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30 de junio de 2013

Expectación




De serena expectación se podría decir mi estado de ánimo.
Parte de ello se debe, al contrario del año pasado, a que conozco el territorio por donde me voy a mover, como comentaba en el post "Llegó el verano".
Algún sitio que no iré, otros que repetiré y muy posiblemente alguno nuevo que descubriré, por referencias que ya tengo, o simplemente por casualidad.
También porque, como era de esperar, no he recibido ninguna respuesta o sugerencia a valorar con los anuncios puestos en SexcinemaBenidorm, o en gayroyal, claro que en este último lo hice hace apenas cuatro días, o en los perfiles por ahi medio perdidos que tengo en los que apenas ponía que iba tal semana y si alguien me sugería algo.
La verdad es que mucho empeño no le he puesto.
E incluso estoy valorando en no perder el tiempo en el SexcinemaBenidorm, dado el nulo resultado, o referencias ajenas. Y eso que estoy disponible las 24 horas, durante 6 días.

Encontraré de nuevo al vasco de la primera noche? (, , y 4ª parte)
Poco probable, pero no imposible, pues allí vivía y sólo salía en fin de semana. Y de encontrarmelo, y enrollarnos, accedería a ir a su casa si me lo propone de nuevo?.
Mucho más difícil sería encontrarme a los otros con los que compartí algo, primero porque que vuelvan y coincidan conmigo es altisimamente improbable, y que me acuerde de ellos, menos que menos.
Sólo tal vez reconociera al que tenía pinta de los años 70, si no ha cambiado de imagen, por supuesto.

No sé si empezar visitando los mismo locales que la primera noche del año pasado, Lovers y Bears, como si fuera un ritual, o comenzar por alguno de los nuevos previstos y acabar en el Bears Bar.

Llevo una temporada que tengo como más ganas de hablar con la gente, que me cuenten sus historias. con ganas de saber, y luego tal vez, pasar a mayores o no. No es necesario.
Pero esto se queda siempre en las ganas, ya que dadas las circunstancias de mis aventurillas, poco tiempo da para la conversación, si uno dedica una hora y poco más, para encuentros furtivos entre la semana.
Y una vez ocurrido, siempre aparecen las prisas por alguna de las partes por marchar.
Obviamente también está que no se me da tan bien hablar, como escuchar.

Sin embargo, estos días voy a tener mucho tiempo. De hecho, todas las horas que quiera o aguante.
Y como voy en plan bastante tranquilo, pues igual se da la oportunidad.
El año pasado, que fui con más ansias de sexo, aunque tuve todos los días buena ración, tampoco tuve tanto como con tanto tiempo disponible se pudiera llegar a pensar, sobretodo si comparamos con mis escapadas de tarde durante el año.
Así, sin leer los posts de entonces, en aquellos días tal vez comiera tres o cuatro pollas cada día, y como mucho, con diferente intensidad y alguna repetida, y me follaron creo que recordar tres veces; durante el año , en una tarde puedo comer unas cuantas más, aunque lo de follar es otro cantar.
Aunque de últimas tengo un buen promedio, tal vez una de cada tres veces que salgo, ocurre.
Bueno..., tampoco lo tengo contralado.
Es solo una impresión.

A ver que ocurre...Ya os contaré.

Sólo quedan unas pocas horas...

28 de junio de 2013

Más oscuro que nunca




Cerré los ojos, como siempre hago, cuando sentí sus cálidos labios rodear mi polla expectante  de una buena mamada.
No importa la luz que me rodea en esos momentos, o si estoy en un cuarto oscuro, como era el caso.
Tal vez sea por centrarme más en las sensaciones que recibo, o por concentrarme en el placer que esté dando, pero siempre cierro los ojos.
Cuando los abrí, me sorprendió ver tan nítidamente, pues apenas hacía unos minutos que había entrado en el cine y más concretamente en aquella zona de penumbras, a la que me había dirigido directamente.
Hasta que la vista no se acostumbra pasan tal vez unos 10 minutos, en los que lo único que ves son vacilantes sombras si estás a contraluz, o intuyes los cuerpos por los sonidos de la respiración, los susurros o jadeos de amante anónimos, o por el roce de una mano indiscreta sobre algún púdico e íntimo rincón de la  anatomía propia.
Y había una explicación.
Se había ido la corriente, quedándose el local sin luz, y se habían encendico automáticamente las luces de emergencia.
Me pareció sumamente curioso que iluminaran considerablemente más que la habitual luz ambiental del lugar.
Al menos de las zonas de los cuartos oscuros, claro.
Ahora el lugar más sombrío y acogedor era el bar, que se había quedado vacío, y el cuarto oscuro grande ofrecía un aspecto terriblemente cutre y desolador, a la vez que también vacío.
Tras ese pequeño paseo para averiguar que pasaba y enterarme que tal fuera para largo, volví al cuarto pequeño, donde encontré de nuevo al mamador de antes, y retomamos la acción allí donde lo habíamos dejado.
Allí ahora también había un joven chaval latino con su clásica gorra, que se quedó mirandonos durante un buen rato.

Yo me concentré en aquella interrumpida mamada y volví a cerrar los ojos.
Finalmente el chaval decidió participar, aunque un tanto tímidamente, con suaves caricias.
La siguiente sorpresa fue al cabo de un rato cuando en una de las veces que los abrí, no ví nada.
Absolutamente nada.
Solo notaba las manos del latino, su suave respiración, y los labios del mamador rodeándome la polla y sus entrecortados gemidos
El lugar se había llenado de total oscuridad, al punto que incluso se habían apagado las luces de emergencia.
Eso si que era estar en un cuarto oscuro. Esto sí era un gran apagón, y no lo del boyberry.
En esta ocasión la mamada no cesó, y es más, diría yo, que a falta de estimulos visuales, se intensificó, hasta que se corrió mientras se pajeaba.
Me quedé solo con el latino.

Una rendija de luz natural apareció a lo lejos. Apenas iluminaba, pero al menos daba un punto de referencia.
Era la puerta lateral, normalmente cerrada, que da al vestibulo, donde desde la calle llegaba mortecinamente un poco de luz del atardecer.
Se oían voces, pero nosotros continuamos a lo nuestro.
Esta vez fue yo se agachó y comenzó a mamar la discreta polla latina, suave como el resto de aquel lampiño y delgado cuerpo.
Él acompañaba con sus  manos el movimiento de mi cabeza, y mis manos, ahora tocaban su pecho, ahora tocaba su prieto y pequeño culo, hasta que comencé a pajearme.
Como era de esperar, acabé corriéndome.
Fue al incorporarme que el chaval me dijo: Quieres que te folle ?.
A buenas horas, pensé.
- Tío !, un poco tarde, pues acabo de correrme,- fue lo que le dije, aunque ciertamente eso hubiera querido de haberlo dicho antes, o haber dado muestras que le apetecía, pues la polla era bien rica y adecuada para un folleteo fácil y feliz.

Me resultó extraño ver, cuando salí, a un buen número de habituales del local sentados en los sofás del vestíbulo a la mortecina luz natural de aquel atardecer de principios de mayo, esperando y casi sin hablar entre ellos.


25 de junio de 2013

Juniors & Seniors




Como venían haciendo desde hacía unos meses, en unos días, concretamente el viernes 10 de mayo, se iba a celebrar de nuevo la fiesta de Junior & Seniors en la sauna Nova Bruc de Barcelona.
Había recibido la invitación a eventos via perfil de facebook.
Pero ocurrían dos cosas.
Primero que el viernes, de entre mis tardes laborales hábiles, es a priori, la más complicada para perrear ni siquiera un poquito, cosa que no quita para que alguna vez esté disponible; y luego, es que arrastraba el típico tonto resfriado de primavera, y pensar en las sudadas y contrastes de temperaturas me tiraba un poco para atrás.
Así que no aseguré que fuera.
Pero finalmente allí me presenté.

Me alegró ver el vestuario muy concurrido, aunque eso supusiera una incomodidad a la hora de cambiarse, y   quedaba la duda si eran clientes que se marchaban o acaban de llegar.

Y me quedé tieso al cruzar el umbral de la puerta de acceso al bar.
Estaba lleno de tíos, charlando animósamente, muchos de ellos con su copita de cava en la mano.
Me dió un corte infinito cruzar la estancia repleta de hombres semidesnudos, apenas tapados con el paño o la toalla, y evidentemente, no ya por el miedo a que se me echaran encima y me violaran ( Ojala fuera eso así, jejeje...), ni por que fuera especialmente yo a llamar la atención de nadie.
Quedarme allí a tomar una copa se me hacía un mundo. Conversar no se me da demasiado bien, y me cuesta iniciar un diálogo y acercarme en este sentido a la gente.
Suerte que justo a la izquierda está el acceso indirecto a la sauna, vía cuarto oscuro.

Apenas 3 personas intuí en el cuarto oscuro, y como enseguida pude comprobar los demás espacios más íntimos ( sala de vapor, sala seca y minicina ) no había más de dos tíos en cada una de ellas.
Sin embargo, la zona común (duchas, piscina y jacuzzi) también rebosaba de hombres de amplio espectro de edad. Pero gente común, nada de reinonas, afortunadamente.
Con diferencia aquella tarde resultó ser la más concurrida de todas las que había ido anteriormente.

Al principio costó entrar en faena, ya que como digo, mis espacios preferidos no estaban muy concurridos, así que sólo hubo algún toqueteo en la sauna de vapor y nada en el cuarto oscuro.
Entre idas y venidas, finalmente se me ofreció, entre vapores, una polla corta y fría que no me motivó, aunque luego se me puso al alcance una rica polla que me estuvo follando la boca, largo y tendido, a un ritmo suave y tranquilo.
Cuando se acabó, y no necesariamente con corrida, salí a secarme un poco, y con esa intención me metí en la sauna finlandesa.
Y más que sauna, aquello era un horno, pero sin pavos asados en su interior.
Al menos cuando va entrando y saliendo gente, el exceso de calor hace lo propio y aprovecha para salir.
Que fue lo que hice yo.

Me fuí para el cuarto oscuro, que comenzaba a estar un poco más frecuentado que cuando entré.
Alli me lié al poco con un tío que me dió un rato de mamar, y luego me hizo una minifollada, que de tan mini que fué, que apenas me metió la punta del capullo, como lo sacó para correrse.
No me llegó a frustrarme pues aún no había ni siquiera comenzado a sentir placer con la penetración, y ni mucho menos con el inexistente vaivén de la follada.
El inicio de un lío con un tío regordete también se quedó en eso, apenas un inicio, porque no me gustó el sabor ácido de su polla.

Fue al salir cuando me crucé con un tío joven, delgado, de pollón largo por lo que pude palpar al principio y tan minipezones que apenas se notaban al tacto, y mucho menos mordisquear.
Así que la acción y opción factible era la de mamar y tal vez recrearme en aquella hermosura que se adivinaba bajo la toalla.

Respondió bien a la iniciativa y se dejó hacer durante un rato, y mientras jugueteaba con mis sugerentes y muchas veces admirados pezones.
Para mi sorpresa, al cabo aprovechó una de mis incorporaciones para estirar las piernas para darme la vuelta e hacerme inclinar hacia adelante, y agachándose él, se puso a comerme el culo, cosa que casí siempre acepto de buen grado.

No siempre el hecho de lamer el culo, o que en definitiva de hagan una buena comida, es por el hecho gratuito de darte placer, sino simplemente responde al acertado interés de querer lubricarte el culo para posteriormente follarte, que como se demostró en esta ocasión, así fue.

Fue una penetración lenta, pero sin pausa, y el ritmo que le imprimió también resultó el adecuado para que en un tiempo breve, apenas unos minutos, me deshiciera en una espectacular corrida, que no sé si salpicó a alguien, mucho me temo que sí, porque aquel rincón del cuarto oscuro, lejos de albergar unos pocos visitantes, se estaba poniendo a tope, a tal punto que cuando intenté salir, no pude. Aquello se había convertido en una gran masa de voluptuosas carnes sin apenas espacios entre ellas
Sólo pude hacerlo escurriéndome dificultosamente entre los cuerpos sudorosos, y casi saliendo a presión.
Nunca lo había visto así.

Marché sobre las 19.30, y seguía habiendo más gente de lo que es habitual cuando suelo llegar sobre las 18.00.

Una tarde de viernes bien aprovechada :-)


21 de junio de 2013

Llegó el verano




Y con él, unos días de vacaciones.

El año pasado por estas fechas andaba yo muy atareado buscando información por internet o guías impresas de locales de ambiente del lugar escogido para pasar unos días de asueto, a la vez que intentaba contactar con lugareños, vía perfiles o anuncios, con el mismo objetivo o posibles encuentros.
Llegué al punto de agobiarme cuando la información, relativamente abundante, era confusa y contradictoria, y los contactos eran escasos y con resultados dispares, aunque esto último ya me lo esperaba y no me preocupaba en absoluto. Ver Posst: Perfilando y Bears Bar, Lovers, H2O,... .

Este año, sin embargo, me lo estoy tomando con mucha calma.
He decidido volver, y aunque de hecho hace ya semanas que tengo reservado el viaje y la estancia, a nivel de organizarme los días allí apenas he comenzado a ponerme esta semana.
Evidentemente ahora ya me conozco el terreno, y se lo que hay, aunque es más que probable que haya cerrado algún local, y por el contrario, haya abierto alguno nuevo.

Así, con total seguridad, no intentaré volver a la Sauna Splash, porque en su día la encontré cerrada, y me llegó un comentario hace unos meses que parecía que así lo estaba. Además no es céntrica y sería una pérdida de tiempo.

Y tampoco el Eagle Bar y el The Look serán objeto de mis visitas. El primero me decepcionó y no acabo de   gustarme, y el segundo porque en las dos ocasiones que fui, en ambas estaba prácticamente vacío, y encima era donde más caro costaba la cerveza. Salvo, si al pasar inevitablemente por enfrente está el local a petar, entraría.

Al que todavía no sé si iré o no iré es la Sauna H2O, pues si bien, aunque poco algo hice, tampoco fue nada especial e inolvidable. Para pasar un rato, aún. Además, el año pasado tenía un horario muy limitado, pues cerraba a las 19.00 h.

A los locales ya conocidos que seguro caerá, por lo menos, una visita serán son: Peppermint, que a pesar de dar poco juego, estuve muy a gusto, y al Lovers, que si bien me aburrí bastante la mayoría de veces que fuí, el primer día estuvo muy interesante. Posts: La primera noche (En el Lovers) 1ª y 2ª parte.

Mención aparte, y a años luz de los otros, está el Bears Bar, al que fijo, iré cada noche, aunque sea un rato, o hasta que cierre el bar.

Paseando por allí, y si nadie me sugiere o recomienda algún otro local, tal vez entre en alguno de los que ni siquiera asomé el hocico el pasado año, ya fuera porque no se veía ya aparentemente interesante o porque sabía de antemano, por la información que disponía, que no sería de mi interés.

Y capitulo aparte son tres locales que no conozco, pero que seguro también iré a visitar en algún momento, y aunque sea una sola vez. Esto son: NewCopper Bar, si es que realmente está abierto, porque el año pasado cerró un par de meses antes de ir yo, y hace poco ví publicado que volvían a abrir el 14 de marzo, pero a fecha de hoy, la web ha desaparecido y no he visto comentarios en ningún sentido; el Incognito, del cual ya sabía la existencia el pasado año, pero no me apeteció ir. Sé que es frecuentado por gente mayor y pocos extranjeros, pero si están más o menos de buen ver, son activos, participativos y tienen ganas de morbo, pues perfecto, a la espera de saber si el local tiene zonas interesantes donde explayarse.
Y el tercer lugar lo descubrí hace unos pocos días, el cual no es estrictamente gay; SexCinemaBenidorm El Sofá, extraño nombre, pero pinta bien si lo que publicitan es cierto. Sí no lo es, o en el momento que vaya no encuentro nadie con quien interactuar, no vuelvo. Lo bueno que tiene también es el horario, de mediodia a 21.00 h.

Y en cuanto a contactos o anuncios, hasta ahora poca cosa he hecho en comparación al año pasado, visto el interés puesto en su día y los nulos resultados.
Sólo he publicado un anuncio en la página del SexCinema El Sofá, y en uno sólo de mis perfiles he puesto que iba a Benidorm. Puntualmente, en los otros, o en el facebook simplemente lo voy indicando cuando entró, aunque no siempre, en el apartado de estado (Como estás, que estás pensando/haciendo, y variables)

En fín, ya os contaré con detalle.
Se aceptan ideas, sugerencias y valoraré propuestas morbosas y deshonestas.

14 de junio de 2013

En la Sauna Galilea ( Días después ).




No resulta nada habitual que vaya a la sauna dos días seguidos, y mucho menos, que sea la misma.
De hecho, no recuerdo haberlo hecho nunca. Aunque sí alguna vez en días alternos.
Así que podríamos considerar que esta vez fue la primera.

La principal motivación era que nunca había coincidido el día del cliente con mi visita a la sauna Galilea, y tenía curiosidad de ver si realmente había más gente que esos cinco visitantes o seis, obviamente cada vez distintos, que me encontraba cada vez que había ido en las últimas ocaciones.

También, y todo hay que decirlo, habían reducido los precios, haciéndolos más asequibles.

Así que al día siguiente volví, y fue grata la sorpresa de encontrarme entre 20 y 25 tíos disfrutando de las instalaciones.
Y hasta ahí llegó la buenaventura.
No es que pasara nada malo, sino que pasó poco, o más bien, muy poco.

Entré varias veces en la sauna de vapor. Cada vez solía estar bien concurrida, cosa de 8 o 10 personas, al menos, con lo que la posibilidad de roces aumentaba, como así fue, pero de menos intensidad que en otras ocasiones.
Y una cosa curiosa que ocurría era que, cada vez que entraba para perderme entre los vapores, acaba comiéndosela siempre al mismo. Estuviera donde estuviese.
Pero ahí se quedaba el asunto. Una vez me pillaba, se dejaba hacer, sin apenas interactuar. Y las otras anónimas sombras andaban a lo suyo, si es que hacían algo.

Fuera, en la zona del pasillo con cabinas, un tío ligeramente mayor que yo, aunque solo fuera en aparencia, y más o menos de buen ver, se situó en el quicio de una de la puertas, invitándome a entrar en la cabina.
Siempre soy muy reticente a meterme en cabinas si previamente no ha habido roces y feeling, y muchas veces, ni aún así quiero pues, como ya he mencionado en otras ocasiones, se priva a terceros que puedan intervenir o simplemente mirar, cosa que en ambos casos, para mí aumenta exponencialmente el morbo.

Pero entré, siendo acompañado por su mano puesta en mi cabeza, que mejor podría haberme dado un par de cachetitos en el culete para hacerme entrar, pero bueno...
- Quieres de esto?,- dice, mientras me enseña un botellita de poppers.
Curiosa manera de llamarlo, "esto", como si no supiera el nombre, o tal vez le diera corte decirlo.
- Toma, yo no sé abrirlo-, continuó. Me quedé muy extrañado, pues aunque tenga por motivos de seguridad una forma peculiar de abrirlo, no resulta ni difícil ni complicado.
Lo abrí, enseñándole como se hacía.
- Ves, aprietas hacia abajo el tapón, y es cuando entonces lo puedes girar para que se desenrosque,- le dije.
Tomé, y se lo devolví. El no quiso esnifar.

Me agaché y comencé a comerle el buen rabo que tenía, durante un buen rato. Mientras, con las manos, acariciaba su pecho, mientras el se dejaba hacer.
Como mucho, me tocaba la cabeza. Algo es algo, más que el de la sauna de vapor, por lo menos.
Cuando me incorporé por aquello de estirar un poco las entumecidas piernas, me preguntó por mi edad.
Tal como bien supuse, era un pelín mayor que yo.
- Qué curioso, hoy todos tienen la misma edad !, - soltó, tan pancho.
- Todos ?, contesté incrédulo de mí,- Y quienes son todos?, le pregunté porque no me lo creía.
- Bueno, sólo los dos con los que he estado antes, y les he preguntado. Bueno, y tampoco la misma edad, sino que somos de la misma década.
Supongo que me vería la cara de pasmado que se me había quedado porque volvió al tema del poppers y como abrir la botellita.
Y si  bien se lo volví a explicar y abrirle la misma unas cuantas veces, fué incapaz de conseguirlo.

Y se fué.

Ahora comprendéis cuando decía que muy poco había ocurrido.

...

Una semana más tarde volví, aprovechando también el día del cliente.
No había tanta gente esta vez, entre 15 y 20 tíos.
Y si la vez anterior pasaron pocas cosas, en esta menos.

Una eterna espera en la sauna de vapor para ducharme, porque habían dos tíos jadeando y follando como locos en las mismas, cosa que me parece estupenda, menos para el que tiene que esperar, jejeje...
A ver, si por la ducha fuera, hay otras repartidas por los diferentes pisos, pero no me apetecía tener que entrar y salir, sino quedarme entre los vapores, y alternarlo con duchas.

Y aún doy las gracias, porque al final las pude utilizar, porque con el jacuzzi me pasó tres cuartos de lo mismo, aunque esta vez los ocupantes no follaban, ni hacían cochinadas, sino que se habían montado la tertulia de las cinco entre las burbujas del jacuzzi.
Sólo les faltaba el té y las galletitas.

Y cansado de esperar a que se fueran o me hicieran sitio yéndose alguno, el que finalmente se fue fui yo.

Este tercer día no daba para un post, así que lo he incluido en este.


11 de junio de 2013

En la Sauna Galilea ( Un año más tarde ).




Toc, toc, toc...
Estaba ya claro que alguien pretendía llamar mi atención.
La primera vez que lo oí, no le presté la mayor importancia. La segunda miré de donde venía, sin ver a nadie.
Y esta, la tercera vez, recorrí con la vista toda la estancia hasta que me pareció ver a Hugo saludar con la mano, en el otro extremo y lado opuesto de las mamparas de las duchas.
Y digo que me pareció ver porque fue un visto y no visto, y porque de hecho a Hugo apenas lo había visto en tres ocasiones; en Cambio de planes (Febrero 2011), Flashback (Marzo 2011) y en un breve encuentro no relatado en la sauna Nova Bruc, hace unos pocos meses, en el que no llegó a pasar más que unos roces y caricias.
Por lo visto, me reconoció o al menos yo le sonaba, y decidí bautizarle en ese momento, por si tenía que volver a contar algo de él en este blog.
Hugo me pareció un buen nombre.

Acabé de cambiarme, me enfundé el paño en la cintura y la toalla al hombro, y comencé el repaso al local, por si había habido algún cambio desde la última vez que vine, y para ver como estaba de personal.

Apenas cinco personas, y a Hugo no lo ví.
Así que me dirigí al Jacuzzi, que era lo que más me apetecía en ese momento.
Estuve un buen rato sólo, disfrutando de agua caliente y del borboteo de las burbujas, hasta que vino a hacerme compañia durante 15 minutos una auténtica reinona de las que ni te dirigen la palabra, ni un saludo, ni mucho menos una mirada, ni por equivocación.

Tras media horita de estar en burburjeante remojo, me fui a la sauna de vapor, donde tuve unos roces con otro de los cinco tíos que deambulaban aquella tarde por allí-
Pero fue breve, pues aunque guapete, era excesivamente pasivo para mi gusto.
Y fue entonces cuando vi aparecer de nuevo a Hugo.

Comenzamos un juego de toqueteos, lamidas y comidas varias, pero sin mucha entrega.
Más bien contenidos, mecánicos o rutinarios si se prefiere, como si por el hecho de "conocernos" nos obligara a tener que hacer algo.
Y lo dejamos.

Hugo salió, quedándome yo un rato más, alternando el vapor con las duchas. Una delicia.
Cuando salí, me lo encontré charlando tranquilamente con el pasivote, que nos dejó al minuto, volviendo éste a la sauna de vapor, y Hugo aprovechó para decirme que el tío me seguía.
- Ya. Eso me parecía, pero no hay mucho que hacer-, le contesté. Demasiado pasivo, le recalqué.
Cosa rara en mí, pero comenzamos una breve conversación, hasta que el otro chaval salió, y se puso a charlar con nosotros.
Me sentía extraño hablando, así que, al poco me fuí de nuevo al jacuzzi.

Cinco minutos más tarde, entraba en las cálidas aguas 'El Melenas', el quinto visitante.
Me rozó con la pierna, como por lo visto se suele hacer siempre en los jacuzzis cuando alguien quiere algo de otro,  y se dió la vuelta, apoyando brazos sobre el borde del jacuzzi, la cabeza ligeramente  ladeada sobre los brazos, y el culillo bien visible, flotando y sobresaliente sobre las aguas.
Era bonito, todo hay que decirlo,  anduve toqueteándolo desde mi posición con el pie, a la par que también toqueteaba su sumergida polla y huevos.
En algún momento que me acercaba, hacía lo propio también con la mano.
Él no se movía, no tocaba nada. Se dejaba hacer.

Llevábamos un rato así, y yo, aunque me gustaba tocarle, me aburría un poco pues no correspondía con nada, cuando entró el pasivote de antes, situándose a mi izquierda y comenzando a rozarse con conmigo, tocándome e iniciando un suave y plácido pajeo.
Pasivo por pasivo, prefería este segundo, y tal vez porque dejé de prestar mucha atención al 'Melenas', o porque no le gustara perder la exclusividad de mis atenciones, acabó yéndose a los pocos minutos.

Nos quedamos solos, y nos dimos sin muchos apuros ni vergüenza el uno al otro.
Tenía una bonita polla y un culo la mar de apetitoso, y no dudé en agenciarme un poquito de ambos.
Mientras, mantenía la mitad del cuerpo por encima del agua, lo suficiente para que su verga quedara por encima del nivel del agua y pudiera mamar sin problemas, y con una  manos bien agarrada a su trasero, con los dedos de la otra inspeccionaba la oscura abertura.
No pensaba follarle, no os penséis, solo trabajarle un rato el ojete.

En un momento que deje de mamar, se reclinó hacia afuera del jacuzzi para alcanzar un sobrecito de lubricante que había dejado junto a las zapatillas.
Lo abríó, no con dificultad con sus resbalosos dedos, y se untó bien el orificio anal.
Si antes el dedo se quedaba justo en la entrada, y apenas entraba la puntita lo suficiente para realizar un suave masajeo, ahora no uno, sino dos, penetraban hasta lo más profundo que podían.

Con la mano derecha le pajeaba, y con los dedos indice y corazón de la izquierda le follé su hambriento culo hasta que acabó echando un buen chorro de leche más allá de los límites del jacuzzi.

Antes de irme de la sauna me despedí de Hugo.


8 de junio de 2013

Tempus fugit.



Hacía prácticamente un año que no acudía a la sauna Galilea.

La última vez fue a finales de marzo del año pasado,( post, Soledades ) y ahora ha sido a primeros de abril.
Releyéndo aquel post, hay un par de cosas que me hacen gracia.
Comentaba en aquella vez, que apenas eran cinco los tíos que me encontré aquella tarde en la sauna, y resulta que esta vez, un año más tarde, también eramos únicamente cinco los visitantes.
La otra cosa curiosa, pero que me cabrea profundamente, es que para entonces me quejaba que un año antes los post los escribía al cabo de cuatro o cinco días desde el momento que ocurría lo narrado, y en aquel momento, el retraso era de dos o incluso tres semanas, cosa que quería remediar.
Y hoy me encuentro que entre lo sucedido, y lo escrito y publicado llega a pasar entre dos meses y medio y tres !.

Increíble, pero cierto !!!.

Historias pendientes de contar de julio que se alargaron hasta bien entrado el otoño, varios meses de baja intensidad, mucha desidia y de repente un par de meses muy densos en aventurillas, pero sin dejar la pereza de ponerme a escribir, prácticamente me han  bloqueado.
Tras una experiencia que me haya parecido interesante, suelo escribir un borrador deprisa y corriendo para poder recordar muchos detalles y recrearlo bien cuando llegue el turno de escribirlo con tranquilidad.
Pero se me han acumulado 15 borradores, alguno incluso podría generar varias partes.
Y además, a un mes vista, os adelanto que se van generar (espero) un buen puñado de post.

Un problema a añadir es que siempre siguen hasta ahora un estricto orden cronológico, con lo cual, si me atasco en uno, no hay manera de seguir, y bien podría pues hay algunas historias que me salen más sueltas.
Como todo esto no me ocasiona más que problemas he decidido varias cosas.

1 - Eliminar algún post previsto, pues releyéndo los borradores hay tardes que se asemejan mucho, incluso  llego a mezclar y confundir detalles entre ellos. Esto realmente no es una novedad, pues de tanto en tanto, historias que he empezado a escribir, no las he llegado a publicar, sin contar las que directamente ni siquiera he comenzado.

2 - Reducir durante unas semanas mis devaneos perrunos, para no generar nuevos relatos. Ya estoy en ello desde hace unos quince días.

3 - Compactar y postergar la publicación de una historia que de momento dura cuatro tardes, o sea, mínimo cuatro posts, con visos a complicarse.

4 - Dejar de publicar las historias en orden estrictamente cronológico, salvo aquellas, obviamente, que tengan relación unas con otras.

No sé si servirá de algo, pero bueno...

Y este post que tenía que ser sobre tres tardes en la sauna Galilea, se ha convertido en lo que habéis leído, un post sin sexo, ni mamadas, ni folladas, ni morbo.

En fin...



1 de junio de 2013

Manos presas




Ambos cuartos estaban muy poco concurridos, así que opté por quedarme un rato en el pequeño, por aquello que, con la misma cantidad gente, resulta más acogedor.
Me quedé junto a la columna, equidistante de los tres tíos que se allí había; uno muy mayor, otro un poco menos y otro, tal vez de mediana edad, alto.

No tardó en acercarse el más mayor de todos que, cogiéndome la mano, se la acercó hacia su polla, supongo que con intención para que se la meneara, o cuanto menos, tocársela.
Me solté, sin brusquedades, y le hice ver con un gesto de cabeza y mano que no me apetecía.
No insistió, afortunadamente, y salió.
Y pidió turno el que le seguía en edad, pero este solo se puso a mi alcance, esperando que tomara yo la iniciativa.
Pero no me motivaba, por lo que me mostré pasivo ante su proximidad.
Unos segundos más tarde también se marchó.

El tío alto observaba discretamente la escena desde enfrente, junto al tabique.
Mientras tanto había entrado más gente, pero no acababa de mostrar mucho interés por quien se me acercaba.
Algún toqueteo no correspondido, y si lo era, con apenas entusiasmo. No sabría decir el porque, tal vez porque eran entradas muy pasivas, y al ver que no interrelacionaba, no persistían en el intento.
Resultaba curioso que ninguno adoptara el rol del insistente y pesado de turno, cosa muy de agradecer.

En un momento que quedé sólo, el grandullón se me acercó.
Me sacaba una cabeza de alto.
Objetivamente no es mucho, pero siempre me achico más de lo que es cotidiano en mí cuando esto ocurre.
No obstante, como muestra de receptividad, con una mano le acaricié el pecho por encima de la camisa, y con la otra, osadamente, la entrepierna.
Su reacción fue suave, pero decidida. Me cogió ambas muñecas, y poniéndomelas a la espalda, me dió la vuelta encarándome hacia la pared, y apoyando su cuerpo contra el mío comenzó a mordisquear el cuello; a respirar sobre él, y mientras me mantenía las muñecas sujetas con una mano, con la otra apretaba uno de mis pezones.
Al poco, decidió liberarme un poco de la presión a la que me mantenía, con mi cara ladeada tocando la pared, de espaldas a él, su aliento sobre mi cuello y rodeado de su cuerpo.
Sin soltarme, me dió la vuelta y me posicionó de cara al centro, él apoyado sobre la columna y yo totalmente expuesto en la zona más luminosa del pequeño cuarto.
Tenía la camisa totalmente abierta, y los pantalones que tenía medio bajados, acabaron a la altura de los tobillos.
Tal cual, parecía un trozo de carne inmovilizado, en exposición al alcance de cualquiera que quisiera palpar la mercancía, como ofrenda a manos lujuriosas y lascivas lenguas que quisieran probar de mis expuestas vergüenzas.
Y algunas manos de varios tíos me toquetearon, pellizcaron, pajearon y sobaron. Y alguna osada boca se atrevió a mamar mi polla y lamerme las tetillas.

Pero eras acciones breves.
Muchas veces, y resulta paradójico, cuanto más fácil y clara es la intencionalidad de una acción, posición o situación, más tímida, cortada o acomplejada se comporta la gente.
Yo, entrecerraba los ojos y me concentraba en el sentir de los diferentes y ocasionales tactos.

Con mis manos a la espalda, tenía a mi alcance su paquete, pero cada vez que intentaba palparse, se retiraba un poco hacia atrás.
No se dejaba tocar.

Cuando se cansó de tenerme así, me cambió de posición, de espaldas a la columna, y agarrándome esta vez las muñecas con su mano izquierda, por encima de mi cabeza, mientras que con la otra me agarraba en cuello y con el pulgar bajo la barbilla, manteniendo mi cabeza inmóvil y alzada, mirándome fijamente.

El bien podía.
Al contrario que yo, puesi antes no le había llegado a ver la cara, ahora la tenía a contraluz, y apenas si se le iluminaba un lado.
Qué edad tendría? Unos cuarenta?,-pensaba.
Como te llamas?,- me preguntó de repente, con una varonil y seductora voz de baritono.
Y durante un buen rato, estuvo susurrando mi nombre al oído, y lo cabrón que yo era, .

Sin previo aviso, se fue, dejándome libre, descamisado y con los pantalones en el suelo.

Pero no marchó muy lejos, pues tras adecentarme un poco, al salir del cuarto oscuro y dirigirme al otro, vi de reojo que me seguía.

Una vez allí, se me puso delante, apenas a un palmo de distancia mirándome fijamente a los ojos y con una pervesa media sonrisa que se dibuja en sus labios.
Visto que antes no se dejaba meter mano, comencé a desabrochar los botones de su camisa, a ver si al menos, podría llevarme algo a la boca.
Se mostró receptivo y dejó que mi lengua lamiera y besara sus duros pezones, mientras con mis manos, de momento libres, acariciaba su varonil y bien formado torso.
A pesar de temblar de placer y soltar tímidos gemidos, parecía que no quería perder el control.
Volvió a agarrar de la muñecas y sujetarlas por mi espalda con sólo una de sus fuertes manos, en posición de ofrenda a los despistados, ocasionales y escasamente participativos paseantes que se acercaban por allí.
Esta vez no tenía todo en exhibición, pues aunque los pantalones los tenía a la altura de las rodillas; polla y huevos estaban todavía a buen recaudo.
Iba alternando la posición, con la de los brazos cogidos en alto, y de cara a mi, y yo apoyado en la pared.
Con su manaza libre me apretaba polla y huevos, o bien me subía el calzoncillo por detrás, ciñiéndome bien el paquete y metiéndoseme en la raja del culo.

Me susurraba al oido, con su voz, grave y seductora.
- cabrón, cabrón... te gusta?.
- Te gusta ser dominado, esclavito?.

Seguía sin dejarse tocar sus partes en los escasos momentos que me liberaba.
Comenzó a lamer y morderme los pezones, y de tanto en tanto, paseaba su cálida y húmeda lengua por mi sobaco.
Aprisionado entre la pared y su poderoso cuerpo, e inmovilizado de manos, sólo tenía la lengua libre para darle placer, y sus pezones los tenía a la altura de mi boca.
Pasó mucho rato, entre sus penetrantes y fijas miradas, sus apretones de huevos y polla, mordiscos y lamidas, y mis quejidos de placer, y alguno de dolor.

- Esclavito, esclavito que se queja,- me susurraba, con una maliciosa, pero encantadora e hipnótica media sonrisa.

Y posiblemente hubiera seguido mucho rato así.

- Va siendo hora de marchar, me deja?, le pregunté educada y sumisamente.
Y me dejó.

Salí del cine más tarde que nunca, sin haber mamado, follado, ni disfrutado de ninguna polla en modo alguno, sin embargo, plenamente satisfecho.