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23 de noviembre de 2013

Persecución




Al poco de pasar el garaje de la esquina, noté que alguien me seguía.(2)
Bueno, más que seguirme, llevaba la misma dirección que yo.

De ser cualquier otra calle, para el caso calle Tarragona o Cruz Cubierta, ni me hubiera percatado, pero esta en concreto, carrer Princep de St.Jordi, entre medio de ambas, no está precisamente muy concurrida.
Igual era un caco, de los que te estiran la bolsa y salen corriendo, así que me la aseguré adecuadamente, y seguí mi camino.

Si lo fuera, en algún momento aceleraría el paso y me pillaría.
Sin embargo, durante todo lo largo de la calle, se mantuvo equidistante.
Igual simplemente pasaba por allí, y al llegar a la primera esquina giraría en el sentido contrario al mío.

Pero tras doblar la esquina, lo que hizo fue cambiar de acera (3).
Todo esto lo iba controlando gracias a mi buena visión periférica, con la que simplemente ladeando ligeramente la cabeza hacia un lado o hacia otro, me iba percatando de todo lo que ocurría, no con precisión absoluta, pero si lo suficiente para comprobar que el personaje en cuestión era el mismo.

Al llegar a la siguiente esquina, Béjar con  Cruz Cubierta, así como no quiere la cosa, giré la cabeza nada disimuladamente en el punto donde se encontraba, pero sin pararme en mirar, como quien mira si además fuera a pasar algún coche.

Y sorpresa !, Era Bilbo !, un habitual del Arenas.(4)

Duda despejada. Posiblemente ni me seguía, y al llegar a la esquina tomaría dirección Sants.
Pero lo que extrañaba era que no lo había visto en el cine.
Giré en dirección Pza. España y me metí en la administración de lotería.
Mientras esperaba mi turno, vi que Bilbo se paraba en el paso de peatones, como para cruzar, justo enfrente pero de espaldas a mí.(5)

Pero no pasaba. Qué raro. A ver si de verdad me esta siguiendo, pensé.
Salí cabizbajo, metiendo el boleto de lotería y guardando el cambio, miré de soslayo y efectivamente, para mi sorpresa, él reanudo su caminar equidistante conmigo.
No podía dar crédito.
Quedaba fuera de toda duda que me estaba siguiendo. Pero porqué? Para qué?.

Estuve tentado de pararme a mirar cualquier escaparate, para certificar una vez más mis sospechas, e incluso darme la vuelta y preguntarle.
Pero me daba corte.

Llegué al metro, bajé las escaleras, crucé el pasillo y llegué a las máquinas para entrar.(6)
Llegó al metro, bajó las escaleras, cruzó el pasillo y llegó al vestibulo de las máquinas, donde se paró, mirando como entraba.
Y ya no me siguió, ni bajó al andén de enfrente.

Estaba en el cine, y decidió al salir seguirme?. Por aburrimiento o con algún propósito ?
Ni idea.



---

Venga !!! Y a ver si os animáis a jugar a la Loperría, que se acaban los números, es gratis, no se pagan impuestos si os toca, y los dos lo podemos pasar bien ( o no ) !!! ;-)



19 de noviembre de 2013

Sábado tarde - Cine Arenas




Hacía muchos años que no se me presentaba la oportunidad de ir al cine Arenas un sábado por la tarde.
En mi primera época, apenas unos meses, sólo iba en sábado.
Luego estuve muchos años sin ir, y cuando lo hice, sólo era, como ahora, entre semana.
Puntualmente iba en sábado, y desde luego no había color con respecto al resto de los días.
Había mucha más gente, y el cuarto oscuro era, a momentos, un amasijo de carne y brazos tocando todo lo que podían. Un auténtico festín de roces, sobeos y tocamientos varios.
A veces se iba más allá, claro, como ahora también pasa de vez en cuando.

La última vez que fuí en sábado por la tarde, hará cosa de ocho o diez años (soy incapaz de precisarlo) recuerdo que me follaron cuatro tíos, bueno... llegaron a meterla, cosa bien distinta.
Ahora si eso pasa cada cuatro meses, ya es mucho.


Ya que podía, había planeado ir al cine esa tarde, y al salir desde casa, no como siempre que improviso saliendo del trabajo, me había puesto de punto en blanco, no tanto por la vestimenta en sí, tejanos y camisa normales y corrientes, sino que me había afeitado, recién duchado, depilado bien el culillo y limpiado por dentro a la espera de acoger unos cuantos cipotes.
Aparte llevaba siete condones, para que veáis el optimismo con el que iba, dos sobrecillos de gel lubricante, unas toallitas higiénicas, papel de rollo también higiénico y una botellita de poppers.

Optimista, pero a la vez, un poco atacado de los nervios por si me encontraba con un amigo que, cuando va, sólo es esporádicamente algún sábado. Entre semana voy la mar de tranquilo.
Y por muchas circunstancias, no me convenía encontrármelo.

Cuando entré, me sorprendió ver cinco personas en el cuarto oscuro pequeño. Hace meses era normal, pero últimamente suele ser raro encontrar alguien. En el cuarto oscuro grande había gente como una tarde cualquiera de las concurridas, o sea, diez o doce personas.
Pero en ambos no había mucho movimiento.
No me encontré a ninguno de mis habituales, y hasta no bien pasada media hora, no vi unas pocas caras conocidas.

Habian pasado tres cuartos de horas y solo hacia tenido el roce de unas manos temblorosas e indecisas que suavemente aparté.
Aparte de nervioso, me sentía profundamente decepcionado y desmotivado.
Los cuartos no quedaban nunca vacíos, como ocurre entre semana , pero ni con eso había mucha gente.
Y no era muy participativa.

Hice un intento de meterme entre unos, comenzando a lamer el pezón que uno tenía al descubierto, y quién me dirigió con su mano, mi cabeza hasta su polla.
Pero carecía de actitud, ni me la sujetaba, ni imprimía movimientos. Sólo una cosa que me ponía más nervioso todavía eran los pitidos que se le oía al respirar.
Lo dejé.

Pasó mucho rato, y en un momento que había un grupito de tres viendo como uno se la mamaba a otro, me acerqué y uno de los observantes, joven de veintitantos, me cogió de la muñeca para que palpara su polla.
Polla?, No!. Pollonazo!!!
En breve estaba ya mamándole esa pedazo tranca, dura y carnosa a la vez.
Ahora de rodillas, ahora inclinado. Pero no resultaba muy cómodo mantener la boca tan abierta durante todo el rato, y no tenía alternativa a lamerla, pues sus huevos permanecían ocultos tras la bragueta del pantalón. Únicamente su polla era accesible.
No lo entiendo, yo que cuando me pongo a la labor, intento que todas mis partes resulten accesibles.
Pero bueno...
No quise ir al lavabo cuando me lo requirió. Temía por la virginidad de mi culo. Uno es muy voluble, y de pedirmelo igual hubiera caido en la tentación de intentarlo, así que preferí negarme a que se presentara la ocasión.
No insistió, y en medio de la mamada, se la sacó, acabando con un paja y escurriéndose sobre mi mejilla.
Con todo, fue bastante rápido.

Mientras me secaba, el bigotillos apareció de nuevo, y me pilló.
El bigotillos es un señor que parece sacado de los años 70, con aspecto fachilla y bigotito a conjunto, con el que ocasionalmente he tenido roces, pero sin llegar a más, y sin llegar a convertirse en habitual.
Un rato antes se me había acercado para ver si quería hacer algo con él.

- Si acaso, más tarde,- le dije, más con la idea de sacármelo de encima, y mientras ir haciendo.

Sé que con lamerle los pezones tiene bastante, así que, ya por su insistencia y visto el panorama,  para pasar el rato, se los comencé a comer.
Él disfrutaba. Yo me entretenía.
Me tenía bien agarrada bien la cabeza con uno de sus brazos; con el otro iba tocando a otros que se acercaban. Apenas podía moverla, sino era para alternar de pezón.
Alguno por atrás me había ayudado a acabar de bajarme los pantalones, pues hacía rato que los llevaba desabrochados, dejándome todo mi recién depilado culo al aire.
Pero lejos de aprovecharse de él, apenas uno pasaba y tocaba, otro hacía un simil de follar, pero situando la polla en una de las nalgas, otro tímidamente me tocaba el ojete e introducía un dedo, que rápidamente sacaba, y otro, el más aventurado se hizo una paja a mi lado, y me echó la leche sobre una de mis posaderas.

Esto no ocurrió todo de golpe, sino en los 15 o 20 minutos que estuve de merienda pezonil.
O sea, que poca cosa, y mal.
Acabo corriéndose, ayudado evidentemente con una autopaja.

Entre los que rondaban por ahí, sin acabar de decidirse a hacer nada, había un negro que, al verme libre, con cierta torpeza pretendió meterme mano.
Le correspondí esperando encontrar lo que uno sueña cuando mete mano a un negro.
Debía estar desempalmado pues no había mucho que tocar.

- Condón, tiene condón?,- preguntó, para mi sorpresa, pues aún estábamos en la fase del primer toque, y ya pensaba en follar!. La duda era quién a quién.
--, Le respondí lacónicamente.
- Poppe, tiene poppe?,- volvió a preguntar, respondiendo yo afirmativamente.
- Dame poppe.
Saqué mi botellita de poppers, y se lo ofrecí.
Me sorprendió mucho su forma de esnifarlo, pues se la puso en contacto directo con la nariz y inhalando con tanta fuerza que me temía que fuera a ocurrir una desgracia.
-Ven, chupa polla-, dijo devolviendóme la botellita, y sentándose en las escaleras últimas del cuarto oscuro grande.
A ver, para chuparle la polla a otro, y que este se siente tan abajo, implica que el otro esté incómodamente de rodillas en el suelo, cosa que no me importaba, pero se me hacía raro, así que me imaginé que lo que dijo fue: ven ( que te ) chupo (la) polla.
Me la saqué, pero apenas se la había introducido en su boca, volvió a pedir poppers.
- Poppe, dame más poppe.
Le volví a dar, fijándome detenidamente como absorbía los vapores.
Me dió muy mal rollo, y cuando me devolvió la botellita, me fuí.  

Faltaba poco para las siete de la tarde, y lo que debería ser un cuarto oscuro lleno de varoniles y sudorosos cuerpos semidesnudos de hombres maduros, no era más que un desierto de sombras solitarias.

Lo que esperaba que fuera una tarde de merienda de negros, (entiéndase en su sentido de confusión y desorden) no pasó de una tarde floja de cualquier día entre semana.

Volví a casa desilusionado y con el pleno convencimiento de haber perdido la tarde, cosa que me disgustaba doblemente por el hecho de haber sido previamente planeado.
Si improviso y me sale mal, pues no pasa nada.
Pero habiendo sopesado diferentes alternativas (erotixx/condal) en las que nunca he estado en sábado por la tarde, y por querer ir a por lo seguro, encontrarme con un fiasco, da rabia.

Además hay algo que parece que se está convirtiendo en costumbre, y es que, por bocazas, sirva de paso para mamar va muy bien, he vuelto a recibir en todo el hocico.

Cuando voy y le comento a un lector sobre la discrección y cuidados al entrar en la sauna Nova bruc, me encuentro yo con la situación incómoda.
Cuando comento lo aburrido del verano en el cine Arenas, toma siete pollas!.
Y cuando le respondo a otro lector que sábado y domingos son los mejores días, me encuentro en que son iguales que el resto.
Y añadir que cuando el primer laboral siguiente que fui al cine, me topé con el amigo que por múltiples circunstancias no me convenía encontrar, eso sí, fuera, pero a dos minutos de allí.
Mucha coincidencia sabiendo que vive en la otra punta de la ciudad.

En fín...
Si hay otra oportunidad en sábado, no volveré.
Algo se aprende.



16 de noviembre de 2013

El...¿ejecutivo mamón ?




-"Mañana miércoles a las 16 h. estaré en cine Arenas. Necesito me taladren boca. Arrodillarme y sentir como me llenan la boca. Me gusta sentirme dominado y obedecer. Comer cuantas más pollas mejor.
Hace tiempo que no me taladran boca. Me quedaré desnudo para más humillación. La leche en la cara, por favor, Necesito sentirme perra zorrita. Gracias".

Me quedé de piedra cuando leí este anuncio pues no era yo el que lo había escrito, pero perfectamente, con algún matiz, podría haberlo sido.
Movido por la curiosidad, que nunca es poca, decidí mirar el perfil de quién lo publicaba.

- "Arrodillado con mi traje manos atrás cabeza agarrada y sintiendo la polla taladrar mi boca. Obedecer y sentirme humillado. Lamer culo, huevos, y tener mi cara llena de leche, de cuantas más pollas mejor. Un buena perra mamona a la que usar sin miramientos".

Asi tal cual rezaba el perfil, y también, con algún matiz, bien podría ser yo.

Como estaba a tiempo y me venía bien de horas decidí presentarme en el cine, no tanto para pillarlo por banda, pues antes sería para sustituirlo, sino por la curiosidad de ver a un tío trajeado, arrodillado y mamando pollas a destajo en el cine, corriéndoseles en la cara.

Tampoco era el morbo del tío con traje en sí, que no me da un morbo especial, pues antes me da morbo el tipo leather, militar, policía, skin  que el tipo ejecutivo.

Lo que no podía dar crédito era ver a un tío bien vestido y pulido ensuciándose de sudor y semen el traje, y luego salir tan pancho del cine.

Sobre todo porque mi experiencia con tíos trajeados en el cine, que de tanto en tanto, hay, suelen ser momentos muy anodinos.
Suelen ser super pasivos, en tanto que, como mucho se sacan la polla y te dan de mamar, pero sin más intervención. Apenas se mueven, ni te tocan, ni nada de nada.
Siempre pienso que es para no arriesgarse a ensuciarse el traje.

Bueno... haciendo un esfuerzo de memoria, y para no faltar a la verdad, recuerdo en una ocasión que uno jugueteo con mis pezones, un tanto de mala manera pues lo único que hacía era clavarme las uñas.
También recuerdo uno que llegó a descamisarse, pudiendo yo lamerle los pezones, y otro que llegó a mi, liándose primero con el que yo estaba.
Resultó muy curioso, pues ciertamente no era un tipo muy atractivo en ningún aspecto físico, pero sabía que tenía una buena polla y sabía acariciar. Y el trajeado se enrolla con él, como para acapararlo y quitármelo.

Compartir no me importa, pero que vengan y se te lo lleven... eso está "mu feo".

Pero no, se lío primeramente con  él, para llegar a mí, pues una vez le metí mano, se desentendió totalmente del otro, y me absorbió y acaparado de un modo totalmente inusitado durante muchísimo rato.
El tío era todo pasión, toqueteando, besando, sobando, aunque eso sí, él sólo con la polla sacada y sin llegar a despeinarse, y yo, con los pantalones y demás a la altura de la rodilla, con todo al aire.

Cuando se corrió, sus gritos que parecían más de dolor que de gozo, fueron indescriptibles.

- Que le pasa a este?,- me preguntó uno que justo por mi lado pasaba.
Nada,- le contesté, -sólo se ha corrido !.

Así que fuí esa tarde, para ver, pero ahí se quedó la cosa, ya ni encontré a ningún ejecutivo mamón ni yo hice nada con nadie.
Pensé, un fantasma más. Y sin más, pues no me sentía afectado en tanto que no quedé en ningún momento con él.
Si ya no entiendo mucho a los fantasmas, de esos que te dicen cosas que no son, y si al final quedas, no se presentan, o incluso que, presentándose son tan diferentes de como dicen que irán vestidos que no les reconoces, y no te encuentras, claro.
Al día siguiente le pregunté inocentemente si al final había ido.
Me contestó afirmativamente.
- Pues no ví nadie con traje?, le inquirí.
- No, no fui con traje. Me pondría perdido,- contestó.
- Si, claro,- le dije, ante tal obviedad, extrañado y pensando que algo me había fallado.

Miré de nuevo el anuncio, y ciertamente, allí no ponía que iba a ir en traje, sino que lo del traje lo ponía en el perfil.

Me sentí un poco tonto.


12 de noviembre de 2013

Cerdo, perro, puta.




- Hola Cerdo!, Te veo hoy?,- así tal cual recibía el mensaje.
- Te contesto más tarde,- le respondí brevemente.

Disculpa... esta semana tengo las tardes chunguillas por diferentes asuntos, y en dos semanas tampoco voy a tener libre pues me voy de vacaciones. Y a la vuelta tendríamos que cambiar el día de encontrarnos, - le contesté finalmente en un momento que tuve libre, pues me había pillado en el trabajo.
La verdad es que sonaba a excusa y a darle largas para no quedar en varias semanas, pero era totalmente cierto lo que le contaba.
-  La verdad es que me encanta como me haces sentir lo perra y puta que soy. Desde que me has escrito esta mañana estoy empalmado,- proseguí, para mostrarle interés, y que coño (con perdón), también era verdad que llevaba dos horas con la tranca tiesa sólo de haber leído su escueta, pero sugestiva frase, pensando en las varias sesiones que había tenido con él, a lo largo de estos pasados meses.

- Mmm..., Tengo ganas de darte, cabrón,- me contestó enseguida.
- Y yo de recibir, pero tengo que volver al curro.
- Ok, hablamos.

Dos horas más tarde.

- Te quiero comer el culo, y meterte el rabo hasta los cojones !, me dijo, siguiendo la conversación de dos horas antes.
- Joder... ya lo has vuelto a conseguir... empalmarme !!!,- le contesté.
- Mmm... te quiero para mi, cabrón.
- Eres mi puto perro !!!.
- No sigas que me revientas el pantalón,- le dije, medio rogando, medio queriendo que me los reventara.
- Mmmm, que rico morderte el culo. Llenarte la boca de lapos, hasta meterte el nabo y los güevos.
- Asi, tragando como una puta.
- Taladrarte el culo mientras tragas pollon.

- Como sabes calentarme !!!,- fue lo único capaz de contestarle de lo taquicárdico que me había puesto.

- Mmm ese paquete bien duro, Mmmm
- Te pellizco los pezones mientras te como el nabo, cabrón.
- Tengo ganas de darte.

 - Arff, arff... vale... quedamos esta tarde.. pero paraaaa, que no puedo máaaas !!!, le dije ya casi agonizante.
- A las seis, como siempre?,- preguntó satisfecho después de haberme visto sucumbir.

Por si fuera poco, en ese momento me mandó también una foto con su polla en primer plano y el asomando la cabeza por detrás con cara de vicio., en la perspectiva que tendráia un perro a sus pies, y una frase le acompañaba: Come perro !.

Nada más entrar al cine, me encontré de morros con Carlos, que no dudó ni un instante en cogerme por el brazo, meterme en la jaula de palets que hay nada más entrar en el cuarto oscuro grande, arrinconarme, hacerme agachar para lamerle la polla y correrse, todo en unos minutos, sin apenas darme tiempo a excusarme que había quedado con otro.
Bilbo, desde detrás quería tomar parte en la merienda, pero no quedaba espacio entre los maderos y Carlos, para ni siquiera tocarme.

Salí de la jaula, y allí estaba Iker, esperándome.
Nos acercamos de nuevo a los maderos, pero desde un rincón de fuera, comenzó a recalentarme con un trabajillo de pezones, para acto seguido, llevarme a sus pies y comenzar a mamar su polla.
Bilbo, que no había perdido detalle, se acercó, bien sabiendo que esta vez si iba a tener la oportunidad de que, obedientemente, se la comiera.
Así fue, al ver que se situaba a nuestro lado, Iker le hizo partícipe.
Otro se acercó, y también pudo disfrutar de mi boca.

-Vamos a un lavabo,- ordenó, dejando atrás a los otros dos, que no nos siguieron.
Una vez allí, mientras yo se la comía, o bien alternativamente le mordisqueaba las tetillas, él iba controlando a puerta media abierta quién pasaba, para que según criterio suyo, hacerlo entrar.
Y entraron dos, en un breve intervalo de tiempo.

Con actitud sumisa, no les miré la cara para ver quienes eran.
Esperé arrodillado con el morro a un palmo de sus braguetas, esperando que de ellas salieran las pollas que se me invitaba a mamar.
Y primero una, alternando con la de Iker, si así me requería, y luego con la segunda, cuando entró al lavabo y le tocó su turno.
Para mi sorpresa, Iker se corrió al poco de entrar el segundo, y se marchó comentando que tenía un poco de prisa.
Era la primera vez que me dejaba sólo, con otros.
El segundo, al par de mínutos también se fue, aunque sin correrse, quedándome yo sólo con el que habia entrado primero.

A ver lo que tarda este en irse, pensé, pues muchas veces ocurre cuando en un trío/cuartero desaparece uno, no tarde nada en deshacerse el grupo que queda.
Gran parte del morbo desaparece, es cierto. No tiene nada que ver estar a dos bandas y recibir de dos bandas, en un trío, que centrarte ( o ser el centro de atención ) en uno sólo.
Pero no, este con el que me quedé, que resultó ser uno que con el que ya había estado en una sesión con Iker allí mismo unas semanas antes, hasta se me puso a mamar durante un ratillo, e incluso me hizo una breve lamida de culo, creyendo yo que me quería preparar para algo más. Pero no.
Si bien, si era lo que el quería, no llevabamos condón, así que nos quedamos con las ganas.
Le seguí comiéndole bien los huevos, siguiendo sus indicaciones, hasta que reventó.

 - Hostia ! Me he corrido,- espetó asombrado, -no me lo esperaba.

Supongo que lo que quería decir era que normalmente no se corría.
Cruzamos, mientras se limpiaba, cuatro palabras.
Quería saber de mí, pero vió que no estaba yo mucho por la labor de contestarle lo que me preguntaba, pues contestaba con evasivas, o respuestas muy breves.
Llegó a querer invitarme a una cerveza en el bar del cine, pero amablemente decliné la invitación.

Cuando salía del cine, tenía unos mensajes de Iker en el móvil, disculpándose de haberme dejado solo, aunque bien acompañado y disfrutando, decía, supongo que para calmarse la conciencia.

Se despidió con un: "ya te aviso, cerdo". 



8 de noviembre de 2013

Un día de relax





Caminaba tranquilamente de camino a la playa un dia cualquiera de verano de los que puntualmente me habia cogido de vacaciones en el trabajo.
Faltaba poquito para llegar y decidí hacer una llamada.

El día anterior había contactado conmigo via facebook.
Me había dejado un mensaje en que decía que se alegraba de haber dado conmigo al reconocerme y acordarse de haber leido mi blog, pues le había servido para descubrir varios lugares de los que describo.
Y esta misma mañana, antes de salir, le contesté, alegrándome de lo que me contaba.

Resultó que estaba en linea, e iniciamos una amena conversación sobre el blog, lo que cuento, algún consejo, nuestros gustos, nuestras aventuras, nuestras complicaciones e incompatibilidades.
Insistía en quedar, y he aquí nuestro mayor problema.
Él sólo podía por las mañanas, y yo sólo por las tardes.
Me dió su teléfono, y me incitó a que lo llamara.

Yo no soy ni de los que dan el télefono, ni los que les gusta de hablar por él. Cuando lo doy, ya es explicitamente para quedar.
Y así lo hice. Llamé, bastante cortado, pues no sabía como iniciar la conversación y menos como mantenerla.

Pero se dió el mismo fluir que en el chat del face, y la conversación se alargó por 40 minutos. Increíble !.
Coincidimos también en que a ambos nos gustaba escribir, y me sugirió la idea escribir para sacar un rendimiento monetario.
Era curioso, porque en el espacio de pocos meses, me habían ofertado también la posibilidad de escribir una biografía a cambio de un beneficio económico.
Ambas exigen mucha más dedicación del tiempo que tengo disponible, además que no me siento preparado por falta de conocimientos y técnicas literarias que creo yo que se necesita para meterse en estos berenjenales, por cual, y con cierto pesar, decliné las ofertas.

Con el tiempo, mi contertulio de aquella mañana, me acompañó durante unos cuantos meses, en mi despertar de cada día.
No, no seáis mal pensados.
Ambos coincidiamos, tras el despertar y el aseo matutino, antes de seguir con nuestros quehaceres diarios, en el chat del face, desayunando tranquilamente y tomando nuestros respectivos cafelitos, poniéndonos al día de nuestras cosas y hablando de diferentes temas.

Después de aquella conversación, y tomar el rico solecito, me quise regalar una sauna y un masaje.

Me dirigí a la sauna Galilea, que hacía meses que no iba, y sabía que había servicios de masaje.
Pedí hora, y mientras no me llamaron, me entretuve buscando alguien con quien pasar el tiempo.
Algo ligero, pues en cualquier momento me podían llamar.

No había mucha gente, por lo que las oportunidades eran muy escasas, pero aún así, ligué con un chavalote varoníl, bien cachas que se dejaba hacer, sentado en la sauna de vapor.
Tenía un buen pollón, que aproveché, así como sus duras tetillas.
Me acordé que un lector comentaba que a veces se pasaba por la sauna Galilea a que le comieran y lamieran todo, y precisamente era esa la franja horaria en la que ese día había ido.

Poco después me llamaban por megafonía que el servicio de masajes estaba listo para mí.
Bien, me gustaría decir que fue fantástico y salí como nuevo, pero no.
Sólo estuvo bien, para mi gusto, pero que eso ya es mucho, pues soy bastante exigente en ese aspecto.

Y así, una agradable y larga charla con un amigo y lector, una mañanita de sol en la playa, la comida de una respetable polla y un aceptable masaje completaron un día de relax.



5 de noviembre de 2013

Erotixx, un 24 de julio cualquiera.





Uff... No sé si porque ya era por el calor propio de mes de Julio, pero estaba de un calentorro subido.
Ya desde buena hora de la mañana tenía claro que quería rollo por la tarde, al salir del trabajo, pero no me decidí donde ir hasta los pocos minutos de tener que tomar la dirección apropiada.

Así, publiqué via móvil en mi perfil de facebook mi indecisión, por si daba la casualidad que alguno de mis amigos virtuales estuvieran conectados, y lo leyeran, y me aconsejaran o se apuntaran.
Muchos factores a tener en cuenta, y que sabía y sé de antemano que nunca da sus frutos.
Pero tenía ganas de dar ese punto de exhibicionismo que tan a la orden del día está con eso de las redes sociales.

Escribir en una red social no especifica para el tema un reclamo para quedar ya está directamente abocada al fracaso. Otra cosa es para quedar a un plazo de tiempo razonable, o que la web sea de especificamente de contactos.

Primero lo publicas, luego esperar que alguien lo lea, que el que lo lea le interese, que el que lo lea le vaya bien y te conteste, que tu te enteres de su respuesta, te pongas en contacto con él, que realmente el interés sea el mismo, que a pesar de leer la gente interpreta las cosas como quiere, llegar al acuerdo realmente de quedar y finalmente que se presente.
Demasiadas cosas para un "ya".

La interesante experiencia explicada en Erotixx, Una tarde a mediados de mayo , y una segunda no relatada a mediados de junio (Estuvo bien, pero sin más, a pesar de repetir con el "exótico" de hacía un par de meses) me hizo decidir.



Un tío treintañero se masturbaba frenéticamente a puerta abierta en la cabina más cercana a la del sling.
Se le veía muy caliente, casi desesperado por correrse, pero no estaba muy seguro de si lo quería hacerlo sólo, y el morbo lo daba el que lo vieran, o la puerta abierta era una invitación a entrar.
A veces los signos son confusos.

Esperé en la puerta unos segundos, hasta que hizo un ademán de que entrara.
Cuando salí, apenas habían pasado cinco minutos, y dos tíos se habian corrido, y uno no era yo.
Mientras jugueteaba con sus pezones al aire, y él con su polla en mano, entró un chaval de veintipocos año
tras comprobar que era bienvenido, que con sólo sacársela por la bragueta, se escurrió con apenas dos automanolas.
No sé si fue un caso de eyaculación precoz, o iba rato allí e iba igual de caliente que el otro
Y casi con sospechosa sincronización el otro también se corría.
Y yo en medio, con dos tíos polla al aire, uno de pie, otro sentado, quedaba descompuesto y sin polla que comer.

Seis tíos en el local, y dos ya se me habían corrido.
Pasó mucho, mucho rato.
Tanto que llegué a aburrirme.




En ese rato hubo una minimamada de unos segundos a un osete muy morboso, serio y masculino. No sé si es porque estaba nervioso, abrumado o qué, pero duró apenas un pestañeo.
Y un tanteo-toqueteo con un señor que me recordaba a Bilbo, del cine Arenas. Pero no era él.
Paseo para arriba, paseo para abajo, de vez en cuando me metía en una cabina para ver a través del glory hole como otro, en el cuartito contiguo, se masturbaba sin éxito, a pesar de estar viendo un video de porno hetero.
Su polla no pasaba del lánguido pellejillo.
Debía de estar viendo la película equivocada.

Finalmente el osete, una vez superadas sus pajas mentales o lo que fuera, sentado desde una cabina, puerta abierta y polla fuera, me invitó sutilmente a entrar.
Entré, me arrodillé ante él, poniendo mi cara a la altura de su virilidad, que cogiendo el hermoso miembro apenas catado con anterioridad, e introduciéndomelo en la boca le hice disfrutar de una larga y tranquila mamada, hasta que realmente excitado se corrió abundante y felizmente sobre mi pecho.

Ya, por fin, otra vez bien caliente, me volví a liar con el semiBilbo, hasta el punto esta vez de pasar del toqueteo a una breve mamada.
- Vamos al cuarto del columpio?,- me preguntó.
Pensé que me quería follar, o cuando menos, disfrutar al resguardo de miradas ajenas.
Pero no. Su polla delgada, curiosamente muy dura y más bien pequeña quería, o más bien necesitaba de ese poquito de intimidad para perderse en un derrame de auténtica leche condensada.
De nuevo mi pecho recibía leche, aunque poca cantidad, pero increíblemente espesa.

Al final, se arregló la tarde.






2 de noviembre de 2013

Machote y breve orgía a cuatro en Nova Bruc.




Nunca sabré si hice bien en no ir aquella tarde, e insistir al día siguiente, que tampoco dió ningún resultado.
Pero a los pocos días, insistí y me presenté en la sauna, controlando si alguien iba de paso hacia la parada de autobús.

Al poco de entrar, fui al cuarto oscuro, bueno... sería más correcto decir la zona de menos iluminada de la sauna, porque realmente de oscuro tiene, pero poco.
Suele ser al principio de las horas a las que suelo ir, cuando hay más acción en esa zona. Y ese día parecía que también iba a ser así.
Tres tíos, tirando a mayores, estaban comiéndose casi literalmente a un tío que, apoyado en la pared, les sacaba a todos un palmo de altura. Joven, buen cuerpo, musculado sin ostentación, varonil, se dejaba hacer por aquel trío. Uno le sobaba, otro le comía los pezones y otro la polla.
No quedaba mucho sitio para un cuarto, pero, aprovechando un pequeño resquicio metí mano a ver que palpaba y que pasaba.
No hubo rechazo, así que me acerqué un poco más para reclamar un espacio propio.
En nada, ya estaba agachadito mamando el miembro  de aquel hermoso ejemplar de macho viril.
En uno de los momentos de reposo mandibular y estiramiento de patas, el muchachote aprovecho para, por lo visto, saciar su hambre de sexo, se escurrió entre los comensales, para sorpresa de todos y comenzó a mamármela.
Empezó y acabó, porque con la pasión succionadora que puso, me hizo correr hasta dejarme literalmente seco.
Cuando finalizó conmigo, siguió con alguno de los que quedaban.
Al cabo de un rato, aunque en otro sitio, seguía mamando.
La bestia interna se le había despertado.

Vacío de líbido, y aún temprano como para irme, me dispuse a disfrutar del jacuzzi, de la piscina y de los chorros de agua.
De tanto en tanto, me daba una vueltecilla por el resto de instalaciones y me duchaba.

Estaba ya casi por irme, que me metí en el minicine.
Allí entre otras gentes ví un osete guapisimo de encantadora sonrisa, sentado junto a tío que de pie sobre el estrado daba de mamar a un tercero.
Cuando me acerqué al osete, me dí cuenta antes por el olfato que por la vista que al que estaban mamando era Joan, habitual del cine Arenas.
Me sonrió, y en un abrir y cerrar de ojos, el osete me la estaba mamando. alternando con la de Joan, al tiempo que se pajeaba, y yo acariciaba la hermosa pelambrera de su pecho, jugueteando con sus pezones.
Casi a la par, el osete y Joan se corrieron, quedándonos solo el otro mamador y yo.
Y ya puestos, el tío siguió mamando, pero esta vez a mí.

Me dejé, hasta que, por segunda vez en esa tarde, me corrí.