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26 de abril de 2015

Censura II



El otro día publicaba un breve post por el intento de censura que pretendía blogger.
Hoy, la censura viene de Facebook, algo que no por sabido, habitual y sufrido, no deja de ser en muchos casos ridículo y absurdo, más propio de mentes enfermas que de gente racional.

Este fin de semana, para ser más concreto, ayer día 25 de abril de 2015, aunque algunos estén convencidos todavía que viven en el medievo, en la época de la Santa Inquisición, o tal vez para ser más justos, en el nacionalcatolicismo del siglo pasado que con tanta ansiedad y muchas veces sin pudor anhelan porque vuelva, me eliminaron, y por tanto censuraron, no sé por inicitativa propia de los del Feis o por resultado de la hijoputez de algún imbécil reprimido denunciante, tanto da culo que mierda,

La fotografía eliminada es esta que a continuación veréis, y juzguéis si es para tanto.
Podría decirse que algo explícita es, en tanto que lo que se ve, realmente es lo que es, pero es más lo que se deja a la imaginación que lo que realmente se muestra.



Además, es más sugerente que pornógrafico, pues si le tapamos el triángulo inferior, en el cual por cierto, no se vislumbra nada, quedaría tal vez menos evidente lo que es. No sé.
Lo que si veo es mucha suciedad mental necesitada de pajas.

Lo que me jode también es que un poco sí que me lo curré para tratar de no ofender a mentecatos, reprimidos y meapilas.

Aqui seguido, el original, que procuré no publicar.
No me diréis que es más chulo el mío !

  

19 de abril de 2015

... a una sauna frustrante?




(continuación de: "De corridas express..." )

No sabía si sentirme frustrado o satisfecho por las dos corridas express, que unos minutos habian tenido lugar.
Una a consecuencia de mis artes mamatorias, y la otra vete a saber porqué.

Posiblemente exceso de calentura previa.
Me daba a mi que estaba por irse y aún no había encontrado con quien desfogarse, o al menos, con quien descargar su tensión sexual acumulada.
Tampoco me importaba mucho.

Tras la ducha para librarme del pringamiento al que había estado sometido, me fui al piso superior con intención de meterme en el playing room, pero se quedó en eso, intención.
Justo antes de entrar un machote de muy buen pectoral, barriga de curva dura y bien definida, tipo oso, de pelo claro y fino, guapete sin duda y cierto toque de tío duro con aire extranjero me rozó sin mucho disimulo el culo, mientras nos cruzábamos por el pasillo.
Parada que aprovechó para atacar directamente los pezones.

Sin tiempo apenas para demostrar mi conformidad con aquello que ocurría, me indicó con gesto de cabeza que le siguiera.

Sumisamente, así lo hice.

No deja de ser curioso que, cuando normalmente me preguntan si quiero ir a una cabina suelo decir que no, de primeras y de segundas. Igual acepto de terceras depende de la actitud y afinidad que vaya viendo.
Sin embargo, si me ordenan ir, casi nunca pongo peros.

Y en aquel momento estaba realmente emocionado de haber sido cazado por un macho oso dominante.

Nada más traspasar la puerta que, inmediatamente cerró, me arrinconó contra la pared, y cogido con su gran manaza por el cuello, me besó.

Aunque no apretó, me acojoné un poco, la verdad sea dicha.
- Este macho,  si quiere, me destroza-, pensé, al tiempo que ponía en alerta mis sentidos.

Tras un breve pezoneo y tocamiento de polla, repentinamente me escupió en la cara, con más ruido que otra cosa.

Con la mano de nuevo en mi gaznate, me hizo abrir la boca con la otra mano, con la misma finalidad de antes, escupir.

Contra todo pronóstico, en cuestión de segundos, a la par que me acercaba al camastro, el se tumbó de medio lado, y cogiéndome de la polla comenzó, primero a mamármela para luego indicarme que siquiera follándole yo, activamente la boca.

Mientras, él se pajeaba con auténtico frenesí, pero por más ganas que pusiera, en ningún momento pasaba el cipote de consistencia de gominola blanda.

Tras un intento de sesenta y nueve, y otro de follamiento bucal, aquello no le subía, y la dominancia se le había escapado aún no sé por donde.

Caí en un estado de profunda decepción.
Yo que esperaba caña por un tubo !.

Le dije de palabra que lo dejáramos, pero al no entenderme, y pasando yo de esforzarme en hablarle en inglés, usé el lenguaje internacional de gestos y muecas.

Chico listo, al menos lo entendió, y mientras se cubría con el paño,va y me suelta:
- Woof, woof !!!, haciéndome el gesto con una mano de agarrarse por el cuello y la otra señalándome.

- Me estará llamando perro?.
Por un momento flipé.
Al menos, por su manera de ladrar pude saber de donde era, jajaja...!!!

Tenía ganas de descansar un poco, pero aprovechando el tiempo.
Y entre meterme en un cuarto y tumbarme boca abajo sobre un camastro a esperar, y esperar igualmente, pero en el sling, opté por este último.

Como suele ocurrir, mucho pasar, mucho mirar, pero poco tocar y menos de implicaciones mayores.
Lo de mucho, en este caso, era relativo, pues tampoco había mucha gente.

Sólo algún casual roce o tímida caricia en la pierna.

Sólo un perraco se apiadó de mí.
Antes lo había visto como se lo follaba uno a cuatro patas sobre el camastro, previa mamada.
Cuando me dispuse sobre el sling, ya estaba sólo, en el mismo lugar que lo había visto anteriormente, tocándose y dejándose ver y mostrándose accesible a cuantos pasaran por el lugar.
Lo mismo que yo me disponía a hacer, pero tumbado y balanceándome.
En la distancia, y a ratos a falta de terceros, nos mirábamos.
Y no sé si porque se aburría o por que el tiempo le urgía, acabó acercándose y dedicándome sus atenciones con una agradable mamada.

No duró mucho, pero fue de agradecer ese oasis de placer en medio de ese desierto de sopor.

Cuando ese breve espejismo desapareció, me vino por la cabeza hacer una cosa que siempre me ha dado muchisimo morbo querer hacerla, pero que nunca lo había intentado.
Nada del otro mundo, sino algo tan sencillo como seguir en el sling, pero con los ojos tapados, usando en paño a modo de venda.

¿Se volvería la gente más atrevida?

Pues no lo pude comprobar, pues por la sala aún hubo, si cabe, menos paseantes.
Sólo un sutil roce.

Cansado, pero sobretodo aburrido, puse especial cuidado en bajarme del sling.
No fuera a ocurrir una desgracia como la que contaba en el post: "A pesar de todo (2ªparte)".

De camino a las duchas, apareció Xavi, que con su sonrisa y mano en mi paquete me abordó sin mayor recato.
Xavi es un tío, relativamente joven, al menos es el aspecto que da, pero bien podría llegar a tener sus treinta y largos, sino cuarenta y no está mal.
Entre que yo soy pésimo en adivinar la edad y las siempre tenues o matizadas luces de interiores, nunca acierto, y pocas me aproximo.

Casi siempre, en las puntuales veces que voy a la sauna Condal, me lo encuentro ya cuando estoy yéndome, y siempre me entra con la intención de llevarme a una cabina.

Siempre le digo que no, primero porque me estoy marchando, pero luego porque me da que es de rollo suave, muy suave.
De toqueteo y poco más.
Pero, como digo, nunca he podido constatarlo.

Xavi, el eterno rechazado.

- Estás bien?,-me preguntó.
Pero ante mi huidizo y poco creíble." sí, estoy bien", insistió varias veces.
La verdad es que me resultaba incomódisimo tener que recharzarle por enésima vez.
- Que te gusta?,- continuó, con esta pregunta que detesto.
- Depende-, le contesté.
 Se ríe.
- Vaya una respuesta!,- exclama un tanto contrariado.
- Ya-, fue mi escueta respuesta.
Me fui.

Tampoco era cuestión de explicarle que me gusta en cada ocasión, dependiendo del momento, lugar, persona, calentura, bla,bla,bla...

Sali, y me sumergí de nuevo en la vorágine navideña.



13 de abril de 2015

De corridas express...




Finales de diciembre. Mediodía entre semana.

Tocaba probar suerte en la sauna Condal.
Poca gente, cosa que en parte me sorprendió porque es el día del cliente, pero por otra, siendo los días que eran y la hora, era como bastante de esperar.

Rato de vagabundeo y miradas furtivas.

Roce y toqueteo en el playing room del último piso, con un tipo con bigote, buen macho de aspecto hetero, que parecía que no acaba de cuajar.
Aparentemente, pues fue dejar el escenario de los toqueteos para enseguida percatarme que me seguía.

Podía haber sido simple casualidad, cierto, de no ser que intencionadamente me metí en el cuarto oscuro del piso inferior al cual me siguió.
Entré hasta el final, en la zona más oscura, y ahí el mocetón, fuera de miradas propias y ajenas, pareció que perdia la timidez, que yo había confundido con desinterés.
Tras un breve pezoneo que le encantó, me agaché para, por fin, catar aquella buena tranca que pocos instantes antes había percibido en la otra sala.
Mamé, y mientras el tipo esnifó de su botellita de poppers, yo no, pues no me apetecía, en unos segundos se escurrió hasta secarse, entre profundos y sonoros gemidos.

Mientras esto ocurría, en aquel rincón estrecho, junto a nosotros habían otros dos tipos que, a la par que uno quería meterse en medio con el claro propósito de recibir mis atenciones bucales, el otro se limitaba a toquetearme nalgas, espalda y cabeza, lo cual ayudaba a aumentar mi grado de excitación.

Y fue cuando el tío hetero bigotes se fue bien escurrido, y dejarme con el ansía de un niño al cual le quitan de la boca el caramelo a medio chupar, que el que buscaba protagonismo al querer meterse en medio, quedó en primer plano.

Mi  boca, a centrímetros de su polla.

Distancia que se presentaba como infinita, pues sin un cipote grande, ni largo, ni gordo resultaba casi inaccesible, pues toda el estaba rodeado de su mano que con fruición y esmero se dedicaba a la labor de pajaerse intensamente.
Apenas me dejaba amorrarme como era debido.
No obstante, algún lengüetazo conseguía llegar a la punta del capullo.

Pero en un tiempo breve, más breve que con la anterior polla, me advirtió:
- Cuidado, cuidado !, Que me corro !.
Todo un detalle por avisar, y realmente tuvo razón en lo de "cuidado", pues si llega a gustarme el hecho de que se me corrieran en la boca, el tio me hubiera ahogado, de la tremenda, tremendisima corrida que echó, afortunadamente, sobre mi pierna.

Un caso en que el tamaño del pene fue inversamente proporcional a la corrida.

- Podrías haber avisado también de tal abundancia y te podrías haber corrido en mi pecho,- le dijé, tanto en tono de queja como de satisfacción.

Lo que quedaba claro es que no podía quedarme allí tan pringado.
Me fui a la ducha con la pierna chorreando y tapándome apenas las vergüenzas, para no moja demasiado el paño ni la toalla, que servirían más tarde para secarme .

Pero el mediodía aún no había acabado...

(Continuará)



7 de abril de 2015

Una sauna a mediodía, y café.




Diciembre, mediodia entre semana.
Había estado de compras por el centro de la ciudad parte de la mañana.
Uno de esos pocos días al año que puedo ausentarme del trabajo, y aprovecho para las putas compras navideñas, en las que te pasas infinitamente más tiempo dando vueltas sin saber que comprar para regalar que realmente comprando.
Curiosamente, aquella mañana me ventilé la mitad de las compras previstas.

Satisfecho, aunque terriblemente cansado, me presenté en la sauna Bruc.

Poca gente en relación a otros días a otras horas, como era de esperar, pero la suficiente para que algo satisfactorio pudiera ocurrir.
Lo que tiene de positivo, llegado al punto de masa crítica, es que la poca afluencia va acorde con más implicación del personal.
Cuanto más gente hay, más selectiva, por no decir directamente altiva, se vuelve la gente.

Pero como todo, no siempre tiene que ser así.

Y aquel día, no fue precisamente un gran día, en ese aspecto.

Comencé liándome en la sauna de vapor con un tipo calvo, con barriguilla, que si bien en un principio le había echado unos 60 años, luego más tarde, le rebajé generosamente la edad a unos 50, cuando lo ví paseando por el local.

Esto es curioso, porque normalmente ocurre al revés.
El vapor y las sombras difuminan los rostros.

Con buen tacto, sin prisas, mucho pezoneo suave aunque firme, algo de mamada por su parte, pero mucho más por la mía, como suele ser habitual, el tipo me duró hasta que se nos acercó tío que quiso ofrecerme su virilidad.
Por lo visto, no estaba mucho por compartir, así que se fue, dejándome con el recién llegado.

Y con este sucedió algo parecido, aunque menos intenso y más breve en tiempo, como la historia que relataba en el post "A la caza del congresista", a principios de este mes.

Una buena mamada para empezar en la sauna de vapor, descanso y tras una vuelta por el local, segunda mamada de nuevo entre vapores, que tras una profunda estimulación oral y manual acabo manando leche de su rabo.
Ducha y, minutos más tarde volvíamos a coincidir en el cuarto oscuro, aunque esta vez ya sin muchas consecuencias más que retomar la cuestión mamable por unos minutos.

Poco rato después, un tipo que me sonaba, si bien no recuerdo bien si de allí mismo o de la sauna Condal, pero seguro que de alguna de las dos, estuvo un rato al acecho hasta que me entró via pezones.

No me convencía su aspecto.
Una de aquellas personas, que independientemente de su edad y belleza, hay algo que no acaba de cuadrar o encajar. Y eso que no soy muy exigente en ninguno de estos dos aspectos.
Habia por mi parte una falta de "feeling" consciente, pero impreciso
No iba a funcionar, si su actitud no compensaba sobradamente estas sensaciones.

Tras un breve pezoneo y toqueteo por su parte, yo simplemente me dejaba, me preguntó si quería ir a uno de los cuartos, cosa que me sorprendió ya que mi falta de iniciativa y entusiasmo creo que era evidente.

Para mi sorpresa, accedí.
Tal vez en la intimidad de cuatro pareces se trasformaba en macho dominante.
Yo, como casi siempre, dándome oportunidades de conocer a gente, aunque mi instinto diga lo contrario.

Tras meternos en el cuarto y sentarse, comencé a comerle la polla, de un tamaño, eso sí decente.
Pero ni se le ponía dura, ni siquiera me tocaba la cabeza para acompañar la mamada.
Era el típico tío que hay que hacérselo todo, sin ningún tipo de implicación por su parte más que poniendo la polla, en este caso.
Creo que fue, ambos a la par, que decidimos dejarlo estar.

No tardé nada en marchar.
Me fui a comer un bocadillo, pues a las cuatro habia quedado con dos feisbukeros para un café, uno ya lo había conocido hacia unos días, y el otro estaba por conocer.

Tras el encuentro y el café pertinente, nos fuimos de tiendas.
Increíble !