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18 de agosto de 2019

Cumpliendo fantasías en el sling ( 2ª parte )






Y de repente, sin haber oído nadie entrar, sentí los labios de una cálida boca chupar mi pezón derecho, mientras que a la par, comenzaba a masajear el otro pezón huérfano, recreándose así durante varios minutos.

Me resultó inconfundible. Era Luís.
Bueno, eso creía.

No dijo nada.
Yo tampoco, excepto un pequeño gemido de placer que se me escapó.

Allí, indefenso sin poder ver nada, podía ser cualquiera.

El ruido que hizo cuando cerró la puerta me sorprendió.
Eso no era propio de él, pues normalmente nunca rechaza la posibilidad que participe un tercero.
Cerrándola, lo impedía.
¿O tal vez ha entrado un tercero y ha sido este quien la ha cerrado?

Pero no oí más voces, ni más manos que me estimularan, ni bocas que me humedecieran más mis partes calientes.
Estábamos solos.

El supuesto Luís a ratos estimulaba mi polla.
Se acercaba a ella y la mamaba un ratillo, para luego volver al habitual pezoneo.
Me tenía al punto de ebullición, cuando se me acercó por el otro lado del sling, para después de mamarme también el otro pezón, preguntarme.

-¿Y ahora que quieres?.
- Lo que tú desees - respondí - tu mismo, sírvete.
Su voz era muy similar a la de Luís.
Tenía que ser él a la fuerza.
Demasiadas coincidencias para estar equivocado.

Se me puso entra las bien separadas piernas, y comenzó a lamerme con verdadera pasión el culo, los huevos y las ingles.
Se detuvo un momento que, por el leve ruido de rasgado que oí, supone que se estaba preparando para follar.
Se enfundó el condón, y tras ponerme abundante lubricante del dispensador, me la clavó.

- Sácala, sácala!- me apresuré en decirle cuando me dolió.
- Pero vuélvela a meter despacio - le dije - no fuera a pensar que no quería que me follara!.
Así lo hizo, y todo rastro de dolor desapareció.

Y comenzó entonces a pegarme un polvazo de aquí te espero.
En silencio.

Me hubiera gustado oír guarradas o cosas cachondas de su parte, pues me suelo excitar más con lo que oigo que con lo que veo, pero eso no era propio de Luís, si es que realmente era él.
Este hecho también me lo reconfirmaba, así como el tamaño de su polla que tan bien conocía.

Llegado al punto de no retorno, le avisé que me iba a correr.
- Córrete - me dijo, sin saber que aquello ya era inevitable.
Aceleró la follada de mi culo y la paja con la que trabajaba mi polla.
Apretó, manteniendo bien presionado mi cipote, y cuando aflojó, la leche reprimida salió despedida hasta más allá de mi cabeza.
Al menos el primer chorro, pues los restantes cayeron esparcidos por todo mi pecho y abdomen.

- Me encanta cuando sale disparado ! - dijo.

Poco a poco, y fue todo un detalle de agradecer, fue sacando su polla de mi ojete.
Si no, luego la sensación de vacío es brutal.

Me dio papel y me ayudó a limpiarme.
-¿Quieres que te ayude a bajar?- preguntó.
- No, gracias. No hace falta. Descansaré unos minutos- le dije.
-Vale!.

Fue cuando oí que abría la puerta y se marchaba, que me quité el paño que a modo de venda cubría mis ojos, y poco a poco me incorporé.

Me fui a la duchas a refrescarme un poco, mientras destensaba los músculos de la forzada posición a la que te obliga el estar sobre un sling.

A pesar del rato que llevaba en la sauna, cierto que la mayor parte del tiempo sobre el columpio de cuero, aún no me había comido ninguna polla, y pese estar bien servido y satisfecho de culo, tenía esa pequeña ansia de acabar la comilona con un buen postre, puro y café.
Para rematar la tarde.

Dí una putivuelta por el local, y vi como un pequeño festín se desarrollaba sobre el banco de obra del minicine.

El inglés habitual de la sauna y dos tíos más, uno de ellos de pie sobre el banco, estaban liados.
Y otros tres tíos se los miraban en la distancia.
Me acerqué a ellos en espera de algún pequeño gesto por parte de alguno de los participante a que me uniera al festín, y cuando sucedió, me serví de aquella hermosa, sabrosa y rica polla que a la altura de mi boca se ofrecía por parte del tío sobre el asiento, hasta que le hice correr con la mamada.

Fue cuando decidí dar por concluida la tarde.
No sin antes pasar de nuevo por el cuarto del masajista por ver si ya estaba libre.

La puerta seguía cerrada a cal y canto.
Igual no había venido y tal vez, suerte que hubiera sido así, pues pude cumplir mi fantasía de ser follado sobre un sling con los ojos vendados y sin conocimiento del sujeto follador.

Que estuve casi seguro al noventa y nueve por ciento que era Luís, y eso no se ajustaba a la fantasía.
Pues sí. Pero había un 1% de incertidumbre.
Que faltó un maestro de ceremonia. Pues también. Tal vez encuentre un voluntario para otra ocasión.
Que faltaron más folladores!. Pero eso no podía controlarlo.

Pero, al menos, se acercó mucho a la fantasía perfecta.

( Junio 2018 )








6 de agosto de 2019

Cumpliendo fantasías sobre el sling ( 1ª parte )






¿Y si me atrevo a llevar a cabo mi fantasía?.
Sería, por lo menos y en cierta manera, un intento de aprovechar el tiempo, ya que el objetivo principal de haber acudido aquella tarde de principios de junio a la sauna, se había frustado.
Al menos, hasta ese momento.

La experiencia en el erotixxx con el dispensario de pollas continuo, la experiencia medio narrada en el post "Vaya mierda de post que me ha salido", que aunque la publicación fuera mediocre, no lo fue tanto lo que se intuye en la narración, y el polvazo del andino, ocurrieron todas en apenas 10 días.

Por lo que creo que se entiende que estaba más que satisfecho y bien servido, y lo que realmente me apetecía aquella tarde era relajarme con un buen masaje en la sauna Bruc. Ese era mi objetivo.

Pero iba pasando rato y rato, y la habitación del masajista estaba cerrada.
Suponía que por algún largo servicio en ejecución en su interior.

Durante una de las idas y venidas, me había encontrado a Luis, el del post "Los polvos de Luis", en la sauna de vapor, y como era de esperar, sucedió lo que tenía que suceder en esas condiciones.
Toqueteo, pezoneo y poco más, pues tampoco nadie más intervino.
De ahí que no pasara mucho más.

Y en esas fue como pensé en realizar una de mis fantasías.
¿Y porque no?.

Me dirigí, pues, a la cabina del sling, dispuse los condones y el lubricante sobre el taburete, si bien no hacia mucha falta esto último ya que había suficiente con el dispensador que había en el cuartito.
Cosa que, por cierto, a fecha de hoy ya disponen todas las cabinas.
Coloqué la tarima bajo el columpio, para facilitar la altura adecuada a quien quisiera hacer uso de mí.

Las zapatillas sobre la colchoneta, la toalla en el cuero del sling y yo sobre ella, y ahora sí, el detalle que marcaba la diferencia, el paño que se utiliza normalmente para tapar las partes nobles, convenientemente doblado puesto a modo de venda, atada por detrás y tapándome los ojos.
Y la puerta abierta, claro.

Me sentía como un trozo de carne expuesta en un aparador, dispuesto a ser usado por cualquiera que se le antojara, a su capricho y voluntad. Vulnerable e indefenso.

La fantasía (*) no era completa, pero era la situación era la que más se ajustaba la ella.
Faltaba un director de ceremonia. Un Amo o amigo de confianza que controlara según sus propias decisiones, quien pudiera usarme o no.

Uno podría llegar a pensar que, disponerse patiabierto y receptivo sobre un sling es sinónimo de éxito seguro y follamientos continuos.
Pues nada más lejos de la realidad.
La mitad de las veces no consigues nada, y del  50% restante, de esos días que sí alguien se interesa por uno e intervine, el 70/80 % del tiempo, por decir una cifra aproximada, es en exposición, ratos de espera, expectación, ansia o aburrimiento.
A veces vale la pena. Otras no, pero al menos descansas de las putivueltas.

Pero, el hecho de no haber contacto visual directo ¿Animaría a los tímidos, temerosos e indecisos a actuar?.

Apenas unos segundos de haberme acomodado, oí como entraba uno.
-¡Zas!- sentí sobre mi expuestas nalgas.
Sin hacer comentario alguno, un tipo me dió un cachetín en el culete. Y así tal cual se marchó.

Noté como entraba otro tío, sin hacer ruido alguno.
Pero no hizo nada, excepto supongo que mirar.
Lo percibí por el dulce olor que desprendía su piel.
La falta de visión estimula los otros sentidos. Eso era bien cierto.

Los efluvios pronto desaparecieron.

Al poco, un tipo entró solo para tocarme con la punta del dedo, a saber cual, la planta del pie izquierdo, el que estaba más cerca de la puerta. Tres toques.
-¡Que cosas más raras hace la gente!, pensé.

Más tarde entró otro tío, que por el tono de voz debía ser bastante mayor.
-¿Que fas?,¿Jugant a la gallineta cega?, preguntó.
Sí... Bé, esperant algú que me la clavi, -le contesté, descarada pero educadamente.

Aunque esto parezca mucha actividad, no lo fue en absoluto.
No pasó todo en lo que se tarda en leer estos cuatro parrafitos.

Y de repente, sin haber oído nadie entrar, sentí los labios de una cálida boca chupar mi pezón derecho, mientras que a la par, comenzaba a masajear el otro pezón huérfano, recreándose así durante varios minutos.

¿La suerte estaba cambiando ?
¿Era este el comienzo de algo más caliente?

No tardaría en averiguarlo.

(Continuará)

Nota (*): La fantasía la publiqué en tres capitulos muy al principio de este blog, titulados "La cabalgata de las Walkirias. Después de la segunda parte de "Cumpliendo fantasías sobre el sling", volveré a publicarla en un sólo post.





28 de julio de 2019

El polvazo del andino





¡ Pedazo de follada que me estaba dando el cabrón !.
Arremetía con fuerza y decisión en cada una de las embestidas, aunque no siempre con precisión. Cuando se le salía significaba, por fortuna, unos segundos de descanso para mí ajetreado culo.

Poco antes, después de palparme la polla, ya había decidido por sí solo que yo le tenía que follar, pues se había sacado el preservativo y andaba tras de mi polla pajeándola para luego enfundarla, pero al ver que, un tanto disimuladamente yo le iba esquivando, preguntó:

-¿Quieres correrte ya?
-No, le contesté, si apenas acabo de llegar.
-¿Que quieres hacer entonces?
- Que me folles -le contesté directamente.
- Ah!-exclamó un tanto sorprendido.
Hubo un silencio y un súbito distanciamiento, pero simplemente se estaba colocando el condón.

Y le salió entonces la vena dominante, a aquel macho andino.

Una vez puesto, me hizo inclinar sobre la gran cama de la big sex room, y lanzar literalmente su polla contra mi ojete, hasta que en el momento que acertó en el centro de la diana, esta llegó de golpe hasta el fondo.

Así fueron las primeras embestidas.
Las siguientes, rápidas, enérgicas y de ritmo cambiando me hicieron ver el cielo y tocar las estrellas.

-Te gusta maricón- dijo un par de veces susurrando.
- Joder, que culo tienes ! - dijo más veces, mientras soltaba algún cachete en mis nalgas.

Yo era un gemido continuo, cuyo sonido se mezclaba con el de otros tres o cuatro tíos que también retozaban en medio de la cama.
Era otra cosa llamativa de aquel momento, pues no suele ser lo más habitual.
Que uno o dos estén tumbados o sentados y hagan algo con un tercero, juntos o por separado, sí... pero tres o cuatro  tumbados, en constante acción entre ellos, y reclamando atenciones de los que alrededor nos acercábamos, no suele ser nada frecuente.
Al menos en las horas que frecuento la sauna Bruc.

Y así, allí estábamos, aquel grupito en medio de la sala sobre la cama en plena orgía, y nosotros, a un lado de ella, cabalgando como salvajes.

El tío me estaba reventando el culo, literalmente, pero por mis cojones, me había decidido a aguantar más que él.

- Toma mi leche, toma mi leche ! soltó entre gemidos mientras se corría, ya por fin, cuando estaba yo a punto de claudicar.

Por el gran agujero que me dejó pensaba que se me iban a caer por él todos los pensamientos. de lujuria que aún me quedaban.

Después de una notoria follada, ya sea por la contundencia de la misma o por el tamaño del cipote, siempre se queda uno con un gran vacío, que al menos a mi,  me produce una gran sensación de ansiedad por querer tapar de nuevo el agujero.

Pero después, no ocurrió nada que me aliviara ese desasosiego.

Todo volvió a una cotidiana normalidad.
El polvazo había ocurrido apenas unos diez minutos después de haber entrado en la sauna, había durado unos quince minutos, o tal vez, veinte, y apenas ya me quedaba otros veinte minutos para continuar disfrutando.

Sí, asi era.
Aquella tarde no disponía más tiempo.
De hecho, la primera opción, vista la escasa disponibilidad había sido ir a tomarme un café con leche y una pasta a un bar.
Pero la posibilidad de un poco de sexo furtivo, por poco que fuera, acabo pesando más.

Finalmente, y tras el polvazo del Andino, aún llegué a enrollarme con un tipo que me estuvo observando durante un ratillo y que, al final, se decidió abordarme.
Estaba de buen ver, maduro sobre los 45/50 años no más, con buena polla a la que le faltó en todo momento la dureza suficiente para llevármela de relleno al oscuro pozo del deseo.
Hipotéticamente, pues el 'muchacho' tampoco  hizo ademán alguno de querer follarme.
Se contentaba con que le hiciera una larga, tranquila y morbosa mamada en el espacio claroscuro junto al minicine.
Un tipo mayor se nos unió, y si bien no le hice yo ningún caso, acabó regándome la pierna con su abundante y cálida leche.

Sin duda, gracias principalmente al andino, la breve escapada mereció la pena.

(Mayo 2018)






22 de julio de 2019

Vaya mierda de post que me ha salido !





Poca gente. Se me hace extraño.
Tres orientales. Se me hace más extraño todavía.
Uno muy joven, mono, de culo pequeño y prieto que en la big sex room se deja, no solamente tocar. Aprovecho... y me lleva al cuarto del sling.
Pero lo dejo por imposible. Aún con lubricante tiene el culo muy cerrado, y si bien entra, creo que con esos esfinteres me va a destrozar la polla. (El tío era una delicia pero no ocurrió nada más)

Vejete con otro, en el cuarto oscuro. Salgo ya bien servido. ( No recuerdo que pasó )
Ya en tiempo de descuento, tiempo en que ya debería ir hacia las taquillas para cambiarme e irme, me meto en el cuarto del sling, donde hay varios tíos tocando a uno tumbado.
Me lío con el último que acaba de entrar.
Majete, muy pasivo.Se deja hacer
Lo deja pero parece, intuyo, que quiere que lo siga. Me equivoco, pero me vuelve a buscar
Vamos al cuarto oscuro. Al lado con puerta abierta le mamo. Uno se pone a mirar, y intenta toqueteos.

Nos vamos a una cabina de la sala egipcia.
Se tumba. Mamo
Se acomoda. Sigo mamando.
Se acomoda más.
Y yo dale.

Cambia de postura. Se vuelve tierno
Entra uno, lame pies toca y se va.
Aprieta, abraza.

Entra otro. Nos toquetea
Se me pone encima. Simula follarme.
Yo no quiero símil. Intento que no lo sea.

Intento tanto que se corre y se va.
Me quedo solo, pajeándome super a gusto, pero entra uno.
No me gusta.
Me voy.

En el cuarto del sling. Tres tíos.
Uno sobre el columpio. Otro de pie otro mamando, Otro mirando.
Jugueteos.
Me voy.

Vuelvo
Mamo al del sling y me corro.
Uno, justo entra para recogerme parte de la corrida que se restrega sobre su polla.
Que cochino !.
Cuando me voy, ayudo al del sling a incorporarse.

Mientras me ducho, no puedo evitar recordar.

Recordar.
Ahí está la clave!.
De todo este borrador de post, pues así se ha quedado, sólo recuerdo la imagen del oriental joven de culo estrecho, de cuando estuvimos en el big sex room y en el cuarto del sling.
Del resto, de nada más.
Por eso no he podido recuperar lo ocurrido. Tuvo que ser interesante, si recordara más detalles, pero es lo que tiene apuntar cuatro datos y pretender escribir un año más tarde.
Podría recurrir a la imaginación e inventar, pero nunca ha sido el recurso de los posts de este blog.

En fin, que me ha quedado una "caca".
Y podría haberlo borrado como otros post que se quedaron a medias.
Pero he preferido dejarlo como testimonio.

(Sobre una experiencia casi olvidada en la sauna Bruc de Barcelona - Mayo 2018).






18 de julio de 2019

El dispensador de pollas





- ¿Y esa marca roja que tienes sobre la nariz?
  Nada importante. Un pequeño recuerdo de las 5 pollas que me comí ayer.
-¡¡¡ ¿Que? !!!
- Pues eso, que ayer me comí cinco pollas. NO! perdón, fueron seis. Cinco en glory hole, y una en el    pasillo. Y la marca es causa de los continuos golpecitos que me daba con el borde del agujero         mientras mamaba.
- ¿Te estas quedando conmigo, no?
- No, que va.
- Es cierto que hace mucho tiempo que no tenia semejante festín, que cuando me ponía me zampaba      una o dos pollas en toda la tarde. Pero mira, ayer ocurrió. Hubo la posibilidad y la aproveché.
- A ver, que otras veces también hay oportunidades, pero por lo que sea, las rechazas.
-Cuenta, cuenta. Ahora no me dejes así.
-¿Que quieres que te cuente?. Todas las mamadas son muy parecidas.
- Tú lo que quieres calentarte y hacerte un pajote, eh?. No me mientas.


- No... bueno, tal vez, jajaja... pero ahora mismo no.
  Si un caso más tarde, dependiendo de lo que me cuentes.
- No sé... Cuéntame como eran los cipotes, si estuviste mucho rato con cada uno de ellos, cual te gustó más, si se corrieron en tu boca...
 - A ver, las preguntas una a una.
 - vale !.
- Primero cuéntame como fue la comida de polla del pasillo, que supongo que por la situacion, sería la mamada más diferente, ¿no?.
-Pues si, en eso tienes razón. Tanto por la situación, como por la polla en sí.
Te cuento.

- Fue al poco de entrar en el sexshop, y justo comenzaba a acostumbrarme a la luz del local.
El tío, joven, guapetón y varonil estaba recostado sobre la pared en el pasillo que va del cuarto del sling al espejo, frente a una de las cabinas, magreándose visiblemente y sin disimulo el paquete por encima de sus tejanos.
Cuando se dio cuenta de mi presencia, no cambió de actitud y siguió a la vez que me iba mirando.
Parecía establecerse una conexión, así que me aproximé, le metí mano y se dejó.
Le desabroché el pantalón y accedí mejor a su polla.
Le subí la camiseta para poder tocar y lamer sus pezones, y al aire quedó un precioso pecho peludo y bien formado.
Mientras, se bajó un poco los pantalones para poder sacársela mejor y comenzar a mamar.
Contemplé su polla, de grueso normal y perfecto para mamar, pero un pelín corta.
Sin embargo, la polla tenía sorpresa.
Lucía un bonito un principe Alberto, que en cierta manera compensaba.

Me arrodillé y puse a la labor, y mientras mamaba, brazos en alto masajeaba sus pezones.
Pero el tío era muy pasivo.
Apenas movía un músculo.
Solo recostó la cabeza levemente hacia atrás y a emitir suaves gemidos de placer.

Cuando empezó a sobreexcitarse, sí puso sus manos sobre mi cabeza, a la par que comenzaba con un  ligero vaivén de caderas, hacia adelante y hacia atrás simulando una follada.
Y fue cuando al poco le dejé !.

- ¿Y eso? , justo cuando se ponía más interesante.
- Ya !, pero temía que el principe Alberto que tenía, se me enganchara con una muela medio rota que tengo y me la arrancara de cuajo.
- Y no era plan.
-¿ Que hiciste?.
- Pues nada. Me incorporé, le dí una palmada en un costado mostrando que lo dejaba.
-¿Y el que hizo?.
- No sé. Supongo se sentiría confuso. Posiblemente se metiera en una cabina a acabar de sacar la leche y se fuera porque no lo volví a ver más en el rato que estuve allí.
- Como lo ibas a ver luego, si estuviste en el glory hole !.
- Pues también es verdad, jaja...
- Bueno, con todo, en el glory hole estuve tal vez entre media hora y tres cuartos. En tiempo, en momento de pasión se desdibuja.

- O sea, que después de la mamada te fuiste directo a uno de los glory hole.
- Casi. Tuve que voltear unos minutos para que la cabina que quería quedara libre.
-Y cuando te metiste ¿Tuviste que esperar mucho a que apareciera la primera polla?
-Pues no. Y eso me sorprendió, aunque no menos que con las restantes, que apenas tuve que esperar un par de minutos entre una y otra.

- ¡ Aquello parecía un dispensario de pollas !

- Bueno, va, ¿Y como eran?.

Pues mira: una era de categoría mini, o sea, minipicha; otra normal, estándar en todos los sentidos; otra normal en tamaño, pero lisa con glande poco diferenciado, y las otras dos, gordotas y morcillonas.

- ¿Y cual te gusto más?.
- Gustarme, ¿en que sentido? ¿Tamaño, gusto, movimiento, savoir fair?
- En el que quieras!-
- Ummm... deja que piense.

- Pues depende.
- Mira. La que tengo claro que fue la que menos me gustó fue la minipicha, y ya no tanto por su tamaño, sino por lo inquieta.
-¿Y eso?.
- Porque apenas la mamaba unos minutos, que la retiraba para asomarse el tío pidiéndome polla. Y entonces le daba de comer yo. Y así varias veces, hasta que se marchó.
-¿Y la que más?.
- Que pesado con la que más !.
- Tal vez la última, una de las morcillonas, Y tampoco por el tamaño, sino porque fue con la más rato continuo estuvo y era verdaderamente insaciable.
- ¿Rato continuo?
Sí, porque con la polla "estándar en todos lo sentidos" también estuve fuera en dos sitios. Luego te explico.
- Pues eso, la gordota última fue la que me hizo darme más con el canto del glory hole, pues la metía por el agujero o alejaba más continuamente, supongo para ver sacar mi lengua pidiendo más.
Así durante bastante rato, y fue cuando fui consciente que estaba empezando a doler la parte superior del tabique nasal.
- Mañana, marca segura - pensé - y toma, así ha sido como puedes ver.

-Y ahora sí. Con la polla que repetí, en el glory hole fue una mamada normal, sin más historia, pero luego me la volví a comer en el cuarto del sling.
-¿Como la reconociste?
-El primer indicio de reconocerla antes de verla fue por la camisa que llevaba el tío, que estaba en el cuarto, magreándose como invitación a que yo entrara-
- Entré, toqué y ya cuando la vi, estuve totalmente convencido que era la misma.
¿Y pasó algo interesante?.
-Bueno...al contrario. No llegó a pasar.
Dejé la puerta abierta, y el tío se cortó porque varios tipos se habían puesto a mirar. Entonces no quiso seguir allí con la mamada.

- Suele pasar bastante a menudo.

-Ya, pero el tío me hizo seguirle a otra cabina, donde se sentó y espatarro con los pantalones bajados.
Allí comencé de nuevo con la mamada y, al poco, me dijo de parar porque no quería correrse.
-Un poco calientapollas, ¿no?.
-Un poco sí... La excusa era que quería culo.

-Ah, quieres follar?- le pregunté.
Pues si quieres me puedes follar. ¿Tienes condón?.
Y me contestó que no tenía.
Y que... estaba esperando a otro tío, con el que había quedado, y no quería correrse ya.

- Pues nada - le dije - te dejo por si llega.
No vi que se liara al final con nadie.
Igual el esperado no vino, o me fui yo antes.
¡Quien sabe!.

-Te queda la polla lisa y una de las gordotas.
-Poca cosa que decir, entonces.

La lisa ya salió dura y lista para ser mamada cuando se la sacó del paquete, y aparte de tener el glande, como decía, poco diferenciado, la polla estaba adornada con un cockring que, supongo, le mantenía la dureza.
Tenía buen busto y fue, lo que se diría, una mamada bonita.
La gordota comenzó siendo un pingajito, pero creció rápidamente hasta tener un buen calibre, si bien más rato morcillona que dura del todo.
La joputa se corrió en mi boca, si bien apenas dos gotas.

-¿Y ya está?
- Sí, ya está.
-¿Te parece poco?.

La media hora restante que más o menos estuve aún en el sex shop, no ocurrió nada más con nadie.


(Conversación simulada de la experiencia real en el sex shop Erotixx de Barcelona - 23 Mayo 2018)




5 de julio de 2019

Torremolinos' putiweek ( 4th edition ) is coming !




The 4th edition of Torroles' putiweek  is coming in 5 days !
Fuck me more, fuck my ass, suck my cock, suck me all, more, more, more... oh yeah!
More cock, more cum ! Oh my god !...

¡ I prou !, que con tanto sonido monosilábico parece más una apología de las mismas luces navideñas de la Gran Vía con las que la Colau nos viene iluminando desde hace cuatro años, (y espera que viene cuatro más), que un reclamo para follar por un tubo para unos días de putivacaciones.

Pues sí.
Ya ha pasado otro año, y en unos días, la putisemana ya será de nuevo un hecho.

Expectativas.
No me quiero hacer ninguna. Lo que tenga que sea, será.
¿Socializaré más o menos?, ¿follaré más o menos?, o ¿me encontraré con más o menos situaciones morbosas?.
 Planeando y procediendo de manera más o menos igual, cada año de las anteriores ocasiones, ha sido diferente, y siempre lo he pasado bien.

Por las mañanas iré a la playa, para ser más concreto, a la de Benalnatura. Por la tarde, sauna, sexshop o siesta, y esta última me seduce más para coger fuerza para la noche.
Primeras horas de la noche, fijo que como cada año iré al Free eagle y al Men's. Y pasada medianoche, al Exxxtreme, Qüero o Alcatraz... Básicamente, pero realmente sin nada decidido para cada día.

Lo único claro es el miércoles día 10, poco después de llegar iré a la sauna Apolo Cabaret, que por fin a vuelto a abrir, y me apetece comenzar las vacaciones tranquilamente con una saunita. De paso ver si hay más ambientillo que la primera vez y única vez que fuí hace un par de años.
Y la visita posiblemente el jueves 11 al Alcatraz Men's Club, , que es el antiguo The Factory, que el año pasado encontré cerrado (junto con las dos saunas), para ver que ha cambiado, y lo incorporo a la ruta o se queda en visita puntual.
Ah! Y la fiesta sin camiseta del Free Eagle, que el año pasado llegué tarde, y comentan las malas lenguas que está muy bien.

Y a partir de ahí ya iré decidiendo.

No voy a hacer como el año pasado que me planteaba por mi calenturienta mente, como hipótesis quimérica duplicar los polvos del año anterior. No es lo quisiera hacer, no!, pero me preguntaba a mi mismo, si eso iba a llegar a ser posible, visto los dos años precedentes.
El primer año, si bien no los conté, rondaría los 6 polvos. El segundo fueron 12, algunos inolvidables y otros prescindibles. ¿O porque no el siguiente 24 ?, me preguntaba a mí mismo vista la evolución.
Pues me quedé corto, pues fueron 27 !!!

A ver que pasa, y en próximos post os lo cuento ;-)












30 de junio de 2019

Los polvos de Luís.




¿Y quién es Luís? Habría que preguntarse primero.
Luís fue un habitual de mis visitas al malogrado cine Arenas de Barcelona, desaparecido hace ya casi cuatro años, si no me falla la memoria.
Un tipo bajito, calvo, velludo, varonil, de edad similar a la mía, tal vez un poco más joven, con quién cuando coincidiamos, siempre me buscaba para interactuar conmigo a base de prolongados pezoneos en el gran cuarto oscuro del cine, aderezados de tanto en tanto, con mamadas por ambas partes y siempre con predisposición a que se uniera algún tercero un tanto más activo que nos diera más "caña".
Pero nunca follábamos entre nosotros, ni en simulacros, ni por equivocación.
Siempre era lo mismo, con pocas sorpresas, pero encontrarnos ya era garantía que, al menos esa tarde, que saldríamos cuanto menos, algo satisfechos.

Cuando el cine cerró, perdimos el contacto, hasta que un día casualmente nos reencontramos en la sauna Bruc, en la cual, si bien ya no con tanta asiduidad, cuando nos encontramos nos liamos de la misma manera, con pezoneo, alguna mamada y amplio interés por terceros.
Aunque ya digo desde ahora, que esto último no siempre sucede.

Aquella tarde, Luis me pilló por primera vez en la sauna de vapor, pero se limitó a un suave pezoneo, mientras un tío me comenzaba a mamar el rabo, justo después que este dejara a otro.
Estaba yo ansiando que el mamador en cuestión acabara su mamada para tomarle el relevo, cuando el tipo fue más rápido que yo y se amorró a mi pitorro.
De estar en modo espera pasé, en un segundo, a tener polla asistida por el mamador y los pezones activados por Luis.

Pero no se quedo la cosa así.

Cuando hay tres en juego, resulta relativamente fácil que se añada un cuarto y sea aceptado.
O que al entrar en el juego, este se rompa.
Así, un tío alto, joven, sobre los veintitantos años según me parecía entrever entre los vapores, peludete y con barba, que estaba junto a nosotros, alargó su brazo para tomarme y llevarme hacia él.
Ya mejor a su alcance, fue directo al culo, para palparlo y tantea el ojete.
Viendo que me dejaba, rápidamente pasó al entusiasmo y enseguida quiso ya follar.
Luis y el mamador desaparecieron.

Pero había una descompensación de alturas para una fructífera penetración en aquel lugar y circunstancias, y cuando para salvar la situación pretendí mamársela, me apartó repentinamente.
Cuando fui a meterle mano para por lo menos disfrutar manualmente de las partes nobles de mi convulso y espontáneo admirador, noté como su cipote, que por cierto no hacía honor al tamaño del muchacho, estaba todo pringado de su propia leche.
Las ansias le hicieron correrse prematuramente.

No me equivoqué cuando, tras seguirle discretamente hasta los vestuarios, sobre su juventud y pude comprobar visualmente su poca dotación.

Luis me pilló por segunda vez en el cuarto oscuro pequeño.
Nada más entrar, le ví, se me acercó por la espalda, comenzó a pezonear como era lo habitual, y aprovechando que me incliné intencionadamente sobre el camastro, me folló.
Lo de la intencionalidad no iba dirigido a él, obviamente, si no a terceros, de ahí mi gran sorpresa cuando noté que desatendía mis pezones, para dedicarse a tantearme el ojete para follar y proceder a ello.
Por un momento pensé que no era él.

La follada fue breve.
Enseguida que un tercero se acercó, dejó el camino al recién llegado.
Se quedó a un lado mirando como este, aprovechando mi dilatación, en vez de empotrarme con la polla, se dedicaba a follarme con sus dedos.

- Mira, tengo un dedo dentro, ¿te gusta? - decía.
- Si - respondía entre jadeos, más por el morbo de ser usado por dos, bueno... aunque Luis estaba de mirón, que por el placer de sentir un dedo, después de haber tenido una polla.
No había comparación.
-Mira, ahora tengo dos - continuó.
-Y ahora tres !- prosiguió entusiasmado.
-Ya, vale - confirmándole que los sentía - pero no sigas. Prefiero que me folles con la polla.
Me había cansado de los dedos y ansiaba su polla, la de Luis, que ya había marchado, o de cualquier otro.

Bien, fue un tanto aventurado decir la suya o desear la de otro, pues si bien tenía el ojete bien dilatado, no por ello acepto calibres excesivos, al menos para mí.
No soy admirador de los grandes cipotes, al menos para follar o mamar.
Para tocar y juguetear van bien. Para mamoneo o folleteo es otra historia.
Y desconocía el tamaño de su miembro.

Y no lo llegué comprobarlo, pues pareció que no estaba por la labor. Se marchó, dejándome con el culo abierto.

Al poco, con el hambre atroz que uno siente cuando tiene el culo recién vacío, me fui para la Sex Room.
Y allí me pilló Luis, de nuevo con pezoneo por la espalda, con el mismo proceder de siempre, y tras ponerme a cuatro patas sobre la cama central comenzó a follarme como un poseso, intensamente y durante un buen rato.

Un intento de un tercero de darme de mamar mientras era follado no tuvo éxito.
Demasiado movimiento de vaivén.
En aquellos minutos, me folló todo lo que se retuvo de hacerlo en años.

Ojala se convierta en un follador habitual - pensé.
Tal como había sido un calentador y pezoneador habitual durante años, que nos calentábamos y nos dejábamos hacer por terceros, esperaba que esta nueva y desconocida faceta de activo tuviera repetición.

Y meses más tarde, en otro encuentro en la sauna, hubo repetición.
Por cierto que con un doble morbo añadido.
Pero eso será relato de otro post.