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19 de diciembre de 2015

De pasillos y oscuridades folladoras





(Continuación del post: ¿Quieres ser mi hembrita?).

...

Tras una duchita rápida después de haber estado con el japoperuano, me fui a dar un paseo a ver como estaba el ambiente de la sauna.

Por lo que pude observar, debía ser un momento de cansancio generalizado, pues no había mucho movimiento y la mayoría de gente estaba en las cabinas. Solos la mayoría. Esperando unos boca arriba con el taparrabos haciendo su función y otros con el rabo bien a la vista.
Otros esperaban boca abajo dejando lucir un trasero seguramente hambriento. Otros sentados, con las piernas entrecruzadas en postura ciertamente más desafiante.
Excepcionalmente alguna cabina con dos ocupantes y la puerta entornada, tal vez invitando a entrar, o simplemente crear un momento para mirones.

Precisamente fue en una de esas cabinas ocupadas que vi a dos tíos, uno sentado y mamando al segundo, que tenía enfrente de pie, y que a la segunda vez de pasar por delante de la cabina y pararme unos segundos, tras quedarse mirándome un instante, el de a pie, dejó al que mamaba para acercarse a la puerta.

- Osti tú!- este, o no le gusta que le miren, cosa que no me cuadraba con haber dejado la puerta abierta, o se ha molestado por algún motivo, pensé.
- Igual me suelta una hostia !- seguí pensando y dramatizando, al ver que no la cerraba, sino que, todo decidido salía de la cabina.

Pero no.
Simple y directamente me metió mano por encima del paño que tapaba mis vergüenzas.
No lograba entender porqué dejaba una mamada y el entorno morboso, para venir conmigo.
Aunque mientras pensaba eso, reciprocamente ya le estaba sobando su paquete y descubriendo por mí mismo aquel pollón largo, entre duro y morcillón, que segundos antes veía en la distancia como entraba y salía de boca ajena.

Me agaché, y allí mismo, en medio del pasillo, entre las cuatro cabinas que están frente dos a dos, me dispuse a mamarle el cipote y darle una consistencia más adecuada, y a juguetear a lengüetazo limpio con los huevos que le colgaban.

El tío que le había estado mamando, y que había estado observando lo que pasaba, se levantó, pasó por al lado nuestro y comentándole algo en inglés, que no llegué a entender, se largó.

La escena no resultaba muy habitual.
Estas cosas no suelen pasar en medio de los pasillos.
Alguno pasaba, miraba y se iba. Tal vez tanta desvergüenza o atrevimiento les superaba.
Otros se quedaban mirando, pero a la invitación de unirse que le ofrecía mi mamado, no accedían. Demasiado público?

- Oh, my god! - exclamó uno al encontrarse el pastel.
- Oh, my dog! - debería haber precisado mi mamado.

Al cabo de unos minutos, me cogió del brazo para meterme seguidamente en la cabina de donde antes había salido.
Me dió la vuelta e inclinó hacia adelante.

- ...fuck...nanana... your ass -, dijo, quedando claro toda su intención de quererme follar, sin haber llegado a entender toda la frase.

Pero aún seguía sin tenerla lo suficientemente dura para tal menester, a lo cual, el asunto se agravaba pues pretendía hacerlo sin condón y sin lubricante.

- Quita, quita, bicho ! - pensé, mientras él hacía un par de infructuosos intentos de taladrar mi sentido ojete.

Así que me marché... al cuarto oscuro.

Antes de entrar vi que uno me seguía, y al no haber en ese momento mucha gente, no le fue nada problemático dar conmigo entre aquellas penumbras.
Ni tampoco fui muy receloso a mamársela tan pronto me hecho mano, ya que, aunque disimuladamente, ya le había echado un repaso antes de entrar.

Su polla pasó de morcillona a dura con la misma rapidez que pasamos, a instancia suya, de la penumbra a la zona más oscura del cuarto.

Pero ni la felicidad ni las mamadas son eternas.
Siempre hay algún inoportuno o aprovechado que se tiene que poner por medio, siendo este el caso que un tipo, en medio de mi disfrute, me apartó del biberón con bruscas maneras y pretendió metérselo por el culo.
Mi mamado, por lo visto igual de sorprendido que yo, no quiso y se tiró para atrás, bajándosele la erección hasta el punto casi de desaparecer la polla.

 - 'Cagüen' la puta -, vuelta a empezar, pensé, mientras retomaba cipote y mamada.

Cuando aquello volvía a su normalidad, mi mamado comenzó a trastear bolsita buscando 'lubri' y condón.

- Mira que bien!- pensé, alegrándome por adelantado de lo que se avecinaba.
Alegría que se quedó corta, cuando el intruso anterior y usurpador de pollas, que no se había alejado de nosotros en ningún momento, comenzó a darme de mamar, mientras el otro me follaba.

- Relleno por los dos lados... Que maravilla !.

No duró mucho, y a la que se corrió, el trío se deshizo.

...

(continuará)


26 de noviembre de 2015

¿Quieres ser mi hembrita?




- ¡Que raro!- pensé.

Que poca gente para ser principios de mes y además dia de la crisis, que es más barata la entrada.
En parte ya me iba bien, pues mi intención era la de mostrarme contenido, pues no iba con el empeño de comer pollas a destajo, algo que llevaba consiguiendo ya una buena temporada.

Tras cambiarme y ponerme los nuevos paños morados, que aunque algunos digan que destiñen y te deja el culo rosa, cosa que no he podido corroborar de momento, me parecía todo un acierto y al menos daban la sensación de nuevos, me lubriqué el ojete del culo y me fuí a dar el primer paseo de rigor.

Y ya al intentar entrar en el cuarto oscuro, tras la primera revuelta, una pared de carne me impidió seguir.
No veía todavía nada, por lo que no sabía precisar si sólo era un embotellamiento, como los que a veces se producen en los pasos estrechos, y más allá no había nadie, o si realmente estaba todo lleno de cuerpos libidinosos.

Sólo sentía gemidos en primera linea, y al intentar pasar entre la masa de gente, para dejar a estos a su rollo e ir yo más allá a ver, o mejor dicho, sentir lo que se cocía,  recibí un manotazo, que fuera de quien fuera y pensara lo que pensase, a ciencia cierta que se trataba, por su actitud, de algún gilipollas.
Me dí la vuelta y me fuí.

- A tomar por culo!- pensé. Porque no le había visto la cara y no sabía quien era, pero de saberlo, que no me viniera luego con tontadas para que le mamara la polla, como otros hacen, que primero te desprecian ya sólo con la mirada sin ni siquiera tú haber dado muestra de interés por el personaje en cuestión, y cuando no se han comido un rosco, vienen detrás de uno.
Anda ya !, y que lo mame su puta madre.

Me subí a la play room, y allí un tipo de cuerpo delgado, estirado boca abajo sobre la colchoneta del camastro, era acariciado por otro, que suave y delicadamente paseaba su mano por la espalda, nalgas y piernas del tumbado.
Otros dos tipos observaban la escena. Un oriental, que lo primero que pensé fue que era japonés y un grandullón, del cuál solo me fijé en sus dimensiones.

Me acerqué a mirar a la suficiente distancia para que los observadores pudieran pasar a una hipotética acción conmigo, si así lo deseaban.
Y en segundos tenia al grandullón acariciándome el culo y acariciando mi nuca con su aliento, a la par que desde atrás comenzaba a juguetear con mis tetillas.

El japo, todo resuelto, decidió intervenir acariciando y pezoneando, sin ningún tipo del tradicional recato que se les supone, cosa que me sorprendió enormemente.

Cerré los ojos, relajé mi cabeza inclinándola ligeramente hacia atrás, apoyándola sobre los pectorales del grandullón.
Cuando al cabo de unos segundos los volví a abrir, el que acariciaba al tumbado se había unido al grupo del japo y grandullón, y varios tipos, a cierta distancia, observaban, por mera distracción, morbo o esperando tomar una decisión y tomar partida.

-¿Vamos a una cabina?- me sorprendió por segunda vez al decirme el japo en un claro y perfecto castellano.

Meneé la cabeza en sentido negativo, por lo de siempre, pero apenas tuvo que insistir una segunda para que yo accediera.

Dos palabras más camino de la cabina, me dí cuenta que ni era "japo" ni oriental en sentido estricto.
Si de raza, pero no de nacionalidad.
Era un nikkei, un nipo-peruano, descendiente de la inmigración japonesa al Perú.

Estuvimos de pie, tonteando un rato, acariciándonos, besándonos, sin faltar una chupadita de polla por mi parte y una minimamada por la suya.

-¿Siempre eres tan dulce?- me preguntó mientras nos tumbábamos.
- Supongo que sí - le respondí, dudando de mi respuesta.

Seguimos tonteando, entre una batería de preguntas, en el que básicamente el entrevistado era yo.
-¿Como te llamas?, ¿Vives aqui?, ¿Tienes pareja?, bla, bla, bla...

- Bueno!, exclamó de repente, quedándome yo a la expectativa de lo que fuera a soltar a continuación.
- Es hora de follar !.Ponte boca abajo!.

Sonreí y así lo hice.

- Eres estrecho!, dijo sorprendido.
- Pues si.
- Y eso?.
- Cosas que pasan. O más bien que no suelen pasar -, pensé.

Cuando estoy mucho tiempo sin que me follen, los esfínteres anales vuelven a su elasticidad habitual, que es más bien poca.
Cuando hay cierta regularidad, suelo ser más follable.

Por suerte en aquella ocasión, el tipo tenía una polla delgada y tirando a pequeña, con la cual, a pesar de mis limitaciones, no le costó nada entrar y comenzar a echar cuatro polvos, aunque tras ellos, quiso que me diera la vuelta boca arriba.

- Así entra mejor- comentó.
No le faltaba razón.

Cuatro embesticas más tarde, y sin por ello detenerse, me preguntó:

- ¿Quieres ser mi hembrita?-.
- Me gustaría tener un culo fijo al que follar. Y podríamos quedar habitualmente en algún sitio -.

No hace falta decir que la idea, aún sólo el hecho de pensar en ello, me entonó y puso de un calentorro subido. Siempre me ha seducido ser la "putita", "perro","esclavo", o "sumiso" de alguien en el sentido de ser su objeto sexual usado a su placer y antojo, con las connotaciones, limitaciones o condiciones que pueda llevar cada término.
De hecho, aunque parcial y limitadamente en el tiempo, ha llegado a ser una fantasía conseguida.
Actualmente resta como un morbo latente.

Pero estaba seguro que me lo decía simplemente para ponerme cachondo.

- Ya veremos -, le contesté. Apenas te conozco todavía.

Y a pesar de mi respuesta, usé la idea para calentarle a él y hacer un poco de teatro.
- Macho, machote, fóllame el chocho como a una puta, tu puta- bla, bla... y estas cosas que se dicen.
- Te gusta, eh?, sigue, sigue, macho mío...-

Evidentemente fue cuestión de minutos que acabara corriéndose.
Yo no quise, y me contuve a pesar de lo perra que estaba.
No hacía nada que había llegado y aún quedaba tarde por delante.

- Eres mi segundo- me dice cuando ya estaba listo para marcharse.
- Tu segundo qué?- pregunté.
- Con el que estoy hoy, llevó aquí un par de horas, y con el primero casi me peleo.
- Que pereza !, pensé.

Me fuí a duchar.
Y a ver que me deparaba el resto de la tarde.

( Junio 2015 )

12 de noviembre de 2015

Sexo en el parking ( 2ª parte )




(Continuación)

Eran ya las 17.00 p.m. Ni un minuto más, ni un minuto menos. La hora exacta.
Una moto se divisaba a lo lejos, pero no se podía apreciar ni modelo ni color, ni la trayectoria que iba a tomar.

Sería él ?

En cuestión de segundos lo sabría.

Al llegar a mi altura, el conductor viró la moto hacia donde yo estaba y se detuvo.
Abrió con el mando a distancia la puerta de entrada, ladeo su cabeza para mirarme e hizo una pequeña y casi imperceptible señal para ojos ajenos con su mano, para que le siguiera.

El casco impedía ver su cara, que aún de verla no la reconocería ya que en ningún momento nos intercambiamos foto alguna.
Sólo se apreciaba una buena y masculina pierna, gracias a los pantalones cortos que llevaba.

Comenzó a descender por la rampa del parking y yo me apresuré a seguirle, desviándome hacia los lavabos según las indicaciones que me había dado unos días antes por email, mientras él aparcaba.

Entré en el lavabo y encendí la luz.

Dos bombillas encendidas, yo frente a la pica y espejo del lavabo, mi respiración acelerada por los nervios y los ruidos propios de un motorista aparcando su moto, eran la realidad que configuraba aquel presente.
Un súbito silencio apenas roto por unos solitarios pasos en un parking vacio y el tintineo de unas llaves indicaban que el momento y el tipo en cuestión se acercaba.

- Hola - dijo escuetamente, apagando de inmediato una de las dos luces y cerrando la puerta con el pestillo nada más entrar.
- Hola - respondí, un poco temerosamente ante aquel hombretón que me sacaba más de un palmo de altura.

Enseguida nuestras manos fueron directas a los respectivos paquetes, como señal de reconocimiento que eramos nosotros. Lo normal hubiera sido darnos nuestros nombres.
Se adivinaba un buen pollón, como en alguna ocasión me había comentado.

Comencé a descamisarlo en búsqueda de sus pezones, y cuando mi mano volvió en busqueda del paquete abandonado, se encontró con que el pollón ya campaba a sus anchas, libremente.

El muchacho no había perdido el rato y mientras me entretenía yo con los botones de la camisa, el liberaba su pollón achampiñonado.

Boca para que te quiero!, me lancé sin pensármelo dos veces sobre aquel fresón de verano que lujuriosamente se me ofrecía.

Tenía un buen gusto, rico y dulzón, que a pesar de su tamaño, entraba bien en la boca.
Aunque me asaltó el temor que me quisiera follar.
Una cosa es mamar una polla gordota y otra bien diferente es que la misma entre con facilidad por el ojete.
De por sí soy estrecho, y aunque iba bien equipado con lubricante y poppers, la relajación de uno para el momento y la habilidad del follador son fundamentales para todo buen fin, entendiendo como tal, follar sin dolor y con comodidad.
Relajado no estaba y la habilidad del muchacho para tal menester la ignoraba.

-Toma- dijo, mientras me daba un pequeño tubo de lo que parecía una crema.
-¿Que es?- pregunté, pensando que se trataba de lubricante, y a la par que lo habría para olfatearlo.

Percibí un fuerte olor a menta.

Exactamente no lo sé, creo que un gel estimulante para polla- respondió. Me lo dieron el otro día y aún no lo he probado.

- Supongo que será comestible -, comenté.
Y con lo que tarde en decirlo, le unté el pollón y me lancé a mamar para confirmarlo.

Rica combinación de fresón a la menta.

Al tío se le veía realmente excitado.

Cuando quieras correrte, házlo. Tú, a tu rollo - sentenció.
A mi me parecía excesivamente pronto, apenas había tanteado sus pezones y dado dos churrupaditas a su cipote,  pero le contesté lo mismo: Tú también, cuando quieras.

Mamé y me entretuve jugueteando con los pezones de aquel peludo pecho apenas unos minutos cuando me dijo que ya quería correrse.

-¿Ya?!!!- pensé.
Pero fue un “vale!” lo que salió de mi boca.

Y en dos manobrias se corrió sobre mí.
Bien !.

Mientras se lavaba las manos, yo me limpiaba de la urgente y cálida corrida con la que me había levemente refrescado.

Nos despedimos en el lavabo.
Él saldría, encendería la moto y se marcharía.
El ruido de la puerta del garaje al abrirse para él salir al exterior me daría la señal para salir yo del lavabo y marcharme, tal cual, por donde entré.

Hacerlo de esta manera formaba parte del como tenía que ser el encuentro.

Todo ocurrió en apenas 15 minutos.
Un poquillo más si cuento el rato que llegué antes.

A pesar de que el encuentro fuera tan breve, apenas una metida de mano, toqueteo y mamada, y corrida por su parte, guardo un muy buen recuerdo de aquel encuentro, por ese toque casi clandestino, de anonimato y, fugacidad.




5 de noviembre de 2015

Sexo en el parking ( 1ª parte )





Era finales de mayo del 2013 cuando recibí su primer correo, un sencillo y breve email en que comentaba que era seguidor de mi blog desde hacía un tiempo, que le gustaba y quería decirmelo.

Desde ese momento, y durante los dos meses siguientes hubo un fluir de mísivas en ambas direcciones, en las que nos fuimos conociendo a través de contarnos nuestras inquietudes, experiencias y fantasías, así como de algunas circunstancias laborales y familiares, en algunos puntos compartidas, que impedían cualquier posible encuentro ni tan sólo para un simple café.

Lo curioso fue que no se inicio con el típico lenguaje y desarrollo de los chats, con intercambio de medidas y formas, y las cansinas preguntas del ¿de donde?, ¿que te gusta?, etc... útiles para un polvo rápido, no lo voy a negar, sino con una conversación fresca, nada forzada, fluida, con el único inconveniente de los "tempos" propios, que marcaban que cada uno contestaba al otro cuando podía.

Llegó un día que me sugirió la idea de quedar en un parking cercano a la Estació del Nord de Barcelona.
Como acepté, pues la idea me daba bastante morbo, aquel fin de semana anterior me envió las instrucciones.

 " ok!...te comento... el miércoles a las 17:00 en el parking de calle (...).
yo entro con una vespa (...) y tu aprovechas la puerta abierta para entrar. El lavabo está justo debajo de la rampa, en la primera planta. Es fácil. Hay dos lavabos, tu te metes en el primero y me esperas a que vuelva de aparcar la moto.
Luego, para salir del parking no hace falta llave, se puede usar la puerta de peatones, por el mismo sitio por donde se entra.
(...) es discreto y también me interesa que nosostros lo seamos.
que te parece? alguna duda?"

Y llegó el día, el susodicho miércoles, pero mi grado de incertidumbre era total.
En los tres últimos días, y ni siquiera en el transcurso del día, que era lo que realmente me preocupaba no había recibido ningún mensaje de confirmación a la cita.
Y eso que muy a primera hora del día le había enviado un email para ello.

Me había adecentado y preparado para la ocasión. Llevaba condones por si le apetecía follar, crema lubricante para facilitar la labor, poppers por lo si lo de polla gordota era cierto, y mi culo no respondía como debiera, y agua y toallitas limpiadoras caso que no hubiera en el lavabo del garaje, pues caí en la cuenta que quedar a las 5 de la tarde en pleno agosto en un parking subterráneo de la ciudad para estimular la líbido y bajas pasiones resultaba un tanto atrevido por el sofocante calor que podríamos llegar a pasar.
Sólo pensarlo me entraba el ahogo.

Diez minutos antes había pasado por delante para asegurarme del lugar concreto que ya había visualizado días antes vía streetwiev, y no había nadie. Una tienda y otro garaje contiguo, ambos cerrados.
A los cinco minutos volví, y no tanto el decorado, que seguía siendo el mismo, sino los extras, ya habían ocupado su lugar, como en una escena de película a punto de rodar.

El momento me estaba resultando muy peliculero.

Poco antes de llegar, una mujer joven se me acercó y me preguntó muy lentamente, haciendo hincapié en cada una de las palabras, como si no fuera a entenderla o que en aquellas palabras hubiera un mensaje cifrado: Me puedes dejar un euro para llamar por teléfono?.

Justo doblando la última esquina, una ancianita también se me acercó para preguntarme la hora.
- Las cinco menos cinco, señora,- le contesté.
- Ay, que bien, joven -, respondió,- en cinco minutos y abren la tienda-.
No es muy frecuente que alguien me pare por la calle, y más teniendo en cuenta lo poco concurrido de ese tramo y a esas horas, pero dos personas en menos de cinco minutos, resultaba muy extraño.

Allí, frente al parking, una inoportuna familia de extranjeros parecían darse cuenta que estaban en el sitio equivocado. De estar parados boquiabiertos contemplando vete a saber qué, a salir raudos del lugar, como si les hubieran avisado por megafonía: "Despejen la zona, por favor, se va a rodar".

Solo quedaban dos extras, una mujer anodinamente vestida de gris, inmóvil junto a la caseta de la Once, mirando en dirección opuesta al parking, y un señor, que con su escoba y pala, iba recogiendo los pocos papeles y más hojas secas que iban y venían delante de la puerta del parking y de la tienda adyacente.
Recogía un par de hojas, y las llevaba a la papelera. Volvía, y recogía otro par.Y así estuvo todo el rato.

Sólo faltaba alguien vigilando, con gabardina, sombrero, gafas oscuras y simulando leer un periódico en el bar de la esquina.
Pero no había bar, y el tiempo no estaba para gabardinas.

Eran ya las 17.00 p.m. Ni un minuto más, ni un minuto menos.
Una moto se divisaba a lo lejos, pero no se podía apreciar ni modelo ni color, ni la trayectoria que iba a tomar.

Sería él ?

(Continuará)


29 de octubre de 2015

Iker frente al espejo




Hacía tiempo, meses ya desde el último encuentro planeado y de algún intento frustrado, que no había sabido nada de Iker.

Los encuentros con él siempre habían tenido un alto nivel de morbo.
Podéis releer los dos post publicados al respecto: Las tardes con Iker  y Cerdo, perro, puta.

Y de repente, una tarde de finales de julio del año pasado, recibía inesperadamente ya, un mensaje vía whatssap para quedar en su casa.

En su casa !!!, que no en el cine, donde siempre habiamos tenido todos los encuentros.
Acepté, a dos días vista.

Me habia citado en uno de estos típicos edificios singulares del Eixample, uno de estos que si no están, deberían estar protegidos, con cierto aire art-déco, modernista, vanguardista o que sé yo, pues no entiendo de arte, pero sin lugar a dudas con personalidad propia, de la primera mitad del siglo XX, eso sí.

Tras salir del ascensor, apenas me dejó picar a la puerta.
Detrás de ella, me esperaba vestido únicamente con calzoncillos blancos.
El sofocante calor del ya  bien entrado julio lo justificaba.
El motivo de la visita, también.

- Pasa - me dijo - y aún no bien hubo cerrado la puerta, la presión de su mano sobre mi nuca me conducía a arrodillarme y amorrar mi hocico sobre su paquete.

Le saqué su polla, y mientras me quitaba la pequeña mochila que llevaba a mi espalda, le hice una breve mamada de saludo.
Luego ya me incorporé y pude desprenderme de la ropa que llevaba.

Nos quedamos en bolas, allí mismo en el recibidor, único rincón iluminado de lo que desde ahí se atisbaba del piso, que permanecía en la penumbra, con todas las cortinas y persianas bajadas, que dejaban pasar una suave brisa que evitaba que el calor y la luz mediterránea entrase e inundase el apartamento con toda su potencia de finales de Julio.

Ya desnudo, me arrodillé de nuevo a seguir con la mamada que había comenzado.
Al cabo de unos minutos, me hizo parar.

- Espera, ven - me indicó, mientras se alejaba por el pasillo.

Traspasamos una puerta, que cerró tras de mí.
- Aqui estaremos mejor- comentó.

No sé si mejor, pero un poco de más morbo tenía aquel rincón, pues detrás de la misma puerta había un espejo de los de cuerpo entero.

Y empezamos con un pezoneo y mutuo pajeo.
A los pocos minutos, continuamos ya cara al espejo, viéndonos desnudos por complejo reflejados en el espejo.
El calor interno de la excitación iba en claramente en aumento, y la temperatura ambiental también, al haber cortado la suave brisa que antes corría por el pasillo.

Cogíó un condón que ya tenía a preparado a mano y con un poco de lubricante en el ojete, me hizo inclinar hacia el espejo abriéndome un poco de piernas para poderme penetrar mejor, y comenzó a cabalgarme.

Mientras apoyaba uno de los brazos en el espejo, veía como me follaba aquel tipo, de nombre Iker para mí, de aspecto malote y sonrisa pícara.

Muy a mi pesar, la escena no duró mucho, pues se corrió a las pocos envites.
Y yo, con el sofocante calor y el cansancio que le acompaña no me pude correr.
El encuentro fue realmente breve, apenas creo que ni llegó a los 20 minutos, pero fue intenso en la emoción y morbo que me produjo ser follado y verlo reflejado a la vez

Mientras me bebía un zumo de manzana, para recuperar los líquidos perdidos, un gato apareció reclamando las atenciones de su dueño.

- A la próxima, igual invito también a un amigo - comentó Iker, al despedirnos, sabiendo que me gustaba la idea.

De momento, a fecha de hoy, no ha habido otra vez.


23 de Julio 2014


19 de octubre de 2015

R.I.P. Cine Arenas / Arenas Cinema Gay (1928-2015)




Así, tal cual, el Arenas Cinema Gay, sucesor del más conocido por todos Cine Arenas, ha cerrado definitivamente sus puertas.
Ha muerto !
Ha muerto a la edad de, casi 87 años, que se dice pronto, después de haber sobrevivido los 13 últimos años abiertamente fuera del armario y bajo la sentencia de derribo por el plan urbanístico del ayuntamiento.
Sus usuarios espádicos, regulares y fijos quedamos tristes, pero sobre todo huérfanos.

Desde mediados de agosto hasta finales de septiembre, varios lectores me habían preguntado por su cierre, pues les habían llegado rumores de tal cosa. Ya había ocurrido otras veces.
Con alguna ocasional visita en estos dos últimos meses pude confirmarles lo contrario.

Este pasado domingo, dia 18 de octubre, en una consulta ocasional al blog,  me llamó la atención un inusual incremento de visitas del post sobre el cine Arenas publicado el 2 de agosto de 2011.
Hasta hace unos meses, con diferencia el más leído y el más comentado.

Dicho aumento de lecturas se debía a que en dos blogs se dedicaban dos sendos artículos del cine, certificando así su cierre definitivo, y en ambos enlazaban con este, mi blog, cosa que desde aquí les agradezco, como referente de los pormenores que intramuros se cocía.

Los dos articulos bien merecen ser leídos, hablan del cine, su historia y vicisitudes, desde su inauguración el 25 de diciembre del año 1928 hasta su cierre el pasado 12 de octubre de 2015.

Uno en el blog Barcelofília, redactado en catalán, y el otro artículo del blog El Tranvía 48, más detallado y extenso, redactado en castellano.

Descanse en paz.

Escombros del Arenas Cinema a finales de Octubre 2015



15 de octubre de 2015

Estrategias




Media hora.
Y ni siquiera un roce.

Un tío espera de pie, en el minicine. Sólo mira la pantalla.
Parece ignorar al mundo.

Otro sentado, esperando.
Más bien desesperando por alguien que le atienda.
Con ojitos de cordero degollado, inclinado hacia adelante, con los codos sobre sus rodillas y sus manos juntas mira al tío que de pie parece ignorar al mundo.

El sentado se mueve un asiento.
El que está de pie se mueve para situarse junto a él.
Se baja la bragueta, se saca la polla.
Comienza la mamada.

Dos tíos charlan alegremente en el cuarto oscuro.
O más bien uno casca sin parar.
El otro escucha. Pocas veces interviene.
Querrá liarse el parlanchín y este es su modo de acercamiento?
Pensará el otro en lo plasta que es, que no quiere nada con él, que le espanta las oportunidades y por educación lo aguanta?
No es este el ejercicio oral adecuado para el lugar.
Finalmente no hay rollo.

El feo tio plasta que me besa, pero se va.

El tío bueno, o no tanto, de carnes blandas, que se deja comer los pezones y se deja pajean, no mama.
Luce casi desnudo.
Toco su pezón. Ni se inmuta.
Falta de interés? No.
Sólo quiere que se le hagan cosas sin él intervenir en lo más mínimo.
Pues yo tampoco. Ahí te quedas !.

Tíos distantes.
Tíos equidistantes.

Un roce, un toque, un lio.
Reclamo para terceros?. Es posible.
Parece ser menos cortante entrometerterse entre dos que asaltar a uno cuando está sólo.

No es posible.
Doy fe de ello.

Aparece mi torito, saltarín y pizpireto.
Se sitúa equidistante entre los tipo de carnes blandas que aún andaba siendo sobado y yo.
Se acerca poco a poco, pero no me llega a abordar.
Siempre hace lo mismo. Se deja ver.
Si quiero algo tendré que entrar yo en faena.
Le rozo.
Actúa.

Pezoneo.
Se anima.
Me toca el culo. Busca con su dedo mi ano. Me besa.

Me sorprendo. Eso es nuevo. Nunca besa.

Mamo, pero no demasiado.
Me pide que me levante.
El tio feo plasta aprovecha la ocasión y se quiere liar con nosotros.
Mis evidentes rechazos, finalmente, le disuaden.

Me besa de nuevo.
Bajo y le mamo.
Se calienta.

- Buen macho - me dice.
- Sé lo que te gusta - le digo.
- Eres el mejor y el que más caliente me pones - comenta.
Sonrío.

Se corre de lado, mientras le lamo un huevo.

(10/6/2014)


24 de septiembre de 2015

Mamadas por la República





"¿Y ahora que cojones hago?.
¿Me voy a manifestar por la república o me voy a follar a la sauna?
Ambos objetivos son difíciles, pero no imposibles.
El otro día follé un buen culito, y por aquí ya se vota republicano mayoritariamente".

Así tal cual posteaba en el Feisbuc, aquel 2 de Junio de 2014, en el que el rey de España, Juan Carlos I, impuesto por el dictador golpista Franco como su sucesor, y refrendado en la sacrosanta constitución, anunciaba por fin su abdicación al trono, después de casi el mismo tiempo de permanencia que su tutor en la jefatura del estado.

No se veía mayor afluencia de gente en el centro de Barcelona que un día normal, no así en la sauna, que el trasiego de personal en el vestuario era considerable, tal vez por cambio de turno, y tras el recorrido habitual pude comprobar que no solo muchas de las cabinas estaban ocupadas, sino incluso había murmullos en el lavabo, a saber que estarían haciendo, si follando o 'empolvándose' la nariz, y más movimiento en la playroom del piso superior de lo normal, para la hora que suelo llegar.

Un tipo a cuatro patas sobre la colchoneta mientras se lo follaba uno, y dos a ambos lados tocándole. Un tío mamándosela a otro a apenas un par de metros de la follada; un osete sentado, otro tío bien espatarrado sobre uno de los slings, si bien sin gente que le hiciera caso; y cuatro tíos pululando y observando sin decirse a que hacer.

Al poco que volví, el tipo de la colchoneta estaba siendo follado por otro.
- Que envidia !- pensé, o más bien, sentí.
El resto del escenario no había variado mucho.
Al osete que estaba sentado sobre la camastro, ahora se estaba cambiando un mamador por otro.

Apoyados en el tabique central, la de los glory holes, que separa la cruz de St.Andrés, dos tipos osunos estaban bien liados entre apretujones, sobeos y besos.
Me puse muy cerca, al alcance de sus manos, por no decir a tiro.

Y funcionó porque directamente, sin preámbulos me pusieron a mamar.
¿Debo tener cara de mamón?,- pensé, alegrándome a la vez de que no se anduvieran con rodeos.
Si querían eso, para que perder el tiempo en tocamientos!.

Al poco que estuviera trabajando los bajos del par de osotes, por un rato se nos arrejuntó un tercero, del mismo tipo físico, que resultó ser francés dejó y que en breve dejaba espacio a otro, este último un tanto picha flácida, pero el más guapo y buenorro de todos.
El buen rato a cuatro pollas no duró mucho, como era de esperar, y el último acabó yéndose el primero.
El trío restante, mientras yo seguía con mi banquete de surtidos de morcillas, se estaban poniendo de acuerdo para ir a una cabina y continuar allí.
No me preguntaron.
Me hicieron incorporar y me indicaron que les siguiera.

Llegamos pues a la cabina y yo me dispuse presto a seguir mamando a aquel trío de osos cuarentones.
Entre ellos, pezoneaban, achuchaban, pero sobre todo se besaban.
Largos e intensos morreos y lengüetazos.

Pero el francés, de polla más grande que el resto, curvada hacia arriba y adornada con un cocking metático no tardó mucho en irse, debido a considerable aumento de la pasional y por ende, ambiental, a la que se estaba llegando allí dentro.

- Il fait trop chaud..., mucho calor,- dijo, combinando las dos lenguas, a modo de excusa.

Me quedé a dos pollas, lo cual facilitaba la alternancia.
Entre tocamientos y profundos morreos, yo desde abajo, oía como iban comentando:
-Que boca tiene el cabrón !,- decía uno, en clara alusión a mí.

Apenas me dejaban respirar, pues cuando me separaba un poco de ambas pollas, con alguna de ssus manos libres, rápidamente y con decisión me volvían a amorrar a uno de sus pilones.

-Tú, sigue mamando!-, me ordenaban.

Pero aparte de mi boca, también mis piernas necesitaban, más que un descanso, unos estiramientos.
Así que aproveché para erguirme y desde esa posición, mordisquear el cuarteto de pezones y de paso, ensalivar con unos lengüetazos a otros tantos machorriles sobacos.

Se volvieron locos, al punto que uno dijo que parara, pues de seguir, se correría de inmediato.

Me volví a trabajar sus bajos, procurando no sobreexcitar demasiado al que no se quería correr.
Pero pronto cambió de opinión.

-Quiero correrme ya, tío!- le dijo al otro.
-Pues hazlo sobre mí,- le respondió.
-Será capullo!-, pensé, - el que más trabaja soy yo y me voy a quedar sin recompensa!.

Para hacerme notar más mi presencia, les agarré las dos pollas y me las zampé de un bocado.
Volvieron a enloquecer.

-¿O prefieres que me corra encima de él (refiriendose a mí)?,- le preguntó, para mi sorpresa.
Al menos, mi reclamo había surtido efecto.

Sobreexcitados por la perspectiva de correrse de inmediato, comenzaron a la par a pellizcarme los pezones mientras de la cascaban.
-¿Quieres que te echemos la leche encima?- me preguntaron.
Asentí.
-¿Donde?
- Si, en la cara o en el cuerpo,- les contesté, dándoles a elegir.

Desde la cafetería de El Corte Inglés se veía como el centro de la Plaça Catalunya se iba llenando de gente y de banderas republicanas. De momento, aún les queda el derecho de manifestarse.
Aunque no sirva para nada. Un voto cada cuatro años, en lo que toque, es su concepto de democracia. Nada más.
Y si el 'status quo' del poder y los poderes fácticos peligra, se usa la estrategia del miedo, la manipulación más descarada y las amenazas sin sentido.

Pero mamando a conciencia, uno se olvida del mundo... unos instantes.
Eso también nos queda.
De momento.



10 de septiembre de 2015

El dia equivocado





Había posteado en facebook que iba a ir aquella tarde a perrear un ratillo, si bien, no tenía claro donde me apetecía ir.
Iba caliente, para variar, y además tenía algo más de tiempo del habitual.
No me decídía por un lugar u otro.
Como nadie contestó, tuve que echarlo a suerte.

Me presenté, pues, en la sauna Bruc.
Mucho silencio al entrar.
Lunes, final de mes...poca gente.

Me pareció ver deambulando a Gustavo, por lo que, si ciertamente era él, tenía mamada segura.

Mientras, un tipo me tocó desde atrás los pezones en el cuarto oscuro. Pero sólo hizo eso, y una sola vez.
Un apretón.

Mientras un tipo se subía a la grada en la sauna de vapor, se quitaba el trapo. Pensé que era Gustavo, pero dudaba. El vapor me confundía.
Me acerqué. No era él.
No obstante, le agarré de la polla. Ni pestañeo.
Me ví el percal, y pasé.

Finalmente, nos cruzamos, Gustavo y yo, entre el minicine y el cuarto oscuro.
Y me dió de mamar.

Aunque parecía que se lo estaba pasando bien, su polla no reaccionaba.
Apenas llegaba a la categoría de morcillona.
¿Se habría corrido ya?,¿Estará simplemente cansado?,¿Seré yo que habré perdido facultades?, iba pensando yo mientras me la trabajaba.
Al final, ayudándose de una autopaja, se corrió, y cuando estaba a punto de irse y dejarme tirado, tuvo un arrebato de compasión o arrepentimiento, se volvió hacía mí de nuevo y me hizo correr con una pajilla.
Algo realmente inhabitual.

Y no sé si había hecho bien, pues la poca líbido que me quedaba, se me fue por donde salía la leche.

Un negro guapetón, que ni caso me hace.
Pero también es que lo rehuyo.
Así, mal asunto y poca cosa que esperar.

Dudo de si al tipo que veo es Martí, el del cine Arenas.
Sí, es él.
Me mira con ojos de deseo, pero paso.

Me aburro.
Me voy.

Posiblemente me equivoqué de día para perrear.


( 26 de mayo 2014 )

29 de agosto de 2015

El polvo indio (Última parte).




Mientras le comía el rabo, un pequeño grupo de personas se dispusieron a nuestro alrededor.
Un corrillo, que a cierta distancia, podían ver si llegar a poder tocar, ni yo distraerme con otros manjares.

En un momento concreto, mi mamado le hizo un gesto a uno para que se acercara un poco, cosa que no dudó ni un segundo en hacer, situándose detrás mío, rozando su polla sobre mis hombros.
Pero ahí se quedó.

Dos del corrillo comenzaron a liarse entre ellos.
El resto miraba.

- Sigueme- me susurró al oido, en un momento que me levanté para estirar las piernas.

-¿Quieres que deje la puerta abierta para que otro te trabaje el culito?- preguntó nada más cerrarla, volviéndola a abrir al responderle afirmativamente.
Pero al poco, y viendo que no pasaba nadie, optamos por un poco de intimidad.
-Ya te lo trabajaré yo, que a mi también me gusta follar- afirmó - así que si quieres...?- continuó dejando la pregunta en el aire.

Me mostré un tanto dudoso, pues el mozo disponía de un cipote de buen calibre, de aquellos que no entran enteros en la boca, como había podido previamente comprobar.
Sin embargo, y puesto que ya me había follado mi indito amazónico, debía tener mi, normalmente, estrecho culete suficientemente trabajado como para no que me resultara demasiado problemático un nuevo intento de follada.

Me puse a cuatro patas, y comenzó un toqueteo de nalgas muy suave, abriéndome poco a poco, sin prisas y parándose a juguetear en mi ano, su cálida y húmeda lengua.

No sé de donde sacó el condón y el lubricante, pero por lo visto iba bien preparado.
Sin mucha dilación se lo enfundó y preparó mi ansioso culo para recibir su hermosa hombría.

Ni que decir que follaba estupendamente.
Pero el tiempo comenzaba a apremiar.
Quería, o más bien, necesitaba correrme, y así se lo dije.
Y así lo hice.

Breve, pero todo un señor polvazo.

Y más guerra quería cuando nos reencontramos en las duchas.
Pero no podía ser.
Al salir, apareció de la nada, como siempre y al final de la tarde, Xavi, el eterno rechazado.
Esperando mi negativa, me cogió suavemente la cara con las dos manos y me besó dulcemente los labios, al tiempo que con una sonrisa decía: "Pues otro día será".

De camino a las taquillas, me encontré de nuevo con el indio
-Ya te vas?, No quieres seguir un rato?- preguntó, pareciendo que el mal rollo se le había ido a saber donde.
Hicimos un intercambio de impresiones y nos despedimos.

Dos polvazos en una tarde, y una rica comida de tres pollas, no estaba nada mal para celebrar el recién abandonado resfriado.

(19  mayo 2014)


24 de agosto de 2015

El polvo indio (3ª parte) - El después




- Quieres que te mee?, preguntó, como quién se interesa por la hora.
- Hombre..., pues sí, vale-, respondí un tanto azorado. Y ya que, por fin, alguien me lo proponía, accedí.
- Lo que pasa, que aquí me parece un poco cochinada, mejor en otro sitio, no?-, continué, pensando más en la sauna de vapor o mejor incluso en las duchas, que están un poco más acondicionadas en tales menesteres.

El chaval asintió con la cabeza, y creyendo yo  que lo dejaría para más tarde.
Y siguiendo en su particular línea, continuó con sus desconcertante interrogatorio
- ¿cuantas pollas te has comido?,- preguntó
- Cinco-, contesté inocentemente, tras un repaso fugaz de aquella tarde.
- Y polvos, solo uno. Tú.-, aclaré.
- Cinco? !!!-, exclamó, preguntando todo... ¿sorprendido?, ¿escandalizado?, no sabría decir.
- Tío, me has cortado el rollo-, sentenció.

Ahora el que se había quedado como pasta de boniato era yo.

Así tan de repende, pensé, que se le ha cortado el rollo!.
Podría haberle especificado que fueron tres manadas en un sólo tiempo, la de Antonio y los otros dos tipos que conté en la primera parte de esta seria "El polvo indio", tres buenos cipotes, ciertamente, en el que uno se largó sin correrse, el segundo sobre la pierna y el tercero desparramó su leche en el suelo.

Las otras dos, apenas merecieron una escondida alusión en la frase: "Algunas miradas, algunos toques, algunas posibilidades", del principio de la segunda parte., ya que apenas fueron unos segundos, tras los cuales las rechacé.
Pero no hice nada por cambiarle de opinión.
Que cada uno se trague sus comidas de tarro, que bastante tengo con las mías.

Se tapó con el paño y recogiendo la toalla comentó:
-Me hubiera gustado también follarte en las escaleras, así como para dar morbo-.
-Pues no te hubiera dicho que no-, respondí.
-Ir a la sauna es también para incitar un poco el morbo con la gente con la que te encuentres, porque para quedarse dentro de una cabina, a veces, no vale la pena,- proseguí.
Era un fiel pensamiento que tengo al respecto, si bien, en ningún caso lo dije con segundas.
Y creo que no lo pilló como tal.

Comenzó una nueva tanda de paseos.
De primeras comenzó a seguirme un tipo gordote, superpeludo de pecho y brazos, labios carnosos, y piel morena con aire de Indo-Pakistaní.
Una raza de hombres viriles, sin dudarlo, muchos de ellos realmente guapos, pero que no me acaban de llegar al punto de excitarme. Curioso.
Supongo que les tengo asociado un carácter muy machista, que para un polvo ya me va bien, pero al mismo tiempo, muy poco tacto sexual.
Comida de tarro mía.

En tipo que estaba en el sling, seguía allí, esta vez y por fin, en buena compañia.
Un machito calvo adorable se lo estaba follando, al tiempo que por detrás de este, un tío, tipo oso voluminoso intentaba lo mismo con el calvo, pero sin éxito.
Un rato más tarde, el calvo se la estaba mamando, para después, seguir follándolo.
Y más tarde aún, quien parecía que se lo acababa de cepillar era mi indio.
Indudablemente, el tio del sling estaba teniendo también una tarde memorable.

Estaba ya por irme, de hecho, bajando ya las escaleras del piso superior para dirigirme a las duchas, cuando me crucé con uno de esos tipos que me daba la impresión que me emitian señales.
Decidido y sin pensarlo, di vuelta sobre mis pasos, y me dirigí de nuevo hacia la playing room, de donde venía.

Quería comprobar si no andaba equivocado.
Y el tipo me siguió.
Me siguió hasta tenerlo lo suficientemente cerca para rozarle los pezones y ponerme a lamerlos.
Le gustaba.
-Vamos a una cabina?-preguntó de inmediato.
-No- le respondí escuetamente.
-Ah!, quieres probarla antes?.

No contesté.

(Continuará)


20 de agosto de 2015

El polvo indio (2ª parte) - El durante





Después de haber jugueteado con Antonio, y comido aquel par de pollas del par de tiarrones y de haber sido regado con la leche de uno de ellos, me fuí a dar una vueltecilla para estirar las patas y relajarme un rato.
En la playing room chirriaban las cadenas del sling con el suave balanceo de un solitario ocupante.
Pobrecillo, pensé, si tiene que esperar a que le venga alguien a darle alguna alegría.
Dos espectadores en el cine, la sauna de vapor extrañamente vacía.
Algunas miradas, algunos toques, algunas posibilidades.

Caminando de vuelta al cuarto de los slings para ver si algo habia cambiado en la suerte del usuario, un saludo subiendo a media escalera interrumpió me ensimismamiento.

- Hola, a donde vas?,- me preguntó una voz con tal desparpajo.
- Pues mira, dando una vuelta-, le contesté yo, creo que amablemente, mientras comprobaba la naturaleza del tipo en cuestión.

Era un chaval, vaso de cerveza en mano, que bien podría rondar los 25 años, o poco más, sudamericano sin lugar a dudas por acento y aspecto, delgado, moreno, sin vello corporal y cabello lacio de flequillo recto, muy al estilo que, al menos yo, relaciono con los indios amazónicos.
Sus rasgos faciales, claramente nativo de aquellas tierras, no desprendían la dureza de los Andes, sino más bien evocaba los suaves meandros del gran río.

- Que te gusta?,- prosiguió, de manera tan clara como directa.
- Depende, un poco de todo-, respondí, vacilando un poco. No todo lo que me gusta lo hago con cualquiera, y menos sin saber de los gustos ajenos, y hay cosas que aunque no me gusten especialmente, puedo llegar a hacerlas, sin muchos problemas, dependiendo de la situación y del partenaire.
Aunque esta explicación no se la dí, iba incluida en la palabra "Depende".

Me miró como divertido.
Toco el pelo de pecho, que por aquellos días lucía abundante, palpó mi culo, cual fruta en el mostrador del super, y emitió un sonido de aprobación.
- Mmm..., vamos a una cabina?. Tengo ganas de follarme un culo,- exclamó, con la misma desenvoltura que antes.

Bien podría haber dicho "tu culo", pero dijo "un culo".
Podría haber sido el de cualquier otro, pero el mío debía pasar el mínimo de sus exigencias, por lo visto.
Accedí.

- Ponte a cuatro patas sobre la colchoneta,- ordenó, más que sugirió.
A estas alturas sus maneras tan sueltas ya no me sorprendían.
Y yo que soy un "mandao" así lo hice.

Volvió a palparme el trasero, esta vez gozando sin dudar de un primer plano.
- Ábretelo-, dijo, mientras comenzó a hacer un ruidillo que identifiqué con el rasgado del envoltorio de un condón.
Así era.
Sobre su polla, más bien de tamaño pequeño, comenzó a extenderse el preservativo, que si bien le bailaba en la punta, de la base se le mantenía firme.

Escupió sobre mi culo abierto y hambriento, y comenzó a follarme sin apenas dificultad.
Eso es lo que me gusta de las pollas pequeñas.

Y folló y folló, y siguió follando.
Así me tuvo un buen rato.
Rápidos movimientos pélvicos. Un mete y saca continuo. Un placer infinito.

En medio de embates soltó:

- Qué, te lo esperabas?.
- Pues no,- respondí, para que mentir.
- Eres sumisa? -, continuó, así en femenino, supongo que para hacerse más el machote.
- Ante un buen macho, a tí que te parece-, le dije, para no disminuirle el ego.
- Date la vuelta-, ordenó, y así hice, poniéndome patiabierto y boca arriba para que pudiera continuar follándome, esta vez de cara.
-Te gusta, eh?-, continuó gallito y muy satisfecho.

Cuando se cansó de la jodienda, sacó el rabillo de mi alborozado trasero.

- Anda, chupa !, ordenó resueltamente.
- Hum... - pensé para mis adentros. No había mucho que chupar, y encima tenía un sabor insoportable a látex del condón, cosa que me repugna bastante.
Luego, después de mucho rato y aún habiendo bebido algo, sigo teniendo ese olorcillo impregnado en la nariz.
Pero chupé con decisión, pues el polvazo recibido y lo que pudiera venir después bien se lo merecía.

En una pausa para encajar la mandibula, con cara de espectación, preguntó:

¿Quieres que te mee?.

(Continuará)...


17 de agosto de 2015

El polvo indio (1ª parte) - El antes



No se podría decir que hubiera ni más ni menos gente que cualquiera de esas últimas ocasiones que me había dado por ir a la sauna condal.
Casi como un ritual paso primero por el vestuario, luego el lavabo y ducha. Siempre el mismo orden.
Ya con el uniforme, toalla, paño y zapatillas, comienza el paseíllo de primer reconocimiento.
Que si hocico asomando a la sauna de vapor y luego a la seca, para comprobar si hay ambientillo, vistazo a los pasillos y cabinas junto al bar, luego el cine, cuarto oscuro, pasillo y más cabinas.
Era el recorrido habitual de observación de cambios en la sauna y del personal.
Un ver como tal estaba siendo aquella tarde y que me podía esperar.

Así de primeras no me suelo entretener en ninguno de los sitios, muchas veces porque no hay nadie, o si hay no suelen estar haciendo nada más que esperar.

Muchas esperas.
Muchas de ellas, desesperadas.

Y yo tan recién entrado, tampoco estoy por la labor de lanzarme sin previo calentamiento.
Si por aquella de esas casualidades ya hubiera un corrillo formado, como mucho me quedo a ver que pasa. Pero no suele ocurrir, hasta más tarde.
Continuo la visita por la planta de arriba, mirando a los que esperan en las cabinas abiertas, en sus diferentes posturas, y acabando en la playing room.

Ni mas ni menos gente que otras veces.

---

Y ahí estaba Antonio.
En la suave penumbra de la entrada del cuarto oscuro.
Apoyado en la pared, esperando. Confiado.
Sabiendo que su definido torso atrae miradas de deseo y manos lascivas.

Habitual del cine Arenas, cuando me lo encuentro no puedo evitar recordar un post llamado " Via Lactis", cuyos primeros versos le dediqué.

Él no lo sabe.

No hablamos.
Acaricio, toco, palpo
lamo y relamo,
chupo y mamo.

Algún gemido como única muestra del éxtasis en el que se sumerge, extasiado, sintiendo mi lengua recorrer su depilado cuerpo, buscando sus rincones secretos.

Y esta vez no fue distinto.
Excepto en el final.

Dos tipos se acercaron, ambos altos. Uno delgado y el otro de blanco pelaje.
El delgado toqueteaba al tentador Antonio. El peludo, al delgado.
Y yo seguía principalmente a lo mío, aunque de tanto en tanto, alguna de las manos se me escapaba ante semejantes ejemplares.
Tres torres.

Cuando se me comenzó a escapar algo más que dos manos, Antonio optó por marcharse.
Supongo que no ser el único foco de mi interés le desmotivó un poco.
Así que me quedé con los otros dos, mamándoles la polla a la vez, o cambiando de uno a otro.
En una de esas alternancias, el peludo albino aprovechó para agarrarme firme de la cabeza para follarme bien la boca, y acabar corriéndose abundantemente sobre mi pierna.

Ya entonces me quedé sólo con el tipo alto.
De piel finísma, pezones discretos y polla larga y fina.

- Chupa y sácame le leche de las tetas-, me requirió, al ver que me explayaba con sus pezones.
- Mama como un bebé-, prosiguió, aunque esta comparación me desmotivaba, sinceramente.
-Y luego me sacas la leche de la polla-, dijo, asintiendo yo más animado.

En el momento que decidí agacharme para mamarle, comentó que lo hiciera despacio, pues estaba a punto de correrse y no quería hacerlo ya.
- Pues te vas a correr antes que contar tres-, pensé.
Y así fue.
Aunque esta vez no gocé del privilegio de sentir su néctar derramarse sobre mi piel, pues lo arrojó todo sobre el afortunado suelo.

No estuvo mal el comienzo de aquella tarde

(Continuará)


30 de julio de 2015

Parón y vuelta al pasado




Este post no contiene sexo.
- Oooh!, que manera más rápida de echar por tierra las expectativas !.
Tampoco tiene contenido sensual, ni morboso, ni 'ná' de 'ná'.
- Pues apaga y vámonos,- Jejeje.
Este post es uno del tipo publicación tostón, de los que de tanto en tanto caen, (pocos, no os quejéis). Quedáis advertidos, y ahora a ver quién es el guapo que sigue leyendo.

Este es un momento de parón.
No de las actividades lúdico-sexuales, sino de la narración cronológica de ellas.Nada grave, pues.
Tengo que retomar borradores no publicados y ponerme al día.
Pulirlos para postearlos o directamente borrarlos.

Me he pillado a mí mismo.

Con el retraso que siempre llevo, cuando el año pasado llegó el mes de julio dejé lo que por aquel entonces iba contando en el blog, para empezar a relatar mis vacaciones sexuales, que no acabé hasta final de año ( no las vacaciones, sino su narración), ya que fui alternando con algunas experiencias, (pero no todas), que iba teniendo durante el otoño.
Cuando a final de año acabé con los relatos de las vacaciones, retomé las pendientes del segundo semestre en vez de recuperar las anteriores a Julio, que me quedaban pendientes.

Con lo que se me quedaron colgadas las aventuras de entre mediados de mayo a agosto del año pasado (2014) de las cuales tengo 6 borradores de post pendientes de corregir, perfilar y publicar.
Tres corresponden a historias en la sauna Condal, una en la sauna Bruc, una en el cine Arenas y una en casa de Iker.
Me toca releerlas, recordarme de los momentos y valorar si las publico o no.
Dependerá mucho si en los borradores hay frases, descripciones y sensaciones vividas con lo que no me resultará muy complicado escribir los posts definitivos, o si sólo apunté frases breves y esquemáticas, con las cuales me resultará más difícil reconstruir una situación vivida hace ya un año.

Ya veré como resulta, qué borro y qué publico.

Para los que han llegado hasta aquí, pensad que este post podría haber sido peor y más largo, con números y estadísticas, y dudas de blogueros, etc, etc...

También tengo pendientes dos intensas historias del 2013 que ocurrieron en dos días consecutivos de aquel agosto, una en un parking y otra en apartamento casi vacio, y también me quedarán pendientes las de junio y julio de este año.
Sin contar las que durante el transcurso de este tiempo ocurran.

Ufff... Mucho trabajo por delante, y poco tiempo para escribir, a pesar que sea verano.

Próximamente: El polvo indio ( mayo 2014 )


23 de julio de 2015

Tres saunas de mayo





Alguna vez me han argumentado que uno de los mejores días para ir a una sauna es a principios de mes, cuando la gente ha cobrado recientemente y aún anda sin problemas de liquidez.

Tal vez sea eso cierto en ocasiones, pero aquel día resultó ser una gran patraña.
Ni mame ni me mamaron... y mucho menos, evidentemente, me follaron.
Decir que había poca gente ya era pasarse de optimista.
El día habitual, la hora acostumbrada, primeros de mes y sin fútbol televisado.
Y apenas cuatro gatos.

La leche de una paja que me hicieron mientras languidecía de aburrimiento tumbado en la camilla del minicine fue lo único en claro que saqué aquella tarde.
Bueno, más bien que me sacaron.
---

La siguiente visita, una semana más tarde, no pintaba nada mejor.
Me encontré a Hugo en la entrada, yéndose ya. Cosa rara pues cuando coincidimos lo veo durante un buen rato.
Los vestuarios vacios, y ya dentro dudaba si eramos tres o cuatro gatos, eso sí, muy mayores.

Sólo destacaba un tipo delgado de aspecto inglés, largo como un pino, de cara más envejecida que su cuerpo, fino y esbelto., del cual pude comprobar que era poseedor de una gran polla, la cual mame un ratito en el minicine.
Bueno, más que mamar fue un breve cata, por mi parte, lo suficiente para comprobar saber y dimensiones y por la suya para decidirse a indicarme seguirle a una de las cabinas.
Concretamente la Roma.

Y allí en la cabina de la ciudad eterna pude disfrutar del manjar inglés, hasta que me corrí en la colchoneta pajeándome entre sus piernas.
Allí lo dejé y con un 'Thanks' me despidió.

---

La tercera visita del mes se mostraba un poco más animada en cuanto a público, en cantidad, dentro de lo normal para aquella hora de la tarde.
Sin embargo me sorprendió que la media aparente de edad se acercaba mucho más a la mía que otras veces, y la gente mayor también estaba menos "cascada" que en alguna ocasión he llegado a ver.

Y fue entrar en la sauna de vapor y besar el santo.
Mejor dicho, chupar la polla.

Comenzó con el típico tonteo de un roce casual que se convierte en un claro toque.
Del que si te toco, que si me tocas pasó rápidamente al pezoneo, de ahí al quieres poppers y al fóllame.
De lo primero apenas olerlo y de lo segundo pasé.
Con uno tonteaba por delante, otro por detrás y el que estaba sentado en los bancos de obra, se llevó el premio.
Estaba ahí, mirando a contraluz desde la grada, en primerísima fila, lo que a un palmo acontecía.
No hacía nada por intervenir, pero sí disfrutaba con lo que veía.
La mano inquieta sobre su polla erecta lo delataba.
Joven en la treintena, de cuerpo liso, sin pelo, buena polla sin exagerar de tamaño, y una perilla que adornaba su rostro, resultaba muy tentador extender la mano y acariciarle.

La caricia se convirtió en sobeo y en lo que dura un pestañeo me incliné hacia su enhiesta virilidad y comencé a mamar y disfrutar como un enano de aquella rica polla .

No penséis que los tipos con los que estaba liado quedaron huérfanos.
Lo gracioso de la situación es que ambos hicieron lo mismo con otros dos tipos que estaban igualmente sentados en la grada.
Con lo que los tres acabamos inclinados mamando y con el culo en pompa, a los tres tíos que allí descansaban plácidamente.
Tres mamones en acción, con el culo al aire bien dispuestos, pero que nadie aprovechó para follar y aumentar el morbo de la situación.

Cuando el mío acabó corriéndose, yo cambié de escenario.
Tanto vapor y tanta calentura me mareaba.

No había satisfecho toda mi ansia así que me fui para el cuarto oscuro.
Tuve suerte de llegar y comenzar a mamar el pollón de un tiarrón, ambos tamaños, polla y cuerpo bastante acordes entre sí, y si bien además era del tipo que te coge de la cabeza y va marcando su ritmo mientras te folla la boca, también lo era de los que se escurren pronto.
Rápido, no. Rapidísimo que me dejó 'tirao' con la boca aún abierta, mientras se vaciaba de pasión y semen sobre mis pies.
No podía ser todo perfecto.

Dos hombretones, en tanto que ocurría lo anterior, se nos habían posicionado al lado.
Uno se dejaba toquetear por el otro, y yo al quedarme en cuclillas, ansioso y boquiabierto, arrimé el morro al pitorro del más buenorro.

- Te voy a follar el culo -, susurró una voz anónima a mis espaldas, al tiempo que me palpaban el ojete del culo, al ver que tan bien dilataba en aquella ocasión.
Pero fue decirlo e irse.
Con mi gozo en un pozo, seguí mamando alternativamente ambos pollones que a la altura del hocico tenía.

Y cuando, mientras a la vez me pajeaba, me corrí, sentí como comenzaban a lubricarme el culo para follarme.

Pero ya era demasiado tarde.

(Tres martes de mayo 2015)

13 de julio de 2015

El dedo del negro




Corto pasillo que a ningún lugar conduce.
Breve toqueteo que a nada conlleva.

Pocas veces me meto en el rincón que queda a modo de pasillo detrás del minicine, del cual queda separado por una celosía de obra, y al cual se accede tras una cortinilla de tiras de plástico.

Es mi rincón más frustante de la sauna.
Y esta vez no fue diferente.
De un tímido roce de labios que apenas se podría considerar beso y un suave pezoneo, pasó a sugerir la intimidad de una cabina.

Siempre me niego de primeras, y más, tan pronto.
Luego, si hay insistencia y una propuesta o intuición de algo más cañero que pueda compensar el morbo de hacer lo que sea en público, aunque entre vapores o penumbras, a veces accedo.

Hice bien.
El tacto en mi boca del pellejo colgante de su polla me recordó demasiado a la textura y consistencia de los callos.
Lo dejamos.
Lo dejé.

Era mi primer intento de hacer algo aquella tarde, con una asistencia habitual para aquella hora, aunque de no ser por un tipo de raza negra, faltaba esa curiosa mezcolanza de personajes variopintos que suele poblar la sauna.

Sin dudarlo, no pasaba para nada desapercibido, en tanto que resaltaba mucho por su color de piel, juventud y belleza.
Se le veía un poco desubicado.
Las veces que lo veía, siempre estaba sentado en la banqueta junto a la piscina, solo u ocasionalmente charlando con otro.

Al entrar en la sauna de vapor, sentí una mirada clavada en mi cogote.
Un tipo bigotudo, mediana edad y aire cazador me observaba y seguía.
Una vez dentro, me abordó desde atrás con más contundente pezoneo que el de aquel del pasillo sin destino.

Toqueteo de pollas para comprobación de dureza y consistencia, y en unos segundos andaba yo mamándola.
No estaba mal, francamente, pero enseguida me hizo incorporarme de nuevo para continuar chupándole las tetillas.
Parecía ser que era lo que más le excitaba.

De entre los vapores atisbé los contundentes contornos de Gustavo, el argentino.
Eso significaba que, en breve, me tocaba mamar.
Como así fue.

Entre mamada de polla a Gustavo y lamida de pezones al bigotes, este último aprovechó para pasarme un condón.

- Fóllame,- me dijo.
- No, no suelo follar,- le contesté.
- Pues te follo yo-, replicó todo resoluto.
- Vale.

Mientras seguía prestando mis atenciones a Gustavo, con el culo en pompa e inclinado hacia adelante, intentó proceder tras colocarse el preservativo.
Remarco lo de "intentó" porque sin tocar el culo, ni magrearme, ni localizar el ano y menos, evidentemente, lubricarlo, pretendió meterla, la verdad sea que no sé por donde, pues la entrada a la caverna quedaba muy lejos.
Y entre que no me apetecía seguir mamando y el tipo no atinaba, me acabé yendo.
No sé si hicieron algo entre ellos.
No creo.

Al menos, a algo más había llegado este segundo intento de enrollarme.

No mucho más tarde el tipo del bigote me abordó de nuevo, nada más entrar en el cuarto oscuro.
Al tiempo que comenzaba a comerle las tetillas, noté como uno de sus dedos buscaba el camino para meterse por el ojete de mi culo.

-Tal vez quisiese intentarlo de nuevo- pensé.

Pero estaba equivocado.
Mientras le mamaba los pezones, con una de sus manos me iba pajeando y con la otra agarraba otra polla.
La polla que se suponía entonces era del sujeto que me metía un dedo por el ano.
Me giré levemente, lo suficiente para entrever en la penumbra, el reflejo de una piel oscura.

No podía ser otro que el chaval de raza negra que había visto anteriormente.
Al parecer se había decidido a tener un poco de acción.

El bigotes, sin dejar de tocarme,  y al notar que el negro no rechazaba su mano pajeadora no dudo en bajar a intentar mamarle el rabo, al cual se adhirió como una lapa, sin dar opción a que una distraida mano pudiera ni siquiera rozar la tranca que con tanta avidez comía.

Aquel dedo, mientras tanto, no dejaba de hurgar en mis entrañas, entrando y saliendo con delicadeza, tacto y precisión adecuada.
Estaba convencido que estaba preparando el camino para follarme, mientras se la podían dura con la mamada.

Dada la fama de pollones que suele acompañar a los negros, me acojoné un poco ante la perspectiva de ser empalado por la de uno de ellos, y más si haber podido comprobar sus dimensiones.

En un momento que el bigotes se incorporó de su posición cuclilla mamadora, el negro aprovechó para dirigirme, sin sacar el dedo, hacia la polla del bigotes para que fuera este el que me follara.

Decepción porque no quisiera follarme el negro, y a la vez alivio ante el ya descartado panorama de ser follado por una polla de dimensiones desconocidas, fue lo que sentí.

Pero la expectativa de ser enculado por le bigotes, a pesar de su torpeza en sus intentos en la sauna de vapor, no me desencantó del todo hasta que pude comprobar que su polla, medio morcillona, aún llevaba puesto el condón de entonces.
Pensar en que ya lo habría usado para investigar otros culos me desmotivó totalmente.

Para paliar mi frustración, me giré de cara al morenote y comencé a acariciar su torso en busca de sus tetillas.
Su piel era extremadamente suave, sedosa, sin ninguna irregularidad palpable, perfecta.
Tanto, tanto, que fui incapaz de localizar sus pezones.

Aunque el tacto era placentero, me resultaba muy irreal.
Sin pelo alguno, sin rugosidades, sin nada que pudiera parecer que estuviera acariciando la piel de un macho de ébano, me volví a sentir decepcionado.

Aquello no iba a llevar a ninguna parte.
Como el corto pasillo que a ningún lugar conduce.


(Final de abril 2015)

9 de julio de 2015

Folleteo y otros quehaceres en la Sauna Nova Bruc




Tenía mis dudas entre ir a la sauna Nova Bruc o dejarme caer por la sauna Condal, después de varios meses sin ir a esta última.
En la primera no me apetecía encontrarme ni con 'el plasta', ni con 'Gustavo el Argentino', y a la segunda tampoco me apetecía toparme con 'Xavi', el eterno rechazado, aparte de ser más cara casi todos los días.
Con tanto día del cliente, día de la crisis, bonos por esto y descuentos por aquello, no acabo nunca de controlar cuál es el día que, por pelos, me sale más barato.

Con esa indecisión en mente, mis pasos me llevaron a  Nova Bruc.
¿Me arrepentiría?.

En un día que se podría catalogar como de normalidad, en cuanto a afluencia de gente, a la primera persona que me encontré fue precisamente al plasta, que para mi sorpresa, simplemente me miró con indiferencia y ni me saludó, a pesar que yo no le negué un discreto saludo.

Mientras me duchaba noté como un tipo alto, un palmo y medio más que yo, complexión normal y de edad similar a la mía, con gafas, me observaba discretamente, y del mismo modo, me fue siguiendo y disimuladamente haciéndose a ratos el encontradizo.

Reconozco que me gusta esa situación, de saberme presa y esperar pacientemente la decisión del cazador para asaltarme.
Los nervios y la indecisión quedan para él, en principio, hasta que ataca o, por el motivo que sea, desiste.
Otra cosa es que una vez que ataque, me guste la manera de llevar el asunto o en caso de abandono me reconcoma la conciencia por no haber actuado yo más explicitamente, si hubiera sido el caso.

Al final me pilló a media entrada del cuarto oscuro junto al minicine.
Decidido, me cogió del brazo sin más, me arrastró literalmente junto al camastro, se sentó y comenzó a mamar compulsivamente, casi diría que brutalmente, mi polla, al tiempo que me agarraba de los glúteos, haciendo que me moviera en un vaivén para follarle al mismo tiempo su boca.

Al tiempo, me agarraba los glúteos y aprovechaba para, alternativamente, introducir su dedo indice y pulgar por el ojete de mi culo.

Cuando el vaivén del folleteo bucal disminuía, aumentaba su pasión desbordada al comerme la polla.
Se le veía muy hambriento o necesitado.

Aquel frenesí de jadeos y gemidos enseguida llamaron la atención de otros tíos que, curiosos, se acercaron.

Uno de ellos, aprovechando que mi ojete había quedado libre por unos instantes de los dedos de mi mamador, introdujo el suyo, supongo que para comprobar lo trabajado del asunto.

Y sin más preámbulos me folló.

Bueno... más bien intentó follarme, pues tan pronto consiguia meterla de lo relajado que tenía el esfinter, este lo escupía de nuevo hacia fuera por el dolor que aún así me producía su capullo gordote, así como su pretensión de hacerlo sin condón.

Al final se cansó de intentarlo.

Pero como decía, no era el único que andaba por ahí, pues a la sombra, se había formado un pequeño grupo de espectadores.
Otro tipo, tan pronto como vió que el pretendiente a follador desistía, me miró a la cara como buscando algún consentimiento, me palpó el trasero y tras rasgar el sobrecillo del condón, lo sacó, se lo enfundó en viril miembro y me folló.

Este sí, con toda la garantías, el ano bien presto, previamente trabajado por los otros dos, y yo más caliente que una perra en celo.
Los hay listos y espabilados.

Habría que decir también, que nuestras posiciones habían cambiado ligeramente, facilitando enormemente la posibilidad y éxito del folleteo.

Mi compulsivo mamador, seguía en el camastro, pero recostado hacia atrás con las piernas alzadas, ofreciéndome en primer plano y en toda su plenitud su polla y huevamen, que yo relamía con auténtico delirio, mientras que por detrás recibía la intensa follada.

Como no podía ser de otra manera, mi follador se acabó corriendo.
Mientras el tío se sacaba el preservativo, yo me incorporaba y mi mamador volvía a su compostura para seguir lamiendo, oí un nuevo rasgado que anunciaba otra follada.

No me lo podía creer que fuera tan y tan afortunado.

Pero el ensueño duró unos segundos.
Posiblemente mi mamador también había oído el suave ruido del sobrecillo al abrirlo, y con decisión y vehemencia se levantó del camastro, cogió las toallas tanto suyas como mías, me las dió y me ordenó de seguirle.

No comprendía ese arrebato de querer intimidad de golpe.
Suponía que me quería llevar al cuarto del sling, pero me acabó llevando a cuarto llamado Viena, donde con la misma decisión cerró la puerta a cal y canto.

Se tumbó sobre la colchoneta todo lo largo que era y me indicó que me pusiera en posición para hacer un sesenta y nueve.
No puse ningún tipo de reparos, ya que venía ya muy calentito de la movida anterior del cuarto oscuro, si bien dicha postura no es de las que más me gusten.
Está, para mi gusto, demasiado mitificada.

Así comenzó una larga lamida de sus huevacos y zona perianal, con toda la tranquilidad, más para su goce, que no habiamos tenido antes.
Hasta que reventó.

- Perdona-, se excusó para mi sorpresa.
- ¿Porque te tengo que perdonar?-, le pregunté un poco perplejo, esperando que me dijera que por haberse corrido o no haberme esperado.
- Por la poca cantidad de leche. Es la tercera vez que me corro esta tarde-, me dijo.

Minutos más tarde era yo el que se corría en la sauna de vapor, mientras mamaba la discreta polla de un tipo de barba blanca de mediana edad.

Me quedé a gusto.

(Abril 2015)


15 de junio de 2015

Visitas al cine Arenas




A finales del pasado año tomé la decisión de dejar de ir al cine Arenas de manera habitual.
De pasar a un vez por semana, a hacerlo de manera ocasional.
Y en estos seis meses de lo que llevamos en curso del 2015, de hecho, sólo en dos ocasiones, en semanas consecutivas he vuelto.

Ambas fueron ya en Abril, después del calentón que pillé para Semana Santa y que a pesar de lo relatado en el post anterior, no había conseguido del todo rebajar la temperatura interna.

El tufillo del penetrante y dulzón ambientador me recibió desde fuera, metros antes de llegar, y unas ansiosas manos pajeadoras me esperaban dentro.

No me había acostumbrado todavía a la oscuridad, que unas solitarias manos en el vacío cuarto oscuro comenzaron a sobarme el paquete, bajar la cremallera del pantalón, sacarme el miembro y comenzar en extraña postura, desde atrás, con la mano y entre mis patas, una rápida y efectiva paja.

Me dejé ir y en cuestión de minutos me corrí.

- La mejor polla de la tarde,- me dijo cuando consiguió su objetivo: Escurrirla.
- Muy mal debía pintar el panorama para decirme eso,- pensé.

Una rápida vuelta por el cine me daba la respuesta.
Poco más de cuatro gatos.
Así no era difícil ser la polla estrella.

Apenas veinte minutos después de haber entrado y corrido, salía de nuevo por la puerta del cine.

No quería quedarme impregnado del olor ambiental ni perder el tiempo en busca de nada.

Volví a la semana siguiente, prácticamente sin habérmelo planteado.

Esta vez parecía esperarme un pakistaní.
Bueno, al menos de aspecto.
Me siguió nada más entrar al pequeño cuarto oscuro, me agarró por banda el trasero y anduvo sobándolo con auténtico frenesí un buen rato, me desabrochó los tejanos, bajó los pantalones, me arrambó contra la pared opuesta junto a la columna de manera que quedara yo en la sombra y espalda y posaderas iluminadas por la tenue luz llegaba.
Y allí, desde atrás, comenzó a pajearme hasta que encontrando a uno, le cedió el puesto.

Pero el nuevo no me producía ni gusto ni morbo, así que lo dejé.

Poco más tarde volvía.
Un tipo bajito comenzó a mamarme, después de comprobar que me dejaba hacer por él.
Apareció por allí el pajeador compulsivo que a falta de polla que tocar, ya que estaba siendo trabajada por el otro, me hizo inclinar sobre otro para mamársela a un tercero.
Unas expertas manos comenzaron a pezonear mis tetillas desde detrás mío.

Conocían el material.
Eran las manos de Jose.

Dejé de mamar al desconocido y presté mis atenciones a Jose y su compinche.

Las últimas veces que había coincidido con él venía acompañado de un amigo.
Tenían su estrategia para captar a sus "victimas".

Jose pilla al objetivo, lo tantea, magrea, calienta y pone a buen tono.
Su compi se pone a tiro, toca y acaba bajando a mamar, para pasar a mayores cuando uno bien dura la tiene, aproximar el culo para follárselo, cosa que puede ocurrir entre las sombras de alguno de los cuartos o en la intimidad de los lavabos.

Y en esta ocasión no cambiaron el guión.
Pero como su intención era que lo hiciera a pelo, me hice el remolón y acabé haciéndoles una doble mamada, para compensar.
Apuré y me corrí, pues el tiempo me apremiaba.

Mientras me limpiaba, comentaron:

- Te hemos visto antes con el moro (el paqui) y como te sobaba el culo.
- Estos te calientan y mientras estas distraído, te roban la cartera,- prosiguieron, mientras pensaba que bien me lo podrían haber dicho antes y evitar la situación y el riesgo.
- No os preocupéis- les contesté, siempre lo dejo todo en guardarropía,- como la experiencia me había enseñado muchos años atrás, pensé.
No depende de la raza, sino de las manos largas que, amparándose en la oscuridad y lascivia de los cuartos oscuros, proliferan.

Andaba tranquilo y confiado ya para recoger mis cosas e irme cuando me quedé blanco.

Me había desaparecido el tíquet de guardarropía !!!
¿Desaparecido?,¿Robado?, ¿Perdido?... Me daba igual.
El caso es que tal vez hubiera perdido el portátil, el móvil, la cartera, los dineros, la chaqueta, las llaves. Todo.

El terror desapareció cuando con voz trémula pedí la mochilla del nº26 y, sin mayor problema, me la dieron.
Ventaja, quiero pensar, de que si bien no interactúo mucho con los empleados, me conocen de sobra.


5 de junio de 2015

Calentura postvacacional




Después de la experiencia relatada en el post " De mamadas y follada en la Sauna Nova Bruc" de finales de marzo, llegó la Semana Santa.

Cinco días relativamente fáciles de superar si se desarrollan dentro de mi habitual rutina, o si son para realizar unas minivacaciones o escapada largamente deseada, pues mucho mejor.
No supondría ningún problema, pues entre sauna y sauna ( o aventurilla varia), suele pasar entre una semana y diez días.

Pero llevaba el calentón constante de las últimas experiencias sauniles, que habían sido muy satisfactorias, con follada incluida, y esto último en concreto, me deja en un estado de ansiedad y vacío pronunciado.

Vamos, que me deja con el culo más hambriento.

Y esta ansiedad, junto con el verme "forzado" a una escapada de casi reclusión, sin comunicaciones, ni móvil ni internet, dispararon mi calentura a extremos considerables.
No veía el momento de volver.

Bendito fue el momento que oí:

 - Ummm...Veo que tienes el culito ya preparado,- al tiempo que introducían la punta del dedo para llegar a esa conclusión.

Efectivamente, lo primero que hice nada más llegar a mi primera sauna postvacacional, aparte de quedarme en bolas fue lubricarme bien el ojete para tenerlo dispuesto a las batallas que se presentaran.
Si se presentaban, porque eso nunca está asegurado.

El dedo y la voz era del tipo que me había follado la última vez, concretamente la semana anterior.
Me pilló nada más entrar en el cuarto que hay junto al minicine.

Ojo de lince, pues yo no veía ni torta, todavía.

Y allí, sacando el corazón por la boca de pura ansiedad, el maduro lince me echó un rápido polvo.

Obviamente, ni me corrí ni tuve bastante.
Aún era muy temprano.

Me fui a la sauna de vapor, no muy frecuentada, pues apenas si habían dos tìos jóvenes.
Más jóvenes de lo habitual en esta sauna.
Se tocaban con más sensualidad que pasión.

Estaban fuera de mi alcance, eso lo tenía más que claro, así que simplemente me senté en banco de obra, para observarlos a contraluz.

Una bella estampa.

Mi sorpresa fue ver que al gesto de uno, ambos sin dejar de acariciarse se acercaron hacia el lugar donde yo les contemplaba.

Dos jóvenes pollas a disposición de uno es algo muy difícil de resistir, así que les dediqué durante un ratillo la mejor de mis atenciones.
Y cuando me incorporé a estirar mis patitas, fue uno de ellos que se agachó, comenzándome una rica mamada, mientras yo pajeaba y besaba al otro.

Cuando el pajeado se corrió, ambos a la par marcharon.

Me acerqué luego al cuarto oscuro del centro de la sauna y me tumbé en la colchoneta, tal como ya lo había hecho en un par de ocasiones anteriores, narradas en los últimos posts.
Pero esta vez no hubo pollas que mamar, aparte de la mía, a la que uno le dedicó un rato de atención.
Entró, toco un poco y pareció convencerle, por lo que estuvo mamando un rato.
Otros entraron para ver y no hacer nada, y uno que se dispuso a follarse a mi mamador, este lo rechazó.

Se acercaba en momento de irme, y la situación no me motivaba mucho, así que me fuí una última vuelta, casi a la desesperada con la idea de descargar.

Y así me reencontré con Gustavo el Argentino, que no es ni uno ni lo otro, pero me físicamente me recuerda mucho a un compañero argentino del trabajo, que nunca recuerdo como se llama, y Gustavo por otro compañero, pero este, del otro lado del Rio de la Plata.

Asociación de ideas.

Sabía que tenía mamada asegurada, pues es lo que me toca en cuanto me ve.
Me amorra al pilón, mientras me pezonea.
Entre el calentón acumulado, el vapor de la sauna húmeda, que es donde me lo encontré y me dispuse a comer el último plátano de la tarde, el toque de pezones y la banana en cuestión, unido a mi premura por irme, me corrí en un santiamén.

- Uff, lo siento, me estoy mareando,- le dije, mientras salía casi por patas.

Me supo mal dejarle tan a punto y escapar.
Luego, en el vestuario, me disculpe.




30 de mayo de 2015

Sauna fantástica




Era el primer día que iba de los que, en la sauna Nova Bruc, hacía un apagón total de una hora, según se publicitaba que lo haría todos los días de 18.00 a 19.00 h.
Aquello me pareció poco menos que fantástico.
Primero la idea de un enorme cuarto oscuro y luego porque entraba en el margen horario durante el que puedo acudir.

Obviamente la oscuridad no era total, pues solo afectaba a la zona nueva, y luego porque había un mínimo de iluminación puntual de los leds y algo luz que llegaba de la zona vieja.
Así que digamos que quedaba en una interesante penumbra.

Mi hábitat.

Escena I , en el minicine.

Ya los había visto en mi primera vuelta de reconocimiento, pero seguían ahí.
Un tío joven, así como mucho en la treintena, estaba semirrecostado en una de las hamacas, apoyado sobre sus codos mientras un tipo mayor y grandote le comía ávidamente el culo.
Así tal cual lo digo, gratamente sorprendido, pues ocasionalmente y como mucho, en este zona sólo hay algún tocamiento o mamada.
Nada más verme el joven me invitó a unirme a la fiesta, quitándome el paño de la cintura y palpándome directamente mis vergüenzas.

Me dejé.

El tío mayor, que había pasado a comerle la nada despreciable joven polla, se incorporó.

- Este me echa de un empujón y me empotra-, pensé, pues en principio sólo me había dado venia el tumbado, pues el otro, entretenido como estaba, no creía que me hubiera visto.
Así que no le dí tiempo a reaccionar y fui directo a chuparle el pezón, a modo de tanteo,mientras le palpaba lo que resultó ser una polla bien gordota y como pude comprobar segundos después, mamable.

Y se dejó.

Evidentemente no dejé desatendido a la joya de la corona que se había quedado sin boca en ninguna de sus partes, así que mientras mamaba al grandullón, pajeaba al joven.

Al cabo de un rato, no demasiado, después de ambos pezonearme, me puse a comerle el nabo al tumbado.
Apenas un par de churrupaditas, me interrumpe con un para!, para, que me corro !.
Yo, muy obediente paré, para ver como lanzaba su chorrón de leche.
Pero el muy puta del grandullón se lanzó a amorrarse al pilón a beber para no desperdiciar ni una gota de leche.

Y ni gota de leche ví.


Escena II, en el cuarto sin puertas, el de las cortinillas.

Realmente esta vez, y visto lo pasado en las últimas ocasiones, no me lo pensé dos veces, y me fui directo a tumbarme en la colchoneta del cuarto sin puertas pero con cortinillas del centro de la sauna.

Nada más entrar, y aún mientras me estiraba, entró un tío de mediana edad, pero mayor que yo, que tímidamente se quedó unos instantes en un rincón esperando, tal vez para ver claro que es lo que quería  a ver lo que hacía.
Me palpé la polla y, a modo de reclamo, comencé suavemente a pajearme.
Dejó su timidez en el rincón, se acercó y me relevó en los tocamientos, mientras le despojaba de la toalla y comenzaba a magrearle el rabo, que si bien se adivinaba discreto de tamaño, dos preciosos huevos bien gordotes y pelones compensaban cualquier deficiencia.
Ni que decir que disfrute durante largo rato de mamada y lametones, hasta que felizmente se escurrió sobre mi pecho.

Escena III, en la sauna de vapor.

Tras una rápida ducha para desprenderme del sudor y de la leche me dirigí a la sauna de vapor.
Y que pasó?.
Pues eso me gustaría saber a mí también.
El título lo tenía bien claro desde el principio, cuando comencé a escribir el borrador del post, y supongo que llegué a redactar esta tercera parte, pero nada ha quedado.
Se ha borrado !!!
Y así mismo, tal cual de mi memoria.
Eso me pasa por acabar de escribir mis aventurillas y publicar meses más tarde de cuando ocurren.
Y como entre ese tiempo voy haciendo, y la mayoría de veces en el mismo escenario, a no ser que lo deje por escrito, cualquiera se acuerda de que sucedió que cosa en cada caso.
Mecagüen la puta !!!.
Grrr... !!!

Bueno, quiero imaginar que fue una buena panzada de pollas al vapor, de sobeos, toqueteos e intensos pezoneos.
Por culo no me dieron, pues seguro que de eso me acordaría, jajaja... !!!


Cronológicamente ahora vendrían los relatos publicados, uno a principios de marzo, "A la caza del congresista" y otro a finales del mismo mes, "De mamadas y follada en la Sauna Nova Bruc", ambos con margen de muy pocos días entre que lo sucedido y lo escrito y publicado.

Y en el próximo post nos plantamos justo después de Semana Santa ;-)