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9 de diciembre de 2017

"Déjà vu" - Amor en vertical




Me estaba resultando un fastidio que el free eagle estuviera cerrado esos días.
Era mi muletilla para empezar las noches.

Llegaba entre las 10 y 11 de la noche, me estaba un ratillo arriba tomándome una cerveza, bajaba un rato, o a ratos al piso inferior donde se ubicaba la pequeña zona de cruising, con su video, camilla e incluso sling a ver que se cocía, y participar o no, pero en cualquier caso, para comenzar a ponerme un poco a tono.
Me lo tomaba como un aperitivo antes del banquete, si bien el ambiente a esa hora, a menudo era escaso, a la segunda cerveza, si llegaba y me quedaba, mejoraba sustancialmente.

Pero que me quedaba, ir a otros sitios a esas horas no resulta muy prometedor, digo yo, aunque también como siempre comento, ir a una hora determinada a cualquier sitio y encontrar lo que buscas, siempre, siempre es cuestión de suerte.

Lo que hacía es quedarme un ratillo más en la habitación del hotel, y tirando más hacía las 12, me dejaba caer por el Men's Bar.

Aquel día en concreto me parecía que había menos ambiente que el dia anterior, en el que aún así saqué un buen recuerdo, y el que había era menos participativo.

De hecho, la única acción la protagonizaba Giovanni El Genovés, el mamador compulsivo que me encontré y disfrute un rato a última hora en la fiesta nudista del Exxxtreme del día anterior.

Poco pasteles había, y todos se los estaba zampando él.

Pero la alegría del momento, porque hubo un momento interesante, no procedió del italiano.

Apenas me había apoyado junto a una de las jaulas de la zona de cruising, tomándome una cerveza, aparecíó como si me hubiera visto previamente y seguido, vino directamente hacía mí un tío que me pareció joven, más o menos de mi altura, con barbita con gafas. En la penumbra siempre es difícil precisar más.

Sin titubeo alguno, comenzó a palparme el pecho por encima de la camisa y a meterme mano en el paquete.
Iba muy decidido y no tardó ni un minuto en invitarme a entrar en la jaula contigua .
Se quitó las gafas, guardándoselas en el bolsillo de la camisa, entramos y cerró la puerta.

Ya ambos ha pecho descubierto y pantalones a la altura de los tobillos, comenzaban a magrearnos sin pudor alguno y mientras a la par nos besábamos sin descanso.
Besos que se transformaron en morreos cuando la temperatura subió al punto de pasión.

Pasión que no se limitaba a comernos la boca, sino también la polla, en un continuo alterne entre los dos de subir y bajar a probar los otros manjares disponibles.

Su polla era delgada, tirando a larga, suave y dulce.Una delicia.
Su pecho liso de piel fina, pezones discretos y su culo pequeño y redondeado, aunque excesivamente blando para mi gusto. No todo podía ser perfecto.

Estuvimos mucho tiempo allí encerrados, disfrutando de nuestros cuerpos, sin complejos y sudando literalmente como cerdos.

No podía evitar el recuerdo y la comparación con aquella escena de 20 años atrás, en el mismo local y en otra de las celdas, con un tipo un poco más joven que yo, misma altura y gafas, y exactamente mismo proceder. Seguirme, pillarme, meterme al momento en la celda, desnudarnos y disfrutar sensual y sexualmente de nuestros cuerpos, sin pensar en el tiempo ni que existiera un más allá fuera de los barrotes.

Todo fue muy parecido a entonces, salvo que en aquel entonces acabó follándome.
También faltó alguna mano que se asomase con intención de palpar.
Al salir, apenas había un par de anónimas y solitarias sombras vagabundas.

Me quedé tomando una cerveza en la barra del Men's Bar, para reponer líquidos después de la intensa sudada y recuperar fuerzas para seguir la noche, aunque de quedarse así, ya me daba por satisfecho.

Al cabo de un rato, un tío al otro lado de la barra, se ponía unas gafas de culo de botella.
Sin duda era él, que se había quedado abajo, en el lavabo.
¿Pero era el mismo que hace 20 años?

Que más daba, si en ambas ocasiones lo había pasado de fábula.

(Continuará)



13 de noviembre de 2017

Ausencia, terapia contemplativa y decisiones.





¿Os parecería normal que, mediante críticas no constructivas, máximas simplistas, verdades sesgadas o claramente mentiras, burlas y chanzas continuas o directamente insultos, os juzgaran por algo tan genérico como ser blogger?. Absurdo, no?

Más cuando ser blogger no significa nada más que tener un blog y rellenarlo con textos y/o fotos.
Si hay blogs de una infinidad de temáticas diferentes, más variedad hay de personalidades.
Todos construidos con más o menos dedicación, cada uno dentro de su propia temática aborda el suyo desde su propia perspectiva, que ni siquiera sirve para generalizar una opinión sobre la temática en cuestión.

Por ejemplo, un blog concrétamente de temática gay, puede ser como un portal con múltiples enfoques, asociativo, de noticias, de fotografía erótica, pornográfica, de relatos de fantasía, relatos verídicos propios o ajenos, o una mezcla parcial o global de todos.

Y del blogger en cuestión, a no ser que cuente en su espacio toda su vida, no se sabe más que lo que cuenta y trata, o pueda llegar a insinuar.
Como cualquier persona, un blogger tiene multiplicidad de facetas y gustos que son, todos en su conjunto, los que lo definen como tal.
Los gustos, aficiones, amistades, forman parte del detalle de la personalidad, pero la esencia de la misma nace de aquello que no necesariamente elige, sino de lo que intrínsicamente es.
Uno puede de dejar de escribir blog, comer su comida favorita, leer su escritor favorito o estudiar un idioma que le enamora, y seguir siendo, en definitiva, el mismo.

Pero uno no puede dejar de ser del color de piel con que nació, de su identidad de género u orientación sexual, de su fé  y creencias religiosas o místicas ( o no ), orientación política ( que no voto político ), identidad/es nacional/es (si es que así lo siente), de su carácter forjado con los años, si no es con una convulsión en su personalidad que lo harían ser "casi" otra persona.

Pues bien, eso es lo que me ha pasado, si bien no por ser blogger, claro que siempre habrá por ahí algún descerebrado, y no siempre directamente; pero que sentía como propio, al tener sentimiento de pertenencia del colectivo afectado objeto de enjuiciamiento que, por el simple hecho de existir, parece que unos ya se creen con derecho y licencia sin limite para el agravio y escarnio.

Básicamente, desde hace un par de meses, por parte de unos cuantos en el facebook.

Si es algo puntual y de una persona es fácil de gestionar.
Se obvia, ignora o se toma uno la molestia de defenderse con argumentos.
Como decía antes, todo el mundo tiene muchas facetas y no se puede sentenciar a nadie por una sola y en un momento determinado.

Pero si es algo continuo, prácticamente monotemático y por varias personas, el asunto acaba afectando muy seria y negativamente, en tanto que te afecta el humor y estado de ánimo.
Un efecto grave de esa toxicidad es que existe el peligro de caer y entrar en su misma dinámica.
No tengo ninguna necesidad de recibir negatividad de manera indiscriminada, ni en el mundo del cada día, ni cuando me sumerjo en las redes.
Y había que tomar decisiones.


Lo único que publiqué en estos días de ausencia,
 Me hizo gracia al ser exacto a como soy.
 Afortunadamente ( o no ) soy muy tolerante y paciente.
Suelo ser muy calmado, educado, juicioso y no suelo tomar decisiones precipitadas ni radicales, pero mi primera intención era eliminar del facebook directamente a estos elementos y a los que los jaleaban.

Necesitaba devolver espacio a la mente neutra, mirar las cosas con perspectiva y desapasionamiento.




Y decidí ausentarme del facebook durante unos 10 días, al menos de manera activa, o sea sin publicar nada ni comentar nada.
Entrar puntualmente, y leer solo cosa muy escogidas.
Obviando a los personajes y los comentarios tóxicos.

Y lo sumamente curioso es, que después de unos días, y teniendo curiosidad de ver como seguían los sujetos en su ponzoñosa verborrea, comenzaron a hacerme gracia, e incluso me llegué a reír, tanto de ellos como de sus comentarios, por su propia catetez
Esa ignorancia cultivada de manera diligente y voluntaria, que podrían superar sin problema con un poco de mirar ancho y mente abierta. Sin darse cuenta que también, en muchos casos, hacen lo mismo que lo que critican, pareciéndose o siendo peores incluso que a los que critican.
Pero no hay mayor ciego que el que no quiere ver.

Fue cuando me acordé del dicho que todo el mundo tiene derecho a ser imbécil, en mayor o menor medida, y sentirse orgulloso de ello, e incluso pregonarlo a los cuatro vientos. Faltaría más.
Pero por favor, procurando no salpicar a nadie.

En fin, que he vuelto al feisbuc, no he echado a nadie y he decidido que yo también voy a ser un poquito "imbécil" y tal vez incluso, me muestre orgulloso de serlo.
Publicaré lo que me salga de los cojones, que al fin y al cabo es mi propio espacio, procurando como siempre intentar ser respetuoso con quien crea yo que se lo merezca, o sea, básicamente con los que lo sean conmigo.
Y a quién no le guste, ajo y agua, o sea, a joderse y aguantarse, o me echáis u os hacéis una terapia contemplativa como he hecho yo y volvéis con otros humos.

Guapos míos, que os he echado de menos !.




16 de octubre de 2017

Un poco más de aventuras tras la follada sorpresa en la Sauna Miguel.




(continuación)

Patitemblando me fui derechito a las duchas después de aquella inesperada y relativamente breve follada.
No había estado mal, gracias también al plus añadido del buen aspecto del mozo.

En una situación normal, hubiera ya dado por finalizada mi estancia en la sauna.
Ya llevaba casi bien mi hora y media de visita saunil, y había conseguido un buen repaso.
Pero aún me quedaban casi dos horas y pico por delante si quería siquiera acercarme a las cuatro horas que me había propuesto estar como reto.

- Buena hora y momento para hacer una siesta, pensé.

Así que me metí en uno de los cuartos, me tumbé boca abajo sobre la colchoneta y me dispuse, cuanto menos, a relajarme un rato y si, de paso, dormía un rato, mejor.

No estaba muy seguro de haberme llegado a quedar traspuesto, cuando un portazo, me sobresaltó.
No era la puerta de mi cabina, que había dejado abierta, pero coincidió que por ella se asomó un tipo de mediana edad, guapetón, buenorro y al contrario que el macho anterior, sin una pizca de pelo en su cuerpo.

Viendo mi reacción de curiosidad, se me acercó y mostró su buen cipote.
Me medio incorporé y comencé a mamarle, mientras me convencía a mi mismo que aquella polla no iba a follarme.
Es cierto que tenía el culo abierto de la follada de la tarde ( y de la de la noche anterior ), pero esta, que aún no estaba del todo erecta, sino solo morcillona, ya me causaba suficiente respeto.

- ¿Tienes poppers?,- preguntó, supongo que al ver la bolsita de condones y el tubo de lubricante.
-  No - le contesté.

Estaba tranquilo cuando me puse mirando a Cuenca, bien sabiendo que aquello no iba a ir a más que un intento. No había popper, del cual a buen seguro dependía y lo más importante, no acababa de ponérsele tiesa ni dura del todo.

Y así fue.
No tardó en marcharse.

Y como si hubiera estado aguardando su turno, no tardó en aparecer por la puerta, un tipo de aspecto un tanto contradictorio.
Por un lado su cuerpo delgado, ligeramente fibrado, sin vello desprendía cierta jovialidad que su rostro y sus manos desmentían.
Lejos de mostrar un cuerpo renqueante y achacoso, mostraba una vitalidad que ya muchos quisiéramos tener a su presumible edad, más cercana a una honorable ancianidad que madurez tardía.
Y lo que más me sorprendía, su enhiesta, altiva y dura verga, que dentro de la medidas asumibles para labores fornicadoras, se mostraba desafiante a la implacable ley de la gravedad.

Entró cautelosamente, y mostrando la misma prudencia me preguntó si quería mamársela.

Me puse manos a la obra, o no sé si sería más apropiado decir boca a la obra.
En definitiva, comencé a realizarle una, en principio, prudente mamada, hasta que me percate que aquella polla, no sólo tenía sólo un tamaño, vigor y dureza adecuados para un buen mamar, sino que además tenía un sabor dulce, y lo más importante, una textura exquisita.

Y le puse todo mi empeño en hacerle disfrutar.

 - Oh ! Eso no me lo esperaba -decía de tanto en tanto, entre gemidos de placer y otros sonidos de sorpresa.
- Me gustaría follarte, pero temo que me sobreexcite y luego no pueda - comentaba, a la vez que se lamentaba.
- No te preocupes- le contestaba yo, aunque bien lo deseaba, continuando con mi mamada.

El tío aguantó, bravo como un jabato, hasta que se deshizó en un mar de leche.
Bueno, tal vez en este punto exagere.

Se corrió, eso sí, entre jadeos y resoplidos.

- Que bien !, No me esperaba esto !, decía todo satisfecho
-  No, no... No me lo esperaba - insistía.

Se despidió dándome las gracias con bastante expresividad.

- A tí - le respondí, satisfecho y sonriéndole.

El resto de la tarde la acabé yendo y viniendo de la pequeña piscina del piso superior a los jacuzzis, sin más pretensión de llegar a las cuatro horas de permanencia.

Tomarme una cerveza o refresco y haberme puesto a charlar con alguien hubiera sido una buena alternativa si supiera hacerlo.
Pero me cuesta horrores y soy incapaz de tomar esa iniciativa.

Y al lindar de las cuatro horas, me marché, eso sí, mucho más satisfecho de aquella tarde que la del verano anterior, por el objetivo cumplido y haberla podido disfrutar con varias experiencias positivas.

No podía pedir más.
O sí, como dos días más tarde ocurriría.
Pero eso lo contaré de aquí a unos cuantos posts.



3 de septiembre de 2017

Follada sorpresa en la Terma Sauna Miguel





No podía dar crédito a lo que veían mis ojos.
Me digiría a tomarme una cerveza al chiringuito de la playa de Benalnatura, cuando bajo la sombrilla de uno de los bancos de obra vi al que me parecía uno de mis feisamigos.
- Pues si es el que me pienso, y pongo la mano en el fuego que lo es, el que está a su lado es su pareja y también feisamigo mío - pensé.
Efectivamente,  igualitos que en los centenares de fotos que publican, y ocasionales videos, allí en 3D, ambos parecían disfrutar también de una cervecita.
Por unos segundos dudé si acercarme y saludarles, más que nada por el como presentarme, pues si bien si recordaba haberle pasado una foto mía a uno de ellos hacía mucho tiempo, dudaba mucho que se acordara.

- Hola, soy perro, o perrete de bcn, del feis- les dije acercándome y a modo de presentación, expectante de sus rostros por si tenía que dar más detalles.
Afortunadamente uno de ellos me reconoció en seguida. El otro aún tardó unos segundos.

Y estuvimos ahí charlando casi una horita, poniéndonos al día de la vida y del feis, tomando una cervecita a la que me invitaron.

Cuando me despedí, aún no tenía muy claro donde iba a comer, pues mi intención era ir, al poco de abrir, a la Sauna Miguel e intentar superar mi límite de dos horas en una sauna y aproximarlo a las cuatro horas que había leido en algunos de los comentarios de mi blog que era el tiempo que de media solía estar la gente cuando iba.

Un reto como otro cualquiera.
Siempre os he comentado que yo suelo estar entre una hora y hora y media; algunas veces, menos de una hora y excepcionalmente alrededor de dos.

Iría justo después de comer, nada más abrir, y entre la poca gente que suponía que habría, la necesidad de una ducha después de haber estado en la playa y la tontería que a uno le coge después de comer, igual me metía en el jacuzzi para relajarme y luego haría una siesta en alguna cabina como guinda del pastel.

Supuse mal, pues era el día del cliente, por que al ser la entrada más barata, funciona como reclamo.
Me recreé con una buena y larga ducha, seguida del paseíllo por el local para ver la ambientación, y si había cambiado algo respecto al año pasado, y esperando que se animara me fui al jacuzzi pequeño hasta que me comencé a arrugar.

Y en ese rato no pasó nada más que el entrar y salir de unos y otros.

El ambiente comenzaba ya a estar interesante, en tanto y cuanto concentración humana, y las entradas y salidas al cuarto oscuro era una constante en aumento.
Lo que pasaba dentro, bueno... no me dejaba de sorprender, al igual que el año anterior que casi todo era paseíllos, manoteos y algún pajeo mutuo entre la gente. ( Ver post: De conexión de miradas y Termo Sauna Miguel )
Poquísimos se agachaban a mamar y obviamente follar era algo casi inimaginable.
Visto el plan, me agobiaba pensar que aún me faltaban horas por delante.

Subí a la parte de arriba, y probé, cosa que no hice la otra vez, las saunas de vapor y seca, y la pequeña piscina.

Y fue cuando bajé de nuevo a la zona de penumbras, cuando apenas no había ni entrado en los recovecos sombríos del cuarto oscuro, que el signo de aquella tarde cambiaría por completo.

Un tipo treintañero, con barba se me plantó delante de mí y tras palparnos el pecho apenas unos segundos me preguntó sin más preambulos:

- ¿Te vienes a una cabina?- Quiero follarte, añadió para dejar clara sus intenciones.
Y aunque me dejó totalmente perplejo ante tan repentina propuesta supe reaccionar sin apenas pensármelo dos veces.
Normalmente, siempre digo que no, precisamente porque la pregunta siempre me la hacen cuando apenas hemos hecho nada y siempre temo perder el tiempo accediendo a ir y comprobar una vez en la intimidad de las cuatro paredes que no congeniamos ni en pintura.
Prefiero comprobarlo antes, y si un caso, si insiste, replantearmelo.

Pero aquí, como el buen mozo dijo que lo que quería, directamente, era follarme, y eso era lo que me apetecía, accedí.

No tuve tiempo de comprobar como estaba dotado hasta que no entramos en el cuarto y se quitó la toalla que le cubría.

Y no solamente tenía un arma de buen calibre, sino que el mozo era casi mi ideal de macho.
Poco más alto que yo, moreno, con barba, velludo en brazos, pecho y piernas en su punto justo, guapo y bien formado, con sus biceps bien definidos, cintura estrecha sin ápices de grasa superflua y fuertes piernas, todo sin excesos de gimnasios. Un sueño.

- Ponte sobre la cama-, me indicó, nada más entrar y cerrar la puerta.

Así lo hice, mientras también me guíaba a ponerme a cuatro patas dirigiendo mi trasero hacia él.
Palpó, y comenzó a darme cuatro lengüetadas y una breve comida de culo.

- Túmbate de espalda para que te folle- me dijo, cuando paró de ensalivarme.

Aproveché ese impasse mientras se ponía el condón para lubricarme un poco más, pues temía que con la saliva no hubiera suficiente y, aunque la noche anterior ya me habían follado, no dejaba de tener cierto reparo al posible dolor que sintiera.

Y la entrada apenas necesitó de dos empujes, uno de tanteo y el otro que daba inicio a una estupenda follada de un macho de ensueño.

Aún a día de hoy me preguntó que vió aquel mocetón para echarme el polvo: cara de aburrimiento, un "chico fácil", me había visto deambular por allí y me había echado el ojo porque le daba morbo o le gustaba. En cualquier caso, no importa.

En sí, el polvo fue intenso pero relativamente breve, unos diez minutos tirando largo, pero dió lugar a un par más de posiciones.

Salí de la cabina, con las patas temblando, contento y posiblemente con cara de gilipollas.

Y a la tarde aún le quedaban un par de emociones.

(Continuará)



15 de agosto de 2017

Fiesta nudista en el Exxxtreme Cruising Club






(continuación )

Bueno, esta vez no me había salido mal lo de preguntar si me querían follar en un punto culminante de una buena mamada, un buen rato después de una apasionada estimulación de la polla y antes de cualquier posible o inevitable corrida.

Pero como decía, si el ambiente alrededor no se había animado, difícil sería encontrar algo de nuevo, lo suficiente tentador como para decirme a quedar otro rato más.

Así que puse mis pies en marcha, camino del Exxxtreme Cruising Club a ver que tal estaba la "Naked Party", (fiesta nudista) anunciada.

Pagué lo que costaba la entrada, creo recordar que 10 €, que daban derecho a tres consumiciones, y me aventuré en las entrañas de este, para mi, nuevo local, que no resultó ser tan nuevo en tanto que compartía toda la zona de cruising con el sex shop Cupido, que aquella misma tarde había visitado. ( Ver: Una tarde en el sexshop Cupido).

Objetivamente no había mucha gente, aunque sí la suficiente para sentirte poco acompañado, no tanta como para sentirte en una fiesta.
Y entre la que había, tanto jóvenes de buen cuerpo, que a veces parece que sean los únicos que se animen a acudir a este tipo de fiestas, como no tan jóvenes y con cuerpos normales, cosa que particularmente me es muy de agradecer, pues no me siento tan extraño.

Al poco de entrar y pedir mi primera cerveza pude disfrutar durante un buen rato de una bella estampa.
En la sala del minicine, con sus sofas laterales y una gran cama en el centro de la sala, un tío de mediana edad, tal vez en su cincuentena, de barriga cervecera, se estaba cepillando de lo lindo, sobre la mencionada cama, a un tipo joven, treintañero tirando largo, delgado y más bien fibrado, el cual iba recibiendo buenas nalgadas en su terso y prieto trasero.

Un tío también de mediana edad, regordete, otro joven guapete, entre 25/30 con aspecto de heterocurioso que ha dejado a la novia en el hotel para darse una escapada, otro sobre la cuarentena y yo, sentados equidistantes en los sofás, en bolas y con nuestras respectivas bebidas en la mano disfrutábamos a la luz de la pantalla de aquel hermoso espectáculo en tres dimensiones que parecía haber salido de la pantalla.
Nadie se atrevía a intervenir, tal vez, y seguramente no por falta de ganas, , porque los protagonistas no hacían ninguna señal de complicidad con sus ocasionales espectadores, ni muestras algunas de invitación a la escena.

Estaban plenamente inmersos en disfrutar de su momento.

Al cabo de un rato, bien calientes y cuando ya se había acabado la lasciva exhibición, pillé por banda al tipo regordete, agenciandomelo durante un buen rato.
Allí, justo al comienzo del pasillo junto a la sala del minicine, lugar de paso, comencé con una suave comida de pezones que él mismo redirigió enseguida hacia otros rincones más bajos, carnosos y duros.

Tenía un buen cipote, de buen calibre, al límite por exceso de lo conveniente para desear ser follado, así que me esmeré en la mamada, durante mucho rato,  sin pretender incitarlo a actos mayores, como había hecho con el tipo del Men´s, una hora antes.( post: Follada sorpresa en el Men's Bar).
Finalmente, no pudiendo más y avisándome derramó su leche espesa sobre el lado izquierdo de mi barba.

Después de recomponerme un poco, me senté en uno de los sofás del minicine, en ese momento vacío, excepto del tipo joven con pinta de hetero de 25/30 años que comentaba antes, que estaba sentado justo en el sofá opuesto al mío, en el otro extremo de la sala.

Me miraba con insistencia, pero ese era la única aparente señal de interés. No hacía más gestos.
Yo, al menos, me iba toqueteando el cipote mientras también me lo miraba con interés.
No hubiera sido yo, si hubiera cruzado toda la sala, sentado a su lado y comenzar a sobarle, así que, para probar si tenía algúna intención conmigo, me levanté despacio y sin desviar mucho la mirada con él, me adentré de nuevo al pasillo donde antes había estado con el otro tío, y como sitio de paso, había constatado que se había cruzado varias veces con nosotros y observado.

Segundos después, también cruzaba la cortinilla de separación y rememoré con él lo que antes había estado haciendo con el primero, el regordete.

Sin embargo, este, después de disfrutar de su deliciosa polla, se dió la vuelta, ya apoyando los brazos contra la pared, y sacando su culito en pompa, me lo ofreció.
Este, chiquito y redondo, estaba en armonía con su delgado cuerpo, y entraba en la categoría de mis culos predilectos, y por tanto, comestible.
Faltaba saber si estaba limpio, pero eso lo averigüe pronto, en cuanto me dispuse a amorrarme a él.

Al cabo de un rato de deleitarme con tal exquisito manjar, no sé si bien porque le daba apuro fastidiar el paso a los que querían pasar a la sala del minicine, pues estábamos junto en medio, o se sentía incómodo con su postura, se irguió y me tomó del brazo para que lo siguiera.

Pasamos a la salita de proyecciones y él se subió a la cama del medio, se dispuso a cuatro patas, con el culo en pompa de nuevo hacia mi, que estaba de pie, para que se lo siguiera comiendo, si bien para ambos, más cómodamente.

Aunque disponía de condones, metidos entre el calcetín y la bamba, que era mi única vestimenta, no quería follármelo.
Y no tanto porque no me apeteciera estrictamente, que en el fondo sí, sino porque no quería que me pasara como el año anterior que el primer día me follé a Juan el abulense, y luego, cada vez que nos encontrábamos, él me excitaba para que me lo follara de nuevo, cosa que consiguió dos veces más.

Tampoco, a pesar de la posición explicita y sugerente, el muchacho no hacía ninguna indicación que me lo follara.
Así que, mientras así fuera, decidí alternar comida con inspecciones táctiles, que acabaron siendo una follada a dos dedos en toda regla, hasta que el buen mozo desparramó toda su leche sobre la colchoneta.

Después de eso, cada uno nos fuimos por su lado.
Yo me fui a pedir una cerveza, la segunda que entraba en el precio de la entrada.
Necesitaba recuperar líquidos después de las dos mamadas y la comida de culo, y descansar un rato en cómoda posición, en uno de los sofás.

Y él apareció de nuevo, cubata en mano, y acercándose a mí, me ofreció un cubito de hielo.

- ¿Para que coño me da un cubito de hielo este buen mozo?- me pregunté, mientras obtenía rápidamente la respuesta.

Nada más cogerlo, el chaval se dispuso de nuevo en la misma postura sobre la cama, ofreciéndome de nuevo su precioso culo.

- Pues será que quiere que se lo meta!, -pensé.

Cogí entre mis dedos el resbaladizo y helado cubito y comencé a pasárselo suavemente por el ojete, para que se acostumbrara.

Recuerdo una vez, en una sesión bdsm, como juguetearon conmigo con un hielo, metiéndomelo por el culo, así como la sensación de sorpresa, que pasaba al frío, del frío al helor, y del helor al dolor.

Cuando tocó el momento de introducírselo, me hizo un gesto con la mano para evitarlo. Debía saber lo que sentiría.
Se incorporó y esta vez se sentó en el sofá recostándose y echando la cabeza hacia atrás.
Yo, con el hielo en la mano, me senté junto a él y empecé a acariciarle con el gélido elemento, primero la aureola de los pezones, luego estos mismos, para pasar a trazar enigmáticos dibujos sobre la suave piel de su pecho y recorrer su abdomen hasta el escaso pelo de su pubis, huevos y polla.
Le acaricié las mejillas, los párpados y los labios mientras tanto él como el hielo se me iba deshaciendo entre los dedos.
Largamente tonteamos.
El juego duró lo que tardó en fundirse el hielo en agua, por el calor ambiental y el ardor de su cuerpo.

El se fué bien fresquito, y yo me refresqué con la cerveza que aún me quedaba.
Aproveché para acabar de descubrir el local, pues me parecía que me había dejado por explorar una zona, como así fué.

El club tenía un conjunto de pequeñas salas, estas no compartidas con el sexshop Cupido, con su sling, sus camas, iluminadas a la luz de las velas, que se me había pasado por alto.

Allí me encontré, aún a esas horas ya de la noche cuando el local estaba casi vacío, a un par de tíos dándose el lote.
O más bien, uno comiéndole el rabo a otro como si le fuera la vida en ello.
El pasivo pareció no gustarle mi presencia, o tal vez la voracidad del otro, pues fue apenas acercarme a metro y medio, y dejar plantado al pobre con la boca abierta.
Pero el tragón no se quedó con hambre, pues fue verme y sin ni siquiera incorporarse, se avalanzó sobre mi polla para no perder bocado, ni darme oportunidad de escapar.

Con una avidez realmente inusual comenzó una frenética mamada que finalmente tuve que interrumpir pues pensaba que me iba a dejar escocido para todo lo que me quedaba de vacaciones.
Y no era plan, pues acababa de llegar aquella misma tarde.

Un poquito más tarde, me lo encontré en aquella misma zona, tumbado boca arriba en una de las colchonetas.
Me acerqué y ahora fui yo quién tomó la iniciativa de follarle la boca, y el quedarse más pasivo y receptivo.
Esta vez, minutos más tarde, fue él quién me pidió una tregua.
Nos reímos.

Por las pocas palabras que intercambiamos me pareció que era italiano.
Y que, tal vez, Juan el Abulense iba a ser sustituido este año por Giovanni el Genovés.

Eran casi las tres y decidí perdonar la última cerveza que entraba gratis con la entrada.
Apenas había podido lucir mi jockstrap rojo, que se había quedado en la taquilla, y que me había recién comprado esa misma tarde en la tienda Boxer, muy cerca del Exxxtreme.

Caminando también iba pensando que tal habría sido la noche si, finalmente, hubiera quedado con aquel tío del GROWLr con el que había estado chateando un rato durante la cena, que se mostró muy interesado en conocerme, pero que su pedazo de polla me acojonaba.

No obstante, volví al hotel relativamente satisfecho de aquella primera noche.


Fin del primer día.




23 de julio de 2017

Follada sorpresa en el Men's Bar de Torremolinos




... (Continuación)

Dios Mío !.
¿Y ahora que hago?.
Me quedé perplejo y atontado, sin saber que hacer ante la puerta cerrada del Free Eagle.
Estaba más que convencido que, primero no cerraban ningún día y segundo que era de los primeros que abría.
Y allí estaba, cerrado a cal y canto, sin ningún cartel explicativo de cierre por descanso laboral, vacaciones, defunción familiar, por reformas o definitivo.
Y mis planes para todas las primeras horas de la noches se fueron a pique, ya que me servía como el punto para empezar la noche, con la primera cerveza y el primer morboseo en la planta inferior, que alguna vez pasaba a más.

Dí una vuelta, rápida tengo que decir, para localizar al XS Cruising bar, que era la segunda opción de la noche, pero llegué tampoco a encontrarlo.
¿No tenía ningún distintivo a la entrada?, ¿Habría cambiado de nombre?, ¿Habría cerrado?.
No se me ocurrió preguntar a nadie.

Así que, cogí y me metí en el Men's.
Debía de ser sobre las once de la noche, más o menos, y la ambientación no era para tirar cohetes.
Había espacio suficiente en la barra para pedir una cerveza y quedarse anchamente cómodo.
A los pocos minutos, después de haber visionado tres o cuatro videos musicales, bajé a la zona de cruising de la planta inferior, donde había más movimiento que en un principio se pudiera prever según lo visto en la zona del bar.

Pero era, cuando era, todo sobeo o más bien manoseo.
Me recordaba, al igual que el año anterior, al ambiente del cuarto oscuro del extinto cine Arenas de Barcelona, tanto en la actuación de la gente, como el tipo de gente.
Bueno, aquí la edad era notablemente inferior, pero en cualquier caso, madura, al menos en horas tan tempranas.

A pesar de todo, llegué a hacer un buena mamada a una rica polla, la cual me obsequió con un reguero de leche calentita sobre mi mejilla izquierda, y luego, con un tipo madurete que no apuntaba maneras, en el sentido que me entró con un más que tímido toqueteo de pezones, y al tacto tenía una polla totalmente flácida, al irme, me cogió del brazo insistiendo en que me acercara, y comenzó un pezoneo más decente, que comenzó a gustarme.
Esta vez, al palparle, me sorprendí de encontrar algo digno de una inspección bucal, así que se la saqué del pantalón y comencé la que iba a ser también otra rica mamada.
El tipo estaba ya muy puesto y yo tenía hambre de culo.

¿Y si paro la mamada y le pregunto si me quiere follar? - pensé.
Eso es algo que normalmente nunca hago, pues siempre espero a que tomen la iniciativa... y así me va, que pocas veces me follan.
Pero es un comportamiento en que me he visto en bastantes ocasiones, pero a la inversa; que después de alguien hacerme una buena (o no tan buena) mamada, me ponen directamente el culo en pompa para follar ( que no suelo hacer ).
Así que usé la misma estrategia, comprobado que a algunos les funciona, y en unos minutos, tras haberle entregado un preservativo y autolubricado mi culo, ahí me estuvo follando durante un largo rato, y de tanto en tanto, alguno pretendía que le fuera mamando al mismo tiempo.
Fue más una pretensión, pues las dos pollas que se me acercaron y ofrecieron no me gustaron, y las descarté al instante.
Con todo, me sorprendió que el tío aceptara follarme, y la energía y vitalidad que le puso, cuando al principio de todo, al tocarme el pezón, no parecía que fuera a tener tanto ímpetu.

Y es que, a veces, hay que dar ( y darse ) segundas oportunidades.

Pero el momento y lugar no daba para más,
Aparte de los dos acercamientos, no hubo corrillo ni nada más, el ambiente no despegaba.
Y me fuí a descubrir el Exxxtreme Cruising Club en la calle Santos Arcángeles, en su noche temática nudista, la Naked Party.

(Continuará) ...

19 de julio de 2017

Una tarde en el sex shop Cupido





Después de estar medio día viajando, no me apetecía en absoluto hacer un esfuerzo más y dar un paseo hasta la Sauna Miguel, que también significaba muy posiblemente estar dando vueltas y más vueltas sin descanso por la misma.
Me conozco.
Opté por acercarme a uno de los lugares que me apetecía conocer en estas minivacaciones, el sexshop Cupido que estaba apenas a 10 minutos tirando largo de mi hotel.

El lugar, casi más céntrico, que sería La Nogalera, imposible, pues se haya en el complejo de enfrente, que salvo en la parte visible, ofrece un aspecto bastante lamentable.
Bien señalizado no tiene pérdida alguna, ubicado justo al lado del Exxxtreme cruising club, con el que de hecho comparte precisamente la parte de cruising. Aunque eso lo descubriría aquella misma noche.

Así pues, entré, compré un poco de lubricante que necesitaba, que me costó 6 euros, y por otros 6 euros, la entrada a la zona de los pecados inconfesables.

Básicamente el local es la zona de sexshop propiamente dicha y detrás de una puerta, la zona de cruising, que son dos pasillos que, a banda y banda, hay repartidas varias cabinas, con su asiento, monitor de video y rollo de papel para limpiarse si uno se ensucia, una estancia de forma irregular con otro video y sofá, y una sala grande, con sofás a tres de los lados, una gran cama en el centro de la habitación, al modo de la Big Sex Room de la sauna Bruc de Barcelona, pero con una pantalla de cine que ilumina el lugar.

La concurrencia, en aquella tarde de entre semana no era muy alta, si bien desconozco lo que suele ser lo normal en ese local y en ese día.
Seis, siete personas desfilaron por allí en la hora y media que tal vez, más o menos, que estuve.
Gente normal, de aquellas personas que pueden pasar perfectamente por heteros y buenos maridos de sus respectivas esposas, y que se permiten una escapada para un desahogo.
Andando entre los pasillos y pasando por las salas no parecía que fuera a ocurrir nada, aparte de miradas no muy claras, entre curiosidad y deseo.

Nada más meterme en una de las cabinas, dejando la puerta bien abierta, el pantalón desabrochado y sacando la polla fuera para ir dándole gusto, se paró delante uno de los tíos que, tras la típica duda inicial, acabó sacando también su eréctil miembro que me dispuse enseguida a contentar.

Sin embargo, la mamada no alcanzó tal categoría, quedando en un sorbito, ya que en apenas 30 segundos se marchó apresurado.
- O lo he hecho muy mal o le ha entrado cargo de conciencia por engañar a su mujer- pensé.
Pero no le dí mayor importancia.
Seguí sentado continuando con lo mío.

Al poco, otro tipo, maduro fornido de buen ver y anillos en los dedos, se sentó en la cabina de enfrente, se descamiso y bajó los pantalones, en una situación casi de reflejo de como yo estaba.
- ¿Era un desafío para ver quién se llevaba el primero que pasara por allí o era una invitación a que me acercara a mamársela yo? - me pregunté.

No quise eternizar la duda, y recogiéndome los pantalones con una mano, pero con todo al aire, me levanté y dí los tres o cuatro pasos que nos separaban.

Le toque el bien formado y liso pecho, y luego, al no dar muestras de rechazo, el erecto y desafiante miembro.
Dos segundos más tarde, me encontraba arrodillado frente a él, mamándole, en todo un acto de pleitesía.

- Anda, levántate- me dijo bastantes minutos más tarde, con acento extranjero pero en español bien aprendido - te vas a hacer daño en las rodillas.
- No te preocupes, estoy bien- le contesté.

Sin embargo, me incorporé, cosa que aprovechó para darme un sorbito, luego se levantó y me hizo sentar, para poder yo seguir dándole gusto a su cipote.

- Paramos a descansar un rato- intervino al cabo de otro buen rato.
Resignado, asentí.

Dí una vuelta, y otra, y otra más, como siempre pasa en estos lugares, y todo permanecía inmutable.
Uno sentado en el sofá mirando el vídeo y esperando polla, otro de pie al lado, queriendo que se la comieran, pero sin acabar de ofrecerla.
Uno paseando, otro en una cabina, todos dudando.

Paré de nuevo en una cabina durante un rato, pero esta vez sin resultado alguno.
Fue cuando cruzaba en corto y oscuro pasillo entre la zona de cabinas y el minicine, que bien podría hacer, si no ya lo hace, la función de minicuarto oscuro de paso, cuando vi entrar al del primer sorbito, que tras pasar a mi lado se quedó quieto al fondo, tal vez esperando a una reacción mía o al del que, aparentente le seguía que no era otro que el de la buena mamada, que también se quedó quieto, este enfrente mío, esperando.

Otra vez me tocaba desentrañar las dudas.
¿Se buscaban entre ellos, o al verme justo en ese lugar esperaron a ver que pasaba?.
Pues les eché mano al paquete de ambos a la vez.

Y ambos a la par se desenfundaron los pistolones, en el momento justo que un tercero corría la cortinilla, entraba y a ver el panorama decidió imitar a los otros dos.

Tenía de repente tres pollones a mi entera disposición.
Bueno, realmente eran dos los grandes cipotes, pues el del último que entró, estaba más en la categoría de polla estandart, en cuanto a tamaño, pero calidad extra en cuanto al gusto y tacto, como bien iba a comprobar.

Me turnaba lo más equitativamente entre los tres, y las pollas que no eran en ese momento atendidas bucalmente, lo eran manualmente.

Tres es un número perfecto.

Entre ellos no hacían mucho. Se limitaban a dejarse hacer por mí, y ver lo que iba haciendo.
Cuando alguno se sentía desatendido, dirigía mi cabeza hacía su lado.

Hasta que llegó el momento que el pollón del primer sorbito, se retiró bruscamente como si se corriera, y el de enfrente, casi coordinadamente se corría sobre mi mejilla izquierda.
El tercero, el de la polla más rica seguía pajeándose, y cuando vi que al segundo le dejaba de manar la leche, de nuevo le atendí para ver si también se corría.
Y aunque el no, yo sí me desparramé abundantemente por el suelo.

- Pues yo no me he corrido!, dijo el tercero con tono apenado, cuando me incorporé.
- Yo tampoco - dijo el primero, para sorpresa de todos.
- Yo sí - sonó a la par la contestación del segundo y la mía.
- Pues vaya, Y ahora qué?- dije un tanto simuladamente fastidiado.

Si no me hubiera corrido, tal vez podría haber ocurrido un bukakke a tres bandas.

No obstante, salí satisfecho de aquel primer encuentro.
Para empezar no había estado mal.

A la primera noche, le faltaban solo unas horitas por llegar.


(Continuará)


10 de julio de 2017

De vuelta, entre reinonas desagradecidas y hombres fogosos sin complejos.





Realmente aquella tarde el ambiente de la sauna ofrecía un aspecto un tanto desolador.
No sabía si había sido una buena opción presentarme en la Bruc, en lugar de la Condal, donde sabía que iba a ir un feisamigo que aún no conocía presencialmente.
La decisión la había tomado simplemente por una cuestión de precio y tiempo disponible.

Al principio, sólo me llamaba la atención tres tíos: un tipo majete, de unos 30 y pico de años, de aspecto muy normal y cierta pinta de extranjero, con aire de visitar la sauna por curiosidad más que con intencion de ligar, pues andaba fijándose más en los detalles del local que en los visitantes como él,  otro tio de mediana edad, bien conservado pero sin ninguna característica especialmente definida, y el último, un tio entre los 30 y 40, alto, cuadrado, musculado, espalda ancha y pecho prominente, vello del pecho depilado que de nuevo comenzaba a despuntarle, fuertes piernas, buen culo, ... vamos, sin duda y en todo el término, un tío bueno y que se cuida.

Totalmente fuera de mi alcance.

¿Seguro?.
Pues iba a ser que no, pues fue echarme el ojo, seguirme a la Big Sex Room y tocarme el cipote bajo la toalla para que me acercara.
Nos metimos, pues, mano mutuamente, le chupé un pezón de aquel precioso pecho, y luego fui a por la polla... no estaba mal, larga, dulce, suave, no excesivamente ancha, perfecta para follar, pero huevos realmente diminutos.
Un fallo debía tener el buen hombre.

Respaldado en la pared y agachado y le comencé un buen trabajo por los bajos, mientras con brazos alzados le iba pezoneando.
Desde abajo, oía sus gemidos.
Como bien lo oyeron también dos tipos que enseguida se pusieron a cada lado, pero el tío, que parecía no tener mucho deseo en compartir, o por un arrebato de súbito pudor, me cogió de la muñeca y sin mediar más palabras, me indico que le siguiera, obviamente, a una cabina.

Nos metimos en una de las anexas de la sala egipcia, y nada más entrar, aún no bien había dejado la puerta entornada, que asomó una cabeza diciendo: "déjame pasar, que quiero chuparle el culo".
No me asombré cuando me dí cuenta que era perraco, y no viendo disconformidad con "partenaire", me retiré un poco para dejarle paso, y presto se puso a cumplir su deseo.

Yo seguí mamando, y perraco, cuando le tuvo bien comido el culo, se dispuso a comerle los pies.
Ell tio debía alucinar porque se retorcia de placer y no paraba de gemir.
Talmente era lo único que hacía, gemir, porque salvo un momento que me toco la polla, que no digo pajear, no hizo nada más.
Para acabar, mientras perraco seguía concentrado en los pies, yo le pajeé manualmente hasta hacerle correr. Una corrida discreta, para más detalle.
Ya no quiso más estímulos y le dejamos en paz. Apenas dijo nada, ni que bien, ni gracias, ni nada de nada.
Ni una mirada de complicidad, como si no hubiéramos existido y la corrida se hubiera producido de manera espontanea.
No me gusto mucho esa actitud de reinona desagradecida, pero en cualquier caso, era su problema.

Por ahí seguían los dos anteriores que mencioné anteriormente, al que se le añadió a la lista de mis intereses, un chavalillo joven, alto y delgado.
Con este hubo algún cruce de miradas y tal vez hubiera habido alguna posibilidad, si no hubiera sido porque me acabé liando con un melenas que me siguió a la sauna de vapor, y allí nos enrollamos.
El tío me sonaba vagamente, pero no sabía de qué.

Comenzó a tocar el suavemente mi pezón, a modo de tanteo, pero yo directamente me comí los suyos, luego baje a su pollón, más bien corto y gordo, pero que aún cabía bien en la boca para mamar mas o menos a gusto, y lamer a lengëtazos un par de santos cojones mondos y lirondos, apretados y lustrosos gracias en parte a un cockring de metal que llevaba puesto.
Sudamos como los cerdos, hasta que el sugirió, in extremis, si no me hubiera caido redondo, de ir a un sitio más respirable.

Nos metimos en una cabina, y retomamos el asunto allí donde lo habíamos dejado.
El solo pezoneaba suavemente, y besaba, eso si, muy bien.
Por cierto, para los interesados, no soy mucho de besar a extraños.
Se subió de pie a la cama para facilitarme la mamada, de manera que sus partes nobles me llegaban justo a la altura del hocico.
Perfecto.
Me recreé holgadamente con polla y huevos, y cuando se inclinaba ligeramente, con sus pezones y boca.

 - Creo que me voy a correr-, dijo en algún momento.
 - Ok, hazlo sobre mi pecho- le contesté, dejando de mamar y pajeándolo.
Pero no se corrió.

Para mi sorpresa, se bajó de la colchoneta, se agachó y comenzó a lamerme también los pezones, al poco que luego se puso a cuatro patas sobre la cama, y aún yo de pie, comenzó a mamarme la polla, dejando de tanto en tanto, la misma quieta para que yo se la fuera follando.
En esa posición, a cuatro patas, mucho me estaba temiendo que acabara por ofrecerme el culo y tuviera que actuar yo ya totalmente de activo, y eso, solo de pensarlo me daba muuucha pereza.

Luego se dio la vuelta, boca arriba sobre la colchoneta y la cabeza colgando y la boca abierta para que se la siguiera follando, como así hice, mientras le seguía estimulando los pezones y él se masturbaba.

Finalmente se la saque, pero le situé los huevos en su boca para que me los lamiera.
Eso le puso frenético, así que aproveché yo para pajearme.
Sorprendentemente, ambos sincronizamos a la perfección las respectivas corridas, y su cuerpo se llenó de abundante leche de ambos, mientras el tío se estremecía con la cara bajo mis huevos.

Resopló, resolló varias veces, mientras yacía relajado, y yo le limpiaba aquellos regueros lácteos.
Sumisamente se dejaba.

 - Esto tendría que escribirlo para luego recordarlo !, -dijo.
- ¿Escribirlo?-  repetí, con una sonrisa y mirada picarona, pero sin mencionarle en ningún momento, que sus deseos se verían cumplidos.

- Hacia tiempo que no coincidíamos - comentó.
- Si, hacia tiempo que no venia yo tampoco-, le contesté. Era principios de octubre, y habían pasado varios meses de sequía saunil.
O sea, era cierta mi intuición de que  nos conocíamos, pero no me atreví a preguntar, y seguí con la duda de si era el melenas que en las penumbras del arenas había tenido alguna historia, que bien podría ser que si, porque ese corte de pelo particular me sonaba bastante, o de haber coincidido alguna vez allí mismo en la Bruc.

Con la duda, me fui a la ducha y a continuar mis quehaceres diarios.

(Principios de octubre 2016)



6 de julio de 2017

Una nueva aventura se avecina. Expectativas.






¿Me encontraré a otro tío como Juan el Abulense, con el que coincidiré en diferentes lugares e intimaremos sin compromiso alguno si nos apetece o no?,¿Conseguiré que este sea uno más activo y me follé allá donde nos encontremos?¿O será un Amo/Dominante al que serviré en satisfacer sus caprichos?.
¿Recibiré alguna ducha dorada de algún tío o varios?, ¿Alguna sesión de pissing?, ¿Seré el centro de algún bukkake?.
¿Me follaran dos tipos a la vez?, ¿ O más?, ¿Me encontraré, de nuevo, con el brazo hasta el codo en el culo de alguno, casi sin previo aviso?.
¿Haré el amor en vertical?, ¿Ligaré en la playa nudista?, ¿Participaré en alguna orgía pública o privada?¿Me follarán en la barra de algún bar?, ¿Se la comeré a algún barman tras la barra?,¿ Me llevarán a casa ajena a seguir la noche?, ¿Tendré alguna sesión de dogtrainning?, ¿Lameré botas o pies?, ¿Me follarán en algún sling?, ¿Apuraré las noches?, ¿Conseguiré ser más sociable y conversaré con gente?...

Y podría seguir con más cosas.
Algunas me han pasado, y no me importaría repetir, y otras no, pero espero que algún día pasen.

Algunas de estas cosillas me pasaron y fueron de las más morbo me dieron la última vez, y se aunque sé a ciencia cierta que no volverá a ser igual, nunca lo es, pero espero disfrutar de al menos alguna parecida o mejor.

Lo único que se es que una nueva aventura se avecina.
Cuando leáis esto, o me faltarán días, o tal vez horas para llegar o ya habré tenido algún "roce".

La ultima vez me lo pasé genial, en tanto que todo fue comedidamente equilibrado.
Tiempo para ir a la playa, tiempo para pasear, para leer, escribir post para el blog, y tiempo para las distracciones nocturnas, en las que hubo desde un poco de aburrimiento, algunos momentos de morbo tranquilo y algunos cuantos de sexualidad intensa.(Ver resumen en: El último día. Epílogo )

Excepto la sauna Atlas, que no conseguí visitar, estuve en todos los locales que previamente me había informado y decidido a conocer.

Y curiosamente, también exceptuando las dos saunas visitadas, ( Apolo Cabaret y Sauna Miguel ) en las que más bien me aburrí, de los demás bares y clubes guardo buenos recuerdos. De algunos más que otros, claro.

La pasada vez, me preparé más o menos, las visitas a los locales que quería visitar cada día, si bien con manga ancha para improvisar, si tener al menos un objetivo claro para cada noche.

Este año, en este sentido, aún no tengo el planning diario, pero si alguna idea.

En principio no visitaré la sauna Apolo Cabaret, que si bien estuve a gusto (aunque aburrido) cuando fui, pues fui sin más pretensión que relajarme un rato después del viaje de siete horas que me había pegado desde que salí de casa, el hecho que se encuentre relativamente lejos del centro, no hubiera mucha ambientación y saliera prácticamente tal y como entré.

Tampoco perder el tiempo en la sauna del centro, Atlas, que no llegue a visitar, y por los comentarios que he ido viendo, realmente tampoco me motiva mucho. Además creo que está cerrada.

Si pienso ir a la Sauna Miguel por lo menos también una vez, a ver si me pasa ese tanto de frustración que tuve cuando estuve.
E intentar superar el reto de estar en una sauna por lo menos 4 horas. A ver si soy capaz.
Lo normal, como ya sabéis, suelo estar entre una hora y hora y media. Excepcionalmente llega a las dos horas, pero nunca he conseguido estar más tiempo.

Visitaré un par de veces por lo menos Querell, (el anterior fui solo una vez para la big naked party), y no necesariamente para coincidir con fiesta alguna.

Al Qüero fijo que voy al menos en tres ocasiones, como la vez pasada
Al Eagle también iré, si un caso un poco más tarde de lo que iba, ya que me era un buen recurso para empezar la noche.
Por el Mens también pasaré, a ver si hay mejor ambientación, que el año pasado, excepto en dos momentos, me decepcionó un poco.

E intentaré visitar tres sitios nuevos para mi, el XS Cruising Bar, el Exxxtreme Cruising club y el sexshop Cupido.
A ver que me encuentro.

Creo que me faltarán noches !!!.

Si tenéis alguna referencia o consejo sobre alguno de estos locales que menciono, o alguno otro que desconozco, será bienvenido.

Bueno, y de día, obviamente a tomar el sol, al menos un par de horas y en desnudo integral, a la playita de Benalnatura.

Todo esto y más, espero, lo sabréis en unos días, si no en relatos por aqui en el blog, que eso ya sabéis que tardo más en contar, si por el facebook.

Ah, por cierto... me voy a bajar un par de apps de ligoteo, para estos días, a ver como se me da este sistema que nunca he probado. Aunque como me estrese lo más mínimo, lo dejo.

Que nervios !.

30 de junio de 2017

El último día de la temporada





No me satisfacía en absoluto que la última visita de la temporada tuviera un recuerdo tan aburrido
Me negaba a ello, por lo que al día siguiente al frustrado encuentro con BearMan, saqué un poco de tiempo entre los planes de aquella tarde y volví a la sauna, en la que, por poco que fuera, seguro acabaría siendo un poco más interesante que la tarde del dia anterior.

 I "Déu n'hi do" la gente que había !.
Algunos de ellos ejemplares interesantes, pero como pasa en estos casos de abundancia, se hace más dificil el contactar

Para empezar la tarde me meti primero en la sauna de vapor, donde un tio, que entre la poca luz y el vapor imperante pensé que era negro, se la estaba comiendo a un tipo, este sí blanquito, sentado en los bancos de obra.
Luego pude precisar que, el negro en cuestión, tenía el tono de piel cobrizo oscuro, con rasgos del sudeste asiático.
Cuando este paró de comerle el rabo, comencé yo.
Tenía muy rica polla y me recree gustoso en ella, pero la dejé poco después que se añadiera otro.
Al menos así, no me daba la sensación de dejarlo abandonado y desatendido.

Entrar después en la Big Sex Room me costó mucha voluntad y un poco de fricción, empuje y manoseo.
Finalmente, una vez dentro y situado, tras algún sobeo a mi culo, acabé mamándosela a un tipo de buena polla pero poca disposición a nada más que dejarse hacer.
Esto a veces, me da mucho morbo, sin embargo en otras ocasiones, como la presente, me aburría solemnemente.
Al cabo de un rato le dejé, sin cargo de conciencia.


Por los pasillos un tipo en los treintena, se tocó el paquete mientras pasaba por delante
¿Era una clara muestra de invitación?. Normalmente suele serlo.

Poco más tarde supe que asi era, pues nada más entrar en la Big Sex Room me pilló por banda.
Estaba acechante justo a la derecha de la puerta de entrada.
Pezoneamos un rato, guiándome hacia una u otra de sus tetillas , toqueteé su larga y delgada polla, aún tumescente y me hizo bajar a mamarle para espabilarla.
Tras un buen rato de mamoneo, en el que nadie intervino con sobeos ni intentonas, tal vez porque quedábamos demasiado en medio de la entrada, me invitó a ir a uno de los cuartos.

-Vamos a un cuarto y te follo !- espetó, sin reparo alguno.

Normamente mi respuesta automáticamente suele ser 'no'.
Pero en este caso fue un claro y contundente 'si', ya que especificó exactamente para que coño queria ir, sin tener que necesitar de preguntarle.

Recogi la toalla, el paño y bolsita de condones y le segui.
-¿Tienes condones?- preguntó.
- Sí, claro.

- En el del sling !, Métete en el cuarto del sling !- intentaba transmitirle telepáticamente mis deseos.
Pero no funcionó, y se metió en el siguiente. El "Roma".

Y sus deseos, y los míos, se cumplieron, en tanto que, tras mamarle y ratillo, me folló.

Después de la ducha que le siguió, volví a la Big Sex Room con el hambre de un recién follado que siente su culo vacio y dilatado.

Entre toqueteos y un largo pezoneo con un tío que no me correspondía con nada, fui pasando el rato, hasta que también me cansé de este.
Él, sin duda, se lo estaba pasando en grande, pero era incapaz de interactuar.

Me quedé mirando a un tío que, sobre la cama, tenía el culo en pompa a modo de ofrenda para aquel que quisiera usarlo.
Me daba un morbo y sobretodo, una envidia tremenda, pues soy incapaz de ponerme así solo, pues temo estar demasiado expuesto a cualquiera y no poder controlar al follador de turno, siempre pensando en mi pobre y desvalido estrecho culete y en una descomunal verga de algún salvaje empotrador, que haberlos haylos, que si bien son muchas veces el objeto del deseo de muchos sumisos, del mío no.
Si no me cabe en la boca, no me lo meto en el culo!... Más o menos.

Y se lo follaron dos.

Por aquello de la cooperación y solidaridad entre sumisos y pasivos, me decidí yo también a hacerle un favor.
Obviamente entraba en mi baremo de culos follables.
Así que, saqué mi condón, me lo enfundé e intenté penetrarle.

Pero tenía el culo muy hacia arriba y poniéndome de puntillas sólo llegaba con la punta de capullo a la altura del ano, pero no tenía la inclinación adecuada para metérsela.
Y aunque yo intentaba bajarle un poco las caderas, el tío ni se inmutaba.
Al ver las dificultades, dos buenos samaritanos se pusieron a mi lado, a banda y banda, tanto para ayudarme en bajar ese culo, como para ver lo que allí fuera a pasar.

Al final, lo hizo el tio fue bajar de la colchoneta y cambiar de posición, pero para entonces ya se me había pasado el efecto solidario y mi polla ya morcillona no quiso adquirir de nuevo la consistencia precisa para penetrarle.

Lo intenté un par de veces y desistí.

Aquella fue la última tarde de la temporada.
Un par de días más tarde me iba 15 días de vacaciones.
Entre julio y mediados de septiembre, en los que sólo me escapé brevemente en tres ocasiones, no ocurrió nada digno de contar.

Y fue después, ya en septiembre cuando comienzan los relatos se originaron durante mi escapada de una semana, y que publiqué entre Octubre de 2016 y febrero 2017.

He aquí la relación, por si los queréis leer o releer, antes que comience la nueva tanda de relatos, que no sé todavía si corresponderán a los de mis inminentes nuevas vacaciones o comenzaré por los que corresponderían de octubre.
Ya veré.



(Junio 2016)

25 de junio de 2017

BearMan




Hey, perrete !
Cual será tu proxima visita a la Bruc?

Asi comenzó el primer contacto por messenger con BearMan.

La pregunta era harto espinosa en contestar ya que, en la próxima visita ya había quedado con alguien, que finalmente falló, pero obviamente, eso no lo sabía entonces ni él, ni yo.
Y a un mes vista solo veía la posibilidad de dos días. Sabía de antemano que iba a tener un mes muy complicado para quedar, si bien no para improvisar, como de hecho así es como muchas veces que decido ir a la sauna.

Así se lo hice saber.

- Había pensado en que podríamos vernos la próxima vez que fueras, y te quería proponer lo siguiente- me dijo.
- Me dices cuando vas.Yo no te voy a decir quien soy, ni como soy, y si voy te entraré.
Al día siguiente, explicaré lo que haya pasado ( se refería a su blog ) sin decir que eres tú, y solo entonces sabrás quien es BearMan.

Mi respuesta no podría haber parecido obvia...

-Mola...- le dije-Tiene mucho morbo, y más si tu, sin saber quién soy, resulta que te lías con otro!-.

Pero su respuesta fue: "Yo si sé quien eres".

- Tierra trágame!-, Pensé.
Él sabía quien era yo, y no tenía ni puta idea, con perdón de quién era él.

La idea comenzó a darme mucho más morbo.
Le pregunté que como era eso de que me conocía, pero no dio su brazo a torcer.
No me lo dijo.

Estuvimos aquella tarde largamente charlando por el messenger sobre Amos, sumisos y cosillas relacionadas con el BDSM y ciertas actitudes.

Y quedamos en que, el dia 31 de mayo, yo iría a sauna Bruc.

Quedaban 11 días.

---

Y llegó el día.
Desde aquel contacto, no habíamos cruzado palabra alguna, y aunque parecía que se le hubiera tragado la tierra, por el muro de su facebook ya había dicho que estaba casi literalmente abducido por el trabajo.
Entre eso, el comentario de "... si voy", el horario que le era un poco justo, el que pasaran 11 días de la última conexión y la huelga de metro, estaba más que convencido que no aparecería.

Pero yo me presenté.
Estando atento a la posibilidad que apareciera, procuré no estar muy ocupado con nadie y dejarme ver por las zonas más luminosas de la sauna.
En principio era él el que me conocía, no yo.

 - Como es posible que llegue antes, no te importe si me ves aburrido,  indeciso o en plena faena con alguien para meterte, ya que me conoces...- le dije aquel día.

Prácticamente no me dio ninguna pista de quién era.
Sin embargo, mientras estuvimos hablando por el chat le pillé tres palabras (8 letras en total) que me remitió de repente a otra conversación con, supuestamente otra persona, que había tenido hacía unos meses, en las que esas tres palabras se pronunciaron tal cual y que ya, en aquella ocasión que también quería conocerme en persona, me llamaron poderosamente la atención.
Las palabras y el contexto encajaron como piezas de puzzle, y lo poco que sabía de BearMan cuadró con lo que sabía de aquel otro feisamigo.
Sin duda eran la misma persona.

- He tenido un flash, creo que sé quién eres-, le dije, en aquella ocasión, pero tampoco sin revelara él  de quién se trataba.

Le había dicho que, aunque lo sospechara, tampoco yo me revelaría como perro/perrete bcn ni le preguntaría si él era él realmente en el momento del encuentro, para precisamente no romper el morbo de la situación.

Ahí estaba el quid de la cuestión.
En la incertidumbre de estar con alguien sin saber si realmente es o no es ese alguien... hasta el día siguiente.

¿Pero si estaba equivocado y el flash que tuve de quien era y estaba totalmente equivocado?.
¿Me veía obligado a ser exquisito con cualquiera que me entrara para que, en el caso que ocurriera, no hablara mal de mí en su blog?.
¿Estaba ya demasiado coaccionado y me vería obligado a actuar o debía mostrarme tal cual soy, sin condicionamientos previos?.

Decidí no comerme el tarro, y actuar según me viniera en gana.

Aunque no fue necesario, porque no se presentó.

Y lo que pasó aquella tarde en la sauna fue de un aburrimiento considerable, que ni merece ser contado.

(Mayo/junio 2016)



19 de junio de 2017

XXX






Dieciséis, o tal vez diecisiete tíos, alguno de los cuales en movimiento, y de ahí la dificultad en precisar la cantidad, estaban en ese momento concreto en la Big Sex Room de la sauna Bruc de Barcelona, en la que, no tan casualmente me encontraba yo también.

Tres o cuatro andaban liados junto a la puerta de entrada de la sala.
Otros tantos liados entre si, detrás mío, a mi derecha.
Media docena principalmente mirando desde el otro lado de la gran cama, hacia el lugar donde yo me encontraba.
Y en resto, en corrillo, alrededor mío, en la medida de lo posible, mirando y, o tal vez ansiando participar del festín.

Y es que yo me encontraba inclinado hacia delante sobre la colchoneta, apoyando los codos sobre la mismas, arrodillado sobre mi pierna derecha y manteniendo la izquierda estirada.y tocando suelo,
El culo se mantenía bien agarrado por cada uno de los lados.
Me lo estaban bien follando, a la par que, por mi lado derecho iba comiendo un rabo, de buena envergadura, medio morcillón, pocas veces duro, que en su inquieto movimiento de mete-saca no paraba ni me daba la más mínima tregua.

Este, el que me daba alegrías por detrás, lo había conseguido, con una cantidad adecuada de lubricante, aquella pequeña pero gordita polla de un tipo con cierto aire sudamericano, de mediana edad, me follaba a buen ritmo, buen bombeo y durante mucho rato.
Otros, más torpes, no lo lograron.

Detrás parecían hacer cola para follarme.
Pero lo cierto, y siempre la cruda realidad, era que simplemente se acumulaban ahí para ver, en la medida de lo posible y en primer plano, la escena de folleteo que se desarrollaba.

Notaba como alguna anónima mano se aventuraba a tocarme las nalgas o alguno de mis pezones, y alguna que otra incluso se atrevía a pajearme, pero que, en este caso, la retiraba para no correrme pronto, y poder seguir concentrándome en mamar y ser, a la vez, follado.

Alguna vez cambiaba de postura, y arrodillaba también la pierna izquierda sobre la colchoneta.
Estaba más cómodo con el culo bien en pompa, me cansaba menos y facilitaba un poco la follamienta.

Junto al tio al que se la mamaba, y en un momento concreto, se situó otro tipo que con decisión, me agarró de la cabeza y me estiro de ella hacia su erecta y dura polla. El hasta entonces mamado, sin luchar por los favores de mi boca, simplemente se retiró.

En un breve intermedio, de follamiento y mamada, en que mis partenaires casi al unisono se detuvieron, cosa que me sirvió para arquear la espalda, estirar las patas y recomponer la mandíbula, el tio mayorcete que en alguna otra ocasión me había follado, que casualmente estaba también ahí ese día ahí, me preguntó, al ver mi culo súbitamente disponible: ¿Quieres que te folle?.

Era una apuesta segura y ni lo dudé
Así cambié de follador.

Fue en ese momento que me di cuenta, que fui plenamente consciente del espectáculo que estaba dando.
De la gente que había, de los que pasaban, de los que miraban, de los hacían y de los que querían, pero no se atrevían.

No daba crédito.

Después del segundo polvo y tanto sudar, cuando aquello disminuyó de intensidad, aproveché para ir a ducharme
Pero al acabar, volví.

Seguía habiendo mucha gente, pero no tanta.
Me quedé de pie, en medio como sin saber mucho que hacer exactamente.
¿Me amorraba al rico pilón de alguien?, ¿Me entrometía en la acción de algunos con el riesgo de ser rechazado o el goce de ser aceptado?,¿Rozaba con el trasero a alguno y a ver que pasaba?,¿O directamente metía mano a uno?,¿ Me ponía a pezonear ?, ¿ Me tumbaba en el camastro a esperar que alguien interactuara conmigo o esperaba con el culo en disposición de uso?
!Será realmente que no hay maneras de esperar, insinuar o provocar alguna situación !.

Pero entre las dudas y los movimientos de la gente, uno me rozó más de la cuenta, y yo aproveché para restregarme contra él, más de lo que un disimulo pudiera parecer.
Sin rechazo aparente, le metí mano a su dura polla dura, de tacto contundente pero un tanto extraña de forma.
Y me la encaré hacia las oscuras y húmedas entrañas.
-¿Tienes...? ,- no acabó de decir el nombre... posiblemente porque era extranjero y dudaba.
Se enfundó el condón que le ofrecí y de pie, me hizo el que sería el tercer polvo de la tarde.

Quedé realmente contento y satisfecho, primero por de haber dado uso, por fin, a media bolsita de lubricante y condones, que muchas veces volvía intacta a la mochila, luego porque, con el último polvo, el esparrame fue total.

Para haber ido aquella tarde a la sauna, sin muchas ganas y después de que me dieran plantón , el resultado fue realmente inesperado y apoteósico.

Era la cuarta vez que intentaba quedar con mi FeisAmigo para ir a la sauna, y de nuevo un imprevisto lo impedía, y aunque tenía previsto un plan B, decidí saltármelo e ir, aunque como siempre sólo.

-! Uy ¡, no sé que taquilla darte, - me dijo el chico de recepción.
-Hoy esto está muy lleno-, cosa que me sorprendió mucho siendo media tarde de media semana de final de mes.

Pero las cosan van como van.

(Mayo/Junio 2016)

7 de mayo de 2017

Tercer día, y sigue la buena racha





Una vez decidido, salí todo resuelto a encaminarme a la sauna Condal.
Hacia meses que no iba, y creo que ya tocaba.
Un atasco de gente, unos trabajadores de la construcción de unas incipientes obras y la cabeza vete a saber donde y me vi ya a medio camino de la sauna Bruc.

Si precisamente había optado por ira la primera era porque a la segunda iba a ir al día siguiente, pues había quedado con un feisamigo, y no quería repetir la misma sauna días consecutivos.
Aunque por nada especial.

Pero no cambié de rumbo.
La sauna estaba realmente poco concurrida.
Cuatro o cinco tíos dispersos por todo el local, un grupito de seis en la sauna finlandesa, haciendo sus cosillas con más o menos participación de unos que de otros, pero juntos, cosa que si me sorprendió, y otro grupito de cuatro o cinco en el cuarto oscuro, junto al minicine.

Y la tipología, excepto un joven melenas recreándose en la ducha, y un tío blanquito, buenorro y demasiado pasivote, el resto era de una madurez considerable.

Más tarde... mucho más tarde aparecería algún que otro tío, más o menos, interesante.

A los pocos minutos de llegar, entré en el cuarto oscuro, donde seguían habiendo cuatro o cinco tíos, aunque no sé si los mismo que antes.

Un toqueteo, una caricia en el trasero, algún quiero pero no quiero, hasta que finalmente me cogió en banda un tipo bajito, mediana edad, pelo rizado y considerable pollón y unos tremendos huevacos pelados.
Comenzó y siguió con un constante y rítmico pezoneo, debidamente correspondido por mi parte con otro similar, y un buen sobamiento mutuo de polla.
Pero lo que me volvía loco de ese tìo era sus huevazos, así que entre tetilla y pezón, se me escapaba no muy casualmente hacia aquel par de pelotas.
El tío gemía que daba gusto, tanto como el que me estaba dando él con sus suaves, a la vez que contundentes pinzamientos y estiramientos mamarios.

El culo, a ratos, lo tenía muy bien servido, de uno que me follaba con uno o dos dedos, alternativamente, y enérgicamente.

De no haberme controlado, me hubiera corrido en ese momento.
Recordaba el post ”cae un mito” que había escrito hacía unos días, pero no quería tentar la situación.

-¿Descansamos un rato?,- le pregunté casi por... mientras prácticamente ya me estaba colocando el paño y recogiendo la toalla.

Y entonces vino el vacío.
Un largo rato de pausa, más que la realmente deseada.
 Tuvo que pasar casi cuarenta minutos de paseos y aburrimiento, para que empezara de nuevo la acción.

Aunque para ser justo, la palabra aburrimiento no era la correcta.
Lo curioso de ese día, no es que nadie hiciera nada, sino que si había acción y a puerta abierta.
Ví al tío que casi me hace correr, follándose o al menos intentando a uno en las hamacas del minicine, otro tío follándose en uno de los cuartos de la sala egipcia, con dos espectadores más. Otro en otra sala mamándosela a un tipo sentado sobre el camastro...
Acción había, pero no me sentía suficientemente atraído por ninguna de ellas como para entrometerme.

Sólo un tío, de mediana edad aunque poco le faltaba para pasar ese punto crítico a tío mayor, cuerpo bien conservado, peludo y varonil, pollón y claramente vicioso, me llamaba poderosamente la atención.
Pero estaba liado con uno que se la mamaba, y dos moscones que miraban por no intentar algo más.
Llegaba yo donde estaban, quedaba unos segundos mirando y me marchaba.

Pero en uno de esos momentos, que estaban solo él, de pie en el camastro, y otro tipo mayor y gordote mamándole, que me vió, extendió la mano y dijo: ven, entra.

Evidentemente, ni lo dudé.
Y me amorré al pito del porrón que con una amplia sonrisa me ofrecía.

Joder!- Exclamó sorprendido a las primeras churrupadas.
Te debe gustar mucho o has comido muchas pollas para lo bien que lo haces,- continuó no sabiendo yo muy bien si lo decía para comerle el oído, o para decirme que era muy puta.
No me importaba. De hecho, me puso más perro de lo que iba .

El otro tipo no volvió a mamar aquel rabaco hasta que en un breve momento se lo volvió a ofrecer.
Si bien, todo el resto del tiempo se entretuvo a alabar mi mamada, a pajearme, a pezonearme, a sobarme las nalgas y a follarme el culo con alguno de sus dedos, y cuando descansaba, me lo habría como para ofrecérselo a alguno que pasara por allí.

Me decidí a entregarme a aquel macho.
Sus comentarios eran del tipo "que bien me lo haces", “con que gusto te follaría”,"sigue, pero no quiero correrme","menudo pollón tienes también","quiero ver como te comes otras pollas","quiero ver como te follan","menudo vicio tienes","así, así, restriega tu culo por mi polla, date placer" o "vamos a buscar una polla que te folle", etc...
Desde luego hacia que me mantuviera a tope la libido, al limite de querer gritar "follammmmmee de una puta vez, o hazme tu puta y entrégame a quien quieras".

Aunque ya, desde bastante el principio vi, noté y comprobé, que su rabo solo se mantenía duro y tieso, a veces  mientras le mamaba,
El resto del tiempo se quedaba en un considerable amorcillamiento, pero que claramente hacia imposible la penetración.

Por allí apareció en varias ocasiones dos tíos de mediana edad, también uno tio, gordete, fuertote de aspecto inglés y el otro oriental, más bajito, de mediana edad. Lampiños los dos
El inglés con un buen rabo y un par de buenos cojones pelados, activo en tanto que se dejaba tocar y mamar y.el oriental de polla chiquita, más pasivo, pero que mamaba al inglés, y a mi un ratito ( y no muy bien, todo hay que decirlo).
El oriental parecía que fuera a remolque del inglés. Como si no hiciera nada por iniciativa propia sino esperando alguna indicación gestual del otro.

Por un momento pareció que se iban, pero simplemente salieron de la entrada del cuarto.
Allí, tras una orden de mi macho, me puse a mamar largamente la polla del inglés.
La tenía rica, tamaño aceptable y unos huevos gordotes.
Fue cuando este, liberó del paño al otro y me ofreció la minipolla, que cierto es también comenzó a crecer, quedando aún en pequeña, pero más aceptable.

Pero ambas mamadas fueron relativamente breves.
La pseudofollada que me estaba dando mi machote, que obviamente solo eran embestidas simulando la acción de follar, llamó la atención de un par de voyeurs, que se mantuvieron a discreta distancia.
Ambos jóvenes de buen ver, rodando la treintena, miraban ávidos de deseo.
Uno con su discreta barbita sonreía, el otro, de piel clara, buenas curvas y bien pasivo (ya lo había visto yo ofreciendo el culo en alguna ocasión) miraba con espectación y evidente deseo de sustituirme en la acción.
Y eso lo sé porque a mi me pasa.

Cuando inglés y oriental desaparecieron, se acabó el espectáculo y los mirones también marcharon, mi macho sugirió descansar un rato.

Acepté, pero pensando en que se me estaba haciendo tarde
Había perdido la noción del tiempo

Le seguí al bar donde pidió un vaso de agua y quiso invitarme a tomar algo.

No, tío, me tengo que ir, pero ya!.
Faltaba un par de minutos para estar donde debía de estar.
Aunque ya era imposible cumplir.

-Pero de verdad te llamas David- me preguntó todo extrañado.
- Sí, porque te sorprende?- le pregunté.
- Es un nombre que hacia mucho que no oía
- El quedó entonces extrañado era yo, si al fin y al cabo es un nombre de lo más común. ¿De que planeta venía ?, pensé, aunque no se lo dije, evidentemente.
 Me aclaró que no era de aqui, y que estaba de paso.

- Me tengo que ir, tío - le apremié.
Me doy una vuelta, descargo y me largo, que llego tarde.

No me di cuenta que me seguía hasta que llegué a la sauna de vapor.
Una vez ambos dentro, me incliné y me dispuse a mamársela de nuevo, dejándole opción a que pezoneara o me metiera el dedo por el culo.
Al momento entro un tío que no creo llegara a los cuarenta, de buen ver, cuerpo delgado y ligeros rizos.

-Cómesela a él, anda!- comentó.
Dí un paso para delante, le eché mano al paquete, mientras rápidamente se quitaba la toalla y dejaba en exposición, como pude comprobar, su nada despreciable y apetitosa polla.
Fue cuando el otro aprovecho para estimularme digitalmente por el culo.

Y la corrida fue inmediata.
Obviamente, después de tanta estimulación y excitación previa acumulada anteriormente.

Me encontré, de nuevo en taquillas al de los rizos, que fue cuando hablamos con pasmosa naturalidad como si nos conociéramos de toda la vida, cuando lo único que había hecho era comerle el rabo.

Pero me gustó.

(24 Mayo 2016)


30 de abril de 2017

Lo que dió de sí 50 minutos en la sauna Bruc




Con apenas 50 minutos disponibles dudaba si entrar o no en la sauna.
Cuando meses atrás el tiempo era tan breve me escapaba al Arenas Cinema, pero ahora que ya dejó de existir, gastarme lo que cuesta una entrada por menos de una hora era para pensárselo dos veces.
Finalmente decidí entrar.

Que hubiera bastante más gente y más variada que el último día, el del multipolvo y varias cosas más, no era garantía de nada.
Y de hecho, pasó más de 20 minutos sin que nada ocurriera.
Realmente desesperante cuando se va con el tiempo justo.

La Big Sex Room estaba bien llena de tíos, pero solo un tiarrón y un buen mamón a sus pies parecían disfrutar del momento.
El resto sólo miraba, tal vez con queriendo hacer pero sin atreverse.
Yo, aquel día, me incluía en el paquete, hasta que me decidí a intervenir.

Me coloqué junto a estos dos buenos mozos que se lo pasaban tan bien y comencé a acariciar suavemente el pecho del machorro, el cual parecía dejarse hacer, pero sin intervenir.
Continué con un pezoneo y con el mordisqueo de sus poco perceptibles tetillas, y el mozuelo se seguía dejando hacer pero sin un ápice de voluntad por interactuar.
Así que allí les dejé.

Cuando un poco más tarde volví, no quedaba rastro de ambos, y la única escena destacable era la un joven sudamericano de piel suave y tatuada, al cual me acerqué, que estaba con un señor que entraría con todas las de la ley en la respetable categoría de anciano.
Estos contrastes siempre me sorprenden.

-Sería el joven hembrita o machito- pensé, pues en mi poca experiencia con ellos nunca me había encontrado con un término medio, que entiendo yo debería de ser lo más habitual.

El muchacho me siguió con la mirada, extendió su brazo hacia mí y ladeó ligeramente su cuerpo hacia donde yo estaba.
Le pezoneé suavemente, primero una tetilla, luego la otra, al punto de notarle como le entraba cierto calentamiento en aquel joven cuerpo preparado ya para el siguiente paso.
Así que bajé a su polla, más bien pequeña, pero recia.
En mi primer intento de pajearle, me retiró la mano, cogiendo esta y llevándola de nuevo a los pezones.
Sin cejar en mi empeño, en una segunda tentativa el resultado fue el mismo, y fue cuando decidí también pasar, pues me temía que era demasiado pasivo para mí, ya que, de hecho no había hecho nada más que dejarse tocar.
Más o menos como el tiarrón de antes.

Me fui a dar un volteo, y como nadie se animaba a dar un primer paso, y mucho menos un primer roce, al pasar por delante de un tipo en sus cuarenta y tantos, delgado que estaba junto al sofá de la big sex room, le acaricié el pecho.
Se dejó, y comenzamos un buen juego mutuo de pezones.
Muy suavemente, quizás como para asegurarse que ahí estaba, comprobar la temperatura corporal o la facilidad de dilatación empezó a inspeccionarme el ano.
Cuando alguien intentaba intervenir, en vez de dar el típico manotazo, me cogía y desplazaba de lugar, así hasta que en una de esas ocasiones me hizo sentar, y aprovechando me nueva situación me dispuse a mamársela durante unos minutos, ahora que tenía su polla a la altura de mi boca, hasta que se lo repensó y se sentó en el sofá, donde yo entonces, arrodillado en el suelo ante él, continué mamando su bonito pollón, sus tetillas, sus dedos cuando me los acercaba y todo aquello que, en cada momento me indicara.

Cuando se cansó, me levantó e hizo tumbar en la cama central de la big room, subiéndose él a continuación y colocándose a horcajadas sobre mi pecho e inclinado sobre mí, siguió dando de comer su sabroso rabo.
Bien aprovechándose de mi escasa movilidad y expuesta postura, hubo alguien que se dispuso a mamarme la polla durante un buen rato, y que solo pude sentir ya que no veía más allá del ombligo de mi follador bucal.

Esta doble mamada, de comerla a uno mientras un tercero hacia lo propio con la mía, se esfumó de repente en esa extraña sincronización, que no por rara menos frecuente, se da cuando ambos a la par me dejaron allí tirado más caliente que una perra en celo.

Poco duró mi confusión y abandono, pues un tiarrón de pelo en pecho, torso fuerte y buen pollón, que presumiblemente anduviera observando la escena, se acercó, me cogió por banda y comenzó, este también, a follarme la boca, literalmente, siendo de estos que disfrutan haciendo llegar a que el otro dé continuas arcadas a ritmo de sus embestidas.
Esto que llaman 'gagging' o 'cock gagging' no es algo que precisamente me entusiasme pues sinceramente lo paso mal.
Estuvimos un rato hasta que se cansó, posiblemente de ver que intentaba controlarle sus profundos empujes.

Así que otra vez solo, me dirigí a donde el último día estaba la pareja del 69, que luego tras lamerme el culo me follaron, donde esta vez había un tipo en pose de follarle, de pie, pero inclinado hacia adelante, con los brazos apoyados en al cama, mostrando todo su culamen hacia fuera.

Era un tío calvo, de piel clara, joven y muy buen cuerpo... al menos todo en la apariencia que daba la mortecina luz que apenas entraba por la velada ventana, y por la puerta de acceso a la big sex room.

Tanteé aquel culo, superabierto y caliente, y comencé a juguetear con él.
Apareció entonces de nuevo por allí, el cuarentañero de antes que, en esta ocasión  me metió decidida y enteramente su dedo indice por mi culo, mientras yo realizaba la misma operación digital en el calentorro trasero del joven.

Y con una autopaja me corrí.

Mientras me escurría del todo y limpiaba un poco con el paño la leche derramada, el tiarrón de pelo en pecho que todavía también andaba por allí, se folló a pelo, sin preámbulos ni historias, el culo del joven de piel clara.

Me duché y me fui pitando.
Los cincuenta minutos se habían agotado.

(Mayo 2016)



9 de abril de 2017

La vuelta ( Folleteo en 4 tiempos y uno más, comidas de culo y 69 )





Y pasaron 42 días de abstinencia y sufrimiento.
Pero no hay mal que cien años dure, con las carnes en su sitio y tres kilos menos, todo pasó.
Y con hambre precisamente de carne en todos los sentidos, volví a la sauna la primera tarde que ví que podría saciarla sin problemas propios, a falta que hubiera buenas salchichas o butifarras que llevarse a la boca, claro.

Una de las primeras visiones, como en el anterior post, fue ver a Gustavo, pero esta vez saliendo de la zona de taquillas para dirigirse al interior del local, y no yéndose ya.

- Uff !, si me pilla ya se lo que me espera- pensé, y si bien era polla lo que quería, no era la suya la que más me apetecía.

Tras pasar por las duchas, me fui directo al dosificador de lubricante que hay en el cuarto del sling, por si acaso, y luego me dirigí a la Big Sex Room.
Sin apenas ver mucho, cerca de la puerta de entrada, un tío que intuí mayor comenzó a tocarme las tetillas y de ahí un suave pezoneo, pero no parecía que quisiera ir más allá.
De reojo ví a Gustavo, que se me puso detrás.

Normalmente, este siempre aguarda que yo ( o el otro ) acabe de actuar, pero en esta ocasión, tal vez intuyendo la relativa desgana del otro tipo, me agarró del brazo atrayéndome hacie él, me amorró a su tetilla en primera instancia, para seguidamente hacerme bajar a mamar su ya creciente polla.
La primera que me comía en 42 días, así como decía en un principio que no era la deseada, ya que estábamos, me deleite con ella, que se iba manteniendo entre dura y morcillona.

Algunos tipos se quedaban al lado mirando, o tal vez esperando turno, estas cosas nunca se saben a priori, pero Gustavo no es de compartir.

En una de mis pausas para tomar aire y poder seguir mamando, uno de los tíos circundantes me cogió de la cabeza y me hizo mamar su gordote morcillón achampiñonado, pero que a pesar de todo me cabía bien en la boca, comenzando un buena follada marcando el ritmo a base de tirar y estirar hacia él mis orejas.

Gustavo cedió sin más, como era de prever, y se fue.

Este marcaje no me era del todo desconocido, y si me había cogido así sin más, era porque iba muy a lo seguro.
En una pausa miré hacia arriba para satisfacer mi curiosidad y ví que se trataba de Chema. ¿Habia de temer un  mal presagio?.

Cuando logré ponérsela bien dura, cosa que no tardó mucho en ocurrir, impetuosamente me levantó, me dió la vuelta e intento follarme con tanta brusquedad como torpeza y que obviamente no lo consiguió.
No se desanimó lo más mínimo, y enseguida me puso a mamar de nuevo.

Y esta vez, al ponérsele tiesa de nuevo, con un poco más de maña y atino por su parte y con un esfuerzo de concentración para relajar la tensión en las partes sensibles, consiguió clavármela bien hasta el fondo.
Valga decir que me folló bien follado durante un buen ratillo.

Cuando me desclavó de su verga, me giró y me la hizo mamar.
-Puaj !, Que asco! Sabía a mierda, y por mucho que fuera mía no me gustaba para nada.
Escupí en el suelo, obviamente, y me quedé un pelín traspuesto decidiendo que hacer.

Pero decidió por mí, y agarrándome la cabeza por la nuca me amorró de nuevo a su cipote.

Me retiré de nuevo, casi instintivamente, y volví a escupir.
Esta vez ni me dio tiempo a pensar que ya de nuevo tenía su polla en mi garganta, y aunque ya me parecía que no sabia a nada, tenía el olor en la pituitaria.
Supongo que debía intuir que no quería seguir mamando con tanto escupir, así que me levantó, me volvió a dar la vuelta y me siguió follando.
Aprovechando al coyuntura que volvía a tener la boca libre, un tío que por allí estaba, y por unos segundos, me dio de comer su rabo, pero su forzada posición sobre el camastro no le debía de ser muy cómoda, por lo que no tanto nada y menos en irse.

Chema volvió a desclavarse, y tal como hizo la anterior vez, no perdió tiempo en darme de mamar.
Se repitió el mal sabor, el mal olor y con el escupitajo, aprovechando el lapsus, puse los pies en polvorosa y me fuí para las duchar.
Temía oler mal.

El rato que dura una ducha reparadora y un camino de vuelta al sex room, nada más llegar a este, me volvió a coger al vuelo y por tercera vez en esa tarde me puso mirando hacia Cuenca.

Cuando paró y se sentó con la intención de que siguiera mamándosela, pasé y me amorré al un joven bastante buenorro y peludete que hacía rato que lo veía al lado mirando y esperando.
Sin embargo no tenía una polla del todo de mi agrado, pues el glande y tronco apenas se distinguían.
Su tacto era suave y su gusto dulce, pero resultaba monótona de forma.
Apenas estuvimos un par de minutos, pues no pareció entusiasmarse y se acabó yendo.
Aproveché para dar una vuelta breve y desentumecer las piernas un rato.
En breve volví de nuevo a la sex room, más caliente si cabe.

En el lado más alejado del camastro respecto a la puerta había un par de pedazo tíos haciendo un sonoro, y vistoso en la medida que la penumbra lo permitía, sesenta y nueve.
Y además, al que estaba encima, que tenía el culo hacía afuera del cama, un tercero se lo estaba comiendo a base de bien.
En la escena había un cuarto tío que hacía las veces de maestro de ceremonias, que aparte de mirar, participaba de ella acariciando el culo el pompa, ensanchándoselo para facilitar la comida y animando vivamente al comensal de turno.

Yo flipando con la morbosa escena, me quedé un rato mientras me iba pajeando.
Llegó un momento que el comedor de culo se fue, pero otro tipo, joven con barbita , le sustituyó rápidamente.
El maestro seguía alentando, hasta que, cuando este segundo se cansó, dejando aquel pedazo de culo sin boca ni lengua que lo disfrutara, me "invitó" a proceder, a lo que sin lugar a dudas accedí.
Esta vez, el maestro también comenzó a palparme a mis nalgas y, de vez en cuando jugueteaba con mi ano.

El asunto no se quedó ahí, pues no tardó, para mayor sorpresa y excitación, a agacharse detrás mío y ponerse a comérmelo.
Aquello me puso frenético y taquicárdico perdido.

Ante aquella improvisada orgía de cuatro, los jadeos y gemidos de la pareja del 69 fueron en aumento hasta que uno de ellos, que no sé si los dos, se corrió o corrieron sonóramente, desmontándose a continuación aquel 'tinglao'.

El maestro, que debía tener más o menos mi edad, y yo comenzamos a toquetearnos el pecho y los pezones, para seguidamente meter mano a su herramienta, de tamaño y grosor medio, con ligera curvatura y formas definidas.
O sea, la perfección hecha polla.

Y no tardé en agacharme y comenzar a mamar.
Se dejó, suspiró, gimió y jadeó como si se le fuera el alma en ello.
Luego me hizo levantar, me dio la vuelta para palparme bien el culo, haciéndome subir a la colchoneta de la cama donde yo, de rodillas e inclinado hacia adelante, volvió comerme profundamente el ojete.

- Dios, que maravilla ! - pensé, invocando de nuevo al todopoderoso en un ataque repentino de fe.

En un momento, la comida pareció entristecer y volverse un tanto distraída.
Y así era porque noté a la par ciertas maniobras con la mano que no eran sino que se estaba poniendo un condón para follarme.
Nada más puesto, la comida de culo se volvió a acelerar y a recobrar toda su brillante para dejar a punto el agujero bien lubricado, y con un buen saber hacer, me penetró y comenzó a follarme con  un ritmo variado durante 5 o diez minutos, y en que cambié finalmente de posición para ponerme de pie, aunque inclinado hacia delante y que él siguiera follándome hasta correrse.

No me dio tiempo a recuperarme.
Chema que por lo visto estaba allí, al acecho, y aprovechó para clavármela de nuevo y por cuarta vez aquella tarde, hasta el fondo, y fue entonces que el que se corrió en un fluir sin fin fui yo.

Menuda vuelta después de la última experiencia y 42 días de ayuno !.

"Hoy he sudado por todos los poros", dejé dicho en el feisbuc, sin especificar más, pero a buen entendedor...

(Mayo 2016)