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30 de enero de 2016

Censura III ( En Facebook )




Como algunos ya sabréis, he vuelto a sufrir las consecuencias de la política de denuncias anónimas y cobardes y la consecuente censura de la pacata Facebook.

Esta vez mucho más grave que inhabilitar total o parcialmente la cuenta por un día, sino directamente por, en principio, siete días que se han convertido en el momento que estoy escribiendo este post 20 días.
La cuestión es, finalmente, que para volver a tenerlo activo les tengo que remitir a los señores de Facebook una foto y un documento oficial de identidad, para en su caso, volverla activar.
Sobre la política y normas, en cuanto a desnudos se refiere , ya expresé claramente mi opinión en el post que publiqué a raíz de la anterior incidencia que tuve con ellos. Ver post: censura II

En este caso no critico tanto el hecho en si de censurar, sino la cuestión de la denuncia, control y práctica indefensión ante ella.

Denunciar es extremadamente fácil, pues hasta yo casi por error, y suerte que llegué a darme cuenta, lo he estado a punto de llegar a hacer.
Sobre todo en el móvil, en algunos caso salta una ventana en que sale tres opciones: editar, denunciar eliminar. Y ya sabemos los tamaños de los mismos, la dimensión de nuestros dedos y el dinamismo (o no) de la imagen de la pantalla.
Aquí puede entrar la torpeza o la mala leche del denunciante.

¿Y quién controla que la denuncia sea procedente?.
Aquí tengo mis serias dudas si hay aún automatismo, si interviene el azar y sólo se comprueba alguna, o todas las denuncias tienen control "manual".
Esto último no creo que sea así, sino no me habrían censurado la última y definitiva vez.

¿Y como uno recurre ante una denuncia injusta?
Pues en las primeras ocasiones, por ser un castigo de un sólo día, no le dí más importancia y esperé.
Pero en esta última ocasión, después de emplazarme a consultar las normas comunitarias, invitarme a eliminar las fotos de mi cuenta que supuestamente infringieran las mismas, indicarme que me bloqueaban por siete días, la única opción posible a continuación era solicitar una revisión y verificación de cuenta, en la que como había comentado antes, fotografía real, documento oficial de identidad (dan varias opciones), para verificar que no suplanto la identidad de nadie o no represento a una persona real, sino debo eliminarla.

Sinceramente me quedé perplejo.

Así que ante tal situación decidí abrirme un nuevo perfil e intentar recuperar los contactos, porque las fotos, enlaces y demás que tenía las perdería seguro.

Y he aquí las fotos denunciadas:


Esta fue la primera foto que me denunciaron. No sé si fue porque era tal cual un desnudo, por la polla que encima se mostraba erecta, por la cara de placer del tío y eso parece no estar bien visto o porque tiene un aire a Jesucristo !!! O por todo a la vez.
Puedo llegar a entender que pueda ofender, aún así con todas mis dudas y reservas, pero bueno.


Esta fue la segunda fotografía denunciada. Aquí directamente flipé en colores. ¿Como nadie podría sentirse ofendido y denunciar esta foto, que si bien es un desnudo, es de lo más casto, puro e inocente que hay?. Si ni siquiera tiene culo que ofenda  y la polla es casi tan impercetible que aún pixelada casi no se notaría la diferencia, y más con la cantidad de contrastes de colores que hay en la foto.
Pienso que quien se ofende con esta foto está directamente enfermo.



Esta es la tercera en discordía. Ya fuí con mucho cuidado que no se viera ni la rajilla del culo ni polla alguna cuando añadí los efectos, el recorte y el texto. Es evidente que es un trasero, pero por ser algo tan parcial, currado y artístico, que insinúa más que enseña, no iba a ser denunciado.
Pues jódete, el hijoputa amargado estaba al acecho.
A partir de esta tomé dos medidas, hacer una lista de mis añadidos al facebook por si un día me echaban, para poder recuperarlos y, aunque me jodiera, autocensurarme.


Y aunque parezca mentira fue con esta con la que me han acabado de joder, el denunciante cobarde y Facebook. Se trataba de una republicación de la misma que hice en enero del 2015,  que no pasó nada, como era normal que ocurriese.


Ahora podréis juzgar  la más que dudosa politica moralista de la entidad. más cuando podéis comprobar con los cientos y miles de fotos que circulan por el mismo medio, infinitamente más controvertidas... por decir algo.



23 de enero de 2016

Tíos de vicio (2ª parte)





Y salí de aquella cabina de calor asfixiante. De ardores atrapados en aquellos cuerpos llenos de lujuria y pasión contenida.

Volví a la playing room.
El sling estaba vacío y del fisteado no quedaba ni rastro.
El perro del collar estaba en el rincón, dentro de la jaula como debe ser, mientras que un tipo desde fuera de la misma le daba unos buenos cachetes.
Pienso yo que le habría resultado más cómodo dárselos desde el interior, pero bueno...

El trío infranqueable seguía con lo suyo, o tal vez eran otros, pero estaban igual de morbosos y compenetrados.
Por otra parte, varios tipos sueltos con ganas de acción, pero sin decisión.

Me acerqué al perro de la jaula, que se había quedado solo.
Que envidia me daba el cabrón, no por el hecho de estar solo, sino de tener la valentía de mostrarse como sentía, con su cadena al cuello, a cuatro patas y enjaulado.

Mientras le metía un par de dedos en su babeante morro para que me los chupara, alguien por detrás me acarició el culo.

- Que culo más bueno - me dijo una voz susurrante en mí oido.

Volvió a palpar y comprobar su consistencia, y acto seguido arrimó su cuerpo al mío, sintiendo el cálido y duro tacto de su polla en contacto con mi trasero.
Me dió la vuelta y ya cara a cara tras unos mordisquillos que aproveche a darle en los pezones, me puso a mamarle la polla.
El tipo era delgado, alto, media edad, polla delgada y largura normal.
Aún así, era buena de mamar, pues me cabía perfectamente en la boca, y era dulce.
Me encantan las pollas dulces.

- Por este me dejaría follar, si me lo pidiera- pensé.

Y tras una buena mamada, al cabo de un rato, me lo pidió.

-¿Quieres que te folle?, me susurró.
Que adorables palabras me parecen siempre que las oigo!.
Y en este caso, oportunas.

Me ensalivó el ojete, y aunque ya me lo había lubricado al poco de entrar en la sauna, nunca esta de más.
Se desenfundó un condón, y comenzó a follarme.

Allí en medio de la playing room, junto a la jaula.

Así puesto, mirando las bonitas vistas de Cuenca, no tardó en ponerse delante mío, un tipo muy majete y morboso, tal vez en sus treinta y pocos años, de formas redondeadas, un osete, pero de poco pelo.
Agachado delante mío, comenzó a pezonearme, primero suave, luego con más firmeza, mientras yo iba siendo contundentemente follado por detrás.

Otros miraban espectantes.
Pero solo miraban.

Obviamente, ante el morboso trío formado en las penumbras de la playing room y el entusiasmo de sus envites, mi follador acabó al poco por correrse, marchando y dejándome "solo" con el osete mimosón.

Este, entre besos, lamidas, caricias, pezoneo, sensualidad y morboseo, acabó mamándome.
A ratos paraba, y jugaba con meterle uno o dos dedos en su cálida boca.

Sudábamos a chorros.

Entre besos y lamidas con lengua entera por boca, cara, sóbacos, acabó por sugerir de continuar en otro lugar.

- Vamos a una cabina?-, preguntó.
- ¿Para que?-, le contesté, supongo que con cara de decir: ¿Que no estás bien aquí?.
- Así que prefieres que nos quedemos aquí - confirmó, mientras parecía que a través de la expresión de su mirada le leía sus pensamientos.
- Cabroncete !!!-

Se sentó en el banco de madera, me arrambó a él, y pisándome los pies, supongo que para que no me escapara, comenzó de nuevo con una buena comida de pezones.

Saliva y legua no daban treguan por ambas partes.

Mientras, algunos de los tipos que por allí deambulaban, se acercaban, miraban y se iban.

Hasta que uno se quedó.
Un tío delgado, moreno, alto, atractivo, morboso, cuarentón, de piel  fina y sin pelo alguno, comenzó a liarse con nosotros.
Mi osete tenia dos pollas que mamar ahora. Y las iba alternando.

Obviamente, yo también quise participar de aquella nueva polla que se me ofrecía, y el hecho que casi sin necesidad de agacharme demasiado la tenía a ras de boca ayudaba bastante.
Mientras yo mamaba, el osete nos comia los pezones.
Primero a uno, luego al otro.

De como acabamos en una cabina no me acuerdo, pero sólo fue para dar el punto final al trío, pues a nada de entrar ambos acabaron corriéndose.
No entendí esa necesidad de escurrirse fuera de la vista de terceros, después de haber montado un espectáculo en las penumbras de zona de juegos.
Pero en fin...

Sólo y sin correrme me fuí para el cuarto oscuro de la sauna.
Por el tacto y la evidencia, se intuía un tío en el suelo a cuatro patas.
Que envidia tengo de la gente que deja fuera sus escrúpulos y vergüenzas para disfrutar de lo que realmente siente !!!
Me hubiera gustado correrme sobre él, posiblemente el también.
Pero hubiera preferido cambiar los papeles y ser yo el que estuviera agachado y sentirme duchado por un chorro de cálido y abundante esperma.

Al final fue un osote peludo, en un simulacro de follada, que me hizo entrar en comunión con las estrellas.




9 de enero de 2016

Tíos de vicio (1ª parte)




 Mal presagio.

- Hoy no me follan - pensé nada más comprobar la afluencia de gente en la sauna ese día, que era bastante respecto a lo que estoy acostumbrado por días y horarios en la Condal.
Así que no me hice ningún tipo de ilusiones.
Abajo la gente paseaba, las cabinas estaban la mayoría ocupadas, cerradas o con alguien dentro a la expectativa.
Excepto en el cuarto oscuro, que no había nadie en mi primera ronda, cosa que me sorprendió muchísimo, y tampoco en la sauna de vapor.
Esto no me extraño mucho.
Los dos últimos días en los que asomé el hocico, en ningún momento encontré a nadie.
Posiblemente sea por el olor que, francamente no invitaba a quedarse.

Arriba estaba igual de animado.
En la playing room, un tipo ya esperaba espatarrado en el sling, en el camastro acolchado un perro, que no era yo, con collar y cadena, esperaba tumbado boca arriba.
Sentí cierta envidia.

Mucha gente paseando.
Mucha animación, ciertamente, pero poca acción.
Nadie hacía nada.

Ni yo tan siquiera me sentía excitado.
Aquella tarde había ido por ir.Tenía poco más de dos horas disponibles y las quise aprovechar.
Pero cuando algo se vuelve rutinario, se me esfuma la excitación. Por mucho tío bueno, video o acción vea no se pone lo dura que se supone se me debería poner.
Me habia pasado con el cine Arenas y con la Sauna Nova Bruc.
Comenzaba a pensar que tocaba hacer una pausa temporal, como las que de tanto en tanto hago, y acudir a algún antro solo cuando realmente estuviera necesitado.

Pero había pagado la entrada y allí estaba, así que era cuestión de buscar algún estimulo.
Volví al cuarto oscuro, y por fortuna, ya había gente.

No es que se viera mucho, por lo que los roces a ciegas son inevitables.
Alguna mano de alguien que se escapaba. Algún roce involuntario, o no, con un miembro, una polla.
Un toque suave de nalga. Otro firme e intencionado para captar la textura y dureza del mismo.

Fuerte olor de macho.
Uno que se arrambaba a otro.
Y un otro a uno.

Descubrí un culo suave, redondo, firme, juguetón, pero sobretodo hambriento.
Y mi dedo comenzó a buscar el ojete.
Lo encontré, jugué, masajeé... y a la excitación le siguió unos jadeos y una corrida.

De tantos estímulos casi salí mareado.
Cuanto menos, bien entonado.

Fuera del cuarto oscuro, la tónica seguía siendo de apalanque, así que subí a la segunda planta.

Allí se sentían fuertes jadeos que procedían de la playing room.
El del sling seguía allí y estaba siendo fisteado por un chavalito joven.
Bella estampa.

Junto a la cruz de S. Andrés habían varios tíos enrollados, un trío y un conjunto de varios paseantes y metemanos que no acababan de formar grupo definido.
Allí comencé a hacer mis primeros pinitos de la tarde, con un tipo de polla muy delgada, al cual aparte de pajearle, rechupeteé sus pequeñas tetillas, pero nada más.
Se nos juntó uno de los vagantes al que al arrimarse mamé un poco.

Pero poco.
Me excitaba más el trío que tenía a mi lado.
Un trío muy cerrado, de aquellos que sabes que no tienes oportunidad de tan siquiera meter mano.
Para evitar frustaciones, ni lo intenté.
Lo dejé y me fui para las cuatro cabinas.

Lo que vi allí casi me hace caer de culo.
Cinco tíos fuera de las cabinas mirando hacia el interior de una de ellas, y dentro de la susodicha, ocho !!!
Por increíble que parezca, así era.
Y tampoco es que hubiera un espectáculo especial, sólo que sobre el camastro, uno le estaba  comiendo apasionadamente la polla a todo un bello ejemplar de macho ibérico cincuentón
El resto, tal como los de fuera, solo miraban.
Me fui.

Al cabo de unos minutos volví, para ver si se había disuelto el grupo o. por si lo contrario, se había animado la gente a participar y aumentar el morbo.
Había menos gente fuera, pero dentro, el que mamaba seguía en ello, pero a la par, estaba siendo follado por otro buen macho.
Eso estaba francamente mejor. Y, como pude,entre en la cabina.
Otro tanteaba el ojete de un sudamericano treintañero, y un joven, en el rincón de la cabina, mientras se medio pajeaba, se le veía claramente en los ojos que se moría de ganas por el morboso tipo que tenía a su lado se decidiera y pasara a la acción... con él, evidentemente.
Pero este, la única acción que hacía también era pajearse suavemente.

Los otros tres, desde fuera, miraban,
Los de dentro mirábamos y nos autotocábamos.
La temperatura en la cabina era asfixiante.
Salí.

Era evidente que la gente se iba animando a dar rienda suelta a sus deseos, aunque muy poco a poco, y en mí, la tensión sexual aumentaba por momentos.
No sé si ello se reflejaba de alguna manera en mi cara o actitud.
Lo que no sabía era que, pocos minutos más tarde, me vería envuelto, y yo en el centro, en una explosión de pasión sexual incontrolada.

(continuará)


 

5 de enero de 2016

5º Aniversario del blog






Y ya van cinco !
Como ha crecido la criatura desde aquel principio de año, un lustro atrás, comenzó balbuceante sus primeros pasos.
Y como ya es tradición toca rollete de datos, de lo hecho en el blog hasta ahora, de lo venidero, los agradecimientos, y bla, bla, bla...

Pues no !!!

Bueno, va, está bien. Sólo un poco.
Acabé el año pasado con 283.933 visitas y este lo he acabado con 414.394 visitas.
Y podéis dar las gracias porque ni a los 300 mil, ni a los 400 mil hubo post especial, pues bastante tengo con el retraso brutal que llevo como para ir intercalando.
Aparte también ocurrieron otras dos hechos relevante: en octubre conseguí récord de visitas en un mes ( 12.899) y el día 19 del mismo mes récord de visitas diarias (945).

Con el post "Parón y vuelta al pasado" detuve el relato cronológico del blog. Paré a recapitular y acabar de escribir post pendientes que se habían quedado colgados.

He vuelto a retomar cierta coherencia cronológica, con retraso de seis meses, que espero algún día de este año, llegar a contar las historias con una semana o dos de retraso, como mucho.

Otro objetivo también es un poco más de regularidad, y conseguir por lo menos los 58 post anuales que era la media hasta este año que se han quedado en 38.
No sé como, pues mi falta de tiempo no ha mejorado en absoluto.

Agradeceros como siempre vuestros comentarios, públicos o privados, el verdadero alimento del blog y lo que siempre me anima a seguir contando mis historias.

Y ahora quisiera plantear que si tenéis alguna idea de mejora del blog me hiciérais llegar vuestras propuestas, ideas, sugerencias de mejora de contenido del blog.
¿Que os parece?, ¿Que queréis que publique o escriba?.

Podéis comentar aquí o enviar e-mail al correo indicado arriba a la derecha.

Venga, no os cortéis y animaros !

Ah!... y Feliz año 2016 ! ;-)


2 de enero de 2016

Entre inglés e ibérico




(Continuación)

Como después de cada historia, pasé por la ducha, que aparte de limpiar, atempera los calores del cuerpo de las excitaciones acumuladas.
En este caso ya llevaba la del encuentro con el "japo", la del medio del pasillo con el inglés y la del cuarto oscuro.
Ciertamente estaba siendo una tarde entretenida.

Tocaba pasar de nuevo por la playroom del piso superior, a ver si había recuperado un poco de la animación de mi primera visita de la tarde.

Allí, en medio de las sombras, tumbado sobre uno de los slings había un tipo de aspecto normal, descansando en posición patiabierto, esperando ser atendido.

En cierta manera, me vi reflejado en él, en aquellas pocas ocasiones que me había decidido reposar y esperar a un buen samaritano de esa manera.
Con tanto precalentamiento y folleteo hasta a mí me apetecía mojar el melindro dentro de aquel rico agujero negro que se adivinaba cálido, húmedo y acogedor.
O era el instinto solidario el que nacía en mí, al pensar en las aburridas esperas por las que yo también había pasado cuando me había encontrado en esa tesitura.
A falta de activos, solidaridad entre pasivos !!!.

Comencé a tocar mis partes pudentas esperando a acabar de decidirme.
Pero ahí se quedó el asunto.
No le follé.

Volví a la zona de las cuatro cabinas, y entrando en una de ellas, me tumbé boca abajo, sin toalla que me tapara y por tando dejando bien visible, en todo su esplendor, mi culete.
Y no tardó nada en entrar un tío morboso, en actitud chulita, que apoyándose sobre la pared, quedó mostando toda su ejemplar, larga y dura hombría, adornada alrededor de los huevos con un cockring metálico.

El lenguaje no verbal era inequívoco, y no dudé ni un instante en ponerme a mamar.
Mientras él, que ya se veía especialmente caliente, se pezoneaba con deleite.
Resulto también ser inglés. Esto parecía ya una plaga.

La puerta abierta era una invitación a la participación de quién quisiera.
Y así fue como, después de varios indecisos, entró un tipo con aspecto de auténtico macho ibérico.
Aunque hoy en día nunca se sabe.

Comenzaron tonteando y tras unos toques iniciaron un largo morreo, el inglés y el ibérico, que dicho así suena un poco a cerdo.
Entre York y Jabugo andaba el juego.
Y yo, en las partes bajas, tastando y alternando sus respectivas `delicatessen´.

La situación me volvía loco.
Estar con dos tíos raciales y macizorros que me aceptaban, y viéndoles disfrutar a ambos de las acciones de mi hambrienta boca, disputándose mis mamadas, superaba mis expectativas de aquella tarde.

Seguimos así un buen rato.
Ellos, de pie, dándose el lote.
Yo, agachado, hartándome de pollas.

El inglés, hipercaliente, hizo visos de no querer correrse en varias ocasiones.
Sacaba brúscamente su cipote de mi hocico perruno a la par que retrocedía instintivamente su trasero.

- Stop, stop - decía.

Obviamente `stopeaba` con él por unos instantes, pero no perdía bocado del otro.
Al final salió corriendo de la cabina, tal cual, porque querría retenerse para más adelante.
Y nos quedamos solos disfrutando durante un rato, el ibérico y yo, hasta que lo dejamos.
Es lo que tiene los tríos espontáneos.

Al cabo de no mucho rato me volvía encontrar al inglés, estaba vez de pie, pero apoyado sobre su espalda en la pared de una cabina.
A sus pies tenía a un tipo mamando y esnifando poppers, y de pie a su lado, otro chupándole en una tetilla.
Como queda una libre, me amorré.

Y esta vez no se pudo contener de tanta sobreestimulación.
Se corrió.

- Mira que habéis hecho, tontos - dijo graciosamente con un profundo acento británico mientras se reía,

Después de tanta historia, comenzaba a hacerse tarde.
Pasé por el cuarto oscuro.
No había nadie.

Aproveché para hacerme una paja y me fuí.

(Junio 2015)