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26 de octubre de 2016

De horarios, tiempos, cervezas, sauna frustrada y el fin del mundo conocido.


Si el fin del mundo llega, que nos pille follando !!!

Fue más el reclamo de abrir el local a las 18.00 que la oferta en sí del 2x1, lo que me movió a acudir aquella tarde al Free Eagle.

No es una hora de apertura muy habitual en locales de copas y sexeo para público gays, por desgracia, porque público hay, pero no se le ha educado para que salga a horas de luz solar.
En este sentido sigue viviendo bastante recluido y armarizado, en donde solo se le está permitido salir a altas horas de la noche, ya que por lo visto, el día pertenece al mundo de los "decentes".
De ahí que sean muy pocos los que abren, y estén, en mi poca experiencia , casi vacíos.

En el Berlin Dark, de Barcelona, hace unos pocos años les dio por abrir temprano algún dia entre semana . El día que fui, estuve solo con el camarero, que por cierto ni me dio conversación. Resultado que me aburrí estrepitosamente.

En el Trash, también de Barcelona, que abren dos días entre semana relativamente temprano, he ido en dos ocasiones, y bueno... un poco de gente había, y alguna cosilla conseguí hacer, si bien no para lanzar cohetes.
En el desaparecido Eagle de Madrid, que al menos un día que fui era porque a media tarde estaba abierto, había poca gente, pero me lo pasé genial, al punto que luego me fui a cenar con el tipo con el que estuve.

Tal vez por la semejanza del nombre Eagle (Madrid) con Free Eagle (Torremolinos) contribuyera a decidirme.
Lo digo un tanto con la boca pequeña porque eso mismo pensé cuando fui al Eagle de Benidorm, y casi me caigo de culo por la decepción que tuve al entrar, no porque no hubiera nadie, sino por que había tíos y tías tal cual en un pub ingles se tratara , en un ambiente que lo único que tenía de morbo era el nombre del local.

Así pues, entré en el Free Eagle a esas horas de la tarde, y estaba solo el camarero.
Pedí una cerveza San Miguel, y al rato bajé a ver si había alguien abajo que hubiera entrado antes.
Nadie había, e incluso, la habitación del sling estaba cerrada.
Acabé la cerveza sin que nadie llegara a entrar al local.
Y ante tanta desolación, me marché.

Ni siquiera el camarero de lindo y pícaro mirar me dió conversación.
Entre mirada furtivas iba entretiéndose con el móvil.
Si en un bar, estando solos no se puede entablar tan siquiera conversación ni con el camarero, el fin del mundo conocido está al caer.

Bien... me hubiera conformado con hacerle una mamadita detrás el mostrador, al fin y al cabo, hablar tampoco se me da muy bien.

Camino de la pensión, a la que iba con intención de descansar del paseillo y la frustada cerveza hasta que se hiciera la hora de cenar, pasé por delante de la sauna Atlas.

Era entre las 19.30 y 20.00, hora en que se suponía abierta, según tal cual se publicitaba.
Pues jódete !!! Cerrada a cal y canto, que llegué a pensar que lo estaba definitivamente.
Al llegar a la pensión busqué su web y nada parecía indicar el cierre, ni siquiera algún comentario de semanas atrás habían dejado, indicaba que para esas fechas estaba abierto.
Me acordé de la única sauna que sobrevive en Benidorm, que se publicita con un horario, y que en realidad se ve reducido en tres horas.
Claro que esta, la Atlas también se publicita en grande que está abierta los 365 días del año, pero en el cuadro de días y precios, el casillero de los lunes está vacío, porque los lunes cierran.

Pues nada.
Me fui a la pensión a escribir el borrador de post.

Luego me esperaba breve y sabrosa, de unos 20/25 minutos, en un restaurante italiano con simpático camarero, y una espera de más de 40 minutos para el tomar un café y pagar la cuenta.

Gestionar mi tiempo, o perderlo, incluso en vacaciones, es algo que me gusta decidirlo yo solito.

Pero bueno, la noche era joven, todavía.



22 de octubre de 2016

Una noche de 2 jotas (Juan y Joseba) - En el Free Eagle y Men's - Segunda noche






-¿Perdón?, le contesté al camarero entre sorprendido e incrédulo.
A raiz de qué me contesta en alemán si le he pedido claramente una cerveza!
-Que si quiere' una warsteiner!- me repitió más despacio y señalándome esta vez el nombre de la misma.

Y es que, entre que no acabo de dominar el peculiar acento andaluz, el ruido de la música, el germánico nombre de la birra y la penetrante mirada del camarero, todo era confusión.

Pues si.
De nuevo, con una diferencia de unas pocas horas, en el mismo día, volvía a tener una conexión visual intensa e inesperada.
¿Tenía monos en la cara?,¿O era el guapo que tenía subido?,¿O que cosa irradiaba yo aquel día para que me miraran así, precisamente dos camareros, porque en la sauna fui bastante invisible?

Tras servirme, el chavalito, bajito con barba y tipo osete, no paraba de observarme, con mirada curiosa, escrutadora e inquisitiva, pero sin embargo huidiza.
En cuanto coincidía con la mía, la desviaba, para simular estar haciendo algo.
Desde luego el lugar, el Free Eagle, bar gay de copas en La Nogalera, era más apropiado que el restaurante normal y sencillo del mediodía para este tipo de miradas, y el ambiente da un poco más de pie, si un es decidido a entablar conversaciones más sugerentes e insinuantes.

A la par que me parecía gracioso, me incomodaba un poco.
El asunto no llegó a más, y al cabo de un rato, como al fin y al cabo tampoco me daba conversación, me fui hacia el fondo del local, si es que puede haber un fondo en local tan pequeño.

Y allí estaba Juan culobonito ! (Ver posts anteriores: Primeras sorpresas y noche de folladas)
Sentado en un taburete observándome también.

- Anda! - No te había visto, le dije.
- Ya me había dado cuenta, ya - me respondió riendo.

Y en mi intento se ser un poco más sociable, me quedé y nos pusimos a charlar.
Resultó ser de Ávila, que solía venir a Barcelona una vez al año porque le encantaba, que a Madrid iba cada vez menos porque el ambiente estaba cada vez peor, cosa que me extrañó pues siempre he pensado lo contrario. En mi experiencia, Madrid, sexo y morbo son inseparables. O al menos lo eran.

-¿Que edad tienes?- me preguntó.
-¿Que edad crees que tengo?- ingenuo de mí, pregunté a modo de respuesta.
- Pues poco más o menos la misma que yo- dijo él, todo convencido, mencionando a continuación su edad.

Me cagué las patas pa'bajo, me quedé blanco del disgusto y casi le arreo un puñetazo.
Pensaba yo que me iba a soltar cuarenta y tantos y no va el tío que resultaba tener 12 años más que yo.
Cierto que, pensé, date por contento que se conservaba muy bien.

El camarero, entretanto, iba echando esquivas miraditas.

Mantuve el tipo, mostrando más sorpresa que disgusto, y acabamos bajando a la zona de cruising.
Allí, tras un rato de toqueteos y magreos para calentarnos, y una buena mamada que no se merecía, comentó:

- Pues va a ser que hoy toca que te folle!.
- Oh!, que tragedia!- contesté riendo. La expectativa de ser follado me cambió de humor rápidamente.
-¿ Aquí o en nuestro rincón?- dijo refiriéndose a elegir entre follar en la zona de cruising, junto a la camilla o   ir, como habíamos hecho el día anterior, al lavabo.
- Mejor aquí, que tiene más morbo - le contesté.

- Oye!, mejor lo dejamos- le dije al poco de comenzar - me está doliendo.
Paró y me dió de mamar, cosa que tampoco duró ni un segundo... había salido con demasiado sabor a elementos extraños.
Nos fuimos al lavabo, yo a enjuagarme y él a limpiarse.
Tarde un poquito más en volver, y cuando lo hice ya se estaba follando a un tipo grandote que andaba por allí.
Desde luego, Juan no perdía el tiempo.

Me acerqué, y el grandote se agachó, comenzándome a mamar un buen rato. Mientras, otro tipo se ponía detrás de Juan para intentar o simular follárselo, formando ya un trenecillo de cuatro.
Después de varias maniobras de enganche y desenganche, me vi, no me preguntéis como, follándome de nuevo, como lo noche anterior al susodicho.

-¿Pero esto que es?- pensaba mientras me lo cepillaba.

En un momento que uno se le acercó para darle biberón, y aprovechando que lo dejaba servido y bien amorrado, me fui, un tanto confuso.





"I love to hate you" de Erasure sonaba cuando entraba en el Men's
El video de principios de los 90 inundaba la pantalla.

"... I´m crazy flowing over wiht ideas, a thousand ways to woo a lover so sincere?.. And the lovers that you sent for me didn't come with any satisfaction guarantee...".

Después de otro video, de Donna Summer y Shame de Robbie Williams, decidí bajarme con la cerveza a la zona de cruising.

Estaba más o menos igual de concurrido que la noche anterior a esa hora.
Tras los típicos toqueteos de anónimas manos de un cuarto oscuro, hubo un primer intento de follada de una macropolla, posiblemente la del mismo tipo que consiguió metérmela por unos segundos el día anterior, pero ni me dejé habida cuenta del tamaño y que tenía, no lo había olvidado, el culete dolorido.
Luego un tipo comenzó a tocarme, palparme y me cogió del brazo, sin mediar palabra, metió en la jaula más próxima.
-¿Te gusta follar? Es que yo soy pasivo - sonó en mi oído una voz viejuna y temblorosa, aderezado con un fuerte acento local.
-No!- contesté casi espantado, y me salí.

Minutos más tarde, una sombra a contraluz vino directo hacia mi.
-¿Te gusta dar lluvia?- inquirió, dejándome un tanto sorprendido.
- No - contesté, marchándose el tipo tan rápido como vino, sin darme tiempo a decirle que prefería recibirla, claro que, por otro lado, no sé si lo hubiera hecho allí.

Viendo que la cosa no se encarrilaba ya estaba barajando la opción de irme, cuando topé de frente con un tipo de unos 30/40 años, de camisa abierta dejando el torso desnudo.
El toqueteo y la mamada que le siguió inevitable dado el bonito manubrio que al tacto se distinguía.

-¿Te vienes a una cabina?- preguntó, a la par que pensaba que iba muy rápido.
-¡Vale !,- respondí sin pensármelo dos veces. Me iba a ganar en rapidez, hombre!.

No me había equivocado mucho en la edad, cuando lo ví bajo la luz de la cabina.
Alto, calvo, moderado pelo en pecho, fofisano de buen ver, cara de buena persona con cierto aire a cura, pero mirada un punto viciosa.

Resulta siempre un momento de máxima expectación ese intervalo entre que se decide ir a una cabina y el momento que se llega a ella y comienza de nuevo la acción.
Normalmente, en mi caso, suele ser frustrante, y el asunto solo dura unos minutos. Por eso, en parte, suelo ser reacio a acceder a la primera en retirarme a un cuarto para seguir lo iniciado en una darkroom, pasillo o sauna.

En esta ocasión me imaginaba que iba a ser una simple, pero buena comida de pollón.
Pero rápidamente, el mamoneo se convirtió en una buena follada de boca, con bruscas embestidas hasta la garganta, pollonazos en la cara, aderezado con algún que otro cachete en la misma y en las nalgas.
Todo junto a una insistente perforación de ano con sus juguetones dedos, que tenía constantemente que indicar que fuera con un poco más de cuidado porque me dolía, y entre una cosa y otra, un contundente pezoneo, que todo en su conjunto me hacía sentir como una vulgar, pero auténtica, puta.
Para que engañarnos...

Al final, con tanta insistencia y para sorpresa mía consiguió follarme no solo con sus habilidosos dedos, sino que llegó a metérmela, dándome un buen meneo con su sabrosa y dura polla, sin apenas en mínimo dolor.
Todo un logro, gracias principalmente a su perseverancia.

Algo que lo que mucha gente carece.
Y es que, quien algo quiere, algo le cuesta.

- ¿Como te llamas?- preguntó ya en la fase de limpiarnos un poco después de su espectacular corrida desperdiciada en el suelo.
- Davíd -contesté, usando mi recurrente nombre para estos casos.
Que más da como uno se llame o deje de llamar, si  lo más probable es sólo lo vas a ver en ese momento.
- ¿Y tú?- le pregunté, tanto por cortesía, como para ponerle nombre al momento.
- Joseba.

Tuvimos una corta conversación mientras nos vestíamos de nuevo.

- Espera que sin gafas no veo nada - comentó.
- Oh, eres tú!- dijo un tanto sorprendido - bueno.. que a mi me gusta la gente- continuó a modo de excusa.
No tengo ni idea de que había querido decir con eso.
Pero tampoco le dí mayor importancia.

Con todo, ya era la una y media de la noche, y me daba por más que satisfecho.
Tranquilo y relajado volví para la pensión a intentar dormir largo y tendido.

Pero, sólo fue un deseo.




19 de octubre de 2016

De conexión de miradas y Termo sauna Miguel





Pasar la primera mañana en la playa para luego ir a visitar otra de las saunas de la ciudad no me parecía mal plan para el que iba ser mi primer día completo en Torremolinos.

Y así fue como hice.
De un par de horitas en La Carihuela a la Terma sauna Miguel.
Obviamente pasando por comer un poco antes, ya que no abrían hasta las tres de la tarde.

Un restaurante vacío, un menú sencillo y barato, y un camarero delgado, mediana edad entre los 45 o 50 años, de elegante porte, me convencieron para entrar a disfrutar de mi primera comida de mis vacaciones, si exceptuamos los mejillones de la cena y el café con leche de la mañana, claro.

Desde el momento en que se cruzaron nuestras miradas, se crearon como dos canales de comunicación.
El oral y formal, desde el que desea para comer, que tomará para beber, esta todo de su agrado, al está de vacaciones, ¿desde cuando?, ¿hasta que día?, y el visual y sensual, bien codificado y encriptado, que sólo ambos sabíamos que se producía, de preguntas sin respuestas y certezas sin fundamentos.
Algo que en muy raras, rarísimas veces me ocurre.
Se despierta un torrente de simpatía y empatía, de misterio y curiosidad e incluso profundo deseo.a sabiendas imposible de materializar. Algo que te empuja a no dejar de compartir esa conexión de miradas. Algo inexplicable y a ciencia cierta compartido.

Pero de ocurrir, no ocurrió nada.
Sin embargo, fue un momento muy especial.

Nada más llegar a la sauna, y temiendo que tan recién abierta estuviera vacía, había pensado en meterme en alguna cabina y echarme una siesta para reposar la no poco abundante comida, o directamente escasa, aunque sabrosa comida, y luego ya se vería.
Pero cuando llegué a sus puertas, aún no habían abierto y ya habían tres tíos esperando para entrar.
No me apetecía quedarme, así que me volví para el paseo marítimo a matar un poco el tiempo comiéndome un helado de ron con pasas.

Sobre las tres y cuarto, ya estaba de nuevo allí
Y vi a Juan entrar justo tras mío.
Pero sólo un saludo y una leve sonrisa fue todo lo que intercambiamos esa tarde.

La sauna resultó ser muy grande, a dos niveles.
A nivel de la entrada, estaba la recepción, una piscina pequeña, la sauna vapor y seca en las que llegué a entrar, una terraza y el bar, y unas cabinas de aspecto muy nuevo, en las que tampoco me metí.
En el nivel inferior, todo adornado con cerámica de motivos geométricos de aire muy andaluz , el vestuario, las duchas y una cuadricula de largos y anchos pasillos llenos de cabinas, algunas de las cuales con ventanillas a las contiguas, cosa que me hizo bastante gracia.
En cada extremo, un jacuzzi; uno mediado, adornado ´también con cerámica de motivos turísticos andaluces, casi todo el rato ocupado por gente bastante mayor, y el otro más grande, con algo más de variedad de edades.
En general era un tipo de público de mediana edad, tirando a mayor, al menos aquella tarde de media semana, evidentemente con excepciones, con una notable cantidad claramente de extranjeros y algún que otro chapero que, por su actitud, se diferenciaban del resto de los ociosos visitantes.

Cuando pensé en hacer la siesta era porque no pensaba que fuera a haber tanta gente, y que tranquilamente podría haberla echado con simplemente de cerrar la puerta. Pero con tanto gentío, desistí.
Me dediqué primero a inspeccionarla y luego a ver si salia algo.

Y lo que salió fui yo...

Estuve un rato en el gran jacuzzi, en el cual no se produjo ni tan siquiera miradas cómplices ni tímidos roces entre nadie. Allí ví al macho osote de la sauna Apolo Cabaret, el de los tímidos roces en el jacuzzi. Aquí estaba en la otra punta del mismo, con los ojos cerrados todo el rato, ensimismado en su propio mundo.
Poco rato después de salir,  al asomarme de nuevo, había una docena de personas, todas mirándose la cara (ya habían dado un paso) o el techo.

El resto de rato estuve paseando sauna arriba, sauna abajo, metiéndome ocasionalmente en el gran cuarto oscuro con múltiples recovecos, que a priori me daba mucho morbo, pero que a la práctica, no llegué a sentirme excesivamente cómodo en ninguno de los rincones del mismo.
No era por falta de carne a la que echar mano, desde luego, porque ambiente había.
No sé si era porque sólo se pasaba, se tocaba y palpaba pollas, pero casi nadie se decidía a nada más, no necesariamente conmigo, sino entre ellos.
Mamadas vi bien pocas y otros trabajitos mayores, menos todavía.

Y yo no estaba por la labor.

A Juan, el rato que estuve,  lo vi siempre tumbado boca abajo, enseñando ese adorable, suave y blanquito culo, que sin ser demasiado ostentoso, resultaba llamativo.

Finalmente, apenas estuve hora y media.
Creo que ni llegó.

Salí pensativo.

En los tres meses de verano, solo fui en tres ocasiones a la sauna Bruc, y en ninguna salí lo que se diría satisfecho y, de hecho, ni siquiera llegué escribí borrador de post alguno para publicarlo cuando le llegara el momento.
Ahora, en ciudad distinta y distante, en las dos saunas visitadas, salí con menor actividad realizada y un tanto decepcionado.
Y en las tres veces, que tras volver, he ido de nuevo a la sauna, aquí en Barcelona, y aún habiendo hecho cosillas, la sensación sigue siendo la misma.

Insatisfacción notable.

Y no sé porqué.



15 de octubre de 2016

Y siguió en... Men's y The Factory (Segunda parte) - Noche de folladas.





En el Men's

La noche aún era muy joven cuando, saliendo del Free Eagle, encaminé mis pasos hacia el Men's.
Aunque una vez ya me había corrido, no esperaba conseguir nada en particular.
Haría un poco de tiempo tomándome otra cerveza y luego ya se vería.
De Men's diría que en 20 años no ha cambiado nada, y si lo ha hecho, ha sido muy poco pues seguía reconociéndolo en mi memoria como un déjà vu, al menos la zona bar del local.
Más espacioso que el Free Eagle , hasta con un poco de zona más ancha para bailar, dos escaleras que bajan que van a la zona de cruising, donde se hallan también los lavabos y tres cabinas iluminadas, cuya luz era prácticamente toda la que la zona disponía, ofreciendo rincones muy oscuros, dignos de lo que realmente se podría llamar cuarto oscuro con todas las de la ley, y en donde se ubicaban varias jaulas, una de las cuales tan buen recuerdo me traía...(Ver post: Torremolinos 1997, el comienzo del viaje).

Y tras varios paseíllos entre penumbras, y algún toqueteo, la historia casi se repitió.
Un tío me cogió del brazo, sin más preámbulos, me llevó a una de las jaulas situadas en la zona más oscura y allí, se colocó un condón el solito y me folló con su polla de mayor envergadura que la de Juan, pero eso sí, apenas unos minutos, y no todo el resto de la noche como la vez anterior.

Desde luego que la noche se iba calentando.
No era ni la una, que aún me parecía un poco temprano para recogerme, y ya me habían follado dos tíos, cosa que muchas veces no consigo en semanas en Barcelona.
Decidí cambiar de ubicación, con menos ganas de nada más, pero con la curiosidad de seguir conociendo los sitios previstos.
Y me dirigí hacia The Factory Leather Gay Bar, fuera de La Nogalera, pero a apenas 5 minutos de distancia.

En el The factory

Lo primero y diría único que llama la atención del local es que la entrada en medio de la calle, en unas escaleras que bajan.
Por lo demás, el local es grande, con varias estancias bien diferenciadas.
En una parte, la zona del bar amplia, sobria, y las otras tres juntas en el otro lado. A saber, una sala equipada con una gran cama en la parte central, un sling, un par de neumáticos (diría yo), y un andamio metálico; otra sala compartimentada a los lados donde se encuentran los glory holes, y un pasillo que lleva a los lavabos.

Cuando llegué no me pareció que hubiera mucha gente, pero creo que era más bien por lo espacioso del lugar. También era relativamente temprano, así que no me sorprendía.
Me pedí una cerveza, una Mahou o una Cruzcampo, ahora no recuerdo bien, y me fui para la zona caliente.
Junto al sling, habían dos tíos altos, y de buen ver en la medida que la penumbra dejaba intuir, ya que sin ser propiamente un cuarto oscuro, la luz era bastante tenue y difusa como para no percibir al detalle.
Allí estuvieron dándose el lote todo el rato que estuve, primero en un lado, luego en el otro, sin dar pie a terceros.
Yo ni lo intenté. De hecho, ni se me ocurrió inmiscuirme.
A veces se disfruta más, simplemente viendo y observando los ires y venires del personal.

Un tipo bajito, que era lo que veía a contraluz intento meterse en medio del par de buen mozos, pero, obviamente por lo que ya había visto con otros, fue rechazado.

Como yo estaba cerca, se quedo junto a mí.
O por eso creía yo que se quedaba a mi lado.
Así que aproveche la similitud corpórea y cercanía, toqué suavemente su pecho y me agaché a mamarle un poco su discreta, pero suficiente polla para un buen trabajito.

- ¿Te gusta lamer culos?- me dijo, de repente.
- Pues depende- le contesté, que es lo que suelo decir cuando me lo preguntan.
Siempre pienso en mi post que escribí sobre el tema, y esta vez no fue la excepción, pero evidentemente no podía remitirle a que lo leyera. (Post: Yo...y los culos.Una relación difícil).
- Prueba el mío, que está bien limpio !!!- continuó todo decidido.

Se subió a la cama central y se dispuso a cuatro patas, con el culo en pompa encarado hacía mí.
De nuevo me agaché, curioso de mí, y como buen perrete me puse primero a olfatear.
-Ummm- oler, olía bien, que ya es mucho.
Y ni corto ni perezoso me puse a lamer aquel chiquito, suave, rico y limpio culete, que se abría cada vez más con cada uno de mis lengüetazos.

Con la excitación del momento, en un dicho y hecho, mi polla penetró casi por su voluntad, aquellas entrañas, húmedas y lubricadas de mi propia saliva.

Y me ví allí de pie, agarrándole de las nalgas, dándole alguna palmada y follándomelo sobre aquellas colchonetas que hacían de cama en el centro de la sala, a la sutil luz de aquellas penumbras, tal como se dice, largo y tendido.

Pero como yo ya había tenido más que suficiente aquella noche, primero con los roces y mamadas en el Free Eagle, y luego con la follada en el mismo local y en el Men's, no tenia ni demasiadas ganas ni excesivas fuerzas de estar mucho rato dándole que te pego al muchacho, y más viendo que no tenia fin al disfrute y gozaba y retorcía de placer entre suspiros y gemidos, como perra en celo.

- Bueno, ya esta bien- le dije, dándole unas palmaditas suaves en las nalgas, y retirando tranquilamente mi ya cansada polla.
- Pues para no gustarte follar, a este culo te lo has trabajado más que bien !, comentó, para mi sorpresa.
- ¿Y que sabe este de si me gusta follar o no?- pensé, preguntándome para mí mismo.

Fue cuando relacioné este comentario, con su tranquilidad al situarse cerca de mí , su cierta soltura al entrarme con su pregunta de si me gustaba lamer culos y su rápida resolución al colocarse en posición para que me lo comiera, su discreta polla... Ahí fue cuando me dí cuenta que era Juan !.

- Hostia, que sorpresa !- exclamé - no te había reconocido!.
- Que gracia !,- proseguí- no me había dado cuenta que eras tú. Parece que nos hayamos hecho un intecambio los favores!.

Nos reímos, fuimos al lavabo a adecentarnos un poco, y yo ya me marché.

Ya eran las dos de la mañana, y como a la vuelta hacia mi pensión el Men's pillaba de paso, se me ocurrió entrar de nuevo.

De nuevo en el Men's

Me pedi una cerveza, más que por ganas de beber, como peaje para bajar directamente abajo, a la zona de cruising.

Se percibía claramente que había más gente que cuando me fui anteriormente.
Pero la historia volvía a ser la misma: mucho toqueteo y poco mamoneo.
Y casi de igual manera, un tío de polla gorda, más que las dos anteriores que me habían follado, rígida y dura me la metió allí mismo en medio del cuarto oscuro.
Obviamente tenía los pantalones medio bajados, el culo al aire y el agujero predispuesto.
Fue un polvo-colibrí, de apenas tres segundos en pleno "vuelo", básica y principalmente porque lo rechacé en cuanto pude pues no me apetecía que me desgarraran el ojete.
Aún suerte que las pollas que me follaron fueron de menor a mayor tamaño, y de mayor a menor satisfacción... todo hay que decirlo.

Eran las tres y volvía de mi primera escapada nocturna, más que bien servido y satisfecho.



14 de octubre de 2016

Comenzó la noche... en el Free Eagle. (Primera parte) Primeras sorpresas.




Y llegó la primera noche.

¿Por donde comenzar?
Decidirlo no resultó ser una tarea demasiado dificil, aún cuando había tantos sitios para elegir.
De la información tranquilamente obtenida días antes, habia elegido un puñado de lugares que quería conocer, como ya mencionaba en el post "Torremolinos 1997, el comienzo del viaje",  y que aparte de una visita al menos a cada una de las tres saunas de la ciudad: Apolo Sauna Cabaret, la Terma Sauna Miguel y Sauna Atlas, los locales nocturnos elegidos iban a ser: Free Eagle, Men's, The Factory, Quelle y Qüero.
Solo todos ellos, sólo conocia el Men's, pero de veinte años atrás, y como criterio para empezar la noche, elegí el Free Eagle, simplemente porque era el primero que abría, desde las ¡18.00 horas!.
Todo un lujo.

No obstante, cuando entre en el Free Eagle sería sobre las 10 de la noche, una hora que considero adecuada para empezar el circuito de visitas nocturnas.

En el Free Eagle

El local pequeño es pequeño, pero en dos plantas, el bar a pie de calle, barra, rincón de copas, vídeo porno, un camastro a pie de pantalla, supongo que para imitadores en 3D de lo acontezca en la pantalla, y unas escaleras detrás del mostrador que bajan a la zona de cruising, donde lo primero que uno se encuentra son los lavabos, un primer pasillo corto con un monitor de vídeo que ilumina la estancia y la siguiente donde hay una mesa para dejar las copas y botellas, una camilla de las utilizadas para masajes, pero aquí usada para otros fines, y una tercera estancia donde se ubica un sling y un acceso a otra pequeño cuarto que me quedé con la duda de que había detrás.

Cuando bajé por primera vez a la zona de cruising, habían dos tíos altotes morreándose en la zona más oscura.
Yo me quedé en la zona del vídeo, observándoles en la distancia.
Me sorprendió como segundos más tarde, dos tíos llegaban y delante mio se ponían a mamársela mutuamente, sin el mayor recato ni vergüenza.
- Olé, así me gusta! - pensé.
Más tarde también vería, esta vez ya junto a la barra del bar, como un tío se la mamaba a otro sentado en un taburete, a la vista de todos, pero todo hay que decir que fue una cosa puntual que no volví a ver allí en esos días.

Estos dos enseguida invitaron a otro que tras ellos llegó al cabo de un par de minutos, pero apenas si participó de algún tocamiento.
Luego, a una señal, me incorporé yo, vino uno y se fue otro.
Minutos más tarde, después de algún que otro manoseo, les dejé, y pasé a la zona mas oscura, donde me uní a otros toqueteos de varios tipos que allí se habían congregado.
Mis pantalones cortos enseguida se vinieron abajo, mientras miraba como uno se follaba a otro apoyado en la camilla de masajes.
Un tío de aspecto latino, recio, de polla pequeña se lió con otro mas alto que se lo acabó follando.
Yo mamé la polla del latino, pero no me motivaba, luego de un pollón de un otro extranjero alto y delgado..
Todo ello entre alguna que otra tocada de culo y cositas varias a la penumbra, entre dos a tres tíos, variando alternativamente con uno u otros, y viceversa.
La cosa fluía muy relajadamente, sin forzamientos, ni feos desplantes, .
El juego duró un ratillo, pero no pasaba de allí. Los dos folleteos habían sido muy breves y no habían tenido continuación.
Cuando me cansé, y tras salir del lavabo para refrescarme un poco, un tio algo más bajito que yo, al que llamaré Juan de aquí en adelante, que estaba justo sentado en un taburete enfrente de la puerta, me entró casi se diría que a bocajarro:

- ¿A ver como tenemos estos pezones guapos que antes he visto?- me preguntó, a la vez que, directamente me comenzaba a juguetear con mis pezones por encima de la camiseta.
- Qué atrevido- pensé, mientras me dejaba tocar, calentándome de buena manera cuando ya no me lo esperaba, ya que mi intención ya era la de irme. No me sonaba haberlo visto entre las penumbras del sótano, pero por lo visto él si se había fijado... en mis pezones.
- ¿Te gusta follar?- me preguntó después de habernos mamado mutuamente allí mismo en el pasillo.
- No, prefiero que me follen - le contesté.
- Ven, sígueme- dijo, y entramos en el lavabo.

Allí, con la puerta cerrada y algo más de intimidad se me puso a mamar la polla más animosamente.

- Te voy a follar !- sentenció, y sin esperar un asentimiento por mi parte, se sacó un condón, se lo colocó en un periquete, me hizo dar la vuelta e inclinarme hacia adelante y me la metió sin más.

Valga decir que la polla era de tamaño más bien discreto, de ahí que, a pesar de no lubricarme y de mucho tiempo sin ser perforado, tampoco me costara un sobreesfuerzo y una pizca de dolor, que se superó con las primeras y rápidas embestidas que me propinó, siempre seguidas de una más brusca, seca y contundente.
Era su peculiar ritmo.

Obviamente, el tío me hizo correr, ya que a la vez que me follaba el culete, también desde atrás, cuando dejaba de sujetarme las nalgas, seguía jugueteando con mis tetillas.

- Pues que suerte la mía !, le dije todo contento- ya has visto que me estaba yendo.

Intercambiamos cuatro palabras más y nos despedimos sin ni siquiera decirnos nuestros nombres.
No hubiera sido necesario de no ser que a "Juan" me lo volvería a encontrar esa misma noche, en otro local, y en otras noches que estaban por venir.


( continuará)