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30 de julio de 2014

El cipote francés




Así que allí me planté.
Después de haberme zampado 5 pollas durante el rato que había estado en el sex shop El Sofa, me apetecía un poco de relax.
Había leído que el local había cambiado de dirección y me preguntaba si eso, a su vez, se había traducido en algún cambio en las instalaciones y horarios.
No recuerdo lo que costaba la entrada los años anteriores, pero los 12 euros que me clavaron me pareció exagerado, si bien sigue siendo más barata que cualquiera de las saunas de Barcelona.
Y nada aparente de las instalaciones había cambiado. Seguía igual de cutre, oscura, pequeña, y en la salita del video, con el olor desagradable a moqueta húmeda.
Solo el barman, al menos ese día, era nuevo y simpático, cosa a agradecer.

Tras aligerarme de la poca ropa que llevaba me metí inmediatamente en las duchas, donde un tío de gimnasio, buenorro de entre 25 y 30 años, se estaba plácidamente enjabonando.

- Te gusta chupar pollas?,- me preguntó en claro castellano y a bocajarro, sin siquiera saludar, aquel tipo de cuerpo escultural, nada más me vió.
- Desde luego, esta es la ducha de las sorpresas-, fue lo primero que pensé, recordando experiencias del año anterior.
- Si, claro... por?-, acerté a contestar y preguntar, una vez recuperado de la sorpresa.
- 30 euros -, soltó así, sin más.
- Treinta euros?, Que yo te pago a tí o tu a mí?,- le pregunté atónito, pues por el tono empleado, y tal como lo decia, no me quedaba nada claro su proposición.

Y cualquiera que lo oyera hubiera tenido la misma duda.
Claro que si le añadíamos la visión, como evidentemente era el caso, resultaba hasta cómico el hecho de dudar, pues con aquel cuerpazo que Dios le dió, comparado con el que el diablo me castigó, la dirección de la transacción económica resultaba más que clara.

Tu a mí-, me aclaró-
- Ah, no!. Yo no pago por mamarla,- le contesté - sin mostrarme ofendido y sin entrar en el pequeño detalle que me acababa de zampar cinco pollas gratis hacía apenas unos minutos antes.
- Pero aquí se puede, no?, continuó, refiriéndose si en la sauna se podía chapear.
- Ni idea. Pero si lo intentas y te puedes sacar una pasta, pues bienvenida sea, no?,- le contesté sin tapujos ni prejuicios.
Siguió una breve conversación sobre la sauna, quien la frecuenta, como estaba el ambiente ese día y de donde eramos cada uno.
Él era de Madrid y marchaba. Yo de Barcelona y llegaba. 

Había unas diez personas, gente normal, buen equilibrio entre joven y madura.
Aunque se veía cierta intencionalidad en las miradas de alguno de ellos, yo estaba saturado y lo que me apetecía era relajarme.
Me metí en la piscina, que a veces se activa aún no se como, con chorros a modo de jacuzzi.
Dos tíos, uno de los cuales no tardó nada en marcharse.
El que se quedó era un madurete, sobre los cincuenta y pocos, tal vez, pero bien llevados, guapete, peludito en su punto justo y bien puesto, de vello corto y recio. Se me antojaba con un aire francés que, a la vista resultaba exquisito.

Poco a poco se me fue acercando hasta que llegó a rozarme con sus piernas. Luego su mano se posó sobre una de las mías, y siguió con una suave, aunque tímida estimulación pezonil. 
Y uno que es muy agradecido y gusta de corresponder posó su mano sobre su miembro ya erecto, y no pudo evitar en ponerse boca a la obra, iniciando una mamada entre aguas, burbujas y salpicaduras varias.

Hasta que entre algún discreto morreo, y paja y mamada, un buen chorro de espesa leche blanca surgió de su cipote para acabar mezclándose con las cálidas aguas de la piscina.
Una guarrada, lo sé.
Quiso también corresponder, y por segunda vez aquella tarde, me corrí. Otra guarrada, pero no quedaba casi nadie.

- Thank you,- me dijo, con una tímida sonrisa en los labios.
- Thank you?, Eso no es francés!,- pensé, me tendría que haber dicho 'Merci beaucoup'.

Intercambiamos en el vestuario cuatro palabrillas con mi inglés macarrónico, y pude averiguar que ciertamente era súbdito de Su Majestad la reina de Inglaterra.

Mi gozo en un pozo. 



21 de julio de 2014

Empacho de pollas (O casi).




La simple necesidad de comprar lubricante fue lo me decidió ir en primer lugar al sex shop El Sofá, en lugar de comenzar por la sauna.
En la web Rollo XY, foro de cruising de la Comunitat Valenciana y Murcia, había dejado escrito que, muy posiblemente, acudiría al sexshop entre las 16.00 h. y las 21.00 h., con lo cual, siendo así las 17.00 h. entraba dentro del margen.
Realmente no sé para que me molesto en dejar este tipo de anuncios, ya sea en este tipo de foros o en el facebook porque jamás ha dado la casualidad que me haya encontrado con alguien que, habiéndolo leído, haya acudido.
Pero bueno, siempre está el por si acaso. 

Me sorprendió gratamente encontrar unas 10 personas, algunos de los cuales se fueron renovando en el transcurso del ratillo que allí estuve, e incluso de últimas vi a una tía que algo hizo con su acompañante en un rincón oscuro y discreto del local. Más no sé, pues eso sucedió cuando ya me iba.
Diría que había más personal que cualquiera de los día del año pasado en el que, curiosamente también fue mi primera visita de mi estancia vacacional.
Aunque tampoco resulta tan extraño pues por la tarde poca cosa hay abierta.

Nada más entrar, un tipo larguirucho, en su larga cuarentena, ni corto ni perezoso, como debe ser en estos sitios, pues para eso se va, tras escanearme con mirada, se sentó en unos de los sofas del cuarto de videos gay, y se sacó la polla, claramente ofreciéndomela.

Empezaba bien, primer lugar, primer cruce de miradas y toma polla !.

No me andé con prejuicios ni  mogijaterías.
Si con descaro me la ofrecía, con descaro se la comería.

Hay que decir que su tiesa y larga polla también estaba en consonancia y proporción con su dueño.

Y así, primero medio tumbado, y tras un par de acomodes por su parte, acabé con los pantalones bajados y arrodillado en el suelo, para zamparme aquel pollón con mayor comodidad.
Un señor mayor, desde el sofa delantero, no perdía detalle de la comida en 3D que a la vista se le ofrecía, pasando del video pantallil.

Cuando todo parecía preparado para recibir una húmeda recompensa, se guardó el rifle, se levantó y marchó.
Igual ya estaba preparado para descargar con la parienta,- pensé.

Entre el personal de aquella tarde había un par de señores mayores, un tío joven y buenorro, otro guapetón sobre la treintena y el resto estaría sobre los cuarenta años, en general, más o menos bien.
No era un congreso de juventud y belleza, como parezca que tenga que ser, por obligación, los locales que minimamente huelan a gay, ni un club de jubilados como parezca que tenga que ser los cines que huelan a algo sexual.  

Y excepto uno que tenía la polla que asomaba tímidamente por su bragueta, mientras se la toqueteaba sin mucha pasión ni aparentente ganas de excitar al personal, y otro que hacia lo mismo, pero por sobre del pantalón, los demás tenían una actitud bastante de heteroreprimido, de un te como con la mirada, pero no muevo ni las pestañas no vaya a ser que se me note.

Claro, y así, uno no sabe muy bien como actuar.
Y ante estas situaciones, sólo hay una cosa clara.
Pretender que te vengan detrás es como harto muy difícil, y si haces contacto con alguien, será con el mínimo roce e implicación posible por su parte, no vaya a ser que les guste y se animen.
Pero casi siempre acabarán estando dispuestos a dar polla.

Y como combinar esa conjunción de actitudes contradictorias de querer, pero no querer, de poder, pero no atreverse.

Alguno acaba pajeando a otro sin dejar de mirar la peli hetero porno del video de la sala en cuestión, otro de pie detrás del mostrador con cara de poker, esperando que alguien se meta debajo y se la mame, como así ocurrió, fuera de la mirada de terceros, y otros esperan que haya alguien en la cabina de los glory holes para meter la polla por alguno de los agujeros disponibles, donde la fricción se reduce exclusivamente al punto de placer expuesto, sin comprometer otras partes del cuerpo, sin cruce de miradas y arrebatando la posibilidad de sensuales roces con las manos.

Y así, el que escribe, conociendo el percal y cansado a veces de estas tonterías y pajas mentales ajenas, se fue para la cabina, donde sin llegar a cerrar la puerta, se desprendió de la mochila y la camisa, y bajándose los pantalones cortos y quedándose con el calvito al aire, se puso en cuclillas a esperar que alguna linda verga asomara por aquellos agujeros de la gloria.

Y no tardaron a desfilar, como así estaba escrito, cuatro hermosos pollones, que casi seguidos sin apenas tiempos de demora entre ellas, como si hubieran estando esperando el turno correspondiente.

Engrandecen y hacen aumentar el tamaño de las pollas los glory holes?

Porque sólo una de las cuatro, la del treintañero guapetón entraba en la categoría de tamaño estandard, la cuál pude luego saborear con más tiento dentro de la cabina, pues después de la mamada inicial, se atrevió a entrar.
Dos de las otras eran realmente pollones, pasivos pero pollones. Asomaban por el orificio y quietas se quedaban para ser debidamente mamadas por un servidor.
Y la última que me tocó mamar, entraba en la categoría de pollones tipo A, aquellas que te obligan a abrir al máximo la boca, en la que apenas entra la punta del capullo y te disloca la mandíbula como se les ocurra follartela.
Y esta era una de ellas, activa, pero afortunadamente, el tabique del glory hole limitó notablemente daños colaterales.
Incluso llegué a correrme mientras comía una de ellas, no recuerdo cual.

Comenzaba a estar empachado de pollas, cuando menos, saciado por aquella tarde.
Y sí, eso puede ocurrir, como alguién me preguntó un día por el face.
Esto no habian sido cuatro choricillos comidos con pausas en una hora, sino cuatro grandes bratwurst zampados en apenas media hora.

Mientras me vestía y recogía mi mochila acabó entrando un tipo morboso con cadenita en el cuello con el que hubo algún tocamiento, pero ya no estaba por la labor.

- Has triunfado, eh?-, comentó el guapo treintañero de la polla standard, al cruzármelo en el pasillo poco después de salir de la cabina.
- Sólo han sido 5 pollas-, le contesté, advirtiendo cierta expresión de asombro al pronunciar la palabra "sólo".
- Claro, que dicho así suena un poco raro-, proseguí como para justificarme.  
-Quiero decir que no las he exprimido hasta el final, (cosa totalmente cierta, ya que ninguna se había corrido) y que ha habido más pasión y dedicación en unas que en otras. (cosa inevitable, pues simple hay algunas que gustan más).

Intentaba justificarme con aquella explicación para hacerle ver que el número no importa para lo que el llamaba triunfar, acordándome de otra ocasión en que uno se le ocurrió preguntarme cuantas pollas me había comido aquella tarde, y salió literalmente corriendo cuando se lo dije.

- Me has cortado el rollo-, dijo aquel tío para justificarse, aunque luego, al rato, volvió tras de mí.  

Después de un par de paseillos, decidí marcharme a la sauna a descansar de aquel inesperado inicio de vacaciones.

Porque realmente quería descansar... pero no fué del todo así.



9 de julio de 2014

El ecuador




No.
No voy a hablar ni del país, ni del eje terrestre, sino del de mi semana vacacional.
Justo ahora estoy en él.
Ha pasado la misma cantidad de días, que días me quedan. Buen momento para hacer un pequeño balance de como me están yendo.

Hasta la fecha he visitado locales ya conocidos como el Bears Bar (3), New copper (2), Sexshop El Sofa (2), Sauna H20 (2) Lovers (1), Mercury (1) y un nuevo copper (1) que no sé oficialmente como se llama, y el tunel del barranco del xixo (1).

La ambientación, por lo general, lo dejaré en un más bien tirando a regular.
Y como me lo estoy pasando en estos lugares, se queda entre un regular tirando a bien.
Pero un bien sin excesivo entusiasmo debido principalmente a mi estado de ánimo, que no es malo, no os preocupéis, sino que estoy como muy reflexivo de lo que voy haciendo y me voy encontrando.

Basándonos en los borradores de lo que se convertirán en los relatos de los próximos meses, podría decir que el primer día me ocupa cuatro páginas de word, el segundo día me ocupa media página y el tercer día, tres páginas.
Y cuando hablo de borrador, me refiero a eso, apuntes y  notas de frases, situaciones, actos, percepciones que luego puedo desarrollar recurriendo simplemente a la memoria.

De comer, habrán pasado por mi boca unas 16/18 pollas aproximadamente, comidas todas con diferente aficción y entusiasmo, pues entre ellas están desde las que me he recreado, hasta las que apenas han estado unos segundos.
De follar, me han follado la friolera cifra de 6 veces. Ciertamente increíble.
Y una vez yo, en plan activo. Dificil de creer también.
He hecho una espectacular comida de culo, y otro tío me la ha hecho a mí.

Huyo de la rutina diaria, aparco problemas,  para meterme en otra rutina semanal de playa, comidas, lecturas, duchas, paseos, de día. y cervezas, locales y sexo de noche.
Parece que si un dia no fuera a la playa o una noche no saliera y tuviera sexo, estuviera perdiendo el tiempo.

Eso mirando hacia atrás.
Y hacia adelante, que queda?
 

6 de julio de 2014

Expectativas




Hasta hace apenas diez días, no habia tomado ninguna decisión, y desde el momento que lo hice, todo fueron dificultades y palos en las ruedas para evitar que la escapada siguiera adelante.
Como si las azarosas posiciones astrales coincidieran en una cuadratura o una alineación nefasta, o los Dioses conjuraran contra mí. Qué sé yo!.

Sin embargo, aquí estoy.
Con seis días por delante de paz, sol, playa, lecturas, paseitos, cervezas, y desconexión casi absoluta. Y seis noches perrunas, en las que cualquier cosa podrá pasar.

Así, hace dos años llegué con cierta ansiedad, en tanto que me metía en zona desconocida y la información que disponía no era ni abundante y encima confusa, e incluso contradictoria.
El resultado fue más que aceptable.
Todas las noches, exceptuando la primera, fueron de ligues de zonas penumbrosas, cruising en locales y cuartos oscuros donde el idioma predominante era el de las manos, roces, toques, para pasar a mayores, y luego un bye, ciao o adiós.
Cuando hablo de locales, básicamente me refiero al BearsBar, que cada noche estaba lleno, y alli pasaron la mayoría de mis andanzas.
Otro que estaba siempre lleno era el Peppermint, pero allí, aparte de encontrarme muy a gusto, no me comí ni una rosca, ni por casualidad.
El resto de locales, desiertos o casi.
Y la excepción del primer día, fue al poco de entrar al primer local de visité, me lié con un oso vasco de los de revista, joven,guapo, con barba, peludete y pollón de los que me quitan el hipo, y al cual anduve mamándosela en cada rincón que se le antojaba.

El año pasado ya fui mucho más tranquilo, conociendo el terreno, solo me preocupaba en cuanto tiempo dedicar a locales nuevos que tenía previsto visitar, sin que me quitaran demasiado tiempo de mi local fetiche del año anterior.
Pero para mi sorpresa, la afluencia de público fue considerablemente menor todos y cada uno de los días, así que tuve tiempo para diversificarme.
Y si bien algún escarceo hubo del tipo del año anterior, muchos de los ligues habidos se originaron en las barras de los locales en cuestión.
Cosa ciertamente inaudita debido a poca propensión y experiencia a actuar de esta manera.
Algunas de las experiencias fueron realmente memorables.

Y este año que sucederá?

Pues he llegado hoy, y ya han pasado cosas.