Páginas

22 de mayo de 2013

Trío improvisado




Pocas veces acaba ocurriendo aquello que uno desea.
El día que uno busca algo concreto, malo.
Cuando apetece que te enculen, no encuentras pollas folladoras. Si buscas buen mamoneo, tres cuartos de lo mismo. Y otras veces no buscas nada especial, y encuentras todo lo que esperabas otro día. Y el día que vas supercaliente y a por todas, te quedas con dos palmos de narices.

Aquel día, me había quedado ansioso por no haber podido disfrutar de una buena mamada.Y sin embargo había conseguido una follada espectacular, que no resulta muy habitual, en el que yo era el sujeto activo de la escena, cosa más excepcional si cabe. (Ver post anterior)
Así que volvi al dia siguiente.

El cine no estaba tan concurrido.Los cuartos oscuros muy escasos de visitas. No se veía ninguno de los habituales, ni apenas caras conocidas.
Sólo un par de tíos, muy posiblemente chaperos, me llamaba un poco la atención.
Amigos seguro que eran, pues hablaban con entre ellos con desenvoltura, y si no eran chaperos, me daba por que serían mangantes de bolsillos ajenos.
La tarde no se presentaba muy animada,

Me dí unas cuantas vueltas, yendo y viniendo, de cuarto en cuarto, de sala a bar.
Por un momento, junto a la barra del bar, me pareció ver al cenobita (Post: "Sin descanso").

Seguí dando vueltas, pero no había mucho más movimiento que el mío propio.

En una de las incursiones al minicine, aprecié una actividad poco usual.
Haya poca o mucha gente en aquella sala, la acción no suele pasar de algunos tocamientos, alguna mamada de uno sentado en el asiento y otro de pie, y rara vez se forma algún corrillo con algo de más morbo.

A la izquierda, ya en la zona de las sillas había varios tíos, tres de pie, y uno arrodillado y aparentemente mamando a uno de ellos. No se veía muy bien.
Junto a estos dos, un tipo que me recordó vagamente al inglés con el que me había enrollado de hacía bastantes meses atrás, medio liándose con un señor mayor, pero por lo que se veía, no acababa de cuajar.
El 'Inglés' llevaba un body ceñido de lycra negro. De estos que se necesita buen cuerpo para llevarlo, o poco sentido del rídiculo.
Si encima había llevado camisa, tal vez estuviera sobre alguno de los respaldos de las sillas. No me fijé.
Lo que no tardó fué en pasar los brazos por los tirantes del body, y bajárselo hasta la altura de las rodillas, dejando totalmente al aire su torso y nobles partes.

No me apetecía, en principio, nada con ellos.

Se entreveía mamar apasionada y convulsivamente al tío arrodillado. El cuerpo del mamado tapaba la visión, y sólo se apreciaba las manos agarradas sobre el trasero, y sesgadamente, parte de la cabeza, cuando alcanzaba su punto más alejado de la mamada.

Cabeza calva, se podía apreciar, que bien pudiera ser del cenobita que había visto poco antes en el bar.
Me aproximé para saciar mi curiosidad, pues entonces, y de ser quien me imaginaba, no me hubiera importado montar un trío o cuarteto, allí mismo.

Y sí, era él, y así ocurrió.

Me situé bien próximo del mamador y al alcance del inglés, que comenzo a tocarme.
Obviamente, no tardé en facilitarle el asunto, desabrochándome y bajando los pantalones, a la vez que ponía a disposición del cenobita mi polla al aire.

No tardó en darle bocado, y por unos instantes, estuvo alternando ambas pollas.
Mientras el inglés se desentendía del señor mayor y se centraba en magrearme.

En un intervalo que el mamador volvió en exclusiva con el primero, me agaché y comencé a mamar el buen maromo del súbdito de su majestad, la reina de Inglaterra.
Sacó una botellita de poppers y me ofreció, con lo que mi dedicación y esmero aumento exponencialmente.

Mientras el cenobita acababa con el primero que, tras correrse, al momento se fue, quedando huérfano el pobre mamador.
Se incorporó, y al acercarse a nosotros, aproveche la ocasión para comenzar a mamársela.
Y así, durante un buen rato, estuve alternando ambos pollones, el del cenobita y el del inglés.
Ellos por su parte se entrenían con morreos, magreos y en una amistosa lucha de manos por conseguir a quien tenía que dirigir yo mi mamada.  
El popper corría, mientras sentía clavada en mi nuca la mirada de numerosos espectadores.

A veces, pasar de espectador de la vida a protagonista de ella, sólo cuesta una pequeña decisión y un pequeño paso.
Pero hay quien se conforma sólo con mirar la vida pasar.

Finalmente el inglés se corrió, no sé muy bien donde, pues salió de mi boca rápidamente cuando sentiría irse, pero algo de semen llegó a salpicarme en el pecho.
Y ya sólo con una polla a mamar me dediqué a ella con esmero, hasta que se corrió abundantemente sobre mi rodilla

Mientras los tres nos limpiábamos, vestiamos y adecentábamos, se pusieron a hablar entre ellos. No llegué a oir más que un Good, Good, y algunos gestos evidenciaban que hablaban de mí.
Luego el inglés se me dirigió, como tal cosa (típico de ellos), directamene en su lengua y me preguntó de donde era.
Tuvo suerte que eso lo entendiera, y se sorprendió cuando se lo dije, pues se pensaba que yo también era compatriota suyo.
Y ya ves la pinta de inglés que tengo !!!. Mira que son raros, jejeje...

Y mira por donde, el tío me regaló la botellita de poppers, recién empezada.
No queda claro si por pago a los servicios prestados, o por simple y llana generosidad y agradecimiento por el rato pasado.
Me quedé sorprendido,y agradecido, pues recuerdo que la última vez que pude comprar poppers en tienda, me costó 18 Euros, aunque como pude comprobar más tarde por internet, esta botellita de "expectation room odoriser" de 25 ml  salía por 5 €.

No ocurrió nada más trascendente.
Apenas un medio lío con un tio latino de unos cuarenta y pico años, buen cuerpito, rico para lamerle todo, pero del que tuve su polla apenas  unos segundos en la polla, pues ávidamente me la quitó un tercero, y un breve deleiteo en sus pequeños y duros pezones,

Y sin correrme, me fui.


17 de mayo de 2013

Follando !!!




Atisbé a Luís rondando el cuarto pequeño nada más entrar en el cine, así que me dirigí directamente al otro.
El motivo, el mismo que en el post anterior.
Me acapara durante mucho rato, para el jugueteo de pezones.
Es cierto que, en algún momento, nos la mamamos, pero lo que realmente ansío de él, después de las largas sesiones de pinzamientos, es su polla en mi culo.
Así de claro. Y así de imposible, porque él nunca folla.

Casi me caigo de culo cuando vi tantísima gente en el cuarto grande.
Lo de ver, evidentemente es un decir, pero sí se sentía un notable rumor y más sombras danzantes que de costumbre.
Y así era, pues llegaba el mogollón hasta la mitad de la parte larga del cuarto.
Me costó entrar y moverme entre tanta carne en movimiento.

Pero mucha gente no implica mucha acción.

Al tiempo que entraba, inevitablemente me rozaba con la gente y alguna poco inocente mano palpaba buscando a saber qué.
Como un "déjà vu" mis pezones fueron pellizcados por desde detrás mío. Esta vez no era Luís, sino Manolo, quien le faltó tiempo para indicarme que bajara a comerle la polla.
Duró la ocasión nada y menos, ya que un tercero salido de entre la jauría se apretaba un tanto demasiado como para no dejarme mucho espacio para el mamoneo.
Verdaderamente no sabía si se arrimaba, lo empujaban o que, pero tuve que incorporarme, pues la posición agachada, con tanto vaivén, me resultaba sumamente incómoda.

Al asomar de nuevo la cabeza entre el mar de sombras, esta vez sí, Luis me vió y comenzó el pezoneo.
Toqueteos, sobeos, roces y caricias.
Y algunas masturbadas.
No me atrevía a más. A saber, no tenía valor para agacharme a realizar trabajos orales por temor a ser pisoteado, en el sentido bruto de la palabra, pues el 'pisoteing', más conocido como trampling, aunque no es algo que me desagrade en una situación de sumisión, este no era el caso.

Entresalía entre las cabezas un tipo delgado, canoso, de cuarenta y pico años, tirando largo, de buen ver.
Bueno, todo lo que se puede ver en la penumbra, que muchas veces quita arrugas, difumina rasgos, etc...
Enseguida supe que buscaba. Se acercaba a uno, cogía la polla ajena y se arrimaba de culo a ella. Era obvio e iba al grano, sin duda.
Fue cuando empezaba a clarear, y uno ya podía moverse un poco, que me vio y se dirigió a mí.
A mi me seguían estimulando pezones, al tiempo que continuaban magreándome.

- Quieres follarme?, - preguntó a bocajarro.
- No lo suelo hacer, y si lo hago, follo con condón,- le dije, casi con el convencimiento de que desistiría como muchas veces ocurre cuando mencionas la palabra preservativo o una de sus variedades.
- Sí quieres, tengo - respondió, quedándome yo casi sin argumentos.
- Toca,- y la verdad es que tenía un culito pequeño y el ojete no parecía ofrecer mucha resistencia.
- Bueno, pero no te aseguro que se me ponga dura. Cosa bien cierta cuando no me siento excesivamente motivado para follar, y lo hago o lo intento mecánicamente, o si me siento "presionado" a hacerlo.

Fue el mismo que me encapuchó la polla.
Seguidamente se inclinó hacia adelante todo lo largo y delgado que era poniendo el culo en pompa y ofreciéndomelo lujuriosamente.
Y para sorpresa mía, mi polla reaccionó positívamente y se mantuvo bien dura y erguida en el delicado momento de la primera penetración.
Lenta y suavemente comencé a encularle.
Con sus manos agarradas a su trasero, se abría el orificio del culo para facilitarme la entrada.
- Métemela toda y fóllame !, decía.
Y yo que soy un 'mandao', así lo hacía.
Mantuve un ritmo lento al principio sin llegar a salirme del todo.
Luego aceleré, para ralentizar de nuevo al poco rato.
Salía del todo, a veces rápidamente, otras veces, muy lentamente, y volvía a penetrar y marcar nuevos ritmos.
Pasaron 5 minutos.
La gente se aproximaba y miraba. Algunos se quedaban, otros se iban. Ninguno participaba dándole de mamar y sólo alguno acariciaba su desnudo cuerpo que se apoyaba con sus brazos extendidos en la pared para aguantar mis continuos, incesantes y rítmicos envites.

- Joder, tío,- exclamó, - que gusto me estás dando. Podría estar así toda la tarde !!!-.
- Eso es mucho tiempo, le respondí no creyéndome sus palabras.

Pasaron 10 minutos, y el folleteo continuaba. Ambos sudabamos de lo lindo.
Y me atrevería a decir que pasamos de los 15 minutos, a ritmo más pausado, eso sí.

- Oye... lo dejamos?, es que necesito descansar, tío.,- me dijo casi rogando.
- Jajaja,- No pude evitar echar una carcajada.
- Y en qué queda la frase que me has dicho hace un rato ?.
- Bueno, era una manera de hablar,- se excusó.
- Ya, ya... Ya lo sé, hombre. No pasa nada, le dije sonriendo, mientras se incorporaba y comenzaba a         adecentarse.

Podría haber estado bastante más rato, ya que una vez puestos tengo aguante, básicamente porque el preservativo, por mucho qiue digan, disminuye considerablemente la sensibilidad del que folla, en este caso yo, por lo que una vez conseguida la dureza necesaria para la penetración, si el morbo se mantiene, la polla también.
Y era eso, tener al tío este, de buen cuerpo, buen aguante, culo pequeño y prieto, en la penumbre del cuarto oscuro pero, a la vez, bien visible, con gente yendo y viniendo, ah ! y se me olvidaba, que durante todo el rato a mí me estuvieron estimulando los pezones, recibiendo caricias, algún que otro magreo de trasero y alguna polla situándose entre mis nalgas simulando follar.

En estas condiciones, era evidente que podía mantener el tipo largo rato.



13 de mayo de 2013

Sin descanso... (Al día siguiente).




Después de tanto jaleo del día anterior, en el que desde el momento que entré en el cine, hasta que decidí irme apenas tuve 5 minutos de descanso, se me ocurrió, como quien no quiere la cosa, volver a la tarde siguiente a ver que pasaba.
Dos días seguidos es raro que vaya, pero a veces ha ocurrido.
Pero una tarde como aquella, de actividad incesante, resulta bien raro encontrársela.

Tenía un pequeño reparo, y es que no me apetecía encontrarme con Luís, no porque no me lo pase bien cuando coincido con él, sino porque básicamente me acapara mucho rato con los pezones.
Es cierto que me los toca como nadie, y el estado de excitación es continuo, pero quería algo más variado.
Claro que eso no depende del todo de él, sino del resto de la gente que se quiera implicarse.
Y eso, pocas veces ocurre.

Y allí estaba, fumando un cigarrillo en la puerta de entrada del cine.
Bueno, pues nada... pa' dentro.

El cuarto chico estaba vacío, así que me fuí al otro cuarto.
Tampoco había mucha gente, pero enseguida las manos de Luís me rodearon desde atrás dirigiéndose  a mis  tetillas.
Comenzó el juego, camiseta tras la nuca y pantalones abajo.
Al lado estaba el Melenas, que comenzó a colaborar discretamente mediante el magreo del culete y algo de pajeo.
Con su otra mano, se la meneaba.
Debía de estar muy caliente pues no tardó en echar, en una breve corrida,  lefa sobre mi pierna.
Me limpié lo poco que cayó, y dejé a Luis.

A partir de ahí, me instalé en el aburrimiento, o este se apoderó de mí.

Estuve un buen rato observando desde la pared del fondo, a una prudente distancia, como mamaban en las filas del fondo a la derecha.
Prudente, porque no me apetecía cohibirles, ni intervenir.

Por allí corría un tipo con palabra de honor, esa prenda femenina que es todo escote sin estar aparentemente  sujeto por ningún lado. Un CrossDresser, o una?. No quisiera ofender.

En sus paseos pude ver cierto interés en sus miradas.
Yo me mostraba serio, inmóvil, distante. No sabía, de hecho, como actuar.
Es cierto que los CD's no me motivan visualmente ni excitan especialmente.
Pero me plantee, como hipótesis, en caso de entrarle, como hacerlo.
Y no se me ocurría como.
Debía tener yo una actitud dominante ? cariñosa ? hablarle en femenino? Ufff... evidentemente no hice nada.

Ya de últimas, pues había decidido darme la última vuelta antes de irme, me metí de nuevo en el cuarto grande.
Allí había una chaval, alto, joven y se adivinaba guapetón, así entre el difuminado de las sombras.
Pero sieso, distante, estático, inmóvil. No emitía señales...
Tal vez fuera su primera vez. O no, y simplemente no sabía como actuar. Igual que yo hacía un rato con el/la crossdresser.

Me decidí. Tal vez acabaría bien la tarde.
Me acerqué, y le metí mano sobre el paquete.
No hizo ascos, ni otras muestras de rechazo, por lo que parecía ser que tenía el campo libre para seguir haciendo.
Comencé a bajarle la bragueta, sin ayuda por su parte. Estaba paralizado. Que debía de estar pensando ?.

Acerté pronto a sacársela, y el siguiente paso fue casi, secársela !!!, porque la tenía babosa y chorreante.
Sé que eso motiva a muchos, pero no a mí.
Me sentí bastante frustado, pues aquella hermosa y joven polla no iba a ser ni plato ni postre.

Igualmente debía ser desconcertante para el pobre chaval que lo dejara, casí tirado.
Le solté la polla, le hice señal con la mano y cabeza que no quería seguir, y me marché.

La tarde no dió más de sí.


9 de mayo de 2013

Sin descanso...




Así es como me gusta.
Apenas dos pasos en el cuarto oscuro y varias manos que me aborden.
Sin tener tiempo a acostumbrarte a la penumbra. Sin tiempo para vislumbrar nada. Dejándote tocar, Dejándote guiar. Dejándote hacer. Luego, ya se verá...
Así es como empezó aquella tarde.

Del brazo derecho siento que me cogen y acercan a alguien, mientras que por detrás un par de expertas manos presionan certera y hábilmente mis pezones. El que tira de mí, aún estando delante, no lo veo. El de detrás, me puedo imaginar quién es. Luis. Pero no estoy seguro.

Cierro los ojos, y siento...

Al poco rato ya comienzo a vislumbrar las sombras, y entre ellas, como queriendo escapar de ellas, un rostro gris pálido, sin brillo y unos ojos oscuros. Profundamente negros.
Tu torso desnudo parece luchar contra una red opresora de brazos anónimos. Su boca semiabierta se debate entre un querer lanzar un gemido de placer o un grito de horror.
Al verme, extiende su brazo derecho hacia mí, como pidiendo ayuda o incitándome a venir.

Voy. Veo y observo...

La escena me fascina. Trágicamente bella. Una gama de grises y negro. Como un cuadro clásico, en el que el alma pecadora, condenada en los infiernos trata infructuosamente huir de su destino, entre los brazos y garras de los demonios.
O por el contrario es La configuración del Lamento que ha abierto la puerta entre el mundo y el reino de los cenobitas, y el lider parece llamarme a él.
Su mano me agarra y me aproxima.

Palpo, magreo y noto...

Sus nalgas, su miembro...está prácticamente desnudo. Los pantalones a la altura de los tobillos.
Jadea. Su respiración se acelera. Mi boca roza sus labios céreos.

Se toca. Se excita, Se corre. Se va.

La jauría de lobos queda huérfana de su presa.
Yo también.

Dos segundos en libertad.

Me retoma el primero que me arrimó y con su mano en mi nuca, empuja mi cabeza hacia sus partes.
Me arrodillo sin rechistar, y mamo. Pasan minutos.
Me incorporó en un intento de desentumecer un poco las piernas, pero apenas llego a erguirme que unas manos me arrastran hacia atrás, agarrándome de nuevo del brazo, y sin mediar me hacen arrodillar para mamar una nueva polla.
Nueva? No. Enseguida me doy cuenta, también por el modo de proceder, que es Manolo, uno de los habituales.  Una lista, a fecha de hoy, un poco obsoleta.
Mamo. Y Mamo.
Me golpea y restrega la cara con su verga, para volvérmela a follar.
Folla. Y folla.
Y se va... Hasta otro rato,- me dice.

Dos segundos y con la boca aún en O, me enrollo con uno que no parece decidirse a nada. Tipo pescado.
Sin embargo, de repente, me dice: sígueme.
Obediente, le sigo.
Se mete en el primer lavabo, y Oh! sorpresa, allí está perraco, esperando.
Perraco es un tipo sumiso, complaciente, vicioso, mucho más perro que yo. Alguna vez, tiempo atrás, antes de comenzar este blog había hecho alguna cosilla con él.
Mientras perraco le mama, yo le mordisqueo los pezones. Él me masturba. Corre el popper...
Se agacha y me la come, y para mayor sorpresa, perraco se enfunda un preservativo y se lo folla.
Es la primera vez que veo a perraco follar a alguien !!!.
Se corren.
Yo no.

Vuelvo al cuarto oscuro donde de nuevo me encuentro a Manolo.
Ven,- me dice. Y se dirige a uno de los lavabos. Le sigo.
Me sorprende, porque es la primera vez, que recuerde. Cosa rara.
Dentro, de rodillas, semidesnudo, vuelvo a mamarle.
Está excitadísimo.
Quieres mi leche ?,- me pregunta.
Sí, pero en la cara,- le contesto.
Dos movimientos de mano, y se corre abundantemente sobre mi rostro.
También es la primera vez que lo hace.
Me limpio y adecento, y de nuevo me dirijo al pequeño cuarto oscuro.

Allí enseguida me pilla un tío, tipo oso, de pelo recio en el pecho. Muy masculino. Me mola.
Tiene la camisa desabrochada y aprovecho para lamerle sus duros pezones.
En una pausa, es el que me los lame, y seguidamente su cabeza desciende hasta mamar mi polla.
No hace falta explicar que ya la tenía fuera. Es más, con los pantalones bajados. No me cuesta nada.
- Quieres que te folle,- me pregunta.
- Si tienes condón, sí,- le contesto.
- No, no tengo, pero lo podemos comprar-. Eso es bien cierto, pues en el vestibulo hay una máquina expendedora de preservativos.
Pero pasan los minutos. Cinco, diez, y el tío no se decide. Acaso tiene miedo que me escape mientras va a comprarlo ?.
No me apetece correrme en lo que se está convirtiendo en una simple e interminable paja, así que lo acabo dejando.

Ya no queda nadie en el cuarto oscuro, así que me voy al cine.
Pero justo se encienden las luces. La película acaba de terminar, y redirijo mis pasos hacia el cuarto oscuro grande.

Allí me encuentro de nuevo a Manolo, que sin dudar, se la saca y me da biberón.
Pero, al no haber apenas gente, no le da morbo, se cansa y se va.
Un par de minutos más tarde aparece un tipo grandullón que me sonríe y me pregunta si se la quiero mamar.
- Eso depende,- le digo.
Pero no pregunta de que depende. Simplemente se la saca y a la par que me la ofrece, me empuja con su mano mi nuca para que me agache.
Así que, qué voy a hacer !. Pues eso mismo.
Poco rato más tarde, en plena faena, veo a Manolo que ronda de nuevo por la zona, y es más, se está liando con perraco.
Me sorprende muchísimo, pues es la primera vez que lo veo liado con alguien.
Obviamente quien mama es perraco.

Me ve que aún estoy allí, a un par de metros de él. Se va acercando. Le sigue perraco, a lo suyo.
Desde atrás, me empieza a tocar, y al poco, le arrebato a perraco la polla de Manolo y me pongo yo, por cuarta vez en aquella la tarde.
Mientras perraco se aprovecha de la del grandullón, que había quedado libre.
Ocurre alternativamente, nos intercambiamos las pollas.

Manolo acaba yéndose. Yo estoy francamente cansado, casi con agujetas en las mandíbulas, y las piernas  desencajadas. O es al revés. Ya no lo sé.
Se acerca alguien y comienza a toquetear y acariciar mi culo.
Decido correrme, y así lo hago.
Después de tanta actividad, no siempre funciona.

A pesar de haber estado casi hora y media metido en faena, no ha habido ninguna simulación de follarme, cosa rara, y ningún dedo que se haya metido voluntaria o involuntariamente en mi culo, y solo he mamado cuatro pollas, dos profusamente y dos anecdóticamente y sin  demasiado empeño.

Una tarde intensa.

5 de mayo de 2013

Primeros de Marzo, en Nova Bruc. ¿Cambio de tendencia?.





A veces pienso que debo llevar escrito en la frente, o un cartel colgando, diciendo: "Aprieta los pezones y consigue lo que quieras".
O aún más apropiado, unas luces de neón, para que sea vea entre los vapores o penumbras de los locales, indicando: "Tócame y llévate el premio que elijas".
No es una queja, sino más bien lo contrario.
Me encanta que enseguida encuentren mi punto débil y me dominen y manejen a su voluntad.

Así fue como, después de la ducha que me doy nada más al entrar, tras apenas dar dos pasos en la sauna de vapor, un tío al cual se adivinaba un cuerpo extraño, prácticamente me paralizó, sobre todo por la sorpresa, al presionar de repente mis pezones, mientras se agachaba a realizar una profunda e intensa mamada.

Tal vez me viera entrar, y estando muy caliente, fuera a por todas. O a lo mejor el tipo fuera normalmente así, muy lanzado.
No es lo habitual si no conoces al otro.
Normalmente se actúa con más prudencia y remilgos, muchas veces innecesariamente. Y ahí me incluyo.

Primero hay una aproximación, un roce, una espera de aceptación, un silencio que no sabes como interpretar, un rechazo suave, un rechazo brusco, una caricia de vuelta, una acción más decidida.
En definitiva, un tanteo, ya sea lento o rápido.

Sea rechazo o aceptación, uno ya sabe ya en cierta medida a que atenerse, y puede seguir a lo suyo, yéndose o actuando.
El problema es cuando uno recibe señales ambiguas o simplemente no recibes señales.

Pero en el caso que nos ocupa, a este señor lo hubiera rechazado de buenas si se me hubiera puesto a mamar la polla sin más, tal como hizo y sin pasar por esa mínima aproximación que comentaba.
Pero tuvo la sorprendente habilidad de desactivar mi voluntad al instante, presionando en la medida justa en el sitio preciso.

Si nada más entrar, me cogen del pescuezo y me obligan a mamar, ya digo ahora que también se consigue de mí lo que quieran ( o casi, pues tampoco soy un todoterreno y tengo mis límites ), pero eso sería básicamente por demostrar una actitud claramente Dominante.

Bueno, el caso es que el tío, después de presionar mis pezones, y hacerme una mamada, cuatro sobeos, cuatro magreos, darme de mamar un instante, lubricarle la polla, me pone mirando a Cuenca y me encula mediante un polvo colibrí.
Pim, pam, en cinco minutos todo hecho.  
Salí un poco perplejo. Sí, se podría decir así.

Me dí cuenta al salir que, aquella tarde, la media de edad de la gente que deambulaba por la sauna era un poco más baja de lo habitual.
Contrariamente a otros días, eran muchos los tíos que tenían un que, un algo impreciso que me atraía.

Me metí en el jacuzzi, donde me encontré con un chaval joven con gafas, a mi parecer atractivo, que no paraba de mirarme furtivamente.
Constantemente evitaba el contacto visual.
Su rostro me sonaba vagamente, y su mirada huidiza me inclinaba a pensar que tambíén él me reconocía de algún modo, o simplemente le atraía o gustaba de mirarme. (Hay gustos para todo, jejeje...)

Pensé de que podría conocerle, y sólo se me ocurrió que de una aventurilla en el Arenas, muchos meses atrás, o tal vez, del Erotixx.
Tal vez era aquel chico que paseaba... ? (De incógnito IV, el tío A)
En cualquier caso, creo que él lo tenía más claro que yo.
Al rato me cambié del jacuzzi a la piscina, y estando dentro, le ví, fuera y de pie haciendo un atisbo de saludo, pero no estoy seguro.
Salí, secándome con la suficiente lentitud como para darle la oportunidad de si me conocía, me dijera algo.
Creo que se cortó, porque no dijo nada

Sigo sin saber quién era.

Me dirigí a la zona de los glory holes y poco tuve que esperar a que se mostrara una polla en busca, aparentemente, de boca.
Y no en vano digo mostrar, que no asomar, pues la susodicha nunca llegó a asomarse, a traspasar el orificio del tabique.
Se mantuvo lo suficientemente lejos para que apenas pudiera comer la punta del capullo, mientras posicionaba  mi cabeza a través del agujero en una posición un tanto forzada.
Como me resultaba sumamente incómodo mamar de esta manera, y la polla en cuestión mantenía las distancias, desistí.

Sin embargo no llegué a salir de la zona, pues me quedé en el umbral.

Entró un tío, de anchas carnes, al cual recordaba haberle hecho una mamada meses atrás en la sauna seca.
Desde entonces ya lo había visto otras veces allí. Acostumbra a seguirme discretamente con la mirada, pero sin rehuirla cuando ambas se cruzan. Con naturalidad. Tampoco suele forzar un encuentro ni roza casualmente cuando estamos cerca.
Si quieres algo, tiene uno que dar el primer paso, así que, nada más entrar le metí mano, que no rechazó, y al  instante me bajé para trabajarle un poquito.
En ello estaba cuando se plantó junto a nosotros un buen pollón que no me pasó inadvertido, obviamente.
Y uno que es glotón, no quiso perder bocado, y durante unos minutos pude disfrutar alternativamente de primer y segundo plato.
Y en el mismo orden, al rato se marcharon.
El primero, tal vez porque no le gustara compartir, o ya tenía bastante, marchó sin correrse.
El segundo lechó en el suelo. Que desperdicio, con lo que me gusta que me rieguen !. En fin...

Pero a mí me apetecía más, y como no hay buena comida sin postre (O sí), opté por quedarme un ratito más, yéndome de nuevo un poco para el interior.
Enseguida se acercó un tío con el que los preliminares fueron muy breves. Nos tocamos, sobamos y mamamos con bastante avidez.
Se colocó detrás mio, sintiendo su tiesa y dura polla entres mis nalgas, pero sin intención alguna de querer follar, y al tocar sincronizadamente pezón y polla, no evitar desparramarme súbita e incontroladamente.
Prueba inequívoca que debía ir yo muy caliente ya para esas alturas de la tarde, y sólo bastó el toque preciso, en el momento exacto.
No suele ocurrir, sino más bien al contrario.
Es tanto el control que normalmente le pongo, que cuando quiero correrme, ya no puedo. A veces de puro cansancio.

- Perdona, no me suele pasar así tan rápido-, le dije.
- Tranquilo, que para eso venimos todos,- me contestó.

Hacía bastantes días, por no decir semanas o incluso meses, que no había tenido tantos roces en una sola tarde, entre buscados y venidos.

Marcaba esto un cambio de tendencia o era sólo un oasis en el desierto ?

Marzo acababa de empezar y pronto tendría la respuesta.