontrara y como lo pasara, tenía reservado un plan especial para el último día/noche, el 5 de Julio, pero que ya contaré en su momento.


14 de julio de 2012

Sequía



Sequía.
Tal vez sea la palabra que más se acerca al balance de este mes de Junio.
Después de aquella precipitada última tarde en mayo, apenas un par de escapadas a principios de junio, y nada más.
Escapadas de apenas media hora, o tres cuartos para ser optimista que no dieron, evidentemente, ningún resultado.
Resulta curioso que, volviendo la vista atrás, y por motivos diferentes, el mes de Junio del año pasado también marcó una inflexión. (Junio perruno)
Entonces, cierta desmotivación al principio de mes y unos problemas en el entorno familiar totalmente fuera de control a finales de junio, y que se prolongaron hasta bien entrado el otoño, quedó patente en la escasa publicación de posts en el blog.
Este año, sin embargo, la bajada de ritmo que llevaba desde un par meses, por una mezcla de autocontrol, disciplina y economía, como comentaba en el post "Semanas a otro de ritmo", se ha juntado  con un asunto, de nuevo familiar, aunque de mucha menor gravedad que el anterior pero que se presenta con la misma incógnita de su duración en el tiempo, que me impide disfrutar de esos momentos que puedo dedicar a estos pequeños escarceos.
Sólo un pequeño oasis de placeres en medio de esta nueva rutina ha venido a darle vidilla a este perro.
Efectivamente, y tal como comentaba en "De repente, la última tarde", he podido disfrutar de una semana de desconexión, libertad y asueto.
No tuve que improvisar excesivamente.
Elección del lugar que se ajustara  al presupuesto y tuviera un poco de ambiente, pero que a la vez pudiera descansar con comodidad, hotel y medio de transporte fueron los menores quebraderos de cabeza.
Realmente, no me costó mucho.
Tal vez, lo que más me costó, fue planificar las actividades y lugares a visitar.
Modifiqué puntualmente un par de los perfiles que tengo abiertos, especificando mi nueva ubicación para esa semana, mi plan de viaje e intenté contactar con algún lugareño para pedir o contrastar información de locales. También publiqué un anuncio en una página web (milanuncios) y busqué por internet básicamente, y en un par de revistas, locales (bares/pubs/saunas,etc...) de la zona.
Con resultados dispares.

10 de julio de 2012

Secuelas


Secuelas ?
Sí, si, secuelas: consecuencia o resultado de un hecho, generalmente de carácter negativo.
Habéis leído bien.
Pero si esta vez, el chicarrón no llevaba la hebilla del cinturón, por lo que no pudo lesionarme la nariz, y fui con cuidado evitando darme una infinidad de golpecitos con la puerta en la cocotera por los vaivenes de su polla mientras me follaba la boca.
Y ni tomé, apenas dos inhalaciones de poppers al principio, y rechacé el polvito blanco que me ofreció. Ni tampoco bebí nada.
Sí, si, pero aún así hubo una secuela.
Os acordáis que comentaba en el post anterior que hacía calor y noté como un par de gotas de sudor caía en mi cara, notando un toque de frescor al contacto, seguido de un pequeño amargor o más bien acidez en la comisura del labio, no?.
Pues resultó que no eran dos gotas de sudor, sino dos gotas de poppers, que en ese momento me salpicaron.
No fueron dos, sino tres que me cayeron una sobre la aleta de la nariz, otra sobre el labio (en la zona del bigote) y otra en la barbilla.
Y el resultado fue unas pequeñas quemaduras, muy leves, ciertamente, y que tomaron forma de una manchita oscura de piel reseca, como un eczema y ligeramente escaldada, sobre todo la de la nariz, como cuando uno no para de moquitear cuando se resfría.
Perfectamente podían pasar las otras dos por rozaduras al afeitarme las del labio y barbilla, pues además, aquel día llevaba tres días sin hacerlo, y tal vez incluso gracias a ello, el contacto con la piel fue menor.
En dos días se me fué, y no pasó nada más que una sola pregunta al respecto, que capeé de la manera mencionada.
Es cierto que en algunas ocasiones, al esnifar poppers, he rozado la nariz con la botellita e indefectiblemente al día siguiente he aparecido con la misma ligeramente escocida.
Pero nunca había reparado en ello, como para preocuparme.

Y si en vez de caerme sobre nariz, labio y barbilla me hubiera caído sobre un ojo abierto?
Fue cuestión de milímetros.
Una mínima distancia que me salvó de vete a saber que consecuencias.

6 de julio de 2012

De repente, la última tarde



... Y no sabía por cuanto tiempo!.
Un acontecimiento inesperado me iba a reducir mi tiempo libre a la mínima expresión.
Al menos el tiempo libre que dedico a mi naturaleza perruna, y de rebote, al tiempo que puedo emplear en mantener el blog.
Por suerte, el golpe iba a ser, seguramente, menos brusco ya que, como comenté en el post "Semanas a otro ritmo", hacía un par de meses que había estado aminorando el ritmo.
En la distancia, sólo una semana aparecía como un oasis en medio del desierto.
O tal vez cabría pensar como un espejismo, pues no sabía si llegado el momento, iba a disponer de ese tiempo de vacaciones.
Y sentí la necesidad de aprovechar aquella última tarde.
Esta vez no fue, como muchas veces comento, una decisión casi espontánea, pero este hecho no tuvo mayor trascendencia,
Era miércoles, y fui al Arenas, y me sorprendió entre gratamente y fastidiosamente que estuviera tan concurrido, para ser en medio de semana, a media tarde y casi final de mes.
Hacía mucho tiempo que no lo veía así, y me recordó cuando me dejaba caer por allí algún sábado por la tarde.
Naturalmente no lo estaba tanto, pero en comparación con un día laboral normal, así me lo parecía.

Fui, como casi siempre, directo al pequeño cuarto oscuro.
Estaba muy concurrido, y casi se me saltan las lágrimas de la emoción.
Unas manos fueron directas a mis pezones y me dirigieron al fondo. Me imaginaba quién era, pues verlo, no lo veía, y en nada, ya estaba arrodillado entre tres tíos mamando a dos de ellos, alternativamente, según me iba dirigiendo el tercero, José, el que me había agarrado por mis tan sensibles partes.
Cuando ya cansado de aquella posición me incorporé, un cuarto tío se puso detrás mío a manejarme los pezones.
A decir verdad, no le ponía ninguna delicadeza, sino más bien todo lo contrario. Bruto y patán absoluto, realmente me hacía daño.
En este caso, el dolor no me resultaba placentero.
Con eso, no era lo que más me preocupaba, pues insistía en inclinarme hacia para penetrarme, pero visto tan poco tacto, no me apetecía en absoluto que me destrozara mi trasero.
Me costó un buen rato deshacerme de este individuo. Los otros, en vista que ya no estaba por la labor del mamoneo, siguieron a lo suyo, que no sé lo que era, pero vaya, que no se quedaron en su sitio. O se fueron o cambiaron de rincón.
Pero no había llegado a salir del cuarto oscuro cuando, de nuevo, un par de manos comenzaron a sobarme.
Me quedé quieto, y no tardaron en incorporarse otras dos manos.
Este rato fue especialmente intenso en toqueteos, magreos y juego de pezones.
Cuando salí, habían pasado más de cuarenta minutos.
40 minutos de excitación continúa. No estaba mal para empezar la que se preveía mi última tarde durante un tiempo indefinido.

Me dispuse a relajarme y descansar un rato. O sea, a dar vueltas por los distintos lugares del cine e ir mirando.
La concurrencia ya había disminuido, pero seguía siendo notable.
En esas idas y venidas me fui cruzando con un tío de aspecto fuertote y cara de pocos amigos. Me recordaba a alguien, pero no sabía a quién.
En algún momento me pareció que tuviera interés, pero sólo era una sensación.
No lograba adivinar cual era la señal que me lo indicaba, o si estaba en lo cierto. Así que decidí forzar la situación.
Bajando por el pasillo lateral del patio de butacas me lo volví a encontrar.Le fui mirando fijamente mientras llegaba a su altura, cuando lo tuve enfrente y cuando le pasé.
Me detuve un instante y continué mi camino. Por el rabillo del ojo ví como comenzó a seguirme.
Traspasé las puertas que separan la sala del cine del cuarto oscuro grande, y desacelerando el paso para que él tuviera tiempo de ver hacía donde me dirigía, me encaminé hacia el fondo.
No había llegado a la columna, cuando sus amplios y robustos brazos me rodearon, y literalmente fueron ellos que me llevaron al rincón de los escalones.
Y fue cuando me acordé de quién se trataba. La conexión había sido muy parecida a aquella ocasión.
Era aquel del post "Efectos secundarios", con cuyo encuentro me dejó para dos días ciertas dolorosas secuelas.
Esta vez intentaría ir con más cuidado.
Una vez sentado en las escalerillas, se sacó su notable cipote y me dió de mamar. Eché de menos, para bien, esta vez la ausencia de la hebilla del cinturón. Una cosa menos de la que preocuparse.
Un par de veces me pasó y acepté el poppers, que esta vez también traía. Pero sólo un par, ya que no sentía necesidad de sobreestimularme. Aquel rabaco no me iba a follar, así que no necesitaba relajación y dilatación anal.
Hacía calor y unas gotas de sudor suyas cayeron sobre mi cara. Un toque de frescor, y una nota amarga, o más bien ácida llegó a la comisura de mis labios.
Al cabo de un buen rato de tomar el biberón de aquel Brutus imberbe, sin vacilar ni un ápice me indicó de ir a uno de los lavabos.
Me sorprendió un poco, ya que en esta ocasión estábamos solos en aquel rincón. Algunos venían, miraban,  pero no participaban. Al contrario que la otra vez, y no pareció importarle.
Salí corriendo detrás suyo.
Se sentó en la taza y se la sacó de nuevo, ofreciéndomela como el exquisito manjar que era.
Una extraña posición para que se la mamara allí, pues la veo más apropiada para cuando uno está entre las butacas del cine.
Pero bueno, tenía su gracia estar arrodillado allí.
Y tenía su explicación, que enseguida supe.
Sacó de no se donde una tarjeta, un papelillo y unos polvitos blancos, que dispuso en linea, y que seguidamente me ofreció.
No me escandalice, pero no veía la necesidad de tomarse nada más para excitarse o relajarse, ni él ni yo.
Igualmente temía por tener luego, pasado el calentón, efectos no deseados.
Efectos que me son desconocidos, pues sólo una vez lo probé, en Madrid, y la sensaciones posteriores que tuve, agradables todo hay que decirlo, de desinhibición y relajo, no sé si fué a causa de ello, o por las cinco cervezas que previamente me había tomado.
Mi nivel de tolerencia al alcohol no es muy elevado, asi que bebo poco y más bien de baja graduación. Así que, si con la más común de las drogas, tengo una reacción relativamente rápida, no quiero pensar en los efectos de otras más duras.
Con un gesto, le rechacé amablemente, y continué mamando.
Una vez ya puesto, se incorporó y yo ya tuve también opción de variar de posición.
Estuvimos un buen rato más, hasta que el mocetón decidió correrse, mientras yo le pajeaba.
Pedazo de tío, Pollón, Poppers, Coca (supongo), y vete a saber si ya iba puesto con algo más, para un total cuatro gotillas !!!.
No me lo podía creer.


3 de julio de 2012

...y después


(Continuación de Follada en el sling).

... Con todo, habría sido cosa de media hora, más o menos.
Y aún no me había corrido, por lo que la tarde podía dar algo más de sí.
No estaba mal de gente, en cuanto cantidad se refiere. Dentro de la media habitual de las tardes en las que suelo ir, cosa esperanzadora, ya que uno mantiene las posibilidades de encontrarse con alguien que se avenga o sea, sexualmente hablando, minimamente afín.
Al menos para mí, que no soy especialmente exigente en cuanto a físicos se refiere.
Me da igual joven, que maduro; alto o bajo, guapo o no tan guapo, delgado o menos, con barba o sin ella, velludo o sin pelo.
Eso no quiere decir que no tenga mis gustos o preferencias, por supuesto que las tengo, incluso que me pueden llevar a rechazar de raíz un acercamiento, pero por encima de todas estas caracteristicas,  hay una, no física, que prevalece de manera contundente sobre las demás: la actitud dominante.
El problema de esto, es que muchas veces, hasta que no entras en contacto, no puedes saberlo.
Aunque a veces sí.
Una manera de caminar, una expresión en la mirada, un gesto de la mano, una postura, un detalle ornamental, un tono de voz, son identificativos de una manera de ser.
Tanto en un sentido dominante como sumiso.
Así que, una vez acabada mi experiencia en el sling, me dí el acostumbrado paseíllo por el local.

Por ahí estaban algunos de los que antes se habían asomado a mirar un poco, y otros que no me sonaban de haberlos visto.
Alguno incluso de otros días, pero con los que nunca he tenido ningún roce, ni tal vez siquiera una mirada.
Como un chaval bastante joven y majo, que la mayoría de las veces que lo he visto pasea, y poco a poco, se va desnudando, hasta que queda en bolas.
Creo haberlo visto en tres ocasiones, y valga decir que la primera vez me sorprendió bastante.

No al mucho de comenzar a pasear me crucé con un tio de los que me parecen supermorbosos.
Bueno, son varios los tipos que me lo parecen, pero este entraba en la categoría, por decirlo así, de rapados, atractivos y pinta hetero, de los que a priori sabes que no tienes nada que hacer con ellos, no porque uno mismo no quiera, sino por la certeza casi absoluta que te van a rechazar.
No hubo más que, tras cruzarnos por primera vez, una vuelta de cabeza y una mirada brevemente sostenida.

Sin embargo, en un indeterminado número de posteriores paseos y cruces sin atención recíproca, se detuvo un instante, el justo para tocarse el paquete y tener él la certeza que yo lo viera.

Glups!,- me quedé helado por fuera, porque por dentro se me alteraron todas las hormonas.
El tío, según podía interpretar por la señal recibida quería rollo.
Igual se había cansado de dar vueltas y no encontrar nada. No lo sé, pues no lo estuve controlando.
El caso es que le seguí.
Se detuvo delante de la cabina del espejo, que tenía en ese momento la puerta abierta y estaba vacía, como esperando una señal mía de evidente aprobación.
O sea, que sin indicármelo él, entrara.
Puede parecer una obviedad, pero no siempre que parece que te sigan, sea así. Y viceversa, no siempre que andas detrás de alguien sea porque lo estás siguiendo, en el sentido de buscar un propósito, si no que sea simplemente por casualidad.

Entró detrás mío, y sin más preámbulos, se sentó en la banqueta y se sacó, ofreciéndomela, la polla del paquete.
Un buen ejemplar al que no hice ningún tipo de ascos, y me puse a la labor.
Por un instante, me cogió con sus manos mi cabeza, como queriendo dirigir el ritmo, pero me soltó de golpe, como dando un respingo.
- Joder !-, exclamó notablemente sorprendido. Mejor que la parienta!,- continuó.
Valga decir que tal comentario, aparte de alimentar mi ego, me excitó lo suficiente como para poner más ahinco en la mamada, y tener la certeza que si no era hetero, era por lo menos bisexual, o de esa nueva especie de hetero curiosos.
No paraba de bufar y de sobresaltarse, por lo que lo que lo hacia mejor que la parienta debía ser cierto.
Eso, o que tenía la polla hipersensible.
Al rato, se incorporó, se bajó los pantalones del todo, y se quitó la camiseta.
Lucía un torso discretamente bien formado, sin curvas duras ni pronunciadas, sin vello.
Yo hice lo mismo, al tiempo que me daba la vuelta y me ponía de espaldas a él.
-Joder, qué culo !-, y continuó con quieres que te lo folle?.
Vale !, le contesté, mientras que pensaba: Que pregunta más tonta, con el rabo que tienes y el morbo que me das!.
Hubiera preferido que me dijera directamente: "Te lo voy a follar", pero bueno... no se puede ser perfecto.
Le enfundé un condón y me apliqué gel para asegurarme una buena entrada, aunque ya me estaba dando cuenta que no sería del todo necesario, ya que estaba suficiente dilatado de la anterior follada en el sling.
Me hizo poner de rodillas sobre el asiento, básicamente porque a cuatro patas no resultaba factible.
Y de un sólo impulso me la metió entera.
-Joder, que gustazo !-, exclamó de nuevo. Parecía ser que la palabra joder era su muletilla para cualquier acto de sorpresa. Y a mí ya me iba bien, fuera acto o palabra, jejeje...
-Joder ! Esto es mejor que un coñito!,-y ante semejante comparación no supe que pensar ni que opinar.
Y siguió follando mi "coñito", como decía, hasta que se corrió.

Sinceramente... me quedé muy a gusto.