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31 de mayo de 2014

Sauna Condal, un mes más tarde.




Otra vez de rebote, me veía caminando hacia la sauna Condal de Barcelona.
No iba con el ánimo tan fastidiado, como cuando ocurre las otras veces que debo cambiar de plan en el último instante.
Recordaba el último día que había estado en esa sauna ( Aperitivo de pollas y El hombre perfecto ) e iba bastante ilusionado, incluso diría que emocionado ante las perspectiva de repetir una experiencia similar.

Desde entonces, no había tenido realmente nada destacable para merecer aunque fuera unas pocas lineas de este blog. Mucho paseo, algún roce y poca cosa que llevarse a la boca.
Aunque no tanto poca cosa, sino pocas ganas.
No había tenido un mes muy mamón.

Poco rato después de haber entrado, me metí en el cuarto oscuro de la primera planta.
No había nadie, y al intentar salir, un tío con los brazos en jarras me lo impedía.
Estaba claro que algo quería de mí, y enseguida lo supe cuando con mano en mi nuca me empujó hacía abajo, para que, arrollidándome, le mamara la polla que ya tenía enhiesta y todo lo visible que dejaba verse en la penumbra.

Confieso, por si alguien no lo sabe, que esta determinación me fascina.
Que sin mediar palabras, ni perder el rato en tonterías, me pongan a mamar o mirando a Cuenca.
A lo primero no suelo poner problemas, me agacho y mamo. Luego, si continúo, es otra historia.
Lo segundo, que casi nunca se da así tal cual, ya pongo más reparos.

Y en este caso, no tarde en darle largas, pues si bien la polla no estaba mal, el tío no se dejaba tocar, y no ya digo en caricias o pezoneo, sino tan siquiera agarrarle la polla para poder disfrutarla un poco más a mi rollo, o simplemente más cómodamente.

Así que me incorporé y lo dejé allí, mandándole a paseo.
Aunque en sentido estricto el que se fué de paseo fui yo.

Y este fue largo y aburrido.
Sólo un señor bastante mayor, que no me gustaba, me perseguía.
Aprovechaba cualquier estrechez para pasar, rozando unas veces, tocando claramente otras.
Me resultaba pesado, hasta que finalmente me dejé tocar un poquillo más.
Junto al estrado del cine, se me puso detrás y le dejé hacer algún toque y caricias.
Pero no le dejé pasar de ahí.
Cuando le quedó claro que no quería más, ya me dejó para el resto de la tarde.

El caso es que pasó mucho rato, tanto que estaba por lo que se dice "tirar la toalla", en el sentido propio de dejar de intentar nada y abandonar, aunque en una sauna bien podría llegar a significar lo contrario, ponerme bien en faena.

Solo se me había medio empinado con el tío en jarras y el viejete, y a los dos les abandoné por falta de motivación.

Y así fue, que en la fase de 'la última vuelta y me voy' me topé en la playing room con un osote, de discreta envergadura, pero un poco más grande que yo que me propuso, apenas pellizcarme los pezones de ir a una cabina.

Acepté como con resignación.
Era el último cartucho, así que no había nada que perder, después de tan triste tarde.

Un breve toqueteo de pollas y dos minimamadas dieron paso a un besuqueo, que rápidamente se convirtió en morreo, afortunadamente sin babas, continuando seguidamente con el pezoneo que momentos antes ya había iniciado.
Era un juego de pezones continuo, firme, pero a la vez suave, sin ninguna pretensión de buscar el límite entre el placer y el dolor.
Sin brusquedades.
Nos tumbamos y el juego continuo.
Comenzó a masajearme la nuca, para poco a poco ascender a la cabeza.
No tenía nada de excitante, sino todo lo contrario. Me tranquilizaba, y no es que estuviera nervioso, en absoluto.
De la misma manera que muchas veces me toca hacer todo el trabajo yo, también sé abandonarme totalmente, y dejar que me hagan.
Me relajó como hacía tiempo que nadie lo conseguía.

Finalmente, sentados frente a frente sobre la colchoneta, con las piernas entrelazadas, y acariciándonos mútuamente disfrutando del tacto de nuestras pieles, comenzamos cada uno a autopajearnos al mismo ritmo, coordinadamente hasta el final de una espléndida doble corrida.

La tarde acabó, sin apenas palabras, de una manera bonita.


18 de mayo de 2014

El hombre perfecto





El hombre perfecto.
Perfecto o casi, y allí estaba.

En la juventud de su madurez, pasando poco de los 40 lucía junto a mí aquel que cumplía todos los requisitos para ser mi prototipo de hombre macho.
Calvo, rostro anguloso, viril, con facciones y mirada de tio duro, cuerpo proporcionado y bien formado, tipo delgado pero con músculo marcado sin estar duros, cintura estrecha y vientre plano con ligera tableta, vello en cantidad justa y bien repartido, culo pequeño y redondo, polla delgada, largo normal y dura, huevos pelados y duros, buenas piernas y buenos y ricos pezones.
Obviamente, texturas y ricuras las aprecié más adelante.

El tipo de  tio por el que me derrito, pero no jamás me atrevo a dar los primeros pasos. Básicamente por temor al rechazo, ya no hago por molestarme en llamar la atención.
Como alguien con tanto morbo se va a conformar conmigo, habiendo siempre mucho mejor ganado que yo?
- No debo ser su tipo-, fue lo primero que pensé, tras recuperarme del shock de la visión.
- Pero oye!, de perdidos al río-, Se suele decir, no?, Y además ya estaba caliente y en situación (ver post anterior).
Así fue como me atreví a magrear su pecho y pellizcar suavemente sus pezones, y a partir de ahí fue un no parar.

Noté enseguida alguien por detrás que comenzaba a toquetear. Miré, cosa que no suelo hacer cuando me abordan por detrás, pues suelo esperar en estos casos que me seduzca el suave tacto de sus manos. No me gustaba mucho, pero contribuía al morbo de la situación.
Seguidamente, otro tio joven de unos 30 o 35 años, sin pelillos, buen cuerpo, pero sin estridencias marcadas, se lió con nosotros.

Apenas unos minutos más tarde, me descubro en una escena poco frecuente.
Tenía a los dos, al  joven de 25/30 años y al macho de mis amores a mis pies, este sin dejar de juguetear con mis pezones,  mamándome sin parar, compartiendo mi polla.
Parecía en esa situación que el dominante fuera yo.
Llamádme tonto, pero aproveché la ocasión y me follé aquellas dos buenas boquitas.
En medio de aquella compenetración, armonía y morbazo del momento, de los tres en plena faena y un corrillo de voyeurs, el más joven sugirió de ir a una cabina.

Una vez allí, me dispuse a ocupar mi lugar natural, y antes que tomaran alguna iniciativa, me agaché y comencé a tastar aquel par de hombrías que no me habían dejado probar anteriormente.
Complacidos, por un momento, se dejaron.

Si a mí llevar una toalla colgando de la mano ya me molesta, no deja de sorprenderme cuando la gente saca de no sé donde, evidentemente porque no me he percatado de ello,  y mi machote particular, un bote de crema, una botellita de poppers, condones, unas pinzas con cadenilla que las une, y el joven un dildo de silicona de 30 cm mínimo y buen calibre que me quitó de golpe el hipo que no tenía.

Una breve esnifada por mi parte, casi de compromiso; ninguna por parte del joven y un par por mi maduro particular fue todo el uso que se le dió al poppers.
Realmente no se necesitaba.

Las pinzas con cadenilla fueron a parar a mis sensibles pezones, con las que, de tanto en tanto a lo largo de la sesión, fue jugando.

El joven se espatarró en la camilla, mientras mi macho, al que yo mamaba sin perder detalle de lo que acontecía, comenzó a trabajarle untando con unos buenos manotazos, su culo de crema.

Caliente, preparado y bien untado, el culo del joven pedía polla a gritos.
El mío también, pero era apenas un susurro.

Con la polla bien dura y preparada tras mi mamada, mi hombretón se enfundó un preservativo y comenzó a follar a nuestro joven desesperado.

Mientras duró las cuatro embestidas, y nos ibamos morreando, al parecer no satisfecho del todo, el joven pidió parar y continuar la follamienta con aquel pollón de silicona.
Ya que lo había traido, buen uso le quería dar.
Rebosante de crema, el culo ofreció buen cobijo a gran parte del instrumento en cuestión con el que se lo estaba follando.
Mientras, mi machote me hizo tumbar patiabierto junto al joven, y mientras con la mano derecha movía graciosamente en un mete y saca el gigantesco dildo, a mí me comía la polla.
Quien dijo que los hombres no son capaces de hacer dos cosas a la vez?.

Al cabo de un rato, acabo dejando el arma de silicona, y comenzó a centrarse en exclusiva a comerme el culo, mientras tiraba de la cadenilla de mis pezones.

Yo estaba tocando en el séptimo cielo, pues la sobreestimulación era considerable, y la comida impresionante.
Suficientemente satisfecho o decepcionado y abandonado, el joven marchó.

Comenzó a lubricarme el culo con aquella crema con olor a manteca, y poco a poco fue follándome con los dedos. Primero uno, luego dos.
Mientras no perdía bocado y seguía comiendo de mi polla. El momento era muy intenso. 

- Córrete !,- me pidió con su masculina voz y lasciva mirada. Y como el chorro de espuma que sale al descorchar una botella de cava, una tremenda corrida surgió disparada hacia su cara.
La leche que no se le quedaba en el rostro, caía sobre mi vientre.

Después, aún tonteamos un buen rato, con besos y pezoneo.

Mientras bajaba las escaleras que hay junto a la playin room, camino de las duchas, sentí una voz.
- Joven, joven !, decía, y suponía de debía dirigirse a mí, pues no había visto ni cruzado con nadie desde que había salido de la cabina.
Me giré, y vi al tipo redondito, simpático y hablador con el que había tonteado en uno de los aperitivos del principio de aquella tarde.
- Qué!, al final te has liado?, Te lo habrás pasado bien, no?, - preguntó con una sonrisa picarona.
- Que sepas que la próxima vez no te escapas !.
Días más tarde me lo encontré en la sauna Nova Bruc, y no me hizo ni caso.

Cuando llegué a las duchas, allí estaba el hombre de ensueño que tanto me había hecho disfrutar aquella tarde.
Con un poquito más de luz, los cuarenta años que me habían parecido que tenía se alejaban rondando más la cincuentena. Posteriormente, en los vestuarios me crucé con el joven, que también aumentó su edad aparente y más bien parecía estar entre sus 35/40 años.
No obstante, con más luz, ninguno desmerecía.

Pero mientras, allí en las duchas, cruzamos unas pocas palabras más, con miradas ávidas de retomar la acción por parte de ambos.

Pero teníamos que marchar.
Y yo, particularmente, quitarme el intenso olor a manteca.


14 de mayo de 2014

Aperitivo de pollas en la Condal




En general, me fastida tremendamente cambiar de planes una vez he tomado una decisión.
Y más particularmente cuando ya está el plan está en proceso de realizarse.

Una vez más, camino de Nova Bruc, tuve que desviarme por coincidencia con una compañera de trabajo, y opté por dirigirme a la sauna Condal, que me pilla un poco menos de paso, aunque esta vez iba con tiempo.

Al menos, tuve un inicial consuelo al ver que era el día del cliente, y la entrada costaba "solo" 14 euros.
Siendo así era de fácil de imaginar que habría más gente que en un día normal, y así me lo pareció mientras me cambiaba en los vestuarios.

Sin embargo, debía ser la hora del cambio de turno, porque en realidad se estaba yendo más gente de la que entraba, y al poco, un cliente del local me corroboraba que aquella tarde había poca gente.

- Mejor-, pensé.

Aún no había completado el primer recorrido de reconocimiento, cuando en el cuarto oscuro del primer piso me pilló un tío que me puso rápidamente a mamar.
Me sonaba de la sauna Nova Bruc, pero no estaba seguro.
Al poco de comenzar la faenilla ya me propuso ir a una de las cabinas, pero me negué.
Entonces me arrinconó, dejándome poco espacio para moverme, y de la gente que se acercaba para participar, sólo a uno dejó darme polla extra.
Pero esta no era de mi agrado, por lo que que no le presté ninguna atención.
Y aunque hubo algún intento de otros por acercarse, no les dejó.
Seguí con una intensa mamada, hasta que se corrió sobre mí.

Me limpié y sequé con la toalla y proseguí con el paseillo.

Curiosamente, ese día, recibí las miradas lascivas de unos cuantos tíos, cosa que me sorprendió, y algunos de los cuales no estaban realmente nada mal.

En una de las ocasiones que me metí en la playing room de arriba, uno, que comenzaba a tontear con otro, al verme, le dejó con las ganas, se dirigió a mí, situándose a mi lado derecho y abordándome con toqueteos y palabras.
El despechado también se acercó con la intención clara de liarse, pero el otro no le dejaba. Se interponía intentándole darle la espalda.
Y acabó marchando.

Aprovechó el avasallador para proponerme ir a una cabina.
Que manía!, joder!, la gente con quererse encerrar en una habitación sin saber si hay un mínimo de química y se congenia.
El chaval no estaba mal, tipo redondo, simpático y hablador, rondando la treintena.
Pero no. No me apetecía encerrarme con nadie.
Al menos, todavía.

En una de las siguientes rondas ví como me seguía un tipo joven, delgado, con cierto aire magrebí.
Me metí en el cuarto oscuro para comprobar si mi percepción era cierta, y así fue.
Entró detrás mío, y tras tocarme los pezones, sin muchas contemplaciones me empujó la cabeza por el cuello para agacharme y mamarle, cosa que hice.
No bien había comenzado y percatado que aquella polla no era de mi agrado, oí como decía:"quiero culo".
- Y una mierda!-, pensé.
Estaba más que convencido que aquel tipo era el empalador del cine Arenas.
- No!, Lo siento -, y así le dije, se marchó tal cual la otra vez.

Quise quedarme un rato en la sauna de vapor, como me suele gustar hacer de tanto en tanto, pero aquel día apestaba a orines. Y no había nadie dentro.
Así que no me quedó otra que seguir dando vueltas.

Subí de nuevo a la playing room, y allí en medio, un tío solo, nada más verme entrar, se saca la toalla y me muestra en toda dimensión su gran pollón.

Y oye, uno no es de piedra, y presto me arrodillé ante él y comencé a dedicarle mis atenciones.
Se formó enseguida un corrillo de tíos que miraban.
Supongo que molesto, me pidió de continuar en una cabina, y esta vez, si que accedí.

Mientras cerraba la puerta, el muchacho se deshizó de las toallas y se espatarró a lo largo de todo el camastro ofreciéndome para mi solo, su enhiesta hombría.

Pude disfrutar de la misma durante, tal vez, un cuarto de hora o incluso veinte minutos, no lo sé.
Cuando vivo una mamada pierdo la noción del tiempo.
Podría haber sido más, pero su extrema pasividad, tal que no hacía absolutamente nada más que sentir como se la comía, me empezó a aburrir.
Necesitaba un poco de interacción, morbo o algo de caña, y lo único que estaba consiguiendo es que se quedara dormido.
Paré, así se lo dije y nos salimos.

Volví a la sala de juegos y ya enseguida me lié con dos, que entre ellos, como mucho se tocaban.
Yo me dispuse a mamárselas.

No bien transcurrieron unos minutos que ya se había formado el tradicional corrillo de estas situaciones.
Muchos tíos con el rabo colgando dispuestos a ser satisfechos con un trabajito oral.
Unos se acercaban más, otros menos, otros se la meneaban mientras que otros simplemente la lucían o se la palpaban por encima de la toalla.

- Es que tengo que hacerlo todo yo?, pensé.- Porqué no se deciden y me cogen de la cabeza y me dan, o directamente me la meten en la boca?-

Un tanto fastidiado, me incorporé, tanto para estirar las patas como para ver un poco con más detenimiento y cercanía de los supuestos activos que me rodeaban, y allí, justo a mi lado, se hallaba él.

El hombre perfecto !.


(Continuará)


11 de mayo de 2014

Conchita Wurst




Ayer el festival de eurovisión nos volvía a sorprender con un fantástico espéctaculo de música, canciones, coreografias, puestas en escena, y una más que merecedora ganadora, Conchita Wurst, representado a su país, Austria.
Guste más o guste menos, no se puede negar la espectacularidad del evento, como la calidad de muchos de sus artistas, independientemente de los muy diversos estilos, como suele ser habitual, presentados.
Un festival indefinible, en tanto que casi todo vale, desde baladas a rock duro, pasando por folklorismos varios a géneros difíciles de clasificar.
Unos con más calidad vocal, se sobran y bastan en el escenario, y otros con menos, necesitan recurrir a coreografías a veces imposibles.

Este año, Conchita Wurst, con una actuación impecable, voz espectacular, sin bailarines, ni artefactos varios, se bastó ella sola y la inmensa mayoría de las mejores puntuaciones de todos los países, vecinos o no, incluso con gustos más tradicionales, morales o conservadores, todos la votaron.
Las vecindades, los afectos y la proximidad cultural influye en cierta medida, pero casi nunca es determinante si la canción no arranca el voto de la mayoría de los públicos, fáciles de influenciar con una buena puesta en escena, independiente de la calidad musical, y por la mayoría de jurados, en la que se supone existen expertos musicales y gente afín a ese mundo.

¿Pero que hago yo hablando de Eurovisón en este blog, que de musical o actualidad tiene poco, por no decir directamente nada?.

Tranquilos, no voy a hacer un análisis detallado, ni polemizar si la ganadora era la mejor, si habían otras más dignas, etc, etc,... ni enaltecer, ni mucho menos criticar, aquello que supuestamente debe ser defendible por ser propio.

Wurst, en alemán, significa salchicha, como ya todo el mundo sabrá y posiblemente se convierta ya en una de las palabras alemanas más reconocidas. Y ya sólo por eso sería motivo de atención porque a este perro le gustan mucho todo tipo de salchichas, tanto las comestibles, las que alimentan, como las otras, comestibles de otro modo y que, de otra manera, también alimentan.
Por otro lado, en concreto a un tipo de salchicha, aqui se les llama "de Frankfurt", lo que en otros lares se llama a los hotdogs o perritos calientes, y aquí tenemos otro punto de conexión por partida doble: perrito y caliente.

El otro día leí en diversos diarios digitales, con motivo del festival y relacionado con Conchita Wurst, en la propia redacción de la noticia que la etiquetaban directamente como Drag queen en unos, y como transexual en otros. No había tono despectivo en las noticias, pero si evidente simplismo e ignorancia.

Hasta donde creo saber, Conchita Wurst no es un transexual, ya que no ha sido operada para cambiar nada, ni siquiera de pechos.
Dragqueen, tampoco, pues si bien se viste y actúa de mujer, no hay para nada una hiperfeminización de rasgos y maneras, y la barba es un buen indicador en este sentido, si bien si hay una intencionalidad de creación artística de un personaje, independientemente de la inclinación sexual del artista.
Simplemente travestí? No sé, la definición se me queda corta, o CrossDresser, más usado últimamente, pero ambas las veo como con algún componente de intencionalidad más sexual (morbo, placer).

Yo, simplemente, la definiría como transformista, pero claro... este término no vende.

Ese es el motivo del post, como definiríais a esta ya, indudablemente, pedazo de artista ?

Aquí os dejo dos videos.
El primero es el video oficial de la canción con la que ganó: Rise like a Phoenix.
El segundo es la actuación en directo de su paso y triunfo por el festival.







4 de mayo de 2014

Días de récords




Casi como en una alineación planetaria, cuatro hechos significativos para este blog se han producido consecutivamente en apenas 10 días.
  1.  Día 24 de abril: Record de visitas en un dia: 622, cuando la media diaria ronda las 350 visitas.
  2.  Día 27 de abril: Consigo publicar el post nº 200.
  3.  Día 30 de abril: Record de visitas en un mes: 12.032. 
  4.  Día  4 de Mayo : Alcanzo la nada desdeñable cantidad de 200.000 visitas.
De las cuatro, sólo es mérito mío es haber llegado a la publicación del ducentésimo post.
El resto es gracias a vosotros, mis sufridos lectores, repartidos muy desigualmente por todo el mundo.

Así, el ranking en la procedencia de las visitas lo ocupa España con el 85.5 % , en segundo lugar USA con el 5.6 % y en tercer lugar, México, con 0.8 % de las visitas.

Extremadamente desiquilibrado, pero por otro lado tampoco es de extrañar cuando se trata de un blog tan personal y basados en hechos tan locales.

Si hablara de cualquiera de los otros temas que me gustan, motivan, interesan o de alguna manera llaman para bien o para mal mi atención, este blog sería más generalista, con infinidad más de visitas y de procedencias más variadas.
O si, simplemente, fuera un blog más visual y menos lectura, con abundancia de fotos eróticas, los resultados serían muy diferentes.

Uno podría pensar también que las visitas de los post publicados se reparten más o menos equitativamente.
Y nada más alejado de la realidad.

200.000 visitas repartidas entre 200 post salen a 1.000 visitas por publicación.
Pues no, sólo 8 post superan las 1.000 visitas, destacando en primer lugar "Cine Arenas", publicado el 2 de agosto de 2011, con más de 16.500 visitas ( el 8.2 % del total ) y 106 comentarios a fecha de hoy.
En segundo lugar, a una distancia más que considerable está el post "Blue Star" del 4 de marzo de 2011 con 6.700 visitas, y en tercer lugar "Erotixx", del 13 de Febrero de 2011 con 5.600 visitas.

Llama la atención que los tres sean básicamente de descripción de locales, y publicados en los primeros meses del blog. 
También es normal, pues a más tiempo pasado, más acumule de visitas, y son post por decirlo de alguna manera, intemporales e impersonales.

En el lado opuesto hay unos cuantos posts que ni siquiera llegan a 100 visitas.


  • Areneando III - Sombras : Breve post de reflexiones sobre mis quehaceres en el Arenas y la gente de allí. 94 visitas , publicado el 4/4/2013.
  • Cervezas : Sobre una noche que el principal responsable y protagonista acabó siendo las cervezas : 91 visitas, publicado el 4/12/2012
  • Despedida nocturna (1ªparte) : Primera parte de la última noche de vacaciones con una pequeña ida de olla . 81 visitas, publicado el 15/11/2012.
  • Tres !!! : El día que en el Erotixx conseguí tres folladas consecutivas, 81 visitas, publicado el 25/03/2011.
  • Snowdreams (sueños de nieve): Post sobre un local al que no he vuelto. 74 visitas, publicado el 19/3/2011.

Y aunque todos son hijos míos y los quiero por igual (Bendita mentira, jejeje...) da cosilla que otros post mucho más sentidos, a los que les he dedicado más cariño y esmero en escribir, no sean tan leídos.

Esto sí que me llama mucho la atención.
Hay publicaciones que las escribo con más desgana que otras, y acaban siendo, no necesariamente más leídos, pero sí más comentados.

En fín...
Gracias por estar ahí :-)


Otro intento en pocos días.




Me sucede frecuentemente que un mismo detalle se repite en el encuentro siguiente, como por ejemplo, que en dos experiencias seguidas hace ya tiempo, y en el mismo lugar, a dos tíos diferentes les dió, como excitación preferente, el meterme los dedos de la mano hasta lo más profundo del gaznate hasta llegar a producirme arcadas (Creo que no llegué a contar estas experiencias).  O a veces no sólo es un detalle, sino la experiencia entera, como publicaba en el post Dos tardes (casi) idénticas , o en el post Dos pollas,

El caso es que, en mi siguiente escapada, me dejé caer en el cine Arenas.
Apoyado de costado sobre la pared, en el minicine, aún me estaba acostumbrado a débil luz del lugar.
No hacía ni cinco minutos que había entrado, cuando sentí unas manos que, decididamente, palpaban mi culo.
Al ver que no había rechazo, el tío me susurró al oído, por detrás, que lo siguiera.
Antes de contestarle, me giré a ver de quién se trataba, y resultó ser un chaval joven, de veintitantos años, delgado, con aire y acento magrebí, ni guapo ni feo.
Acepté seguirle por aquello de la curiosidad, aún dudando si se trataba de un chapero,
No me había hablado de sus encantos, ni dejado palpar la mercancía, ni hablado de cobrar nada, por lo que lo de chapero lo ponía en cuestión. Ni tampoco dijo lo de "Vamos al lavabo".

Me llevó al cuarto oscuro pequeño, arrinconándome justo detrás de la columna, posiblemente el punto más negro de todo el cine.
- Chupa,- ordenó escuetamente, mientras se sacaba el cipote.
Y ya veis la orden, menuda orden !, con lo poco que me cuesta amorrarme y mamar.
Claro que, otra cosa, es que continúe, como fue el caso.
Si bien la situación me daba morbo, como también no podía ser de otra manera, había dos cosas que no me acababan de convencer.
Algo instintivo, y no sabía qué, y otra su polla, que si bien tampoco sabría decir el porque.
El caso es que apenas estuve unos segundos agachado.

Cuando me incorporé, y comento que yo ya tenía los pantalones a la altura de los tobillos cuando me dispuse a mamar, el chaval, sin más preámbulos me dijo: "Dame culo".
Si hubiera habido más luz, el tío me hubiera visto la cara de extrañeza que puse.
Con apenas tocarme, me pide que le acompañe, y sin apenas mamar, me pide ya follarme el culo?.
Todo excesivamente rápido.

- Sin preservativo, no- le contesté.
- Sólo la punta,- replicó, con la más típica y mentirosa de las frases usadas en estos casos.

No bien llegué a contestar, que me dió la vuelta y no sé como, me elevó un palmo sobre el suelo, de manera que, en cuestión de décimas de segundo, mirando hacía Cuenca, caía a plomo sobre su erguido miembro.
El grito, de haber entrado, ya digo yo, hubiera sido desgarrador, entre estrecho que soy, lo poco trabajado que lo tengo, la ausencia de lubricación y lo larga que la tenía.
Pero quiso la fortuna, que por milimetros resbalara hacia afuera. Con lubricación, igual ahora aún me estaría reponiendo de la costura de mis entrañas.

Yo no sé si solté un rebufido, si me cagué en Dios y en su madre (con perdón) o la furia iluminó mi cara como un tizón encendido, pero el tío salió, literalmente por piernas.

Me sentí bastante mal, que en dos veces consecutivas, me hubiera sentido violentado.
Con todo, apenas habían pasado 10 minutos desde que entrara, y si bien llevo una temporada que no estoy más allá de una hora, esta vez no estuve ni eso.
Di cuatro vueltas, más para calmarme que para otra cosa, y me largué.

Otro amago de violación?