¿Quieres que te mee dentro? - (Segunda parte)




(Continuación)

Así fue, pues, que tras juguetear largamente con los dedos de sus manos y la punta de su cipote con mi ano, decidió llevarme a la tarima acolchada del cuarto oscuro, haciéndome subir a ella y poniéndome en posición y disposición para ser follado.

O no!. Tal vez, simplemente quisiera seguir jugueteando.
Y eso segundo fue lo que pareció que iba a ser hasta que apareció otro tío, que arrodillándose a su vera, le pidió polla.

Ladeándose hacia él, comenzó a darle de mamar, mientras, al menos eso sí, siguió sus quehaceres con mi ojete, aunque esta vez solo con los dedos de su mano derecha.
La izquierda la tenía ocupada marcando el ritmo de la mamada del otro.

Yo, patiabierto y más caliente que perra en celo, vi que el tio mamador era, Perraco , que con una mano libre iba palpando mis huevos y polla.

- Este tiene toda la intención de quitármelo - malpensé por un momento, por no haberme enrollado antes, cuando se interpuso en la sauna de vapor (ver post anterior).

Pero no fue así.

En el momento que noté como Perraco se marchaba, no muy seguro por mi parte de haber hecho correr al tío, éste volvió a coger un inusitado interés por mi culo, en tanto que, enseguida,  y esta vez si, sin reparos ni dudas, me enculó en un par de hábiles movimientos, comenzando una deliciosa, larga y fantástica follada de ritmos variados.

Supongo que la ansiedad que tenía porque me encularme y el rato que me había estado jugueteando, me dio la sensación de su polla pareciera más pequeña, en tanto que no le costó nada penetrarme, sin dolor alguno.

A nuestro lado se instaló un señor mayor, que sentado cómodamente iba observando la escena, mientras iba comentando y alentándonos.

- Fóllatelo - decía.
- Fóllatelo bien - repetía.
- Así, así -.insistía.

Sobra decir que tener un espectador y que encima colabore, me ponía más allá de a cien.
Incluso, de tanto en tanto, al igual que Perraco antes, me acariciaba el pecho, toqueteaba los pezones, polla y huevos, al punto que, en alguna ocasión, comenzaba para luego dejar unas momentáneas pajillas.

Estaba siendo hiperestimulado por todos los lados.

En un momento concreto, mi follador se inclinó hacia mí para susurrar a mis oídos algo que me perturbaría.

-¿Quieres que te mee dentro?-, me pareció oir, pero dudando, le hice repetir.
-¿Que si quieres que te mee dentro?, escuché, esta vez muy claramente, lo que decía.

Quedé confuso.

-¿Quería o no quería?. No sabía que responderle.

El que pareció entusiasmado con la idea era el viejete de al lado, que lo escuchó también con toda claridad y que enseguida confirmó por mí.

- Sí, sí, méate dentro ! - dijo, todo él emocionado

Yo, sin salir de mi confusión, solo acerté a decir un 'bueno'.

La idea, como fantasía me daba mucho morbo, me ponía, como siempre había sido, pero el hecho de realizarla así de repente, y en lugar tan poco apropiado como la colchoneta de un cuarto semioscuro de un sauna, me hacia dudar seriamente.

Tampoco lo veía yo muy factible, sin ya solo con la polla tiesa cuesta mear, hacerlo en pleno polvo, Ummm... lo ponía más en duda.

El tio follador pareció leer mis pensamientos, pues todas mis dudas acabó verbalizándolas.

 - Bueno... no creo que pueda - sentenció.
 - Cuando la tengo tan empalmada, casi no puedo mear.
 - Y asi, follando, creo que menos.

Pensé que, muy probablemente, como muchas veces ocurre, el hecho de fantasear con algo, aumenta la excitación y las expectativas, y uno le acaba poniendo más interés en el asunto que de lleve entre manos (o culo o boca, claro)

Con su idea autodescartada, el polvo, que no cesó en esos momentos de conversación y duda, duró y duro, a ratos con ritmos lentos, a ratos con ritmos más rápidos.
Me cogía fuerte y seguro de las caderas para imprimir mejor los envites, o de los hombros para meterla más profundamente.

Durante un ratillo, otro tio se le puso al lado.
Tal vez quería también follarme, y esperaba turno, pero acabó marchando al ver que aquello no acababa.

Hasta el viejete de la izquierda dijo: córrete ya, anda!, si bien no sabía a quien de los dos nos lo decía.

-¿Quieres que me corra?, le pregunté, entonces, a mi follador.

No me contestó.
Supongo que también, como antes yo, estaba en esa disyuntiva. ¿Quiero o no quiero?.

En vista de su silencio, decidí yo, y comencé a acelerar el momento álgido, meneando el culo y autopajeándome unos segundos.

Sí, así es, pues con el rato y trajín que llevaba, y ya con la intencionalidad de expulsar la leche que me estaba oprimiendo los testículos, bastaba con unos segundos de sobreestimulación más, para que explotara y me saliera a presión.

Cuando nos desacoplamos entendí porque me había parecido distinta su polla de cuando se la mamé y me puso dispuesto para follarme en el camastro, a cuando realmente y finalmente lo hizo.

Resultó ser el otro tipo que me rondaba el que, al final, me propuso lo de mearse dentro y acabara follándome.
Mi toqueteador de ano, después de la mamada de Perraco, realmente desapareció, no sé si se fue con él o porque ya se había corrido, pero inmediatamente, sin darme cuenta yo, lo sustituyó el otro tío, de los dos de buen ver que comentaba en el anterior post.

Por lo visto, al final, Perraco me lo quitó.
Sin embargo, claramente salí ganando.

(Marzo 2017)

Comentarios

  1. Joderrrr, de los post que más morbo me han dado. Tremendo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, ya puede ser.
      Si bien lo que en definitiva acaba ocurriendo es un "simple" polvo (Largo e intenso, eso si), es más la situación que lo rodea, las expectativas, dudas, la sorpresa o el desengaño lo que realmente completa y complementa.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares