Páginas

30 de julio de 2015

Parón y vuelta al pasado




Este post no contiene sexo.
- Oooh!, que manera más rápida de echar por tierra las expectativas !.
Tampoco tiene contenido sensual, ni morboso, ni 'ná' de 'ná'.
- Pues apaga y vámonos,- Jejeje.
Este post es uno del tipo publicación tostón, de los que de tanto en tanto caen, (pocos, no os quejéis). Quedáis advertidos, y ahora a ver quién es el guapo que sigue leyendo.

Este es un momento de parón.
No de las actividades lúdico-sexuales, sino de la narración cronológica de ellas.Nada grave, pues.
Tengo que retomar borradores no publicados y ponerme al día.
Pulirlos para postearlos o directamente borrarlos.

Me he pillado a mí mismo.

Con el retraso que siempre llevo, cuando el año pasado llegó el mes de julio dejé lo que por aquel entonces iba contando en el blog, para empezar a relatar mis vacaciones sexuales, que no acabé hasta final de año ( no las vacaciones, sino su narración), ya que fui alternando con algunas experiencias, (pero no todas), que iba teniendo durante el otoño.
Cuando a final de año acabé con los relatos de las vacaciones, retomé las pendientes del segundo semestre en vez de recuperar las anteriores a Julio, que me quedaban pendientes.

Con lo que se me quedaron colgadas las aventuras de entre mediados de mayo a agosto del año pasado (2014) de las cuales tengo 6 borradores de post pendientes de corregir, perfilar y publicar.
Tres corresponden a historias en la sauna Condal, una en la sauna Bruc, una en el cine Arenas y una en casa de Iker.
Me toca releerlas, recordarme de los momentos y valorar si las publico o no.
Dependerá mucho si en los borradores hay frases, descripciones y sensaciones vividas con lo que no me resultará muy complicado escribir los posts definitivos, o si sólo apunté frases breves y esquemáticas, con las cuales me resultará más difícil reconstruir una situación vivida hace ya un año.

Ya veré como resulta, qué borro y qué publico.

Para los que han llegado hasta aquí, pensad que este post podría haber sido peor y más largo, con números y estadísticas, y dudas de blogueros, etc, etc...

También tengo pendientes dos intensas historias del 2013 que ocurrieron en dos días consecutivos de aquel agosto, una en un parking y otra en apartamento casi vacio, y también me quedarán pendientes las de junio y julio de este año.
Sin contar las que durante el transcurso de este tiempo ocurran.

Ufff... Mucho trabajo por delante, y poco tiempo para escribir, a pesar que sea verano.

Próximamente: El polvo indio ( mayo 2014 )


23 de julio de 2015

Tres saunas de mayo





Alguna vez me han argumentado que uno de los mejores días para ir a una sauna es a principios de mes, cuando la gente ha cobrado recientemente y aún anda sin problemas de liquidez.

Tal vez sea eso cierto en ocasiones, pero aquel día resultó ser una gran patraña.
Ni mame ni me mamaron... y mucho menos, evidentemente, me follaron.
Decir que había poca gente ya era pasarse de optimista.
El día habitual, la hora acostumbrada, primeros de mes y sin fútbol televisado.
Y apenas cuatro gatos.

La leche de una paja que me hicieron mientras languidecía de aburrimiento tumbado en la camilla del minicine fue lo único en claro que saqué aquella tarde.
Bueno, más bien que me sacaron.
---

La siguiente visita, una semana más tarde, no pintaba nada mejor.
Me encontré a Hugo en la entrada, yéndose ya. Cosa rara pues cuando coincidimos lo veo durante un buen rato.
Los vestuarios vacios, y ya dentro dudaba si eramos tres o cuatro gatos, eso sí, muy mayores.

Sólo destacaba un tipo delgado de aspecto inglés, largo como un pino, de cara más envejecida que su cuerpo, fino y esbelto., del cual pude comprobar que era poseedor de una gran polla, la cual mame un ratito en el minicine.
Bueno, más que mamar fue un breve cata, por mi parte, lo suficiente para comprobar saber y dimensiones y por la suya para decidirse a indicarme seguirle a una de las cabinas.
Concretamente la Roma.

Y allí en la cabina de la ciudad eterna pude disfrutar del manjar inglés, hasta que me corrí en la colchoneta pajeándome entre sus piernas.
Allí lo dejé y con un 'Thanks' me despidió.

---

La tercera visita del mes se mostraba un poco más animada en cuanto a público, en cantidad, dentro de lo normal para aquella hora de la tarde.
Sin embargo me sorprendió que la media aparente de edad se acercaba mucho más a la mía que otras veces, y la gente mayor también estaba menos "cascada" que en alguna ocasión he llegado a ver.

Y fue entrar en la sauna de vapor y besar el santo.
Mejor dicho, chupar la polla.

Comenzó con el típico tonteo de un roce casual que se convierte en un claro toque.
Del que si te toco, que si me tocas pasó rápidamente al pezoneo, de ahí al quieres poppers y al fóllame.
De lo primero apenas olerlo y de lo segundo pasé.
Con uno tonteaba por delante, otro por detrás y el que estaba sentado en los bancos de obra, se llevó el premio.
Estaba ahí, mirando a contraluz desde la grada, en primerísima fila, lo que a un palmo acontecía.
No hacía nada por intervenir, pero sí disfrutaba con lo que veía.
La mano inquieta sobre su polla erecta lo delataba.
Joven en la treintena, de cuerpo liso, sin pelo, buena polla sin exagerar de tamaño, y una perilla que adornaba su rostro, resultaba muy tentador extender la mano y acariciarle.

La caricia se convirtió en sobeo y en lo que dura un pestañeo me incliné hacia su enhiesta virilidad y comencé a mamar y disfrutar como un enano de aquella rica polla .

No penséis que los tipos con los que estaba liado quedaron huérfanos.
Lo gracioso de la situación es que ambos hicieron lo mismo con otros dos tipos que estaban igualmente sentados en la grada.
Con lo que los tres acabamos inclinados mamando y con el culo en pompa, a los tres tíos que allí descansaban plácidamente.
Tres mamones en acción, con el culo al aire bien dispuestos, pero que nadie aprovechó para follar y aumentar el morbo de la situación.

Cuando el mío acabó corriéndose, yo cambié de escenario.
Tanto vapor y tanta calentura me mareaba.

No había satisfecho toda mi ansia así que me fui para el cuarto oscuro.
Tuve suerte de llegar y comenzar a mamar el pollón de un tiarrón, ambos tamaños, polla y cuerpo bastante acordes entre sí, y si bien además era del tipo que te coge de la cabeza y va marcando su ritmo mientras te folla la boca, también lo era de los que se escurren pronto.
Rápido, no. Rapidísimo que me dejó 'tirao' con la boca aún abierta, mientras se vaciaba de pasión y semen sobre mis pies.
No podía ser todo perfecto.

Dos hombretones, en tanto que ocurría lo anterior, se nos habían posicionado al lado.
Uno se dejaba toquetear por el otro, y yo al quedarme en cuclillas, ansioso y boquiabierto, arrimé el morro al pitorro del más buenorro.

- Te voy a follar el culo -, susurró una voz anónima a mis espaldas, al tiempo que me palpaban el ojete del culo, al ver que tan bien dilataba en aquella ocasión.
Pero fue decirlo e irse.
Con mi gozo en un pozo, seguí mamando alternativamente ambos pollones que a la altura del hocico tenía.

Y cuando, mientras a la vez me pajeaba, me corrí, sentí como comenzaban a lubricarme el culo para follarme.

Pero ya era demasiado tarde.

(Tres martes de mayo 2015)

13 de julio de 2015

El dedo del negro




Corto pasillo que a ningún lugar conduce.
Breve toqueteo que a nada conlleva.

Pocas veces me meto en el rincón que queda a modo de pasillo detrás del minicine, del cual queda separado por una celosía de obra, y al cual se accede tras una cortinilla de tiras de plástico.

Es mi rincón más frustante de la sauna.
Y esta vez no fue diferente.
De un tímido roce de labios que apenas se podría considerar beso y un suave pezoneo, pasó a sugerir la intimidad de una cabina.

Siempre me niego de primeras, y más, tan pronto.
Luego, si hay insistencia y una propuesta o intuición de algo más cañero que pueda compensar el morbo de hacer lo que sea en público, aunque entre vapores o penumbras, a veces accedo.

Hice bien.
El tacto en mi boca del pellejo colgante de su polla me recordó demasiado a la textura y consistencia de los callos.
Lo dejamos.
Lo dejé.

Era mi primer intento de hacer algo aquella tarde, con una asistencia habitual para aquella hora, aunque de no ser por un tipo de raza negra, faltaba esa curiosa mezcolanza de personajes variopintos que suele poblar la sauna.

Sin dudarlo, no pasaba para nada desapercibido, en tanto que resaltaba mucho por su color de piel, juventud y belleza.
Se le veía un poco desubicado.
Las veces que lo veía, siempre estaba sentado en la banqueta junto a la piscina, solo u ocasionalmente charlando con otro.

Al entrar en la sauna de vapor, sentí una mirada clavada en mi cogote.
Un tipo bigotudo, mediana edad y aire cazador me observaba y seguía.
Una vez dentro, me abordó desde atrás con más contundente pezoneo que el de aquel del pasillo sin destino.

Toqueteo de pollas para comprobación de dureza y consistencia, y en unos segundos andaba yo mamándola.
No estaba mal, francamente, pero enseguida me hizo incorporarme de nuevo para continuar chupándole las tetillas.
Parecía ser que era lo que más le excitaba.

De entre los vapores atisbé los contundentes contornos de Gustavo, el argentino.
Eso significaba que, en breve, me tocaba mamar.
Como así fue.

Entre mamada de polla a Gustavo y lamida de pezones al bigotes, este último aprovechó para pasarme un condón.

- Fóllame,- me dijo.
- No, no suelo follar,- le contesté.
- Pues te follo yo-, replicó todo resoluto.
- Vale.

Mientras seguía prestando mis atenciones a Gustavo, con el culo en pompa e inclinado hacia adelante, intentó proceder tras colocarse el preservativo.
Remarco lo de "intentó" porque sin tocar el culo, ni magrearme, ni localizar el ano y menos, evidentemente, lubricarlo, pretendió meterla, la verdad sea que no sé por donde, pues la entrada a la caverna quedaba muy lejos.
Y entre que no me apetecía seguir mamando y el tipo no atinaba, me acabé yendo.
No sé si hicieron algo entre ellos.
No creo.

Al menos, a algo más había llegado este segundo intento de enrollarme.

No mucho más tarde el tipo del bigote me abordó de nuevo, nada más entrar en el cuarto oscuro.
Al tiempo que comenzaba a comerle las tetillas, noté como uno de sus dedos buscaba el camino para meterse por el ojete de mi culo.

-Tal vez quisiese intentarlo de nuevo- pensé.

Pero estaba equivocado.
Mientras le mamaba los pezones, con una de sus manos me iba pajeando y con la otra agarraba otra polla.
La polla que se suponía entonces era del sujeto que me metía un dedo por el ano.
Me giré levemente, lo suficiente para entrever en la penumbra, el reflejo de una piel oscura.

No podía ser otro que el chaval de raza negra que había visto anteriormente.
Al parecer se había decidido a tener un poco de acción.

El bigotes, sin dejar de tocarme,  y al notar que el negro no rechazaba su mano pajeadora no dudo en bajar a intentar mamarle el rabo, al cual se adhirió como una lapa, sin dar opción a que una distraida mano pudiera ni siquiera rozar la tranca que con tanta avidez comía.

Aquel dedo, mientras tanto, no dejaba de hurgar en mis entrañas, entrando y saliendo con delicadeza, tacto y precisión adecuada.
Estaba convencido que estaba preparando el camino para follarme, mientras se la podían dura con la mamada.

Dada la fama de pollones que suele acompañar a los negros, me acojoné un poco ante la perspectiva de ser empalado por la de uno de ellos, y más si haber podido comprobar sus dimensiones.

En un momento que el bigotes se incorporó de su posición cuclilla mamadora, el negro aprovechó para dirigirme, sin sacar el dedo, hacia la polla del bigotes para que fuera este el que me follara.

Decepción porque no quisiera follarme el negro, y a la vez alivio ante el ya descartado panorama de ser follado por una polla de dimensiones desconocidas, fue lo que sentí.

Pero la expectativa de ser enculado por le bigotes, a pesar de su torpeza en sus intentos en la sauna de vapor, no me desencantó del todo hasta que pude comprobar que su polla, medio morcillona, aún llevaba puesto el condón de entonces.
Pensar en que ya lo habría usado para investigar otros culos me desmotivó totalmente.

Para paliar mi frustración, me giré de cara al morenote y comencé a acariciar su torso en busca de sus tetillas.
Su piel era extremadamente suave, sedosa, sin ninguna irregularidad palpable, perfecta.
Tanto, tanto, que fui incapaz de localizar sus pezones.

Aunque el tacto era placentero, me resultaba muy irreal.
Sin pelo alguno, sin rugosidades, sin nada que pudiera parecer que estuviera acariciando la piel de un macho de ébano, me volví a sentir decepcionado.

Aquello no iba a llevar a ninguna parte.
Como el corto pasillo que a ningún lugar conduce.


(Final de abril 2015)

9 de julio de 2015

Folleteo y otros quehaceres en la Sauna Nova Bruc




Tenía mis dudas entre ir a la sauna Nova Bruc o dejarme caer por la sauna Condal, después de varios meses sin ir a esta última.
En la primera no me apetecía encontrarme ni con 'el plasta', ni con 'Gustavo el Argentino', y a la segunda tampoco me apetecía toparme con 'Xavi', el eterno rechazado, aparte de ser más cara casi todos los días.
Con tanto día del cliente, día de la crisis, bonos por esto y descuentos por aquello, no acabo nunca de controlar cuál es el día que, por pelos, me sale más barato.

Con esa indecisión en mente, mis pasos me llevaron a  Nova Bruc.
¿Me arrepentiría?.

En un día que se podría catalogar como de normalidad, en cuanto a afluencia de gente, a la primera persona que me encontré fue precisamente al plasta, que para mi sorpresa, simplemente me miró con indiferencia y ni me saludó, a pesar que yo no le negué un discreto saludo.

Mientras me duchaba noté como un tipo alto, un palmo y medio más que yo, complexión normal y de edad similar a la mía, con gafas, me observaba discretamente, y del mismo modo, me fue siguiendo y disimuladamente haciéndose a ratos el encontradizo.

Reconozco que me gusta esa situación, de saberme presa y esperar pacientemente la decisión del cazador para asaltarme.
Los nervios y la indecisión quedan para él, en principio, hasta que ataca o, por el motivo que sea, desiste.
Otra cosa es que una vez que ataque, me guste la manera de llevar el asunto o en caso de abandono me reconcoma la conciencia por no haber actuado yo más explicitamente, si hubiera sido el caso.

Al final me pilló a media entrada del cuarto oscuro junto al minicine.
Decidido, me cogió del brazo sin más, me arrastró literalmente junto al camastro, se sentó y comenzó a mamar compulsivamente, casi diría que brutalmente, mi polla, al tiempo que me agarraba de los glúteos, haciendo que me moviera en un vaivén para follarle al mismo tiempo su boca.

Al tiempo, me agarraba los glúteos y aprovechaba para, alternativamente, introducir su dedo indice y pulgar por el ojete de mi culo.

Cuando el vaivén del folleteo bucal disminuía, aumentaba su pasión desbordada al comerme la polla.
Se le veía muy hambriento o necesitado.

Aquel frenesí de jadeos y gemidos enseguida llamaron la atención de otros tíos que, curiosos, se acercaron.

Uno de ellos, aprovechando que mi ojete había quedado libre por unos instantes de los dedos de mi mamador, introdujo el suyo, supongo que para comprobar lo trabajado del asunto.

Y sin más preámbulos me folló.

Bueno... más bien intentó follarme, pues tan pronto consiguia meterla de lo relajado que tenía el esfinter, este lo escupía de nuevo hacia fuera por el dolor que aún así me producía su capullo gordote, así como su pretensión de hacerlo sin condón.

Al final se cansó de intentarlo.

Pero como decía, no era el único que andaba por ahí, pues a la sombra, se había formado un pequeño grupo de espectadores.
Otro tipo, tan pronto como vió que el pretendiente a follador desistía, me miró a la cara como buscando algún consentimiento, me palpó el trasero y tras rasgar el sobrecillo del condón, lo sacó, se lo enfundó en viril miembro y me folló.

Este sí, con toda la garantías, el ano bien presto, previamente trabajado por los otros dos, y yo más caliente que una perra en celo.
Los hay listos y espabilados.

Habría que decir también, que nuestras posiciones habían cambiado ligeramente, facilitando enormemente la posibilidad y éxito del folleteo.

Mi compulsivo mamador, seguía en el camastro, pero recostado hacia atrás con las piernas alzadas, ofreciéndome en primer plano y en toda su plenitud su polla y huevamen, que yo relamía con auténtico delirio, mientras que por detrás recibía la intensa follada.

Como no podía ser de otra manera, mi follador se acabó corriendo.
Mientras el tío se sacaba el preservativo, yo me incorporaba y mi mamador volvía a su compostura para seguir lamiendo, oí un nuevo rasgado que anunciaba otra follada.

No me lo podía creer que fuera tan y tan afortunado.

Pero el ensueño duró unos segundos.
Posiblemente mi mamador también había oído el suave ruido del sobrecillo al abrirlo, y con decisión y vehemencia se levantó del camastro, cogió las toallas tanto suyas como mías, me las dió y me ordenó de seguirle.

No comprendía ese arrebato de querer intimidad de golpe.
Suponía que me quería llevar al cuarto del sling, pero me acabó llevando a cuarto llamado Viena, donde con la misma decisión cerró la puerta a cal y canto.

Se tumbó sobre la colchoneta todo lo largo que era y me indicó que me pusiera en posición para hacer un sesenta y nueve.
No puse ningún tipo de reparos, ya que venía ya muy calentito de la movida anterior del cuarto oscuro, si bien dicha postura no es de las que más me gusten.
Está, para mi gusto, demasiado mitificada.

Así comenzó una larga lamida de sus huevacos y zona perianal, con toda la tranquilidad, más para su goce, que no habiamos tenido antes.
Hasta que reventó.

- Perdona-, se excusó para mi sorpresa.
- ¿Porque te tengo que perdonar?-, le pregunté un poco perplejo, esperando que me dijera que por haberse corrido o no haberme esperado.
- Por la poca cantidad de leche. Es la tercera vez que me corro esta tarde-, me dijo.

Minutos más tarde era yo el que se corría en la sauna de vapor, mientras mamaba la discreta polla de un tipo de barba blanca de mediana edad.

Me quedé a gusto.

(Abril 2015)