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20 de julio de 2021

Sex Shop Egea ... ¿Un descubrimiento?



 

- El otro día estuve buscando el Nostromo y no lo encontré - Me comentaba un feisamigo, por wassap por la mañana, después de desearme los buenos días.

- Qué extraño - le contesté - si se ve bien al pasar por delante de la puerta. Tiene una bandera arco iris a la entrada- recordando que las últimas veces que había pasado por la zona, así era.
- Igual estaba cerrada cuando pasaste.
- No sé - me contestó - pero caminando por la misma calle encontré el Egea, te suena?.
- Sí, claro.

Ambos, Nostromo y Egea son dos sex-shops situados en la misma calle céntrica del Gaixample, a pocas manzanas de distancia uno del otro.

- ¿Sabías que también tiene zona de cruising? - me preguntó, a la vez que me lo afirmaba.
- ¡Que me dices!. No, no tenía ni idea. ¿Y entraste ?.
- Sí. No está mal. Estuve poco rato, y me fuí.

Me pareció normal que hubiera poca gente, pues era sábado por la mañana, al poco de abrir.

- ¿Y ya está?, ¿No ocurrió nada? - le pregunté, incitándole a que me contara algo más (si es que había algo más, claro), sabiendo que no era muy dado a largas explicaciones.

- Bueno... Entré, bajé las escaleras y esperé un rato sin hacer nada hasta que se me habituara a vista al cambio de iluminación. Luego ya empecé a recorrer los pasillos y a curiosear abriendo puertas. Las que se podían, porque habían algunas que no se abrían - dijo, y especificando luego - ... porque estaban ocupadas.
- De repente, de una de ellas salió un hombre mayor con peluca, tacones y tanga. Bueno, tanga no sé, no me fijé tanto pues no me era de interés - continuó explicando.

Yo pensé que podía no tener interés, pero al menos fijarse un poco más, por lo llamativo del momento, pero no le hice el comentario.

- Luego vi a una cabina entreabierta de donde salía el cuerpo de un tío cuadrado, todo tatuado que, ese sí, despertó mi curiosidad - seguía comentando por el wassap mientras le leía atentamente - me acerqué y él, que estaba sobándose la polla, me la ofreció, y yo, allí fuera de la cabina se la meneé bien sintiendo su dureza.

- Él quería más. Seguro que quería que me bajara al pilón, pero por miedo a pillar algo no hice y dejé de calentarlo. Me fui muy caliente y menos mal que paré.

- Y menos mal que paraste ! ¿Porque? - le pregunté, a lo que siguieron unos minutos de suspense.

- ... menos mal que paré porque otro hombre empezó a bajar la escalera  y yo a mirarle para ver sí era mi tipo cuando, para mi sorpresa, resultó ser que era el marido de una prima de mi mujer.
¡No me lo podía creer!. He estado con él en bodas y comuniones, con sus dos hijos. 
Creo que no me reconoció, pero yo cogí la puerta y salí corriendo sin mirar para atrás.

-¡Que me dices, tío!, le respondí todo sorprendido -¡Estás cosas no suelen pasar!. Bueno, poquísimas veces - le dije, recordando mi única experiencia similar.

- ¡ Lo que lees, tío!- contestó.

- Bueno, si te hubieras quedado y comprobado si era ciertamente él, podría haber sido el inicio de una bonita e íntima amistad - le dije un poco para quitarle hierro al asunto.

- ¡No, quita, quita!, No es para nada el estilo de tíos que me gustan.

... La conversación duró un poquillo más, pero por otros derroteros.

Con todo, lo que me resultó más increíble es que fuera él precisamente quien me informara que existía una zona de cruising en el sex shop Egea, ya que por sus circunstancias era muy poco dado a salir a ningún sitio de perreo, excepto puntualmente al Erotixx. La anécdota me resultó, eso sí, simpática.

Sabía de la existencia de ambos sex shop, pues decenas de veces había pasado por delante de cada uno, y que en Nostromo existía una zona de cruising en su interior, pero nunca había accedido a ella. Pero del Egea, no. Cierto que, a ambos locales, solo había entrado una vez en cada uno de ellos, y de eso hacía muchísimos años. 

¿Cuál era el siguiente paso después de esa revelación?
Pues exactamente eso que estáis pensando. Perro debía asomar el hocico por el local para investigar que tal es y que posibilidad tiene.

Y la primera impresión me resultó inmejorable.

(Agosto-septiembre 2019 )





10 de julio de 2021

La próxima vez ¿Cómo y cuando?.

 

Tal vez esperaría sentado sobre la cama central de la big sex room o en uno de los extremos del sofá para recibir el pezoneo de alguna anónima mano o mejor aún, directamente recibir como ofrenda en mi boca una ansiosa polla necesitada de alivio y atenciones. .


La espera más cómoda sería sin duda, tumbado boca arriba y bien estirado sobre la colchoneta, que dejan accesible todo el cuerpo para ser magreado a discreción y boca y polla en buena disposición para ser igualmente usadas.
Boca abajo también tiene su qué, aunque el juego es más limitado y se corre el peligro real de, en caso de poco movimiento, quedarse uno dormido.



Aunque la que posición que más morbo me da es de esperar de rodillas, se me acerque uno y me ofrezca el manjar de su hombría. O mejor varios, enredados entre sus besos, abrazos y toqueteos, y yo alternando sus pollas, sin explayarme demasiado en ninguna, pero que a la vez procurando que todas queden bien lubricadas y complacidas.

O culipuesto ya sobre colchoneta de la cama, sea esta del Big sex room o de una cabina, o sobre el sling de la sauna, expectante a las atenciones de pollas o dedos a follármelo o lenguas predispuestas a lubricar mis entrañas. 

Ninguna de todas estas esperas serían novedad, si bien, por días o temporadas apetecen unas más que otras.

O porque no, adoptar una actitud más activa y dominante, y ser yo el que al entrar en el sex room o en una cabina, dar de comer a boquitas o culos hambrientos.  

¿Cómo actuaré la próxima vez que pueda acudir a la sauna?

No es una cuestión que normalmente me pregunte. Cuando iba con cierta frecuencia, dependía principalmente de lo que, a priori, más me apetecía, pero siempre quedaba determinado por la mayor o menor afluencia de usuarios y, sobre todo, de su disponibilidad y afinidades conmigo. 
Claro que muchas veces salía habiendo hecho lo contrario, o incluso, nada. Que también ocurre.
Si esto último pasaba porque simplemente me apetecía tomar un baño, una sauna y relajarme de las tensiones del día no me suponía ningún drama.

Pero después de 10 meses de sequía absoluta en cuando a salir a perrear a ningún local de ningún tipo, ni haber tenido sexo compartido con ningún ligue ocasional, sí me lo pregunto, aunque sin obsesiones.

Las saunas, que ya están abiertas, y creo que los sexshops también, más que seguramente seguirán con las mismas normas de higiene y seguridad. Por eso no hay problema. Aunque estando en plena quinta ola de la pandemia, cualquier cosa puede pasar. 
Los locales nocturnos, que por horarios obviamente no puedo acceder mientras no este de putisemana y el recurso de las apps, que por exceso de tiempo que se le tiene que dedicar para conseguir algo, los tengo descartados. 

Pero la otra pregunta, que realmente más me `preocupa´ es. ¿Cuando podré ir?.
Porque ahora no depende de los locales, sino de mí.

Ahora teletrabajo al 100% desde casa, por lo que no tengo ningún local de paso en el que pueda entrar y distraerme durante una horita al salir del curro, básicamente porque no salgo, sigo en casa.
Tardaría más de media hora o tres cuartos en ir y otros tantos en volver, con los que el margen desaparece.

No tengo excusa de salir un poco más tarde, perder el autobús, encontrarme casualmente con alguien, haber colapso circulatorio, retrasos en el metro, cursillos presenciales en el centro o gimnasio o piscina, o cualquier otra circunstancia antes de volver, porque no hay un volver.

En fin, que no sé como me lo voy a montar para distraerme un poco.

Aunque pueda parecer lo contrario, tampoco lo vivo con angustia.
Sólo como un pequeño fastidio.





12 de junio de 2021

Sauna Bruc. Folladas en paralelo


 




(Continuación)

... Que me lo volvería a encontrar era casi seguro que fuera a pasar, a no ser que uno de los dos se encerrara en una cabina o no saliera de algún pequeño rincón, llámese sauna de vapor, cuarto oscuro o jacuzzi, ya sea solo o acompañado.
Que estuviera a tono para follarme era otra historia mucho más impredecible.

De momento, tras su marcha, era a mí a quien había dejado bien dispuesto y con el rabo tieso, cosa que en su ausencia aprovechó uno que por allí, en el cuarto oscuro, andaba.

Con el trabajo medio hecho, se situó a mi lado y continuó con la paja, cosa que no me pareció mal.
Es más. Me pareció un acto muy solidario.

Mientras me la meneaba, con su otra mano iba haciendo lo propio con su polla.
Pero no tardó nada en sobreexcitarse, y a acelerarse su respiración.
Comencé a sentir sus entrecortados jadeos y su aliento filtrado por la mascarilla en mi nuca, e inmediatamente me vino a la memoria la inolvidable escena de Alien 3, de la Teniente Ripley acosada por el Alien, con sus caras de terror y lujuria respectivamente, a escasos centímetros una de la otra.
Evidentemente, yo en el papel de la teniente. 

 


A pesar de llevar mi mascarilla de triple capa y filtro, me entró un yuyu considerable.

Mi primer intento de dejarlo estar no tuvo éxito.
- ¡ No te vayas, tío !. Déjame al menos que me corra - me dijo.
Y buen samaritano de mí, le dejé, pues era ya cuestión de segundos que se viniera dada la excitación que llevaba encima.

Cuando salí me dirigí hacia las cabinas que hay junto a las escaleras antes de subir al Big Sex Room, que seguía inaccesible.
Allí, en la primera salita, a puerta abierta, se presentaba una bonita y estimulante escena.

Un tipo grandullón de mediana edad, sentado sobre la colchoneta, estaba recibiendo una diligente mamada por otro tipo, medio reclinado sobre él, de complexión mucho más delgada y edad indefinida.
Detrás de este, otro observaba la escena mientras acariciaba el trasero empinado del mamador.
Estuve unos segundos contemplando la sugerente estampa, pero me decidí por continuar la putivuelta, que resultó un fracaso en tanto que fue rápida y sin ningún interés.

Así que volví al lugar donde desarrollaba la anterior escena.
Algo había cambiado.
El tipo que acariciaba el trasero del mamador había comenzado a follarle, mientras este continuaba con su tarea de comerle la polla al otro tío
Y allí, junto a los tres, se hallaba observando el vejete follador que comentaba en el post anterior y principios de este.

Iba bien empalmado por lo que solo había que encauzar aquella energía contenida para un buen fin.
Me hice ver situándome delante del vejete, justo delante del camastro y junto al trío.
Apenas unos segundos más tarde, el vejete comenzó a palparme el culo.

-Súbete a la colchoneta para que te folle, anda ! - me dijo.

Cosa que hice con prontitud.
Me subí y coloqué en paralelo al follado mamador, reclinado sobre la colchoneta, con la espalda arqueada y el culo salido y bien dispuesto y previamente lubricado en ofrecimiento para que me follara.

Y comenzó una doble follada en paralelo.
Mi vejete y yo, en un lado de la colchoneta, y los otros dos junto a nosotros, también follando, mientras el otro follado iba mamando. 
Durante unos instantes fue más afortunado que yo, pero tampoco sentía envidia ninguna.
La escena ya de por si me excitaba sobremanera.

Cuando el tipo grandullón se retiró hacia el final de la colchoneta, se quedó mirando en perspectiva la acción folladora.
Parecía haber tenido bastante, o tal vez reservara su leche para otro momento.
Al quedar libre la boca del mamador, como a elevar el sonido de sus, hasta entonces, gemidos, para convertirse en sonoros jadeos y pequeños quejidos entrecortados.

Eso atrajo a un par de voyeurs que se colocaron respectivamente detrás de nosotros.
Por el rabillo del ojo veía como se iban tocando, aunque no entre sí, pareciendo como si esperaran turno para sustituir a nuestros respectivos folladores.

Sólo la idea que aquello pudiera ocurrir ya me volvía literalmente loco.  

La escena quedó en bucle durante un buen rato.
El grandullón, desde el otro extremo, iba mirando y pajeando. Los dos mirones de atrás no hacían más que tocarse y disfrutar del centro de atención que éramos los follados y folladores.

Pero finalmente, mi vejete decidió acabar.
-Me marcho un rato a descansar- me susurró al oído mientras sacaba su cipote de mi bien trabajado y satisfecho culo.

Me quedé unos segundos quieto, culidispuesto a la espera que tal vez otro de los presentes tomara la iniciativa de sustituir al vejete, cosa que no ocurrió. 
Era mucho esperar, ciertamente, cuando uno de los observadores marchó también al momento, justo cuando paraba el folleteo.

Vi que comenzaba a ir justo de tiempo, así que me tras pasar por la taquilla en busca de la crema antiladillas, me encerré en una cabina, y me la unté por las zonas susceptibles de contagio y esperé unos veinte minutos.
Lo hice más que por sospecha, por mi tranquilidad. 

Tras pasar por la ducha, al pasar frente a la cabina del sling camino de las taquillas, vi dentro un tío conocido, no carnalmente, sino solo visualmente de la sauna.
Salvo que nos hayamos rozado en algún cuarto oscuro, no guardaba más en la memoria que algún saludo o breve conversación de pasillo.

- Pasa, que te follo!- me dijo, para sorpresa mía.  

Aunque como comentaba iba apurado de tiempo, acepté su invitación creyendo que me iba a echar un polvete sobre el sling.

Al pasar, cerró la puerta tras de mí y se fue para el fondo de la cabina donde comenzó a instalar las toallas sobre la colchoneta.
Ambos detalles no me gustaron ya que me transmitían la idea que no iba a ser algo rápido, como deseaba. Me olía a encerrona y temía, dada la ausencia de precedentes sexuales con él, se iba a quedar todo en un simple mamoneo, cosa que no me apetecía ya en absoluto.

- Oye!, Que me voy - le dije - que ya dudaba en entrar porque no tengo tiempo y... - continué.
- No oigo nada de lo que dices - me dijo por respuesta, interrumpiéndome.
- Nada, que me voy. Otro día, que tengo hoy tengo prisa - dije un poco más fuerte y proyectando la voz.

No sé si esta vez me había oído, pero no esperé a comprobarlo.

Había una cosa que me fastidia tremendamente y que, si bien no influyó en esta ocasión, es que se utilice en cuarto del sling, sin hacer uso de él. 
¿Acaso no hay bastantes más cabinas para relajarse y/o follar?.
En fin.

Aunque todo fue muy higiénico, con todas las precauciones, me fui convencido que iba a estar unos cuantos días obsesionado vigilándome posible síntomas de covid .

Y pasaron los días, y yo tan feliz y bien follado. 
Por cierto... aquel día me fui sin correrme.

( Septiembre 2020 )

Nota: Aquella tarde fue la última, hasta fecha de hoy inclusive, que salí de puteo. De momento, 9 meses de sequía y abstinencia. 





18 de mayo de 2021

Sauna con mascarilla

 


Había conseguido encontrar una excusa para tener la tarde libre y poder desplazarme expresamente al centro de Barcelona.

Desde que habían desconfinado apresuradamente a finales de junio por la pandema del covid, esta iba a ser mi segunda escapada a una sauna. A la Bruc, para ser más concreto.
Aunque tenía muchas dudas, pues si bien era principios ya de septiembre, se empezaba a hablar que una seguna ola de la pandemia estaba a punto de llegar.
Si ya la primera ola había sido terrible, miedo me daba pensar siquiera en una segunda, a puertas del otoño, del comienzo escolar y la vuelta general al trabajo, de los resfriados, de la tradicional epidemia de gripe estacional, etc...

Así que fuí, pero bien armado con mi mascarilla de tela de triple capa y filtro, decidido a no quitámerla en la sauna, salvo que me ahogara y pasando de lo que fuera a pensar la gente.
Por si acaso, también llevaba la mascarilla FFP2, la que tiene cierta forma de pico de pato, y la quirúrgica.

Me puse contento cuando me vi que todas las medidas de higiene y seguridad seguían vigentes y me avisaron ya en taquilla que ahora era obligatorio llevar la mascarilla en todo el local, excepto piscina e interior de saunas de vapor y seca.

- Que bien y que alivio !- pensé - ya no me sentiría como un bicho raro.

Observé en mi primera putivuelta que, efectivamente todo el mundo la llevaba, salvo en estos lugares indicados, a la par que poco frecuentados.
Obviamente porque en piscina y jacuzzi era impracticable y en las saunas lo más seguro es que mueras por asfixia.
Solo vi un tipo, bastante más tarde que no la llevaba ni puesta, ni colgando del brazo y en la mano, que debia pensar que no iba con él la cosa. Pobre imbécil.

La Big sex room seguía cerrada, y todas las cortinillas separadoras de pasillos y espacios seguían desaparecidas, lo cual daba sensación de más espacio, pero a la vez de menos intimidad.

No tardé en tumbarme sobre el sling.
Una vez todo bien dispuesto, condones a mano sobre el taburete, papel para limpiarse luego, solo tuve que ponerme el lubricante, subir al columpio y esperar que algún buen samaritano se aprovechara de mí.

Tenía claro lo que me apetecía. Básicamente, que me follaran.
Ya llevaba demasiado tiempo sin que una polla me penetrara y satisficiera esa imperiosa necesidad.
Si quisieran juguetear con el ojete con dedos y lengua, lamerme el culo, acariciarme o pezonear, par nada lo iba a rechazar, es más siempre resulta un estímulo.

En los primeros cinco minutos, pasaron tres tíos.
Uno, muy mayor, que solo me hizo una presión en cada uno de mis jamones, como queriendo palpar la consistencia de los mismos, y se fue. Y los otros dos se asomaron y posicionaron hasta tenerlos prácticamente entre mis piernas para, únicamente, mirarme.
No iban a ver más de lo que se suele ver cuando uno va sin mascarilla. Desde luego.

Y no fue hasta pasados los diez minutos, que entró un tio de mediana edad que comenzó a toquetearme la polla.
La fue amasando poco a poco para darle una consistencia apropiada y deseable, entre morcillona y dura.
Esperaba que con ello comenzara una mamada al menos igual de fantástica como el masajito que me estaba dando, pero no.
Siguió y siguió con el manoseo y agradable pajeo, pero mi culo seguía sin atención y hambriento.

Acabó cerrando la puerta, para penita mía, pues eso quería decir que excluía la participación de terceros, y fue cuando se quitó la mascarilla.
Se situó más para mi lado izquierdo para que, incómodamente, le fuera toqueteando su cipote.

-¿Me la quieres mamar? - me preguntó.
- No - le contesté. 

No le dije que no me apetecía bajarme del sling, primero porque ya estaba muy cómodo y bien manoseado, y para mamársela debía bajar sí o sí porque ni él poniéndose de puntillas llegaba a mi boca y yo forzando postura me desnucaba seguro. Además que no me quería quitar la mascarilla.
Segundo porque fue tocarle la polla y comenzar a babearle, y eso en boca no me gusta, y tercero es que la tenía muy chiquita. 

- Bueno, mientras me la sigas tocando... - me dijo a modo de resignación.

Y efectivamente, cuando me cansé de mantener la posición forzada del brazo y dejé de tocarsela, también paró.

- Te dejo, que seguro que esperas que pase alguien y te la meta - comentó, haciendo el gesto de meter el dedo por el ojete.

Ahí me dí cuenta que efecto del lubricante había desaparecido y volvía a tener el culo reseco.

- ¡Nos encontramos luego !, dijo. 

Obviamente cuando eso se dice, es un equivalente a un 'si te he visto, no me acuerdo'.
Bueno, a veces te saludan por los pasillos, pero rarísimamente se repite.
Al poco rato, viendo que no entraba nadie, opté por bajarme del sling y dar una putivuelta.

Vi a varios conocidos de antes de la covid, entre ellos el vejete follador. 

- Hoy creo que, finalmente, me follarán - pensé, mientras le saludaba.

Nos encontramos en el cuarto oscuro donde comenzamos a pajearnos, pero el no acababa de ponerse a tono. 

- Normal - me dice - apenas hace unos minutos que he entrado.
- Nos vemos luego - comenta al marchar.
- Con este seguro que sí - pensé. Si me reencuentra y la tiene dura, me folla fijo.


(Continuará)





7 de mayo de 2021

Primera sauna tras el gran confinamiento (2ª parte)


(Continuación)

... Y finalmente, en el cuarto oscuro junto al minicine ocurrió el primer roce después de tantos meses de forzada abstinencia.
Bueno, más que roce, mamada.
Fue a un tipo alto, fornido y el tacto de lo esencial, un poco demasiado bien dotado para mi gusto. Si aquello ya era así en estado flácido, no quería imaginarme cómo estaría cuando le entrara la alegría.
Aunque tampoco era cuestión de ponerse exquisito.

Comencé chupándole los pezones, duros y bien definidos, que era lo que tenía más a la altura de mi boca, sin necesidad de agacharme, ni adoptar posturas forzadas, mientras que con mi mano fui trabajando sobre el paño, el creciente paquete, hasta que le quité la tela de la cintura para poder disfrutar, ya con la boca, de aquel exquisito manjar. 

Disfrutaba sí, pero con temor al punto que me llegaba a asustar por si le diera al machote por querer follarme.
Apenas me entraba en la boca, por lo que descartaba que quisiera entrar por el culo.
De entrar, podría, evidentemente, pero prefería ahorrarme el dolor y el desgarro.

Un tío a nuestro lado parecía querer intervenir, pero no se decidía, contentándose a pajearse junto  a nosotros.
En otras ocasiones me gusta que se decidan y compartir polla, pero esta vez su indecisión me iba bien, ya que temía que al hacerlo compartiéramos también, a través de la saliva, virus del covid. 
Y eso me rayaba bastante.

Acabé cansándome de tanta carne y en el primer intento de dejarlo, no lo conseguí pues el machote me agarró del brazo, impidiendo que me alejara y me amorró de nuevo a su cipote.
Unos minutos más tarde, en el segundo intento, conseguí escaparme.

Di una vuelta por la sauna. Vi a varios de los habituales de la sauna, entre ellos joaquin (El plasta) que cuando le saludé hizo un gesto extraño como si no me conociera, y al inglés.

- ¡Mira!- pensé - cuando vi al que yo siempre identificaba como "El inglés"
- Seguro que, en algún momento se la mamo - como así acabó ocurriendo un poco más tarde.

Antes volví al pequeño cuarto oscuro, asegurándome que ya no estaba el machote pollagigante, no fuera a agarrarme de nuevo y acabar la tarea inacabada de transformarme en machito culorroto.

Un tipo allí, que yacía tumbado boca arriba en la colchoneta se puso a mamarme la polla durante un rato. A veces me dejo.

No obstante, me daba un poco de mal rollo estar allí, pues aunque éramos solo cinco, el cuarto era lo menos ventilado del local. En otras ocasiones, no me importa lo más mínimo, y es más, a veces, cuanto más tíos mejor. Pero no era el caso.

Había por allí un chavalillo, bueno...igual podía tener veintipico años que, mientras hablaba él con terceros me había hecho un repasillo visual. 
Fue mientras yo yacía sobre una de las tumbonas del minicine, junto a uno de los glory hole, que se me acercó.
No había caído en la cuenta que nunca se la había mamado a nadie a través de ellos, así que ese día me tumbé allí con esa intención, finalmente frustrada pues nadie asomó su rabo, ni siquiera el chavalillo en cuestión que se situó a una distancia prudencial delante mío, frente a la pantalla.

Me comenzó a hablar del porque había venido él ese día a la sauna, que no me interesaba especialmente, y a preguntarme por un bono de 103 euros que te daba derecho a no sé cosas varias.
Ahí me perdí un poco, pues ni sabía de lo que me hablaba y lo que decía me parecía entre exagerado y contradictorio, pero yo, educadamente le escuchaba.

Mientras parloteaba iba echando miradas  a mi erecta polla, si bien la situación, el de pie hablando sobre algo tan poco erótico, yo escuchando en pelota picada sobre la tumbona y las "cochinas escenas" que se proyectaban en la pantalla del cine al fondo, no acababan de ser la escena perfecta para mucho romanticismo.

El chavalillo tenia una polla estándar tirando a larga, pero también lucía demasiada mata de pelo alrededor que, personalmente, me daba muy mal rollo al rememorar el "trauma" de la ladilla de año y medio atrás.

Fue cuando comenzó a preguntar por que es lo que me gustaba hacer, se entiende que sexualmente, que entró el Inglés en el minicine, y mientras le decía que mamar pollas y que me follaran, el recién llegado se aproximó, y pasando del joven, directamente sin preguntar, me dió de mamar.

Se inició una rica mamada, con poppers, como era de esperar. El Inglés y su botellita de popper era una pareja inseparable. Siempre que acababa enrollado con él, acabamos en trío... por lo menos.
Mientras, el chavalillo observaba entre sorprendido y alucinado. 

-Ven aquí - me dijo el Inglés, en un momento mientras comenzaba a alejarse alejaba hacia el banco de obra, dejándome con la boca abierta. 

-  Ven y súbete - continuó señalando el lugar donde me quería.
Así lo hice, como otras veces había hecho con él en situaciones anteriores similares con él, y me chupo un ratillo. Luego bajé para seguir mamándole el pollón.

Durante todo el rato el chavalillo lo observaba todo a un palmo de distancia, instándome a que siquiera comiendo y tragarme toda su leche, cosa que bien sabia yo que, eso último, no iba a pasar.
El Inglés nunca se corre.

De hecho, fue el mismo quien me dijo, al poco, de parar.
Hacía poco rato que había llegado a la sauna, cosa cierta, y que no quería correrse ya.
Cosa que también me esperaba.

El Inglés se marchó, y el chavalillo, en cuanto acabó el espectáculo que disfrutaba en primer plano, también.

No hicimos nada, ni siquiera un roce.


(8 de julio de 2020)




 

2 de abril de 2021

Primera sauna tras el gran confinamiento (1ª parte)





- ¡Sabia que tú no me podías mentir! - le dije a la báscula de la sauna Bruc.
Ya lo intuía, pero ahora tenía la confirmación.
Obviamente, fue un decir para mi adentros. A  mi perro y a mis plantas les hablo, pero aún no estoy tan zumbado como para ponerme a hablar con un aparato.

Durante el confinamiento no sólo no había ganado peso, sino que había perdido un par de kilos.
No era mucho, ciertamente, pero lo suficiente para no tener que tirar un par de pantalones que estaban a punto de sufrir ese destino.

Prácticamente cinco meses habían pasado desde mi última putisalida, antes del confinamiento de principios de marzo.

Había estado siguiendo detenidamente qué cosa se podía hacer en cada fase de la desescalada, y estaba claro que las saunas tenían que esperar eso que empezaba a llamarse "nueva normalidad", neologismo de reminiscencias orwellianas.
Y por fin llegó el día esperado, que pude encontrar una semana más tarde de la apertura, una hora propicia para poder desquitarme de tantos meses de cautividad y obligada putiabstinencia.

Tenía muchas ganas de ir la sauna, y sobre todo curiosidad por dos cuestiones .
Primero, de las medidas "higiénicas" concretas con las que me iba a encontrar en la sauna, ya que dos de las medidas estrellas, mascarilla y distancia de 2 metros de seguridad, se me antojaban un pelín difícil de llevar a cabo en un lugar de proximidades y cercanías.
Y en la publicidad de reapertura solo indicaban que, aparte del horario, que era el habitual, el aforo era limitado y sin cita previa.




La segunda cuestión era si la iniciativa de promocionar el nudismo en la sauna por parte de algunos usuarios, que evidentemente apoyaba, iba a visualizarse.

La recepción estaba bien protegida con una pantalla de metacrilato, y el chico de recepción, con guantes y mascarilla, te tomaba la temperatura antes de entrar. Aparte había gel disponible y los consabidos condones. Eso daba confianza y seguridad.

Todas las cabinas estaban accesibles y dotadas del alcohol limpiador, como siempre, eso no había variado, y su dispensador de gel lubricante. Y todos las salas abiertas, excepto el Big Sex Room. Taquillas, minicine, sala de sling y zona de relax no había nada especialmente distinto. En el resto, de la zona húmeda, estaba indicado el aforo permitido en cada una de ellas. Sauna seca y húmeda 5 personas en cada una, jacuzzi 4 personas, piscina 9 personas, y el patio para fumadores, 4 o 5 , no recuerdo bien.
También llamaba la atención que todas las cortinillas de separación entre espacios estaban recogidas y por varios puntos de la sauna habían dispensadores de gel hidroalcohólico.

La luminosidad me pareció diferente. La luz entraba en vertical directa por los tragaluces.
No sé si eso era algo nuevo o no, ya que era a primera hora de la tarde, entre 3.30 y 5.30, un poco más temprano de lo acostumbraba a ir y julio es el que el sol está más alto, y uno de los que menos frecuento la sauna.

En ese lapso del tiempo se mantuvo la afluencia entre las 12 y 15 personas aproximadamente

Todo era según lo habitual, con el  ningún desnudo integral, sólo esporádicamente al salir de una cabina cuando el que sale se apresura a "adecentarse" u obviamente cuando alguien salía de la piscina.
Puntualmente alguno iba con mascarilla, y uno en concreto lucía un discreto tanga.

¿Y que hice yo durante ese rato aparte de observar?

La mayoría del tiempo estuve dando vueltas, o sea, como la mayoría de las veces.
Si alguien de la sauna me pusiera algún día un mote seguro que sería `el hombre que camina´.
En tanto paseo hubieron eso sí, tres largos descansos patiabierto sobre el sling que, a tiempos alternativos compartía con el del tanga.
No me ocurrió nada de nada.
Creo que al del tanga tampoco.

Pero no todo fue observación, espera y aburrimiento.
No pensaba dejar pasar que no ocurriera nada tras cinco meses de obligada abstinencia.

(continuará)






14 de marzo de 2021

Facebook - Un año de censuras





No, No os asustéis.
No he estado un año censurado por feisbuc durante tanto tiempo*, como el título del post pudiera lleva a engaño, sino que durante ese tiempo he estado censurado y bloqueado varias veces. 
En realidad comprende poco más de un año y medio el periodo en cuestión, pues la última vez que me castigaron fue a principios de septiembre de 2019, y que ya tuvo mi denuncia en mi post ...
 
Meses más tarde, para ser más exacto el 26 de diciembre, una anodina foto de desnudo únicamente de cintura para arriba, a los pocos segundos de ser publicada, recibía un mensaje de bloqueo. La foto fue eliminada por feisbuc, pero ningún bloqueo se llegó a hacer efectivo.
Aún así, quince días más tarde me llegó que habían atendido mi petición de revisión y que la foto NO cumplía con las normas. Con todo, me pareció ridículo y absurdo.
Por desgracia no conservo la foto en cuestión.




Justo una semana después, el 2 enero, esta foto absolutamente decente de la izquierda,  provoca de nuevo la censura. Esta vez el bloqueo es automático y por 30 dias !!!.
10 dias más tarde me llegó el mensaje de revisión y que no cumplía las normas, pero obviamente quien no cumple sus normas son ellos mismos.
La foto es tal cual, sin recortes, como la que publiqué. Decidme, si lo véis, lo que transgrede normas, ofende morales o asusta mentes enfermizas , porque yo soy incapaz de verlo.



A lo mejor, y puestos a hilar fino, es que tal vez no cumpla con alguna supuesta norma de falta de representativad de la diversidad racial.

Al día siguiente de mi mes de desbloqueo, el 2 de febrero, la foto de este mozo de preciosa sonrisa era motivo de otro mes de bloqueo.
Así, aunque os parezca increíble.

Que casi se le ve sus nobles partes. Pues si, casi... pero no.
Que casi se le ve esas preciosas nalgas que se le intuyen!.
Pues si, casi... pero tampoco.

Pero es que a mí lo que me deslumbra y ciega es esa absoluta y arrebatadora sonrisa que capta el 100 % de mi atención.
Que no me jodan ! Bueno, si... pero en sentido carnal.

Y abajo están las dos últimas fotografía subidas al feisbuc  que censuraron y bloquearon mi cuenta.
La que está en blanco y negro, publicada el 29 de septiembre de 2020,  el aviso de la sentencia fue de 24 horas de bloqueo, pero a la práctica se convirtieron por sus santos cojones en 30 días, sin avisos.
Y la segunda foto por la que me volvieron a bloquear la cuenta, esta vez por 7 días, ya fue la primera censura de este nuevo año.
Como véis, una vez más todo es pura arbitrariedad en las normas, en las sentencias y el bloqueo final. 

Y ya, últimamente, como autojustificándose de su total incompentencia manda el siguiente mensaje:


" No podemos revisar tu publicación por segunda vez.
Desde que solicitaste una revisión, muchas personas y organizaciones de todo el mundo se han visto afectadas por la pandemia de coronavirus (COVID-19). y Facebook también.
Ahora contamos con menos personas disponibles para revisar contenido. Por esta razón, actualmente no nos es posible revisar el contenido más de una vez.
Como no podemos revisar tu publicación por segunda vez, nuestra decisión no puede cambiar.
Gracias por tu comprensión.
If you disagree with Facebook's decision, you can appeal to the Oversight Board using this reference ID. The board chooses certain Facebook decisions to review, focusing on those that are the most challenging and globally relevant. You have until 8 de febrer de 2021 to appeal."



En esta ocasión me voy a ahorrar soltar el montón de improperios que se merecen. No voy a darles el gusto. Ya lo hice en mis otros post de denuncia y ellos mismos con sus reiterados actos de reafirman solos.
Pero no por ello voy a dejar de denunciarlo.

(*) . En realidad, si me bloquearon indefinidamente mi cuenta de "perro bcn". Tiempo indefinido que se alargó bastante más de un año, y por el que me ví obligado a abrir una nueva como "David Alias", que finalmente se convirtió en la principal. También dispongo de una tercera cuenta, a la que he tenido que echar mano cuando he tenido bloqueadas las dos primeras.

Lo que más me jode, hablando en plata, es que cada vez más, para evitar una arbitraria  censura y sorpresivo bloqueo te obligan a autocensurarte.