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29 de diciembre de 2013

Siete pollas




Entro al cine. Voy al lavabo. Salgo. Me meto en el cuarto oscuro pequeño.
Dos segundos y alguien me toca los pezones por detrás.
Me giro. Toqueteo. Suave, delicado, poco a poco. Sigo sin ver.
Pero sé que es Bilbo.

Toqueteo, se la saca.
Mordisqueo, me agacho.
Hay alguién que se acaba de poner al lado. A punto de mamar, y con la boca ya abierta, me arrebatan de la polla de Bilbo.

Es otra polla la que chupo.
Sus modos, su sabor, olor y consistencia... Sin duda, es la de Carlos.
Brusco, poco tacto. Marca ritmo, respira agitado. Me alterna con la otra polla, eso no es muy habitual en él.
Carlos la saca. Sobreexcitado, se corre. Bilbo también.
Bien coordinados, pero la leche por los suelos.
Una pena. Ha durado poco.

Se limpia Bilbo, se va Carlos.
Le sustituye Manolo. De donde ha salido?.
Esto parece un dispensador de pollas.Nos quedamos solos. Pollazos en la cara.
Vamos al lavabo, dice. Vaya, otro que tiene urgencia en correrse, pienso.
Pollazos en la cara. Mamada. Seguimos luego, vale?, y se va.

Vuelvo al cuarto oscuro pequeño.
El tiempo que llevo, veinte minutos, y los pollazos en la cara me han abierto bien los ojos.
El culo, es otro cantar.
Un tío grandote, trajeado, buena polla.
Pero soso hasta la médula. Y luego dicen que el tamaño importa.
Ya me diréis para qué. En este caso, todo es inversamente proporcional a lo aparente.
Lo dejo.

Una hora de aburrimiento.
Casi estoy por arrepentirme de no haberme corrido con los tres mosqueteros del principio, o el sosainas trajeado.

Reaparece Manolo.
Me coge del brazo y me arrastra a la oscuridad. No opongo resistencia.
De rodillas, mamo. Sigue fustigándome la cara con su polla. Hoy le ha cogido gusto a eso.
Se acerca uno, y se pone a su lado. No sé quién es. No sé como es. No me suena su polla.
Se acerca otro por detrás, que no veo, pero lo siento cuando comienza a trabajarme los pezones.
Me comparte con el de al lado. Increíble !.
Manolo se corre en mi cara. Su leche espesa permanece en ella.
El tío de al lado me sigue dando de mamar, agarra mi cabeza, marca la pauta, sin importarle la lefa ajena.

Manolo se va y lo sustituye el que me estaba tocando los pezones.
Combino ambos. El primero se corre. Leche por el suelo, que desperdicio !
Me quedo con el pezonero, quién tras varias embestidas, se corre también.
Resulta ser uno que me hacia cierta gracia, pero nunca había hecho nada con el, ni se me había acercado.
A ver si un día repite, después de esta vez.
Mientras se limpia, uno de polla tiesa espera turno. Dos mamadas y se corre.
Hoy los tíos duran poco.

Todos fuera.
Quedo solo.

Menuda comilona... por Bocazas, 7 pollas !!!

( Experiencia - 21 de Octubre )


17 de diciembre de 2013

Una tarde distraida en la Sauna Nova Bruc.




Hoy el agua de la piscina está fría, me dijeron nada más entrar y antes de cobrarme.
Ah!, vale,- respondí, agradecido por la información.
Prescindir por una tarde de la piscina no me importaba, pero eso llevaba aparejado no poder disfrutar de los surtidores a presión, cosa que no me hacía tanta gracia, pero bueno, ya me entretendría con el resto de instalaciones y usuarios.

No estaba mal de gente, y ya en mi primer incursión a la zona de cruising ya me enrollé rápidamente con uno
a nivel toqueteos y pezoneo.
Aunque realmente no hay mucho que explicar, pues se excitó sobremanera que cuando parecía que se iba a correr, en el sentido de soltar una buena lechada, lo que hizo fue salir corriendo como si le fuera la vida en ello.
Mira que hay gente rara por el mundo, y yo me los voy encontrando de tanto en tanto !.

Minutos después, no habiendo salido de la zona sombría, un tipo de aspecto campechano y bonachón, con un poquito de barriga, un poquito de vello y una traviesa sonrisa, me detuvo tocándome las tetillas.
Hay quien empieza el ligoteo hablando y los hay que con un juego de miradas, y muchas veces no llegan a nada más.
Yo suelo empezar por los pezones, normalmente dejándome tocar, y otras menos, llevando la iniciativa, y también ocurre muchas veces que tampoco se llega a más, por si os pensabáis que el método era mano de santo. No, no.

El caso es que, en un plis plas, se inclinó a mamármela un poco.
Yo, a modo de agradecimiento y de paso curiosidad de saber de su polla, hice lo mismo. No estaba mal, pero ambos volvimos a los pezones.

Se nos juntó uno, que por allí andaba, y las manos pronto se liaron de tanto subir y bajar, entre tetas, huevos y pezones.
Y en un punto álgido de calentura, desaparecí por los bajos, con el afán de repartirnos las faenas.
Que ellos se dedicarán a toquetearse y morrearse si les apetecía, que yo ya me encargaba de otros menesteres igual o tanto más golosos.

Así me dispuse a mamársela a los dos, alternativamente, cosa que no precisa de ninguna habilidad concreta, o las dos a la vez, que ya es otro cantar.
Con una polla a la derecha de la boca y la otra a la izquierda, vamos que, con cara de hámster. Ahora con las pollas en cruz, una arriba, una abajo. Luego ambas frente por frente, una sobre otra, y mi boca mamando lateralmente y la lengua introduciéndose entre ellas.

El nuevo pareció volverse loco, y aprovechando un instante que me incorporé para estirar un poco las patas, se agachó y se puso frenéticamente a mamársela al bonachón, y de tanto en tanto, a mí.

No sé si se llegó a correr, pero bruscamente cesó y sin más, se marchó.
El asunto quedó ahí, pues ambos nos quedamos un tanto perplejos y no seguimos.

Pasó mucho rato, de paseo y paseo, un poquito en el jacuzzi desde donde veía la solitaria piscina, vacía completamente de gente. Nadie se atrevía a meterse en aquellas frías aguas.
Un par de grandes, jóvenes y guapos osetes se metieron en el jacuzzi, donde se pusieron a hablar entre ellos. Puntualmente se interrumpían con un apasionado beso. Iban a lo suyo, amistad con derecho a roce?, pareja?. Que más da.
Nos los había visto anteriormente, y al poco de salir del jacuzzi, desaparecieron.
Tal vez hubieran pasado a mayores en alguno de los cuartos.

Rondaba por allí, aquella tarde, un chaval también joven, en sus veinte y tantos años, realmente guapo, atractivo, delgado, masculino, con el punto justo de vello, una ricura... pero siempre se le veía sólo.
En este sentido, el de juventud, belleza y soledad, me recordó a la esfinge del anterior post.
Nadie se líaba con él, ni él hacía intentos de ligar con nadie.
No dejaba de ser muy curioso, porque podría haber tenido, sin dudarlo, a todos los tíos de la sauna si hubiera querido.
Al contrario de la esfinge, que no trasmitía ninguna emoción, a este si se le notaba cierta frustración y tristeza.

Si me hubiera entrada, a buen seguro le hubiera seguido el rollo, pero no me atreví a ser el primero, porque no me hubiera gustado que fuera demasiado pasivo, que por la actitud que reflejaba, mucho me temía que así era, y haberlo tenido que dejar porque no me acabara excitando.

Preferí negarme la ocasión, a quedarme con mal cuerpo o frustrarle sus expectativas, quien sabe.

Hubo de nuevo un encuentro con el bonachón, en la sauna de vapor.
Le volví a mamar aquella polla, no muy grande, más bien tirando a normal, pero ligeramente curvada hacia arriba, y rica, que al fin y al cabo es lo más importante.
Aparte que me encantaba como tocaba los pezones.

No pude estar mucho rato pues tanto calor me mareaba.

Al cabo de un rato, recuperado del mareo, me lo volví a encontrar en el minicina, sentado en el estrado superior, donde uno le mamaba con la misma pasión que hasta hacía unos minutos le dedicaba yo.
No me lié con ellos, pero desde la distancia, bonachón y yo nos sonreimos.

Pero sí me acabé liando allí mismo con un tío, que tímidamente me fue metiendo mano, palpando el culo, despojándome del paño que cubría mis, no por perrunas, menos nobles partes, mamando unos segundos, y no me preguntéis como, el que acabó mamando y haciéndole correr fui yo.

Quedó tan exhausto que se acostó en las tumbones y en cuestión segundos quedó profundamente dormido.

Más tarde, ya con poca gente en el local, y yo lo suficientemente caliente como para correrme e irme ya, cansado de buscar alguien con quien tener un poco de feeling, me metí de nuevo en el minicine, me senté en el estrado, me quité las toallas, y comencé una paja tal, como si estuviera en la intimidad de mi perrera.
Sólo había una persona sentada en las tumbonas. El dormilón había despertado y marchado.
Me quede allí con la intención de acabar corriéndome sólo, o con la ayuda de la mano de algún buen samaritano.
Y apareció!, y fue apenas nada más tocarme la polla, y patapum...

- Lo siento, es que ya estaba a punto,- le dije, a modo de disculpas.

(13/11/13)


11 de diciembre de 2013

La Esfinge




Entrar, cambiarte, ir al w.c. y ducharte es poco más o menos lo que da los diez primeros minutos al visitar una sauna.
Meterte en la sauna de vapor, que te pillen, mamar y correrte en los cinco siguientes es como bastante menos frecuente.
Al menos para mí, en lo que concierne a correrse, pues siempre lo dejo para el final, para cuando ya me quiero ir. Sin embargo este vez, me dije: ¿y por que no?, ¿a ver que pasa?.

Y pasó lo que tenía que pasar. Se me fui la líbido a Pernambuco, obviamente.

No era cuestión de marcharse, así que deambulé, me meti en la piscina , disfrute de los chorros de agua, pasé por el minicine, vagabundeé por los diversos rincones cuarto oscuro, pero sin pararme en ningun lado.
Y anduve esquivando a un plasta que a veces veo en el cine Arenas, y con el cual no me apetece tener nada.
A veces ocurre.

Ya habría pasado una hora de ires y venires, cuando encontré un chavalito joven, que no deberia pasar los 20 o 22 años, pasaba claramente de la adolescencia, pero seguía sin llegar a tener los rasgos marcados de un macho adulto y varonil. O tal vez, 25 o 28, y conservara aún ese toque juvenil. O puestos, 45 y hubiera hecho un pacto con el diablo. De lineas finas, sin acabar de perfilar, apenas vello, delgado, y guapo, sin dudarlo.
No era estrictamente mi ideal de hombre, pero daba para un buen ver.
¿Y que hacia un chaval tan joven alli ?. ¿Sería un chapero ?. Por el hecho de ser joven no tiene porque serlo, y personalmente no me he encontrado nunca ninguno esta sauna.
Le gustarán, pues los mayores, o los osetes, o simplemente la gente tirando a madura, supuse.
O tal vez, se haya presentado por equivocación o curiosidad.

Al contrario que por su físico, por su actitud pasaría totalmente desapercibido. Evitaba miradas, y en su hacer, o más bien, no hacer, no buscaba implicaciones.
Una vez, que lo ví sentado en el segundo peldaño del estrado del minicine, ligeramente inclinado hacia adelante, pajeaba sin mirar a un señor mayor que tenía a su lado. Este hacía lo mismo.
Me los quedé mirando unos segundos. No había chispa. El chaval se mostraba heriático. Serio. Ninguna emoción traspasaba su rostro.
De hecho, la foto de Akhenatón, que encabeza este blog no es casual, pues ciertamente guarda un gran parecido con el chaval en cuestión.

Más tarde me lo encontré en la sauna de vapor,. No acababa de liarse con dos que tenía al lado, Le acaricié el culillo le tanteé la polla y cuando mis labios rozaron su pezón derecho, suavemente, eso sí, me apartó.
No insistí.

No debió conseguir nada allí, entre los siempre cálidos y sensuales vapores, porque minutos más tarde se tumbaba boca arriba, en la banqueta de la zona de paso del cruising, con el paño desenvuelto entre las piernas apenas tapándole sus nobles y jóvenes partes, en una postura realmente de fotografia homoerótica.
Pobrecillo, miraba en aquella postura a quien pasaba, sin que nadie le hiciera mucho caso.


Entré en el minicine en un momento que no había nadie, y me situé, como otras muchas veces, de pie detrás de las tumbonas, siempre con el objetivo, casi nunca conseguido que alguien se me ponga detrás ,me meta mano y me folle alli mismo. Una fantasía como otra cualquiera, que de tan fácil que podría ser, no se cumple.
Minutos después entraba el chaval y se sentó en el segundo estrado, justo detrás mío, y comenzó a pajearse.

Me giré para cercionarme de lo que me había parecido ver por el rabillo del ojo.
Y así era. Se estaba pajeando.
¿Con qué intencionalidad?, ¿Desahogarse en solitario viendo la película?, ¿Buscaba mi complicidad y acción?. Su mirada iba más allá de donde yo estaba.
Y no le hice más caso.

Segundos después, se levantó y situó a mi lado para colocarse el paño casualmente rozando su mano con mi culillo. Se quedó inmóvil unos segundos, en standby, como si quisiera darme tiempo a que reaccionara o no.
Si no fuera porque esto, en más de una ocasión lo hemos hecho todos, podría pasarse por alto.
Ojo al dato!, lectores míos con poca experiencia ;-). Ciertos aparentes roces casuales, no son inocentes del todo.

Vas a ver, pensé, y le agarré el pedazo manubrio que levantaba descaradamente el paño. Su polla expresaba, lo que su rostro ocultaba.
Me agaché y de un bocado me la zampé. No toda, pues no me cabía, pero si lo que pude.
Me hizo ademán con la mano de parar y me señalo las tumbonas, como para seguir allí, y hacia allí se dirigió. Y yo le seguí.

Se tumbó, con las piernas bien separadas, para que yo me pudiera tumbar y amorrar dócilmente a su tiesa estaca, que orgullosamente apuntaba al techo.
Y comencé un trabajito de los que hacen historia.
Pasivo total, se dejaba hacer, con lo cual me pude recrear a gusto con semejante ejemplar de buen tamaño, forma y gusto, imprimiendo el ritmo que más me apetecía, deleitándome ahora en la punta, ahora en los huevos, ahora más presión con los labios, ahora más suave.
El chaval gemía, jadeaba y de liberarse un poco más, bien se hubiera retorcido y provocado otras posturas.
Le gustaba dejarse ver, lucir su juventud, eso era obvio, y buscaba con su mirada, la complicidad de terceros, como queriendo decir, mirad tíos, me la están mamando, os apuntáis?, pero su expresión corporal no era su fuerte.
También iba mirando la película, y de vez en cuando, cruzaba la mirada conmigo,

Mientras le mamaba polla y huevos, iba presionando, palpando y magreando también los mismos, así como sus bien formadas piernas, sus nalgas y unas diminutas tetillas.

Después de bastante rato, no pudo contenerse más y avisándome que se iba a correr, acabó haciéndolo con ayuda de un par de manolas.
Mucha tensión acumulada detrás de aquel chorro impresionante.

Esbozó un tímida sonrisa y se marchó.

Yo, un rato más tarde, aún me comería otra polla.
Pero esa, después del festín, fue otra historia sin mucho interés.  



5 de diciembre de 2013

Ansiedad, planes frustados, diciembre y loperría.




'Estoy atacao'.

Llevo prácticamente tres semanas sin darle rienda suelta a mis instintos, y comiéndome mis mocos.
Lo que iba a ser una pausa aparente de una semana en mis quehaceres perrunos, de las por diferentes motivos hay de tanto en tanto, esta se está alargando hasta lo indecible, supongo que por lo inesperada, larga y sobre todo inoportuna.
Muchas veces el blog no se resiente porque tiro de historias pendientes ya medio escritas, pero ahora me encuentro en que de estas me quedan pocas, y no encuentro el tiempo ni la tranquilidad para escribir las que aún no tienen ni un triste borrador, y de estas si que son unas cuantas.

Para colmo, este mes de diciembre aún dispongo de días de vacaciones que pensaba dedicar a coger ideas y compras para regalos de navidades, o sea, que implica múltiples paseos y visitas a tiendas y centros comerciales, y más tiempo libre durante el día, abarcando pues mañanas y mediodias, para poder también visitar a horas no habituales para mi, algún que otro antro pecaminoso e incluso quedar con gente para hacer cosillas.

Quería pasarme un mediodía por la sauna Nova Bruc y por la sauna Condal, y tal vez también alguna tarde, ir al Erotixx otra tarde, visitar los wc de La Maquinista y el centro comercial Las Arenas para ver que se cuece por allí, o incluso llegar a dar un paseíllo por Montjuïc, en horas de sol, claro.
Curiosamente de este sitio, en estos últimos días me habían llegado referencias, y me habían entrado ganas de darme un garbeo.

Pues nada. Queda todo reducido a la mínima expresión.

Doble rabia porque ya había insinuado mi disposición a alguna gente, aunque sin llegar a concretar cita fija.
Claro que hubiese sido peor de haber tenido plan cerrado, desde luego.

Ya me fastidió hace dos semanas cuando insinué a uno que tal vez me iba a pasar por el Erotixx aquel miércoles en cuestión, y no poder pasar, o anular mi prevista presencia en el segundo aniversario de la Nova Sauna Bruc.

Ambas me hacían ilusión.
En fin, de momento ajo y agua.

Bueno, y vosotros a ver si os animáis y participáis en la loperría 'La gossa de cap d'any', que aún quedan números disponibles.
Podéis leer como participar en las pestañas de arriba del blog, pero en resumidas cuentas, sólo os cuesta el leerlo, pedir un número (+ 2 de reserva) y un deseo como primer premio.
Y a esperar que os toque.
Y si al final no, pues podéis renunciar, y el premio se lo lleva otro.


1 de diciembre de 2013

Masajes con principio feliz




Después de unas cinco semanas, sentí de nuevo la necesidad de hacerme un masaje.
Así que decidí probar otras manos y otra intensidad, esta vez, los de la sauna Nova Bruc.

Cuando llegué y pregunté, me dijeron que lo tenía que reservar directamente con el masajista y estar atento a la hora, a diferencia de la sauna Galilea, que lo reservas al entrar, o en el momento que uno le apetezca, y cuando el servicio está disponible, te avisan por megafonía.

Para el caso, en definitiva, antes del masaje tenías que estar atento o a megafonía o a la hora concertada, con lo que en ambos casos estás condicionado a un tiempo, indefinido en uno y concreto en otro.
Pero no fue exactamente el caso, ya que en el momento de entrar, el masajista estaba ocupado, y no se me ocurrió entonces llamar a la puerta y concertar hora, como bien se puede, según me comentó a posteriori, si no que fui yendo y viniendo hasta que lo encontré libre.

Mientras, podría disfrutar de las instalaciones o buscar algún rollete para entrenerme.
De esta manera, no estaba con la angustia de que me interrumpieran, sino que era yo en el que en el momento deseado, ir a ver si estaba ya libre el servicio de masaje.

Había ido con tiempo, así que este no me preocupaba.

Me duché y me metí en la sauna de vapor un ratillo, sin enrollarme con nadie.
Cuando salí, me metí en la sauna contigua para secarme más rápido y luego fui hacía el cuarto del masajista.
Pero seguía ocupado.
Fuí entonces un rato al jacuzzi y posteriormente a la piscina a disfrutar de los chorros de agua.
Cuando me pareció oportuno, volví, pero me encontré de nuevo la puerta cerrada.

Fue cuando ya decidí meterme en la zona de cruising, en el lugar menos iluminado de la sauna.
Allí, junto a los tabiques de los gloryholes sobresalía entre dos señores maduros un buen mocetón que se dejaba hacer por estos.

Me sonaba a una escena ya vista, e incluso diría que vivida.

   "Tres tíos (en este caso dos), tirando a mayores, estaban comiéndose casi literalmente a un tío que,       apoyado en la pared, les sacaba a todos un palmo de altura. Joven, buen cuerpo, musculado sin         ostentación, varonil, se dejaba hacer por aquel trío. Uno le sobaba, otro le comía los pezones y           otro la polla. Fragmento de Machote y breve orgía a cuatro en Nova Bruc.

Me coloqué en su lado izquierdo, para ver si podía obtener ración de aquel hermoso ejemplar y de paso cercionarme que era el mismo que aquella vez.
Mi duda pronto se vió resuelta. Su pasividad se transformó en interés, este en acción y a los pocos minutos desaparecía por los bajos dando inicio a una larguísima, intensa y frenética mamada hasta tan dejarme seco como en la ocasión anterior.
Me dejé hacer hasta llegar casi a perder la noción del tiempo y olvidarme del motivo principal que me había llevado allí.
No podía estar una hora más, así que si seguía la puerta cerrada, me ducharía y me iría..

Pero por fín, el masajista estaba disponible.
Probé con media horita e intensidad moderada, pues, después de aquel comienzo feliz, tampoco necesitaba más.

Un mes más tarde, día más, día menos, volví a sentir la necesidad de un nuevo masaje.
Habían sido unas semanas un poco duras, así que recordando el buen hacer de aquellas manos, volví.

Esta vez la espera fue breve, pero el suficiente tiempo de tener otro comienzo feliz.
Fue en la sauna de vapor, al poco de entrar, un tío, de aspecto general relativamente parecido a mí, aunque un poco más mayor, tras palparme el culo cual mercancía en el mercado, me preguntó si quería que me follara.
Y como me iba a negar, con el hambre que tengo en ese aspecto!.
De mamar o que me mamen voy bien servido, pero encontrar polla folladora me resulta algo más complicado.
Y este tenía la herramienta del tamaño perfecto para un buen trabajo.

Se fue un momento a buscar el preservativo a su taquilla, y volvió debidamente equipado.
Comenzó sin problemas de dilatación, en un acoplamiento perfecto, cosa que a la vez me sorprendía, después de tantas semanas de abstinencia anal.
Inclinado yo hacia delante, agarraba firmemente mis nalgas e imprimía unos buenos envites con un ritmo preciso.
Se notaba que era un buen semental follador de culos.
Por delante, para más morbo, también tenía entretenimiento, pues un señor de generosas carnes, se había sentado en la grada superior y me ofrecía su gordete biberón.
Evite masturbarme para prolongar aquel momento tan perfecto, y tan poco habitual de sentirme como un perrito caliente bien relleno por ambos lados.

Y duró, lo que tenía que durar. Ni más, ni menos.
Y a pesar de la posterior ducha, con la polla aún dura y tiesa, mal disimulada con la toalla, entré en el cuarto del masajista y me dejé hacer por aquellas expertas manos.