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28 de diciembre de 2014

Tarde de sexshop y sauna




A pesar de lo mal que lo había pasado el día anterior, aquel día me encontraba más o menos bien.

Decidí por aquello de aprovechar las últimas horas de mi estancia en la ciudad y compensar el vacío del dia anterior, más que las ganas en sí, y fui por la tarde al sexshop el sofá y luego a la sauna H20.
Más que problamente, el plan hubiera sido el mismo de haber tenido un día anímicamente mejor.

Así, en la hora que todo buen cristiano hace la siesta, me fui para el sex shop el sofá, antro de pecadores. Unos 8 tios habían, cuatro de ellos tipo alemán, grandotes, sentados en los sofás de la sala que emiten videos gay.
Hice lo que dos días. Me tumbé, aunque esta vez sin bajarme nada.
Pero no me quede traspuesto, a pesar de ponerle empeño.
Tampoco nadie intento nada.

Me fui a dar vueltas por el local, alguna mirada furtiva, de reojo, pero nada más.
Me meti en el cuartito de los glory holes, tres y mal dispuestos en una pared, dos en otra y una en la puerta.
Para que tantos, si uno sólo no daría abasto !.

Al cabo de un rato apareció una polla, que viéndola venir dispuse mi boca y lengua asomando por uno de los agujeros dejándolas bien visibles, y va y me la asoman por otro de los glory holes.
No me tocó otra que cambiar de agujero y comencé a  mamar, hasta que al poco, me la cambió al agujero donde estaba yo anteriormente preparado.
Para mi mejor, pues estaba un poquillo más alto.
La mamada fue larga, pero acabó yéndose sin descargar.

Pasado un buen rato, uno se asomó por la entornada puerta, pero saliendo corriendo.
No sé si porque no se esperaba encontrar a nadie, y de encontrarme allí, agachado, medio en bolas y desipuesto, se sobresaltó. 
Pero minutos más tarde volvió, haciéndose el dubitativo, y tras unos instantes, asomó su morcillón por uno de los agujeros.
Así un rato hasta que decidió meterse en la cabina.
Allí yo agachado, comenzó a desvestirse, a la par que aparecia su polla entera en todo su esplendor, agarrada a un cocking de metal, del cual salía una cadenilla hacia arriba, hasta encontrarse con otra cadena a modo de cinturón de eslabones metálicos.
Me pareció sumamente curioso, así como nada más quedarse en bolas, se giró para ofrecerme su culo.

- No, no lamo (culos), - se sobreentiendía creo que claramente por el gesto combinado de cara y mano, ambos negando.
- Coño me jode, que luego me hacen follar y no quiero !.
Bien... no es que no lama, pero no cualquiera. Tampoco me apetecía da explicaciones. (Yo, ... y los culos, una relación difícil).
Asi que se tuvo que conformar con una mamada, sobre todo de huevos, que aparte de pelados, eran grandotes y colgantes.
Hasta que se excitó lo suficiente para correrse, si bien no salió la leche a propulsión, si llegó a pringarme bien, dejándome un delicioso olor a sexo y semen en mi cara.

Y se fué.

Tuve el pensamiento de quedarme toda la tarde, ahí, agachado y semidesnudo, a la espera de todas las pollas deseadas de ser mamadas que surgieran a través de cualquiera de los glory holes.
Quien dice toda la tarde, podrían ser tres o cuatro horas.
Pero se quedó solo en un pensamiento.

Bastante rato más tarde, cuando aún estaba ensimismado en mis pensamientos, apareció una nueva candidata a ser mamada, pero no tarde mucho en cansarme de ella.

- Y tú querías estar tres o cuatro horas más ?,- pensé -ya te vale !-.

Insistió por todos los agujeros, mientras, me iba vistiendo con el firme propósito de irme ya a la sauna a descansar.

Había menos gente que otras veces, cosa que parecía imposible, dado que la concurrencia no suele ser muy elevada cuando he tenido oportunidad de visitar la sauna.
De hecho, cuando bajé a la zona inferior, sólo estaba yo, así que apenas me quedé unos minutos, así que subí a tomarme un refresco para hacer más llevadera la espera, si es que realmente esperaba algo.

Cuando me decidí a bajar de nuevo, un tipo sentado me siguió con la mirada, y tras pasar por enfrente me siguió con sus patitas.

Abajo, al ir primero, hacía ver miraba en los diferentes rincones, hasta que al final me metí en la suan seca, donde acabó metiéndose también él.

Me miró, remiró y finalmente actuó y tocó.
Le dije de salir porque, porque entre tantas dudas, ya me estaba achicharrando, y nos metimos en un cuarto, el único que habia papel.
De rodillas, me puse a hacer una mamada, pero de lo calentorro que estaba de las mamadas del sexshop, del cual me fui sin descargar, me fui pajeando

- Tío, me voy a correr ya!, le dije, con cierto apremio.
- Donde quieres que lo haga, boca, cara, cuerpo?, proseguí diligentemente para que pudiera escoger.
- Que morbo !,- contestó. En la boca.

Sin embargo, no puso la boca, sino el cuerpo, y allí fue a parar, a su pecho, mi caliente y contenida de leche de varios días, en una larga, larga corrida.

En seis dias, esta era sólo la cuarta vez que me corría.

Esta última experiencia no me hizo ni fu ni fa.
A pesar de la descarga.

Pero había que ponerle fin a mis días de vacaciones.

  

23 de diciembre de 2014

Putas Navidades ( O Navidad, Navidad, dulce Navidad? )





Pasé la época de la candidez e inocencia de la infancia, la de rebeldía e inconformismo de la adolescencia y juventud hasta que llegué, después de habérmelo trabajado y aprendido a relativizar, a una controlada tolerancia en los 30.
Sin embargo, después de más de 10 años de muy mal rollo en las semanas previas y los últimos años de tragedias familiares consecutivas y coincidentes en estas fechas, que llegué esta vez al punto de detestarlas.

Así tal cual, sin paliativos.

Sin embargo, se dice que el tiempo lo cura todo, o al menos cicatriza heridas.
El tiempo, sí, pero sobre todo el carácter y personalidad de cada cual.
Y el mío es más bien sereno, conciliador, pacífico, más de "pros" que de "antis", bla, bla, bla... Y llevar encima manías, odios, rencones, malos rollos y vibraciones negativas, toxicidades y demás, no va para nada conmigo.

Puede que no me gusten las navidades por todo lo de consumismo exacerbado, aparencias y falsedad vergonzante, hipocresía desbordada y ostentación cargante que lleva por desgracia aparejada, y tan lejana a lo que tendrían o deberían ser vividas estas fechas, que connotaciones religiosas aparte, es una época que, por la propia climatología, al menos en el hemisferio norte, conlleva más al recogimiento, a la introspección, a la reflexión de la austeridad con que el invierno se presenta, al encuentro y reencuentro al calor del hogar, al encanto de la sencillez.
Entendiéndola así, hasta me gustaría las navidades, pero.. ¿quién lo hace?, si lo que se observa por la calle, por las casas, por la televisión es todo lo contrario!, y la gente se esfuerza encima en que así sea.

En fin, mientras haya bondad auténtica y los buenos deseos sean sinceros, que cualquier celebración sea bienvenida.

No obstante, no puedo evitar mostrar a veces mi lado oscuro, "destroyer", borde, antisocial, perro o como le queráis llamar, jejeje... lado que, sea diminuto, pequeño, mediano o grande, existe.
Y al menos yo lo reconozco.

Así fue que, el año pasado descubrí por estas fechas esta entrañable canción de El Chivi, que casí podría pasar por un villancico, que por cierto ya publiqué por el feis hace unas semanas, y he querido incluirla también aquí.

Hasta publico más abajo del enlace la letra, por si os la queréis aprender, que podría estar más currada, pero no yo soy ni el artista, ni nadie para criticarla.

Felices Fiestas, amigos lectores !!! ;-)






Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

En la mula, el pesebre y el buey, 
En el rancio mensaje del Rey. 
En la banca, Rajoy, los recortes, 
Las uvas, el pavo, 
La Gula del Norte. 
En los cuernos del reno más viejo de Papá Noel, 
En el varas del tamborilero tocando el cimbel. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

En el árbol y el espumillón, 
En los crismás que hay en el buzón. 
En los padres que en Cortilandia 
Se ponen palote mirando las nalgas 
De alguna maciza 
Con el niño encima y la esposa detrás. 
En los ángeles, en los pastores, 
En los mantecados, en los alfajores, 
En todos los "guasap" con gilipolleces 
Que recibirás. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago y me vuelvo a cagar. 

En el turrón, del duro y el blando, 
En los niños de San Ildefonso 
Cantando cantando 
Y el número mío en el bombo otra vez. 
En las cenas de empresa tediosas 
Y si es en muñecas, en las de Famosa 
Que van a Belén. 
En la misa del Gallo, en el Papa 
Y en los Reyes Magos 
Que no existen porque son los padres. 
Me cago, me cago. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago, me cago. 

Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, en la puta Navidad. 
Me cago, me cago, 
Me cago y me vuelvo a cagar.



20 de diciembre de 2014

Día en blanco




Exhausto.

Sin fuerza alguna para dar ni tan siquiera un paso, y menos, obviamente para caminar los 20 minutos que me separaban desde casa de Jon a la habitación de mi hotel, donde quería caer rendido, ya!.

Coger un taxi era la única alternativa que podía imaginar, algo que en la vida se me ocurriría hacer para tan poca distancia.
Así lo hice y, en poco más de cinco minutos caía totalmente consumido en la cama de mi habitación del hotel.

El sueño duró apenas un par o tres de horas.
Eran las 10 de la mañana y poco animosamente me levanté camino de la playa. Sin desayunar.
Tumbado en la hamaca, hacía lo imposible por acurrucarme bajo la sombrilla para no notar el suave toque del sol a esas aún tempranas horas apenas si llegaba a acariciar la piel. Pero me molestaba sobremanera !
Y bajo la sombra, notaba en mi cuerpo unos leves escalofríos.
Con todo, lo que me hizo advertir de manera definitiva que no estaba nada bien era que no me apetecía leer absolutamente nada. Increíble.

- Recoge la toalla y demás bartulos y vuélvete al hotel, - me dije a mi mismo.

Ocho euros tirados.(Sombrilla y hamaca).

Y así lo hice.

Volví y me metí en cama, solo para salir cuando me entraba un apretón y corriendo tenía que ir al lavabo.
A echar agua , porque por el color no era otra cosa !!!


No me dolía nada.

Comí dos galletas.
En todo el día.
Por tener algo en el estómago.

Todo en día en letargo. En duermevela.
Morfeo no se esmeraba.

Cena exigua.
Hambre tenía, pero no quería tentar la suerte.

Aquella noche no salí.

Día negro.
Día en blanco.
En cualquier caso, día perdido.


16 de diciembre de 2014

De las mamaditas en el Bears Bar a Casa de Jon.




Ya era buena hora para ir al Bears Bar.
Entre la poca gentre de arriba y abajo del local, al menos la de abajo, la de la zona de cruising, parecía más animada que la del día anterior, que realmente habían sido un muermazo.

Entre paseos y apretujones, me comí tres pollas de una sentada, o más bien dicho, de un momentito que me agaché.
De tres tiarrones que me sacaban más de un palmo de altura cada uno, cosa nada difícil por otra parte. Estaban todos prietos, quietos,sin hacer nada ni dejar pasar a nadie, en el último cruce de pasillos.
Palpé, me agaché y zasca, al momento, tres pilones a los que amorrarse.
Una de los propietarios de las susodichas pollas, angloparlante para ser más concreto, se me corrió en el cuello, pringándome hasta la camisa.
Gente más guarra, por Dios!.

Una minifollada de uno y una morbosa mamada de otro, en la jaula del medio, la más iluminada, completó la estancia de esa noche en el local.
Lo de mini, fue porque apenas fue un entrar y salir, sin gusto apenas, ni consecuencias, y lo de morbosa fue por el tipo al que se la mamé, fuertote, aspecto de bruto machote, semidesnudo, estética leather, con su arnés pectoral y sus cueros.
No llegó a mucho más, porque no era tan dominante como parecía.
Una lástima.

Me parecía curioso que aquel día que llevaba cuatro cervezas a esa altura de la noche, estuviera bastante más mareado que el día anterior que cuando llevaba cinco parecía que estaba como si solo me hubiera tomado dos.

Un mareo controlado, pero mareo al fin y al cabo.

Ya había decidido volver al hotel, me fui, pero no sin antes pasar por el copper 2. Me constaba que no había abierto a su hora oficial, supongo que por el puto fútbol, y dudaba que finalmente lo hubiera hecho.
Pero asomé el hocico por alli.

Habían dos clientes, vestidos, aunque uno de ellos, para colmo del atrevimiento, estaba descamisado.
Entré, saludé y al acto dispuesto, se la estuve chupando un rato a Jon, culillo incluido.
Los otros miraban, pero no se animaban. Y se fueron, minutos antes que cerrara el local.
Jon insistió en ir de nuevo a su casa con él y su marido, que también estaba allí, pero no lo contaba yo ya como cliente.
Aparte del mareo, me dolían las cervicales, cosa que quise dar como excusa para no ir y refugiarme en la habitación de mi hotel a buen resguardo, pero muy resuelto él, me hizo una imposición de manos, en nuca y hombros, y tanto se me fue, que doy fe en varios meses, no me han vuelto a doler en la misma medida.

Y accedí, tanto como agradecimiento por haberme aliviado, como por las seis cervezas ( Dos más habían volado, 1 sin alcohol ) y los dos chupitos que llevaba encima.

Espero que en su casa no me diera nada más, como así ya lo había insinuado, pues a diferencia del primer día, aquel día iba ya con el peíllo encima.
Pero eso, en gran medida, aceptarlo dependía de mí.

Su marido, grandullón de 2 metros, de barrigón cervecero y torpe andar, brusco, pesado con aparente tendencia a caer hacia adelante se encargó de llevarnos en coche hasta su casa.
Nada que ver con Jon, que a pesar de ser mayor, al menos en apariencia, tenia una figura grácil, juvenil de andar resuelto y alegre.
Jon se quedó a cinco minutos de casa, con la excusa de comprar algo, y yo subi con Alex, el marido, quien en lugar de invitarme a una copa, como suele pasar en las películas y en la vida real, se sentó en el sofá, a mi lado, y sin preámbulos ni palabras de por medio, se sacó y me ofreció su polla, obviamente para mamarla.

A eso le llamo yo saber cuidar y tener atenciones y deferencias con los invitados. Sí señor !!!
Para que mamar más alcohol, si lo que apetece es polla !.
Y uno que, evidentemente es muy agradecido, correspondí.

Al cabo de un ratillo, oi como Jon entraba en casa, trasteando algo, tal vez la compra.
Se quedó un rato en el quicio de la puerta mirando, hasta que Alex se corrió, cosa de minutos.
Y entonces me fui con Jon, que esta vez sin coca, ni chupitos, ni cervezas, y nos liamos al mismo estilo que la anterior vez, dos noches atrás, hasta que se corrió, mucho más rápidamente que entonces. (Ver post: "Sexo, Coca y Limoncello").

Yo no, para variar.
Pero esta vez no era por postponer el momento.
Simplemente estaba exhausto y no tenía fuerza alguna.

Al levantarme, el camino que me esperaba, no más de 20 minutos andando, se me antojaba, aquel dia, inabarcable, infinito.

No sospechaba yo que esto era indicativo de algo.

Y nada bueno.


12 de diciembre de 2014

Mamaditas





Después de la intensidad del día anterior, con la tarde en el sex shop y en la sauna (Post: Déjà vu), y la noche en el copper (Post: ¿Quieres que te coma el culo? 1ª y 2ª parte), luego en el Bears Bar y acabando bajo el puente (Post: Deutschland, Deutschland ), decidí tomarme todo el día de relax de paseos, sol y playa.

Entiéndase toda el día como mañana y tarde.

Cuando llegó la noche, por aquello que de ilusión también se vive, pasé primero, como el dia anterior se me ocurrió hacer por el copper y con tan buen resultado, entre las 23.30 y las 00.00 h.
Muy temprano y arriesgado porque habia semifinal del mundial de fútbol, Holanda-Argentina.
Y ciertamente, en todo el rato que estuve, cosa de 40 minutos, no entró ni Dios, que supongo andaría viendo también el puto fútbol de los cojones, y tuve que mojar mis penas en una cerveza sin alcohol, porque las otras aún no estaban frías, y un chupito al que me invitó el barman, para compensar.
Con el rabito entre las piernas, cambié de local.

Me dirigí de segundas al Peppermint, no esperando nada en concreto más que ambiente típico de taberna inglesa, pero apenas ni eso, 8 personas, 5 de ellas de charla animada entre ellos, dos en silencio en barra, y uno charlando con el alocado camarero. Cerveza y nuevo destino.

- Y si le doy una oportunidad al Lovers a estas horas,- me pregunté, aún siendo un poco más tarde de la hora que solia ir.
Según Jon, el de copper 2, me comentó que sobre esta hora estaría bien.
Bueno, al entrar habia gente, digamos que a 10/12 tios, y tras pedir una cerveza, me fui para el fondo, donde nada más entrar pude medio percibir unas 8 sombras danzantes en la casi total oscuridad.
No bien habia entrado que desparecieron.
-Que pasa?. Es que huelo mal?- pensé para mis adentros.
Bueno, no importa, a veces ya ocurre.

Dando tumbos de un lado para otro sin mucha cosa que hacer, me decidi a meterme en un cuarto con glory holes, para ser exactos, el del medio, de los que están mas cerca de la zona del bar, propiamente dicha.
La gracia de esta cabina está en que tiene dos glory holes en cada tabique y uno en la puerta, con ventanilla de cristal-espejo para ver sin ser visto.

Al cabo de un rato, una polla de tio joven de camiseta roja se metió en una de las cabinas contiguas.
Se sacó la polla, como era de recto proceder en esa situación y la metió por uno de los orificios.
Buen tamaño y gustosa, no tuve reparos en mamársela bien. El muchacho también se animó y por un ratillo también me la mamó.
De nuevo en mi turno, acabó corriéndose y marchando.

Al poco rato, afortunadamente, porque estar mucho tiempo a la expectativa de que se asome una polla suele ser frustante si simplemente las ves pasar; por el mismo agujero, otro tipo, más mayor que el anterior, y yo diría que de mí mismo, introdujo su cipote, pero no bien fui a comérselo, me indicó con su mano que asomara el mío, al cual le hizo una estupenda mamada, siendo también fue él quien se corrió con una autopaja.
Y al poco, otra polla se asomaba por el glory hole, esta vez el de la puerta.
Pero a este le veía bien el careto.
Joven, alto, rubio nórdico y buena tranca, del cual pude disfrutar de una mamada a medias hasta que se fue, supongo de cierto corte de verse pegado a la puerta, con la polla por el agujero y la gente pasando por detrás.

No se podía decir que, aquella vez, hubiera pasado hambre en el Lovers.
Ni un mal o aburrido rato.

Pero ya era hora de cambiar...


7 de diciembre de 2014

En el Erotixx. Una tarde a medio gas.



" Hoy me dejaré caer por... no sé donde todavía, pero tengo unas ganas de pollaaaa !!! A partir de las 16.30 en... ¿ alguna sugerencia ? ".

Así dejaba constancia en el facebook de mis intenciones para aquella tarde, y a partir de la cual se desarrolló una conversación entre varios feisbukeros, con la sugerencia de ir al Erotixx o al Trash, decidiéndome por el primero, por aquello de que ya lo conocía, y, o más bien pero, sin el compromiso claro de acudir, por parte de nadie.

Con la precisión de un reloj suizo, aparecía exactamente a la hora comentada por la puerta del Erotixx.
Unas 5 personas conté que habían, teniendo en cuenta las cabinas cerradas.

Enseguida un tipo alto, de mediana edad y buen aspecto dió muestras de estar interesado.
En cuanto me metí en una de las cabinas con glory hole, se metió en la cabina contigua, y sin perder un segundo comenzó a bajarse la cremallera del pantalón, liberando un rabo de buen ver.
Asomé el hocico por agujero, y presto me dió de mamar apenas unos segundos, suponía que para comprobar si mis habilidades correspondían a sus expectativas, como asi pareció ser, pues me hizo señas con la mano para que pasara a su cabina.
Y allí fuí.

Me esperaba sentado, todo vestido, excepto con el rabo enhiesto que le asomaba orgullosamente a través de la bragueta abierta del pantalón.
Sin mayor dilación, me arrodillé y amorré a tal exquisito manjar que se me ofrecía. Mi liberé de la camisa y me bajé los pantalones hasta los tobillos, para ir tocándome mientras mamaba.

Notaba como el tío disfrutaba, hasta que me indicó que me levantara.
Fue entonces cuando, tras palparme mis reales posaderas e inspeccionar discretamente el ojete, me encaró hacia el tabique del glory hole con la clara pretensión de encularme.

Me percaté enseguida que la cabina contigua también estaba ocupada,

Con mi polla metida en el gloryhole, rápidamente esta fue debidamente atendida, pero no por una cálida y húmeda boca como cabía esperar, sino por un caliente y opresivo ano.
No voy a negar la sensación de gusto que me invadió, pero no quería follar sin condón, ni por delante, ni que me follarán sin él por detrás, como ambos parecían pretender.
Fueron unos escasos segundos los que me mantuve penetrado por partida doble, cuando conseguí separarme del glory hole y por ende del culo follado, y de la polla semidura que por detrás me penetraba, que por fortuna no aguantaba la follada, con lo que continuamente salía, o más bien, no le llegaba a entrar del todo como para mantener un folleteo.

Ambos tuvieron que resignarse.
El de la cabina contigua a mirar y el de mi lado a frotarse en mi culo, mientras me iba pajeando desde dtrás mío, con su mano derecha.
Acabé dejándome llevar y me corrí.
Con todo no habían transcurrido más de 10 minutos desde que entré en el sexshop. Y aunque fue una corrida muy poco abundante, por el poco tiempo previo de excitación, me fastidiaba en cierto modo haberlo hecho.

A los pocos minutos, y pensando que el tío se había quedado satisfecho y marchado, mientras yo miraba un video apoyado en el quicio de la puerta de la cabina del sling, apareció y se me apretó por detrás nada casualmente, apretando su paquete contra mi culo, como queriendo indicar que queria seguir.

Pensando en que me debía recuperar por si aparecían los del Feis, no le dí cuerda y me fui.
Podría haberle comentado algo, pero simplemente marché.

Por ahí andaba un panchito, para entendernos y dicho con todo cariño, que desde que entré en la zona de cruising del Erotixx, no paraba de pasar rozando, tocarme o directamente y con descaro sobarme cada vez que nos cruzábamos en los pasillos. Me parecía simpático e incluso divertido tal frescura tan poco habitual en la gente de ahí o cualquier lado.
Incluso nos llegamos a sentar, donde pudo explayarse un poco más, pero tampoco quise darle mucho pie a nada. Estaba más que convencido que de haberme metido en la cabina de la cama, tal como llegó a sugerir, hubiera acabado follándolo. Y yo no quería eso.

A la hora y poco de haber llegado, ya habían en el local unas 12 personas.
Variados tipos, edades, a algunos de los cuales no me hubiera importado hacerles un favor de haber recibido alguna señal clara.
De los del feis, recibí nota de uno que finalmente no podía venir, el que más parecia dispuesto.
No pasaba nada, sólo el tiempo que a mi se me acababa.

Apareció un tipo joven, de unos 30 años, como mucho, cierto aire árabe que, tras varios cruces de mirada y roces, me hizo entrar con un suave acompañamiento de mano, a la cabina con cama
Rápidamente nos quedamos ambos con lo pantalones a la altura de las rodillas, y yo comencé a mamar tetillas, que fue cuando me percaté, que entre algunos sonidos guturales decia la palabra papito.
Por unos segundos creí morirme !!!
Directamente detest que me llamen así. No lo soporto. Pero no ya que me lo digan a mi, sino la palabra en sí.
Y si, se que es un término muy cariñoso usado por muchisimos latinoamericanos.
Pero me rechinan todas las neuronas cuando la oigo. Y si es ya Papito, que rico, ni os cuento.

Hice de tripas corazón y oídos sordos, y me puse a comerle el rabo.

- Te gusta el poppers?, - preguntó.
- Sí, pero no llevo.- Le contesté. De hecho me había presentado sin poppers, que era lo de menos, pero sin condones, ni lubricante, ni toallitas limpiadoras, ni nada. Un desastre, lo sé.
- Sacó una botellita. Me dió, y como si nada, porque aquello ni siquiera olia a nada, y nulo fue su efecto.
No importaba.
-Que quieres?, que te gusta?,- siguió interrogando.

Me incomoda estas preguntas, pues lo que quiero en el momento, quiero que sea espontáneo de la otra persona, si me gusta o apetece, pues bienvenido sea, y si no lo digo, o hago muestra que no quiero, y santas pascuas y a otra cosa.
Y si lo que quiero, como normalmente suele ser es que me dominen y manejen a su antojo, y lleven su iniciativa, tampoco me parece de recibo decirlo, pues parece que les esté indicando ( o mandando ) que es lo que tienen que hacer, y eso es precisamente lo que no quiero.

- Pues no sé, lo que surja, - comenté.
Se puso a chuparme la polla, cosa que ya no esperaba, y luego a tocarme el culillo.
No sé si tenía alguna intención de querer follarme, pero al poco, insistió en que quería que hiciera.
Un par minutos después le decía de dejarlo, que queria descansar y airearme. un poco.

Si... Por pretender reservarme para un hipotético "más tarde", por la posibilidad de encontrarme con alguien que no había claramente quedado, no acabé de implicarme ni disfrutar de las oportunidades que aquella tarde se me presentaron.

Ni de la follada por el glory mientras me follaban ( o más bien pretendian hacerlo), ni del cariñoso panchito, con el que seguro que hubiera tenido una sensual experiencia, aunque acabara follándolo, ni del árabe que resulto latino, que por mis tonterias habituales tampoco acabé por disfrutar del todo.

Una tarde a medio gas, y no por falta de combustible.


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