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19 de julio de 2017

Una tarde en el sex shop Cupido





Después de estar medio día viajando, no me apetecía en absoluto hacer un esfuerzo más y dar un paseo hasta la Sauna Miguel, que también significaba muy posiblemente estar dando vueltas y más vueltas sin descanso por la misma.
Me conozco.
Opté por acercarme a uno de los lugares que me apetecía conocer en estas minivacaciones, el sexshop Cupido que estaba apenas a 10 minutos tirando largo de mi hotel.

El lugar, casi más céntrico, que sería La Nogalera, imposible, pues se haya en el complejo de enfrente, que salvo en la parte visible, ofrece un aspecto bastante lamentable.
Bien señalizado no tiene pérdida alguna, ubicado justo al lado del Exxxtreme cruising club, con el que de hecho comparte precisamente la parte de cruising. Aunque eso lo descubriría aquella misma noche.

Así pues, entré, compré un poco de lubricante que necesitaba, que me costó 6 euros, y por otros 6 euros, la entrada a la zona de los pecados inconfesables.

Básicamente el local es la zona de sexshop propiamente dicha y detrás de una puerta, la zona de cruising, que son dos pasillos que, a banda y banda, hay repartidas varias cabinas, con su asiento, monitor de video y rollo de papel para limpiarse si uno se ensucia, una estancia de forma irregular con otro video y sofá, y una sala grande, con sofás a tres de los lados, una gran cama en el centro de la habitación, al modo de la Big Sex Room de la sauna Bruc de Barcelona, pero con una pantalla de cine que ilumina el lugar.

La concurrencia, en aquella tarde de entre semana no era muy alta, si bien desconozco lo que suele ser lo normal en ese local y en ese día.
Seis, siete personas desfilaron por allí en la hora y media que tal vez, más o menos, que estuve.
Gente normal, de aquellas personas que pueden pasar perfectamente por heteros y buenos maridos de sus respectivas esposas, y que se permiten una escapada para un desahogo.
Andando entre los pasillos y pasando por las salas no parecía que fuera a ocurrir nada, aparte de miradas no muy claras, entre curiosidad y deseo.

Nada más meterme en una de las cabinas, dejando la puerta bien abierta, el pantalón desabrochado y sacando la polla fuera para ir dándole gusto, se paró delante uno de los tíos que, tras la típica duda inicial, acabó sacando también su eréctil miembro que me dispuse enseguida a contentar.

Sin embargo, la mamada no alcanzó tal categoría, quedando en un sorbito, ya que en apenas 30 segundos se marchó apresurado.
- O lo he hecho muy mal o le ha entrado cargo de conciencia por engañar a su mujer- pensé.
Pero no le dí mayor importancia.
Seguí sentado continuando con lo mío.

Al poco, otro tipo, maduro fornido de buen ver y anillos en los dedos, se sentó en la cabina de enfrente, se descamiso y bajó los pantalones, en una situación casi de reflejo de como yo estaba.
- ¿Era un desafío para ver quién se llevaba el primero que pasara por allí o era una invitación a que me acercara a mamársela yo? - me pregunté.

No quise eternizar la duda, y recogiéndome los pantalones con una mano, pero con todo al aire, me levanté y dí los tres o cuatro pasos que nos separaban.

Le toque el bien formado y liso pecho, y luego, al no dar muestras de rechazo, el erecto y desafiante miembro.
Dos segundos más tarde, me encontraba arrodillado frente a él, mamándole, en todo un acto de pleitesía.

- Anda, levántate- me dijo bastantes minutos más tarde, con acento extranjero pero en español bien aprendido - te vas a hacer daño en las rodillas.
- No te preocupes, estoy bien- le contesté.

Sin embargo, me incorporé, cosa que aprovechó para darme un sorbito, luego se levantó y me hizo sentar, para poder yo seguir dándole gusto a su cipote.

- Paramos a descansar un rato- intervino al cabo de otro buen rato.
Resignado, asentí.

Dí una vuelta, y otra, y otra más, como siempre pasa en estos lugares, y todo permanecía inmutable.
Uno sentado en el sofá mirando el vídeo y esperando polla, otro de pie al lado, queriendo que se la comieran, pero sin acabar de ofrecerla.
Uno paseando, otro en una cabina, todos dudando.

Paré de nuevo en una cabina durante un rato, pero esta vez sin resultado alguno.
Fue cuando cruzaba en corto y oscuro pasillo entre la zona de cabinas y el minicine, que bien podría hacer, si no ya lo hace, la función de minicuarto oscuro de paso, cuando vi entrar al del primer sorbito, que tras pasar a mi lado se quedó quieto al fondo, tal vez esperando a una reacción mía o al del que, aparentente le seguía que no era otro que el de la buena mamada, que también se quedó quieto, este enfrente mío, esperando.

Otra vez me tocaba desentrañar las dudas.
¿Se buscaban entre ellos, o al verme justo en ese lugar esperaron a ver que pasaba?.
Pues les eché mano al paquete de ambos a la vez.

Y ambos a la par se desenfundaron los pistolones, en el momento justo que un tercero corría la cortinilla, entraba y a ver el panorama decidió imitar a los otros dos.

Tenía de repente tres pollones a mi entera disposición.
Bueno, realmente eran dos los grandes cipotes, pues el del último que entró, estaba más en la categoría de polla estandart, en cuanto a tamaño, pero calidad extra en cuanto al gusto y tacto, como bien iba a comprobar.

Me turnaba lo más equitativamente entre los tres, y las pollas que no eran en ese momento atendidas bucalmente, lo eran manualmente.

Tres es un número perfecto.

Entre ellos no hacían mucho. Se limitaban a dejarse hacer por mí, y ver lo que iba haciendo.
Cuando alguno se sentía desatendido, dirigía mi cabeza hacía su lado.

Hasta que llegó el momento que el pollón del primer sorbito, se retiró bruscamente como si se corriera, y el de enfrente, casi coordinadamente se corría sobre mi mejilla izquierda.
El tercero, el de la polla más rica seguía pajeándose, y cuando vi que al segundo le dejaba de manar la leche, de nuevo le atendí para ver si también se corría.
Y aunque el no, yo sí me desparramé abundantemente por el suelo.

- Pues yo no me he corrido!, dijo el tercero con tono apenado, cuando me incorporé.
- Yo tampoco - dijo el primero, para sorpresa de todos.
- Yo sí - sonó a la par la contestación del segundo y la mía.
- Pues vaya, Y ahora qué?- dije un tanto simuladamente fastidiado.

Si no me hubiera corrido, tal vez podría haber ocurrido un bukakke a tres bandas.

No obstante, salí satisfecho de aquel primer encuentro.
Para empezar no había estado mal.

A la primera noche, le faltaban solo unas horitas por llegar.


(Continuará)


10 de julio de 2017

De vuelta, entre reinonas desagradecidas y hombres fogosos sin complejos.





Realmente aquella tarde el ambiente de la sauna ofrecía un aspecto un tanto desolador.
No sabía si había sido una buena opción presentarme en la Bruc, en lugar de la Condal, donde sabía que iba a ir un feisamigo que aún no conocía presencialmente.
La decisión la había tomado simplemente por una cuestión de precio y tiempo disponible.

Al principio, sólo me llamaba la atención tres tíos: un tipo majete, de unos 30 y pico de años, de aspecto muy normal y cierta pinta de extranjero, con aire de visitar la sauna por curiosidad más que con intencion de ligar, pues andaba fijándose más en los detalles del local que en los visitantes como él,  otro tio de mediana edad, bien conservado pero sin ninguna característica especialmente definida, y el último, un tio entre los 30 y 40, alto, cuadrado, musculado, espalda ancha y pecho prominente, vello del pecho depilado que de nuevo comenzaba a despuntarle, fuertes piernas, buen culo, ... vamos, sin duda y en todo el término, un tío bueno y que se cuida.

Totalmente fuera de mi alcance.

¿Seguro?.
Pues iba a ser que no, pues fue echarme el ojo, seguirme a la Big Sex Room y tocarme el cipote bajo la toalla para que me acercara.
Nos metimos, pues, mano mutuamente, le chupé un pezón de aquel precioso pecho, y luego fui a por la polla... no estaba mal, larga, dulce, suave, no excesivamente ancha, perfecta para follar, pero huevos realmente diminutos.
Un fallo debía tener el buen hombre.

Respaldado en la pared y agachado y le comencé un buen trabajo por los bajos, mientras con brazos alzados le iba pezoneando.
Desde abajo, oía sus gemidos.
Como bien lo oyeron también dos tipos que enseguida se pusieron a cada lado, pero el tío, que parecía no tener mucho deseo en compartir, o por un arrebato de súbito pudor, me cogió de la muñeca y sin mediar más palabras, me indico que le siguiera, obviamente, a una cabina.

Nos metimos en una de las anexas de la sala egipcia, y nada más entrar, aún no bien había dejado la puerta entornada, que asomó una cabeza diciendo: "déjame pasar, que quiero chuparle el culo".
No me asombré cuando me dí cuenta que era perraco, y no viendo disconformidad con "partenaire", me retiré un poco para dejarle paso, y presto se puso a cumplir su deseo.

Yo seguí mamando, y perraco, cuando le tuvo bien comido el culo, se dispuso a comerle los pies.
Ell tio debía alucinar porque se retorcia de placer y no paraba de gemir.
Talmente era lo único que hacía, gemir, porque salvo un momento que me toco la polla, que no digo pajear, no hizo nada más.
Para acabar, mientras perraco seguía concentrado en los pies, yo le pajeé manualmente hasta hacerle correr. Una corrida discreta, para más detalle.
Ya no quiso más estímulos y le dejamos en paz. Apenas dijo nada, ni que bien, ni gracias, ni nada de nada.
Ni una mirada de complicidad, como si no hubiéramos existido y la corrida se hubiera producido de manera espontanea.
No me gusto mucho esa actitud de reinona desagradecida, pero en cualquier caso, era su problema.

Por ahí seguían los dos anteriores que mencioné anteriormente, al que se le añadió a la lista de mis intereses, un chavalillo joven, alto y delgado.
Con este hubo algún cruce de miradas y tal vez hubiera habido alguna posibilidad, si no hubiera sido porque me acabé liando con un melenas que me siguió a la sauna de vapor, y allí nos enrollamos.
El tío me sonaba vagamente, pero no sabía de qué.

Comenzó a tocar el suavemente mi pezón, a modo de tanteo, pero yo directamente me comí los suyos, luego baje a su pollón, más bien corto y gordo, pero que aún cabía bien en la boca para mamar mas o menos a gusto, y lamer a lengëtazos un par de santos cojones mondos y lirondos, apretados y lustrosos gracias en parte a un cockring de metal que llevaba puesto.
Sudamos como los cerdos, hasta que el sugirió, in extremis, si no me hubiera caido redondo, de ir a un sitio más respirable.

Nos metimos en una cabina, y retomamos el asunto allí donde lo habíamos dejado.
El solo pezoneaba suavemente, y besaba, eso si, muy bien.
Por cierto, para los interesados, no soy mucho de besar a extraños.
Se subió de pie a la cama para facilitarme la mamada, de manera que sus partes nobles me llegaban justo a la altura del hocico.
Perfecto.
Me recreé holgadamente con polla y huevos, y cuando se inclinaba ligeramente, con sus pezones y boca.

 - Creo que me voy a correr-, dijo en algún momento.
 - Ok, hazlo sobre mi pecho- le contesté, dejando de mamar y pajeándolo.
Pero no se corrió.

Para mi sorpresa, se bajó de la colchoneta, se agachó y comenzó a lamerme también los pezones, al poco que luego se puso a cuatro patas sobre la cama, y aún yo de pie, comenzó a mamarme la polla, dejando de tanto en tanto, la misma quieta para que yo se la fuera follando.
En esa posición, a cuatro patas, mucho me estaba temiendo que acabara por ofrecerme el culo y tuviera que actuar yo ya totalmente de activo, y eso, solo de pensarlo me daba muuucha pereza.

Luego se dio la vuelta, boca arriba sobre la colchoneta y la cabeza colgando y la boca abierta para que se la siguiera follando, como así hice, mientras le seguía estimulando los pezones y él se masturbaba.

Finalmente se la saque, pero le situé los huevos en su boca para que me los lamiera.
Eso le puso frenético, así que aproveché yo para pajearme.
Sorprendentemente, ambos sincronizamos a la perfección las respectivas corridas, y su cuerpo se llenó de abundante leche de ambos, mientras el tío se estremecía con la cara bajo mis huevos.

Resopló, resolló varias veces, mientras yacía relajado, y yo le limpiaba aquellos regueros lácteos.
Sumisamente se dejaba.

 - Esto tendría que escribirlo para luego recordarlo !, -dijo.
- ¿Escribirlo?-  repetí, con una sonrisa y mirada picarona, pero sin mencionarle en ningún momento, que sus deseos se verían cumplidos.

- Hacia tiempo que no coincidíamos - comentó.
- Si, hacia tiempo que no venia yo tampoco-, le contesté. Era principios de octubre, y habían pasado varios meses de sequía saunil.
O sea, era cierta mi intuición de que  nos conocíamos, pero no me atreví a preguntar, y seguí con la duda de si era el melenas que en las penumbras del arenas había tenido alguna historia, que bien podría ser que si, porque ese corte de pelo particular me sonaba bastante, o de haber coincidido alguna vez allí mismo en la Bruc.

Con la duda, me fui a la ducha y a continuar mis quehaceres diarios.

(Principios de octubre 2016)



6 de julio de 2017

Una nueva aventura se avecina. Expectativas.






¿Me encontraré a otro tío como Juan el Abulense, con el que coincidiré en diferentes lugares e intimaremos sin compromiso alguno si nos apetece o no?,¿Conseguiré que este sea uno más activo y me follé allá donde nos encontremos?¿O será un Amo/Dominante al que serviré en satisfacer sus caprichos?.
¿Recibiré alguna ducha dorada de algún tío o varios?, ¿Alguna sesión de pissing?, ¿Seré el centro de algún bukkake?.
¿Me follaran dos tipos a la vez?, ¿ O más?, ¿Me encontraré, de nuevo, con el brazo hasta el codo en el culo de alguno, casi sin previo aviso?.
¿Haré el amor en vertical?, ¿Ligaré en la playa nudista?, ¿Participaré en alguna orgía pública o privada?¿Me follarán en la barra de algún bar?, ¿Se la comeré a algún barman tras la barra?,¿ Me llevarán a casa ajena a seguir la noche?, ¿Tendré alguna sesión de dogtrainning?, ¿Lameré botas o pies?, ¿Me follarán en algún sling?, ¿Apuraré las noches?, ¿Conseguiré ser más sociable y conversaré con gente?...

Y podría seguir con más cosas.
Algunas me han pasado, y no me importaría repetir, y otras no, pero espero que algún día pasen.

Algunas de estas cosillas me pasaron y fueron de las más morbo me dieron la última vez, y se aunque sé a ciencia cierta que no volverá a ser igual, nunca lo es, pero espero disfrutar de al menos alguna parecida o mejor.

Lo único que se es que una nueva aventura se avecina.
Cuando leáis esto, o me faltarán días, o tal vez horas para llegar o ya habré tenido algún "roce".

La ultima vez me lo pasé genial, en tanto que todo fue comedidamente equilibrado.
Tiempo para ir a la playa, tiempo para pasear, para leer, escribir post para el blog, y tiempo para las distracciones nocturnas, en las que hubo desde un poco de aburrimiento, algunos momentos de morbo tranquilo y algunos cuantos de sexualidad intensa.(Ver resumen en: El último día. Epílogo )

Excepto la sauna Atlas, que no conseguí visitar, estuve en todos los locales que previamente me había informado y decidido a conocer.

Y curiosamente, también exceptuando las dos saunas visitadas, ( Apolo Cabaret y Sauna Miguel ) en las que más bien me aburrí, de los demás bares y clubes guardo buenos recuerdos. De algunos más que otros, claro.

La pasada vez, me preparé más o menos, las visitas a los locales que quería visitar cada día, si bien con manga ancha para improvisar, si tener al menos un objetivo claro para cada noche.

Este año, en este sentido, aún no tengo el planning diario, pero si alguna idea.

En principio no visitaré la sauna Apolo Cabaret, que si bien estuve a gusto (aunque aburrido) cuando fui, pues fui sin más pretensión que relajarme un rato después del viaje de siete horas que me había pegado desde que salí de casa, el hecho que se encuentre relativamente lejos del centro, no hubiera mucha ambientación y saliera prácticamente tal y como entré.

Tampoco perder el tiempo en la sauna del centro, Atlas, que no llegue a visitar, y por los comentarios que he ido viendo, realmente tampoco me motiva mucho. Además creo que está cerrada.

Si pienso ir a la Sauna Miguel por lo menos también una vez, a ver si me pasa ese tanto de frustración que tuve cuando estuve.
E intentar superar el reto de estar en una sauna por lo menos 4 horas. A ver si soy capaz.
Lo normal, como ya sabéis, suelo estar entre una hora y hora y media. Excepcionalmente llega a las dos horas, pero nunca he conseguido estar más tiempo.

Visitaré un par de veces por lo menos Querell, (el anterior fui solo una vez para la big naked party), y no necesariamente para coincidir con fiesta alguna.

Al Qüero fijo que voy al menos en tres ocasiones, como la vez pasada
Al Eagle también iré, si un caso un poco más tarde de lo que iba, ya que me era un buen recurso para empezar la noche.
Por el Mens también pasaré, a ver si hay mejor ambientación, que el año pasado, excepto en dos momentos, me decepcionó un poco.

E intentaré visitar tres sitios nuevos para mi, el XS Cruising Bar, el Exxxtreme Cruising club y el sexshop Cupido.
A ver que me encuentro.

Creo que me faltarán noches !!!.

Si tenéis alguna referencia o consejo sobre alguno de estos locales que menciono, o alguno otro que desconozco, será bienvenido.

Bueno, y de día, obviamente a tomar el sol, al menos un par de horas y en desnudo integral, a la playita de Benalnatura.

Todo esto y más, espero, lo sabréis en unos días, si no en relatos por aqui en el blog, que eso ya sabéis que tardo más en contar, si por el facebook.

Ah, por cierto... me voy a bajar un par de apps de ligoteo, para estos días, a ver como se me da este sistema que nunca he probado. Aunque como me estrese lo más mínimo, lo dejo.

Que nervios !.

30 de junio de 2017

El último día de la temporada





No me satisfacía en absoluto que la última visita de la temporada tuviera un recuerdo tan aburrido
Me negaba a ello, por lo que al día siguiente al frustrado encuentro con BearMan, saqué un poco de tiempo entre los planes de aquella tarde y volví a la sauna, en la que, por poco que fuera, seguro acabaría siendo un poco más interesante que la tarde del dia anterior.

 I "Déu n'hi do" la gente que había !.
Algunos de ellos ejemplares interesantes, pero como pasa en estos casos de abundancia, se hace más dificil el contactar

Para empezar la tarde me meti primero en la sauna de vapor, donde un tio, que entre la poca luz y el vapor imperante pensé que era negro, se la estaba comiendo a un tipo, este sí blanquito, sentado en los bancos de obra.
Luego pude precisar que, el negro en cuestión, tenía el tono de piel cobrizo oscuro, con rasgos del sudeste asiático.
Cuando este paró de comerle el rabo, comencé yo.
Tenía muy rica polla y me recree gustoso en ella, pero la dejé poco después que se añadiera otro.
Al menos así, no me daba la sensación de dejarlo abandonado y desatendido.

Entrar después en la Big Sex Room me costó mucha voluntad y un poco de fricción, empuje y manoseo.
Finalmente, una vez dentro y situado, tras algún sobeo a mi culo, acabé mamándosela a un tipo de buena polla pero poca disposición a nada más que dejarse hacer.
Esto a veces, me da mucho morbo, sin embargo en otras ocasiones, como la presente, me aburría solemnemente.
Al cabo de un rato le dejé, sin cargo de conciencia.


Por los pasillos un tipo en los treintena, se tocó el paquete mientras pasaba por delante
¿Era una clara muestra de invitación?. Normalmente suele serlo.

Poco más tarde supe que asi era, pues nada más entrar en la Big Sex Room me pilló por banda.
Estaba acechante justo a la derecha de la puerta de entrada.
Pezoneamos un rato, guiándome hacia una u otra de sus tetillas , toqueteé su larga y delgada polla, aún tumescente y me hizo bajar a mamarle para espabilarla.
Tras un buen rato de mamoneo, en el que nadie intervino con sobeos ni intentonas, tal vez porque quedábamos demasiado en medio de la entrada, me invitó a ir a uno de los cuartos.

-Vamos a un cuarto y te follo !- espetó, sin reparo alguno.

Normamente mi respuesta automáticamente suele ser 'no'.
Pero en este caso fue un claro y contundente 'si', ya que especificó exactamente para que coño queria ir, sin tener que necesitar de preguntarle.

Recogi la toalla, el paño y bolsita de condones y le segui.
-¿Tienes condones?- preguntó.
- Sí, claro.

- En el del sling !, Métete en el cuarto del sling !- intentaba transmitirle telepáticamente mis deseos.
Pero no funcionó, y se metió en el siguiente. El "Roma".

Y sus deseos, y los míos, se cumplieron, en tanto que, tras mamarle y ratillo, me folló.

Después de la ducha que le siguió, volví a la Big Sex Room con el hambre de un recién follado que siente su culo vacio y dilatado.

Entre toqueteos y un largo pezoneo con un tío que no me correspondía con nada, fui pasando el rato, hasta que también me cansé de este.
Él, sin duda, se lo estaba pasando en grande, pero era incapaz de interactuar.

Me quedé mirando a un tío que, sobre la cama, tenía el culo en pompa a modo de ofrenda para aquel que quisiera usarlo.
Me daba un morbo y sobretodo, una envidia tremenda, pues soy incapaz de ponerme así solo, pues temo estar demasiado expuesto a cualquiera y no poder controlar al follador de turno, siempre pensando en mi pobre y desvalido estrecho culete y en una descomunal verga de algún salvaje empotrador, que haberlos haylos, que si bien son muchas veces el objeto del deseo de muchos sumisos, del mío no.
Si no me cabe en la boca, no me lo meto en el culo!... Más o menos.

Y se lo follaron dos.

Por aquello de la cooperación y solidaridad entre sumisos y pasivos, me decidí yo también a hacerle un favor.
Obviamente entraba en mi baremo de culos follables.
Así que, saqué mi condón, me lo enfundé e intenté penetrarle.

Pero tenía el culo muy hacia arriba y poniéndome de puntillas sólo llegaba con la punta de capullo a la altura del ano, pero no tenía la inclinación adecuada para metérsela.
Y aunque yo intentaba bajarle un poco las caderas, el tío ni se inmutaba.
Al ver las dificultades, dos buenos samaritanos se pusieron a mi lado, a banda y banda, tanto para ayudarme en bajar ese culo, como para ver lo que allí fuera a pasar.

Al final, lo hizo el tio fue bajar de la colchoneta y cambiar de posición, pero para entonces ya se me había pasado el efecto solidario y mi polla ya morcillona no quiso adquirir de nuevo la consistencia precisa para penetrarle.

Lo intenté un par de veces y desistí.

Aquella fue la última tarde de la temporada.
Un par de días más tarde me iba 15 días de vacaciones.
Entre julio y mediados de septiembre, en los que sólo me escapé brevemente en tres ocasiones, no ocurrió nada digno de contar.

Y fue después, ya en septiembre cuando comienzan los relatos se originaron durante mi escapada de una semana, y que publiqué entre Octubre de 2016 y febrero 2017.

He aquí la relación, por si los queréis leer o releer, antes que comience la nueva tanda de relatos, que no sé todavía si corresponderán a los de mis inminentes nuevas vacaciones o comenzaré por los que corresponderían de octubre.
Ya veré.



(Junio 2016)

25 de junio de 2017

BearMan




Hey, perrete !
Cual será tu proxima visita a la Bruc?

Asi comenzó el primer contacto por messenger con BearMan.

La pregunta era harto espinosa en contestar ya que, en la próxima visita ya había quedado con alguien, que finalmente falló, pero obviamente, eso no lo sabía entonces ni él, ni yo.
Y a un mes vista solo veía la posibilidad de dos días. Sabía de antemano que iba a tener un mes muy complicado para quedar, si bien no para improvisar, como de hecho así es como muchas veces que decido ir a la sauna.

Así se lo hice saber.

- Había pensado en que podríamos vernos la próxima vez que fueras, y te quería proponer lo siguiente- me dijo.
- Me dices cuando vas.Yo no te voy a decir quien soy, ni como soy, y si voy te entraré.
Al día siguiente, explicaré lo que haya pasado ( se refería a su blog ) sin decir que eres tú, y solo entonces sabrás quien es BearMan.

Mi respuesta no podría haber parecido obvia...

-Mola...- le dije-Tiene mucho morbo, y más si tu, sin saber quién soy, resulta que te lías con otro!-.

Pero su respuesta fue: "Yo si sé quien eres".

- Tierra trágame!-, Pensé.
Él sabía quien era yo, y no tenía ni puta idea, con perdón de quién era él.

La idea comenzó a darme mucho más morbo.
Le pregunté que como era eso de que me conocía, pero no dio su brazo a torcer.
No me lo dijo.

Estuvimos aquella tarde largamente charlando por el messenger sobre Amos, sumisos y cosillas relacionadas con el BDSM y ciertas actitudes.

Y quedamos en que, el dia 31 de mayo, yo iría a sauna Bruc.

Quedaban 11 días.

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Y llegó el día.
Desde aquel contacto, no habíamos cruzado palabra alguna, y aunque parecía que se le hubiera tragado la tierra, por el muro de su facebook ya había dicho que estaba casi literalmente abducido por el trabajo.
Entre eso, el comentario de "... si voy", el horario que le era un poco justo, el que pasaran 11 días de la última conexión y la huelga de metro, estaba más que convencido que no aparecería.

Pero yo me presenté.
Estando atento a la posibilidad que apareciera, procuré no estar muy ocupado con nadie y dejarme ver por las zonas más luminosas de la sauna.
En principio era él el que me conocía, no yo.

 - Como es posible que llegue antes, no te importe si me ves aburrido,  indeciso o en plena faena con alguien para meterte, ya que me conoces...- le dije aquel día.

Prácticamente no me dio ninguna pista de quién era.
Sin embargo, mientras estuvimos hablando por el chat le pillé tres palabras (8 letras en total) que me remitió de repente a otra conversación con, supuestamente otra persona, que había tenido hacía unos meses, en las que esas tres palabras se pronunciaron tal cual y que ya, en aquella ocasión que también quería conocerme en persona, me llamaron poderosamente la atención.
Las palabras y el contexto encajaron como piezas de puzzle, y lo poco que sabía de BearMan cuadró con lo que sabía de aquel otro feisamigo.
Sin duda eran la misma persona.

- He tenido un flash, creo que sé quién eres-, le dije, en aquella ocasión, pero tampoco sin revelara él  de quién se trataba.

Le había dicho que, aunque lo sospechara, tampoco yo me revelaría como perro/perrete bcn ni le preguntaría si él era él realmente en el momento del encuentro, para precisamente no romper el morbo de la situación.

Ahí estaba el quid de la cuestión.
En la incertidumbre de estar con alguien sin saber si realmente es o no es ese alguien... hasta el día siguiente.

¿Pero si estaba equivocado y el flash que tuve de quien era y estaba totalmente equivocado?.
¿Me veía obligado a ser exquisito con cualquiera que me entrara para que, en el caso que ocurriera, no hablara mal de mí en su blog?.
¿Estaba ya demasiado coaccionado y me vería obligado a actuar o debía mostrarme tal cual soy, sin condicionamientos previos?.

Decidí no comerme el tarro, y actuar según me viniera en gana.

Aunque no fue necesario, porque no se presentó.

Y lo que pasó aquella tarde en la sauna fue de un aburrimiento considerable, que ni merece ser contado.

(Mayo/junio 2016)



19 de junio de 2017

XXX






Dieciséis, o tal vez diecisiete tíos, alguno de los cuales en movimiento, y de ahí la dificultad en precisar la cantidad, estaban en ese momento concreto en la Big Sex Room de la sauna Bruc de Barcelona, en la que, no tan casualmente me encontraba yo también.

Tres o cuatro andaban liados junto a la puerta de entrada de la sala.
Otros tantos liados entre si, detrás mío, a mi derecha.
Media docena principalmente mirando desde el otro lado de la gran cama, hacia el lugar donde yo me encontraba.
Y en resto, en corrillo, alrededor mío, en la medida de lo posible, mirando y, o tal vez ansiando participar del festín.

Y es que yo me encontraba inclinado hacia delante sobre la colchoneta, apoyando los codos sobre la mismas, arrodillado sobre mi pierna derecha y manteniendo la izquierda estirada.y tocando suelo,
El culo se mantenía bien agarrado por cada uno de los lados.
Me lo estaban bien follando, a la par que, por mi lado derecho iba comiendo un rabo, de buena envergadura, medio morcillón, pocas veces duro, que en su inquieto movimiento de mete-saca no paraba ni me daba la más mínima tregua.

Este, el que me daba alegrías por detrás, lo había conseguido, con una cantidad adecuada de lubricante, aquella pequeña pero gordita polla de un tipo con cierto aire sudamericano, de mediana edad, me follaba a buen ritmo, buen bombeo y durante mucho rato.
Otros, más torpes, no lo lograron.

Detrás parecían hacer cola para follarme.
Pero lo cierto, y siempre la cruda realidad, era que simplemente se acumulaban ahí para ver, en la medida de lo posible y en primer plano, la escena de folleteo que se desarrollaba.

Notaba como alguna anónima mano se aventuraba a tocarme las nalgas o alguno de mis pezones, y alguna que otra incluso se atrevía a pajearme, pero que, en este caso, la retiraba para no correrme pronto, y poder seguir concentrándome en mamar y ser, a la vez, follado.

Alguna vez cambiaba de postura, y arrodillaba también la pierna izquierda sobre la colchoneta.
Estaba más cómodo con el culo bien en pompa, me cansaba menos y facilitaba un poco la follamienta.

Junto al tio al que se la mamaba, y en un momento concreto, se situó otro tipo que con decisión, me agarró de la cabeza y me estiro de ella hacia su erecta y dura polla. El hasta entonces mamado, sin luchar por los favores de mi boca, simplemente se retiró.

En un breve intermedio, de follamiento y mamada, en que mis partenaires casi al unisono se detuvieron, cosa que me sirvió para arquear la espalda, estirar las patas y recomponer la mandíbula, el tio mayorcete que en alguna otra ocasión me había follado, que casualmente estaba también ahí ese día ahí, me preguntó, al ver mi culo súbitamente disponible: ¿Quieres que te folle?.

Era una apuesta segura y ni lo dudé
Así cambié de follador.

Fue en ese momento que me di cuenta, que fui plenamente consciente del espectáculo que estaba dando.
De la gente que había, de los que pasaban, de los que miraban, de los hacían y de los que querían, pero no se atrevían.

No daba crédito.

Después del segundo polvo y tanto sudar, cuando aquello disminuyó de intensidad, aproveché para ir a ducharme
Pero al acabar, volví.

Seguía habiendo mucha gente, pero no tanta.
Me quedé de pie, en medio como sin saber mucho que hacer exactamente.
¿Me amorraba al rico pilón de alguien?, ¿Me entrometía en la acción de algunos con el riesgo de ser rechazado o el goce de ser aceptado?,¿Rozaba con el trasero a alguno y a ver que pasaba?,¿O directamente metía mano a uno?,¿ Me ponía a pezonear ?, ¿ Me tumbaba en el camastro a esperar que alguien interactuara conmigo o esperaba con el culo en disposición de uso?
!Será realmente que no hay maneras de esperar, insinuar o provocar alguna situación !.

Pero entre las dudas y los movimientos de la gente, uno me rozó más de la cuenta, y yo aproveché para restregarme contra él, más de lo que un disimulo pudiera parecer.
Sin rechazo aparente, le metí mano a su dura polla dura, de tacto contundente pero un tanto extraña de forma.
Y me la encaré hacia las oscuras y húmedas entrañas.
-¿Tienes...? ,- no acabó de decir el nombre... posiblemente porque era extranjero y dudaba.
Se enfundó el condón que le ofrecí y de pie, me hizo el que sería el tercer polvo de la tarde.

Quedé realmente contento y satisfecho, primero por de haber dado uso, por fin, a media bolsita de lubricante y condones, que muchas veces volvía intacta a la mochila, luego porque, con el último polvo, el esparrame fue total.

Para haber ido aquella tarde a la sauna, sin muchas ganas y después de que me dieran plantón , el resultado fue realmente inesperado y apoteósico.

Era la cuarta vez que intentaba quedar con mi FeisAmigo para ir a la sauna, y de nuevo un imprevisto lo impedía, y aunque tenía previsto un plan B, decidí saltármelo e ir, aunque como siempre sólo.

-! Uy ¡, no sé que taquilla darte, - me dijo el chico de recepción.
-Hoy esto está muy lleno-, cosa que me sorprendió mucho siendo media tarde de media semana de final de mes.

Pero las cosan van como van.

(Mayo/Junio 2016)

7 de mayo de 2017

Tercer día, y sigue la buena racha





Una vez decidido, salí todo resuelto a encaminarme a la sauna Condal.
Hacia meses que no iba, y creo que ya tocaba.
Un atasco de gente, unos trabajadores de la construcción de unas incipientes obras y la cabeza vete a saber donde y me vi ya a medio camino de la sauna Bruc.

Si precisamente había optado por ira la primera era porque a la segunda iba a ir al día siguiente, pues había quedado con un feisamigo, y no quería repetir la misma sauna días consecutivos.
Aunque por nada especial.

Pero no cambié de rumbo.
La sauna estaba realmente poco concurrida.
Cuatro o cinco tíos dispersos por todo el local, un grupito de seis en la sauna finlandesa, haciendo sus cosillas con más o menos participación de unos que de otros, pero juntos, cosa que si me sorprendió, y otro grupito de cuatro o cinco en el cuarto oscuro, junto al minicine.

Y la tipología, excepto un joven melenas recreándose en la ducha, y un tío blanquito, buenorro y demasiado pasivote, el resto era de una madurez considerable.

Más tarde... mucho más tarde aparecería algún que otro tío, más o menos, interesante.

A los pocos minutos de llegar, entré en el cuarto oscuro, donde seguían habiendo cuatro o cinco tíos, aunque no sé si los mismo que antes.

Un toqueteo, una caricia en el trasero, algún quiero pero no quiero, hasta que finalmente me cogió en banda un tipo bajito, mediana edad, pelo rizado y considerable pollón y unos tremendos huevacos pelados.
Comenzó y siguió con un constante y rítmico pezoneo, debidamente correspondido por mi parte con otro similar, y un buen sobamiento mutuo de polla.
Pero lo que me volvía loco de ese tìo era sus huevazos, así que entre tetilla y pezón, se me escapaba no muy casualmente hacia aquel par de pelotas.
El tío gemía que daba gusto, tanto como el que me estaba dando él con sus suaves, a la vez que contundentes pinzamientos y estiramientos mamarios.

El culo, a ratos, lo tenía muy bien servido, de uno que me follaba con uno o dos dedos, alternativamente, y enérgicamente.

De no haberme controlado, me hubiera corrido en ese momento.
Recordaba el post ”cae un mito” que había escrito hacía unos días, pero no quería tentar la situación.

-¿Descansamos un rato?,- le pregunté casi por... mientras prácticamente ya me estaba colocando el paño y recogiendo la toalla.

Y entonces vino el vacío.
Un largo rato de pausa, más que la realmente deseada.
 Tuvo que pasar casi cuarenta minutos de paseos y aburrimiento, para que empezara de nuevo la acción.

Aunque para ser justo, la palabra aburrimiento no era la correcta.
Lo curioso de ese día, no es que nadie hiciera nada, sino que si había acción y a puerta abierta.
Ví al tío que casi me hace correr, follándose o al menos intentando a uno en las hamacas del minicine, otro tío follándose en uno de los cuartos de la sala egipcia, con dos espectadores más. Otro en otra sala mamándosela a un tipo sentado sobre el camastro...
Acción había, pero no me sentía suficientemente atraído por ninguna de ellas como para entrometerme.

Sólo un tío, de mediana edad aunque poco le faltaba para pasar ese punto crítico a tío mayor, cuerpo bien conservado, peludo y varonil, pollón y claramente vicioso, me llamaba poderosamente la atención.
Pero estaba liado con uno que se la mamaba, y dos moscones que miraban por no intentar algo más.
Llegaba yo donde estaban, quedaba unos segundos mirando y me marchaba.

Pero en uno de esos momentos, que estaban solo él, de pie en el camastro, y otro tipo mayor y gordote mamándole, que me vió, extendió la mano y dijo: ven, entra.

Evidentemente, ni lo dudé.
Y me amorré al pito del porrón que con una amplia sonrisa me ofrecía.

Joder!- Exclamó sorprendido a las primeras churrupadas.
Te debe gustar mucho o has comido muchas pollas para lo bien que lo haces,- continuó no sabiendo yo muy bien si lo decía para comerle el oído, o para decirme que era muy puta.
No me importaba. De hecho, me puso más perro de lo que iba .

El otro tipo no volvió a mamar aquel rabaco hasta que en un breve momento se lo volvió a ofrecer.
Si bien, todo el resto del tiempo se entretuvo a alabar mi mamada, a pajearme, a pezonearme, a sobarme las nalgas y a follarme el culo con alguno de sus dedos, y cuando descansaba, me lo habría como para ofrecérselo a alguno que pasara por allí.

Me decidí a entregarme a aquel macho.
Sus comentarios eran del tipo "que bien me lo haces", “con que gusto te follaría”,"sigue, pero no quiero correrme","menudo pollón tienes también","quiero ver como te comes otras pollas","quiero ver como te follan","menudo vicio tienes","así, así, restriega tu culo por mi polla, date placer" o "vamos a buscar una polla que te folle", etc...
Desde luego hacia que me mantuviera a tope la libido, al limite de querer gritar "follammmmmee de una puta vez, o hazme tu puta y entrégame a quien quieras".

Aunque ya, desde bastante el principio vi, noté y comprobé, que su rabo solo se mantenía duro y tieso, a veces  mientras le mamaba,
El resto del tiempo se quedaba en un considerable amorcillamiento, pero que claramente hacia imposible la penetración.

Por allí apareció en varias ocasiones dos tíos de mediana edad, también uno tio, gordete, fuertote de aspecto inglés y el otro oriental, más bajito, de mediana edad. Lampiños los dos
El inglés con un buen rabo y un par de buenos cojones pelados, activo en tanto que se dejaba tocar y mamar y.el oriental de polla chiquita, más pasivo, pero que mamaba al inglés, y a mi un ratito ( y no muy bien, todo hay que decirlo).
El oriental parecía que fuera a remolque del inglés. Como si no hiciera nada por iniciativa propia sino esperando alguna indicación gestual del otro.

Por un momento pareció que se iban, pero simplemente salieron de la entrada del cuarto.
Allí, tras una orden de mi macho, me puse a mamar largamente la polla del inglés.
La tenía rica, tamaño aceptable y unos huevos gordotes.
Fue cuando este, liberó del paño al otro y me ofreció la minipolla, que cierto es también comenzó a crecer, quedando aún en pequeña, pero más aceptable.

Pero ambas mamadas fueron relativamente breves.
La pseudofollada que me estaba dando mi machote, que obviamente solo eran embestidas simulando la acción de follar, llamó la atención de un par de voyeurs, que se mantuvieron a discreta distancia.
Ambos jóvenes de buen ver, rodando la treintena, miraban ávidos de deseo.
Uno con su discreta barbita sonreía, el otro, de piel clara, buenas curvas y bien pasivo (ya lo había visto yo ofreciendo el culo en alguna ocasión) miraba con espectación y evidente deseo de sustituirme en la acción.
Y eso lo sé porque a mi me pasa.

Cuando inglés y oriental desaparecieron, se acabó el espectáculo y los mirones también marcharon, mi macho sugirió descansar un rato.

Acepté, pero pensando en que se me estaba haciendo tarde
Había perdido la noción del tiempo

Le seguí al bar donde pidió un vaso de agua y quiso invitarme a tomar algo.

No, tío, me tengo que ir, pero ya!.
Faltaba un par de minutos para estar donde debía de estar.
Aunque ya era imposible cumplir.

-Pero de verdad te llamas David- me preguntó todo extrañado.
- Sí, porque te sorprende?- le pregunté.
- Es un nombre que hacia mucho que no oía
- El quedó entonces extrañado era yo, si al fin y al cabo es un nombre de lo más común. ¿De que planeta venía ?, pensé, aunque no se lo dije, evidentemente.
 Me aclaró que no era de aqui, y que estaba de paso.

- Me tengo que ir, tío - le apremié.
Me doy una vuelta, descargo y me largo, que llego tarde.

No me di cuenta que me seguía hasta que llegué a la sauna de vapor.
Una vez ambos dentro, me incliné y me dispuse a mamársela de nuevo, dejándole opción a que pezoneara o me metiera el dedo por el culo.
Al momento entro un tío que no creo llegara a los cuarenta, de buen ver, cuerpo delgado y ligeros rizos.

-Cómesela a él, anda!- comentó.
Dí un paso para delante, le eché mano al paquete, mientras rápidamente se quitaba la toalla y dejaba en exposición, como pude comprobar, su nada despreciable y apetitosa polla.
Fue cuando el otro aprovecho para estimularme digitalmente por el culo.

Y la corrida fue inmediata.
Obviamente, después de tanta estimulación y excitación previa acumulada anteriormente.

Me encontré, de nuevo en taquillas al de los rizos, que fue cuando hablamos con pasmosa naturalidad como si nos conociéramos de toda la vida, cuando lo único que había hecho era comerle el rabo.

Pero me gustó.

(24 Mayo 2016)