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7 de mayo de 2017

Tercer día, y sigue la buena racha





Una vez decidido, salí todo resuelto a encaminarme a la sauna Condal.
Hacia meses que no iba, y creo que ya tocaba.
Un atasco de gente, unos trabajadores de la construcción de unas incipientes obras y la cabeza vete a saber donde y me vi ya a medio camino de la sauna Bruc.

Si precisamente había optado por ira la primera era porque a la segunda iba a ir al día siguiente, pues había quedado con un feisamigo, y no quería repetir la misma sauna días consecutivos.
Aunque por nada especial.

Pero no cambié de rumbo.
La sauna estaba realmente poco concurrida.
Cuatro o cinco tíos dispersos por todo el local, un grupito de seis en la sauna finlandesa, haciendo sus cosillas con más o menos participación de unos que de otros, pero juntos, cosa que si me sorprendió, y otro grupito de cuatro o cinco en el cuarto oscuro, junto al minicine.

Y la tipología, excepto un joven melenas recreándose en la ducha, y un tío blanquito, buenorro y demasiado pasivote, el resto era de una madurez considerable.

Más tarde... mucho más tarde aparecería algún que otro tío, más o menos, interesante.

A los pocos minutos de llegar, entré en el cuarto oscuro, donde seguían habiendo cuatro o cinco tíos, aunque no sé si los mismo que antes.

Un toqueteo, una caricia en el trasero, algún quiero pero no quiero, hasta que finalmente me cogió en banda un tipo bajito, mediana edad, pelo rizado y considerable pollón y unos tremendos huevacos pelados.
Comenzó y siguió con un constante y rítmico pezoneo, debidamente correspondido por mi parte con otro similar, y un buen sobamiento mutuo de polla.
Pero lo que me volvía loco de ese tìo era sus huevazos, así que entre tetilla y pezón, se me escapaba no muy casualmente hacia aquel par de pelotas.
El tío gemía que daba gusto, tanto como el que me estaba dando él con sus suaves, a la vez que contundentes pinzamientos y estiramientos mamarios.

El culo, a ratos, lo tenía muy bien servido, de uno que me follaba con uno o dos dedos, alternativamente, y enérgicamente.

De no haberme controlado, me hubiera corrido en ese momento.
Recordaba el post ”cae un mito” que había escrito hacía unos días, pero no quería tentar la situación.

-¿Descansamos un rato?,- le pregunté casi por... mientras prácticamente ya me estaba colocando el paño y recogiendo la toalla.

Y entonces vino el vacío.
Un largo rato de pausa, más que la realmente deseada.
 Tuvo que pasar casi cuarenta minutos de paseos y aburrimiento, para que empezara de nuevo la acción.

Aunque para ser justo, la palabra aburrimiento no era la correcta.
Lo curioso de ese día, no es que nadie hiciera nada, sino que si había acción y a puerta abierta.
Ví al tío que casi me hace correr, follándose o al menos intentando a uno en las hamacas del minicine, otro tío follándose en uno de los cuartos de la sala egipcia, con dos espectadores más. Otro en otra sala mamándosela a un tipo sentado sobre el camastro...
Acción había, pero no me sentía suficientemente atraído por ninguna de ellas como para entrometerme.

Sólo un tío, de mediana edad aunque poco le faltaba para pasar ese punto crítico a tío mayor, cuerpo bien conservado, peludo y varonil, pollón y claramente vicioso, me llamaba poderosamente la atención.
Pero estaba liado con uno que se la mamaba, y dos moscones que miraban por no intentar algo más.
Llegaba yo donde estaban, quedaba unos segundos mirando y me marchaba.

Pero en uno de esos momentos, que estaban solo él, de pie en el camastro, y otro tipo mayor y gordote mamándole, que me vió, extendió la mano y dijo: ven, entra.

Evidentemente, ni lo dudé.
Y me amorré al pito del porrón que con una amplia sonrisa me ofrecía.

Joder!- Exclamó sorprendido a las primeras churrupadas.
Te debe gustar mucho o has comido muchas pollas para lo bien que lo haces,- continuó no sabiendo yo muy bien si lo decía para comerle el oído, o para decirme que era muy puta.
No me importaba. De hecho, me puso más perro de lo que iba .

El otro tipo no volvió a mamar aquel rabaco hasta que en un breve momento se lo volvió a ofrecer.
Si bien, todo el resto del tiempo se entretuvo a alabar mi mamada, a pajearme, a pezonearme, a sobarme las nalgas y a follarme el culo con alguno de sus dedos, y cuando descansaba, me lo habría como para ofrecérselo a alguno que pasara por allí.

Me decidí a entregarme a aquel macho.
Sus comentarios eran del tipo "que bien me lo haces", “con que gusto te follaría”,"sigue, pero no quiero correrme","menudo pollón tienes también","quiero ver como te comes otras pollas","quiero ver como te follan","menudo vicio tienes","así, así, restriega tu culo por mi polla, date placer" o "vamos a buscar una polla que te folle", etc...
Desde luego hacia que me mantuviera a tope la libido, al limite de querer gritar "follammmmmee de una puta vez, o hazme tu puta y entrégame a quien quieras".

Aunque ya, desde bastante el principio vi, noté y comprobé, que su rabo solo se mantenía duro y tieso, a veces  mientras le mamaba,
El resto del tiempo se quedaba en un considerable amorcillamiento, pero que claramente hacia imposible la penetración.

Por allí apareció en varias ocasiones dos tíos de mediana edad, también uno tio, gordete, fuertote de aspecto inglés y el otro oriental, más bajito, de mediana edad. Lampiños los dos
El inglés con un buen rabo y un par de buenos cojones pelados, activo en tanto que se dejaba tocar y mamar y.el oriental de polla chiquita, más pasivo, pero que mamaba al inglés, y a mi un ratito ( y no muy bien, todo hay que decirlo).
El oriental parecía que fuera a remolque del inglés. Como si no hiciera nada por iniciativa propia sino esperando alguna indicación gestual del otro.

Por un momento pareció que se iban, pero simplemente salieron de la entrada del cuarto.
Allí, tras una orden de mi macho, me puse a mamar largamente la polla del inglés.
La tenía rica, tamaño aceptable y unos huevos gordotes.
Fue cuando este, liberó del paño al otro y me ofreció la minipolla, que cierto es también comenzó a crecer, quedando aún en pequeña, pero más aceptable.

Pero ambas mamadas fueron relativamente breves.
La pseudofollada que me estaba dando mi machote, que obviamente solo eran embestidas simulando la acción de follar, llamó la atención de un par de voyeurs, que se mantuvieron a discreta distancia.
Ambos jóvenes de buen ver, rodando la treintena, miraban ávidos de deseo.
Uno con su discreta barbita sonreía, el otro, de piel clara, buenas curvas y bien pasivo (ya lo había visto yo ofreciendo el culo en alguna ocasión) miraba con espectación y evidente deseo de sustituirme en la acción.
Y eso lo sé porque a mi me pasa.

Cuando inglés y oriental desaparecieron, se acabó el espectáculo y los mirones también marcharon, mi macho sugirió descansar un rato.

Acepté, pero pensando en que se me estaba haciendo tarde
Había perdido la noción del tiempo

Le seguí al bar donde pidió un vaso de agua y quiso invitarme a tomar algo.

No, tío, me tengo que ir, pero ya!.
Faltaba un par de minutos para estar donde debía de estar.
Aunque ya era imposible cumplir.

-Pero de verdad te llamas David- me preguntó todo extrañado.
- Sí, porque te sorprende?- le pregunté.
- Es un nombre que hacia mucho que no oía
- El quedó entonces extrañado era yo, si al fin y al cabo es un nombre de lo más común. ¿De que planeta venía ?, pensé, aunque no se lo dije, evidentemente.
 Me aclaró que no era de aqui, y que estaba de paso.

- Me tengo que ir, tío - le apremié.
Me doy una vuelta, descargo y me largo, que llego tarde.

No me di cuenta que me seguía hasta que llegué a la sauna de vapor.
Una vez ambos dentro, me incliné y me dispuse a mamársela de nuevo, dejándole opción a que pezoneara o me metiera el dedo por el culo.
Al momento entro un tío que no creo llegara a los cuarenta, de buen ver, cuerpo delgado y ligeros rizos.

-Cómesela a él, anda!- comentó.
Dí un paso para delante, le eché mano al paquete, mientras rápidamente se quitaba la toalla y dejaba en exposición, como pude comprobar, su nada despreciable y apetitosa polla.
Fue cuando el otro aprovecho para estimularme digitalmente por el culo.

Y la corrida fue inmediata.
Obviamente, después de tanta estimulación y excitación previa acumulada anteriormente.

Me encontré, de nuevo en taquillas al de los rizos, que fue cuando hablamos con pasmosa naturalidad como si nos conociéramos de toda la vida, cuando lo único que había hecho era comerle el rabo.

Pero me gustó.

(24 Mayo 2016)


30 de abril de 2017

Lo que dió de sí 50 minutos en la sauna Bruc




Con apenas 50 minutos disponibles dudaba si entrar o no en la sauna.
Cuando meses atrás el tiempo era tan breve me escapaba al Arenas Cinema, pero ahora que ya dejó de existir, gastarme lo que cuesta una entrada por menos de una hora era para pensárselo dos veces.
Finalmente decidí entrar.

Que hubiera bastante más gente y más variada que el último día, el del multipolvo y varias cosas más, no era garantía de nada.
Y de hecho, pasó más de 20 minutos sin que nada ocurriera.
Realmente desesperante cuando se va con el tiempo justo.

La Big Sex Room estaba bien llena de tíos, pero solo un tiarrón y un buen mamón a sus pies parecían disfrutar del momento.
El resto sólo miraba, tal vez con queriendo hacer pero sin atreverse.
Yo, aquel día, me incluía en el paquete, hasta que me decidí a intervenir.

Me coloqué junto a estos dos buenos mozos que se lo pasaban tan bien y comencé a acariciar suavemente el pecho del machorro, el cual parecía dejarse hacer, pero sin intervenir.
Continué con un pezoneo y con el mordisqueo de sus poco perceptibles tetillas, y el mozuelo se seguía dejando hacer pero sin un ápice de voluntad por interactuar.
Así que allí les dejé.

Cuando un poco más tarde volví, no quedaba rastro de ambos, y la única escena destacable era la un joven sudamericano de piel suave y tatuada, al cual me acerqué, que estaba con un señor que entraría con todas las de la ley en la respetable categoría de anciano.
Estos contrastes siempre me sorprenden.

-Sería el joven hembrita o machito- pensé, pues en mi poca experiencia con ellos nunca me había encontrado con un término medio, que entiendo yo debería de ser lo más habitual.

El muchacho me siguió con la mirada, extendió su brazo hacia mí y ladeó ligeramente su cuerpo hacia donde yo estaba.
Le pezoneé suavemente, primero una tetilla, luego la otra, al punto de notarle como le entraba cierto calentamiento en aquel joven cuerpo preparado ya para el siguiente paso.
Así que bajé a su polla, más bien pequeña, pero recia.
En mi primer intento de pajearle, me retiró la mano, cogiendo esta y llevándola de nuevo a los pezones.
Sin cejar en mi empeño, en una segunda tentativa el resultado fue el mismo, y fue cuando decidí también pasar, pues me temía que era demasiado pasivo para mí, ya que, de hecho no había hecho nada más que dejarse tocar.
Más o menos como el tiarrón de antes.

Me fui a dar un volteo, y como nadie se animaba a dar un primer paso, y mucho menos un primer roce, al pasar por delante de un tipo en sus cuarenta y tantos, delgado que estaba junto al sofá de la big sex room, le acaricié el pecho.
Se dejó, y comenzamos un buen juego mutuo de pezones.
Muy suavemente, quizás como para asegurarse que ahí estaba, comprobar la temperatura corporal o la facilidad de dilatación empezó a inspeccionarme el ano.
Cuando alguien intentaba intervenir, en vez de dar el típico manotazo, me cogía y desplazaba de lugar, así hasta que en una de esas ocasiones me hizo sentar, y aprovechando me nueva situación me dispuse a mamársela durante unos minutos, ahora que tenía su polla a la altura de mi boca, hasta que se lo repensó y se sentó en el sofá, donde yo entonces, arrodillado en el suelo ante él, continué mamando su bonito pollón, sus tetillas, sus dedos cuando me los acercaba y todo aquello que, en cada momento me indicara.

Cuando se cansó, me levantó e hizo tumbar en la cama central de la big room, subiéndose él a continuación y colocándose a horcajadas sobre mi pecho e inclinado sobre mí, siguió dando de comer su sabroso rabo.
Bien aprovechándose de mi escasa movilidad y expuesta postura, hubo alguien que se dispuso a mamarme la polla durante un buen rato, y que solo pude sentir ya que no veía más allá del ombligo de mi follador bucal.

Esta doble mamada, de comerla a uno mientras un tercero hacia lo propio con la mía, se esfumó de repente en esa extraña sincronización, que no por rara menos frecuente, se da cuando ambos a la par me dejaron allí tirado más caliente que una perra en celo.

Poco duró mi confusión y abandono, pues un tiarrón de pelo en pecho, torso fuerte y buen pollón, que presumiblemente anduviera observando la escena, se acercó, me cogió por banda y comenzó, este también, a follarme la boca, literalmente, siendo de estos que disfrutan haciendo llegar a que el otro dé continuas arcadas a ritmo de sus embestidas.
Esto que llaman 'gagging' o 'cock gagging' no es algo que precisamente me entusiasme pues sinceramente lo paso mal.
Estuvimos un rato hasta que se cansó, posiblemente de ver que intentaba controlarle sus profundos empujes.

Así que otra vez solo, me dirigí a donde el último día estaba la pareja del 69, que luego tras lamerme el culo me follaron, donde esta vez había un tipo en pose de follarle, de pie, pero inclinado hacia adelante, con los brazos apoyados en al cama, mostrando todo su culamen hacia fuera.

Era un tío calvo, de piel clara, joven y muy buen cuerpo... al menos todo en la apariencia que daba la mortecina luz que apenas entraba por la velada ventana, y por la puerta de acceso a la big sex room.

Tanteé aquel culo, superabierto y caliente, y comencé a juguetear con él.
Apareció entonces de nuevo por allí, el cuarentañero de antes que, en esta ocasión  me metió decidida y enteramente su dedo indice por mi culo, mientras yo realizaba la misma operación digital en el calentorro trasero del joven.

Y con una autopaja me corrí.

Mientras me escurría del todo y limpiaba un poco con el paño la leche derramada, el tiarrón de pelo en pecho que todavía también andaba por allí, se folló a pelo, sin preámbulos ni historias, el culo del joven de piel clara.

Me duché y me fui pitando.
Los cincuenta minutos se habían agotado.

(Mayo 2016)



9 de abril de 2017

La vuelta ( Folleteo en 4 tiempos y uno más, comidas de culo y 69 )





Y pasaron 42 días de abstinencia y sufrimiento.
Pero no hay mal que cien años dure, con las carnes en su sitio y tres kilos menos, todo pasó.
Y con hambre precisamente de carne en todos los sentidos, volví a la sauna la primera tarde que ví que podría saciarla sin problemas propios, a falta que hubiera buenas salchichas o butifarras que llevarse a la boca, claro.

Una de las primeras visiones, como en el anterior post, fue ver a Gustavo, pero esta vez saliendo de la zona de taquillas para dirigirse al interior del local, y no yéndose ya.

- Uff !, si me pilla ya se lo que me espera- pensé, y si bien era polla lo que quería, no era la suya la que más me apetecía.

Tras pasar por las duchas, me fui directo al dosificador de lubricante que hay en el cuarto del sling, por si acaso, y luego me dirigí a la Big Sex Room.
Sin apenas ver mucho, cerca de la puerta de entrada, un tío que intuí mayor comenzó a tocarme las tetillas y de ahí un suave pezoneo, pero no parecía que quisiera ir más allá.
De reojo ví a Gustavo, que se me puso detrás.

Normalmente, este siempre aguarda que yo ( o el otro ) acabe de actuar, pero en esta ocasión, tal vez intuyendo la relativa desgana del otro tipo, me agarró del brazo atrayéndome hacie él, me amorró a su tetilla en primera instancia, para seguidamente hacerme bajar a mamar su ya creciente polla.
La primera que me comía en 42 días, así como decía en un principio que no era la deseada, ya que estábamos, me deleite con ella, que se iba manteniendo entre dura y morcillona.

Algunos tipos se quedaban al lado mirando, o tal vez esperando turno, estas cosas nunca se saben a priori, pero Gustavo no es de compartir.

En una de mis pausas para tomar aire y poder seguir mamando, uno de los tíos circundantes me cogió de la cabeza y me hizo mamar su gordote morcillón achampiñonado, pero que a pesar de todo me cabía bien en la boca, comenzando un buena follada marcando el ritmo a base de tirar y estirar hacia él mis orejas.

Gustavo cedió sin más, como era de prever, y se fue.

Este marcaje no me era del todo desconocido, y si me había cogido así sin más, era porque iba muy a lo seguro.
En una pausa miré hacia arriba para satisfacer mi curiosidad y ví que se trataba de Chema. ¿Habia de temer un  mal presagio?.

Cuando logré ponérsela bien dura, cosa que no tardó mucho en ocurrir, impetuosamente me levantó, me dió la vuelta e intento follarme con tanta brusquedad como torpeza y que obviamente no lo consiguió.
No se desanimó lo más mínimo, y enseguida me puso a mamar de nuevo.

Y esta vez, al ponérsele tiesa de nuevo, con un poco más de maña y atino por su parte y con un esfuerzo de concentración para relajar la tensión en las partes sensibles, consiguió clavármela bien hasta el fondo.
Valga decir que me folló bien follado durante un buen ratillo.

Cuando me desclavó de su verga, me giró y me la hizo mamar.
-Puaj !, Que asco! Sabía a mierda, y por mucho que fuera mía no me gustaba para nada.
Escupí en el suelo, obviamente, y me quedé un pelín traspuesto decidiendo que hacer.

Pero decidió por mí, y agarrándome la cabeza por la nuca me amorró de nuevo a su cipote.

Me retiré de nuevo, casi instintivamente, y volví a escupir.
Esta vez ni me dio tiempo a pensar que ya de nuevo tenía su polla en mi garganta, y aunque ya me parecía que no sabia a nada, tenía el olor en la pituitaria.
Supongo que debía intuir que no quería seguir mamando con tanto escupir, así que me levantó, me volvió a dar la vuelta y me siguió follando.
Aprovechando al coyuntura que volvía a tener la boca libre, un tío que por allí estaba, y por unos segundos, me dio de comer su rabo, pero su forzada posición sobre el camastro no le debía de ser muy cómoda, por lo que no tanto nada y menos en irse.

Chema volvió a desclavarse, y tal como hizo la anterior vez, no perdió tiempo en darme de mamar.
Se repitió el mal sabor, el mal olor y con el escupitajo, aprovechando el lapsus, puse los pies en polvorosa y me fuí para las duchar.
Temía oler mal.

El rato que dura una ducha reparadora y un camino de vuelta al sex room, nada más llegar a este, me volvió a coger al vuelo y por tercera vez en esa tarde me puso mirando hacia Cuenca.

Cuando paró y se sentó con la intención de que siguiera mamándosela, pasé y me amorré al un joven bastante buenorro y peludete que hacía rato que lo veía al lado mirando y esperando.
Sin embargo no tenía una polla del todo de mi agrado, pues el glande y tronco apenas se distinguían.
Su tacto era suave y su gusto dulce, pero resultaba monótona de forma.
Apenas estuvimos un par de minutos, pues no pareció entusiasmarse y se acabó yendo.
Aproveché para dar una vuelta breve y desentumecer las piernas un rato.
En breve volví de nuevo a la sex room, más caliente si cabe.

En el lado más alejado del camastro respecto a la puerta había un par de pedazo tíos haciendo un sonoro, y vistoso en la medida que la penumbra lo permitía, sesenta y nueve.
Y además, al que estaba encima, que tenía el culo hacía afuera del cama, un tercero se lo estaba comiendo a base de bien.
En la escena había un cuarto tío que hacía las veces de maestro de ceremonias, que aparte de mirar, participaba de ella acariciando el culo el pompa, ensanchándoselo para facilitar la comida y animando vivamente al comensal de turno.

Yo flipando con la morbosa escena, me quedé un rato mientras me iba pajeando.
Llegó un momento que el comedor de culo se fue, pero otro tipo, joven con barbita , le sustituyó rápidamente.
El maestro seguía alentando, hasta que, cuando este segundo se cansó, dejando aquel pedazo de culo sin boca ni lengua que lo disfrutara, me "invitó" a proceder, a lo que sin lugar a dudas accedí.
Esta vez, el maestro también comenzó a palparme a mis nalgas y, de vez en cuando jugueteaba con mi ano.

El asunto no se quedó ahí, pues no tardó, para mayor sorpresa y excitación, a agacharse detrás mío y ponerse a comérmelo.
Aquello me puso frenético y taquicárdico perdido.

Ante aquella improvisada orgía de cuatro, los jadeos y gemidos de la pareja del 69 fueron en aumento hasta que uno de ellos, que no sé si los dos, se corrió o corrieron sonóramente, desmontándose a continuación aquel 'tinglao'.

El maestro, que debía tener más o menos mi edad, y yo comenzamos a toquetearnos el pecho y los pezones, para seguidamente meter mano a su herramienta, de tamaño y grosor medio, con ligera curvatura y formas definidas.
O sea, la perfección hecha polla.

Y no tardé en agacharme y comenzar a mamar.
Se dejó, suspiró, gimió y jadeó como si se le fuera el alma en ello.
Luego me hizo levantar, me dio la vuelta para palparme bien el culo, haciéndome subir a la colchoneta de la cama donde yo, de rodillas e inclinado hacia adelante, volvió comerme profundamente el ojete.

- Dios, que maravilla ! - pensé, invocando de nuevo al todopoderoso en un ataque repentino de fe.

En un momento, la comida pareció entristecer y volverse un tanto distraída.
Y así era porque noté a la par ciertas maniobras con la mano que no eran sino que se estaba poniendo un condón para follarme.
Nada más puesto, la comida de culo se volvió a acelerar y a recobrar toda su brillante para dejar a punto el agujero bien lubricado, y con un buen saber hacer, me penetró y comenzó a follarme con  un ritmo variado durante 5 o diez minutos, y en que cambié finalmente de posición para ponerme de pie, aunque inclinado hacia delante y que él siguiera follándome hasta correrse.

No me dio tiempo a recuperarme.
Chema que por lo visto estaba allí, al acecho, y aprovechó para clavármela de nuevo y por cuarta vez aquella tarde, hasta el fondo, y fue entonces que el que se corrió en un fluir sin fin fui yo.

Menuda vuelta después de la última experiencia y 42 días de ayuno !.

"Hoy he sudado por todos los poros", dejé dicho en el feisbuc, sin especificar más, pero a buen entendedor...

(Mayo 2016)



27 de marzo de 2017

La sauna más triste





¿Vas a ir hoy a la sauna, perrete?
Me preguntó un querido feisamigo con el que cada día, como mínimo, intercambio unas palabras.
- Pues  no lo sé todavía- le contesté, siendo es ese momento verdad lo que le decía, en tanto que en principio mi intención era no ir, pero como me ocurre muchísimas veces, realmente el ir lo decido en los últimos minutos, incluso ya camino del metro para volver a casa.
Así también se lo hice saber.

A media tarde, un súbito calentón sin causa aparente, me puso momentáneamente a tono.
- Me estoy poniendo caliente – comenté en el facebook.
Era el primer paso para decidirme de ir.
¿A cual?. Lo decidí forzadamente apenas 5 minutos de entrar a la Bruc

Por la puerta salía Gustavo, lo cual me produjo un cierto alivio, en tanto que sabía algo que no iba a ocurrir. El tío es muy previsible, o hoy no me apetecía estar con él.
No me dí cuenta en ese momento de un pequeño detalle del que luego, y en parte, me arrepentiría.

Me dieron una de las taquillas incómodas cuando hay mucha gente, la que hay tocando la pared, pero me pareció un mal menor.
Allí, yéndose también estaba Hugo.
-Que casualidad !, pensé.
Con este, aunque es menos previsible, tampoco me apetecía hoy nada.

Ojo! No es que supiera lo que quería, pero sí lo que no me apetecía.

Y nada más entrar ya en la zona acuática me dí cuenta de algo no previsto.
Piscina y Jacuzzi estaba fuera de servicio, cosa que no me pareció grave en sí, pues muchas de las veces no me meto en ellas, pero si que influiría a la gente a entrar en la sauna.
El pequeño detalle que se me pasó a la entrada fue precisamente el cartel que en la entrada lo anunciaba.

Y lo que realmente me pareció más fastidioso era que el pasillo que comunica esta zona con la de la zona de cabinas estaba también interrumpido, con lo cual el recorrido circular quedaba anulado, e impepinablemente para ir de las saunas y duchas al minicine, sexroom y cabinas había que pasar por el bar, además quedando la zona de cabinas un tanto aislada al no quedar de paso.

A esto ya me dí cuenta que el ambiente no era ni remotamente parecido al de las dos semanas anteriores.
Poco personal y en su mayoría muy entrado en años.
Y el resto, el poco resto que quedaba, no me causaba ningún morbo especial.
Y eso que es dífícil !!!
Apena un par, y forzando bastante, llegaba al cinco 'pelao'.

Anduve desolado durante mucho rato.
En la sauna de vapor apenas podía estar unos minutos, pues aquel día la temperatura estaba demasiado potente para mi, y la Big Sex Room estaba vacía.

Finalmente algo se animó, en tanto que, en una de las vueltas encontré hasta seis tíos en la BSR algo haciendo algo con otro, y los otros mirando o esperando.
Pero yo seguía igual de inapetente.
Ni los vídeos me estimulaban.

Cuando se aligeró un poco la sala, me decidí tumbarme a ver si pasaba alguno de los aprobados pasaban, me veían y se animaban.

Bueno... no ocurrió exactamente eso.
Cuando al final alguien se decidió a darme de comer, fue un tío de polla de tamaño normal, flácida y fría que cacé al vuelo tal cual camaleón, lanzando la lengua y pillando la presa.
Enseguida y sin que yo pudiera ver quien, una mano comenzó a pajearme con la clara intención de hacerme correr. Era la mano de un ordeñador.
A la vez otra mano, me sujetaba la mía para evitar impedir a la mano masturbadora interrumpir sus quehaceres, y un par de manos más, cada una en un pezón, me los presionaba.
En total eran tres tíos, pero no sabía de quien era cada mano, ni alcanzaba a verles la cara mientras mamaba tumbado boca arriba.
Evidentemente tanta estimulación simultánea provocó, sin poder ni realmente querer evitarlo, una considerable corrida.
Una buena excusa para salir de ahí.

Igual en ese rato había entrado al local alguien más apetecible, y es que con todo, no habían pasado ni cuarenta minutos.

Aún tenía otros tantos para quedarme.
Me duché, me paseé un rato entre sauna seca y sauna de vapor, pero no parecía que nada hubiera cambiado.
Me fui a la cabina París a intentar meditar, pero ni eso pude, pues la música estaba bastante fuerte, y ni tan siquiera me gustaba.

Fue cuando me arrepentí de haberme alegrado de ver salir a Gustavo y Hugo cuando yo entraba.

Salí realmente agobiado y desanimado.

Poca gente, gente no de mi agrado y con pocas posibilidades de historias, pasillo cerrado que impedía el recorrido circular por la sauna y que te obligaba a pasar siempre por el bar, las cabinas aisladas y la zona poco transitada, la sauna de vapor excesivamente caliente, la música muy alta, una taquilla incómoda, y ni jacuzzi ni piscina para refrescarse o desestresarse, una polla flácida y fría y un corrimiento un tanto forzado dió lugar en su conjunto a una de las peores tardes que he pasado en una sauna.

Así que me fui a escribir estas penas a un bar cercano.

Y en ese momento tampoco sabía que iba a tener 42 días de forzada abstinencia.

(Abril 2016)

23 de marzo de 2017

Aquella tarde que no debiera haber ido a la Sauna Bruc !





Y es que todo indicaba que aquella tarde no debía de ir a la sauna.

Tenía un incipiente resfriado primaveral amordazado por antihistamínicos y analgésicos.
No estaba precisamente de muy buen humor, o más bien, con pocas ganas para hacer nada.
Además, me sentía sucio, pues hacia bastantes días que quería recortarme el vello corporal, que se me antojaba ya demasiado largo, sobre todo el de culo y genitales.

Y no obstante, fui.

Al dirigirme hacia la sauna de vapor ya vi cierta intencionalidad en la mirada de un tipo joven, cachitas pero no de gimnasio, piel clara pero con cierto aire antillano.
Entró delante mío, se apoyó en la pared junto a la puerta y al pasar por enfrente de él, me echó rápidamente mano a los pezones.

Me detuve y le correspondí.

Comenzamos un jugueteo con las tetillas, palpé su paquete, se la puse durilla, bajé , mamé unos segundos y me incorporé de nuevo. No parecia tener interés más que en el pezoneo.
Llego a nada, otro tipo joven, rondando tal vez la treintena, con cuatro pelillos en la barba que no llegaba a la categoría como para llamarla así, que empezó a toquetearme mi peludo pecho, echó mano a mi paquete y en esta ocasión fue él quien, literalmente, se agachó y lanzó a comérmela.

Desde atrás, otro tío, este ya claramente mulato, un poco más mayor que el "antillano de piel clara", de labios carnosos, parecía dudar entre mezclarse o no. Solo algún discreto roce, y un ir y venir desde la puerta.

El chaval de incipiente barba que me la mamaba, se levantó, y comenzamos un morreo y guarreo de lenguas, y ya sea por sus ardores internos o que tenía prisa, con una frenética y compulsiva paja acabó corriéndose.
Cuando se fue, el lugar fue ocupado por el mulato rondante, que comenzó ya sí, a besar y palpar pectorales.
Aprovechó el "antillano" para irse, que no desaparecer, como más tarde comprobaría.
Ya no duré mucho más dentro de la sauna de vapor.
El calor podía conmigo.

Me fui para la Big Sex Room, no sin antes dar un par de putivueltas por las diferentes estancias y por la cabina del sling, para lubricarme el culete por si acaso.
Cuando llegué, directamente me tumbé en la gran cama central.
Al momento, pasó un señor muy mayor, que solo me acarició el cuerpo unos segundos.
Llegó también un tipo que se quedó apoyado en la pared mirando, sin nada más que hacer que tal vez debatiendo consigo mismo si acercarse o no.
Otro tipo entró, bordeó toda la cama, caminando.
Pero los tres marcharon.

Muy poco después, apenas un instante, entraba uno, decidido, que directamente se sentó a mis pies apoyándose sobre mi pierna que tenia levemente levantada y encogida, se inclinó sobre mi polla y comenzó a mamar.
- Cuando pelo, me encanta !, -exclamó, al tiempo que con las manos recorría mi velludo cuerpo, palpando y magreando con ganas las piernas.
- Que piernas ! dijo, visiblemente emocionado.

Y ya, cuando llegó al culo, prácticamente de ahí ya no se movió en la hora y pico siguiente.

Bueno, de vez en cuando descansaba, regalándome entonces una deliciosa mamada.
Cogía mis piernas y las colocaba a su conveniencia, y se colocaba también asimismo, en cualquier posición, siempre para comerme el culo.

- Que culo peludo, tío, me encanta!- repetía sin parar

Y tal como me lo comía, juro que no hacia teatro !!!
Gemidos sentidos y continuos le salían a boca abierta,como invitando a cualquier valiente a meterla.

Entre todo aquel jaleo de piernas arriba, de lado, encogimientos, etc, etc... un tío de mediana edad me estuvo dando de comer su rabo durante un buen rato.
Poco después apareció de nuevo el antillano, que de pie desde atrás, (yo seguía tumbado boca arriba) me estuvo follando la boca, y que después de cambiarme yo de posición, esta vez a cuatro patas sobre el camastro para desde esta manera seguir comiéndole el rabo al antillano, mientras mi comeculo seguía con su labor, acabó lechando sobre su cara y salpicándome un poco la espalda.

Tras irse el antillano, continuamos otro rato más, con otro tipo más bien mayor, de polla fría que, para variar me dio un rato de mamar.
Y ya fue por entonces cuando mi devoraculo, ansioso ya de leche, comenzó a darme la mamada definitiva en la que ya me dejo seco para el resto de la tarde.

Me fui para las duchas y quedaba muy poquita gente.
En medio de la piscina una pareja de osete peludín y chubby, parecían cuchichear sobre mi, visto que hablaban y algo se decían, mientras me miraban.

En otro tiempo eso me hubiera molestado infinitamente.
Ahora más bien pasaba de lo que dijeran o pensaran de mi.
Me la sudaba totalmente.

Me fui a la sauna seca para acabar de secarme, cuando ambos entraron, y se pusieron junto a mi
El osete sentado para mamar al chubby, que se mantuvo de pie.

Fue este, el chubby que, ni corto ni perezoso, me toco la nalga  más cercana a él invitándome con este gesto a que me uniera a ellos.

-¡Pero si me acabo de correr después de hora y pico de dale que te pego!, pensé, entre horrorizado y asombrado - Estoy más que seco y cansado !.

Pero una vez más me habían elegido, y comenzaba a perder la cuenta, aquella tarde que no debía haber ido a la sauna.
El día que más trapo zarrapastroso y sucio me siento, es el día que, con diferencia, más éxito tengo, atrayendo a tipos que no me esperaba, pasándonoslo estupendamente, y sin hacer por mi parte ningún esfuerzo de caza o conquista.

- A ver si me la ponen dura! - pensé, mientras dudaba realmente que fuera a ocurrir.
- A la que no se me empalme rápido, seguro que me dejan, pues no seria la primera, ni la última vez, que la gente no se molesta en perder un minuto en trabajársela para obtener algún resultado.
- En el mundo de la inmediatez, muchos lo quieren ya todo hecho, de hoy para ayer.

Pero para mi sorpresa, mi rabo comenzó de nuevo a reaccionar, y el osete no perdió tiempo, ni bocado, comenzando una buena y tranquila mamada, allí mismo, en la sauna seca.
Quedando libre pues la polla del chubby, casi por agradecimiento por haber sido él elegido de ambos, aunque a esas horas tampoco había donde elegir, me incliné para mamársela unos segundos, que fue lo que aguantó sin correrse, para luego desbordarse sobre su mano acuencada para no ensuciar el suelo.

Me despedí de ambos y me fui a la ducha.
Y de ahí, a casa a descansar de una tarde que, de haber hecho caso a mi intuición, no hubiera existido.

(Marzo-abril 2016)




5 de marzo de 2017

Tarde en la zona de cruising del Erotixx (sex shop)





Nada más llegar, pasar por el lavabo para adecentarme siquiera un poco y dar la vuelta de primera inspección ya me percaté un tipo alto, masculino y resultón se había fijado en mí, si bien no hice mucho caso de esta primera impresión tanto por el hecho que aún no me había acostumbrado a la luz de la zona de cruising, como que de tan recién llegado y con las ganas que uno tiene de sexear, uno parece ver lo que al final no acaba siendo.

Pero esta primera impresión resultó ser cierta. Cuando por segunda vez pasé por delante del susodicho, este me miró clara y fijamente, y se hizo ver para que le siguiera hacia la cabina doble del local.

Recostado sobre la pared me esperaba ya con la camisa abierta mostrando su  pecho peludo.
Metí la mano es aquel tentador felpudo y a su paquetón que más abajo mostraba, liberando poco a poco su nada despreciable cipote.
El tío tenía su punto vicioso y con su mirada parecía decir come y lámeme, cosa que sin dudar hice, empezando por los pezones, siguiendo por los sobacos y poco después de haber bien amasado su paquete, le comí aquel lustroso rabaco que, miedo me daba si lo quería de últimas era follar.

Mucho vicio en su mirada, ciertamente, pero no hacia nada por estimular más que tocar mis pezones, que en sí ya era bastante.
La temperatura en la cabina iba claramente en aumento, por lo que acabé quitándome la camisa y poco más tarde de lo habitual, bajándome los pantalones, aprovechando el tipo la pausa para tomar un poco de poppers que ni me ofreció, cosa que me pareció muy poco cortés por su parte.

Tampoco se lo pedí, pues en el fondo no me apetecía.
Y seguí mamando, bien agachado, y alzando los brazos para ir sobándole pecho y tetillas.

Al cabo de un rato, el tío se decidió a mamarme un poquito, tal ver por aquello de ser un poco recíproco al darse cuenta de lo poco que había interactuado, cosa que tampoco me importaba mucho.

El calentón, ayudado de por la temperatura de la cabina iba rápidamente en aumento, hasta que el tío dijo:

- ¿Paramos un poco?-que a mi me sonó a excusa, en vez de decir directamente que se había cansado.
- Vale! - le contesté.
- Me voy a dar una vuelta - continuó, o sea, un "hasta luego, Lucas!".
- Ok - respondí.

Minutos más tarde vi como remataba la faena a través de la ventanilla de la cabina con glory hole.
Alguien, desde la cabina opuesta, se la estaba mamando a través del orificio.

Durante todo ese rato anduve paseando, pues todas las cabinas parecían estar ocupadas, al menos las que me interesaban.

Aquel día, realmente había poca luz, ya que no funcionaba la pantalla frente a los asientos que ilumina gran parte de la zona, y tampoco estaban ya las pantallas de ordenador para navegar por internet en los ratos aburridos, cierto que de últimas no veía a nadie darle uso, y cuando yo, en alguna ocasión lo había intentado, tampoco funcionaban muy bien.

Cuando salió por fin salió, me metí yo, a ver quién había sido mi sucesor en la comida de rabo.
Había un tipo joven, de buen ver, al otro lado.
No creía yo que estuviera por la labor de comerse la mía, ostensiblemente más pequeña ni de asomar su cipote después de haberse comido y más que posible, descargado, aquel sabroso nabo que había yo tastado con anterioridad.
Lo pude comprobar, al ofrecérsela, e ignorarme.

No me la iba a mamar, ni yo tampoco, pero no me apetecía salir de la cabina.
Bastante rato había estado deambulando a la espera que quedara una cabina con glory hole libre.
Asi que me quedé, rato y rato, viendo el vídeo, cambiando de canal y pajeándome con los pantalones bajados y la camisa abierta.

Por fin, creí que se iba e iba a dejar la cabina libre para otros clientes del local, pero solo salió a buscarse una cerveza.
Seguí medio desnudo, entretenido con mi polla mientras miraba pelis, con la puerta entornada esperando que pasara alguien, asomara la cabeza, mirara y se metiera conmigo dentro.
Pero la espera resultó infructuosa.
Nada de nada aparecía, sólo se atisbaba en alguna ocasión fugaces y huidizas sombras.

Cuando cansado salí medio muerto de aburrimiento, me di cuenta que quedaba muy poca gente.
Sin embargo, el tío joven de la cabina continua seguía allí, con su cerveza.

Varias vueltas más tarde vi que el menda ya se había ido, así que aproveché para meterme en su cabina, por fin vacía.
Antes de acomodarme, a través del glory hole observé que del otro lado había un tío medio en bolas, con braguitas de encaje negras.
Pensé que, si me quedaba,  me tocaría dar polla, pero cual fue mi sorpresa, que sin darme tiempo de hecho a sacarme nada, apareció  por el glorioso agujero, la polla del vecino.
Me quede un poco traspuesto, pero se la mamé.

Acabó con una frenética paja y corriéndose de su lado.
Me quedé allí, a ver si venia alguien más, y volvió a meterse el joven de la cerveza de antes, que por lo visto no se había marchado del todo, y en el mismo plan.

No valía la pena perder tiempo, y lo dejé allí.

El panorama en la zona de cruising no había cambiado.
Otro eterno ocupante, esta vez de la cabina central del grupo de tres, seguía también allí, con las dos ventanillas laterales, una a cada banda, abiertas esperando polla.

De últimas apareció un huérfano del Arenas, habitual de verlo, pero no de trato.
Si bien es verdad, que muchos años atrás, al principio de frecuentar yo el cine, un día me enrollé con él y acabó follándome en el retrete del viejo arenas, de cuando aún se entraba por Cruz Cubierta.
La siguiente vez que lo vi, volvimos a enrollarnos, pero en aquella segunda ocasión me tocó a mi follarle.
Recuerdo como me sorprendió no notar casi nada mientras se lo hacía, de tan dado que tenía el agujero del culo.
A la tercera, viendo el percal que me iba a tocar follarlo de nuevo, le dije que no.
Y ese fue la última vez que nos dirigimos la palabra, a pesar de que hemos coincidido en el cine innumerables veces, incluso una vez llegamos a encontrarnos en el Leather Bar de Madrid, y evidentemente nada más hicimos más que un leve gesto de saludo con cabeza.
Sí que alguna vez, aún al principio, hubo por su parte algún intento muy disimulado de acercamiento, pero con la reacción natural de la indiferencia por mi parte.
Es más que, con el tiempo, cuando se cruzaban nuestras miradas, ni siquiera hubo más un atisbo de reconocimiento ni saludo.

A pesar de semejante historial de desinterés mutuo, me saqué la polla en la cabina del sling, medio pajeándome, con el fin de provocar su atención y motivación.
- ¡Que querrá este gilipollas!,- seguro que pensaría - toda la vida ignorándome y ahora que pretende.

Y evidentemente no pasó nada.

Bueno, si. Que con la polla colgando, lo que llamé fue la atención de un señor no tan mayor, como desaliñado, alguien con quien no me apetecía para nada enrollarme.

Y tampoco llegó a pasar nada.

Volví a casa, sin correrme y un tanto frustrado.
Y es que lo mejor, siempre, es no crearse expectativas.


3 de marzo de 2017

¿Y ahora qué?




¿Y ahora que?
¿Que historias os voy a contar después de este último bloque de relatos?
Pues tranquilos que aún tengo unas cuantas que narrar.

Primero tengo que recapitular todos los borradores que tengo a medias, pero a grosso modo, empezaré por donde lo dejé, o sea, con las historias de marzo/abril del pasado año.
Increíble ! Un año de retraso !.
Al menos eso parece, pero no lo es tanto, pues realmente no son doce meses de relatos no contados, sino solo siete, más o menos.
Me explico.
Lo pendiente de mediados de marzo a mediados de abril son cuatro relatos. Uno pasó en el sex shop Erotixx de Barcelona la última vez que fuí, y los otros tres sucedió en la Sauna Bruc.
Luego hubo una pausa inesperada y forzada por causas mayores de 42 días en que no hubo ninguna aventura, con los que nos plantamos a finales de mayo, y que en unas tres semanas, recuperé el tiempo perdido que darán lugar a unos 6 relatos.

Y de nuevo una larga pausa, de mediados de junio a principios de septiembre, en que apenas hubo más que tres escapadas, más por mono que otra cosa, decepcionantes e improductivas que no dieron lugar ni a un triste borrador.
O sea, que si hago un esfuerzo de memoria y me acuerdo de lo que no pasó igual me sale un post.
Pero lo dudo.

Es curioso que cuando en verano y en apariencia dispongo de más tiempo, menos puedo escaparme.
Y también que no lo haga tan a menudo es porque la gente suele acudir menos a la saunas por esas fechas, que a priori puede parecer normal, pero que en realidad, muchos días se está más fresquito dentro de la sauna que fuera en la calle.

Luego ya vienen los 20 posts publicados entre el 25 de septiembre y el 28 de febrero, 18 de los cuales hacen referencia a la semana de vacaciones, 1 a mis quejas del facebook pues coincidió con la censura y cancelación seguidas de varios perfiles, y 1 del sexto aniversario del blog.

Finalmente, habrá una serie de relatos básicamente de encuentros sauneros entre octubre y diciembre la Bruc y en la Condal (4 post que igual se convierte en alguno más), excepto uno en el sex shop Zeus, y los pocos que llevo este año (3).

O sea, que en total, unos 18 post pendientes, o poco más, dependiendo de como me enrolle.

No obstante, también tengo pendiente de publicar una serie de como mínimo 10 post de otra semana de aventuras, pero que están en borrador y cuando las publique lo haré de un tirón, aprovechando alguna de mis pausas ocasionales.

Bueno... la próxima publicación, de aquí unos días, mis últimas en el sex shop Erotixx.

Os espero !