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29 de diciembre de 2013

Siete pollas




Entro al cine. Voy al lavabo. Salgo. Me meto en el cuarto oscuro pequeño.
Dos segundos y alguien me toca los pezones por detrás.
Me giro. Toqueteo. Suave, delicado, poco a poco. Sigo sin ver.
Pero sé que es Bilbo.

Toqueteo, se la saca.
Mordisqueo, me agacho.
Hay alguién que se acaba de poner al lado. A punto de mamar, y con la boca ya abierta, me arrebatan de la polla de Bilbo.

Es otra polla la que chupo.
Sus modos, su sabor, olor y consistencia... Sin duda, es la de Carlos.
Brusco, poco tacto. Marca ritmo, respira agitado. Me alterna con la otra polla, eso no es muy habitual en él.
Carlos la saca. Sobreexcitado, se corre. Bilbo también.
Bien coordinados, pero la leche por los suelos.
Una pena. Ha durado poco.

Se limpia Bilbo, se va Carlos.
Le sustituye Manolo. De donde ha salido?.
Esto parece un dispensador de pollas.Nos quedamos solos. Pollazos en la cara.
Vamos al lavabo, dice. Vaya, otro que tiene urgencia en correrse, pienso.
Pollazos en la cara. Mamada. Seguimos luego, vale?, y se va.

Vuelvo al cuarto oscuro pequeño.
El tiempo que llevo, veinte minutos, y los pollazos en la cara me han abierto bien los ojos.
El culo, es otro cantar.
Un tío grandote, trajeado, buena polla.
Pero soso hasta la médula. Y luego dicen que el tamaño importa.
Ya me diréis para qué. En este caso, todo es inversamente proporcional a lo aparente.
Lo dejo.

Una hora de aburrimiento.
Casi estoy por arrepentirme de no haberme corrido con los tres mosqueteros del principio, o el sosainas trajeado.

Reaparece Manolo.
Me coge del brazo y me arrastra a la oscuridad. No opongo resistencia.
De rodillas, mamo. Sigue fustigándome la cara con su polla. Hoy le ha cogido gusto a eso.
Se acerca uno, y se pone a su lado. No sé quién es. No sé como es. No me suena su polla.
Se acerca otro por detrás, que no veo, pero lo siento cuando comienza a trabajarme los pezones.
Me comparte con el de al lado. Increíble !.
Manolo se corre en mi cara. Su leche espesa permanece en ella.
El tío de al lado me sigue dando de mamar, agarra mi cabeza, marca la pauta, sin importarle la lefa ajena.

Manolo se va y lo sustituye el que me estaba tocando los pezones.
Combino ambos. El primero se corre. Leche por el suelo, que desperdicio !
Me quedo con el pezonero, quién tras varias embestidas, se corre también.
Resulta ser uno que me hacia cierta gracia, pero nunca había hecho nada con el, ni se me había acercado.
A ver si un día repite, después de esta vez.
Mientras se limpia, uno de polla tiesa espera turno. Dos mamadas y se corre.
Hoy los tíos duran poco.

Todos fuera.
Quedo solo.

Menuda comilona... por Bocazas, 7 pollas !!!

( Experiencia - 21 de Octubre )


17 de diciembre de 2013

Una tarde distraida en la Sauna Nova Bruc.




Hoy el agua de la piscina está fría, me dijeron nada más entrar y antes de cobrarme.
Ah!, vale,- respondí, agradecido por la información.
Prescindir por una tarde de la piscina no me importaba, pero eso llevaba aparejado no poder disfrutar de los surtidores a presión, cosa que no me hacía tanta gracia, pero bueno, ya me entretendría con el resto de instalaciones y usuarios.

No estaba mal de gente, y ya en mi primer incursión a la zona de cruising ya me enrollé rápidamente con uno
a nivel toqueteos y pezoneo.
Aunque realmente no hay mucho que explicar, pues se excitó sobremanera que cuando parecía que se iba a correr, en el sentido de soltar una buena lechada, lo que hizo fue salir corriendo como si le fuera la vida en ello.
Mira que hay gente rara por el mundo, y yo me los voy encontrando de tanto en tanto !.

Minutos después, no habiendo salido de la zona sombría, un tipo de aspecto campechano y bonachón, con un poquito de barriga, un poquito de vello y una traviesa sonrisa, me detuvo tocándome las tetillas.
Hay quien empieza el ligoteo hablando y los hay que con un juego de miradas, y muchas veces no llegan a nada más.
Yo suelo empezar por los pezones, normalmente dejándome tocar, y otras menos, llevando la iniciativa, y también ocurre muchas veces que tampoco se llega a más, por si os pensabáis que el método era mano de santo. No, no.

El caso es que, en un plis plas, se inclinó a mamármela un poco.
Yo, a modo de agradecimiento y de paso curiosidad de saber de su polla, hice lo mismo. No estaba mal, pero ambos volvimos a los pezones.

Se nos juntó uno, que por allí andaba, y las manos pronto se liaron de tanto subir y bajar, entre tetas, huevos y pezones.
Y en un punto álgido de calentura, desaparecí por los bajos, con el afán de repartirnos las faenas.
Que ellos se dedicarán a toquetearse y morrearse si les apetecía, que yo ya me encargaba de otros menesteres igual o tanto más golosos.

Así me dispuse a mamársela a los dos, alternativamente, cosa que no precisa de ninguna habilidad concreta, o las dos a la vez, que ya es otro cantar.
Con una polla a la derecha de la boca y la otra a la izquierda, vamos que, con cara de hámster. Ahora con las pollas en cruz, una arriba, una abajo. Luego ambas frente por frente, una sobre otra, y mi boca mamando lateralmente y la lengua introduciéndose entre ellas.

El nuevo pareció volverse loco, y aprovechando un instante que me incorporé para estirar un poco las patas, se agachó y se puso frenéticamente a mamársela al bonachón, y de tanto en tanto, a mí.

No sé si se llegó a correr, pero bruscamente cesó y sin más, se marchó.
El asunto quedó ahí, pues ambos nos quedamos un tanto perplejos y no seguimos.

Pasó mucho rato, de paseo y paseo, un poquito en el jacuzzi desde donde veía la solitaria piscina, vacía completamente de gente. Nadie se atrevía a meterse en aquellas frías aguas.
Un par de grandes, jóvenes y guapos osetes se metieron en el jacuzzi, donde se pusieron a hablar entre ellos. Puntualmente se interrumpían con un apasionado beso. Iban a lo suyo, amistad con derecho a roce?, pareja?. Que más da.
Nos los había visto anteriormente, y al poco de salir del jacuzzi, desaparecieron.
Tal vez hubieran pasado a mayores en alguno de los cuartos.

Rondaba por allí, aquella tarde, un chaval también joven, en sus veinte y tantos años, realmente guapo, atractivo, delgado, masculino, con el punto justo de vello, una ricura... pero siempre se le veía sólo.
En este sentido, el de juventud, belleza y soledad, me recordó a la esfinge del anterior post.
Nadie se líaba con él, ni él hacía intentos de ligar con nadie.
No dejaba de ser muy curioso, porque podría haber tenido, sin dudarlo, a todos los tíos de la sauna si hubiera querido.
Al contrario de la esfinge, que no trasmitía ninguna emoción, a este si se le notaba cierta frustración y tristeza.

Si me hubiera entrada, a buen seguro le hubiera seguido el rollo, pero no me atreví a ser el primero, porque no me hubiera gustado que fuera demasiado pasivo, que por la actitud que reflejaba, mucho me temía que así era, y haberlo tenido que dejar porque no me acabara excitando.

Preferí negarme la ocasión, a quedarme con mal cuerpo o frustrarle sus expectativas, quien sabe.

Hubo de nuevo un encuentro con el bonachón, en la sauna de vapor.
Le volví a mamar aquella polla, no muy grande, más bien tirando a normal, pero ligeramente curvada hacia arriba, y rica, que al fin y al cabo es lo más importante.
Aparte que me encantaba como tocaba los pezones.

No pude estar mucho rato pues tanto calor me mareaba.

Al cabo de un rato, recuperado del mareo, me lo volví a encontrar en el minicina, sentado en el estrado superior, donde uno le mamaba con la misma pasión que hasta hacía unos minutos le dedicaba yo.
No me lié con ellos, pero desde la distancia, bonachón y yo nos sonreimos.

Pero sí me acabé liando allí mismo con un tío, que tímidamente me fue metiendo mano, palpando el culo, despojándome del paño que cubría mis, no por perrunas, menos nobles partes, mamando unos segundos, y no me preguntéis como, el que acabó mamando y haciéndole correr fui yo.

Quedó tan exhausto que se acostó en las tumbones y en cuestión segundos quedó profundamente dormido.

Más tarde, ya con poca gente en el local, y yo lo suficientemente caliente como para correrme e irme ya, cansado de buscar alguien con quien tener un poco de feeling, me metí de nuevo en el minicine, me senté en el estrado, me quité las toallas, y comencé una paja tal, como si estuviera en la intimidad de mi perrera.
Sólo había una persona sentada en las tumbonas. El dormilón había despertado y marchado.
Me quede allí con la intención de acabar corriéndome sólo, o con la ayuda de la mano de algún buen samaritano.
Y apareció!, y fue apenas nada más tocarme la polla, y patapum...

- Lo siento, es que ya estaba a punto,- le dije, a modo de disculpas.

(13/11/13)


11 de diciembre de 2013

La Esfinge




Entrar, cambiarte, ir al w.c. y ducharte es poco más o menos lo que da los diez primeros minutos al visitar una sauna.
Meterte en la sauna de vapor, que te pillen, mamar y correrte en los cinco siguientes es como bastante menos frecuente.
Al menos para mí, en lo que concierne a correrse, pues siempre lo dejo para el final, para cuando ya me quiero ir. Sin embargo este vez, me dije: ¿y por que no?, ¿a ver que pasa?.

Y pasó lo que tenía que pasar. Se me fui la líbido a Pernambuco, obviamente.

No era cuestión de marcharse, así que deambulé, me meti en la piscina , disfrute de los chorros de agua, pasé por el minicine, vagabundeé por los diversos rincones cuarto oscuro, pero sin pararme en ningun lado.
Y anduve esquivando a un plasta que a veces veo en el cine Arenas, y con el cual no me apetece tener nada.
A veces ocurre.

Ya habría pasado una hora de ires y venires, cuando encontré un chavalito joven, que no deberia pasar los 20 o 22 años, pasaba claramente de la adolescencia, pero seguía sin llegar a tener los rasgos marcados de un macho adulto y varonil. O tal vez, 25 o 28, y conservara aún ese toque juvenil. O puestos, 45 y hubiera hecho un pacto con el diablo. De lineas finas, sin acabar de perfilar, apenas vello, delgado, y guapo, sin dudarlo.
No era estrictamente mi ideal de hombre, pero daba para un buen ver.
¿Y que hacia un chaval tan joven alli ?. ¿Sería un chapero ?. Por el hecho de ser joven no tiene porque serlo, y personalmente no me he encontrado nunca ninguno esta sauna.
Le gustarán, pues los mayores, o los osetes, o simplemente la gente tirando a madura, supuse.
O tal vez, se haya presentado por equivocación o curiosidad.

Al contrario que por su físico, por su actitud pasaría totalmente desapercibido. Evitaba miradas, y en su hacer, o más bien, no hacer, no buscaba implicaciones.
Una vez, que lo ví sentado en el segundo peldaño del estrado del minicine, ligeramente inclinado hacia adelante, pajeaba sin mirar a un señor mayor que tenía a su lado. Este hacía lo mismo.
Me los quedé mirando unos segundos. No había chispa. El chaval se mostraba heriático. Serio. Ninguna emoción traspasaba su rostro.
De hecho, la foto de Akhenatón, que encabeza este blog no es casual, pues ciertamente guarda un gran parecido con el chaval en cuestión.

Más tarde me lo encontré en la sauna de vapor,. No acababa de liarse con dos que tenía al lado, Le acaricié el culillo le tanteé la polla y cuando mis labios rozaron su pezón derecho, suavemente, eso sí, me apartó.
No insistí.

No debió conseguir nada allí, entre los siempre cálidos y sensuales vapores, porque minutos más tarde se tumbaba boca arriba, en la banqueta de la zona de paso del cruising, con el paño desenvuelto entre las piernas apenas tapándole sus nobles y jóvenes partes, en una postura realmente de fotografia homoerótica.
Pobrecillo, miraba en aquella postura a quien pasaba, sin que nadie le hiciera mucho caso.


Entré en el minicine en un momento que no había nadie, y me situé, como otras muchas veces, de pie detrás de las tumbonas, siempre con el objetivo, casi nunca conseguido que alguien se me ponga detrás ,me meta mano y me folle alli mismo. Una fantasía como otra cualquiera, que de tan fácil que podría ser, no se cumple.
Minutos después entraba el chaval y se sentó en el segundo estrado, justo detrás mío, y comenzó a pajearse.

Me giré para cercionarme de lo que me había parecido ver por el rabillo del ojo.
Y así era. Se estaba pajeando.
¿Con qué intencionalidad?, ¿Desahogarse en solitario viendo la película?, ¿Buscaba mi complicidad y acción?. Su mirada iba más allá de donde yo estaba.
Y no le hice más caso.

Segundos después, se levantó y situó a mi lado para colocarse el paño casualmente rozando su mano con mi culillo. Se quedó inmóvil unos segundos, en standby, como si quisiera darme tiempo a que reaccionara o no.
Si no fuera porque esto, en más de una ocasión lo hemos hecho todos, podría pasarse por alto.
Ojo al dato!, lectores míos con poca experiencia ;-). Ciertos aparentes roces casuales, no son inocentes del todo.

Vas a ver, pensé, y le agarré el pedazo manubrio que levantaba descaradamente el paño. Su polla expresaba, lo que su rostro ocultaba.
Me agaché y de un bocado me la zampé. No toda, pues no me cabía, pero si lo que pude.
Me hizo ademán con la mano de parar y me señalo las tumbonas, como para seguir allí, y hacia allí se dirigió. Y yo le seguí.

Se tumbó, con las piernas bien separadas, para que yo me pudiera tumbar y amorrar dócilmente a su tiesa estaca, que orgullosamente apuntaba al techo.
Y comencé un trabajito de los que hacen historia.
Pasivo total, se dejaba hacer, con lo cual me pude recrear a gusto con semejante ejemplar de buen tamaño, forma y gusto, imprimiendo el ritmo que más me apetecía, deleitándome ahora en la punta, ahora en los huevos, ahora más presión con los labios, ahora más suave.
El chaval gemía, jadeaba y de liberarse un poco más, bien se hubiera retorcido y provocado otras posturas.
Le gustaba dejarse ver, lucir su juventud, eso era obvio, y buscaba con su mirada, la complicidad de terceros, como queriendo decir, mirad tíos, me la están mamando, os apuntáis?, pero su expresión corporal no era su fuerte.
También iba mirando la película, y de vez en cuando, cruzaba la mirada conmigo,

Mientras le mamaba polla y huevos, iba presionando, palpando y magreando también los mismos, así como sus bien formadas piernas, sus nalgas y unas diminutas tetillas.

Después de bastante rato, no pudo contenerse más y avisándome que se iba a correr, acabó haciéndolo con ayuda de un par de manolas.
Mucha tensión acumulada detrás de aquel chorro impresionante.

Esbozó un tímida sonrisa y se marchó.

Yo, un rato más tarde, aún me comería otra polla.
Pero esa, después del festín, fue otra historia sin mucho interés.  



5 de diciembre de 2013

Ansiedad, planes frustados, diciembre y loperría.




'Estoy atacao'.

Llevo prácticamente tres semanas sin darle rienda suelta a mis instintos, y comiéndome mis mocos.
Lo que iba a ser una pausa aparente de una semana en mis quehaceres perrunos, de las por diferentes motivos hay de tanto en tanto, esta se está alargando hasta lo indecible, supongo que por lo inesperada, larga y sobre todo inoportuna.
Muchas veces el blog no se resiente porque tiro de historias pendientes ya medio escritas, pero ahora me encuentro en que de estas me quedan pocas, y no encuentro el tiempo ni la tranquilidad para escribir las que aún no tienen ni un triste borrador, y de estas si que son unas cuantas.

Para colmo, este mes de diciembre aún dispongo de días de vacaciones que pensaba dedicar a coger ideas y compras para regalos de navidades, o sea, que implica múltiples paseos y visitas a tiendas y centros comerciales, y más tiempo libre durante el día, abarcando pues mañanas y mediodias, para poder también visitar a horas no habituales para mi, algún que otro antro pecaminoso e incluso quedar con gente para hacer cosillas.

Quería pasarme un mediodía por la sauna Nova Bruc y por la sauna Condal, y tal vez también alguna tarde, ir al Erotixx otra tarde, visitar los wc de La Maquinista y el centro comercial Las Arenas para ver que se cuece por allí, o incluso llegar a dar un paseíllo por Montjuïc, en horas de sol, claro.
Curiosamente de este sitio, en estos últimos días me habían llegado referencias, y me habían entrado ganas de darme un garbeo.

Pues nada. Queda todo reducido a la mínima expresión.

Doble rabia porque ya había insinuado mi disposición a alguna gente, aunque sin llegar a concretar cita fija.
Claro que hubiese sido peor de haber tenido plan cerrado, desde luego.

Ya me fastidió hace dos semanas cuando insinué a uno que tal vez me iba a pasar por el Erotixx aquel miércoles en cuestión, y no poder pasar, o anular mi prevista presencia en el segundo aniversario de la Nova Sauna Bruc.

Ambas me hacían ilusión.
En fin, de momento ajo y agua.

Bueno, y vosotros a ver si os animáis y participáis en la loperría 'La gossa de cap d'any', que aún quedan números disponibles.
Podéis leer como participar en las pestañas de arriba del blog, pero en resumidas cuentas, sólo os cuesta el leerlo, pedir un número (+ 2 de reserva) y un deseo como primer premio.
Y a esperar que os toque.
Y si al final no, pues podéis renunciar, y el premio se lo lleva otro.


1 de diciembre de 2013

Masajes con principio feliz




Después de unas cinco semanas, sentí de nuevo la necesidad de hacerme un masaje.
Así que decidí probar otras manos y otra intensidad, esta vez, los de la sauna Nova Bruc.

Cuando llegué y pregunté, me dijeron que lo tenía que reservar directamente con el masajista y estar atento a la hora, a diferencia de la sauna Galilea, que lo reservas al entrar, o en el momento que uno le apetezca, y cuando el servicio está disponible, te avisan por megafonía.

Para el caso, en definitiva, antes del masaje tenías que estar atento o a megafonía o a la hora concertada, con lo que en ambos casos estás condicionado a un tiempo, indefinido en uno y concreto en otro.
Pero no fue exactamente el caso, ya que en el momento de entrar, el masajista estaba ocupado, y no se me ocurrió entonces llamar a la puerta y concertar hora, como bien se puede, según me comentó a posteriori, si no que fui yendo y viniendo hasta que lo encontré libre.

Mientras, podría disfrutar de las instalaciones o buscar algún rollete para entrenerme.
De esta manera, no estaba con la angustia de que me interrumpieran, sino que era yo en el que en el momento deseado, ir a ver si estaba ya libre el servicio de masaje.

Había ido con tiempo, así que este no me preocupaba.

Me duché y me metí en la sauna de vapor un ratillo, sin enrollarme con nadie.
Cuando salí, me metí en la sauna contigua para secarme más rápido y luego fui hacía el cuarto del masajista.
Pero seguía ocupado.
Fuí entonces un rato al jacuzzi y posteriormente a la piscina a disfrutar de los chorros de agua.
Cuando me pareció oportuno, volví, pero me encontré de nuevo la puerta cerrada.

Fue cuando ya decidí meterme en la zona de cruising, en el lugar menos iluminado de la sauna.
Allí, junto a los tabiques de los gloryholes sobresalía entre dos señores maduros un buen mocetón que se dejaba hacer por estos.

Me sonaba a una escena ya vista, e incluso diría que vivida.

   "Tres tíos (en este caso dos), tirando a mayores, estaban comiéndose casi literalmente a un tío que,       apoyado en la pared, les sacaba a todos un palmo de altura. Joven, buen cuerpo, musculado sin         ostentación, varonil, se dejaba hacer por aquel trío. Uno le sobaba, otro le comía los pezones y           otro la polla. Fragmento de Machote y breve orgía a cuatro en Nova Bruc.

Me coloqué en su lado izquierdo, para ver si podía obtener ración de aquel hermoso ejemplar y de paso cercionarme que era el mismo que aquella vez.
Mi duda pronto se vió resuelta. Su pasividad se transformó en interés, este en acción y a los pocos minutos desaparecía por los bajos dando inicio a una larguísima, intensa y frenética mamada hasta tan dejarme seco como en la ocasión anterior.
Me dejé hacer hasta llegar casi a perder la noción del tiempo y olvidarme del motivo principal que me había llevado allí.
No podía estar una hora más, así que si seguía la puerta cerrada, me ducharía y me iría..

Pero por fín, el masajista estaba disponible.
Probé con media horita e intensidad moderada, pues, después de aquel comienzo feliz, tampoco necesitaba más.

Un mes más tarde, día más, día menos, volví a sentir la necesidad de un nuevo masaje.
Habían sido unas semanas un poco duras, así que recordando el buen hacer de aquellas manos, volví.

Esta vez la espera fue breve, pero el suficiente tiempo de tener otro comienzo feliz.
Fue en la sauna de vapor, al poco de entrar, un tío, de aspecto general relativamente parecido a mí, aunque un poco más mayor, tras palparme el culo cual mercancía en el mercado, me preguntó si quería que me follara.
Y como me iba a negar, con el hambre que tengo en ese aspecto!.
De mamar o que me mamen voy bien servido, pero encontrar polla folladora me resulta algo más complicado.
Y este tenía la herramienta del tamaño perfecto para un buen trabajo.

Se fue un momento a buscar el preservativo a su taquilla, y volvió debidamente equipado.
Comenzó sin problemas de dilatación, en un acoplamiento perfecto, cosa que a la vez me sorprendía, después de tantas semanas de abstinencia anal.
Inclinado yo hacia delante, agarraba firmemente mis nalgas e imprimía unos buenos envites con un ritmo preciso.
Se notaba que era un buen semental follador de culos.
Por delante, para más morbo, también tenía entretenimiento, pues un señor de generosas carnes, se había sentado en la grada superior y me ofrecía su gordete biberón.
Evite masturbarme para prolongar aquel momento tan perfecto, y tan poco habitual de sentirme como un perrito caliente bien relleno por ambos lados.

Y duró, lo que tenía que durar. Ni más, ni menos.
Y a pesar de la posterior ducha, con la polla aún dura y tiesa, mal disimulada con la toalla, entré en el cuarto del masajista y me dejé hacer por aquellas expertas manos.



23 de noviembre de 2013

Persecución




Al poco de pasar el garaje de la esquina, noté que alguien me seguía.(2)
Bueno, más que seguirme, llevaba la misma dirección que yo.

De ser cualquier otra calle, para el caso calle Tarragona o Cruz Cubierta, ni me hubiera percatado, pero esta en concreto, carrer Princep de St.Jordi, entre medio de ambas, no está precisamente muy concurrida.
Igual era un caco, de los que te estiran la bolsa y salen corriendo, así que me la aseguré adecuadamente, y seguí mi camino.

Si lo fuera, en algún momento aceleraría el paso y me pillaría.
Sin embargo, durante todo lo largo de la calle, se mantuvo equidistante.
Igual simplemente pasaba por allí, y al llegar a la primera esquina giraría en el sentido contrario al mío.

Pero tras doblar la esquina, lo que hizo fue cambiar de acera (3).
Todo esto lo iba controlando gracias a mi buena visión periférica, con la que simplemente ladeando ligeramente la cabeza hacia un lado o hacia otro, me iba percatando de todo lo que ocurría, no con precisión absoluta, pero si lo suficiente para comprobar que el personaje en cuestión era el mismo.

Al llegar a la siguiente esquina, Béjar con  Cruz Cubierta, así como no quiere la cosa, giré la cabeza nada disimuladamente en el punto donde se encontraba, pero sin pararme en mirar, como quien mira si además fuera a pasar algún coche.

Y sorpresa !, Era Bilbo !, un habitual del Arenas.(4)

Duda despejada. Posiblemente ni me seguía, y al llegar a la esquina tomaría dirección Sants.
Pero lo que extrañaba era que no lo había visto en el cine.
Giré en dirección Pza. España y me metí en la administración de lotería.
Mientras esperaba mi turno, vi que Bilbo se paraba en el paso de peatones, como para cruzar, justo enfrente pero de espaldas a mí.(5)

Pero no pasaba. Qué raro. A ver si de verdad me esta siguiendo, pensé.
Salí cabizbajo, metiendo el boleto de lotería y guardando el cambio, miré de soslayo y efectivamente, para mi sorpresa, él reanudo su caminar equidistante conmigo.
No podía dar crédito.
Quedaba fuera de toda duda que me estaba siguiendo. Pero porqué? Para qué?.

Estuve tentado de pararme a mirar cualquier escaparate, para certificar una vez más mis sospechas, e incluso darme la vuelta y preguntarle.
Pero me daba corte.

Llegué al metro, bajé las escaleras, crucé el pasillo y llegué a las máquinas para entrar.(6)
Llegó al metro, bajó las escaleras, cruzó el pasillo y llegó al vestibulo de las máquinas, donde se paró, mirando como entraba.
Y ya no me siguió, ni bajó al andén de enfrente.

Estaba en el cine, y decidió al salir seguirme?. Por aburrimiento o con algún propósito ?
Ni idea.



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Venga !!! Y a ver si os animáis a jugar a la Loperría, que se acaban los números, es gratis, no se pagan impuestos si os toca, y los dos lo podemos pasar bien ( o no ) !!! ;-)



19 de noviembre de 2013

Sábado tarde - Cine Arenas




Hacía muchos años que no se me presentaba la oportunidad de ir al cine Arenas un sábado por la tarde.
En mi primera época, apenas unos meses, sólo iba en sábado.
Luego estuve muchos años sin ir, y cuando lo hice, sólo era, como ahora, entre semana.
Puntualmente iba en sábado, y desde luego no había color con respecto al resto de los días.
Había mucha más gente, y el cuarto oscuro era, a momentos, un amasijo de carne y brazos tocando todo lo que podían. Un auténtico festín de roces, sobeos y tocamientos varios.
A veces se iba más allá, claro, como ahora también pasa de vez en cuando.

La última vez que fuí en sábado por la tarde, hará cosa de ocho o diez años (soy incapaz de precisarlo) recuerdo que me follaron cuatro tíos, bueno... llegaron a meterla, cosa bien distinta.
Ahora si eso pasa cada cuatro meses, ya es mucho.


Ya que podía, había planeado ir al cine esa tarde, y al salir desde casa, no como siempre que improviso saliendo del trabajo, me había puesto de punto en blanco, no tanto por la vestimenta en sí, tejanos y camisa normales y corrientes, sino que me había afeitado, recién duchado, depilado bien el culillo y limpiado por dentro a la espera de acoger unos cuantos cipotes.
Aparte llevaba siete condones, para que veáis el optimismo con el que iba, dos sobrecillos de gel lubricante, unas toallitas higiénicas, papel de rollo también higiénico y una botellita de poppers.

Optimista, pero a la vez, un poco atacado de los nervios por si me encontraba con un amigo que, cuando va, sólo es esporádicamente algún sábado. Entre semana voy la mar de tranquilo.
Y por muchas circunstancias, no me convenía encontrármelo.

Cuando entré, me sorprendió ver cinco personas en el cuarto oscuro pequeño. Hace meses era normal, pero últimamente suele ser raro encontrar alguien. En el cuarto oscuro grande había gente como una tarde cualquiera de las concurridas, o sea, diez o doce personas.
Pero en ambos no había mucho movimiento.
No me encontré a ninguno de mis habituales, y hasta no bien pasada media hora, no vi unas pocas caras conocidas.

Habian pasado tres cuartos de horas y solo hacia tenido el roce de unas manos temblorosas e indecisas que suavemente aparté.
Aparte de nervioso, me sentía profundamente decepcionado y desmotivado.
Los cuartos no quedaban nunca vacíos, como ocurre entre semana , pero ni con eso había mucha gente.
Y no era muy participativa.

Hice un intento de meterme entre unos, comenzando a lamer el pezón que uno tenía al descubierto, y quién me dirigió con su mano, mi cabeza hasta su polla.
Pero carecía de actitud, ni me la sujetaba, ni imprimía movimientos. Sólo una cosa que me ponía más nervioso todavía eran los pitidos que se le oía al respirar.
Lo dejé.

Pasó mucho rato, y en un momento que había un grupito de tres viendo como uno se la mamaba a otro, me acerqué y uno de los observantes, joven de veintitantos, me cogió de la muñeca para que palpara su polla.
Polla?, No!. Pollonazo!!!
En breve estaba ya mamándole esa pedazo tranca, dura y carnosa a la vez.
Ahora de rodillas, ahora inclinado. Pero no resultaba muy cómodo mantener la boca tan abierta durante todo el rato, y no tenía alternativa a lamerla, pues sus huevos permanecían ocultos tras la bragueta del pantalón. Únicamente su polla era accesible.
No lo entiendo, yo que cuando me pongo a la labor, intento que todas mis partes resulten accesibles.
Pero bueno...
No quise ir al lavabo cuando me lo requirió. Temía por la virginidad de mi culo. Uno es muy voluble, y de pedirmelo igual hubiera caido en la tentación de intentarlo, así que preferí negarme a que se presentara la ocasión.
No insistió, y en medio de la mamada, se la sacó, acabando con un paja y escurriéndose sobre mi mejilla.
Con todo, fue bastante rápido.

Mientras me secaba, el bigotillos apareció de nuevo, y me pilló.
El bigotillos es un señor que parece sacado de los años 70, con aspecto fachilla y bigotito a conjunto, con el que ocasionalmente he tenido roces, pero sin llegar a más, y sin llegar a convertirse en habitual.
Un rato antes se me había acercado para ver si quería hacer algo con él.

- Si acaso, más tarde,- le dije, más con la idea de sacármelo de encima, y mientras ir haciendo.

Sé que con lamerle los pezones tiene bastante, así que, ya por su insistencia y visto el panorama,  para pasar el rato, se los comencé a comer.
Él disfrutaba. Yo me entretenía.
Me tenía bien agarrada bien la cabeza con uno de sus brazos; con el otro iba tocando a otros que se acercaban. Apenas podía moverla, sino era para alternar de pezón.
Alguno por atrás me había ayudado a acabar de bajarme los pantalones, pues hacía rato que los llevaba desabrochados, dejándome todo mi recién depilado culo al aire.
Pero lejos de aprovecharse de él, apenas uno pasaba y tocaba, otro hacía un simil de follar, pero situando la polla en una de las nalgas, otro tímidamente me tocaba el ojete e introducía un dedo, que rápidamente sacaba, y otro, el más aventurado se hizo una paja a mi lado, y me echó la leche sobre una de mis posaderas.

Esto no ocurrió todo de golpe, sino en los 15 o 20 minutos que estuve de merienda pezonil.
O sea, que poca cosa, y mal.
Acabo corriéndose, ayudado evidentemente con una autopaja.

Entre los que rondaban por ahí, sin acabar de decidirse a hacer nada, había un negro que, al verme libre, con cierta torpeza pretendió meterme mano.
Le correspondí esperando encontrar lo que uno sueña cuando mete mano a un negro.
Debía estar desempalmado pues no había mucho que tocar.

- Condón, tiene condón?,- preguntó, para mi sorpresa, pues aún estábamos en la fase del primer toque, y ya pensaba en follar!. La duda era quién a quién.
--, Le respondí lacónicamente.
- Poppe, tiene poppe?,- volvió a preguntar, respondiendo yo afirmativamente.
- Dame poppe.
Saqué mi botellita de poppers, y se lo ofrecí.
Me sorprendió mucho su forma de esnifarlo, pues se la puso en contacto directo con la nariz y inhalando con tanta fuerza que me temía que fuera a ocurrir una desgracia.
-Ven, chupa polla-, dijo devolviendóme la botellita, y sentándose en las escaleras últimas del cuarto oscuro grande.
A ver, para chuparle la polla a otro, y que este se siente tan abajo, implica que el otro esté incómodamente de rodillas en el suelo, cosa que no me importaba, pero se me hacía raro, así que me imaginé que lo que dijo fue: ven ( que te ) chupo (la) polla.
Me la saqué, pero apenas se la había introducido en su boca, volvió a pedir poppers.
- Poppe, dame más poppe.
Le volví a dar, fijándome detenidamente como absorbía los vapores.
Me dió muy mal rollo, y cuando me devolvió la botellita, me fuí.  

Faltaba poco para las siete de la tarde, y lo que debería ser un cuarto oscuro lleno de varoniles y sudorosos cuerpos semidesnudos de hombres maduros, no era más que un desierto de sombras solitarias.

Lo que esperaba que fuera una tarde de merienda de negros, (entiéndase en su sentido de confusión y desorden) no pasó de una tarde floja de cualquier día entre semana.

Volví a casa desilusionado y con el pleno convencimiento de haber perdido la tarde, cosa que me disgustaba doblemente por el hecho de haber sido previamente planeado.
Si improviso y me sale mal, pues no pasa nada.
Pero habiendo sopesado diferentes alternativas (erotixx/condal) en las que nunca he estado en sábado por la tarde, y por querer ir a por lo seguro, encontrarme con un fiasco, da rabia.

Además hay algo que parece que se está convirtiendo en costumbre, y es que, por bocazas, sirva de paso para mamar va muy bien, he vuelto a recibir en todo el hocico.

Cuando voy y le comento a un lector sobre la discrección y cuidados al entrar en la sauna Nova bruc, me encuentro yo con la situación incómoda.
Cuando comento lo aburrido del verano en el cine Arenas, toma siete pollas!.
Y cuando le respondo a otro lector que sábado y domingos son los mejores días, me encuentro en que son iguales que el resto.
Y añadir que cuando el primer laboral siguiente que fui al cine, me topé con el amigo que por múltiples circunstancias no me convenía encontrar, eso sí, fuera, pero a dos minutos de allí.
Mucha coincidencia sabiendo que vive en la otra punta de la ciudad.

En fín...
Si hay otra oportunidad en sábado, no volveré.
Algo se aprende.



16 de noviembre de 2013

El...¿ejecutivo mamón ?




-"Mañana miércoles a las 16 h. estaré en cine Arenas. Necesito me taladren boca. Arrodillarme y sentir como me llenan la boca. Me gusta sentirme dominado y obedecer. Comer cuantas más pollas mejor.
Hace tiempo que no me taladran boca. Me quedaré desnudo para más humillación. La leche en la cara, por favor, Necesito sentirme perra zorrita. Gracias".

Me quedé de piedra cuando leí este anuncio pues no era yo el que lo había escrito, pero perfectamente, con algún matiz, podría haberlo sido.
Movido por la curiosidad, que nunca es poca, decidí mirar el perfil de quién lo publicaba.

- "Arrodillado con mi traje manos atrás cabeza agarrada y sintiendo la polla taladrar mi boca. Obedecer y sentirme humillado. Lamer culo, huevos, y tener mi cara llena de leche, de cuantas más pollas mejor. Un buena perra mamona a la que usar sin miramientos".

Asi tal cual rezaba el perfil, y también, con algún matiz, bien podría ser yo.

Como estaba a tiempo y me venía bien de horas decidí presentarme en el cine, no tanto para pillarlo por banda, pues antes sería para sustituirlo, sino por la curiosidad de ver a un tío trajeado, arrodillado y mamando pollas a destajo en el cine, corriéndoseles en la cara.

Tampoco era el morbo del tío con traje en sí, que no me da un morbo especial, pues antes me da morbo el tipo leather, militar, policía, skin  que el tipo ejecutivo.

Lo que no podía dar crédito era ver a un tío bien vestido y pulido ensuciándose de sudor y semen el traje, y luego salir tan pancho del cine.

Sobre todo porque mi experiencia con tíos trajeados en el cine, que de tanto en tanto, hay, suelen ser momentos muy anodinos.
Suelen ser super pasivos, en tanto que, como mucho se sacan la polla y te dan de mamar, pero sin más intervención. Apenas se mueven, ni te tocan, ni nada de nada.
Siempre pienso que es para no arriesgarse a ensuciarse el traje.

Bueno... haciendo un esfuerzo de memoria, y para no faltar a la verdad, recuerdo en una ocasión que uno jugueteo con mis pezones, un tanto de mala manera pues lo único que hacía era clavarme las uñas.
También recuerdo uno que llegó a descamisarse, pudiendo yo lamerle los pezones, y otro que llegó a mi, liándose primero con el que yo estaba.
Resultó muy curioso, pues ciertamente no era un tipo muy atractivo en ningún aspecto físico, pero sabía que tenía una buena polla y sabía acariciar. Y el trajeado se enrolla con él, como para acapararlo y quitármelo.

Compartir no me importa, pero que vengan y se te lo lleven... eso está "mu feo".

Pero no, se lío primeramente con  él, para llegar a mí, pues una vez le metí mano, se desentendió totalmente del otro, y me absorbió y acaparado de un modo totalmente inusitado durante muchísimo rato.
El tío era todo pasión, toqueteando, besando, sobando, aunque eso sí, él sólo con la polla sacada y sin llegar a despeinarse, y yo, con los pantalones y demás a la altura de la rodilla, con todo al aire.

Cuando se corrió, sus gritos que parecían más de dolor que de gozo, fueron indescriptibles.

- Que le pasa a este?,- me preguntó uno que justo por mi lado pasaba.
Nada,- le contesté, -sólo se ha corrido !.

Así que fuí esa tarde, para ver, pero ahí se quedó la cosa, ya ni encontré a ningún ejecutivo mamón ni yo hice nada con nadie.
Pensé, un fantasma más. Y sin más, pues no me sentía afectado en tanto que no quedé en ningún momento con él.
Si ya no entiendo mucho a los fantasmas, de esos que te dicen cosas que no son, y si al final quedas, no se presentan, o incluso que, presentándose son tan diferentes de como dicen que irán vestidos que no les reconoces, y no te encuentras, claro.
Al día siguiente le pregunté inocentemente si al final había ido.
Me contestó afirmativamente.
- Pues no ví nadie con traje?, le inquirí.
- No, no fui con traje. Me pondría perdido,- contestó.
- Si, claro,- le dije, ante tal obviedad, extrañado y pensando que algo me había fallado.

Miré de nuevo el anuncio, y ciertamente, allí no ponía que iba a ir en traje, sino que lo del traje lo ponía en el perfil.

Me sentí un poco tonto.


12 de noviembre de 2013

Cerdo, perro, puta.




- Hola Cerdo!, Te veo hoy?,- así tal cual recibía el mensaje.
- Te contesto más tarde,- le respondí brevemente.

Disculpa... esta semana tengo las tardes chunguillas por diferentes asuntos, y en dos semanas tampoco voy a tener libre pues me voy de vacaciones. Y a la vuelta tendríamos que cambiar el día de encontrarnos, - le contesté finalmente en un momento que tuve libre, pues me había pillado en el trabajo.
La verdad es que sonaba a excusa y a darle largas para no quedar en varias semanas, pero era totalmente cierto lo que le contaba.
-  La verdad es que me encanta como me haces sentir lo perra y puta que soy. Desde que me has escrito esta mañana estoy empalmado,- proseguí, para mostrarle interés, y que coño (con perdón), también era verdad que llevaba dos horas con la tranca tiesa sólo de haber leído su escueta, pero sugestiva frase, pensando en las varias sesiones que había tenido con él, a lo largo de estos pasados meses.

- Mmm..., Tengo ganas de darte, cabrón,- me contestó enseguida.
- Y yo de recibir, pero tengo que volver al curro.
- Ok, hablamos.

Dos horas más tarde.

- Te quiero comer el culo, y meterte el rabo hasta los cojones !, me dijo, siguiendo la conversación de dos horas antes.
- Joder... ya lo has vuelto a conseguir... empalmarme !!!,- le contesté.
- Mmm... te quiero para mi, cabrón.
- Eres mi puto perro !!!.
- No sigas que me revientas el pantalón,- le dije, medio rogando, medio queriendo que me los reventara.
- Mmmm, que rico morderte el culo. Llenarte la boca de lapos, hasta meterte el nabo y los güevos.
- Asi, tragando como una puta.
- Taladrarte el culo mientras tragas pollon.

- Como sabes calentarme !!!,- fue lo único capaz de contestarle de lo taquicárdico que me había puesto.

- Mmm ese paquete bien duro, Mmmm
- Te pellizco los pezones mientras te como el nabo, cabrón.
- Tengo ganas de darte.

 - Arff, arff... vale... quedamos esta tarde.. pero paraaaa, que no puedo máaaas !!!, le dije ya casi agonizante.
- A las seis, como siempre?,- preguntó satisfecho después de haberme visto sucumbir.

Por si fuera poco, en ese momento me mandó también una foto con su polla en primer plano y el asomando la cabeza por detrás con cara de vicio., en la perspectiva que tendráia un perro a sus pies, y una frase le acompañaba: Come perro !.

Nada más entrar al cine, me encontré de morros con Carlos, que no dudó ni un instante en cogerme por el brazo, meterme en la jaula de palets que hay nada más entrar en el cuarto oscuro grande, arrinconarme, hacerme agachar para lamerle la polla y correrse, todo en unos minutos, sin apenas darme tiempo a excusarme que había quedado con otro.
Bilbo, desde detrás quería tomar parte en la merienda, pero no quedaba espacio entre los maderos y Carlos, para ni siquiera tocarme.

Salí de la jaula, y allí estaba Iker, esperándome.
Nos acercamos de nuevo a los maderos, pero desde un rincón de fuera, comenzó a recalentarme con un trabajillo de pezones, para acto seguido, llevarme a sus pies y comenzar a mamar su polla.
Bilbo, que no había perdido detalle, se acercó, bien sabiendo que esta vez si iba a tener la oportunidad de que, obedientemente, se la comiera.
Así fue, al ver que se situaba a nuestro lado, Iker le hizo partícipe.
Otro se acercó, y también pudo disfrutar de mi boca.

-Vamos a un lavabo,- ordenó, dejando atrás a los otros dos, que no nos siguieron.
Una vez allí, mientras yo se la comía, o bien alternativamente le mordisqueaba las tetillas, él iba controlando a puerta media abierta quién pasaba, para que según criterio suyo, hacerlo entrar.
Y entraron dos, en un breve intervalo de tiempo.

Con actitud sumisa, no les miré la cara para ver quienes eran.
Esperé arrodillado con el morro a un palmo de sus braguetas, esperando que de ellas salieran las pollas que se me invitaba a mamar.
Y primero una, alternando con la de Iker, si así me requería, y luego con la segunda, cuando entró al lavabo y le tocó su turno.
Para mi sorpresa, Iker se corrió al poco de entrar el segundo, y se marchó comentando que tenía un poco de prisa.
Era la primera vez que me dejaba sólo, con otros.
El segundo, al par de mínutos también se fue, aunque sin correrse, quedándome yo sólo con el que habia entrado primero.

A ver lo que tarda este en irse, pensé, pues muchas veces ocurre cuando en un trío/cuartero desaparece uno, no tarde nada en deshacerse el grupo que queda.
Gran parte del morbo desaparece, es cierto. No tiene nada que ver estar a dos bandas y recibir de dos bandas, en un trío, que centrarte ( o ser el centro de atención ) en uno sólo.
Pero no, este con el que me quedé, que resultó ser uno que con el que ya había estado en una sesión con Iker allí mismo unas semanas antes, hasta se me puso a mamar durante un ratillo, e incluso me hizo una breve lamida de culo, creyendo yo que me quería preparar para algo más. Pero no.
Si bien, si era lo que el quería, no llevabamos condón, así que nos quedamos con las ganas.
Le seguí comiéndole bien los huevos, siguiendo sus indicaciones, hasta que reventó.

 - Hostia ! Me he corrido,- espetó asombrado, -no me lo esperaba.

Supongo que lo que quería decir era que normalmente no se corría.
Cruzamos, mientras se limpiaba, cuatro palabras.
Quería saber de mí, pero vió que no estaba yo mucho por la labor de contestarle lo que me preguntaba, pues contestaba con evasivas, o respuestas muy breves.
Llegó a querer invitarme a una cerveza en el bar del cine, pero amablemente decliné la invitación.

Cuando salía del cine, tenía unos mensajes de Iker en el móvil, disculpándose de haberme dejado solo, aunque bien acompañado y disfrutando, decía, supongo que para calmarse la conciencia.

Se despidió con un: "ya te aviso, cerdo". 



8 de noviembre de 2013

Un día de relax





Caminaba tranquilamente de camino a la playa un dia cualquiera de verano de los que puntualmente me habia cogido de vacaciones en el trabajo.
Faltaba poquito para llegar y decidí hacer una llamada.

El día anterior había contactado conmigo via facebook.
Me había dejado un mensaje en que decía que se alegraba de haber dado conmigo al reconocerme y acordarse de haber leido mi blog, pues le había servido para descubrir varios lugares de los que describo.
Y esta misma mañana, antes de salir, le contesté, alegrándome de lo que me contaba.

Resultó que estaba en linea, e iniciamos una amena conversación sobre el blog, lo que cuento, algún consejo, nuestros gustos, nuestras aventuras, nuestras complicaciones e incompatibilidades.
Insistía en quedar, y he aquí nuestro mayor problema.
Él sólo podía por las mañanas, y yo sólo por las tardes.
Me dió su teléfono, y me incitó a que lo llamara.

Yo no soy ni de los que dan el télefono, ni los que les gusta de hablar por él. Cuando lo doy, ya es explicitamente para quedar.
Y así lo hice. Llamé, bastante cortado, pues no sabía como iniciar la conversación y menos como mantenerla.

Pero se dió el mismo fluir que en el chat del face, y la conversación se alargó por 40 minutos. Increíble !.
Coincidimos también en que a ambos nos gustaba escribir, y me sugirió la idea escribir para sacar un rendimiento monetario.
Era curioso, porque en el espacio de pocos meses, me habían ofertado también la posibilidad de escribir una biografía a cambio de un beneficio económico.
Ambas exigen mucha más dedicación del tiempo que tengo disponible, además que no me siento preparado por falta de conocimientos y técnicas literarias que creo yo que se necesita para meterse en estos berenjenales, por cual, y con cierto pesar, decliné las ofertas.

Con el tiempo, mi contertulio de aquella mañana, me acompañó durante unos cuantos meses, en mi despertar de cada día.
No, no seáis mal pensados.
Ambos coincidiamos, tras el despertar y el aseo matutino, antes de seguir con nuestros quehaceres diarios, en el chat del face, desayunando tranquilamente y tomando nuestros respectivos cafelitos, poniéndonos al día de nuestras cosas y hablando de diferentes temas.

Después de aquella conversación, y tomar el rico solecito, me quise regalar una sauna y un masaje.

Me dirigí a la sauna Galilea, que hacía meses que no iba, y sabía que había servicios de masaje.
Pedí hora, y mientras no me llamaron, me entretuve buscando alguien con quien pasar el tiempo.
Algo ligero, pues en cualquier momento me podían llamar.

No había mucha gente, por lo que las oportunidades eran muy escasas, pero aún así, ligué con un chavalote varoníl, bien cachas que se dejaba hacer, sentado en la sauna de vapor.
Tenía un buen pollón, que aproveché, así como sus duras tetillas.
Me acordé que un lector comentaba que a veces se pasaba por la sauna Galilea a que le comieran y lamieran todo, y precisamente era esa la franja horaria en la que ese día había ido.

Poco después me llamaban por megafonía que el servicio de masajes estaba listo para mí.
Bien, me gustaría decir que fue fantástico y salí como nuevo, pero no.
Sólo estuvo bien, para mi gusto, pero que eso ya es mucho, pues soy bastante exigente en ese aspecto.

Y así, una agradable y larga charla con un amigo y lector, una mañanita de sol en la playa, la comida de una respetable polla y un aceptable masaje completaron un día de relax.



5 de noviembre de 2013

Erotixx, un 24 de julio cualquiera.





Uff... No sé si porque ya era por el calor propio de mes de Julio, pero estaba de un calentorro subido.
Ya desde buena hora de la mañana tenía claro que quería rollo por la tarde, al salir del trabajo, pero no me decidí donde ir hasta los pocos minutos de tener que tomar la dirección apropiada.

Así, publiqué via móvil en mi perfil de facebook mi indecisión, por si daba la casualidad que alguno de mis amigos virtuales estuvieran conectados, y lo leyeran, y me aconsejaran o se apuntaran.
Muchos factores a tener en cuenta, y que sabía y sé de antemano que nunca da sus frutos.
Pero tenía ganas de dar ese punto de exhibicionismo que tan a la orden del día está con eso de las redes sociales.

Escribir en una red social no especifica para el tema un reclamo para quedar ya está directamente abocada al fracaso. Otra cosa es para quedar a un plazo de tiempo razonable, o que la web sea de especificamente de contactos.

Primero lo publicas, luego esperar que alguien lo lea, que el que lo lea le interese, que el que lo lea le vaya bien y te conteste, que tu te enteres de su respuesta, te pongas en contacto con él, que realmente el interés sea el mismo, que a pesar de leer la gente interpreta las cosas como quiere, llegar al acuerdo realmente de quedar y finalmente que se presente.
Demasiadas cosas para un "ya".

La interesante experiencia explicada en Erotixx, Una tarde a mediados de mayo , y una segunda no relatada a mediados de junio (Estuvo bien, pero sin más, a pesar de repetir con el "exótico" de hacía un par de meses) me hizo decidir.



Un tío treintañero se masturbaba frenéticamente a puerta abierta en la cabina más cercana a la del sling.
Se le veía muy caliente, casi desesperado por correrse, pero no estaba muy seguro de si lo quería hacerlo sólo, y el morbo lo daba el que lo vieran, o la puerta abierta era una invitación a entrar.
A veces los signos son confusos.

Esperé en la puerta unos segundos, hasta que hizo un ademán de que entrara.
Cuando salí, apenas habían pasado cinco minutos, y dos tíos se habian corrido, y uno no era yo.
Mientras jugueteaba con sus pezones al aire, y él con su polla en mano, entró un chaval de veintipocos año
tras comprobar que era bienvenido, que con sólo sacársela por la bragueta, se escurrió con apenas dos automanolas.
No sé si fue un caso de eyaculación precoz, o iba rato allí e iba igual de caliente que el otro
Y casi con sospechosa sincronización el otro también se corría.
Y yo en medio, con dos tíos polla al aire, uno de pie, otro sentado, quedaba descompuesto y sin polla que comer.

Seis tíos en el local, y dos ya se me habían corrido.
Pasó mucho, mucho rato.
Tanto que llegué a aburrirme.




En ese rato hubo una minimamada de unos segundos a un osete muy morboso, serio y masculino. No sé si es porque estaba nervioso, abrumado o qué, pero duró apenas un pestañeo.
Y un tanteo-toqueteo con un señor que me recordaba a Bilbo, del cine Arenas. Pero no era él.
Paseo para arriba, paseo para abajo, de vez en cuando me metía en una cabina para ver a través del glory hole como otro, en el cuartito contiguo, se masturbaba sin éxito, a pesar de estar viendo un video de porno hetero.
Su polla no pasaba del lánguido pellejillo.
Debía de estar viendo la película equivocada.

Finalmente el osete, una vez superadas sus pajas mentales o lo que fuera, sentado desde una cabina, puerta abierta y polla fuera, me invitó sutilmente a entrar.
Entré, me arrodillé ante él, poniendo mi cara a la altura de su virilidad, que cogiendo el hermoso miembro apenas catado con anterioridad, e introduciéndomelo en la boca le hice disfrutar de una larga y tranquila mamada, hasta que realmente excitado se corrió abundante y felizmente sobre mi pecho.

Ya, por fin, otra vez bien caliente, me volví a liar con el semiBilbo, hasta el punto esta vez de pasar del toqueteo a una breve mamada.
- Vamos al cuarto del columpio?,- me preguntó.
Pensé que me quería follar, o cuando menos, disfrutar al resguardo de miradas ajenas.
Pero no. Su polla delgada, curiosamente muy dura y más bien pequeña quería, o más bien necesitaba de ese poquito de intimidad para perderse en un derrame de auténtica leche condensada.
De nuevo mi pecho recibía leche, aunque poca cantidad, pero increíblemente espesa.

Al final, se arregló la tarde.






2 de noviembre de 2013

Machote y breve orgía a cuatro en Nova Bruc.




Nunca sabré si hice bien en no ir aquella tarde, e insistir al día siguiente, que tampoco dió ningún resultado.
Pero a los pocos días, insistí y me presenté en la sauna, controlando si alguien iba de paso hacia la parada de autobús.

Al poco de entrar, fui al cuarto oscuro, bueno... sería más correcto decir la zona de menos iluminada de la sauna, porque realmente de oscuro tiene, pero poco.
Suele ser al principio de las horas a las que suelo ir, cuando hay más acción en esa zona. Y ese día parecía que también iba a ser así.
Tres tíos, tirando a mayores, estaban comiéndose casi literalmente a un tío que, apoyado en la pared, les sacaba a todos un palmo de altura. Joven, buen cuerpo, musculado sin ostentación, varonil, se dejaba hacer por aquel trío. Uno le sobaba, otro le comía los pezones y otro la polla.
No quedaba mucho sitio para un cuarto, pero, aprovechando un pequeño resquicio metí mano a ver que palpaba y que pasaba.
No hubo rechazo, así que me acerqué un poco más para reclamar un espacio propio.
En nada, ya estaba agachadito mamando el miembro  de aquel hermoso ejemplar de macho viril.
En uno de los momentos de reposo mandibular y estiramiento de patas, el muchachote aprovecho para, por lo visto, saciar su hambre de sexo, se escurrió entre los comensales, para sorpresa de todos y comenzó a mamármela.
Empezó y acabó, porque con la pasión succionadora que puso, me hizo correr hasta dejarme literalmente seco.
Cuando finalizó conmigo, siguió con alguno de los que quedaban.
Al cabo de un rato, aunque en otro sitio, seguía mamando.
La bestia interna se le había despertado.

Vacío de líbido, y aún temprano como para irme, me dispuse a disfrutar del jacuzzi, de la piscina y de los chorros de agua.
De tanto en tanto, me daba una vueltecilla por el resto de instalaciones y me duchaba.

Estaba ya casi por irme, que me metí en el minicine.
Allí entre otras gentes ví un osete guapisimo de encantadora sonrisa, sentado junto a tío que de pie sobre el estrado daba de mamar a un tercero.
Cuando me acerqué al osete, me dí cuenta antes por el olfato que por la vista que al que estaban mamando era Joan, habitual del cine Arenas.
Me sonrió, y en un abrir y cerrar de ojos, el osete me la estaba mamando. alternando con la de Joan, al tiempo que se pajeaba, y yo acariciaba la hermosa pelambrera de su pecho, jugueteando con sus pezones.
Casi a la par, el osete y Joan se corrieron, quedándonos solo el otro mamador y yo.
Y ya puestos, el tío siguió mamando, pero esta vez a mí.

Me dejé, hasta que, por segunda vez en esa tarde, me corrí.


30 de octubre de 2013

La parada del autobús




Esta vez había decidido ir a la sauna media hora antes de llegar al centro de la ciudad.
Cosa rara en mí, que en muchas ocasiones, por no decir en la mayoría, la decisión la tomo en los últimos minutos o incluso ya dirigiéndome a otro destino.

Faltaba un par de manzanas para llegar, cuando a unos diez o quince metros por delante de mí ví a una compañera del trabajo que aparentemente iba en la misma dirección.

Sabía el barrio donde vivía, por lo que era muy probable que tomara el autobús o incluso el metro, pues ambas opciones le iban de perilla.
No obstante, mantuve una distancia prudencial para no tener que hacerme el encontradizo con ella, pues no me apetecía en absoluto tener que dar explicaciones de ningún tipo.
Es cierto que bien podríamos haber hablado del tiempo y del calorcito que por fin parecía que había llegado, pero no lo hice.

Atravesó el Paseo de Gracia, encaminándose por Gran Vía, por lo que la opción metro quedó descartada, y cuando ya llevó media manzana recorrida descarté que fuera a coger el bus para ir a su casa.

Todo el rato mantuve la distancia, incluso intentaba acrecentarla parándome haciendo ver que rebuscaba algo en los bolsillos, cosa que era cierta, pues tenía las monedas para la entrada de la sauna, o en algún escaparate del camino, que tampoco es que hayan muchos.

Llegó a la esquina, la dobló y por unos instantes la perdí de vista por el chaflán típico del ensanche barcelonés.
Tenía dos opciones, cruzar la calle y seguir recto, o tomar Pau Claris dirección mar, y por tanto pasando por delante de la sauna.
A medida que me iba acercando a la esquina, quedaba claro que había optado por la segunda opción. No había cruzado.
Llevábamos exactamente el mismo camino, aunque evidentemente, ella no iría a la sauna, si no que pasaría de largo.
Y cuando llegué yo, la tía chochona estaba tranquilamente esperando en la parada del autobús, a apenas 5 metros en diagonal de la entrada de la sauna.

Nunca me había fijado que hubiera allí una parada.
¿Quién la había puesto allí y desde cuando ?.
Me metí en la administración de lotería, para hacer la primitiva y ganar un poco de tiempo, pero sólo había una señora delante mío.
Por desgracia, sólo fueron dos o tres minutos. Si había suerte, mucha suerte, habría cogido el autobús.

Pero no la hubo.
Allí estaba ella, parada, esperando.
Y estaba yo, paralizado, desesperado.

Pasé por delante, sonrió.
Saludé, siguiendo mi camino, pasando mi destino.

Tenía la opción de dar la vuelta a la manzana, cosa que me llevaría unos minutos, tampoco muchos.
El autobús, igual pasa cada 10 minutos como cada 20.
No podía esperar tanto, pues ya llegaba tarde para el tiempo que queria estar allí e irme.

Me acordé de comentarios que algún lector había hecho en este blog sobre el entrar y que te vieran, o el mío sobre la poca probabilidad que eso ocurriera, si se tomaba uno la precaución de vigilar, o el encuentro de uno , no recuerdo si el mismo, con una amiga suya en las puertas de la librería Laie.

Cogí el metro, y me fuí para casa, frustrado.

A la tarde del día, lo intenté de nuevo.
La sauna semivacía. No ocurrió nada.
Nada de nada.
Ni siquiera un triste roce.

Sería cosa del destino, que aquel día no pudiera entrar?
Y cuando lo hice al día siguiente, que el resultado fuera nulo?

28 de octubre de 2013

Arenas, verano 2013




Aburrimiento y pérdida de tiempo se podría resumir en pocas palabras mis experiencias en el cine Arenas durante este verano.
Tendría que precisar que las experiencias espontáneas, o sea, aquellas en las que me presento allí tras haberlo decidido minutos antes, que realmente son la inmensa mayoría.
Y es que han habido unas cuantas, 6 en concreto, que he quedado con un habitual que comentaba en el post anterior, Iker, con el que han habido unos encuentros muy interesantes, parecidos entre sí, pero que le reservo una entrada para más adelante.
Aunque de hecho, estas seis citas no han sido exclusivas del verano ya que se han desarrollado entre abril y septiembre.

En resto de ocasiones, apenas ha habido sexo, sino eternos paseos sin encontrar nada ni nadie con quien hacer cosillas interesantes como para ser contadas.
Prácticamente.
Sólo recuerdo dos ocasiones, una que encontré a Félix, después de mucho tiempo, con el que hubo un acercamiento, pero no llegamos a nada, y otra que encontré a Antonio, con el que pasó lo de siempre.
Lamida de pezones y de todo lo que me pone a tiro, pues tiene un cuerpo de escándalo, hasta que se corre.
Bien, pero previsible.
Y el resto de habituales, o ya simplemente conocidos de vista, de vacaciones. Supongo...

Eso si, cada vez que iba, habían más chaperos.
Cuando hay, pues hay temporadas que no se ve ninguno, suele haber uno o dos, a lo sumo.
Pero en estos meses he llegado a contar hasta 6 en una soloa tarde , y no siempre los mismos.

A fecha de cuando estoy escribiendo esto, vuelto dos veces, después de semanas de no acudir.
Una, hace unos 15 días, y nada más entrar me pilló Manolo, que me acaparó durante un buen rato mamándole la polla. Exclusivista que es, normalmente, él,  no dejaba participar a Carlos, que desesperaba por arrebatarme del biberón de Manolo.
Iba y venía, a ver si ya había acabado, o más bien, si me había soltado.
Y una de las veces, así fue.
Y me pilló por banda...

Y la otra fue ayer mismo (21/10).
Por la mañana, antes de salir a trabajar, había comenzado esta entrada de blog diciendo " Aburrimiento y pérdida de tiempo, bla bla bla...", y por la tarde, siete pollas me daban por la boca. Por bocazas !!!.

Pero eso será material para otro post.
Hoy aún estoy indigesto.



25 de octubre de 2013

Habituales del Arenas (2013)





Ya tocaba una actualización de los post "Habituales" y "Nuevos habituales" de enero y junio del 2011.
En principio os iba a remitir a ambas publicaciones en el caso de los que han desaparecido o ha habido pocas novedades, y sólo iba a detallar a los nuevos.
Pero al final, para evitaros abrir pestañas y facilitaros la lectura, he decidido resumirlo todo en un post nuevo.

Aclarar que, como habituales del Arenas, son los que llamo a aquellos tíos con los que tengo algún tipo de rollo cuando ocasionalmente coincido con ellos en el cine.
Rollo, no simplemente roces, pues los hay con los que no quiero tener nada, que me buscan, o que alguna vez me he dejado meter mano o tener algún tocamiento, pero que no ha llegado a haber algo más elaborado.
Sigo desconociendo prácticamente todo de ellos. Ni sus nombres, ni sus edades, ni su estado civil, ni donde viven, ni los sitios que frecuentan. Nada, excepto lo que les gusta sexualmente hacer o que les hagan, al menos, en la penumbra del cine.
Nunca he tenido la necesidad de saber más.
Sólo de uno se más.
Y los nombres que indico son ficticios, que subjetivamente les pega, y que me sirven de referencia si tengo que pensar o hablar de ellos en el blog.
Y es más que probable que las edades no dé ni una. Son meramente aproximativas para daros una idea.


Nuevos

  • Carlos. De entre 35/40 años. Aparece en el post de hace casi dos años "Una mala experiencia" pues me resultó un tanto desagrable. Y ahora se ha convertido en un habitual. No ha variado mucho su forma de actuar, aunque ya ha aprendido a correrse fuera. No siempre. Me ve y va fijo a por mi, sin miramientos. Me agarra del brazo, si es necesario, y me lleva al rincón que elige. Alli me "obliga" a mamársela, sin apenas espacio para moverme, ni siquiera la cabeza que me mantiene sujeta, imprimiendo de vez en cuando movimiento , hasta que se corre. Dominante, brusco sin violencia, fuerte, gordo, pero polla más bien pequeña. Si está, no me puedo librar de él. Nunca le he visto hacer nada con nadie. En cuanto descarga, desaparece. 

  • Bilbo . Sobre los 50/55 años. Bajito. Muy discreto, correcto, suave y educado. Jamás fuerza a nada. Si me ve, me sigue, poniéndose a tiro, y discretamente se hace notar. Comienza presionando los pezones, sigo lamiéndole suyos y acabo chupándole el rabo. El también, ocasionalmente. Así como con casi todos, en alguna ocasión he intentado esquivarlos por el motivo puntual que fuera, con este no. Me da un puntito de paz dentro del placer de mamarle la polla, que sin ser ni grande ni pequeña, la encuentro siempre sabrosa.

  •  Iker. Entre 40/55 años. Con un punto siempre mal afeitado, aspecto canalla y mucho morbo. A excepción de la primera vez, siempre que lo he encontrado es porque previamente hemos quedado. El único que sé algo de él, vamos...tampoco tanto, nombre (que no es Iker) y móvil. Hace conmigo lo que le da gana. Duro controlado. Amo dominante. Gusta mucho de compartirme.

  • perraco. Entre 40/50. Posiblemente el único caso de los habituales que es él que me sirve. Sólo puntualmente cuando coincidimos nos liamos a algo, a veces ya puestos con terceros. Come de todo. Muy complaciente. Buen perraco. Sumiso.  

Aún en activo

  • Manolo, sobre los 45/50 años. Nunca hablaba, por lo que no sabía si era mudo. La primera vez que le oí decir algo fue. " Fóllate el culito de este, que le gusta y se deja", refiriéndose a un tío que estaba al lado. No me apetecía y no lo hice. Seguí con lo mío... Ahora ya dice, "ven" o "vamos al lavabo". Siempre ha sido el más dominante entre ellos. (Ahora también Carlos). Se pone delante, visible y espera a que se la saque del pantalón. Sin más preámbulos me la hace mamar un rato. No me da tregua. Tengo que seguir mamando. Cuando se cansa, se la recoge y se va. Me deja con la boca abierta. Siempre, al cabo de un rato, vuelve. Y la situación se repite. Al final... se corre. Y desaparece.La evolución, aparte del habla, es que cuando acabo siguiéndolo al lavabo, se corre en mi cara.

En Standby


  • Toni, Alrededor de los 60/65, alto, relativamente bien conservado, siempre me suele ver primero, va directo a los pezones, me da de mamar los suyos, y al poco me indica de bajar para mamar su polla. Buena, pero siempre morcillona, acaba corriéndose rápido. Desaparece.Muy pocos encuentros desde entonces, pero en cuanto me ve, no me libro. Hace meses que no lo veo.

  • Luis. Sobre los 30/35 años, bajito, el más interactivo. También me suele ver primero. Me pilla, nos trabajamos los pezones, nos mamamos polla mútuamente, aunque no siempre. Besos y lamidas. Poppers. Buena polla, pero nunca folla. Que se le va a hacer !... Una pena pues es la que más desearía que lo hiciera de entre ellos. Las últimas veces que nos hemos encontrado, a pesar de enrollarnos no interactuamos demasiado. Durante una temporada procuraba evitarlo, por lo previsible. Me absorbía mucho tiempo del poco que tengo disponible para el correrse y yo quedarme con las ganas. Hace meses que no lo veo, desde antes del verano.

  • Antonio, de edad imprecisa. Mayor, pero sin duda el mejor conservado y cuidado para la edad que tenga. Se mantiene duro y cachas, depilado, buen culo, buena polla. Sin embargo es el más pasivo de todos. Se contenta con que le mame los pezones y se los trabaje bien con la boca. Se corre así. Y a mí me encanta que así sea. También, rápidamente desaparece. Aparece brevemente al principio del post "Via Lactis (Como un vía crucis pero de 8 estaciones)". en la primera estación. Durante mucho tiempo no lo ví, hasta una tarde perdida de este verano. 

  • Joan: También sobre los 50/55. Normal en todos los sentidos. Siempre va con una camiseta ceñida y usa también una colonia de dulce olor. Siempre lo veo venir. Me suele dar de mamar y deja que otros se aproximen, pero no fuerza la situación. Nunca acabamos, pero el rato es agradable. Aunque si coincidimos, no siempre nos liamos. Para ser sincero, las últimas veces, más bien le rehuyo, ya que el penetrante y dulzón excesivo de su colonia me resulta molesto, pues se me queda luego, durante horas, en la pituitaria.

  • Félix: Si pasa de los 30 es por poco. Normal, con gafas, aspecto modernillo y siempre sonriente, de ahí el nombre. A veces el primer paso lo doy yo. Se deja mamar. Le gusta darme en la cara con su polla. Siempre acaba intentando follar, pero sin preservativo, por lo que nunca lo consigue. Siempre lo dejamos en este punto. Pero no pasa nada, luego cada uno a lo suyo.Mucho tiempo sin verle, hasta este verano, también en una tarde ocasionalmente.

Desaparecidos


  • Jose. Alrededor de los 55 años, es el primero que llegué a considerar como habitual. Activo y pasivo, depende, aunque conmigo siempre actuaba de activo, conocía perfectamente mi punto débil.: los pezones. Sabía como tocarlos para hacer conmigo lo que quería, normalmente, simplemente calentarme para usarme de cebo y atraer algún tercero. Buena polla.Era el único que fuera el día que fuese, allí me lo encontraba.

  • Vicente. Sobre los 50/55, majete,si me veía sólo se acercaba, directo a los pezones y luego me pedía que se la mamara. Y asi podía estar horas. Buena polla, siempre entre dura y morcillona. Le iba el morbo de terceros. Con él, más de una vez había tenido dos pollas en la boca follándomela. Durante una temporada fue el más habitual. Pero hace siglos que no lo veo.De hecho, me ha costado recordarlo cuando he releído el antiguo post.

  • Martí: Sobre los 50/55, alto, delgado, polla larga y delgada. Aparecía muchas veces por detrás, y casi siempre recién entrado yo, por lo que nunca le veía venir. Pero le reconocía enseguida por la colonia dulzona que usaba. Acariciaba, besaba, gemía y mamaba. Yo hacía otro tanto. No solía hacer participe a terceros. Me acaparaba, pero no me importaba. Siempre acababa corriéndose.Totalmente desaparecido.

Los que nunca fueron

  • Los sin nombre, que no llegaron a pasar de varios encuentros, porque desaparecieron o siguen allí pero sin más historia que un roce, un intento, o alguna acción de secundario entre terceros.

Alguien se identifica con alguno de ellos ?
Sería gracioso que uno de mis lectores fuera a la vez uno de mis habituales :-)



21 de octubre de 2013

Erotixx, Una tarde de mediados de Mayo




Hacía prácticamente un año que no me pasaba por el Erotixx, y llegaba unas cuantas semanas con ganas de hacerlo, pero no encontraba ese punto de motivación para acercarme hasta allí, básicamente porque no me pilla de paso, y el ir me supone un desvío de unos 15/20 minutos andando de ida, y otros tantos de vuelta.
Si, si... mi nombre perro no es casual. No me viene sólo por mis andanzas, jejeje...

Así, casualmente un lector dejó un comentario de su experiencia en el sexshop en una entrada del blog de principios de mayo, y preguntó sobre los glory holes del local.
Y esa misma tarde fuí.
La excusa, comprobar la forma y dimensiones de mi glory hole favorito del lugar, que de tanto que no iba, no me acordaba.
Claro que eso no me llevó más que unos segundos.

El resto de la tarde la recuerdo en tres escenas.

Primera escena.

Se produjo en las cabinas con pared de cristal entre ellas.
Yo en una de ellas, y en la otra, un tío visionando peliculas de porno hetero, y que aún pajeándose, no se le levantaba.
Desde la mía, hacía lo propio pero con una peli porno gay, y echándole miradas como diciéndole: "Aqui estoy, guapo!, por si te sirvo de algo".
No fue hasta que entró en mi cabina un tío de mediana edad ( la puerta entornada invitaba a mirar o entrar) y comenzó a magrearme directamente los pezones, que este se decidió a incorporarse y ofrecerme su polla a través del gloryhole de cristal.
Por lo visto, aquello le excitó más que lo que sucedía en su pantalla.
Pero fue apenas rozar su polla con mi boca, que enseguida se corrió y marchó.
Segundos después, me quedaba sólo.
Un poco frustante la situación, pero que se le iba a hacer!.

Entre paseo arriba y paseo abajo, el tocapezones anterior me sugirió el buscarme a alguien para que se la mamara yo, y mientras el me seguiría toqueteando.
O sea, continuar con la escena anterior, pero cambiando de polla a mamar.
- No quieres que te la chupe ?,- le pregunté, ya puestos.
- No, si acaso más tarde,- contestó

Segunda escena.

Poco más tarde, mientras estaba junto al cuarto del sling, desde le quicio de la puerta mirando el video, el tocapezones se detuvo un momento y me preguntó si alguna vez me habían follado allí. Se refería al sling.

- Sí -,  le contesté. En este en concreto una vez. (Follada en el sling)

Al cabo de unos segundos, prosiguió.

- A ver, te pones a sobre a ver como quedas?,- me sugirió, dejándome un tanto boquiabierto por la manera de pedir que me subiera en el sling, para ver como quedaba !!!. Ni que fuera un maniquí.
Pero obediente que es uno, y no encontrando motivos reales como para negarme, me subí en él.
Y se me puso delante, observando como "quedaba" en el columpio de cuero, y por lo visto pareció que le gustaba pues comenzó a calentarse.
Me pidió que me desnudara, lo cual hice, quedándome únicamente con la camiseta subida y por detrás del cuello.
Mientras se sacó su buen cipote y unos megahuevos que apenas cabían en la mano.
Me preguntó si quería que me follara, pero al decirme que no tenía condón, me negué.
Realmente no sólo me negué por eso, sino porque no le veía yo con ese tacto como para penetrar mi estrecho culito con la debida delicadeza para no hacerme daño y fastidiar la jodienda.
Y como tampoco había lubricante de por medio, el no fue categórico.
No pareció contrariarse, pues se puso a pajearse mientras me palpaba las carnes expuestas.
Al sugerirle que se corriera cuando gustara, así lo hizo en una cantidad a la par de sus megahuevos.

Tercera escena.  (Aunque habría dado para un relato entero si hubiera tomado apuntes al llegar a casa).

- ¿Quieres estar con nosotros dos ?, -  me preguntó el más bajito y exótico de ellos.
Este había entrado al local como si buscara a alguien.
Se movía ágil y ligero, mirando más allá de uno.
Al poco, se puso a hablar con uno, que tal vez hubiera llegado poco después que él, pues no me había percatado de su presencia.
Ambos mirándome, parecían hablar de mi, y por lo que pareció, así era.
De nuevo en el quicio de la puerta del cuarto del sling, les oí comentar: Se lo decimos?.

No me pude negar ante tal sugerente proposición, con el valor añadido que ambos eran majetes, me gustaban, y rondaban los 25 y 35 años.

Entramos en el cuarto del sling y tras cerrar la puerta tuve como un pequeño impasse de duda, de como empezar, quien hacía que, en mi caso, pues ellos al menos ya habían hablado entre ellos.

Ambos comenzaron a tocarse al tiempo que liberaban sus respectivas pollas, porque lo tuve claro cual era mi papel. Lo debo tener escrito en la cara que soy un mamón vocacional ?.
Me agaché y comencé mi trabajito, procurando atender equitativamente ambas joyas.
Ambas de tamaños diferentes, siendo fiel reflejo de cada uno de sus dueños.

Me sorprendió que ambos reaccionarán tan satisfactoriamente. Sus gemidos y comentarios no dejaban duda que estaban impresionados por el morbo de la situación.

- Vamos al cuarto de la cama ?,- preguntó no recuerdo quién, al ver que la acción fluía y la temperatura ambiental aumentaba de modo considerable.

 Ambos se desnudaron de cintura para abajo nada más llegar a la nueva sala, quedándose de pie sobre las colchonetas.
Yo, que no quería perder bocado, aún vestido y de rodillas lo dejé para un poquito más tarde.

De pie, tumbados, de rodillas o semiestirados, pude testar ambas pollas en todas las posturas que alternábamos e improvisábamos. El poppers también fluía.

Gemidos de gozo, gemidos de sorpresa, gemidos de complacencia.
Gemidos a tres bandas.

Recordaba mientras los encuentros habidos en la misma sala, casi dos años atrás, relatados en este blog.
Aquello era una recreación espontánea de aquellas breves orgías a tres, cuatro o cuantos se apuntaran al momento.
Una pequeña ONU de tres. De tres países. De tres continentes. De dos religiones. De tres sentires y tres hablares.
Tres nombres de contundentes referencias bíblicas.

El alto, nombre de rey y de miembro regio, sin correrse se marchó de repente con cierta prisa.
Llegaba tarde a algún sitio? Se reservaba, una vez bien a tono, para alguien?.

Me quedé a solas con el bajo, de nombre imperial y miembro principesco, continuando con las mamadas, que poco a poco fueron dando paso a una larga y agradable charla.