Páginas

30 de junio de 2011

Junio perruno



Así, en dos palabras, podría muy bien calificar este mes que, en unas horitas, acaba.
Ya empezó la perrería a finales de mayo, como comentaba en mi post "Voyeur", que estaba más por la labor de mirar y observar que de meterme de cabeza en la acción y dejarme llevar, como suele ser lo más habitual.
Aparte de haber ido tres veces al cine Arenas, casi más por inercia que realmente por ganas ( y eso me preocupa) o una vez, muy espontáneamente a la sauna Bruc ( Post.: Bruc ), no he tenido ninguna "aventura" o encuentro más.
En ambos sitios no he estado muy por la labor. En la sauna Bruc ya lo expliqué, y en el Arenas, si bien sí que me comí alguna rica polla, casi disfruté más de un par de espléndidas mamadas que me hicieron, y que tonto, tontísimo de mí, estuve haciéndome el remolón y a punto de rechazarlas.
Hasta salí preocupado por si me estaba cambiando la actitud y los gustos, jejeje.
Tampoco me ha requerido el Amo durante estos días, y no ha habido convocatoria para encuentro en el Erotixx.
Bien...esto último no es del todo exacto.
Dada la trayectoria del mes que llevaba, tenía planeado convocar para montarnos una juerguecilla para el día 30, o sea, hoy. Pero por cuestiones absolutamente ajenas a mi control, la iba a postponer hasta entrado Julio. No dije nada a nadie. Sin embargo, el pasado martes, 28 recibí un email diciéndome si me apetecía quedar para el día siguiente.
A pesar de no estar nada animado, me medio convenció su frase: "...con estos calores estoy con un pollón durísssimo y con muchas ganas de descargar".
Así que convoqué de urgencia a los habituales asistentes de los que tengo email para contactar, y a un par que quieren participar pero aún no lo han hecho.
Con tan poco tiempo, no pensaba que nadie podría organizarse el día para quedar. 
Y, a fecha de hoy, no sé si realmente hubo quedada o no, ya que sólo uno de los habituales me respondió que, efectivamente, no podía montárselo para el día siguiente, y otro, que todavía no. Los demás no me contestaron.
Y yo, al final, no fuí. Me pudieron las causas que me tenían desmotivado y me excusé explicándoselo a quien me propuso la cita, y pagarle la entrada para la próxima vez, en metálico o en especie. Espero que lo comprenda. Aunque todavía tampoco sé si fué.
En otro orden de cosas, tampoco me he conectado excesivamente a Internet. No me he metido a ver mis perfiles ni he controlado mucho mis cuentas de correos.
Eso sí, me he liquidado cuatro libros, de 57, 368, 375 y 894 páginas respectivamente.
En fin, que este mes me he sentido más perro que perra :-)
A ver si también estoy cambiando de género !!!

13 de junio de 2011

Bruc



Apenas me faltaban cien metros para llegar a la estación del metro, cuando mis pies giraron su trayectoria en 90º dirigiéndose a otro destino que, ni diez segundos antes, me había planteado el ir en todo el día.
Antes, y hablo de aproximádamente 15 años atrás, y durante un periodo de 4 o 5 años visitaba el local con relativa frecuencia. Frecuencia esta que bien podría ser de 1 o 2 veces al mes, como mucho.
Un día, posiblemente como hoy, de hace 3-4 años, me dejé caer de nuevo por allí, y fue la excepción en todo este tiempo.
Había dejado de ir, sin ningún motivo en concreto que yo recuerde. Esa última vez que fuí, no encontré nada cambiado desde entonces.
El local siempre me había parecido un tanto cutre, tal vez más por viejo, aspecto pobre o descuidado, que por suciedad o falta de higiene. De esto último, realmente, me parecía correcto. No podía quejarme.
Y la gente que lo frecuentaba era predominantemente de media edad, gente madura de entre 40 y 60 años, si bien siempre se podría encontrar gente más joven o más mayor. Gente corriente, nada de cuerpos de gimnasio de ver y no tocar, ni actitudes de reinonas vanidosas. Esos ya tenían sus locales donde exhibirse.
Hoy no sabía si aún permanecía abierto.
Y en diez minutos, me planté en la puerta. Sauna Bruc. Abierto.
Todo parecía igual, excepto el chico de recepción. Las mismas destartaladas taquillas de madera, la misma luz, el mismo olor. Algún detalle nuevo en las cabinas, a saber abanicos en las paredes que añadían un toque un tanto folklórico, y unos pocos asientos más en la sala de la televisión. El resto igual. Y el mismo tipo de gente, aunque me sorprendió lo concurrida que estaba para ser media tarde entre semana.
Seguía sin recordar el porque, si es que hubo alguno, de haber dejado de frecuentar el local, pero sí me acordé de porqué lo frecuentaba. O al menos, que era lo que me gustaba de la sauna, y la hacía diferente al resto. Su laberíntico cuarto oscuro, con sus pasillos, rincones, salitas y camastros. Sin luces que violentaran esa intimidad. Apenas la que entraba por las zonas de acceso, y la que se filtraba por las ranuras de un ventanuco de madera vieja, siempre cerrado, excepto cuando alguien le daba por abrirlo.
Recordé varias de las experiencias que tuve años ha. El tonteo con dos belgas, o con un joven y encantador italiano llamado Filippo en el jacuzzi o la única vez que me sentí "violado", aunque ello no me traumatizara.
Hoy no me voy a llevar un gran recuerdo. Unos cuantos roces y tocamientos en la sauna de vapor con un chaval, aparentemente un poco más joven que yo, y en el concurrido cuarto oscuro, la comida de una buena tranca fría y morcillona que me hizo pensar en los tan comentados e injustamente denostados pepinos, últimamente tan en boca de la gente.
No hubo más, pues la mayoría, al menos en el momento que entré en la zona oscura eran muy pasivos.
Al pasar y rozar, enseguida se daban la vuelta para ofrecerte su culo.
Y yo, no estaba mucho por la labor...
    

8 de junio de 2011

Las cosas claras

Salgo de trabajar. En media hora llego al centro, y en una hora estaré en el gimnasio, que ya toca.
Hoy me lo he propuesto, nada más levantarme esta mañana y así será. Tengo que coger de nuevo el ritmo.
No he recibido llamada del Amo requiriéndome, y tampoco había previamente quedado con nadie, así que tengo la tarde libre.
A pesar de que ya estamos casi a mediados de junio, hoy hace más bien fresco. Casi que apetece ir a tomar una sauna. Si, tal vez haga eso. Paso por la sauna y luego voy al gimnasio.
Claro que si paso primero por la sauna, a saber lo cansado que salgo, y las fuerzas que tengo para encima ponerme luego a correr en la cinta, en la bicicleta estática o en la elíptica. No, mejor no. Voy sólo a la sauna.
Pero a cuál ? De las tres que me pillan más o menos bien, a cual voy: Corinto, Galilea o Condal ? Podría ir a la que sea el día del cliente, pero no recuerdo cual de ellas es la que es los miércoles. Y tampoco me apetece pagar 14 o 15 Euros para un rato.
Que leches !!! Si sauna ni hostias. Y al gimnasio puedo ir mañana. Iré directo a casa, y estudiaré un rato para el examen de aqui dos semanas. Aunque la verdad es que no me apetece mucho. Puedo dejar eso para el sábado.
Claro que antes debería pasar por el super a comprar comida, pues tengo la nevera casi vacía.
Ha pasado 40 minutos, entre sombras y penumbras estoy de rodillas, con la boca ocupada y unas manos anónimas me cogen por la cabeza marcando el ritmo. Luego ya se verá...
No he ido a la sauna. No he ido al gimnasio y aún no he ido a comprar. No llegaré con ganas de estudiar ni de leer el libro que tengo que devolver la semana que viene, sino de tirarme en el sofá un rato a descansar, o conectarme a internet y hacer cualquier cosilla, leer los emails o escribir algo en el blog, por ejemplo.
Hoy no ha ocurrido nada de esto, pero sí, con incluso bastantes más variables, me ocurre a menudo. Esto o todo lo contrario.
Siempre que no tengo ningún plan concretado, o a veces, aún teniéndolo.



 

1 de junio de 2011

Voyeur


Seguro que algo de acción ya debía de haber en la cabina, pues había fuera un tío mirando junto a la puerta, pero sin decidirse a entrar.
Así que lo hice por él, y me metí.
Y allí estaba Tomás, que lo había visto entrar justo antes que yo; Max, que tambíén sabía que iba a venir y Manel, su segunda vez.
Max ya se estaba trajinando a Manel, y Tomás, nada más verme entrar, subido en el camastro y ya desnudo, me ofreció su polla para mamar.
Intercambiamos posiciones, mamadas, magreos y pronto el cabalgado fue Tomás, por Max.
Y yo me entretuve un ratito con Manel.
Si una cosa tiene de interesante estos encuentros es que las situaciones no se eternizan. Hay constantes cambios, dinamismo, interacción.
Pero la pega está en que uno se pierde muchos detalles de lo que pasa, e incluso, en el caso que me ocupa de querer relatarlo a posteriori, uno se lía con el orden en que se suceden los hechos.
El caso, y que volviendo al relato, apareció, en un momento impreciso, un tío que si en un momento únicamente se la sacaba para dar de mamar a Tomás, al instante siguiente ya estaba desnudo del todo y follándoselo.
Más bien alto, veintipocos años, guapete, sin vello, piel ligeramente bronceada, delgado y lineas bien marcadas. Tenía un toque étnico indefinido y una actitud un tanto distante, aunque participaba, no interactuaba demasiado. Si bien, si se dejaba hacer por los otros presentes.
Cuatro palabras de Max: "Te voy a follar", me bastó para ponerme en posición y recibirlo. Fue rápido y tras correrse, se vistió y marchó.
Tenía yo la tarde un tanto voyeur, o sea, que me apetecía más mirar que otra cosa. Así que me dispuse a observar al chaval nuevo follando. Ahora se estaba cepillando a Manel. Cabeza sobre colchoneta y culo en pompa. Hermosa imagen.
Un ratillo más tarde, la estampa de la tarde. Tomás de pie, pero inclinado mamando la polla de Manel, y a la vez siendo follado por el chavalín. Y yo, debajo como más me gusta, lamiendo polla y huevos a Tomás, mientras su culo era follado rítmicamente a escasos centímetros de mi nariz.
Me separé al cabo de un momento, Manel también, y haciéndome un signo interrogativo con la cabeza, y asintiéndo yo a ese lenguaje no verbal, se corrió en mi cara.
Tras ayudarme a secarme, se vistió y se marchó con prisa, pues llegaba tarde a no sé donde.
Al poco, era el chavalin que lanzaba una más que copiosa lechada sobre la colchoneta. Qué desperdicio !!!.
No sé en que momento apareció ni en cual se marchó, pero hubo en la fiesta otro integrante. Majete, con gafas, perilla, piel suave y polla fina y larga. Participó con varios, y acabó corriéndose después de una mamada mía.
Cuando he empezado este relato y recordando que debía mencionarlo he caído en la cuenta que tal vez fuera el mismo que aquel post de hace poco más de un mes: "El grupo crece" , al que llamaba el Sintiempo.
Pero no lo puedo asegurar.
Ya me vale... el día que tengo más mirón, es el día que más me cuesta concretar detalles y ordenar situaciones.
Acabamos Tomás y yo, solitos, y al que dediqué un estiramiento y retorcimiento de huevos (los suyos) mientras se pajeaba y corría.
Y yo, como casi siempre, me volví a casa, tal cuál.
Me lo pasé bien, pero me sentí raro.
Espero que todos los que participaron también se lo pasaran bien. No he sabido nada de nadie.
Y eso también es extraño ...