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30 de octubre de 2013

La parada del autobús




Esta vez había decidido ir a la sauna media hora antes de llegar al centro de la ciudad.
Cosa rara en mí, que en muchas ocasiones, por no decir en la mayoría, la decisión la tomo en los últimos minutos o incluso ya dirigiéndome a otro destino.

Faltaba un par de manzanas para llegar, cuando a unos diez o quince metros por delante de mí ví a una compañera del trabajo que aparentemente iba en la misma dirección.

Sabía el barrio donde vivía, por lo que era muy probable que tomara el autobús o incluso el metro, pues ambas opciones le iban de perilla.
No obstante, mantuve una distancia prudencial para no tener que hacerme el encontradizo con ella, pues no me apetecía en absoluto tener que dar explicaciones de ningún tipo.
Es cierto que bien podríamos haber hablado del tiempo y del calorcito que por fin parecía que había llegado, pero no lo hice.

Atravesó el Paseo de Gracia, encaminándose por Gran Vía, por lo que la opción metro quedó descartada, y cuando ya llevó media manzana recorrida descarté que fuera a coger el bus para ir a su casa.

Todo el rato mantuve la distancia, incluso intentaba acrecentarla parándome haciendo ver que rebuscaba algo en los bolsillos, cosa que era cierta, pues tenía las monedas para la entrada de la sauna, o en algún escaparate del camino, que tampoco es que hayan muchos.

Llegó a la esquina, la dobló y por unos instantes la perdí de vista por el chaflán típico del ensanche barcelonés.
Tenía dos opciones, cruzar la calle y seguir recto, o tomar Pau Claris dirección mar, y por tanto pasando por delante de la sauna.
A medida que me iba acercando a la esquina, quedaba claro que había optado por la segunda opción. No había cruzado.
Llevábamos exactamente el mismo camino, aunque evidentemente, ella no iría a la sauna, si no que pasaría de largo.
Y cuando llegué yo, la tía chochona estaba tranquilamente esperando en la parada del autobús, a apenas 5 metros en diagonal de la entrada de la sauna.

Nunca me había fijado que hubiera allí una parada.
¿Quién la había puesto allí y desde cuando ?.
Me metí en la administración de lotería, para hacer la primitiva y ganar un poco de tiempo, pero sólo había una señora delante mío.
Por desgracia, sólo fueron dos o tres minutos. Si había suerte, mucha suerte, habría cogido el autobús.

Pero no la hubo.
Allí estaba ella, parada, esperando.
Y estaba yo, paralizado, desesperado.

Pasé por delante, sonrió.
Saludé, siguiendo mi camino, pasando mi destino.

Tenía la opción de dar la vuelta a la manzana, cosa que me llevaría unos minutos, tampoco muchos.
El autobús, igual pasa cada 10 minutos como cada 20.
No podía esperar tanto, pues ya llegaba tarde para el tiempo que queria estar allí e irme.

Me acordé de comentarios que algún lector había hecho en este blog sobre el entrar y que te vieran, o el mío sobre la poca probabilidad que eso ocurriera, si se tomaba uno la precaución de vigilar, o el encuentro de uno , no recuerdo si el mismo, con una amiga suya en las puertas de la librería Laie.

Cogí el metro, y me fuí para casa, frustrado.

A la tarde del día, lo intenté de nuevo.
La sauna semivacía. No ocurrió nada.
Nada de nada.
Ni siquiera un triste roce.

Sería cosa del destino, que aquel día no pudiera entrar?
Y cuando lo hice al día siguiente, que el resultado fuera nulo?

28 de octubre de 2013

Arenas, verano 2013




Aburrimiento y pérdida de tiempo se podría resumir en pocas palabras mis experiencias en el cine Arenas durante este verano.
Tendría que precisar que las experiencias espontáneas, o sea, aquellas en las que me presento allí tras haberlo decidido minutos antes, que realmente son la inmensa mayoría.
Y es que han habido unas cuantas, 6 en concreto, que he quedado con un habitual que comentaba en el post anterior, Iker, con el que han habido unos encuentros muy interesantes, parecidos entre sí, pero que le reservo una entrada para más adelante.
Aunque de hecho, estas seis citas no han sido exclusivas del verano ya que se han desarrollado entre abril y septiembre.

En resto de ocasiones, apenas ha habido sexo, sino eternos paseos sin encontrar nada ni nadie con quien hacer cosillas interesantes como para ser contadas.
Prácticamente.
Sólo recuerdo dos ocasiones, una que encontré a Félix, después de mucho tiempo, con el que hubo un acercamiento, pero no llegamos a nada, y otra que encontré a Antonio, con el que pasó lo de siempre.
Lamida de pezones y de todo lo que me pone a tiro, pues tiene un cuerpo de escándalo, hasta que se corre.
Bien, pero previsible.
Y el resto de habituales, o ya simplemente conocidos de vista, de vacaciones. Supongo...

Eso si, cada vez que iba, habían más chaperos.
Cuando hay, pues hay temporadas que no se ve ninguno, suele haber uno o dos, a lo sumo.
Pero en estos meses he llegado a contar hasta 6 en una soloa tarde , y no siempre los mismos.

A fecha de cuando estoy escribiendo esto, vuelto dos veces, después de semanas de no acudir.
Una, hace unos 15 días, y nada más entrar me pilló Manolo, que me acaparó durante un buen rato mamándole la polla. Exclusivista que es, normalmente, él,  no dejaba participar a Carlos, que desesperaba por arrebatarme del biberón de Manolo.
Iba y venía, a ver si ya había acabado, o más bien, si me había soltado.
Y una de las veces, así fue.
Y me pilló por banda...

Y la otra fue ayer mismo (21/10).
Por la mañana, antes de salir a trabajar, había comenzado esta entrada de blog diciendo " Aburrimiento y pérdida de tiempo, bla bla bla...", y por la tarde, siete pollas me daban por la boca. Por bocazas !!!.

Pero eso será material para otro post.
Hoy aún estoy indigesto.



25 de octubre de 2013

Habituales del Arenas (2013)





Ya tocaba una actualización de los post "Habituales" y "Nuevos habituales" de enero y junio del 2011.
En principio os iba a remitir a ambas publicaciones en el caso de los que han desaparecido o ha habido pocas novedades, y sólo iba a detallar a los nuevos.
Pero al final, para evitaros abrir pestañas y facilitaros la lectura, he decidido resumirlo todo en un post nuevo.

Aclarar que, como habituales del Arenas, son los que llamo a aquellos tíos con los que tengo algún tipo de rollo cuando ocasionalmente coincido con ellos en el cine.
Rollo, no simplemente roces, pues los hay con los que no quiero tener nada, que me buscan, o que alguna vez me he dejado meter mano o tener algún tocamiento, pero que no ha llegado a haber algo más elaborado.
Sigo desconociendo prácticamente todo de ellos. Ni sus nombres, ni sus edades, ni su estado civil, ni donde viven, ni los sitios que frecuentan. Nada, excepto lo que les gusta sexualmente hacer o que les hagan, al menos, en la penumbra del cine.
Nunca he tenido la necesidad de saber más.
Sólo de uno se más.
Y los nombres que indico son ficticios, que subjetivamente les pega, y que me sirven de referencia si tengo que pensar o hablar de ellos en el blog.
Y es más que probable que las edades no dé ni una. Son meramente aproximativas para daros una idea.


Nuevos

  • Carlos. De entre 35/40 años. Aparece en el post de hace casi dos años "Una mala experiencia" pues me resultó un tanto desagrable. Y ahora se ha convertido en un habitual. No ha variado mucho su forma de actuar, aunque ya ha aprendido a correrse fuera. No siempre. Me ve y va fijo a por mi, sin miramientos. Me agarra del brazo, si es necesario, y me lleva al rincón que elige. Alli me "obliga" a mamársela, sin apenas espacio para moverme, ni siquiera la cabeza que me mantiene sujeta, imprimiendo de vez en cuando movimiento , hasta que se corre. Dominante, brusco sin violencia, fuerte, gordo, pero polla más bien pequeña. Si está, no me puedo librar de él. Nunca le he visto hacer nada con nadie. En cuanto descarga, desaparece. 

  • Bilbo . Sobre los 50/55 años. Bajito. Muy discreto, correcto, suave y educado. Jamás fuerza a nada. Si me ve, me sigue, poniéndose a tiro, y discretamente se hace notar. Comienza presionando los pezones, sigo lamiéndole suyos y acabo chupándole el rabo. El también, ocasionalmente. Así como con casi todos, en alguna ocasión he intentado esquivarlos por el motivo puntual que fuera, con este no. Me da un puntito de paz dentro del placer de mamarle la polla, que sin ser ni grande ni pequeña, la encuentro siempre sabrosa.

  •  Iker. Entre 40/55 años. Con un punto siempre mal afeitado, aspecto canalla y mucho morbo. A excepción de la primera vez, siempre que lo he encontrado es porque previamente hemos quedado. El único que sé algo de él, vamos...tampoco tanto, nombre (que no es Iker) y móvil. Hace conmigo lo que le da gana. Duro controlado. Amo dominante. Gusta mucho de compartirme.

  • perraco. Entre 40/50. Posiblemente el único caso de los habituales que es él que me sirve. Sólo puntualmente cuando coincidimos nos liamos a algo, a veces ya puestos con terceros. Come de todo. Muy complaciente. Buen perraco. Sumiso.  

Aún en activo

  • Manolo, sobre los 45/50 años. Nunca hablaba, por lo que no sabía si era mudo. La primera vez que le oí decir algo fue. " Fóllate el culito de este, que le gusta y se deja", refiriéndose a un tío que estaba al lado. No me apetecía y no lo hice. Seguí con lo mío... Ahora ya dice, "ven" o "vamos al lavabo". Siempre ha sido el más dominante entre ellos. (Ahora también Carlos). Se pone delante, visible y espera a que se la saque del pantalón. Sin más preámbulos me la hace mamar un rato. No me da tregua. Tengo que seguir mamando. Cuando se cansa, se la recoge y se va. Me deja con la boca abierta. Siempre, al cabo de un rato, vuelve. Y la situación se repite. Al final... se corre. Y desaparece.La evolución, aparte del habla, es que cuando acabo siguiéndolo al lavabo, se corre en mi cara.

En Standby


  • Toni, Alrededor de los 60/65, alto, relativamente bien conservado, siempre me suele ver primero, va directo a los pezones, me da de mamar los suyos, y al poco me indica de bajar para mamar su polla. Buena, pero siempre morcillona, acaba corriéndose rápido. Desaparece.Muy pocos encuentros desde entonces, pero en cuanto me ve, no me libro. Hace meses que no lo veo.

  • Luis. Sobre los 30/35 años, bajito, el más interactivo. También me suele ver primero. Me pilla, nos trabajamos los pezones, nos mamamos polla mútuamente, aunque no siempre. Besos y lamidas. Poppers. Buena polla, pero nunca folla. Que se le va a hacer !... Una pena pues es la que más desearía que lo hiciera de entre ellos. Las últimas veces que nos hemos encontrado, a pesar de enrollarnos no interactuamos demasiado. Durante una temporada procuraba evitarlo, por lo previsible. Me absorbía mucho tiempo del poco que tengo disponible para el correrse y yo quedarme con las ganas. Hace meses que no lo veo, desde antes del verano.

  • Antonio, de edad imprecisa. Mayor, pero sin duda el mejor conservado y cuidado para la edad que tenga. Se mantiene duro y cachas, depilado, buen culo, buena polla. Sin embargo es el más pasivo de todos. Se contenta con que le mame los pezones y se los trabaje bien con la boca. Se corre así. Y a mí me encanta que así sea. También, rápidamente desaparece. Aparece brevemente al principio del post "Via Lactis (Como un vía crucis pero de 8 estaciones)". en la primera estación. Durante mucho tiempo no lo ví, hasta una tarde perdida de este verano. 

  • Joan: También sobre los 50/55. Normal en todos los sentidos. Siempre va con una camiseta ceñida y usa también una colonia de dulce olor. Siempre lo veo venir. Me suele dar de mamar y deja que otros se aproximen, pero no fuerza la situación. Nunca acabamos, pero el rato es agradable. Aunque si coincidimos, no siempre nos liamos. Para ser sincero, las últimas veces, más bien le rehuyo, ya que el penetrante y dulzón excesivo de su colonia me resulta molesto, pues se me queda luego, durante horas, en la pituitaria.

  • Félix: Si pasa de los 30 es por poco. Normal, con gafas, aspecto modernillo y siempre sonriente, de ahí el nombre. A veces el primer paso lo doy yo. Se deja mamar. Le gusta darme en la cara con su polla. Siempre acaba intentando follar, pero sin preservativo, por lo que nunca lo consigue. Siempre lo dejamos en este punto. Pero no pasa nada, luego cada uno a lo suyo.Mucho tiempo sin verle, hasta este verano, también en una tarde ocasionalmente.

Desaparecidos


  • Jose. Alrededor de los 55 años, es el primero que llegué a considerar como habitual. Activo y pasivo, depende, aunque conmigo siempre actuaba de activo, conocía perfectamente mi punto débil.: los pezones. Sabía como tocarlos para hacer conmigo lo que quería, normalmente, simplemente calentarme para usarme de cebo y atraer algún tercero. Buena polla.Era el único que fuera el día que fuese, allí me lo encontraba.

  • Vicente. Sobre los 50/55, majete,si me veía sólo se acercaba, directo a los pezones y luego me pedía que se la mamara. Y asi podía estar horas. Buena polla, siempre entre dura y morcillona. Le iba el morbo de terceros. Con él, más de una vez había tenido dos pollas en la boca follándomela. Durante una temporada fue el más habitual. Pero hace siglos que no lo veo.De hecho, me ha costado recordarlo cuando he releído el antiguo post.

  • Martí: Sobre los 50/55, alto, delgado, polla larga y delgada. Aparecía muchas veces por detrás, y casi siempre recién entrado yo, por lo que nunca le veía venir. Pero le reconocía enseguida por la colonia dulzona que usaba. Acariciaba, besaba, gemía y mamaba. Yo hacía otro tanto. No solía hacer participe a terceros. Me acaparaba, pero no me importaba. Siempre acababa corriéndose.Totalmente desaparecido.

Los que nunca fueron

  • Los sin nombre, que no llegaron a pasar de varios encuentros, porque desaparecieron o siguen allí pero sin más historia que un roce, un intento, o alguna acción de secundario entre terceros.

Alguien se identifica con alguno de ellos ?
Sería gracioso que uno de mis lectores fuera a la vez uno de mis habituales :-)



21 de octubre de 2013

Erotixx, Una tarde de mediados de Mayo




Hacía prácticamente un año que no me pasaba por el Erotixx, y llegaba unas cuantas semanas con ganas de hacerlo, pero no encontraba ese punto de motivación para acercarme hasta allí, básicamente porque no me pilla de paso, y el ir me supone un desvío de unos 15/20 minutos andando de ida, y otros tantos de vuelta.
Si, si... mi nombre perro no es casual. No me viene sólo por mis andanzas, jejeje...

Así, casualmente un lector dejó un comentario de su experiencia en el sexshop en una entrada del blog de principios de mayo, y preguntó sobre los glory holes del local.
Y esa misma tarde fuí.
La excusa, comprobar la forma y dimensiones de mi glory hole favorito del lugar, que de tanto que no iba, no me acordaba.
Claro que eso no me llevó más que unos segundos.

El resto de la tarde la recuerdo en tres escenas.

Primera escena.

Se produjo en las cabinas con pared de cristal entre ellas.
Yo en una de ellas, y en la otra, un tío visionando peliculas de porno hetero, y que aún pajeándose, no se le levantaba.
Desde la mía, hacía lo propio pero con una peli porno gay, y echándole miradas como diciéndole: "Aqui estoy, guapo!, por si te sirvo de algo".
No fue hasta que entró en mi cabina un tío de mediana edad ( la puerta entornada invitaba a mirar o entrar) y comenzó a magrearme directamente los pezones, que este se decidió a incorporarse y ofrecerme su polla a través del gloryhole de cristal.
Por lo visto, aquello le excitó más que lo que sucedía en su pantalla.
Pero fue apenas rozar su polla con mi boca, que enseguida se corrió y marchó.
Segundos después, me quedaba sólo.
Un poco frustante la situación, pero que se le iba a hacer!.

Entre paseo arriba y paseo abajo, el tocapezones anterior me sugirió el buscarme a alguien para que se la mamara yo, y mientras el me seguiría toqueteando.
O sea, continuar con la escena anterior, pero cambiando de polla a mamar.
- No quieres que te la chupe ?,- le pregunté, ya puestos.
- No, si acaso más tarde,- contestó

Segunda escena.

Poco más tarde, mientras estaba junto al cuarto del sling, desde le quicio de la puerta mirando el video, el tocapezones se detuvo un momento y me preguntó si alguna vez me habían follado allí. Se refería al sling.

- Sí -,  le contesté. En este en concreto una vez. (Follada en el sling)

Al cabo de unos segundos, prosiguió.

- A ver, te pones a sobre a ver como quedas?,- me sugirió, dejándome un tanto boquiabierto por la manera de pedir que me subiera en el sling, para ver como quedaba !!!. Ni que fuera un maniquí.
Pero obediente que es uno, y no encontrando motivos reales como para negarme, me subí en él.
Y se me puso delante, observando como "quedaba" en el columpio de cuero, y por lo visto pareció que le gustaba pues comenzó a calentarse.
Me pidió que me desnudara, lo cual hice, quedándome únicamente con la camiseta subida y por detrás del cuello.
Mientras se sacó su buen cipote y unos megahuevos que apenas cabían en la mano.
Me preguntó si quería que me follara, pero al decirme que no tenía condón, me negué.
Realmente no sólo me negué por eso, sino porque no le veía yo con ese tacto como para penetrar mi estrecho culito con la debida delicadeza para no hacerme daño y fastidiar la jodienda.
Y como tampoco había lubricante de por medio, el no fue categórico.
No pareció contrariarse, pues se puso a pajearse mientras me palpaba las carnes expuestas.
Al sugerirle que se corriera cuando gustara, así lo hizo en una cantidad a la par de sus megahuevos.

Tercera escena.  (Aunque habría dado para un relato entero si hubiera tomado apuntes al llegar a casa).

- ¿Quieres estar con nosotros dos ?, -  me preguntó el más bajito y exótico de ellos.
Este había entrado al local como si buscara a alguien.
Se movía ágil y ligero, mirando más allá de uno.
Al poco, se puso a hablar con uno, que tal vez hubiera llegado poco después que él, pues no me había percatado de su presencia.
Ambos mirándome, parecían hablar de mi, y por lo que pareció, así era.
De nuevo en el quicio de la puerta del cuarto del sling, les oí comentar: Se lo decimos?.

No me pude negar ante tal sugerente proposición, con el valor añadido que ambos eran majetes, me gustaban, y rondaban los 25 y 35 años.

Entramos en el cuarto del sling y tras cerrar la puerta tuve como un pequeño impasse de duda, de como empezar, quien hacía que, en mi caso, pues ellos al menos ya habían hablado entre ellos.

Ambos comenzaron a tocarse al tiempo que liberaban sus respectivas pollas, porque lo tuve claro cual era mi papel. Lo debo tener escrito en la cara que soy un mamón vocacional ?.
Me agaché y comencé mi trabajito, procurando atender equitativamente ambas joyas.
Ambas de tamaños diferentes, siendo fiel reflejo de cada uno de sus dueños.

Me sorprendió que ambos reaccionarán tan satisfactoriamente. Sus gemidos y comentarios no dejaban duda que estaban impresionados por el morbo de la situación.

- Vamos al cuarto de la cama ?,- preguntó no recuerdo quién, al ver que la acción fluía y la temperatura ambiental aumentaba de modo considerable.

 Ambos se desnudaron de cintura para abajo nada más llegar a la nueva sala, quedándose de pie sobre las colchonetas.
Yo, que no quería perder bocado, aún vestido y de rodillas lo dejé para un poquito más tarde.

De pie, tumbados, de rodillas o semiestirados, pude testar ambas pollas en todas las posturas que alternábamos e improvisábamos. El poppers también fluía.

Gemidos de gozo, gemidos de sorpresa, gemidos de complacencia.
Gemidos a tres bandas.

Recordaba mientras los encuentros habidos en la misma sala, casi dos años atrás, relatados en este blog.
Aquello era una recreación espontánea de aquellas breves orgías a tres, cuatro o cuantos se apuntaran al momento.
Una pequeña ONU de tres. De tres países. De tres continentes. De dos religiones. De tres sentires y tres hablares.
Tres nombres de contundentes referencias bíblicas.

El alto, nombre de rey y de miembro regio, sin correrse se marchó de repente con cierta prisa.
Llegaba tarde a algún sitio? Se reservaba, una vez bien a tono, para alguien?.

Me quedé a solas con el bajo, de nombre imperial y miembro principesco, continuando con las mamadas, que poco a poco fueron dando paso a una larga y agradable charla.


18 de octubre de 2013

Objetivo cumplido



Bueno, prácticamente.
Tenía previsto publicar los relatos de los días en Benidorm en un par de meses, y sin contar las semanas de vacaciones que he tenido por medio, al final han sido dos meses y medio.
Con lo cual me doy por satisfecho.

El balance entre las expectativas y los resultados, prácticamente lo adelante en el post "Y en resumidas cuentas".
Globalmente hubo menos sexo, pero el que hubo fue más intenso en sensaciones. Hubieron un par de experiencias que me dejaron huella en la memoria, Bajo el barranco de Xixo y El Holandés, el Vasco y los Albaricoques . Pude disfrutar de conversaciones serias y banales, al contrario que el año anterior, cosa que como comentaba en el post "Expectación", que aunque raro, me apetecía.

Ahora queda contar las historias habidas entre mayo y julio que quedaron pendientes, y las que han habido entre julio y octubre.
Como ha pasado muchos meses, y sólo de algunas tengo borradores más bien pobres, contarlos como suelo hacerlo me resulta casi imposible.
Seguiré un poco con lo que comentaba en el post Tempus fugit de principios de junio.

De hecho, el punto 2, a saber "Reducir durante unas semanas mis devaneos perrunos, para no generar nuevos relatos.", que comentaba que para ya entonces llevaba un par de semanas intentándolo, prosiguí así, intentando reducir hasta prácticamente principios de agosto.
Y desde principios de agosto hasta fecha de una semana hacia atrás, la reducción de actividad perruna bajo drásticamente hasta incluso estar cinco semanas (aunque no consecutivas) a 0 experiencia semanal.

Entre todas, y como siempre hubieron momentos interesantes y otros muchos extremadamente aburridos.
Y entre todas ellas, dos experiencias especialemente interesantes por lo diferentes, habidas con dos lectores que contactaron conmigo.
De todas escribiré algo, más breve o más detenidamente, aunque a excepción de estas dos experiencias particulares, probablemente lo haré un poco de pasada, un tanto resumido.

Espero que para diciembre, sin concretar fecha, por fin tenga el blog al día.

Bueno, disculpadme por el tostón, pero ya sabéis que, de tanto en tanto, cae alguno. :-)


15 de octubre de 2013

Las últimas horas ( Entre la sauna H2O y el Sex Cinema El Sofá ).




Que hubiera sido la última noche no quiere decir que aún me quedaran unas cuantas horas antes de irme, así que las aproveché, en las horas factibles, para tomarme una última saunita para relajarme y sudar las cervezas de la última semana.

Así que me presente en la única sauna abierta (que yo sepa) de la ciudad, H2O, semidesnudo o medio vestido, depende del punto de vista, sandalias y pantalón corto, y la camiseta colgando del pantalón, mochila y gafas de sol.
Iba chulo, o al menos, así me sentía.

Las notas y borradores van muy bien para cuando ocurren cosas, ya sean muchas o pocas, pero también para cuando no ocurre nada, como fue el caso.

La concurrencia se mantuvo más bien escasa, cinco o seis, de media durante la hora que estuve.
Estuve un rato en la piscina, esta vez sólo, no como el día anterior. Si hay alguien, aunque no hagas nada, al menos puedes mirar de vez en cuando y distraerte, pero así el aburrimiento no tarda en hacerte compañia.
En la sauna seca, segunda parada, eramos dos tíos más, pero no nos hicímos caso.
Como el asunto no pintaba muy bien, decidí tumbarme un rato boca abajo en una de las cabinas. Dejé la puerta abierta y la luz apagada, pero se veía suficiente para incitar al pecado.
Si me dormía, bien. Y si no me dormía y a alguien le apetecía algo, sólo con entrar y empezar a sobar, me tendría medio ganado.
Uno me tocó la pierna. Otro, o el mismo pero un poco más tarde me sobó el culo, metió el pulgar por el ojete del culo y se marchó en apenas diez segundos, y otro, o el mismo encendió en tres ocasiones la luz, para, al momento volver a apagarla.

Al salir, un tiarrón me preguntó se quería follarlo. Le dije que no, y le pregunté de donde era.
Manchester, dijo.

Muerto de aburrimiento, hice algo que no suelo hacer nunca.
A saber, me fui al bar de la sauna a tomarme una coca cola y leer un poco de prensa gay que allí había.
Cuando acabé, me duché y me fui.

A dos pasos estaba el Sex Cinema.
Seguro que lo pasaré mejor, pensé, visto lo visto, y recordando las tardes que había acudido anteriormente.

Dos tíos estaban liados en medio de una de las salas. Un buen mocetón de unos treinta y tantos años se la estaba comiendo agachado a un señor mayor, fibrado, peludo y con un buen pollón, aunque de cara estaba un poco estropeado.
Me coloqué junto a ellos, de pie, para mirar la escena de bien cerca, cosa que pareció no agradar al joven, que al momento se fue, nada más reparar en mi presencia.
No entiendo que si te pones en medio de una sala de una zona de cruising de un sexshop a chupar la polla a otro tío, te moleste que te miren.
Si uno lo quiere hacer en privado, o sin que le molesten ojos o manos ajenas, existen los rincones o cuartos con puertas para encerrarse y seguir disfrutando.

Sin embargo, el mayor no se inmutó y enseguida me la ofreció para que continuara con el trabajito oral.
No puse ningún impedimento, me descamisé, me bajé los pantalones para ir tocándome y me puse a mamar.

Al cabo de un rato, el señor se cansó y me dejó, simplemente, sin correrse.
Cuando salí de la sala, encontré al treintañero tras las barra del bar del local tocándose el miembro viril.
Tampoco hice ascos a la supuesta invitación, y allí tras la barra le trabajé de la misma manera que a su ex-compañero.

A saber el tiempo que llevaba allí y su grado de excitación pues no me duró mucho en la boca.
Enseguida se corrió.

Entre el calor y lo caliente que ya estaba se me ocurrió una idea.
Y si me quedaba en bolas allí mismo, tal como recordaba a alguno que lo había hecho en el Erotixx de Barcelona?.
Pensarlo y hacerlo fue casi una.
Me meti los pantalones y la camiseta en la mochilla que llevaba, y esta al hombro y con las sandalias puestas, así me quedé.

Estaba bien a gusto, sinceramente, y con una sensación brutal de libertad.
Las disimuladas y apuradas caras de asombro eran todo un poema ante tanta desinhibición, a la par de la envidia que uno siente cuando le gustaría hacer lo mismo, pero no se atreve.
Esto lo sé, porque muchas veces me ha sucedido. Admirar la valentía y desvergüenza de alguien, a la vez de sentir deseos de hacer lo mismo, pero no hacerlo por cualquier atadura  o paja mental.

Pero allí no me conocía nadie y era un lugar bien apropiado.

Anduve un rato, y no tardó en pillarme otra vez el señor mayor del principio., aunque esta vez me llevó junto al cuartito de los glory holes, pero sin llegar a entrar.
Cuando se cansó de mí,  me volvió a dejar.

Seguía sin haber mucha gente, pero entre ellos, ya hacía rato que me había fijado en un madurito interesante de aspecto inglés, con sandalias, camiseta y pantalones cortos, sentado en el sofa  del cuarto más pequeño.

Diez minutos más tarde, el supuesto inglés se corría, tras pajearse con una mano y magrear mi polla con sus pies.
No se movió de su asiento más que para liberarse del calzado y bajarse los pantalones. No hubo mamadas, pero sí pude disfrutar un rato lamiendo sus pies, que en aquella postura me ofrecía.
Cabe decir que fue con intervención del señor mayor del principio, que el inglés su perdió flema y compostura, pues se puso a sobarme y pajearme delante de él, incitándole a intervenir.

Y así fue mi última aventura de aquellas mini vacaciones de julio.