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27 de noviembre de 2014

Y yo, mientras tanto...





A pesar de que aquel día la sauna estaba muy concurrida, la primera hora me resultó tremendamente decepcionante en cuanto a sexo se refiere.
Sólo dos señores muy mayores intentaron mamármela, uno en sauna de vapor, y el otro en el  cuartito oscuro junto vestuarios, ambos en un momento que estaban los lugares muy concurridos.
Y por mi parte, en esa primera hora de la tarde, no me comí ni una sola polla !!!.

Sí, así es por increible que parezca.
Visto desde una retrospectiva 'histórica' parecería imposible que en tanto rato no me hubiera decidido o tenido ocasión, pero desde una visión reciente, ya no tanto.
Últimamente parece que me hayan impuesto un régimen estricto, pero no sé si es el problema soy yo o son las pollas que se me puedan poner a tiro.

Así hubo algún roce, meras palpaciones para comprobar la carnosidad, algún intento de mamada por la otra parte, todo cosa de segundos...
Por un lado, tantos cuerpos juntos ávidos de sexo, parecía dejarlo todo dispuesto para una orgia descomunal, pero por otra parte, tanta gente aglomerada en algún rincón en concreto, a veces impedía pasar de un lado a otro, se quedaba uno inmóvil y si ni tan siquiera poderse agachar para trabajar los bajos a nadie.

Al final, me enrolle con un sesentón machorro, buen cuerpo, pollón hinchado, cockring de cuero, con poppers que de tanto esnifaba, que ya estaba liado, de pie sobre el asiento de obra del minicine, mientras una ya se la estaba mamando, y otro le tocaba.
Me acerqué, y al percibir que por allí andaba yo, me hizo gesto de que me acercara y no dude mucho ni me hice el remolón.
Se la comí allí mismo de pie,  luego bajó del asiento y se la seguí comiendo. Hubo algún morreo, hasta que se tumbó en una de las hamacas donde le seguí devorando ansiosamente el rabo, siempre rodeado de un par o tres de tios más, que iban haciendo lo suyo, y alguno, de paso, me la mamaba también.

Fue uno de los momentos que más gente había en el minicine, con varios puntos de interés, entiéndase que otros tíos hacían sus otras cosas, y aparte del video que nadie miraba.

Estuve entretenido unos diez minutos, más o menos, hasta que me cogió cierta incomodidad de estar semiagachado. Como el tipo tenía quien le comiera, me fui sin mucho remordimiento.

En la sauna seca me pilló por banda un tío mayorcete que me hizo una breve mamada hasta donde le dejé.

Ya estaba, de hecho, ya por irme, pues eran las seis, un tanto frustado de como había ido la tarde ya que aunque la experiencia en el minicine había estado bien, el resto me habia parecido haber estado perdiendo el tiempo.
Otra vez constataba que más gente no garantiza más experiencias intensas.
Aunque si se incrementa. tal vez los intentos frustrados de acercamiento por ambas partes.

Aunque más que sensación de haber perdido el tiempo, era el no haberlo aprovechado del todo.
Una cuestión de matiz.

Dando por acabado la visita, me metí en la sauna vapor, y en el intento de esquivar a uno que salia, tropecé con el surtidor de vapor que hay en el suelo, (creo que lo es) junto a una pared, aunque un poco separado, haciéndome un daño considerable en los dedillos del pie derecho.
De haber habido mucha gente  hubiera pasado inadvertido, pero apenas habían en ese momento seis o siete personas, así que fui un poco el  foco de atención.

Dolido me fui hasta la otra punta, semicojeando, cuando un tipo me preguntó que me había pasado, con un 'guapo' que se le escapo de los labios. A veces, me gusta que me mientan.
Aún no había acabado de contarle, que ya me estaba magreando y chupando la polla.
No obstante, no se me subía, porque mi foco de atención aún estaba en el dolor de pie.
Pero el tipo no desesperó, y a los pocos minutos, mi polla ya comenzó a reaccionar como era debido.

A partir de ahí, el tío, sentado siguió con un toqueteo de culo y piernas mientras me devoraba la verga.
Se incorporó y sin dejar ni un momento mi trasero tranquilo, comenzó un intenso morreo de los que te chupan toda la cara, cosas que normalmente detesto, pero que con el sudor y calor reinante casi agradecia. Y de hecho, mal no besaba, así que..

En un momento dado, se agachó de nuevo para trabajarme los bajos, me dió la vuelta con habilidad, y comenzó a comerme con el culo con auténtico frenesí.
Me hizo inclinar hacia los asientos de obra mientras tomaba él mejor postura. Un tío de los que habia sentado se corrió hacia donde estábamos, pero aún lejos de que yo pudiera hacerle nada.
Me volvió a comer la polla tras darme la vuelta, y de nuevo, en posición de mirar a cuenca, siguío con mi culo, hasta que intentó follármelo con aquella gorda polla que llevaba incorporada.

Era más que obvio que aquello no era posible, así que no insistió mucho en su labor insertiva.
Se tumbó sobre el banco inferior y prácticamente me hizo sentarme sobre su cara, para él con más comodidad disfrutar de mi dilatado, lubricado, mojado y caliente ojete.

Quedaba yo de pie, inclinado y encaramado hacia el centro de la sauna, apoyando mi culo en su cara que reposaba en el banco, gimiendo de la tremenda comida, y con mi boca semiabierta a disposición de cualquier polla que se atreviera a ponérseme a tiro.
Y hubo alguna, pero ninguna tan al alcance. Esperaba que me le metieran sin tener yo que estirar los brazos y arrastrar al tío en cuestión, no fuera a perder el equilibrio.

Además, con la boca abierta, no queda claro lo que uno quiere ?

Y de tal guisa me corri, con su lengua en mi culo, y mi mano pajeando.



23 de noviembre de 2014

Tercer aniversario de la Sauna Nova Bruc de Barcelona




Había recibido la notificación e invitación por el facebook para asistir a la fiesta del tercer aniversario de la sauna Nova Bruc de Barcelona.
Le dí al botón del "tal vez asista", pero siendo viernes me resultaba muy complicado.
Y para ir, y estar apenas una hora...

Sin embargo, aquella mañana recordé que aún me debían varias horas en el trabajo, y que disponía de ellas hasta final de año, luego las perdería.
Así que me pedí dos de ellas, y me presenté sobre las cuatro y cuarto de la tarde en la puerta de la sauna.

Reconocería a alguno de mis amigos feisbukeros?
Algunos habían notificado su asistencia, pero, aún así resultaría más que complicado reconocer a nadie, cuando la mayoría de perfiles no se muestra la cara, ni clara ni minimamente, y ahi me incluyo, pero aún también a sabiendas que muchas veces no resulta tan fácil reconocer a alguien por una sola foto.

Diferente es cuando se publican muchas fotos de uno mismo, de ocasiones varias. Pero no suele ser lo corriente.

La primera sorpresa fue tener que hacer cola para entrar.
Nada exagerado, apenas tres personas delante mío, pero si poco habitual, cuando lo normal es llegar y pagar, o como mucho esperar un momento de uno que entra o sale.

Tras cambiarme en los ampliados vestuarios, al traspasar la cortinilla ya pude apreciar que el local estaba muy concurrido, mucho más que cualquier otra tarde entre semana, y sin envidiar a alguna de las fiestas que suele hacerse en el mismo.

En el rato que estuve, dos horas y poco, de 4.15 a 6.30, la sauna pasó de estar muy concurrida a estar a reventar. Increible !

No en todo momento cualquier rincón estaba a petar de gente, no, si no que se alternaban.
Cuando no era el bar, que no cabía más gente sentada ni de pie, lugar donde servían aperitivo y cava, que no tasté, o la tarta que luego me comentaron que sacaron sobre las 9, era el minicine, que vacío no vi en ningún momento, y sí vi, cierta aglomeración por entrar y salir, y un buen espectáculo de clientes montando su propia película erótico-pornográfica, de la cual en algún momento participé, pasando de las imágenes del vídeo que emitía.

Otras veces era la piscina, o el jacuzzi, que no cabía ni un alma más, pues llegó a haber tantos tíos sentados que se tocaban hombro con hombro alrededor, con la intención de querer meterse alguien más.

La sauna seca, cada vez que entraba, no había menos de ocho personas, algunas veces en acción y otras a la expectativa.

La sauna de vapor la superaba con creces en gentío y actividad.
A veces, aún habiendo gente, se podía entrar sin problema, que es lo normal. Otras te tenías que dejar resbalar entre los cuerpos sudorosos para poder enfilarte y avanzar hacia el fondo.
Lo normal era encontrar unos pocos en acción y el resto esperando inspiración o más bien intervención divina.
Una de las veces me sorprendió encontrarme a quince tíos (me entretuve en contarlos) todos estáticos, de pie o sentado, equidistantes, sin roces ni nada.


Parecía una foto fija de seres abducidos entre los vapores de la sauna.
 
Al cuarto oscuro que hay junto a los vestuarios, a veces, ni se podía entrar, y de conseguirlo, así tal cual te quedabas, sin apenas posibilidad de moverse, y no digo ya, de agacharse.

Los cuartos estaban siempre a puerta cerrada, o entornada, dejando ver al ocupante u ocupantes.

Se respiraba un aire húmedo y cálido de buena camaredería, con predominio de mediana edad y cuerpos sin complejos.

El éxito fue, sin dudarlo, total.



                                                                                                                          Ah!, aprovecho este post para comentar, para los que no lo sepan, pequeños cambios en la sauna.

Primero, y el más llamativo, es la incorporación de un hermoso sling en la cabina Sitges.
Segundo, la colocación de una mampara separadora, con dos sendos gloryholes en el minicine, y tercero, la conversión del minilaberinto en una cabina abierta con camastro, sin puerta pero con cortinilla.




Bueno, y yo, como lo pasé ?
Pues eso será motivo del siguiente post, antes de volver con la resta final de mis historias de Benidorm de este verano.


20 de noviembre de 2014

¿Quieres que te coma el culo ? - (2ª parte)




(continuación ) ...

- Quieres que te coma el culo?, preguntó Miguel, después de alabármelo.
- Vale !, le contesté, sorprendido, por sus maneras de decir tan directas, cosa a elogiar, pues no se perdería tanto tiempo si todo el mundo fuera así.
- Pues súbete al sling !, sentenció, casi sonando como una orden.

El corazón se me aceleró hasta casi desbocarse. Me quite los slips y las chanclas, que era lo único que llevaba puesto, me subí no sin dificultad al susodicho aparatejo y tras posicionarme con un mínimo de comodidad, con el culito bien dispuesto y las patas arriba bien abiertas, comenzó allí una más que estupenda comida de traseso, o beso negro, que suena más fino.

Mientras yo estaba allí, sin dar crédito a la situación de verme desnudo y patiabierto sobre un sling en un bar de sexo, casi a la vista de todo el mundo, con un tipo buenorro y morboso comiéndome apasionadamente el ojete, uno de los tíos que estaba allí en el bar, el "cincuentón", se quedó junto a la cortinilla, que era lo único que realmente nos separaba de miradas indiscretas.
Sólo miraba, cubata en mano, pero sin decidirse a participar. Esperaba tal vez un gesto mío de invitación para que se aproximara ?.
Esperaba que me diera polla, ya fuera por arriba o por abajo, con permiso del que ya me estaba trabajando, aunque cuando uno está puesto sobre un sling colgante, depende de la inclinación del mismo, la perspectiva cambie para pasar a decir que me diera polla por un lado o por el otro, más que por arriba o por abajo.

Pero no. Se limitó a mirar.

A pesar de estar todo yo expuesto sobre el sling, dilatado y bien lubricado con saliva, estaba más que convencido que, a pesar de tener un buen pollón, y comerme el culo con auténtica pasion, aquel rabaco no pasaría a mayores.

Así que después de ese buen masaje linguo-anal le comenté de bajarme, más que para descansar un rato, que ni yo ni él estabamos, era para estirar las patitas, no fuera a que me pasara como en aquella ocasión memorable, en el sling de la sauna Condal.

Bajé, pedí una cerveza en barra, y tras dos cortos tragos, me dirigí al lavabo.
Y me siguió.
Alli, y juro que mi intención era simplemente la de mear, se me situó detrás mío, esperando, a la vez que acariciaba mi trasero, hasta que una vez alcanzado el objetivo de vaciar la vejiga, se agachó y comenzó de nuevo a comer mi aún húmedo ojete, con el mismo entusiasmo que hacía unos instantes, primero simplemente inclinado yo hacia adelante, luego con una de mis piernas sobre la taza del inodoro, y luego todo mi yo, mismamente, sobre la taza y en cuclillas, y el abajo, obviamente.

Cuando salimos, por aquello de no ocupar demasiado tiempo un lugar de necesidad para el resto del público del bar, ya en la barra continuó, esta vez jugueteando sus dedos con mi ano.
Estimulación desde luego que no me faltaba.
Después de un buen morreo y una mamada por mi parte,- que mejor forma de agradecer- se apuntó el cincuentañero, que hasta ese momento seguía en la esquina observando en primer plano todo lo que ocurría, y tras un breve pezoneo, pude disponer de las dos pollas en mi boca.

Desde luego, la noche estaba siendo más que excitante.
En una de mis incorporaciones, por aquello de ir flexoniando las rodillas, el cincuentero me dió la vuelta, se saco un condón y me folló, mientras me inclinaba hacia delante para seguir comiendo el rabo de Miguel.

Mi follador acabó por correrse, mientras yo, en aquella pose, era el centro de atención del resto de la clientela.
Al final, el asunto decayó un tanto por mi parte. Por Miguel, no, desde luego, ya desde el principio me dijo que podia estar comiendo culo y polla toda la noche, y dejarse hacer.

Pero yo me di por satisfecho, y me marché a estirar piernas, y despejarme de tanta intensidad y excitación.

No estaba muy seguro de querer más sexo, pero aún era muy temprano como para volver al hotel, asi que opté, como solía ser habitual por el Bears Bar. (Ver post: "Deutschland, Deutschland" ).

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No le rebelé a 'Miguel' que nos habiamos conocido dos años antes, en el Lovers.
Era más que seguro que no se acordara, así que no valía la pena mencionarlo.
Aquella noche, dos años atrás, olvidé su nombre a los pocos minutos de decirmelo, soló que era un nombre vasco.
Cuando entonces escribí el post, volví a recordarlo, pero por aquello de la discreción opté, como siempre, por uno ficticio, Mikel.
Cuando esta vez se me presentó, lo hizo con la versión castellana, muy diferente de la vasca, pero la reconocí, por eso uso Miguel en los dos posts de ahora.

Una aclaración por si alguno los relee.





17 de noviembre de 2014

¿Quieres que te coma el culo? - (1ª parte)




Había llegado, por fin, a la puerta del New Copper.
Empujé la puerta y ascendí los cuatro o cinco escalones.

Justo entró detrás mío un señor alto, bastante mayor, andar renqueante, y cuerpo decrépito.
Se trataba de un inglés, como me enteré nada más quedarse en bolas, saludar y presentarse como un auténtico gentleman con apretón de manos incluido, al barman, a mí y a otro cliente que alli habia en la barra, un tio guapetón y buenorro.
Estaba junto a ambos, mirando embobado la escena, cuando el tio buenorro me despertó de mi atontamiento con una bateria de preguntas.

- Bueno, y tu eres inglés, alemán, holandés, francés, italiano, ...?- inquirió en correcto castellano, con un ademán y tono un tanto sobrado, con un punto de cierta estupidez, que no parecía lógica a esa situación.
- Soy de aquí,- le dije con toda la ambigüedad e intencionalidad posible, no sin sorprenderme de su extraña actitud.
- Ah, bona nit, pues,- me contestó, de una manera un poco más natural y relajada.

Me dijo su nombre. Mentí sobre el mío.

Comenzó a partir de ahí toda una serie de estiramientos, no sé si con el fin de pavonear o simplemente calentar músculo, que si tensaba brazos a la espalda marcanco pectorales, que si ahora biceps, que si ahora triceps.
Aunque no se decidia a nada, pues de hecho ni me miraba, sólo al video, todo eran señales.
Se si estiro esto, que lo otro, que me toco el paquete como quien no quiere, que me voy un momento tras la cortinilla.

En un momento, le oí preguntar por lo bajín al camarero por los allí presentes.
Mientras, apareció por ahí otro tipo, supongo que debía estar en el baño, en la cincuentena, buen aspecto y creo que se conocían entre ellos, que se sitio en el extremo de la barra.

En nada también llegaron al local dos tíos juntos, y un tercero detrás.

Comencé a ponerme muy nervioso, porque aquello realmente se estaba llegando de gente, cosa que para mi, como decía, me resultaba inaudita, e intui que por fín podría llegar a pasar algo, pues que recuerde, lo más atrevido que llegué a ver en el local fue lo que yo, mismamente, hice el año anterior. (Post: Del New Copper).

Tal vez quien estuviera nervioso fuera él, así que para comprobar sus intenciones y facilitarle el camino, obviamente también a mí, me fuí para el sofá.
Inmediatamente me siguió, sentándose en el taburete, quedando claro que quería rollo, pero seguía sin saber como dar el primer paso.
Me levanté, le metí mano sin mucho pudor y comencé a lamerle y mordisquear sus pezones.

Y ya fue cuando comenzó los sobamientos y toqueteos, pezoneo suave, y comida de polla, esto por mi parte ya que seguía sentado en el taburete.
El tio era muy inquieto y no se paraba mucho en una acción concreta.
Su estilo, lejos de lo que me pareció en un principio un poco estúpido, era en realidad, simplemente directo, al menos una vez puesto en acción.

Fue cuando comencé a sospechar una cosa.
Aquel tipo lo conocía. La impresión y su actitud era muy similar a aquella primera vez, salvando las diferencias entre las que uno pueda tener en un pub como el Lovers a un sex bar como el Copper.
Solo no coincidia la consistencia del asunto, oséase, el pollamen.
De entonces lo recordaba siempre duro y erecto, y esta vez, por mucho que se lo trabajara, no pasaba de notable morcillón, pero morcillón al fin y al cabo.

Era el mismo tipo que me encontré dos años atrás, en el Lovers, que posteriormente me llevó al Bears Bar, y al que estuve comiéndole la polla por todos lo rincones. (Posts: La primera noche, último párrafo de la parte 1, y la totalidad de las partes 2,3 y 4)

"Nada más salir, casi choqué de morros con un tipo calvo, con barbita bien recortada, macho y varonil, más alto que yo, que con sus ojos curiosos, chisposos y morbosa mirada, me dió un repaso de arriba a abajo que me fulminó y me dejó con las piernecillas temblando."
"Guapo, buen cuerpo y con muchísimo morbo, parecía sacado de una revista.
Un tío imposible, de estos que ya sabes de entrada que no son para uno. Demasiado de todo para que se fije en mí, y menos que quiera hacer algo conmigo, pensé."
 "Sin embargo, aquella mirada... puffff..."

- Quieres que te coma el culo?, preguntó ...

(Continuará)



2 de noviembre de 2014

" Deutschland, Deutschland "




- No, si antes ha venido alguno y se ha animado un poco,- me dice siempre el camarero del Copper cuando llego y me encuentro el local vacío o con un par de tíos inactivos en la barra, a eso de las 2 o 2 y media de la noche.
Pues será cuestión de ir más o menos a primera hora, bueno, a la primera que suelo salir, que eso es entre las once y media-, pensé en más de una ocasión.

No tenía nada que perder, simplemente y como mucho, cambiar el aburrimiento de la primera cerveza de un local por otro.
Así que en vez de ir al Lovers, en primer lugar como suele ser habitual, o al Mercury, como puntualmente había hecho en otra ocasión, iría al Copper.

Había mucha gente por la calle. A lo lejos, en la confluencia de dos calles céntricas se veia dos jóvenes brincando y saltando como chimpancés, y la gente al pasar, los miraban divertidos.
Al llegar a su altura pude comprobar que eran unos alemanes gritando "Deutschland, Deutschland ",que parecían bailar una jota a lo borracho, más que otra cosa.
La selección de fútbol alemana acababa de golear 1 a 7 a la selección anfitriona, Brasil, en una de las semifinales del mundial.
No me extrañaba que estuvieran contentos. También lo estaría yo si me interesara el fútbol.

Esta fue una de las escasas noticias que me enteré durante aquella semana. Mi desconexión del mundo era casi total.

Así que llegué temprano al Copper, pero...
... Pero esto lo contaré en el próximo post, aunque adelanto que lo que pasó allí fue lo más próximo al concepto de bar de sexo de todas las veces que había acudido con anterioridad.

Al salir, no estaba muy seguro de querer más sexo, pero aún era muy temprano, asi que opté, esta vez ya como suele ser habitual, por el Bears Bar.

Había poca ambientación, tanto arriba como abajo.
Aunque en la parte más estrecha de la zona de cruising, había la suficiente como para quedarme preso en un par de ocasiones, entre pasillo y celda. Puta manía la gente de enrollarse en las entradas o salidas !.
Después de varios paseos de subida y bajada, al final me enrolle, con un tipo de aspecto inglés, para variar, de formas ligeramente redondeadas, sin llegar a lo que se podría llamar manifiestamente obeso.
Nos mamamos, toqueteamos en uno de los recodos de una celda, mientras que uno no se decidía a entrar y juntarse, y otro que tampoco acabó echándole ganas y eso que se veía que se moria por hacerlo. En fin, allá cada cual con sus neuras.
Al final el chaval resultó ser español, y por el acento, con cierto deje parecía andaluz, o sea, que igual era gallego, pffff...

Acabé por mi parte con un "lo dejamos, quiero descansar un rato", cosa que era cierta, y si luego me lo hubiera encontrado tal vez hubiera seguido, cosa que no ocurrió.

Un par de paseos más. Un borracho y un señor muy bajito, era lo único que me llamaba la atención, pero no como para liarme con ellos.

Dí por finalizada la noche en el Bears Bar.
Decidí pasarme por el Copper 2, que aún a fecha de hoy no sé si tenía otro nombre, y a pesar de la hora, poco más allá de las tres, estaba cerrado a cal y canto.

-Y ahora que iba a hacer ?
-Y si me voy al puente del barranco de Xixo?,- me pregunté.


Así que dirigí mis pasos en solitario hacía el puente en un camino que se me hizo muy largo.
Ya en las inmediaciones, a medida que me aproximaba atisbe a un tipo que ya de lejos de veía alto y fuerte.
- Espero que lo que quiera sea sexo, y no dinero,- pensé,- porque de un soplido me desmonta, y con las chanclas no me veo yo corriendo-.

Entré bajo el puente y de reojo ví que al segundo me seguía.
Me detuve, me giré y ví como con todo descaro se tocaba y manoseaba el paquete.

Me acerqué, y con decisión le sobé el arma que marcaba. Le mordisqueé los pezones que resaltaba sobre su blanca camiseta estampada con un águila imperial alemana.

Esta noche seré su brasileño y yo también me dejaré meter siete-, pensé, en esa noche de celebración para ellos.
Pero no, ni siete ni uno... Nos comimos la polla, y el se acabó corriendo.
Yo no pude.

Paso por alli un tio en bicicleta, se paró, miró y se fué.