Páginas

21 de febrero de 2016

En el Erotixx, una lejana tarde de julio




Nada más y nada menos que 7 meses habían pasado desde la última vez que se me había ocurrido asomar el hocico por el Erotixx.

Parecía que poco había cambiado durante la primera hora que estuve allí.

La sala grande, que buenos recuerdos me traía de aquellas espontáneas orgías (contadas en los inicios del blog ) que nos montábamos unos cuantos al poco de abrir el local estaba ocupada por un tipo de mediana edad, que yacía desnudo, pasivo, durante mucho, mucho rato.
Demasiado para estar sin hacer nada.

Mi cabina favorita estaba ocupada por otro tipo, también de mediada edad, al que se la mamaban a través del gloryhole , durante mucho, mucho rato.
Pero al menos tanto tiempo estaba justificado.

Un tío pajeándose sólo, en un tiempo que parecía eterno, en la cabina del glory hole en la pared de cristal

Un tio, más joven que los otros dos mencionados, jugueteaba con el móvil en la banqueta, durante rato y rato, lo cual me llegó a parecer absurdo pagar entrada para jugar al candy crush.

Curiosamente más tarde. otro, más joven y guapetón, hizo lo mismo.

Alguna mirada furtiva en la que solo falta que alguno diera un paso, señal inequivoca o algo para que surgiera algo.

Pero nada.
Así transcurrió casi una hora dando vueltas por el local.

Al final me decidí a entrar en de las cabinas desocupadas.
Y fue cuestión de minutos que entrara un tío gordote con el rabo salido y morcillón.
Al contrario que él, que se mantuvo vestido solo mantuvo la polla fuera, yo estuve descamisado y con los pantalones por los tobillos desde el principio.
Y entre un par de resoplidos y bufidos de gusto y rápida excitación, un tocamiento de pezón y un apretón de culo, se corrió dos gotitas así tal cual, entre su propio pellejo.

Con todo, muy breve.
Posiblemente el mismo tiempo que haber leido estas lineas.

En una de las siguientes vueltas al local, ví sentado en una de las cabinas con estrado a uno de las miradas furtivas anteriores.
Rondaba los treinta y pico años.
Me metí en la cabina contigua, dando evidentes muestras de querer aquella bonita polla que tenía sacada, y que iba suavemente pajeando.

La acercó a la ventanilla y me la ofreció, si bien sin aproximarse mucho, no sé porque, pero lo cual me obligaba a estar en posición un tanto incómoda.
Pero el tio no se movía ni un milímetro.
Mamé un rato y me fuí.
Aunque pollón, no me acababa de gustar el gusto de su polla, y su actitud y postura distante no facilitaba mis trabajos bucales.

Y no hay mal que por bien no venga.
O eso dicen.

Mi cabina favorita estaba libre, así que no dudé ni un segundo en meterme.
Claro que en la contigua, ahora estaba el tipo que había permanecido largamente desnudo en la cama doble.
Todo indicaba que quería polla y a mí me tocaba dar de mamar.
Resignado, así lo hice.
Algo era algo.

Y como mamaba!
Como los ángeles, si es que los ángeles saben mamarla.
Él, con suaves pajeos se iba autoestimulando, pero yo, desde mi lado, el sólo toque de mis pezones no conseguía acercarme al límite de poder correrme.

Afortunadamente había dejado la puerta entornada, con una clara y evidente intención.
Y uno se coló.
Uno que desde la misma puerta alargó su brazo para sobarme el culo, primero con una mano, luego con las dos, acabó entrando.

Desde la otra cabina me seguían mamando, y desde la que yo estaba, un grueso dedo, un tanto toscamente, buscaba el camino de mi ojete.
Me acordé que no me había puesto lubricante.
Se acercó más a mí, hasta frotar su pecho con mi espalda, respiró en mi cuello y jadeo en mi oído.
Olía a macho, sin duda, con un toque a tabaco.

Pero me dejó, así tal cual, caliente como una perra, pero esta vez sí, al punto del éxtasis.
Acabé pasando pañuelos al del otro lado, para que limpiara los restos de mi corrida

No se puede decir que fuera una gran tarde.


17 de febrero de 2016

Triste sauna de julio





Ir a la sauna para estar fresquito puede sonar un tanto extraño, pero fue ese el principal motivo que me motivó para ir aquella tarde a la sauna Nova Bruc.
Era principios de Julio y el verano, con toda su fuerza, no daba tregua.
Llevábamos un par de semanas con una ola de calor implacable.

No me extrañó encontrar poca gente.
La gente, en esta época, suele ir a la playa a pasar más calor o quedarse en casa a resguardo de los rigores del Lorenzo.

Así que, aquella tarde, en la sauna había más bien poquita gente.
De edad más alta de la media habitual y en actitud más observadora que otra cosa.

En el cuartito oscuro, un señor intentó excitarme tocándome los pezones.
Quién los toca de la manera adecuada, prácticamente puede conseguir cualquier cosa de mí.
Es el punto de mi perdición.
Importa el momento, pero sobre todo la manera, que por otra parte tampoco es nada del otro mundo.
Y muy poca gracia tuvo que tener el pobre hombre, la verdad sea dicha, que siendo este es mi punto débil, lo hizo tan mal que al instante lo dejé..

Al cabo de unos segundos apareció otro señor.
Esta vez fui yo quién le tocó primero las tetillas, pero lejos de interactuar conmigo, comenzó a hacerse una paja, entre suspiros y jadeos un tanto exagerados.

- No, por favor, no pares- prácticamente suplicó cuando lo iba a dejar.
- Quiero correrme- dijo.

Y continué hasta que el buen señor se escurrió entre sus manos.
Que menos podía hacer por él, si más yo no quería.

En mis idas y venidas posteriores por los pasillos veía todo el rato a un tipo, aquel día relativamente joven en la sauna, que yacía tumbado boca arriba bien espatarrado esperando.
Si todo lo que fuera a hacer era esperar, posiblemente moriría de aburrimiento.
Dios lo tenga en su gloria, si así fue.

Al cabo de un rato volví al cuarto oscuro, donde un tio tan rápida como torpemente me tocó y se fue.
Mejor, porque no era de mi agrado.

Me quedé apoyado en la pared, junto a la camilla, y varios tíos fueron entrando.
Cuatro fueron en total, que se colocaron equidistantes entre sí, pero en la pared opuesta a la mía.
Se tocaban el rabo asimismo, mirándome, en clara incitación a que fuera yo a dar los apenas tres pasos que nos separaban y me amorrara al pilón.
Pero la distancia era la misma para ellos.
Con dos o tres pasitos al frente me tenían a su alcance.

Con uno que se decidiera, posiblemente los otros se animarían.
Así suele ocurrir muchas veces.

Me senté en el camastro, tanto por aquello de estar más cómodo esperando, como para dejar claro que no tenía intención de acercarme, a la par también que, de acercarse alguno de ellos, tendría su polla más a la altura de mi boca, lo cual le facilitaba acabar con su indecisión.

Pero nada ocurría.
Solo el autotocamiento.
Aburrido me fui.

Volví al poco.
No sé si eran los mismos, pero allí volvía a haber cuatro tíos en la misma disposición y actitud.
Me senté directamente de nuevo en la colchoneta.
Al cabo de unos minutos, uno de ellos marchó.
Y, escalonadamente, todos los demás lo siguieron en su marcha.

El día no daba para más.

Al salir, ya vestido, un chaval, joven, rubio, de poco más de veinte hermosos años entró en el vestuario.
Nos dimos un buen y nada disimulado repaso visual.

Pero era ya tarde.
Que lástima !



13 de febrero de 2016

Big Sex Room, la nueva instalación de la Sauna Bruc





Con motivo del cuatro aniversario de la sauna Nova Bruc, esta inauguró una nueva ampliación de sus instalaciones.
Bueno, no sé si fue motivo o coincidencia, pero el caso es que de nuevo la sauna se ha hecho más grande, ya hace poco más de dos meses.

Se trata de un nuevo espacio que se compone principalmente de una nueva sala, la Sala Egipcia, que sirve de distribuidor y acceso a la Big Sex Room, y varias nuevas cabinas.

Para que los que no lo conocen todavía, a ella se accede desde la zona más nueva, por una puerta junto al cuarto oscuro y minicine.

La amplia y espaciosa sala, muy apropiadamente llamada egipcia, en tanto que está decorada en sus paredes de color terruno, con motivos de la antigua civilización, Horus, Ojo de Isis, Llave de la vida, creo recordar, entre otros.
Un sillón en una esquina, una banqueta en el centro, un gran jarrón clásico, un par de pantallas de video y unas luces de colores acaban de vestir la estancia.

Al fondo a la derecha, un pequeño lavabo y en el lado derecho de la sala, dos cabinas con sus respectivos camastros con colchoneta.

Y en la parte opuesta a la entrada, enfrente a la izquierda, el acceso a la Big Sex Room, y a la derecha paso a una pequeña estancia con camilla y dos nuevas cabinas, una de ellas con cama doble.

Las cabinas tienen la curiosidad que, a diferencia de tener nombres de ciudades europeas como las de la anterior zona nueva, estas tienen nombres de compositores de música clásica.
A saber, Mozart, Vivaldi, Beethoven y Bach.
Porque? Pues es un misterio.
Lo normal hubiera sido haberles puesto el nombre otras ciudades, o tal vez más adecuadamente, el nombre de lugares o personajes históricos o mitológicos egipcios, ya puestos.

El acceso a la BSR es a través de un corto pasillo y siete escalones.
Se trata de una habitación en penumbras, con una gran cama en el centro, al principio solitaria, pero que poco a poco se ha ido amueblando con alguna silla y un par de sofás.

Después de esta nueva ampliación, el antiguo cuarto oscuro que había quedado en el centro de la sauna, y apenas si servía ya como lugar de paso (una pena), lo han reconvertido en zona de taquillas, o ampliación de vestuario, eliminando el acceso directo a la zona húmeda por un acceso directo al bar.

Hubiera preferido que se hubiera transformado en una zona laberíntica de glory holes, pero es lo que hay.

Tanto cambio deja casi obsoleto el plano que hice y posteé en su día.

El primer día que visité la nueva ampliación, a la Big Sex Room sólo entraba algún curioso como yo, a echar un vistazo, pero nadie se atrevía a quedarse.
Sin embargo, ese mismo día inauguré a lo grande la cabina llamada Beethoven, con una pequeña fiesta a cuatro, a puerta abierta, mirones y polvo incluido.

Días más tarde, también estrené con nota la cama de la BSR.

No estuvieron nada mal, pero para los detalles tendréis que esperar a próximos post ;-).


7 de febrero de 2016

Persecución ( La continuación )





Quien iba a pensar que aquel post titulado "Persecución" y que publiqué en noviembre del 2013 tendría continuación, y lo más sorprendente, respuestas.

El post no era muy largo, y contaba como cuando al poco de salir del cine Arenas, me percaté que me seguían, como lo confirmé, quién era el individuo y hasta donde llegó en su seguimiento.
Pero en el aire quedaron los porqués.
Es cierto que a posteriori tuve algún encuentro con él en el cine, pero nunca me dió por preguntarle en plena faena de los motivos.

A los pocos día de cerrar el cine sus puertas definitivamente recibí un comentario en el que alguien se identificaba con algunas escenas de algunos post que narraba en el blog, sin llegar a concretar en ninguna.

- "Estimado Perro. Creo que en tus posts me he visto retratado y creo haber estado en alguno de tus relatos. Puede ser que me motees Bilbo...? Me encantaría saberlo, y poder verte por algún sitio después de la muerte del Arenas. Gracias Perro!

Por poder, podría ser y después de intercambiar un par de email quedó claro que el que me escribía, efectivamente era Bilbo, uno de los habituales del Arenas, y el post que le dió la clave fue el de la persecución.

A Bilbo lo describía así:

"Bilbo . Sobre los 50/55 años. Bajito. Muy discreto, correcto, suave y educado. Jamás fuerza a nada. Si me ve, me sigue, poniéndose a tiro, y discretamente se hace notar. Comienza presionando los pezones, sigo lamiéndole suyos y acabo chupándole el rabo. Él también, ocasionalmente. Así como con casi todos, en alguna ocasión he intentado esquivarlos por el motivo puntual que fuera, con este no. Me da un puntito de paz dentro del placer de mamarle la polla, que sin ser ni grande ni pequeña, la encuentro siempre sabrosa".

La verdad es que me hizo mucha gracia que uno de mis protagonistas se reconociera en las historias y se pusiera en contacto conmigo para comentarlo.
Mis descripciones suelen ser muy genéricas y ambiguas, con el objetivo claro de mantener al máximo el anonimato y discreción posible, de manera que sólo alguien que lea y haya protagonizado el relato pueda, con muchas dudas, intuir que pueda ser él o no.
Pero no se persigue alguien cada día.

Y cuando le pregunté como se le había ocurrido seguirme me contestó:

- "Aquel día de la persecución fue muy curioso. Yo iba al Arenas, ya un poco tarde, y antes de bajar las escaleras te vi salir y como recogías los bártulos en el guardarropa.
Pensé: tengo ganas de verlo caminar por la calle fuera de "La Penumbra". Seguía detrás tuyo disfrutando del movimiento de tus nalgas al andar. Temía acercarme, soy un puto tímido, tampoco me atreví a decirte nada, aunque mis ganas eran las de meterte en un portal y comerte vivo. 
Nunca llegué a imaginar que tu eras consciente de mi charlotada. Después de la admon de lotería, quería invitarte a visitar juntos los baños del centro comercial las Arenas, pero mi pobre espíritu me cortó el guión.
Resultado:te vi marchar por las escaleras del metro, sensación de frustre, regresé a"..." caminando y pensando en tus nalgas y lo que hubiera hecho con ellas, y con tus pezones y con tu lindísima  pirula.
Dentro de mi bragueta había un ser todavía erecto que me decia: llegaràs a la muerte gilipollas perdido..!!!
Así de sencilla es la explicación, nunca persigo a nadie...Es lo curioso...".


De momento, hay prometido un reencuentro, pero falta encontrar el momento y lugar adecuado.



3 de febrero de 2016

Nuevo perfil en Facebook


Clicando sobre la imagen puedes acceder al nuevo perfil



Alternativo y provisional, que prácticamente ya es definitivo.

Como supongo sabréis si me seguís en el 'Feis' o por aqui, según comentaba en mi anterior post, tuve que abrirme un nuevo perfil para seguir con la actividad y no perder a mis amigos, conocidos, seguidores, gustadores o curiosos, cliqueadores de "me gusta" y gente diversa.

De perro bcn, a Perrete Bcn, con el cual no me siento todavía muy identificado.
Por aquí seguiré siendo perro ;-).

Ya con la tercera denuncia, hace unos 10 meses, se me ocurrió hacerme una lista de mis añadidos por si acaso ocurriera lo que acabo ocurriendo a principios de enero.

Por desgracia, cuando me inhabilitaron la cuenta, hacía un par de meses que no había actualizado la lista, por lo que los últimos vete-a-saber-cuantos añadidos últimos no he podido seguirles la pista.

Con todo, de los pocos más de 250 feisamigos, tenía enlistados a unos 230.
Sin embargo, a la hora de buscarlos a todos, muchos, así como más de 70 no los he podido recuperar por que, o bien han desaparecido, o al cambiarse de nombre, les he perdido la pista.

Algunos he tenido la duda de si realmente eran ellos o no, pues por nombre muchos se asemejan, y si no hay foto o trato más o menos continuo, resultó dificil identificarlos.

A dos que me salían en la lista, ya se habían encargado ellos de eliminarme hace meses, así que no les he vuelto a solicitar amistad, a otro par no los he añadido porque lo único que hacían eran colapsarme el feisbuc con cientos de fotografías, bonitas e interesantes, eso sí, pero sin ningún tipo de reciprocidad. Jamás comentaban o intervenían más que para publicar frenéticamente.

A uno no he podido añadirlo porque tenía más de 5000 amigos ( no sé para que tantos, ni entiendo como uno puede gestionar su cuenta con tanta gente, controlar y corresponder ) y no quedaba cupo.

De momento no todos me han vuelto a aceptar, posiblemente también porque muchos no se meten más que de uvas a peras.

Pero en fin, de momento he recuperado un centenar y 45 nuevos del todo.