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25 de julio de 2013

El mundo al revés (En el New Copper y Peppermint) - Última parte





Debían de ser más allá de las dos cuando me presenté delante de la puerta del New Copper.
Al menos así lo indicaba unas cartulinas escritas a mano y pegadas con cinta de embalar, que de no haber estado, bien podía pensar uno que estaba ante la entrada de un local abandonado.



Como indicaba "entrar sin llamar", así lo hice y medio entré, ya que una cadena impedía el acceso rápido.
Y rápido fue en atenderme el chaval que llevaba el local, muy servicial y simpático, al ofrecerme una percha para colgar los pantalones, camisa, y cualquier prenda obligada a dejar, ya que el acceso al local había de ser en calzoncillos o desnudo.

Eso no me supuso ninguna sorpresa, para nada, ya que lo sabía de antemano, y realmente esperaba con ansía el poder acceder a un local así.

En muy pocas ocasiones he tenido la oportunidad, y esta era una de ellas.
Un bar de sexo, es eso, e ir desnudo o casi, en teoría facilita las cosas.

Sólo habían dos tíos más, aparte del encargado y yo.
Uno, durante todo el rato que estuve, prácticamente ni se inmutó, pues estuvo viendo el video sin apenas pestañear.
El otro, maduro salmantino, daba conversación a Luis, el camarero, o casi diría que al revés.

Entre las excelencias, ventajas y desventajas entre Madrid y Barcelona, una buena dosis de urbanismo, de historia  y de  lingüistica transcurrió prácticamente la hora larga que me quedé tomando una cerveza.
Al principio no tomé parte, pues ni me apetecía ni creo que fuera el lugar idóneo para hablar de esto, pero luego visto que era lo único que pasaba, ya decidí participar de la animada charla.
Aunque si se hubiera hablado de sexo, igual no, seguro que hubiera sido más animada y estimulante.
Pero no.
Y parte de culpa la tenía Luis, que iba chinchando al salmantino haciéndole hablar.

Cuando me acabé la cerveza, y me cansé de hablar me despedí hasta otro día.
De jueves a sábado son los mejores días, comentó Luis antes que me fuera.

Salí flasheado del local, pues era lo que menos me esperaba que ocurriera en un bar de sexo.
Hablar (incluso yo) de temas que no tienen relación con el sexo, y no practicar nada del mismo, en el lugar más apropiado para ello.
Nada de nada sobre sexo, en un bar para follar.

El mundo al revés, ya lo dice bien claro el título del post.

Primero me encuentro el Lovers medio lleno y cuando salgo vacío. Lo contrario al año pasado. El Bears' Bar muy escaso de gente. Increíble.
Y ahora esto... Sin palabras.

Y con todo eso, y a pesar de la mamada del Lovers, la follada del Bears y la charla del New Copper, me sentía sumamente extraño terminar la noche acabar así.

Me encaminé al Peppermint, para tomar la última cerveza de la noche. La cuarta si no llevaba mal las cuentas. Tampoco era tantas.
Fui sin ninguna pretensión de encontar nada, tal como ocurrió el pasado año, que no encontré nada ni hablé con nadie, ya que todo eran ingleses en buena armonía, que parecían que se conocieran todos.
Y aún así, me gustó el ambiente, la decoración, el camarero, ...

Entré.
Nada había cambiado. Me pedí la consumición y me apoyé en el estrado acolchado del fondo del local, junto a la puerta de acceso al lavabo.
Sin exagerar, no pasó ni un minuto cuando un tío recién salido del baño me abordó.
- Estás sólo ?-, fue su primera pregunta, a la que asentí.
- Querrás venir a mi casa a follar, o a dormir desnudos ?, Porque... Te gusta dormir desnudo? ,- fue la siguiente batería de preguntas.
Me quedé de piedra, buscando donde estaba la cámara oculta.
- Pues no sé que decirte, follar no sé si me apetecerá, normalmente prefiero que me follen y sí, me gusta dormir desnudo,- Le respondí no saliendo de mi asombro.
- Eres pasivo?, No hay problema, yo prefiero ser activo. Ya te follaré yo,-  continuó.
- A ver...,- proseguí-, acabas de salir del lavabo, apenas si me has visto, no me conoces de nada, ni sabes como soy. Comprenderás que no es muy habitual  ( por no decir nunca ) que te entren así, tan directo.
- Bueno, yo soy así. Tengo las cosas claras y me gusta ser claro. Sé que sorprende. Te he visto y creo que hay feeling.,- argumentó un pelín entrecortadamente, no por timidez o reparo, sino por su propia manera de hablar.
- Estamos aqui un rato, nos acabamos la cerveza, y luego nos vamos para mi casa. Vivo aquí muy cerca. Cual es tu hotel ?.
-Pues está a medio camino, y en esa dirección,- me contestó cuando se lo dije.

Y nos fuimos a su casa. Nos desnudamos, nos acostamos, no mamamos ni follamos.
Sólo nos pajeamos, él hasta correrse encima mío. Me limpié, y se quedó acurrucado en posición semifetal de espaldas a mí, y me dijo... Mañana por la mañana te follaré.
Le estuve un buen rato acariciando. Me gustaba su piel suave. Olía bien... y nos dormimos.

Ocho campanadas me despertaron.
Me vestí, entreabrió los ojos y me despedí.
- Me voy-, le dije.
- Adiós-, me respondió.
...



22 de julio de 2013

El mundo al revés (En el Bears' Bar) - Segunda parte




Y es como así fué.
Se me cayó el alma a los pies al ver apenas una docena de tíos en la zona de bara, dos en la pista y nadie, repito, nadie en la zona de cruising, cuando baje después de pedir... Exacto, una cervecita :-).

Y que hacer en una zona donde no hay nadie?. O nada o esperar.
No hice nada, o sea, me subí al bar a tomarme tranquilamente, nunca mejor dicho, la San Miguel, a mirar el video desde la zona de pista, o al poco personal que había.
Un par de veces abandoné el taburete en donde me había instalado para realizar una inspección al sótano, pero en sólo una ocasión me crucé con alguién, y encima no nos hicimos ni caso.

Hay mejor estampa de tristeza y desolación que una amplia zona de cruising vacía ? Seguro que sí, pero esta también resulta conmovedora.

En un tercer intento, y antes de apurar la botella, volví a bajar, por aquello que lo último que se pierde es la esperanza, o que de ilusión también se vive.
De hecho, no me las hacía muchas porque tampoco había entrado mucha más gente, si no que más bien, se iba renovando.
Me crucé esta vez con dos tíos apoyados en la pared, justo antes de entrar en la zona del sling y la cruz.
En uno no me fijé, pero el otro, rubio, de treinta y pocos años, relativamente atractivo, tras pasar por enfrente, ví por el rabillo del ojo, como me seguía.

Y me siguió hasta el final del pasillo de la últimas jaulas, en donde me quedé allí, a media luz para ver si se paraba también, o proseguía su paseo.
Se detuvo, nos miramos en la medida de lo posible entre la penumbra, y comenzó a tantearme el pecho y presionar suavemente los pezones.
Sin dejar de tocarlos, entramos en la última jaula, y comenzó a variar de intensidad. Estiraba, apretaba y retorcía más fuerte.
Aún estaba pensando en que la situación comenzaba a ponerse interesante, cuando me dió un suavisimo cachete en la cara, casi como si fuera un descuido o equivocación. Como si, de haberme quejado, pudiera excusarse con que le molestaba un insecto...por decir algo.
Obviamente estaba tanteando mi grado de sumisión.

La mayoría de gente, en todos los locales generalistas, mira y como mucho toca o soba furtivamente. Unos cuantos maman o se dejan mamar. Los que acaban follando son menos todavía. Y aquellos que pasan de lo convencional, pero aún así sin llegar a cosas extremas, se pueden contar con los dedos de una mano, y aún así sobran.
Y cuando hablo de fuera de lo convencional sin extremos me refiero desde azotes, lapos, lamer zapas o pies, rollo con más de dos/tres , rollo a la vista de terceros fuera de cuarto oscuro.
De ahí la necesidad de un Dominante del tanteo previo, para evitar rechazos o malos rollos.

Siguió metiéndome mano al paquete, que ya por entonces lo tenía bien hinchado.
Yo, por mi parte, sólo podía palparle el pecho, y lamerle los pezones que tenía al descubierto, pero a cada intento de meterle mano, me la rechazaba.
Me iba marcando el que y el cuando hacer que en cada momento.
Aquella furtiva torta acabo teniendo compañia de otras más contundentes. Breves, secas, marcantes, deliciosas.
Tenía yo todo el pecho al descubierto, mis pezones completamente a su merced. Presionados,Torturados, mordisqueados.
Mis pantalones, una vez desabrochados, fueron deslizándose lentamente hasta llegar al suelo, con cada uno de mis estremecimientos que me hacía sentir aquel macho dominante.
Desnudo, sometido a su voluntad y a su servicio.
Tuve recompensa, pues finalmente decidió darme de mamar su deliciosa polla.
Aunque cada presión, tocamiento, bofetón o acto dedicado a mí lo considero como tal.
Dulce de sabor, pero no excesivamente larga ni gorda. Tamaño standard. Apta para una buena mamada y perfecta para una follada.
Y como hasta ese momento lo había hecho, también iba marcando el ritmo e intensidad con que el iba mamando.
Marcaba las pautas, a su conveniencia. Para su placer. Por ende, el mío.
En un par de ocasiones, algún tío se acercó, pero a pesar de buscar su implicación, sólo miraron un momento sin involucrarse.

De mamar yo, pasó a follarme la boca, con mi cabeza bien sujeta entre sus manos.
Despacio, pero con intensidad. Recreándose en los cambios de ritmo.

A su debido tiempo, mi trasero comenzó a ser el blanco de sus palmadas.
De bofetones en la cara a nalgadas en el culo.
Y aprovechando la coyuntura de proximidad, su mano, sus dedos comenzaron a explorar el cercano agujero, que se mostraba cálido, húmedo y hambriento.

Una pequeña pausa, un titubeo, un notar que buscaba y un pequeño y casi inapreciable sonido del envoltorio de un condón que se rasgaba me indicó la siguiente de sus intenciones.
Rápidamente aproveché para lubricarme, pues no las tenía yo todas conmigo que mi inseparable amigo reaccionara y se dilatara como debiera. Y una breve esnifada de poppers desbravado igual ayudaba un poco.
No se me había ocurrido sacarlo antes. No lo necesitaba.

Fui una entrada magnífica, sin roces molestos, dilatación suave, continua y de un solo empujon lento y sin pausa la metió toda ella hasta el final.
La sensación de plenitud me desbordaba y dudaba que fuera a durar mucho, pues las dos cervezas comenzaban también a hacer presión en la vegija.

Me agarró bien con sus dos manos mi trasero y fue follándome con un ritmo exquisito, como si montara una yegua entre paso y trote.

No tardó en descargar, y yo hice lo propio apurando con mi mano derecha.

Con la respiración aún acelerada, me fui adecentando y pensando si volver ya al hotel, o tomarme un tiempo de relax arriba en la barra del bar, mientras repongo fluidos y recupero el aliento.
Lo normal, después de correrme, es tomar el camino de vuelta, sea a casa cuando estoy en Barcelona, o sea hotel cuando estoy fuera, pero aún era temprano, tal vez ni la una y media de la madrugada.
Así que subí y me tome una San Miguel, disfrutando del relax postcorrida y del alcohol de mi tercera cerveza de la noche.
Apenas si habían una quincena de personas, y cuando un rato más tarde volví a dar un garbeo por la zona de cruising sólo había dos tíos, eso si follando.

Bears', quien te ha visto y quien te ve !!!.

Y como la noche aún era joven, decidí continuar, y pasar por el New Copper para conocerlo.

(Continuará)


17 de julio de 2013

El mundo al revés (En el Lovers) - Primera parte




Así pues, decidí después de haber cenado tranquilamente, comenzar la noche con la misma ruta que el pasado año, primero pasaría por el Lovers y luego por el Bears Bar, donde lo más seguro, vista la experiencia cerraría la noche.

Mi primera sorpresa fue encontrármelo lleno de gente, y el cuarto oscuro bastante concurrido.
Cuando digo concurrido, me refiero a unas seis o siete personas dentro, y otras tantas deambulando por la zona de cruising. Nada que ver con el año pasado.

Tras pedir mi primera cervezita de la noche, me fui para el fondo del local.
Y así, como quien no quiere la cosa, se me ocurrió meter mi rabito por uno de los gloryholes.
Estaba de suerte, pues enseguida me la cogió una anónima mano y comenzó a pajearme, en espera yo de una rica mamada.
Pero no. Siguió en tal labor, la manola, por lo que pasé y decidí retirar mi polla. No estaba dispuesto a correrme tan pronto.
Poco después, tras dar un garbeo por el local y volver al mismo rincón de la mamada, me pilló un tío que tras un par de magreos, se agachó y comenzó a hacer lo que esperaba del otro, un trabajito oral.
Se esmeró bien, pero como veía que no me corría, verbalizó su deseo de obtener el premio de mi corrida.

- Dame tu leche!.- Soltó de repente.
- No, no -, Le respondí. Es demasiado pronto.
- Ok, de acuerdo-, contestó sin pensárselo mucho.
- Pues entonces toma la mía-, prosiguió. Tengo ganas de correrme antes de irme para casa. Soy muy hogareño y no me gusta acostarme muy tarde.

No entendía porque me tenía que dar tantas explicaciones.
Con ordenarme diciendo "Mámamela" hubiera sido suficiente. Pero solo me lo pidió, arriesgándose entonces sin saberlo él, a una negativa.
Pero accedí. Al fin y al cabo, casi siempre prefiero mamar a que me mamen.
El tío tenía una polla estupenda para mamar. Gordota, de tacto suave, tiesa, pero no del todo dura. Y unos huevos bien a juego. Gordos y pesados.
A la voz de ya!, me aparté del rico biberón.
Se podría decir que la lechada fue espectacular de haberla visto, pero por los chorros de lefa que se intuían en cada espasmo y salpicaduras que me alcanzaban, bien se podía asegurar que así fue.
Tras despedirse, limpiarme un poco el brazo y mano, salí.

El cuarto oscuro estaba vacío y en la zona de barra apenas dos personas.
Otra vez lo contrario al mismo día, mismas horas que el año anterior.

Preferí no tomarme nada más y cambiar de local.

Y el mundo se me vino abajo cuando entré en el Bears' Bar.

(Continuará)

12 de julio de 2013

Sex Cinema Benidorm El Sofá




A pesar del trajín del viaje, y del consiguiente cansancio, no ya tanto del viaje en sí, sino de las esperas, las incómodas posturas que se adoptan y el acarreo de las maletas, no conseguía coger ese puntito de sueño para hacer una reparadora siesta.
Así que me fui a dar una vuelta y de paso localizar in situ el New Copper y el Sex Cinema, ambos en la misma calle.
Esta vez, guiarme por la ciudad no me resultó difícil. No como el año anterior en mi búsqueda de la sauna H2O.
Al pasar a la altura donde se suponía el New Copper, efectivamente había unos cutrísimos carteles dando fe que allí estaba, la hora que abrían y que se entrara sin llamar, así como que había zona wifi. Pero eran apenas las 19.00 pm por lo que faltaban cuatro horas para el horario de apertura.

Continué, y al final de la calle, girando a la derecha, estaba el sexshop.
Me sorprendí pasando dos veces por delante sin decidirme entrar, en un medio ataque de súbita timidez.
Como si alguién fuera a verme, e importara !
Pero acabé entrando.

La parte de tienda dedicada al propósito de la misma es bien reducido, y con muy pocos cachivaches sexuales.
Enfrente se accede a un decente lavabo, para los usuarios del cine y por el otro a la zona de cruising, con sus minisalas, cada una con diferentes videos, sofás, muchos sofás, rincones, cuartitos, rollos de papel higiénico en cada rincón y gloryholes por todos lados. Todo de madera, o chapado, con cortinillas y tenue luz.
Aquí os dejo el enlace a su página web.

Cuando llegué habían unos cuatro tíos. Uno mayor, uno de mediana edad, y dos más o menos de mi edad, o tan vez, un pelín más jovenes, pero superando la treintena.

Después de inspeccionar el local, y hacer un repaso a los visitantes para calibrar las posibilidades de posibles encuentros, me dí cuenta que uno de los “jóvenes” me seguía.
Y en uno de esos ires y venires me lo encontré en uno de los pasillos, con la camiseta levantada y trabajándose los pezones.
No lo dudé dos veces, y me aproximé, yendo directamente a lamerle y mordisquearle las tetillas.
El chaval tenía un buen pecho, unos sobresalientes pezones y si bien no estaba dotado excesivamente de polla, también esa tuvo su pequeña recompensa.
Pero los gemidos dieron paso al poco, de cortas y susurrantes frases, que tras agudizar el oído decían cosas como: Oh god !, Fuck me, please, fuck my little pussy...
-Pues vaya -, pensé, casi ruborizado de oir esas palabras que parecían sacadas de cualquier vulgar peli porno.  Yo no suelo decir eso ni en castellano. Otra cosa es que las piense, y así me va, por no decirlas.
Así que era pasivo receptivo y encima inglés.
Como insistía, tuve que desempolvar mi pobre inglés y le vine a decir que normalmente no follo, que prefiero que me follen, y que en todo caso, “maybe later”.
Y me entendió.

En esas, había entrado un tío que me recordó mucho por las gafas a Rompetechos, pero con la altura de Mortadelo, alto, delgado y vestido de negro, y ví como entraba en uno de los cuartitos, donde se encerró. No sé si sólo, o justo había entrado alguien antes.
Cuando quedé libre del inglés, al pasar junto a la cabina, vi como se asomaba y agitaba una polla por uno de los gloryholes.
Supongo que habréis adivinado que hice.
Obviamente me lancé a darle una buen mamada. Mamada que fue bien recibida.
Su polla jugueteaba, entrando y saliendo del agujero. Cuando desaparecía, miraba por uno de los agujeros para ver lo que hacía. No acababa de ver claramente quien era, suponía que Morti, pero eso sí, estaba solo y se pajeaba para mantener la erección de su hermona polla.
Otras veces acercaba los huevos para que se los lamiera, y otras me daba uno o dos de sus dedos para hacer también lo propio.
El inglés, que no se había marchado, en un momento concreto se puso detrás mío a toquetearme las tetillas, y otro de los visitantes se puso a mirar de cerca, muy de cerca, casi tanto como para parecer que queria participar del banquete. Pero sólo miraba, y el inglés acabó marchando.
Así estuvimos un buen rato, hasta que me cansé de la postura agachada, y viendo que la cosa no evolucionaba lo dejé.

Al poco, y después de dar algunas vueltas por el local, me metí en el cuartito donde había estado Mortadelo. Lo llamo así, pero sin ningún ánimo de ofender.
Pasó el otro tío joven, el que había estado mirando de cerca, dudó unos instantes y entró.
Yo me acomodé, o sea, me quite la camiseta y bajé los pantalones cortos.
Se desabrochó los pantalones y me ofreció también su hermosa tranca.
Este al menos podía cogerme de la cabeza y marcar el ritmo de la mamada, cosa que afortunadamente hizo, pues realmente fue lo único participativo que se le ocurrió.
Cuando pareció cansarse, o estar a punto para ir a visitar a su novia, que también podría ser, se la guardó y marchó del local.
No sería la primera vez que me dicen "No, no. No me quiero correr, que luego tengo que satisfacer a la parienta".
Particularmente no me molesta demasiado. Incluso hasta cierto punto me halaga que me utilicen para este fin.
Lo que pasa que yo me suelo quedar con la boca en O y hambriento de más polla.
Que fue como me quedé.

Aún estaba en bolas, sin camiseta y los pantalones bajados cuando por la puerta volvió a aparecer Morti.
No sé si no se atrevía a entrar, no veía bien o no creía lo que veía, a un tío, yo, en pelota picada.
Le extendí la mano e hice ademán de que entrara.

Una vez dentro, hizo lo mismo que el anterior. Se bajó la cremallera y me ofreció su polla.
Mi sorpresa fue el ver que era realmente pequeña.
Entonces, A quién se la había mamado antes ?
No tardé en tener la respuesta, cuando aquello comenzó, a crecer, y crecer, y crecer...

Se acabó de la misma manera; recogiendo su cosita y marchando.
Yo hice lo propio.
Salí, y comencé a buscar un lugar donde cenar.


9 de julio de 2013

Y en resumidas cuentas...




... Ya estoy de vuelta.
Y os preguntaréis, o no, que tal ha ido todo?.
Pues tranquilos porque váis a disfrutar o sufrir los detalles acontecidos y todas y cada una de mis salidas.
Tengo para unos 12/15 publicaciones, cuyos borradores están hechos en gran medida, excepto el del último día. Falta darles forma, lo más complicado, pulirlos y publicarlos.
Si consigo publicarlos a un ritmo de 2 por semana, tengo para dos meses, más o menos.

El balance global podría calificarlo como de notable, con algunas cosas bien y otras sobresalientes.
Otras experiencias justitas, y algunas decepciones, bastante previsibles, pero compensadas con agradables sorpresas.
Las alegrías y chascos también fueron con respecto a los locales visitados.

Mamadas he hecho unas cuantas, la mayoría satisfactorias, pero no ha sido un festival sinfin de glotonería compulsiva pollil. No, no... Han sido bastante dosificadas. En algún local ninguna, en otros una o dos, y en otros tres o cuatro, pero esto último muy excepcionalmente.
Y he recibido alguna buena comida de rabo, tambíén hay que decirlo.

Y que no haya mamado en algún lugar no quiere decir que no haya ligado en ese sitio.
Por extraño que parezca, he pasado más tiempo en las barras de los bares, tomando algo, o incluso charlando, o sentado discretamente, que en las zonas de cruising o cuartos oscuros.
Y algunos ligues se han desarrollado allí y luego fuera del local, entiéndase casa ajena, o el contacto visual se ha originado en la zona de bar, y luego he sido cazado en la zona de cruising.

Follar en plan activo no lo he hecho ni una sola vez, al contrario del año pasado, que en una ocasión ocurrió.
Y no ha sido por falta de ocasión, pero no era lo que más me apetecía. Y como sabéis tampoco es lo que más me gusta.
Follado, lo he sido en cuatro ocasiones, pero por cinco pollas, de lo que se deduce que en una ocasión fueron dos cipotes los que se divertieron conmigo.
Y en una de las ocasiones  la follamienta duró varias horas, de lo que se deduce que uno me folló multiples veces.

Un intento de Fist, y en un par de ocasiones he podido lamer pies.

He visitado todos lo locales previstos conocidos; Lovers (2), Bears' Bar (5), Peppermint (3) o no conocidos; Sex Cinema Benidorm El Sofa (3), Incognito (1), New Copper (4).
El que tenía dudas, Sauna H2O (2) y uno improvisado, Mercury (2).

Y hasta en ligado en zonas de cruising al aire libre, en el Parc d'Elx y el túnel del Barranc de Xixo (Creo que se llama así).

Bueno, y de aquí a dos o tres días, comienzo a relatarlos.

Disfrutad y comentad ;-)