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30 de mayo de 2015

Sauna fantástica




Era el primer día que iba de los que, en la sauna Nova Bruc, hacía un apagón total de una hora, según se publicitaba que lo haría todos los días de 18.00 a 19.00 h.
Aquello me pareció poco menos que fantástico.
Primero la idea de un enorme cuarto oscuro y luego porque entraba en el margen horario durante el que puedo acudir.

Obviamente la oscuridad no era total, pues solo afectaba a la zona nueva, y luego porque había un mínimo de iluminación puntual de los leds y algo luz que llegaba de la zona vieja.
Así que digamos que quedaba en una interesante penumbra.

Mi hábitat.

Escena I , en el minicine.

Ya los había visto en mi primera vuelta de reconocimiento, pero seguían ahí.
Un tío joven, así como mucho en la treintena, estaba semirrecostado en una de las hamacas, apoyado sobre sus codos mientras un tipo mayor y grandote le comía ávidamente el culo.
Así tal cual lo digo, gratamente sorprendido, pues ocasionalmente y como mucho, en este zona sólo hay algún tocamiento o mamada.
Nada más verme el joven me invitó a unirme a la fiesta, quitándome el paño de la cintura y palpándome directamente mis vergüenzas.

Me dejé.

El tío mayor, que había pasado a comerle la nada despreciable joven polla, se incorporó.

- Este me echa de un empujón y me empotra-, pensé, pues en principio sólo me había dado venia el tumbado, pues el otro, entretenido como estaba, no creía que me hubiera visto.
Así que no le dí tiempo a reaccionar y fui directo a chuparle el pezón, a modo de tanteo,mientras le palpaba lo que resultó ser una polla bien gordota y como pude comprobar segundos después, mamable.

Y se dejó.

Evidentemente no dejé desatendido a la joya de la corona que se había quedado sin boca en ninguna de sus partes, así que mientras mamaba al grandullón, pajeaba al joven.

Al cabo de un rato, no demasiado, después de ambos pezonearme, me puse a comerle el nabo al tumbado.
Apenas un par de churrupaditas, me interrumpe con un para!, para, que me corro !.
Yo, muy obediente paré, para ver como lanzaba su chorrón de leche.
Pero el muy puta del grandullón se lanzó a amorrarse al pilón a beber para no desperdiciar ni una gota de leche.

Y ni gota de leche ví.


Escena II, en el cuarto sin puertas, el de las cortinillas.

Realmente esta vez, y visto lo pasado en las últimas ocasiones, no me lo pensé dos veces, y me fui directo a tumbarme en la colchoneta del cuarto sin puertas pero con cortinillas del centro de la sauna.

Nada más entrar, y aún mientras me estiraba, entró un tío de mediana edad, pero mayor que yo, que tímidamente se quedó unos instantes en un rincón esperando, tal vez para ver claro que es lo que quería  a ver lo que hacía.
Me palpé la polla y, a modo de reclamo, comencé suavemente a pajearme.
Dejó su timidez en el rincón, se acercó y me relevó en los tocamientos, mientras le despojaba de la toalla y comenzaba a magrearle el rabo, que si bien se adivinaba discreto de tamaño, dos preciosos huevos bien gordotes y pelones compensaban cualquier deficiencia.
Ni que decir que disfrute durante largo rato de mamada y lametones, hasta que felizmente se escurrió sobre mi pecho.

Escena III, en la sauna de vapor.

Tras una rápida ducha para desprenderme del sudor y de la leche me dirigí a la sauna de vapor.
Y que pasó?.
Pues eso me gustaría saber a mí también.
El título lo tenía bien claro desde el principio, cuando comencé a escribir el borrador del post, y supongo que llegué a redactar esta tercera parte, pero nada ha quedado.
Se ha borrado !!!
Y así mismo, tal cual de mi memoria.
Eso me pasa por acabar de escribir mis aventurillas y publicar meses más tarde de cuando ocurren.
Y como entre ese tiempo voy haciendo, y la mayoría de veces en el mismo escenario, a no ser que lo deje por escrito, cualquiera se acuerda de que sucedió que cosa en cada caso.
Mecagüen la puta !!!.
Grrr... !!!

Bueno, quiero imaginar que fue una buena panzada de pollas al vapor, de sobeos, toqueteos e intensos pezoneos.
Por culo no me dieron, pues seguro que de eso me acordaría, jajaja... !!!


Cronológicamente ahora vendrían los relatos publicados, uno a principios de marzo, "A la caza del congresista" y otro a finales del mismo mes, "De mamadas y follada en la Sauna Nova Bruc", ambos con margen de muy pocos días entre que lo sucedido y lo escrito y publicado.

Y en el próximo post nos plantamos justo después de Semana Santa ;-)


18 de mayo de 2015

El pollarrota



Un cosa tenía clara.
Si no encontraba rollo o entretenimiento ya de buen principio, iría a tumbarme como la última vez, que para lo duró, no estuvo nada mal, sobre la colchoneta del cuarto sin puerta.

Tras la ducha inicial, me metí en la sauna seca, donde un letón hablador y un polaco un tanto arisco se hacían las respectivas presentaciones en un aceptable castellano.
Supongo que inmigrantes trabajadores que se vinieron a ganarse las garrofas, más que ocasionales turistas que no suelen preocuparse mucho en aprender ni cuatro palabras en el idioma nativo de donde suelan ir.

Pero como no me interesaba mucho su conversación, me fui a realizar el plan pensado.

Vaya que, como llamarlo plan, resulta un poco atrevido.
No sé si tumbarse en un camastro a esperar que suceda algo se le puede llamar plan!.
Pero eso es lo que había.

En segundos, apareció el primer tipo, que acercándose pero sin tocar me dijo:

- Bon mascle !, (Buen macho) exclamó.
- Gràcies -le contesté sorprendido y agradecido.
- D'on ets? (De donde eres)
- D'aqui -, respondí sin concretar.
- Llàstima que ja m'hagi escorregut dues vegades...- (Lástima que ya me haya corrido dos veces), declaraba, a la vez que, dándome unas palmaditas en la barriga y en las piernas, se marchaba.

No tardó nada en entrar otro tio, maduro, que tras ponerse a prudente distancia para ver como reaccionaba, se acercó y se dejo mamar.
Tenía una polla realmente gruesa y larga, que degusté buenamente durante un buen rato mientras se mostraba pasivo, pero cuando quiso introducir un poco de actividad por su parte, o sea, cuando pasó de ser mamado a quererme follar la boca, comencé a incomodarme ya que su pollón chocaba bruscamente con mi molares y temía hacerle daño.
Así como la posición que mantenía mientras se la comía.
Mientras era yo que movía la cabeza para mamar, bien, pero cuando aparte sufría los embestidas de su mortero, mal.

El caso es que se acabo yendo dejándome con la boca un poco desencajada.

Al poco de haber iniciado la cuenta atrás para levantarme y cambiar de escenario, apareció otro tío, más mayor si cabe que el anterior.
Este tenía la polla larguísima, pero flácida.
¡A ver como ponía yo duro aquello, pues tanto la edad como la largura jugaban a la contra!.

Y no tarde en tener doble sorpresa.
Enseguida se le puso dura y además fue cuando pude comprobar, para mi asombro, que aquel tipo tenia la polla rota!.
Así es tal cual lo digo.
A un tercio de la base, como si de un hueso roto se tratara, dos partes claramente diferenciadas, con la misma dureza, pero partidas, cada uno con una dirección diferente.
¿De hacerlo, como follaría?, me pregunté.

En una época de mi vida en la que mostraba un rol más activo, siempre temía cuando me follaba concretamente a uno, aunque más bien era él que me follaba, cuando tenía mi rabo bien metido en su culo, este literalmente brincaba sobre mí metiéndola y sacándola como un poseso.
Aquel rato, más que a gusto, estaba acojonado que me rompiera la polla. (Fractura de pene)
Nunca pasó, afortunadamente.

¿Que le habría pasado al tipo para tenerla así?.
Como no era el momento de preguntar, simplemente me dediqué a mamársela.
Dado que yo tumbado y el de pie, tenía la ventaja que podía dirigir mejor la mamada ya que ni yo necesita girar excesivamente la cabeza ni el forzar el ángulo de inclinación de su polla
Además que no hacía él nada por follar, sólo se dejaba mamar.

El tipo se fue calentando, y acabó palpando y magreando de manera brusca y muy torpemente.
Algo de pezoneo, pero sin mucha gracia y mal toque de huevos.
Aún así, seguía, y aún de pie se inclinó para mamármela, con tan poca gracia como con los toqueteos mencionados.
No sé si lo que pretendía era un sesenta y nueve, pero la posición, por lo largo y mala inclinación resultaba muy dificultoso.

Cuando se fue, se me llevó los condones, por decirlo finamente.
A ver, uno se puede equivocar de toalla, llevarse la que no es y dejarse otra, pero no se lleva los condones de otro por equivocación cuando previamente ha llegado sin más objeto que la propia toalla.
Pero así fue.

La tarde acabó con un lío de brazos, bocas y pollas entre tres en la sauna de vapor.
Un tipo de polla corta que empezó magreando pecho y pezones y acabo mamando, un tío alto, buenorro de mediana edad al que empecé yo a mamar y acabo también mamando y dejándonos a medias, pues por el calor se mareaba.
Me lo creí, pues también lo he hecho yo en más de una ocasión.
Mejor cortar un rollo que marearse.

Tras correrme con el picha corta, me fui.

13 de mayo de 2015

Relato Homenaje al blog "En la penumbra", escrita por un lector.




Hace unos días un FeisAmigo y seguidor del blog, de gran imaginación e inventiva, me quiso dedicar un relato, el cual publicó en un grupo del Facebook.
No solo me hizo gran ilusión el detalle, sino que el relato en sí me gustó mucho, pues ha sabido imitar, creo que con gran acierto, tanto mi manera de narrar las cosas, como captar y plasmar algunas de mis manías, por decirlo de alguna manera.
Y además, el final del relato tiene una particularidad, que personalmente me ha hecho mucha gracia, y es que enlaza directamente con medio-final de un relato mío: Dos tarde de verano en la sauna Nova Bruc.

He aquí el relato,a ver que opináis.


El Concurso de Relatos Cortos de la Raboteca nos ha traído muchas sorpresas!
Al organizarlo el rabotecario Perro no pudo participar. Pero su estilo ya tiene imitadores!! Prestad atención al Accesit "En la Penumbra Rabotecaria" cuyo autor ha declinado revelar su identidad.

El miércoles me enteré que disponía de la tarde libre.
Al salir del curro, dejé que mis piernas me llevaran a donde quisieran.
Sorpresa. Al cabo de una hora ya estaba envuelto en un taparrabos dentro del vestuario de la sauna masculina.

Una ducha caliente y un secarse en la sauna de calor
Al salir, las luces saturaban mi visión. Pero no completamente. Pude distinguir delante mío un paquetazo fuera de lo común. Mis ojos se detuvieron para comprobar que no se trataba de un efecto óptico. Aquello.. casi no podía ser. Al levantar la vista vi a un señor peludo de cincuenta y tantos... sonriendo. Una sonrisa que continuó. Que me arrastró, sin querer yo evitarlo, a una confortable y limpia cabina.

Una vez liberados de las toallas, el espectáculo rozaba lo irreal. Un rabo de proporciones descomunales... me apuntaba directamente. Tras los típicos sobeteos de presentación, no tardé en comprobar la típica dureza metálica que proporciona la viagra. Lejos de reprocharlo... lo entendí. Dado lo extremo de la erección (inabarcable con las dos manos) estaríamos hablando de probablemente un litro de sangre concentrada en ese fantástico miembro.

Entonces... ocurrió. Puse en juego todas mis habilidades. Al límite. Por un momento, recordé un documental de cómo abren la boca las boas constrictor... hasta que consiguen comerse un cerdo entero. Me identifiqué mucho. Su rabo en mi garganta era sofocante... también era un sueño hecho realidad.

Una voz castigada por la cerveza fría y las fritadas calientes me susurró al oído:
- Me gustaría metértela.
- Eerr... bueno.. es que... creo que no va a poder ser. No te lo tomes a mal.
- No. Lo entiendo. No es la primera vez que me pasa. Me gustas. Quiero correrme a tu lado.

Media hora de roces, succiones, revolcones.... y un grito de placer se alzó por todos los pasillos de la sauna. La lefada que me cayó encima no era lo abundante que pudieras esperarte. Pero quizá puse las expectativas muy altas
.
Sorpresa mía cuando descubrí que después de su corrida... se había desmayado. Por suerte tengo actualizados mis cursillos de primeros auxilios. Le tumbé en la cama pensando que este no es el efecto que provoco normalmente en Los Hombres. Con los pies en alto, le abanicaba con el taparrabos mientras que su toalla hacía de almohada. A medida que bajaba la erección.... la cara volvía a recuperar un saludable color rosado. Tú también lo hubieras hecho. Le acompañe a la ducha recordándole que no utilizara agua templada y se abstuviera de usar sauna.

Tras este episodio, decidí ducharme. Lo necesitaba.
Cambié la lefa pringosa por una espesa capa de espuma de aloe vera. A secarse en la sauna de calor.

¿Por qué hay luz azul eléctrica a la salida de la sauna? Otro misterio en el que meditaba cuando vi a un rabazo lavándose bajo las duchas. Pensé... este va a ser mío. El típico cruce de miradas, la sonrisa furtiva... de repente me encontré diciendo:

- Te vienes a una cabina?
- Claro, a una que esté limpia.

Pensé que por fin podría disfrutar de un rabo a mi medida. Error!! Aquello empezó a crecer y a crecer. Disimuladamente meneé ese miembro. Si agarro un rabo y no soy capaz de abarcarlo, tocar mi índice y mi pulgar... se activan las alarmas. Cuándo me preguntó...

- ¿Tienes condón?
- Me he quedado sin hace un rato.
- Qué lástima! Sin condón no podemos hacer nada
.
Con la cara de tristeza más falsa que soy capaz de poner y con un alivio interior importante... dije
:
- Es verdad, sin condón no se puede sexear. Pero podemos hacer algo
.
Empecé a desplegar mis mejores posturas de yoga. ¿Has hecho alguna vez el Spiderman con los pies en un tabique de la cabina y los pies en el otro? Es divertido si estás felando. Muy satisfactorio. Piensa que despues de haber calentado los músculos de la mandíbula... este rabo me resultaba relativamente cómodo.

Y... la sorpresa final: una catarata de lefa me inundó el cuerpo, el suelo de la cabina, las paredes, la puerta.... Un surtidor que no terminaba nunca. De hecho, me corrí para redescubrir que, en ocasiones, también me parezco a una vaca lechera suiza tipo Milka
.
Suspiros, agotamiento, resoplidos, sonrisas cómplices... relax.
.
Y vuelta a las duchas!.
Qué bien sienta una ducha caliente después de descargar. Decidí seguir descansando en la sauna de vapor... con el rabo morcillón por culpa de los excesos
.
La nube de vapor me envolvía mientras me concentraba en las características respiraciones del yoga. Entonces noté un roce en mi pezón y una caricia en mi pecho. No podía sexear más, pero odio ser brusco. Le aparté la mano con suavidad diciendo
:
- Ahora no. Estoy de relax.
- Ah, vale. disculpa -me contestó-
.
La curiosidad me hizo levantar la vista para ver un cuerpo muy sexy. Opté por la Sinceridad
.
- Tienes un cuerpo muy bonito.
- Gracias.

Un cubata de Gin Giró con Coca-Cola Zero... un secarse... y un volver a casa. Qué calor!
No me apetecía ni frankfurt ni pizza. Cenaría ensalada de nabos y rabanitos."



9 de mayo de 2015

De meditaciones y leches





... Y tras esto comenzó la fase del aburrimiento.
Ese momento que muchas veces se vuelve eterno, que tras un pico de excitación y morbo, caes en un paréntesis de tedio y paseos perdidos que no llevan a nada más que a maldecir el no haber aprovechado al límite lo que anteriormente se te había dado.

Pero estos trances también tienen su fin ...

(Continuación de "barrigas y leches")

Así pues, cansado de dar vueltas, me tumbé boca arriba en la camilla de la oscura habitación abierta, sin más separación que una cortinilla de tiras plásticas.

No tardó nada en entrar un tipo bajito, encorvado, dubitativo, de lento y renqueante andar, canoso, muy, muy entrado en años.

Un anciano. Que bonita palabra para designar una época en la vida. El invierno de la vida. Una palabra que, personalmente me inspira ternura, sabiduría. respeto, longevidad, experiencia.
Un vocablo tristemente en desuso. Hoy se opta más por el término anodino de "persona mayor", o "viejo".
Viejos son los trastos, no las personas.
El cambio de los valores se refleja en el habla.
El poder de las palabras.

Me vi reflejado en él, a treinta o incluso cuarenta años vista, deambulando por la sauna, esta u otra, que Dios sabe cuales habrán por aquel entonces, con las cuatro perrillas ahorradas de una exigua pensión, en busca de una sincera caricia, una sonrisa de afecto o un algo más que me acercara a un pasado casi olvidado.

Nada ocurrió más allá de un breve y tímido roce que apenas se le podría llamar caricia.

En un instante volví a estar solo, apenas acompañado de un solitario punto de luz de led azul y la música de "Love theme" de Vangelis, de la banda sonora de Blade Runner que en ese momento sonaba.

En cuerpo físico, el anciano en su cuarta edad y en la etereidad de la música, el replicante Roy Batty, el personaje que interpretaba Rutger Hauer, ambos en los límites de la vida, se hacían presentes allí en la sauna.

Curiosa coincidencia.

En medio de mis reflexiones fui interrumpido por la aparición de un "joven", que sin dudarlo mucho, a diferencia del ancianito, se puso a palpar mi polla que en ese momento se mostraba morcillona, la cual no dudo mucho es serle agradecida y adoptar la compostura debida.

Fue entonces cuando ya se acercó lo suficiente para poder yo, desde mi tumbada posición, ayudarle a quitarse su toalla y intentar hacerle una mamada, mientras él seguía tocándome.
Me parecía lo más apropiado, que ponerme a divagar reflexionar sobre la vida y la muerte, a lo que minutos antes, estaba a punto de hacer cuando me quedé sólo y me envolvió aquel ambiente de paz que invitaba a la meditación.

Pero por un momento me dio la impresión que me rehuía, al apartar su polla y con ella, sus ricos huevos que le colgaban.

Lo que realmente hizo fue posicionarse mejor, para pasar su pierna izquierda por encima de mi, apoyándola de rodillas en la colchoneta, al otro lado de mi cabeza, y su otra pierna apoyada en el suelo.
Lentamente, sin dejar en momento alguno de pajearme, descendió su culo sobre mi cara, a prudente distancia, sin llegar a sentarse en ella, pero a la suficiente mínima distancia para poder lamerle el ojete.

Y así lo hice.

El momento me excitó sobremanera al punto que tardé muy poco en dejarme ir, abandonando todo control por resistir, y me corrí abundantemente sobre mi barriga y pecho.
Fue entonces cuando dejó de tocarme para comenzar a restregar su cuerpo sobre mi leche.
Aceleré el movimiento de lengua y mientras se pajeaba, acabó corriéndose sobre mi, mezclando sus fluidos con la lefa que un momento antes me había pringado.

Era la segunda vez en aquella tarde que me sentí como un bote abierto de leche condensada

Estaba tan pringado que no me sequé ni con paño, ni con la toalla, ambos casi igual de mojados como yo.
Sali así tal cual, empapado de leche y en bolas, por la sauna camino de las duchas.

Veinte minutos más tarde, a punto de llegar a casa, mientras me rascaba la oreja note algo,
- Que es esto que tengo en la oreja?-, me pregunté.

Todavía tenía un rastro de leche seca !!!



2 de mayo de 2015

De barrigas y leches




Entrar y en menos de cinco minutos correrse, como que no es plan.
Excesivamente pronto.

Y es casi lo que ocurrió, si no fue porque paré al joven mozo de polla flácida que me acaparó, tras un breve pezoneo y un arrastre a la pared opuesta del cuarto donde me pilló, intentó hacerme correr con una paja al negarme yo a darle rabo por el culo, como en principio parecía su intención.

Para rebajar la calentura, me fui... a la sauna de vapor.

En segundos, noté como un dedo comenzaba con un suave masaje en el ojete del culo, sin ninguna pretensión aparente de querer entrar, y al tiempo que con la misma suavidad me presionaba en pezón.

No pasó mucho tiempo que se incorporó un tipo barrigón, pelo liso y rico pollón al que caliente como ya iba, no tardé en prestarle mis atenciones bucales allá por sus partes nobles.

Al levantarme el primer tipo fue cuando intentó follarme, pero sin condón.
A pesar de mi calentura acumulada, lubricación aplicada, apertura conseguida y buen tamaño para semejante hazaña, hice lo posible por que desistiera de su empeño.

Evidentemente frustrado, nos dejó, cosa que aprovechó el señor barrigón, y ahora puntualizo que era una tripa mediada de consistencia dura, para arrinconarse y apropiarse de mí durante mucho, mucho rato, en la que no falto ricas mamadas a mi ritmo, largas lamidas de huevos y activas folladas por su parte de mi insaciable boca.

Pasado un rato largo, un nuevo tipo intentó meterse entre ambos con intención de que también se la mamará, pero barriguitas no se lo facilitaba.

Así que fui yo quien le facilitó el asunto.
Primero me senté sobre el banco de obra, para luego, mejor encarado y ya de cuclillas, lamerles la polla alternativamente, o las dos a la vez, para darles más morbo al momento.

Cuando barriguitas estaba a punto de llegar al climax, aplastó mi cara bajo sus huevos y mientras lamía como bien podía, explotó en una tremenda y abundante corrida sobre mi cabeza, cara, barba, dejándome bien, pero que bien pringado.

Sin tiempo a limpiarme, el otro, que por unos segundos se había quedado huérfano de mi atención, me dió nuevo, buena y bruscamente de mamar, sin poder poner remedio y con resignación y abnegación debida, su rica polla, con la cara todavía regalimando de la leche del otro,

Se corrió, para desilusión mía, medio en mi cara, medio en el suelo,

Tanto aliño parecía que aceleraba mi cocción, y medio achicharrado de calor sali en dirección a la ducha, tanto para limpiarme como para refrescarme.

Y tras esto comenzó la fase del aburrimiento.
Ese momento que muchas veces se vuelve eterno, que tras un pico de excitación y morbo, caes en un paréntesis de tedio y paseos pérdidos que no llevan a nada más que a maldecir el no haber aprovechado al límite lo que anteriormente se te había dado.

Pero estos trances también tienen su fin ...

(Continuará)