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28 de diciembre de 2014

Tarde de sexshop y sauna




A pesar de lo mal que lo había pasado el día anterior, aquel día me encontraba más o menos bien.

Decidí por aquello de aprovechar las últimas horas de mi estancia en la ciudad y compensar el vacío del dia anterior, más que las ganas en sí, y fui por la tarde al sexshop el sofá y luego a la sauna H20.
Más que problamente, el plan hubiera sido el mismo de haber tenido un día anímicamente mejor.

Así, en la hora que todo buen cristiano hace la siesta, me fui para el sex shop el sofá, antro de pecadores. Unos 8 tios habían, cuatro de ellos tipo alemán, grandotes, sentados en los sofás de la sala que emiten videos gay.
Hice lo que dos días. Me tumbé, aunque esta vez sin bajarme nada.
Pero no me quede traspuesto, a pesar de ponerle empeño.
Tampoco nadie intento nada.

Me fui a dar vueltas por el local, alguna mirada furtiva, de reojo, pero nada más.
Me meti en el cuartito de los glory holes, tres y mal dispuestos en una pared, dos en otra y una en la puerta.
Para que tantos, si uno sólo no daría abasto !.

Al cabo de un rato apareció una polla, que viéndola venir dispuse mi boca y lengua asomando por uno de los agujeros dejándolas bien visibles, y va y me la asoman por otro de los glory holes.
No me tocó otra que cambiar de agujero y comencé a  mamar, hasta que al poco, me la cambió al agujero donde estaba yo anteriormente preparado.
Para mi mejor, pues estaba un poquillo más alto.
La mamada fue larga, pero acabó yéndose sin descargar.

Pasado un buen rato, uno se asomó por la entornada puerta, pero saliendo corriendo.
No sé si porque no se esperaba encontrar a nadie, y de encontrarme allí, agachado, medio en bolas y desipuesto, se sobresaltó. 
Pero minutos más tarde volvió, haciéndose el dubitativo, y tras unos instantes, asomó su morcillón por uno de los agujeros.
Así un rato hasta que decidió meterse en la cabina.
Allí yo agachado, comenzó a desvestirse, a la par que aparecia su polla entera en todo su esplendor, agarrada a un cocking de metal, del cual salía una cadenilla hacia arriba, hasta encontrarse con otra cadena a modo de cinturón de eslabones metálicos.
Me pareció sumamente curioso, así como nada más quedarse en bolas, se giró para ofrecerme su culo.

- No, no lamo (culos), - se sobreentiendía creo que claramente por el gesto combinado de cara y mano, ambos negando.
- Coño me jode, que luego me hacen follar y no quiero !.
Bien... no es que no lama, pero no cualquiera. Tampoco me apetecía da explicaciones. (Yo, ... y los culos, una relación difícil).
Asi que se tuvo que conformar con una mamada, sobre todo de huevos, que aparte de pelados, eran grandotes y colgantes.
Hasta que se excitó lo suficiente para correrse, si bien no salió la leche a propulsión, si llegó a pringarme bien, dejándome un delicioso olor a sexo y semen en mi cara.

Y se fué.

Tuve el pensamiento de quedarme toda la tarde, ahí, agachado y semidesnudo, a la espera de todas las pollas deseadas de ser mamadas que surgieran a través de cualquiera de los glory holes.
Quien dice toda la tarde, podrían ser tres o cuatro horas.
Pero se quedó solo en un pensamiento.

Bastante rato más tarde, cuando aún estaba ensimismado en mis pensamientos, apareció una nueva candidata a ser mamada, pero no tarde mucho en cansarme de ella.

- Y tú querías estar tres o cuatro horas más ?,- pensé -ya te vale !-.

Insistió por todos los agujeros, mientras, me iba vistiendo con el firme propósito de irme ya a la sauna a descansar.

Había menos gente que otras veces, cosa que parecía imposible, dado que la concurrencia no suele ser muy elevada cuando he tenido oportunidad de visitar la sauna.
De hecho, cuando bajé a la zona inferior, sólo estaba yo, así que apenas me quedé unos minutos, así que subí a tomarme un refresco para hacer más llevadera la espera, si es que realmente esperaba algo.

Cuando me decidí a bajar de nuevo, un tipo sentado me siguió con la mirada, y tras pasar por enfrente me siguió con sus patitas.

Abajo, al ir primero, hacía ver miraba en los diferentes rincones, hasta que al final me metí en la suan seca, donde acabó metiéndose también él.

Me miró, remiró y finalmente actuó y tocó.
Le dije de salir porque, porque entre tantas dudas, ya me estaba achicharrando, y nos metimos en un cuarto, el único que habia papel.
De rodillas, me puse a hacer una mamada, pero de lo calentorro que estaba de las mamadas del sexshop, del cual me fui sin descargar, me fui pajeando

- Tío, me voy a correr ya!, le dije, con cierto apremio.
- Donde quieres que lo haga, boca, cara, cuerpo?, proseguí diligentemente para que pudiera escoger.
- Que morbo !,- contestó. En la boca.

Sin embargo, no puso la boca, sino el cuerpo, y allí fue a parar, a su pecho, mi caliente y contenida de leche de varios días, en una larga, larga corrida.

En seis dias, esta era sólo la cuarta vez que me corría.

Esta última experiencia no me hizo ni fu ni fa.
A pesar de la descarga.

Pero había que ponerle fin a mis días de vacaciones.

  

23 de diciembre de 2014

Putas Navidades ( O Navidad, Navidad, dulce Navidad? )





Pasé la época de la candidez e inocencia de la infancia, la de rebeldía e inconformismo de la adolescencia y juventud hasta que llegué, después de habérmelo trabajado y aprendido a relativizar, a una controlada tolerancia en los 30.
Sin embargo, después de más de 10 años de muy mal rollo en las semanas previas y los últimos años de tragedias familiares consecutivas y coincidentes en estas fechas, que llegué esta vez al punto de detestarlas.

Así tal cual, sin paliativos.

Sin embargo, se dice que el tiempo lo cura todo, o al menos cicatriza heridas.
El tiempo, sí, pero sobre todo el carácter y personalidad de cada cual.
Y el mío es más bien sereno, conciliador, pacífico, más de "pros" que de "antis", bla, bla, bla... Y llevar encima manías, odios, rencones, malos rollos y vibraciones negativas, toxicidades y demás, no va para nada conmigo.

Puede que no me gusten las navidades por todo lo de consumismo exacerbado, aparencias y falsedad vergonzante, hipocresía desbordada y ostentación cargante que lleva por desgracia aparejada, y tan lejana a lo que tendrían o deberían ser vividas estas fechas, que connotaciones religiosas aparte, es una época que, por la propia climatología, al menos en el hemisferio norte, conlleva más al recogimiento, a la introspección, a la reflexión de la austeridad con que el invierno se presenta, al encuentro y reencuentro al calor del hogar, al encanto de la sencillez.
Entendiéndola así, hasta me gustaría las navidades, pero.. ¿quién lo hace?, si lo que se observa por la calle, por las casas, por la televisión es todo lo contrario!, y la gente se esfuerza encima en que así sea.

En fin, mientras haya bondad auténtica y los buenos deseos sean sinceros, que cualquier celebración sea bienvenida.

No obstante, no puedo evitar mostrar a veces mi lado oscuro, "destroyer", borde, antisocial, perro o como le queráis llamar, jejeje... lado que, sea diminuto, pequeño, mediano o grande, existe.
Y al menos yo lo reconozco.

Así fue que, el año pasado descubrí por estas fechas esta entrañable canción de El Chivi, que casí podría pasar por un villancico, que por cierto ya publiqué por el feis hace unas semanas, y he querido incluirla también aquí.

Hasta publico más abajo del enlace la letra, por si os la queréis aprender, que podría estar más currada, pero no yo soy ni el artista, ni nadie para criticarla.

Felices Fiestas, amigos lectores !!! ;-)






Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

En la mula, el pesebre y el buey, 
En el rancio mensaje del Rey. 
En la banca, Rajoy, los recortes, 
Las uvas, el pavo, 
La Gula del Norte. 
En los cuernos del reno más viejo de Papá Noel, 
En el varas del tamborilero tocando el cimbel. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

En el árbol y el espumillón, 
En los crismás que hay en el buzón. 
En los padres que en Cortilandia 
Se ponen palote mirando las nalgas 
De alguna maciza 
Con el niño encima y la esposa detrás. 
En los ángeles, en los pastores, 
En los mantecados, en los alfajores, 
En todos los "guasap" con gilipolleces 
Que recibirás. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago y me vuelvo a cagar. 

En el turrón, del duro y el blando, 
En los niños de San Ildefonso 
Cantando cantando 
Y el número mío en el bombo otra vez. 
En las cenas de empresa tediosas 
Y si es en muñecas, en las de Famosa 
Que van a Belén. 
En la misa del Gallo, en el Papa 
Y en los Reyes Magos 
Que no existen porque son los padres. 
Me cago, me cago. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago y me vuelvo a cagar.



20 de diciembre de 2014

Día en blanco




Exhausto.

Sin fuerza alguna para dar ni tan siquiera un paso, y menos, obviamente para caminar los 20 minutos que me separaban desde casa de Jon a la habitación de mi hotel, donde quería caer rendido, ya!.

Coger un taxi era la única alternativa que podía imaginar, algo que en la vida se me ocurriría hacer para tan poca distancia.
Así lo hice y, en poco más de cinco minutos caía totalmente consumido en la cama de mi habitación del hotel.

El sueño duró apenas un par o tres de horas.
Eran las 10 de la mañana y poco animosamente me levanté camino de la playa. Sin desayunar.
Tumbado en la hamaca, hacía lo imposible por acurrucarme bajo la sombrilla para no notar el suave toque del sol a esas aún tempranas horas apenas si llegaba a acariciar la piel. Pero me molestaba sobremanera !
Y bajo la sombra, notaba en mi cuerpo unos leves escalofríos.
Con todo, lo que me hizo advertir de manera definitiva que no estaba nada bien era que no me apetecía leer absolutamente nada. Increíble.

- Recoge la toalla y demás bartulos y vuélvete al hotel, - me dije a mi mismo.

Ocho euros tirados.(Sombrilla y hamaca).

Y así lo hice.

Volví y me metí en cama, solo para salir cuando me entraba un apretón y corriendo tenía que ir al lavabo.
A echar agua , porque por el color no era otra cosa !!!


No me dolía nada.

Comí dos galletas.
En todo el día.
Por tener algo en el estómago.

Todo en día en letargo. En duermevela.
Morfeo no se esmeraba.

Cena exigua.
Hambre tenía, pero no quería tentar la suerte.

Aquella noche no salí.

Día negro.
Día en blanco.
En cualquier caso, día perdido.


16 de diciembre de 2014

De las mamaditas en el Bears Bar a Casa de Jon.




Ya era buena hora para ir al Bears Bar.
Entre la poca gentre de arriba y abajo del local, al menos la de abajo, la de la zona de cruising, parecía más animada que la del día anterior, que realmente habían sido un muermazo.

Entre paseos y apretujones, me comí tres pollas de una sentada, o más bien dicho, de un momentito que me agaché.
De tres tiarrones que me sacaban más de un palmo de altura cada uno, cosa nada difícil por otra parte. Estaban todos prietos, quietos,sin hacer nada ni dejar pasar a nadie, en el último cruce de pasillos.
Palpé, me agaché y zasca, al momento, tres pilones a los que amorrarse.
Una de los propietarios de las susodichas pollas, angloparlante para ser más concreto, se me corrió en el cuello, pringándome hasta la camisa.
Gente más guarra, por Dios!.

Una minifollada de uno y una morbosa mamada de otro, en la jaula del medio, la más iluminada, completó la estancia de esa noche en el local.
Lo de mini, fue porque apenas fue un entrar y salir, sin gusto apenas, ni consecuencias, y lo de morbosa fue por el tipo al que se la mamé, fuertote, aspecto de bruto machote, semidesnudo, estética leather, con su arnés pectoral y sus cueros.
No llegó a mucho más, porque no era tan dominante como parecía.
Una lástima.

Me parecía curioso que aquel día que llevaba cuatro cervezas a esa altura de la noche, estuviera bastante más mareado que el día anterior que cuando llevaba cinco parecía que estaba como si solo me hubiera tomado dos.

Un mareo controlado, pero mareo al fin y al cabo.

Ya había decidido volver al hotel, me fui, pero no sin antes pasar por el copper 2. Me constaba que no había abierto a su hora oficial, supongo que por el puto fútbol, y dudaba que finalmente lo hubiera hecho.
Pero asomé el hocico por alli.

Habían dos clientes, vestidos, aunque uno de ellos, para colmo del atrevimiento, estaba descamisado.
Entré, saludé y al acto dispuesto, se la estuve chupando un rato a Jon, culillo incluido.
Los otros miraban, pero no se animaban. Y se fueron, minutos antes que cerrara el local.
Jon insistió en ir de nuevo a su casa con él y su marido, que también estaba allí, pero no lo contaba yo ya como cliente.
Aparte del mareo, me dolían las cervicales, cosa que quise dar como excusa para no ir y refugiarme en la habitación de mi hotel a buen resguardo, pero muy resuelto él, me hizo una imposición de manos, en nuca y hombros, y tanto se me fue, que doy fe en varios meses, no me han vuelto a doler en la misma medida.

Y accedí, tanto como agradecimiento por haberme aliviado, como por las seis cervezas ( Dos más habían volado, 1 sin alcohol ) y los dos chupitos que llevaba encima.

Espero que en su casa no me diera nada más, como así ya lo había insinuado, pues a diferencia del primer día, aquel día iba ya con el peíllo encima.
Pero eso, en gran medida, aceptarlo dependía de mí.

Su marido, grandullón de 2 metros, de barrigón cervecero y torpe andar, brusco, pesado con aparente tendencia a caer hacia adelante se encargó de llevarnos en coche hasta su casa.
Nada que ver con Jon, que a pesar de ser mayor, al menos en apariencia, tenia una figura grácil, juvenil de andar resuelto y alegre.
Jon se quedó a cinco minutos de casa, con la excusa de comprar algo, y yo subi con Alex, el marido, quien en lugar de invitarme a una copa, como suele pasar en las películas y en la vida real, se sentó en el sofá, a mi lado, y sin preámbulos ni palabras de por medio, se sacó y me ofreció su polla, obviamente para mamarla.

A eso le llamo yo saber cuidar y tener atenciones y deferencias con los invitados. Sí señor !!!
Para que mamar más alcohol, si lo que apetece es polla !.
Y uno que, evidentemente es muy agradecido, correspondí.

Al cabo de un ratillo, oi como Jon entraba en casa, trasteando algo, tal vez la compra.
Se quedó un rato en el quicio de la puerta mirando, hasta que Alex se corrió, cosa de minutos.
Y entonces me fui con Jon, que esta vez sin coca, ni chupitos, ni cervezas, y nos liamos al mismo estilo que la anterior vez, dos noches atrás, hasta que se corrió, mucho más rápidamente que entonces. (Ver post: "Sexo, Coca y Limoncello").

Yo no, para variar.
Pero esta vez no era por postponer el momento.
Simplemente estaba exhausto y no tenía fuerza alguna.

Al levantarme, el camino que me esperaba, no más de 20 minutos andando, se me antojaba, aquel dia, inabarcable, infinito.

No sospechaba yo que esto era indicativo de algo.

Y nada bueno.


12 de diciembre de 2014

Mamaditas





Después de la intensidad del día anterior, con la tarde en el sex shop y en la sauna (Post: Déjà vu), y la noche en el copper (Post: ¿Quieres que te coma el culo? 1ª y 2ª parte), luego en el Bears Bar y acabando bajo el puente (Post: Deutschland, Deutschland ), decidí tomarme todo el día de relax de paseos, sol y playa.

Entiéndase toda el día como mañana y tarde.

Cuando llegó la noche, por aquello que de ilusión también se vive, pasé primero, como el dia anterior se me ocurrió hacer por el copper y con tan buen resultado, entre las 23.30 y las 00.00 h.
Muy temprano y arriesgado porque habia semifinal del mundial de fútbol, Holanda-Argentina.
Y ciertamente, en todo el rato que estuve, cosa de 40 minutos, no entró ni Dios, que supongo andaría viendo también el puto fútbol de los cojones, y tuve que mojar mis penas en una cerveza sin alcohol, porque las otras aún no estaban frías, y un chupito al que me invitó el barman, para compensar.
Con el rabito entre las piernas, cambié de local.

Me dirigí de segundas al Peppermint, no esperando nada en concreto más que ambiente típico de taberna inglesa, pero apenas ni eso, 8 personas, 5 de ellas de charla animada entre ellos, dos en silencio en barra, y uno charlando con el alocado camarero. Cerveza y nuevo destino.

- Y si le doy una oportunidad al Lovers a estas horas,- me pregunté, aún siendo un poco más tarde de la hora que solia ir.
Según Jon, el de copper 2, me comentó que sobre esta hora estaría bien.
Bueno, al entrar habia gente, digamos que a 10/12 tios, y tras pedir una cerveza, me fui para el fondo, donde nada más entrar pude medio percibir unas 8 sombras danzantes en la casi total oscuridad.
No bien habia entrado que desparecieron.
-Que pasa?. Es que huelo mal?- pensé para mis adentros.
Bueno, no importa, a veces ya ocurre.

Dando tumbos de un lado para otro sin mucha cosa que hacer, me decidi a meterme en un cuarto con glory holes, para ser exactos, el del medio, de los que están mas cerca de la zona del bar, propiamente dicha.
La gracia de esta cabina está en que tiene dos glory holes en cada tabique y uno en la puerta, con ventanilla de cristal-espejo para ver sin ser visto.

Al cabo de un rato, una polla de tio joven de camiseta roja se metió en una de las cabinas contiguas.
Se sacó la polla, como era de recto proceder en esa situación y la metió por uno de los orificios.
Buen tamaño y gustosa, no tuve reparos en mamársela bien. El muchacho también se animó y por un ratillo también me la mamó.
De nuevo en mi turno, acabó corriéndose y marchando.

Al poco rato, afortunadamente, porque estar mucho tiempo a la expectativa de que se asome una polla suele ser frustante si simplemente las ves pasar; por el mismo agujero, otro tipo, más mayor que el anterior, y yo diría que de mí mismo, introdujo su cipote, pero no bien fui a comérselo, me indicó con su mano que asomara el mío, al cual le hizo una estupenda mamada, siendo también fue él quien se corrió con una autopaja.
Y al poco, otra polla se asomaba por el glory hole, esta vez el de la puerta.
Pero a este le veía bien el careto.
Joven, alto, rubio nórdico y buena tranca, del cual pude disfrutar de una mamada a medias hasta que se fue, supongo de cierto corte de verse pegado a la puerta, con la polla por el agujero y la gente pasando por detrás.

No se podía decir que, aquella vez, hubiera pasado hambre en el Lovers.
Ni un mal o aburrido rato.

Pero ya era hora de cambiar...


7 de diciembre de 2014

En el Erotixx. Una tarde a medio gas.



" Hoy me dejaré caer por... no sé donde todavía, pero tengo unas ganas de pollaaaa !!! A partir de las 16.30 en... ¿ alguna sugerencia ? ".

Así dejaba constancia en el facebook de mis intenciones para aquella tarde, y a partir de la cual se desarrolló una conversación entre varios feisbukeros, con la sugerencia de ir al Erotixx o al Trash, decidiéndome por el primero, por aquello de que ya lo conocía, y, o más bien pero, sin el compromiso claro de acudir, por parte de nadie.

Con la precisión de un reloj suizo, aparecía exactamente a la hora comentada por la puerta del Erotixx.
Unas 5 personas conté que habían, teniendo en cuenta las cabinas cerradas.

Enseguida un tipo alto, de mediana edad y buen aspecto dió muestras de estar interesado.
En cuanto me metí en una de las cabinas con glory hole, se metió en la cabina contigua, y sin perder un segundo comenzó a bajarse la cremallera del pantalón, liberando un rabo de buen ver.
Asomé el hocico por agujero, y presto me dió de mamar apenas unos segundos, suponía que para comprobar si mis habilidades correspondían a sus expectativas, como asi pareció ser, pues me hizo señas con la mano para que pasara a su cabina.
Y allí fuí.

Me esperaba sentado, todo vestido, excepto con el rabo enhiesto que le asomaba orgullosamente a través de la bragueta abierta del pantalón.
Sin mayor dilación, me arrodillé y amorré a tal exquisito manjar que se me ofrecía. Mi liberé de la camisa y me bajé los pantalones hasta los tobillos, para ir tocándome mientras mamaba.

Notaba como el tío disfrutaba, hasta que me indicó que me levantara.
Fue entonces cuando, tras palparme mis reales posaderas e inspeccionar discretamente el ojete, me encaró hacia el tabique del glory hole con la clara pretensión de encularme.

Me percaté enseguida que la cabina contigua también estaba ocupada,

Con mi polla metida en el gloryhole, rápidamente esta fue debidamente atendida, pero no por una cálida y húmeda boca como cabía esperar, sino por un caliente y opresivo ano.
No voy a negar la sensación de gusto que me invadió, pero no quería follar sin condón, ni por delante, ni que me follarán sin él por detrás, como ambos parecían pretender.
Fueron unos escasos segundos los que me mantuve penetrado por partida doble, cuando conseguí separarme del glory hole y por ende del culo follado, y de la polla semidura que por detrás me penetraba, que por fortuna no aguantaba la follada, con lo que continuamente salía, o más bien, no le llegaba a entrar del todo como para mantener un folleteo.

Ambos tuvieron que resignarse.
El de la cabina contigua a mirar y el de mi lado a frotarse en mi culo, mientras me iba pajeando desde dtrás mío, con su mano derecha.
Acabé dejándome llevar y me corrí.
Con todo no habían transcurrido más de 10 minutos desde que entré en el sexshop. Y aunque fue una corrida muy poco abundante, por el poco tiempo previo de excitación, me fastidiaba en cierto modo haberlo hecho.

A los pocos minutos, y pensando que el tío se había quedado satisfecho y marchado, mientras yo miraba un video apoyado en el quicio de la puerta de la cabina del sling, apareció y se me apretó por detrás nada casualmente, apretando su paquete contra mi culo, como queriendo indicar que queria seguir.

Pensando en que me debía recuperar por si aparecían los del Feis, no le dí cuerda y me fui.
Podría haberle comentado algo, pero simplemente marché.

Por ahí andaba un panchito, para entendernos y dicho con todo cariño, que desde que entré en la zona de cruising del Erotixx, no paraba de pasar rozando, tocarme o directamente y con descaro sobarme cada vez que nos cruzábamos en los pasillos. Me parecía simpático e incluso divertido tal frescura tan poco habitual en la gente de ahí o cualquier lado.
Incluso nos llegamos a sentar, donde pudo explayarse un poco más, pero tampoco quise darle mucho pie a nada. Estaba más que convencido que de haberme metido en la cabina de la cama, tal como llegó a sugerir, hubiera acabado follándolo. Y yo no quería eso.

A la hora y poco de haber llegado, ya habían en el local unas 12 personas.
Variados tipos, edades, a algunos de los cuales no me hubiera importado hacerles un favor de haber recibido alguna señal clara.
De los del feis, recibí nota de uno que finalmente no podía venir, el que más parecia dispuesto.
No pasaba nada, sólo el tiempo que a mi se me acababa.

Apareció un tipo joven, de unos 30 años, como mucho, cierto aire árabe que, tras varios cruces de mirada y roces, me hizo entrar con un suave acompañamiento de mano, a la cabina con cama
Rápidamente nos quedamos ambos con lo pantalones a la altura de las rodillas, y yo comencé a mamar tetillas, que fue cuando me percaté, que entre algunos sonidos guturales decia la palabra papito.
Por unos segundos creí morirme !!!
Directamente detest que me llamen así. No lo soporto. Pero no ya que me lo digan a mi, sino la palabra en sí.
Y si, se que es un término muy cariñoso usado por muchisimos latinoamericanos.
Pero me rechinan todas las neuronas cuando la oigo. Y si es ya Papito, que rico, ni os cuento.

Hice de tripas corazón y oídos sordos, y me puse a comerle el rabo.

- Te gusta el poppers?, - preguntó.
- Sí, pero no llevo.- Le contesté. De hecho me había presentado sin poppers, que era lo de menos, pero sin condones, ni lubricante, ni toallitas limpiadoras, ni nada. Un desastre, lo sé.
- Sacó una botellita. Me dió, y como si nada, porque aquello ni siquiera olia a nada, y nulo fue su efecto.
No importaba.
-Que quieres?, que te gusta?,- siguió interrogando.

Me incomoda estas preguntas, pues lo que quiero en el momento, quiero que sea espontáneo de la otra persona, si me gusta o apetece, pues bienvenido sea, y si no lo digo, o hago muestra que no quiero, y santas pascuas y a otra cosa.
Y si lo que quiero, como normalmente suele ser es que me dominen y manejen a su antojo, y lleven su iniciativa, tampoco me parece de recibo decirlo, pues parece que les esté indicando ( o mandando ) que es lo que tienen que hacer, y eso es precisamente lo que no quiero.

- Pues no sé, lo que surja, - comenté.
Se puso a chuparme la polla, cosa que ya no esperaba, y luego a tocarme el culillo.
No sé si tenía alguna intención de querer follarme, pero al poco, insistió en que quería que hiciera.
Un par minutos después le decía de dejarlo, que queria descansar y airearme. un poco.

Si... Por pretender reservarme para un hipotético "más tarde", por la posibilidad de encontrarme con alguien que no había claramente quedado, no acabé de implicarme ni disfrutar de las oportunidades que aquella tarde se me presentaron.

Ni de la follada por el glory mientras me follaban ( o más bien pretendian hacerlo), ni del cariñoso panchito, con el que seguro que hubiera tenido una sensual experiencia, aunque acabara follándolo, ni del árabe que resulto latino, que por mis tonterias habituales tampoco acabé por disfrutar del todo.

Una tarde a medio gas, y no por falta de combustible.


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27 de noviembre de 2014

Y yo, mientras tanto...





A pesar de que aquel día la sauna estaba muy concurrida, la primera hora me resultó tremendamente decepcionante en cuanto a sexo se refiere.
Sólo dos señores muy mayores intentaron mamármela, uno en sauna de vapor, y el otro en el  cuartito oscuro junto vestuarios, ambos en un momento que estaban los lugares muy concurridos.
Y por mi parte, en esa primera hora de la tarde, no me comí ni una sola polla !!!.

Sí, así es por increible que parezca.
Visto desde una retrospectiva 'histórica' parecería imposible que en tanto rato no me hubiera decidido o tenido ocasión, pero desde una visión reciente, ya no tanto.
Últimamente parece que me hayan impuesto un régimen estricto, pero no sé si es el problema soy yo o son las pollas que se me puedan poner a tiro.

Así hubo algún roce, meras palpaciones para comprobar la carnosidad, algún intento de mamada por la otra parte, todo cosa de segundos...
Por un lado, tantos cuerpos juntos ávidos de sexo, parecía dejarlo todo dispuesto para una orgia descomunal, pero por otra parte, tanta gente aglomerada en algún rincón en concreto, a veces impedía pasar de un lado a otro, se quedaba uno inmóvil y si ni tan siquiera poderse agachar para trabajar los bajos a nadie.

Al final, me enrolle con un sesentón machorro, buen cuerpo, pollón hinchado, cockring de cuero, con poppers que de tanto esnifaba, que ya estaba liado, de pie sobre el asiento de obra del minicine, mientras una ya se la estaba mamando, y otro le tocaba.
Me acerqué, y al percibir que por allí andaba yo, me hizo gesto de que me acercara y no dude mucho ni me hice el remolón.
Se la comí allí mismo de pie,  luego bajó del asiento y se la seguí comiendo. Hubo algún morreo, hasta que se tumbó en una de las hamacas donde le seguí devorando ansiosamente el rabo, siempre rodeado de un par o tres de tios más, que iban haciendo lo suyo, y alguno, de paso, me la mamaba también.

Fue uno de los momentos que más gente había en el minicine, con varios puntos de interés, entiéndase que otros tíos hacían sus otras cosas, y aparte del video que nadie miraba.

Estuve entretenido unos diez minutos, más o menos, hasta que me cogió cierta incomodidad de estar semiagachado. Como el tipo tenía quien le comiera, me fui sin mucho remordimiento.

En la sauna seca me pilló por banda un tío mayorcete que me hizo una breve mamada hasta donde le dejé.

Ya estaba, de hecho, ya por irme, pues eran las seis, un tanto frustado de como había ido la tarde ya que aunque la experiencia en el minicine había estado bien, el resto me habia parecido haber estado perdiendo el tiempo.
Otra vez constataba que más gente no garantiza más experiencias intensas.
Aunque si se incrementa. tal vez los intentos frustrados de acercamiento por ambas partes.

Aunque más que sensación de haber perdido el tiempo, era el no haberlo aprovechado del todo.
Una cuestión de matiz.

Dando por acabado la visita, me metí en la sauna vapor, y en el intento de esquivar a uno que salia, tropecé con el surtidor de vapor que hay en el suelo, (creo que lo es) junto a una pared, aunque un poco separado, haciéndome un daño considerable en los dedillos del pie derecho.
De haber habido mucha gente  hubiera pasado inadvertido, pero apenas habían en ese momento seis o siete personas, así que fui un poco el  foco de atención.

Dolido me fui hasta la otra punta, semicojeando, cuando un tipo me preguntó que me había pasado, con un 'guapo' que se le escapo de los labios. A veces, me gusta que me mientan.
Aún no había acabado de contarle, que ya me estaba magreando y chupando la polla.
No obstante, no se me subía, porque mi foco de atención aún estaba en el dolor de pie.
Pero el tipo no desesperó, y a los pocos minutos, mi polla ya comenzó a reaccionar como era debido.

A partir de ahí, el tío, sentado siguió con un toqueteo de culo y piernas mientras me devoraba la verga.
Se incorporó y sin dejar ni un momento mi trasero tranquilo, comenzó un intenso morreo de los que te chupan toda la cara, cosas que normalmente detesto, pero que con el sudor y calor reinante casi agradecia. Y de hecho, mal no besaba, así que..

En un momento dado, se agachó de nuevo para trabajarme los bajos, me dió la vuelta con habilidad, y comenzó a comerme con el culo con auténtico frenesí.
Me hizo inclinar hacia los asientos de obra mientras tomaba él mejor postura. Un tío de los que habia sentado se corrió hacia donde estábamos, pero aún lejos de que yo pudiera hacerle nada.
Me volvió a comer la polla tras darme la vuelta, y de nuevo, en posición de mirar a cuenca, siguío con mi culo, hasta que intentó follármelo con aquella gorda polla que llevaba incorporada.

Era más que obvio que aquello no era posible, así que no insistió mucho en su labor insertiva.
Se tumbó sobre el banco inferior y prácticamente me hizo sentarme sobre su cara, para él con más comodidad disfrutar de mi dilatado, lubricado, mojado y caliente ojete.

Quedaba yo de pie, inclinado y encaramado hacia el centro de la sauna, apoyando mi culo en su cara que reposaba en el banco, gimiendo de la tremenda comida, y con mi boca semiabierta a disposición de cualquier polla que se atreviera a ponérseme a tiro.
Y hubo alguna, pero ninguna tan al alcance. Esperaba que me le metieran sin tener yo que estirar los brazos y arrastrar al tío en cuestión, no fuera a perder el equilibrio.

Además, con la boca abierta, no queda claro lo que uno quiere ?

Y de tal guisa me corri, con su lengua en mi culo, y mi mano pajeando.



23 de noviembre de 2014

Tercer aniversario de la Sauna Nova Bruc de Barcelona




Había recibido la notificación e invitación por el facebook para asistir a la fiesta del tercer aniversario de la sauna Nova Bruc de Barcelona.
Le dí al botón del "tal vez asista", pero siendo viernes me resultaba muy complicado.
Y para ir, y estar apenas una hora...

Sin embargo, aquella mañana recordé que aún me debían varias horas en el trabajo, y que disponía de ellas hasta final de año, luego las perdería.
Así que me pedí dos de ellas, y me presenté sobre las cuatro y cuarto de la tarde en la puerta de la sauna.

Reconocería a alguno de mis amigos feisbukeros?
Algunos habían notificado su asistencia, pero, aún así resultaría más que complicado reconocer a nadie, cuando la mayoría de perfiles no se muestra la cara, ni clara ni minimamente, y ahi me incluyo, pero aún también a sabiendas que muchas veces no resulta tan fácil reconocer a alguien por una sola foto.

Diferente es cuando se publican muchas fotos de uno mismo, de ocasiones varias. Pero no suele ser lo corriente.

La primera sorpresa fue tener que hacer cola para entrar.
Nada exagerado, apenas tres personas delante mío, pero si poco habitual, cuando lo normal es llegar y pagar, o como mucho esperar un momento de uno que entra o sale.

Tras cambiarme en los ampliados vestuarios, al traspasar la cortinilla ya pude apreciar que el local estaba muy concurrido, mucho más que cualquier otra tarde entre semana, y sin envidiar a alguna de las fiestas que suele hacerse en el mismo.

En el rato que estuve, dos horas y poco, de 4.15 a 6.30, la sauna pasó de estar muy concurrida a estar a reventar. Increible !

No en todo momento cualquier rincón estaba a petar de gente, no, si no que se alternaban.
Cuando no era el bar, que no cabía más gente sentada ni de pie, lugar donde servían aperitivo y cava, que no tasté, o la tarta que luego me comentaron que sacaron sobre las 9, era el minicine, que vacío no vi en ningún momento, y sí vi, cierta aglomeración por entrar y salir, y un buen espectáculo de clientes montando su propia película erótico-pornográfica, de la cual en algún momento participé, pasando de las imágenes del vídeo que emitía.

Otras veces era la piscina, o el jacuzzi, que no cabía ni un alma más, pues llegó a haber tantos tíos sentados que se tocaban hombro con hombro alrededor, con la intención de querer meterse alguien más.

La sauna seca, cada vez que entraba, no había menos de ocho personas, algunas veces en acción y otras a la expectativa.

La sauna de vapor la superaba con creces en gentío y actividad.
A veces, aún habiendo gente, se podía entrar sin problema, que es lo normal. Otras te tenías que dejar resbalar entre los cuerpos sudorosos para poder enfilarte y avanzar hacia el fondo.
Lo normal era encontrar unos pocos en acción y el resto esperando inspiración o más bien intervención divina.
Una de las veces me sorprendió encontrarme a quince tíos (me entretuve en contarlos) todos estáticos, de pie o sentado, equidistantes, sin roces ni nada.


Parecía una foto fija de seres abducidos entre los vapores de la sauna.
 
Al cuarto oscuro que hay junto a los vestuarios, a veces, ni se podía entrar, y de conseguirlo, así tal cual te quedabas, sin apenas posibilidad de moverse, y no digo ya, de agacharse.

Los cuartos estaban siempre a puerta cerrada, o entornada, dejando ver al ocupante u ocupantes.

Se respiraba un aire húmedo y cálido de buena camaredería, con predominio de mediana edad y cuerpos sin complejos.

El éxito fue, sin dudarlo, total.



                                                                                                                          Ah!, aprovecho este post para comentar, para los que no lo sepan, pequeños cambios en la sauna.

Primero, y el más llamativo, es la incorporación de un hermoso sling en la cabina Sitges.
Segundo, la colocación de una mampara separadora, con dos sendos gloryholes en el minicine, y tercero, la conversión del minilaberinto en una cabina abierta con camastro, sin puerta pero con cortinilla.




Bueno, y yo, como lo pasé ?
Pues eso será motivo del siguiente post, antes de volver con la resta final de mis historias de Benidorm de este verano.


20 de noviembre de 2014

¿Quieres que te coma el culo ? - (2ª parte)




(continuación ) ...

- Quieres que te coma el culo?, preguntó Miguel, después de alabármelo.
- Vale !, le contesté, sorprendido, por sus maneras de decir tan directas, cosa a elogiar, pues no se perdería tanto tiempo si todo el mundo fuera así.
- Pues súbete al sling !, sentenció, casi sonando como una orden.

El corazón se me aceleró hasta casi desbocarse. Me quite los slips y las chanclas, que era lo único que llevaba puesto, me subí no sin dificultad al susodicho aparatejo y tras posicionarme con un mínimo de comodidad, con el culito bien dispuesto y las patas arriba bien abiertas, comenzó allí una más que estupenda comida de traseso, o beso negro, que suena más fino.

Mientras yo estaba allí, sin dar crédito a la situación de verme desnudo y patiabierto sobre un sling en un bar de sexo, casi a la vista de todo el mundo, con un tipo buenorro y morboso comiéndome apasionadamente el ojete, uno de los tíos que estaba allí en el bar, el "cincuentón", se quedó junto a la cortinilla, que era lo único que realmente nos separaba de miradas indiscretas.
Sólo miraba, cubata en mano, pero sin decidirse a participar. Esperaba tal vez un gesto mío de invitación para que se aproximara ?.
Esperaba que me diera polla, ya fuera por arriba o por abajo, con permiso del que ya me estaba trabajando, aunque cuando uno está puesto sobre un sling colgante, depende de la inclinación del mismo, la perspectiva cambie para pasar a decir que me diera polla por un lado o por el otro, más que por arriba o por abajo.

Pero no. Se limitó a mirar.

A pesar de estar todo yo expuesto sobre el sling, dilatado y bien lubricado con saliva, estaba más que convencido que, a pesar de tener un buen pollón, y comerme el culo con auténtica pasion, aquel rabaco no pasaría a mayores.

Así que después de ese buen masaje linguo-anal le comenté de bajarme, más que para descansar un rato, que ni yo ni él estabamos, era para estirar las patitas, no fuera a que me pasara como en aquella ocasión memorable, en el sling de la sauna Condal.

Bajé, pedí una cerveza en barra, y tras dos cortos tragos, me dirigí al lavabo.
Y me siguió.
Alli, y juro que mi intención era simplemente la de mear, se me situó detrás mío, esperando, a la vez que acariciaba mi trasero, hasta que una vez alcanzado el objetivo de vaciar la vejiga, se agachó y comenzó de nuevo a comer mi aún húmedo ojete, con el mismo entusiasmo que hacía unos instantes, primero simplemente inclinado yo hacia adelante, luego con una de mis piernas sobre la taza del inodoro, y luego todo mi yo, mismamente, sobre la taza y en cuclillas, y el abajo, obviamente.

Cuando salimos, por aquello de no ocupar demasiado tiempo un lugar de necesidad para el resto del público del bar, ya en la barra continuó, esta vez jugueteando sus dedos con mi ano.
Estimulación desde luego que no me faltaba.
Después de un buen morreo y una mamada por mi parte,- que mejor forma de agradecer- se apuntó el cincuentañero, que hasta ese momento seguía en la esquina observando en primer plano todo lo que ocurría, y tras un breve pezoneo, pude disponer de las dos pollas en mi boca.

Desde luego, la noche estaba siendo más que excitante.
En una de mis incorporaciones, por aquello de ir flexoniando las rodillas, el cincuentero me dió la vuelta, se saco un condón y me folló, mientras me inclinaba hacia delante para seguir comiendo el rabo de Miguel.

Mi follador acabó por correrse, mientras yo, en aquella pose, era el centro de atención del resto de la clientela.
Al final, el asunto decayó un tanto por mi parte. Por Miguel, no, desde luego, ya desde el principio me dijo que podia estar comiendo culo y polla toda la noche, y dejarse hacer.

Pero yo me di por satisfecho, y me marché a estirar piernas, y despejarme de tanta intensidad y excitación.

No estaba muy seguro de querer más sexo, pero aún era muy temprano como para volver al hotel, asi que opté, como solía ser habitual por el Bears Bar. (Ver post: "Deutschland, Deutschland" ).

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No le rebelé a 'Miguel' que nos habiamos conocido dos años antes, en el Lovers.
Era más que seguro que no se acordara, así que no valía la pena mencionarlo.
Aquella noche, dos años atrás, olvidé su nombre a los pocos minutos de decirmelo, soló que era un nombre vasco.
Cuando entonces escribí el post, volví a recordarlo, pero por aquello de la discreción opté, como siempre, por uno ficticio, Mikel.
Cuando esta vez se me presentó, lo hizo con la versión castellana, muy diferente de la vasca, pero la reconocí, por eso uso Miguel en los dos posts de ahora.

Una aclaración por si alguno los relee.





17 de noviembre de 2014

¿Quieres que te coma el culo? - (1ª parte)




Había llegado, por fin, a la puerta del New Copper.
Empujé la puerta y ascendí los cuatro o cinco escalones.

Justo entró detrás mío un señor alto, bastante mayor, andar renqueante, y cuerpo decrépito.
Se trataba de un inglés, como me enteré nada más quedarse en bolas, saludar y presentarse como un auténtico gentleman con apretón de manos incluido, al barman, a mí y a otro cliente que alli habia en la barra, un tio guapetón y buenorro.
Estaba junto a ambos, mirando embobado la escena, cuando el tio buenorro me despertó de mi atontamiento con una bateria de preguntas.

- Bueno, y tu eres inglés, alemán, holandés, francés, italiano, ...?- inquirió en correcto castellano, con un ademán y tono un tanto sobrado, con un punto de cierta estupidez, que no parecía lógica a esa situación.
- Soy de aquí,- le dije con toda la ambigüedad e intencionalidad posible, no sin sorprenderme de su extraña actitud.
- Ah, bona nit, pues,- me contestó, de una manera un poco más natural y relajada.

Me dijo su nombre. Mentí sobre el mío.

Comenzó a partir de ahí toda una serie de estiramientos, no sé si con el fin de pavonear o simplemente calentar músculo, que si tensaba brazos a la espalda marcanco pectorales, que si ahora biceps, que si ahora triceps.
Aunque no se decidia a nada, pues de hecho ni me miraba, sólo al video, todo eran señales.
Se si estiro esto, que lo otro, que me toco el paquete como quien no quiere, que me voy un momento tras la cortinilla.

En un momento, le oí preguntar por lo bajín al camarero por los allí presentes.
Mientras, apareció por ahí otro tipo, supongo que debía estar en el baño, en la cincuentena, buen aspecto y creo que se conocían entre ellos, que se sitio en el extremo de la barra.

En nada también llegaron al local dos tíos juntos, y un tercero detrás.

Comencé a ponerme muy nervioso, porque aquello realmente se estaba llegando de gente, cosa que para mi, como decía, me resultaba inaudita, e intui que por fín podría llegar a pasar algo, pues que recuerde, lo más atrevido que llegué a ver en el local fue lo que yo, mismamente, hice el año anterior. (Post: Del New Copper).

Tal vez quien estuviera nervioso fuera él, así que para comprobar sus intenciones y facilitarle el camino, obviamente también a mí, me fuí para el sofá.
Inmediatamente me siguió, sentándose en el taburete, quedando claro que quería rollo, pero seguía sin saber como dar el primer paso.
Me levanté, le metí mano sin mucho pudor y comencé a lamerle y mordisquear sus pezones.

Y ya fue cuando comenzó los sobamientos y toqueteos, pezoneo suave, y comida de polla, esto por mi parte ya que seguía sentado en el taburete.
El tio era muy inquieto y no se paraba mucho en una acción concreta.
Su estilo, lejos de lo que me pareció en un principio un poco estúpido, era en realidad, simplemente directo, al menos una vez puesto en acción.

Fue cuando comencé a sospechar una cosa.
Aquel tipo lo conocía. La impresión y su actitud era muy similar a aquella primera vez, salvando las diferencias entre las que uno pueda tener en un pub como el Lovers a un sex bar como el Copper.
Solo no coincidia la consistencia del asunto, oséase, el pollamen.
De entonces lo recordaba siempre duro y erecto, y esta vez, por mucho que se lo trabajara, no pasaba de notable morcillón, pero morcillón al fin y al cabo.

Era el mismo tipo que me encontré dos años atrás, en el Lovers, que posteriormente me llevó al Bears Bar, y al que estuve comiéndole la polla por todos lo rincones. (Posts: La primera noche, último párrafo de la parte 1, y la totalidad de las partes 2,3 y 4)

"Nada más salir, casi choqué de morros con un tipo calvo, con barbita bien recortada, macho y varonil, más alto que yo, que con sus ojos curiosos, chisposos y morbosa mirada, me dió un repaso de arriba a abajo que me fulminó y me dejó con las piernecillas temblando."
"Guapo, buen cuerpo y con muchísimo morbo, parecía sacado de una revista.
Un tío imposible, de estos que ya sabes de entrada que no son para uno. Demasiado de todo para que se fije en mí, y menos que quiera hacer algo conmigo, pensé."
 "Sin embargo, aquella mirada... puffff..."

- Quieres que te coma el culo?, preguntó ...

(Continuará)



2 de noviembre de 2014

" Deutschland, Deutschland "




- No, si antes ha venido alguno y se ha animado un poco,- me dice siempre el camarero del Copper cuando llego y me encuentro el local vacío o con un par de tíos inactivos en la barra, a eso de las 2 o 2 y media de la noche.
Pues será cuestión de ir más o menos a primera hora, bueno, a la primera que suelo salir, que eso es entre las once y media-, pensé en más de una ocasión.

No tenía nada que perder, simplemente y como mucho, cambiar el aburrimiento de la primera cerveza de un local por otro.
Así que en vez de ir al Lovers, en primer lugar como suele ser habitual, o al Mercury, como puntualmente había hecho en otra ocasión, iría al Copper.

Había mucha gente por la calle. A lo lejos, en la confluencia de dos calles céntricas se veia dos jóvenes brincando y saltando como chimpancés, y la gente al pasar, los miraban divertidos.
Al llegar a su altura pude comprobar que eran unos alemanes gritando "Deutschland, Deutschland ",que parecían bailar una jota a lo borracho, más que otra cosa.
La selección de fútbol alemana acababa de golear 1 a 7 a la selección anfitriona, Brasil, en una de las semifinales del mundial.
No me extrañaba que estuvieran contentos. También lo estaría yo si me interesara el fútbol.

Esta fue una de las escasas noticias que me enteré durante aquella semana. Mi desconexión del mundo era casi total.

Así que llegué temprano al Copper, pero...
... Pero esto lo contaré en el próximo post, aunque adelanto que lo que pasó allí fue lo más próximo al concepto de bar de sexo de todas las veces que había acudido con anterioridad.

Al salir, no estaba muy seguro de querer más sexo, pero aún era muy temprano, asi que opté, esta vez ya como suele ser habitual, por el Bears Bar.

Había poca ambientación, tanto arriba como abajo.
Aunque en la parte más estrecha de la zona de cruising, había la suficiente como para quedarme preso en un par de ocasiones, entre pasillo y celda. Puta manía la gente de enrollarse en las entradas o salidas !.
Después de varios paseos de subida y bajada, al final me enrolle, con un tipo de aspecto inglés, para variar, de formas ligeramente redondeadas, sin llegar a lo que se podría llamar manifiestamente obeso.
Nos mamamos, toqueteamos en uno de los recodos de una celda, mientras que uno no se decidía a entrar y juntarse, y otro que tampoco acabó echándole ganas y eso que se veía que se moria por hacerlo. En fin, allá cada cual con sus neuras.
Al final el chaval resultó ser español, y por el acento, con cierto deje parecía andaluz, o sea, que igual era gallego, pffff...

Acabé por mi parte con un "lo dejamos, quiero descansar un rato", cosa que era cierta, y si luego me lo hubiera encontrado tal vez hubiera seguido, cosa que no ocurrió.

Un par de paseos más. Un borracho y un señor muy bajito, era lo único que me llamaba la atención, pero no como para liarme con ellos.

Dí por finalizada la noche en el Bears Bar.
Decidí pasarme por el Copper 2, que aún a fecha de hoy no sé si tenía otro nombre, y a pesar de la hora, poco más allá de las tres, estaba cerrado a cal y canto.

-Y ahora que iba a hacer ?
-Y si me voy al puente del barranco de Xixo?,- me pregunté.


Así que dirigí mis pasos en solitario hacía el puente en un camino que se me hizo muy largo.
Ya en las inmediaciones, a medida que me aproximaba atisbe a un tipo que ya de lejos de veía alto y fuerte.
- Espero que lo que quiera sea sexo, y no dinero,- pensé,- porque de un soplido me desmonta, y con las chanclas no me veo yo corriendo-.

Entré bajo el puente y de reojo ví que al segundo me seguía.
Me detuve, me giré y ví como con todo descaro se tocaba y manoseaba el paquete.

Me acerqué, y con decisión le sobé el arma que marcaba. Le mordisqueé los pezones que resaltaba sobre su blanca camiseta estampada con un águila imperial alemana.

Esta noche seré su brasileño y yo también me dejaré meter siete-, pensé, en esa noche de celebración para ellos.
Pero no, ni siete ni uno... Nos comimos la polla, y el se acabó corriendo.
Yo no pude.

Paso por alli un tio en bicicleta, se paró, miró y se fué.


22 de octubre de 2014

Déjà vu




Después de un gazpacho, unas judías pintas, higado de cerdo y un buen vino tinto de Jumilla resultaba bastante aventurado presentarse en cualquier sitio para hacer cosillas.

Pero así lo había dejado dicho en el foro de la web rollo xy, y aunque mi fe era nula en alguien lo leyera a tiempo y acudiera, tampoco perdía nada por probar.
Con la panza llena y pesada, el mareíllo del vino y el calorcito de las tres de la tarde de principios de Julio, me presenté en el sexshop El sofá con toda la mala intención de abusar en primera instancia del nombre que le dan al local.

Así que entré, eché un vistazo al ambiente que a esas horas se cocía ( unas 10 personas), me recosté en el sofá más cercano a la pantalla de video de la sala de videos gay, con los pantalones cortos semibajados lo suficiente para que polla y huevos se asomaran, y quedé traspuesto y expuesto durante bien, bien media hora larga, en un estado entre sueño y vigilia.

Como era de esperar, nadie en ese tiempo se atrevió a rozarme, ni tocarme ni  mucho menos a amorrarse al pilón y darme placer con un dulce despertar.

Y eso que más fácil y explicito no podía estar.
A pesar del relativo 'fruste', me desperté más fresco que una lechuga, y contento de haber hecho algo, que sin el tinto murciano, me hubiera costado decidir hacerlo.

Fresco y hambriento, esta vez sexualmente, me recorrí de nuevo el local para comprobar que nada sustancialmente había cambiado durante la siestecilla.

Me sorprendió que hubieran varios tipos que rondaran los treinta-cuarenta, e incluso algún veinteañero. No faltaban tampoco los típicos maduros tan entrados en años que casi se salen.

Acabé en el cuartito con puerta que dispone de, todo hay que decirlo, demasiados glory holes para en caso de uso abarcarlos todos.

Seis pollas, cuatro de ellas entrarían en la categoría de pollones pasaron con mayor o menor intensidad por mi hocico perruno, más o menos de la misma manera que dos días antes había ocurrido (ver post: Empacho de pollas, o casi).

Las otras dos correspondían a un tio mayor cuya polla no me gustó nada solo con acercarme y evidentemente no tasté, y la otra un machote grandullón con aspecto de hincha inglés morboso, pero que tampoco me gustó al catarla.

Al salir, con la duda de si alguno de los presentes se había decidido a ir tras leer el anuncio en el foro, y exceptuando la siesta, todo me dejó un aire de déjà vu. 
La hora que fui, el hecho de haberlo comentado en el foro, el tipo y cantidad de gente (cierto que la media de edad había bajado), el acabar disfrutando de las pollas en el mismo cuarto y el número de ellas, si bien con menos intensidad y satisfacción.

Hasta el hecho de encaminarme también hacia la sauna me producía esa sensación.

Allí, también unos diez tíos, parecía ser el cupo máximo de ambos locales.
Dos tíos jóvenes y buenorros en la ducha de los milagros no me hicieron ni caso cuando entré, claro que tampoco se hicieron caso entre ellos.
Yo entraba y ellos se duchaban ya para irse.
En el piso de abajo me encontré al tío inglés que dos días antes había confudido con un francés, y al que estuve mamándole el buen rabo que lucía en la piscina. ( Post: El cipote francés ).
Pero no me hizo ni caso.
De hecho, ni llegó a saludarme por equivocación.

El asunto no pintaba bien, hasta que un tío de mediana edad, tras hacerme un repaso, comenzó a seguirme.
No fue hasta que me metí en el pequeño cuarto oscuro que se atrevió a meterme mano y al ver que accedía, proponerme ir a otro cuarto "más tranquilo".
Lo pongo entre comillas porque poca gente quedaba en la sauna y nadie había en el cuarto.
Lubricante, condón y pa'dentro, resultó ser un polvo rápido, sin más historia que un ligero dolor al principio.

- Me suena de haber estado contigo follando aquí mismo el año pasado,- comentó al acabar, para sorpresa mía.
- Si fue por estás fechas, tal vez te suene,- dije, - pero no de follar-, proseguí.
- Aunque hace dos años, tal vez-, añadí..
No quise ser demasiado categórico, pero creía recordar que en la sauna no había llegado a follar el año anterior, pero sí hacía dos años, y ciertamente, su rostro tenía algo de vagamente familiar.

- Bueno, te dejo, que tengo prisa.
- He dejado a la parienta en el hotel haciendo la siesta-, me explicó mientras marchaba.
- Tela !, Aprovecha bien el tiempo,- pensé, sonriendo para mis adentros.

Volví al hotel a descansar y coger fuerzas para la noche.
No sabía entonces lo que me esperaba.


1 de octubre de 2014

Un dia para olvidar




Liberación de cansancio aparente, fue posiblemente el único efecto positivo, que perfectamente podría haberse logrado con un café o un refresco energético.
Y el puntito para estar desinhibido lo llevaba ya con la segunda cerveza, así que con las cinco que llevaba y algún chupito de limoncello, la soltura estaba más que garantizada.

Realmente no hubiera sido necesario tomar nada más para tener una buena sesión de sexo, que sin llegar a ser mala, tampoco fue excepcional.

Dos cosas o efectos me preocuparon, sin embargo, al día siguiente.

Primero, el cambio de rol habitual, al punto de llegar a no tener muy claro si era yo el que actuaba por voluntad propia o me veía inducido a tener un comportamiento, digamos que, dirigido.
No sé se me explico. Era realmente yo quién actuaba esa noche, o me estaban utilizando, por no decir manipulando?. Era yo quién follaba, o me estaban usando para follarle?
Si se llega a ese punto de duda, con tan poco e inhabitual consumo, a que grado de pérdida de voluntad se puede llegar si uno va más puesto?. Es ese punto al que la gente llama desfase?

Segundo, la ausencia de sueño o más bien la incapacidad transitoria de conciliar el sueño después del trajin de todo el dia y noche anterior.
Si ya de por sí duermo más bien poco, hacerlo menos me incomodaba.
Y más cuando pensaba en un principio que mi reacción iba a ser la contraria, o sea, quedarme aletargado como una lagartija.
El querer despertar en el hotel no ayudaba y tomarme un café con leche antes de llegar, menos todavía.

Aún así, una pequeña cabezada de apenas hora y media logré dar, pero que no me sirvió más que mantenerme un tanto atontado todo el día,  entre las agujetas que fueron apareciendo desde las cejas al rabo, pasando por le el hocico, hasta el momento de la siesta, cuando Morfeo me visitó a media tarde, regalándome tres horas de un ansiado, placentero y reparador sueño.

Pero aún así, no estaba yo muy seguro que fuera a aguantar entero toda la siguiente noche que estaba por venir.

Y cuando llegó, por aquello de variar y descubrir si a otras horas hay otra ambientación opté por empezar el circuito esta vez por el Copper 2.
Si bien era una hora temprana, apenas las 12 de la noche, uno podría llegar a pensar que ya que estaba en Benidorm y aquello está plagado de ingleses, el horario de salida de estos sería más conforme a sus costumbres.

Pues no. En esto siguen el horario local.

El local vacío, excepto el camarero y yo, con el que aparte de una charla  lo que dura una cerveza, y por un par de toqueteos (ya nos conociamos del día anterior), no hubo más.
Cambié de local, con la promesa de volver más tarde, y me fuí al Bear's Bar, cuyo ambiente no podía ser más desolador.
Bueno, sí podía serlo, ya sí que había gente, pero muy poca hasta bastante rato más tarde, que pareció que se animaba.

Pero lo aparente no siempre es real, pues aunque más gente, esta se mostraba bastante ensimismada y huidiza, o alguna pareja exclusiva, de los que se meten en uno de los habitáculos de la zona de cruising, y por solo entrar, aún sin hacer nada ni pretenderlo, ya te están echando el moco.
Si uno quiere follar, mamar o lo que le salga de los cojones sin ser visto, tocado, rozado, que se vaya a su casa, y no se mete en una zona de cruising o cuarto oscuro en el que, ya simplemente, pueden chocar con uno.
Algún discreto toqueteo o roce escurridizo mientras pasaba por el pasillo entre las jaulas de palets, pero nada más.

Esa noche pasaba muy desapercibido.

-A ver si yendo al Mercury había más ambientación-, pensé ingenuamente,- siendo ya sobre las 2 de la madrugada.
Las veces que había ido, siempre era sobre las once o doce de la noche.
Y aún ni así.
Cierto que había récord de clientes, unos diez abajo, y uno arriba, pero eran los típicos grupos de coleguillas que se toman una cerveza aquí, otra allí y no se despegan ni pa´ mear.

Asomé de nuevo el hocico por el Copper 2, como había prometido, y aunque abierto, no había nadie, ni el camarero siquiera, al menos a la vista.
No esperé.

El aburrimiento me superaba y opté en ir al New Copper de la calle de la Palma, como última tentativa de la noche.

Justo al entrar, dos tíos marchaban, uno de los cuales, con morbillo, a buen seguro se hubiera quedado por la mirada con la que me radiografió de arriba a abajo.
Dentro había, aparte del siempre amable y servicial camarero, un tipo que solo tuvo ojos para el vídeo, y curiosamente el salmantino del año pasado que pasó de mí totalmente, cosa que me pareció curiosa, ya que que año anterior habíamos tenido una animada charla. Y sólo charla, malpensados, jejeje...

Al cerrar el local, ya en la calle, me comentó que le sonaba de algo. A buenas horas !, pensé.
El no sé que hizo, pero yo me fui al hotel.

Noche de gente aburrida.
Y un día para olvidar.



15 de septiembre de 2014

Sexo, Coca y Limoncello




Después de aquellos tres polvazos, siendo que era todavía relativamente temprano para acostarme, y más tratándose de mi primera noche, opté por pasarme por el New Copper, a tomarme si acaso la última cervecita de la noche y ver como estaba de ambiente.

El ambiente no podía ser más desolador.
Nadie, excepto el camarero y yo.
No obstante, me desnudé como marca las normas de la casa, quedándome únicamente con los calzoncillos puestos, pedí una cerveza y conversé amistosamente con el camarero.
Que si antes habían venido unos chicos y habían animado el local un buen rato, y a lo mejor volvían más tarde, no me servía de excusa para quedarme mucho rato.
Cuando me terminé la San Miguel, me fuí, a recomendación del camarero, al otro Copper que había abierto este año en el mismo Benidorm, este en la calle St.Vincenç, creo recordar.

- Igual allí hay ahora más gente,- me dijo.

Tras cruzar el umbral de la puerta ya ví a un cliente grandullón, aunque vestido, pero tras las cortinas que impedían ver más allá, al menos se oían voces.

- Pasa !,- me indicó el camarero desde detrás de la barra.
- Ya verás que bien te lo pasarás !-, continuó, al tiempo que, seguramente, se me marcaba una mueca de escepticismo en la cara de tanto optimismo que demostraba.

Mientras me servía una cerveza, me desnudé, quedándome esta vez también en slip, tras la cortina, junto con otro tipo que jugueteaba con el móvil, también vestido.

El mosqueo que me estaba cogiendo de ver dos tipos vestidos en un local supuestamente nudista se me fue tras cruzar la segunda cortinilla, al ver un par de tíos sin camiseta ni pantalones, sentados, medio liados sin muchos aspavientos, cerveceando y conversando amistosamente.

Y allí, en medio del pequeño local, un tipo en jarras, con slip y chalequito, en posición de espera de decir "ven y tómame". Resultó ser el que me había atentido en la barra. Al menos ese día, hacía de camarero.

Pues fui, le chupe su escondida polla y le mordisqueé suavemente los pezones.
Estatura media, tirando a bajito, mediana edad, cuerpo sencillo sin pelos ni estridencias marcadas, lo que más me llamaba la atención era su piel extraordinariamente suave.
La polla entraba en la categoría de discreta y encima a medio gas, pues mucho que se la mamara, no acababa de coger una dureza óptima.

Tras el primer reconocimiento de mordisqueos, pellizcos y lametones, hubo el primer intercambio de frases de saludo.

- ¿De donde eres?, ¿Como te llamas?, ¿Vives por aqui o estás vacaciones unos días?, y alguna más.
Y las mamadas reciprocas y el pezoneo continuó, aunque interrumpidas en múltiples ocasiones, ya que se iba a atender a quien entraba en el local o servir algo a alguno de los cuatro "clientes" que allí estaban.

Cuando los dos clientes semidesnudos que desde la barra nos contemplaban, mostraron su intención de irse, el camarero, Juan, llamémosle así, les invitó a unirse a la merendola.
Pero parecían tener claras sus intenciones, rehusaron amablemente con una sonrisa en los labios y se marcharon a continuar posiblemente con lo suyo.

- Vente luego a mi casa,- me dijo, - ahora en un momento cerraré. Tengo ahí a mi marido más que aburrido y cansado,- continuó, señalando hacia la barra.
Supuse que era el más joven de los dos, el que estaba matando el tiempo con el móvil.
Me sentí extraño estar ahí en medio, mamando y jugueteando, teniendo al pariente enfrente viéndolo todo.
Pero las seis cervezas que ya llevaba en el cuerpo atenuaba considerablemente el sentimiento de culpa o vergüenza.

- No, gracias,- le contesté,- estoy muy cansado. Acabo de llegar esta misma tarde, y he tenido tanto la tarde como lo que llevamos de noche bastante movidita.

Se empeño en convencerme, y de tanto insistir, finalmente, accedí a sus deseos.

Mientras se disponía a dejar las cosas arregladas para cerrar el local, el grandullón de la barra se acercó a la punta de la barra donde me hallaba esperando, y como quién no quiere, me dió su pezón a lamer.

A buenas horas se espabila este,- pensé.
Pero sólo se limitó a eso.
Mientras Juan cogió una botella de limoncello, y apagando luces y cerrando puertas salimos del bar los cuatro que quedábamos.
Resultó que el marido era el grandullón, y el joven del móvil, un amigo de ellos, que no sólo nos condujo en su coche a su casa en la otra punta de Benidorm, sino que subió con nosotros al apartamento.

Aunque no tenía mucho la cabeza para pensar, sí se me pasó la idea que aquello iba a acabar en una orgía a cuatro.
La idea a priori no me desagradaba, pero no tenía el cuerpo ya para mucha fiesta, y tenía mi duda que fuera a bien, pues no había habido, aparte de la breve lamida de pezón al marido, nada más que indicara que hubiera cierto feeling o amago de compatibilidad entre nosotros.

La duda se me disipó cuando una vez en el apartamento, el marido desapareció en su habitación, y el amigo, entretenido con el móvil, se apalancó en uno de los sofás.

Una línea ?,- me preguntó Juan, - Nosotros tomamos, te importa?.
No, no, No me importa -, contesté bien sin saber exactamente a qué contestaba, hasta que no ví como no sé de donde, sacaba unos polvitos blancos, y sobre una carpeta los echaba, disponiéndolos a lo largo, en unas finas lineas.

Tras ofrecerle al amigo, le preguntó que iba a hacer.
- Me quedaré una hora más, y luego me iré-, le contestó.

- Quieres ?,- preguntó, mostrándome el canutillo para que aspira por él.
- Te la quiero bien dura,- continuó, como tratando de explicar sus intenciones.
- Y eso como te la deja?,- pregunté sin disimulada inocencia, pues bien es cierto que desconocía los efectos, pero a pesar de mi ignorancia en estos temas, sé que no siempre las drogas actuan de la manera propuesta, sino que suelen potencia el estado de ánimo en el que estés.
Yo estaba medio mareado por las cervezas y muy cansado después de todo el meneíto que llevaba.
- 50 por ciento-, me dijo.
-Pues tu mismo, - le contesté, dejándole a él la elección de si me tomaba la linea o no, pues viendo como estaba, yo, por mi parte, no podía asegurarle la dureza deseada.
Personalmente me daba igual tomarla que no tomarla, pues suponía que, en el peor de los casos, se me bajaría definitivamente y caería frito.

La ignorancia siempre suele ser muy atrevida.

Con el joven postrado en el sofá bien entretenido y el marido plácidamente durmiendo, nos fuimos los dos a disfrutar el resto de la noche.

Y que decir que la polla se me puso dura.
Tanto bien dura como para que después de una interminable e insaciable comida de culo, le pegara unos cuantos polvazos a Juan de los que hacen historia.
O también se podría decir que era él el que no paraba de cabagar sobre mi polla.

Entre comida de culo y polvo, línea y sorbito de limoncello.
Un par de lineas y no quise más, y la botella hasta que se acabó.
Así, el resto de la noche follando hasta que despuntó el alba.

Toda mi reputación de pasivo por los suelos.

Acabó corriéndose. Yo no.

Quedamos exhaustos, y a pesar del cansancio, me fue imposible conciliar el sueño.
No sé si fue efecto de la coca o por que tenía metido en la cabeza la obsesión de querer despertarme en la habitación de mi hotel, lo que no me dejaba dormir.

Intentó en vano convencerme de que me quedara y desayunar juntos por la mañana.
No sé bien que hora sería, pero ya había amanecido cuando salí de su casa, y tomé el camino recto hacia mi hotel.
Me tomé un café con leche en un bar que apenas estaba abriendo, con la intención de atemperar un poco el cuerpo, pero que, como contrapartida disipó el sueño que tenía.

Veinte minutos más tarde llegaba al hotel, me costó dormir, y para cuando lo hice, apenas fueron hora y media.
Demasiado poco para el trajín que me había llevado, ni para afrontar todo el día.

Durante el día me fueron apareciendo agujetas, desde las cejas al rabo, pasando por el hocico, y afortunadamente Morfeo me visitó a media tarde regalándome tres horas de un ansiado, placentero y reparador sueño. 

Pero aún así, no estaba yo muy seguro que fuera a aguantar entero toda la siguiente noche que estaba por venir.



3 de septiembre de 2014

Sexo... ( Los tres polvos )




Quería que me follaran y no sabía como conseguirlo !
Pues así era.

Bastantes veces, más de las que quisiera, después de comenzar a liarme con alguien, este se me pone de culo con clara intención de que lo folle. Obviamente así se me corta el rollo, me hago el remolón y en la mayoría de casos ahí se acaba la historia porque el tío no consigue aquello que quiere de mí.
Otras veces, las menos, pero que acaban siendo muy satisfactorias, el tio renuncia buenamente a su pretensión y seguimos con otras actividades.
Yo no soy de esos, pues cuando quiero que me follen, y ya digo que no es siempre, normalmente espero que el tío en cuestión muestre algún interés en follarme, para luego aceptar o no.
Y así me va, que de follar, bien poco.

Así que en esta ocasión, con tres birras en la sangre y sabiendo lo que quería, me metí en una de las jaulas de palets del final de la zona de cruising, y en un rincón bastante oscuro, botella en mano, me dispuse con los pantalones cortos medio bajados y de espaldas a la concurrencia que fuera pasando, dejando bien a mano aquello que ofrecía.
El culo en pompa, sería lo primero que tocaran, aquellos que, a tientas, fueran entrando.
Reconozco que resulta una posición poco decorosa.
Quedaba por saber si iba a resultar efectiva.

Y ni un minuto tuve que esperar para que un pez picara el anzuelo.

El individuo en cuestión entró, tocó, palpó, urgó y folló.
Aunque cabe decir que fué un poco brusco.
Después de tocar y palpar la consistencia y dimensiones de mi trasero, urgó en mi ojete para ver si estaba follable o no.
Caliente, húmedo y estrecho seguro que lo encontraba, así que en el impasse de ponerse el preservativo, me apresuré a lubricarme con el gel que previsoramente me había comprado aquella tarde en el sexshop y una breve esnifada del desbravado poppers que llevaba, y creo recordar que fue la única vez en esos días que tomé.
A punto quedé para que se me dilataran los músculos anales y se deslizara suavemente una anónima y desconocida polla, que pude comprobar a priori, se ajustaba a unas medidas razonables.

Pero al ser la primera verga de la temporada, y lo que es más importante, el arte o torpeza con que la gente folla, o al menos, en las primeras acometidas, hubo un poco de dolor, aunque este fue breve.
Como el polvo, que también resultó ser algo rápido.

Pero no resultó tan breve como para que durante el mismo, me encontrará una polla con un principe Alberto golpeándome en el hocico.
Así fue, que mientras la primera follaba mi trasero, la  polla piercineada hacía lo propio, bien acompasádamente en mi boca.

Sentir una rabo con un anillo metálico moverse en la boca y golpeando los dientes tiene su punto morboso, pero no es algo que me entusiasme, pero tener dos rabos metidos en el cuerpo me elevaba al séptimo cielo.

Cuando el tío acabo de follarme el culo, pronto lo sustituyó el del piercing, al cual también lo sustituyó en la boca, una aún más vigorosa polla.
Más sincronización parecía imposible.

Mientras el tío que me acaba de follar se sacaba el preservativo, se adecentaba y se subía los pantalones, el rabo con piercing dejaba mi boca libre para un nuevo rabo espléndido que parecía que estuviera esperando su turno, se ponía a la par un condón y en un periquete, ambos orificios volvían a estar gratamente ocupados.

El primer trabajito había dejado bien dilatado mi orificio anal, así que al 'principe´ no le costó ningún esfuerzo penetrarlo, ni a mi ningún sufrimiento añadido.

Y en lo que dura un polvo, pronto al 'principe' le sustituía el segundo que me había estando follando la boca.
A pesar de estar en las nubes, era plenamente consciente de mi dicha y no dejaba de sorprenderme, aparte de la sincronía, la armonía de tamaños entre las diferentes pollas, de sus parecidos ritmos en el instante de follar y lo adecuadamente equipadas que iban con su preservativo dispuesto al momento.

Ni en el más atrevido de mis sueños me lo podría haber imaginado que todo rulara tan bien. Bueno, sí, sueños y fantasías suelen ser perfectos.
Estaba siendo follado por delante y por detrás, por pollas que se iban turnando.

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y menos las terceras. Mentira podrida.
Es esta ocasión, cada polla, cada polvo superaba con creces a su anterior, en duración, morbo, maestría e intensidad.

Hubo un momento de pausa, que no recuerdo si me la sacó o se le salió por algún motivo, pero aproveché para  apurar la ya caliente cerveza que había dejado en un rincón.
Y enseguida volvimos a la jodienda, aunque esta vez tenía la boca libre con lo cual mis gemidos y jadeos se hicieron más perceptibles, aumentando la excitación de ambos.

Llegado el momento, tuve que decirle que parara, pero no me entendía.
Así que tuve que recurrir a la lengua de Shakespeare.

- Stop, stop, please-, acerté a decir,- I'm very tired-.
- Oh, Okey, Okey,- contestó, para alegría mía y alivio de mi culete.

Mientras en la oscuridad de aquel rincón me limpiaba un poquillo y adecentaba para salir le dije:

- You fuck very, very well-, que no sé si estaba muy bien dicho, pero a buen seguro me entendería.
- Nanananana...no sé qué, your fantastic ass, cosa última que entendí y aquí transcribo. Y nos despedimos.
- Bye.
- Bye.

Abajo en la zona de cruising no quedaba casi nadie, y arriba en el bar, la desolación era también casi total.
No podía ser que hubiera pasado tantísimo rato, pensé.
Y no, ciertamente no era así, pues apenas eran las dos y cuarto de la madrugada.

Muy temprano para volver al hotel en mi primera salida nocturna.
Así que decidí pasarme por el New Copper a tomarme la última cervecita de la noche.

O eso creí en aquel momento.

(Continuará)

14 de agosto de 2014

Del Mercury al Lovers...




Este año no queria empezar mi primera andanza nocturna por el Lovers.
Asi que opté por el Mercury. Era una apuesta arriesgada, si quería empezar con emociones fuertes, o simplemente emociones, y evidentemente salió mal.
Aunque tal vez fue una pérdida de tiempo necesario, como una pieza de puzzle imprescindible, para coincidir con lo que me esperaba aquella noche.

Cuando entré en el local habían cuatro tios en barra del bar.
Pedí una cerveza, y al rato, aprovechando que la vejiga reclamaba un poco de protagonismo me fui a dar una vuelta por el piso de arriba, donde todo es una zona de cruising con cuartos oscuros, y allí, como quien no quiere, están los lavabos.
Sólo un señor mayor rondaba por la zona.
Cuando me fui, apurando la cerveza, otros cuatro diferentes en barra, y supongo que el mayor seguia arriba, pues no lo ví bajar.

Cabizbajo y con el rabo entre las piernas, me dirigí al Lovers, un tanto decepcionado.
El ambiente estaba en la tónica de un domingo noche, a esas horas. Suficiente gente para crear cierto ambiente, pero sin llegar a estar petado, y mucho menos sentirse uno agobiado.
Había cierto ir y venir de unos pocos, por el pasillo y entre cabinas, pero pocos encuentros se llegaban a materializar. Unos salían juntos de una cabina, y los que más, sólos en el interior de alguna supuestamente actuando a través de los glory holes.
Y aún y así la mayoría de las cabinas estaban libres.
Poco morbo en las actitudes . Nadie morreándose o metiéndose mano a la vista, y mucho menos otros menesteres.
Bar de cerveza en mano, conversación a medias y miraditas. Como la mayoría.
Aunque con espacio, muchas veces desaprovechado, para pasar a mayores. 

Poco más tarde, ví que en fondo del cuarto oscuro estaba el primer tío con el que me enrollé por la tarde en el sexshop el sofa, con la polla fuera esperando que alguien se la tocara o mamase. Y eso fue lo que hice, aunque brevemente pues un tío más alto y bueno que yo, por otra parte ambas cosas nada difícil de superar, se lo llevó del brazo a la cabina, y allí, al cabo de poco rato, se lo acabó follando, en el mismo quicio de la puerta.
Fue lo mas atrevido que hubo mientras estuve allí.

Por mi parte, hubo una breve mamada a un tío, mamada que entraba más bien en la categoría de chupadita a la cual le siguió un intento de mal follar, y sin condón, que evidentemente no prosperó.
Y me fuí.

Me metí en el Bears Bar, que cruzando la calle no está a más de veinte pasos.
No estaba a tope, como se podría esperar del día y hora que era, pero bueno... algo de ambiente se veía.
Cerveza San Miguel y para abajo que me fui.
La zona de cruising estaba también concurrida, pero sin llegar a estar demasiado animada.
Poco movimiento y muchas esperas.

Comenzaba a estar caliente, después de mi tercera cerveza de la noche, dos más bien intentos de enrollamiento, y los roces que se producían en los pasos estrechos...
Recordar el empacho de pollas de la tarde también ayudaba, aunque esta vez, y de momento no me apetecía especialmente mamar nada.

Quería que me follaran.
Sin muchos preámbulos.
Pero, por raro que parezca, no sabía como conseguirlo.

(Continuará...)

30 de julio de 2014

El cipote francés




Así que allí me planté.
Después de haberme zampado 5 pollas durante el rato que había estado en el sex shop El Sofa, me apetecía un poco de relax.
Había leído que el local había cambiado de dirección y me preguntaba si eso, a su vez, se había traducido en algún cambio en las instalaciones y horarios.
No recuerdo lo que costaba la entrada los años anteriores, pero los 12 euros que me clavaron me pareció exagerado, si bien sigue siendo más barata que cualquiera de las saunas de Barcelona.
Y nada aparente de las instalaciones había cambiado. Seguía igual de cutre, oscura, pequeña, y en la salita del video, con el olor desagradable a moqueta húmeda.
Solo el barman, al menos ese día, era nuevo y simpático, cosa a agradecer.

Tras aligerarme de la poca ropa que llevaba me metí inmediatamente en las duchas, donde un tío de gimnasio, buenorro de entre 25 y 30 años, se estaba plácidamente enjabonando.

- Te gusta chupar pollas?,- me preguntó en claro castellano y a bocajarro, sin siquiera saludar, aquel tipo de cuerpo escultural, nada más me vió.
- Desde luego, esta es la ducha de las sorpresas-, fue lo primero que pensé, recordando experiencias del año anterior.
- Si, claro... por?-, acerté a contestar y preguntar, una vez recuperado de la sorpresa.
- 30 euros -, soltó así, sin más.
- Treinta euros?, Que yo te pago a tí o tu a mí?,- le pregunté atónito, pues por el tono empleado, y tal como lo decia, no me quedaba nada claro su proposición.

Y cualquiera que lo oyera hubiera tenido la misma duda.
Claro que si le añadíamos la visión, como evidentemente era el caso, resultaba hasta cómico el hecho de dudar, pues con aquel cuerpazo que Dios le dió, comparado con el que el diablo me castigó, la dirección de la transacción económica resultaba más que clara.

Tu a mí-, me aclaró-
- Ah, no!. Yo no pago por mamarla,- le contesté - sin mostrarme ofendido y sin entrar en el pequeño detalle que me acababa de zampar cinco pollas gratis hacía apenas unos minutos antes.
- Pero aquí se puede, no?, continuó, refiriéndose si en la sauna se podía chapear.
- Ni idea. Pero si lo intentas y te puedes sacar una pasta, pues bienvenida sea, no?,- le contesté sin tapujos ni prejuicios.
Siguió una breve conversación sobre la sauna, quien la frecuenta, como estaba el ambiente ese día y de donde eramos cada uno.
Él era de Madrid y marchaba. Yo de Barcelona y llegaba. 

Había unas diez personas, gente normal, buen equilibrio entre joven y madura.
Aunque se veía cierta intencionalidad en las miradas de alguno de ellos, yo estaba saturado y lo que me apetecía era relajarme.
Me metí en la piscina, que a veces se activa aún no se como, con chorros a modo de jacuzzi.
Dos tíos, uno de los cuales no tardó nada en marcharse.
El que se quedó era un madurete, sobre los cincuenta y pocos, tal vez, pero bien llevados, guapete, peludito en su punto justo y bien puesto, de vello corto y recio. Se me antojaba con un aire francés que, a la vista resultaba exquisito.

Poco a poco se me fue acercando hasta que llegó a rozarme con sus piernas. Luego su mano se posó sobre una de las mías, y siguió con una suave, aunque tímida estimulación pezonil. 
Y uno que es muy agradecido y gusta de corresponder posó su mano sobre su miembro ya erecto, y no pudo evitar en ponerse boca a la obra, iniciando una mamada entre aguas, burbujas y salpicaduras varias.

Hasta que entre algún discreto morreo, y paja y mamada, un buen chorro de espesa leche blanca surgió de su cipote para acabar mezclándose con las cálidas aguas de la piscina.
Una guarrada, lo sé.
Quiso también corresponder, y por segunda vez aquella tarde, me corrí. Otra guarrada, pero no quedaba casi nadie.

- Thank you,- me dijo, con una tímida sonrisa en los labios.
- Thank you?, Eso no es francés!,- pensé, me tendría que haber dicho 'Merci beaucoup'.

Intercambiamos en el vestuario cuatro palabrillas con mi inglés macarrónico, y pude averiguar que ciertamente era súbdito de Su Majestad la reina de Inglaterra.

Mi gozo en un pozo.