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19 de diciembre de 2015

De pasillos y oscuridades folladoras





(Continuación del post: ¿Quieres ser mi hembrita?).

...

Tras una duchita rápida después de haber estado con el japoperuano, me fui a dar un paseo a ver como estaba el ambiente de la sauna.

Por lo que pude observar, debía ser un momento de cansancio generalizado, pues no había mucho movimiento y la mayoría de gente estaba en las cabinas. Solos la mayoría. Esperando unos boca arriba con el taparrabos haciendo su función y otros con el rabo bien a la vista.
Otros esperaban boca abajo dejando lucir un trasero seguramente hambriento. Otros sentados, con las piernas entrecruzadas en postura ciertamente más desafiante.
Excepcionalmente alguna cabina con dos ocupantes y la puerta entornada, tal vez invitando a entrar, o simplemente crear un momento para mirones.

Precisamente fue en una de esas cabinas ocupadas que vi a dos tíos, uno sentado y mamando al segundo, que tenía enfrente de pie, y que a la segunda vez de pasar por delante de la cabina y pararme unos segundos, tras quedarse mirándome un instante, el de a pie, dejó al que mamaba para acercarse a la puerta.

- Osti tú!- este, o no le gusta que le miren, cosa que no me cuadraba con haber dejado la puerta abierta, o se ha molestado por algún motivo, pensé.
- Igual me suelta una hostia !- seguí pensando y dramatizando, al ver que no la cerraba, sino que, todo decidido salía de la cabina.

Pero no.
Simple y directamente me metió mano por encima del paño que tapaba mis vergüenzas.
No lograba entender porqué dejaba una mamada y el entorno morboso, para venir conmigo.
Aunque mientras pensaba eso, reciprocamente ya le estaba sobando su paquete y descubriendo por mí mismo aquel pollón largo, entre duro y morcillón, que segundos antes veía en la distancia como entraba y salía de boca ajena.

Me agaché, y allí mismo, en medio del pasillo, entre las cuatro cabinas que están frente dos a dos, me dispuse a mamarle el cipote y darle una consistencia más adecuada, y a juguetear a lengüetazo limpio con los huevos que le colgaban.

El tío que le había estado mamando, y que había estado observando lo que pasaba, se levantó, pasó por al lado nuestro y comentándole algo en inglés, que no llegué a entender, se largó.

La escena no resultaba muy habitual.
Estas cosas no suelen pasar en medio de los pasillos.
Alguno pasaba, miraba y se iba. Tal vez tanta desvergüenza o atrevimiento les superaba.
Otros se quedaban mirando, pero a la invitación de unirse que le ofrecía mi mamado, no accedían. Demasiado público?

- Oh, my god! - exclamó uno al encontrarse el pastel.
- Oh, my dog! - debería haber precisado mi mamado.

Al cabo de unos minutos, me cogió del brazo para meterme seguidamente en la cabina de donde antes había salido.
Me dió la vuelta e inclinó hacia adelante.

- ...fuck...nanana... your ass -, dijo, quedando claro toda su intención de quererme follar, sin haber llegado a entender toda la frase.

Pero aún seguía sin tenerla lo suficientemente dura para tal menester, a lo cual, el asunto se agravaba pues pretendía hacerlo sin condón y sin lubricante.

- Quita, quita, bicho ! - pensé, mientras él hacía un par de infructuosos intentos de taladrar mi sentido ojete.

Así que me marché... al cuarto oscuro.

Antes de entrar vi que uno me seguía, y al no haber en ese momento mucha gente, no le fue nada problemático dar conmigo entre aquellas penumbras.
Ni tampoco fui muy receloso a mamársela tan pronto me hecho mano, ya que, aunque disimuladamente, ya le había echado un repaso antes de entrar.

Su polla pasó de morcillona a dura con la misma rapidez que pasamos, a instancia suya, de la penumbra a la zona más oscura del cuarto.

Pero ni la felicidad ni las mamadas son eternas.
Siempre hay algún inoportuno o aprovechado que se tiene que poner por medio, siendo este el caso que un tipo, en medio de mi disfrute, me apartó del biberón con bruscas maneras y pretendió metérselo por el culo.
Mi mamado, por lo visto igual de sorprendido que yo, no quiso y se tiró para atrás, bajándosele la erección hasta el punto casi de desaparecer la polla.

 - 'Cagüen' la puta -, vuelta a empezar, pensé, mientras retomaba cipote y mamada.

Cuando aquello volvía a su normalidad, mi mamado comenzó a trastear bolsita buscando 'lubri' y condón.

- Mira que bien!- pensé, alegrándome por adelantado de lo que se avecinaba.
Alegría que se quedó corta, cuando el intruso anterior y usurpador de pollas, que no se había alejado de nosotros en ningún momento, comenzó a darme de mamar, mientras el otro me follaba.

- Relleno por los dos lados... Que maravilla !.

No duró mucho, y a la que se corrió, el trío se deshizo.

...

(continuará)