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23 de marzo de 2020

La penumbra en tiempos del Coronavirus




Abro los  ojos y respiro suavemente.
Vuelvo a respirar. Esta vez, una inspiración consciente y profunda.
Sigo vivo.

Confinado en casa por un sospechoso de afectación del covid-19 de un compañero de trabajo, no he querido cambiar la rutina, por lo que la alarma del despertador sigue sonando a la misma temprana hora de siempre, si bien y también como siempre, ya estoy medio despierto, en eso que se conoce como estado de vigilia.
Me quedo en la cama 10 minutos más, que muchas veces se convierten en el doble, pero en esta ocasión tampoco hay excesiva prisa por levantarse.
Menos estrés, eso es lo que gano.

He tenido la suerte de que, en un par de días que se me hicieron eternos, los informáticos de mi trabajo pudieron configurar un equipo para poder trabajar desde casa.
Me concentro más y, si bien hay muchas más potenciales distracciones, las controlo mejor. Trabajo más tranquilo, a veces más lento por las limitaciones técnicas, pero sin interrupciones de llamadas teléfonicas de clientes, pero en contra el móvil no para, bulle ( y esto no lo llevo bien), entre mensajes privados y de los compañeros de trabajo.

Comienzo a la hora que normalmente salía hacia el trabajo, y termino a la hora que solía llegar al centro de la ciudad. Con las mismas pausas y tiempos, el momento del desayuno, la comida y el café, acabo, de hecho, trabajando más horas, incómodamente a falta de mi silla ergonómica. Espalda, piernas y vista lo acaban notando.
Esto no puede ser nada bueno.

Y no, no tengo más tiempo.
Bueno sí, pero el hecho de tener el lugar de trabajo en el mismo espacio de ocio y paz del hogar, mi refugio, hace que, cansado de sobretrabajo y la incomodidad que os comentaba, cuando finalizo, no tengo muchas ganas de más conexiones, por lo que me conecto menos, tanto a internet como a la televisión para evitar sobredosis de información. Ni visitas virtuales, ni e-lerning, poco feisbuc y casi nada de blog.
Repito, esto no puede ser nada bueno.

Y llega las 6 de la tarde.
Hora que, cuando las ganas aparecían, y si los compromisos intersemanales me lo permitían, hacía presencia en mi penumbras.
Pero ahora estoy en casa, sin salir, más que a comprar lo estrictamente necesario para comer.
Para sobrevivir.

Las luces apagadas, la piscina y el jacuzzi posiblemente vacias de agua. Sin calor en la sauna finlandesa. Sin humedad en la sauna de vapor. El minicine sin historias que contar. El sling sin nadie que le dé sentido. Las cabina, los pasillos, el bar sin vida.

Y la imagen se debe de repitir en las diferentes saunas, sexshops, sexclub, pubs, bares y zonas de cruising.
Todo ambiente, muerto.

¿Como hemos llegado a esto?

Como curiosidad, sí, pero a efectos prácticos poco me importa que el origen haya sido la que un pobre chino, siguiendo sus costumbres ancestrales haya comido sopa de murciélago. O que el murciélago haya mordido a un pangolín y este fuera quien acabara en la sopa.
O que a un laboratorio de Wuhan se le haya escapado un virus, un científico lo detectara y al poco lo 'silenciaran'. O sea un ensayo de guerra biológica que se les ha ido de las manos. O detrás esté los 'amigos' USA, con sus conjuras y complots.
Las teorías conspiroparanoicas están bien para estimular la imaginación, y para desarrollar el espíritu crítico de las verdades oficiales. Otro caso aparte son los oportunistas y gurús del miedo.

Tal vez sea, simplemente, un error del sistema.
Del sistema neoliberal cortoplazista que solo busca el mayor beneficio posible lo más a corto plazo, sin pensar ni siquiera un poco más allá.
Concretando en las farmacéuticas, ¿Para que invertir e investigar virus conocidos que no han causado problemas o enfermedades que, por su 'baja' incidencia no nos raporta beneficios?.
Cuando surja un problema, ya invertiremos, investigaremos, encima nos ayudarán con subvenciones y sacaremos una buena tajada de todo. Y encima quedaremos como los buenos.

El caso, y eso es lo que nos importa ahora, es como parar esto.
Ya pasaremos cuentas. Espero que no se nos olvide.

¿Cuando volveremos a socializar en confianza, sin temor a que se nos pegue el puto virus?. Supongo que cuando haya algún tipo de tratamiento eficaz, no ya vacuna, que va para tiempo.
Por de pronto, mi putisemana de Julio en Torremolinos, lo más seguro es que la cancele. A finales de diciembre pasado ya reservé habitación en un hotel, pero no creo que tarde mucho en anularla.
Ya veré.

Ganas tengo de despatarrarme sobre el sling y que pasen todos los que durante estas semanas, o quizas meses, hayan sufrido de la misma abstinencia, y convirtamos los encuentros en una orgía sin fin.

¡Que bonito es soñar!.

Han pasado 28 días de la última vez que fuí a la sauna, si bien esta fuera una sauna 0/0, sin ningún tipo de contacto ni roces, y 35 días de la última con algo de salsa.
Han pasado 21 días de mi último día de gimnasio, 16 días de mi noche de concierto y 13 días del último día que vi a mi compañero, que finalmente resultó positivo. Se supone que no debería estar contagiado de estas salidas/contactos, pues ha transcurrido el tiempo estimado.
Pero aún solo llevo 10 días de mi confinamiento.
Y luego, ¿que?. Cuando pase el estado de alarma y los confinamientos, ¿Se podrá salir "tranquilamente"?.

Llega la noche. Me siento cargado de pecho.
Algunos días siento presión, más al tumbarme, en alguna posición concreta.
¿Restos de resfriado?, ¿Ansiedad?,¿Angustia?.¿Covid-19?
No hay fiebre. No hay apenas tos, sólo esporádica y mocosa. Ni cansancio. Ni dolor.
Me duermo.

¿Despertaré?
¿Habrá un mañana?

23/3/2020






14 comentarios:

  1. Perro, me tenías preocupado, muchos días sin publicar nada. No temia por tu vida, pero me extrañaba.
    Veo por lo que dices que estás como la mayoría de la población: encerrado, cansado del confinamiento y apabullado por el exceso de información. Haces bien en mantener tu rutina de trabajo,pero te aconsejo que cuando termines tu jornada te alejes física y mentalmente de ello. Haz ejercicio,baila,sal al balcón, medita, cocina....,lo que sea,pero que te sirva para desconectar. Y cuando todo ésto pase, que pasará, volveremos a salir, a tomar las calles y a vivir. Por eso te recomiendo que no anules lo de julio,que para entonces ya estará todo bien,hombre.
    Te mando un abrazo bien fuerte y muchos ánimos.
    Con mucho cariño y positivismo,
    Hotdardo 🎯

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    1. Estoy bien, al menos de salud ;-)
      Llevaba una temporada un tanto baja de inspiración para escribir, pero la la profunda angustia que ahora me corroe no facilita para nada las cosas.
      Sí, sé que todo pasará. Espero. Pero ¿en que condiciones?.Soy de los que siempre intentan ser positivos.
      Pero ahora es de las veces que necesito que alguien me sostenga, siquiera un poquito.
      Por eso agradezco doblemente tus palabras de ánimo.
      Gracias por estar ahí :-*

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  2. Menos mal que puedes teletrabajar, asi se te hace mas leve. Me alegro que estes bien. Tu sigue cuidandote y sigue con las medidas de seguridad. Besote

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    1. En eso estoy, teletrabajando.
      Es agotador.
      Gracias por comentar ;-)

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  3. Me alegro que estes bien. Cuidate mucho. Un abrazo muy fuerte y muchos ánimos.

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    1. Muchas gracias, Sergi.
      Espero que tu también estés bien :-*

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  4. Me alegro de sigas activo y leer que estás bien, perro. Tiempos oscuros los que nos están tocando vivir con toda esta crisis, también soy de los que han tenido algún pensamiento conspiranoico (sobre todo tras haber pasado por el Covid en enero en Madrid y que me lo vendieran como una 'gripe fuerte', a saber cuánto tiempo llevaba ya circulando). Llegará el tiempo de ajustar cuentas.
    Lo dicho, cuídate mucho y sigue contándonos tus historias :)

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    1. Marcos! Me alegra también mucho saber de tí y que, por fin, al vuelto a publicar en tu blog. Aún no me he metido a leer, pero lo haré en breve. No lo dudes.
      Me alegro también, por lo que deduzco, hayas superado el puto virus, cuando encima te decían por esas fechas que sólo estaba en China y Corea. Ánimo y espero que estes real y totalmente recuperado :-*

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    2. Para mi fue evidente que algo raro pasaba en mi cuerpo. Fiebre fuerte y repentina, tos ligera que me duró un día y, lo más preocupante, una presión brutal en el pecho y dificultad para respirar. Eso fue lo que me hizo ir al médico. También se me inflamaron los ganglios linfáticos del cuello y tuve dolores de cabeza fuertes. Esos síntomas pasaron pronto, pero la presión en el pecho duró una semana completa. En mi curro caímos todos, lo único que mis compañeros con mucha más tos que yo. Y ya digo, eso fue en enero!
      Gracias, siempre, por tu acogida y tus palabras. ¿Tu cómo estás?

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    3. Esta claro que no era una simple gripe fuerte :-(
      Yo bien, confinado desde el 13 de marzo. Pero bien de salud. No tanto de ánimos ;-)

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  5. Obvio que habrá un mañana, saludos perro

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  6. Tiempos difíciles. Pero bueno, seguimos en la follada. XOXO

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