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16 de agosto de 2018

Roces y las primeras mamadas de la noche (Free Eagle y Men's Bar).




No sé si resultaba demasiado aventurado que, unos deliciosos pennes al mare e monti, acompañados con una jarra de cerveza en el pequeño restaurante italiano, unos interesantes videos musicales de pop francés en el FreeEagle y sentir mis nuevos jockstraps bajo los pantalones, fuera a presagiar el disfrute de una estupenda noche.

Cuanto menos, ambos locales estaba abiertos, cosa que por estas mismas fechas, el año anterior no lo estaban.
Que en el italiano hubiera poca gente ya me parecía bien, pero no tanto en el bar.
Si apenas eramos dos personas arriba ¿Cuantos habrían abajo?.
No tarde en averiguarlo cuando comencé a bajar por las escaleras.
Se oían dos voces, y una, subiendo las escaleras, ya se iba.

Me pillaron las manos que en la penumbra aún quedaban, que directas, fueron a tocar pecho y palpar paquete.
Tenían ventaja. Ellas, acostumbradas a la sombra desde a saber cuanto rato, veían . Yo, todavía no.

-¿Que te gusta? - no tardó en preguntarme.
Decirle que lo que me gusta es casi todo resultaba igual de impreciso que decirle algo concreto que me gustara. Siempre había excepciones y muchos matices.
- Depende - le contesté - De momento va bien.
Segundos más tarde se agachó para mamar un poquillo, lo suficiente como para comprobar sabor y textura, y al incorporarse me sugirió ir al baño.
- ¿Al baño?,¿Para qué coño ir al baño si aquí ya estamos solo?- pensé.

Se me antojó que la siguiente pregunta sería ¿quieres follarme? y visualicé la escena.
No me apetecía empezar la noche como activo. Si tenía que llegar el día y el momento, ya me lo pensaría, pero no como primera acción del primer roce de la primera noche.
Lo dejamos, me subí a la zona del bar, apuré la cerveza y minutos más tarde me iba al Men's Bar.

Un RedBull, 4 euros, y apenas media docena de personas en el bar.

En mi primera bajada a la zona de cruising comprobé que había más o menos la misma cantidad de gente.
Muchos pasos perdidos, cuerpos que se atraían lentamente para salir pronto repelidos en sentido contrario, cuando el roce, supuestamente, estaba a punto de suceder. Como bolas de billar en lentas carambolas.

Unos gruñidos, unas arcadas y de un rincón oscuro un tipo joven que salió a paso ligero hacia el lavabo, donde se encerró.
Segundos más tarde, un señor mayor con mayor parsimonia salía del mismo rincón, abrochándose los pantalones y colocándose de nuevo la camisa dentro del pantalón.
Ya me pareció mucho que ocurriera algo, con la poca gente que había.

En la segunda vez que me aventuré a bajar, pronto noté que me siguía un tipo, mayor que yo, y que nada más entrar al cuarto oscuro, aún en zona penumbrosa, me abrazó desde atrás y tocándome los pezones me preguntó: ¿ereh'pañó? ( Eres español ), con un fuerte acento sureño.
Tras un imperceptible momento de duda en qué responder, le conteste que sí, pues tampoco era cuestión de ponerse demasiado tiquismikis.
Me sorprendió la pregunta, porque por la experiencia del año anterior, lo normal, como primera pregunta hubiera sido ¿Tienes poppers?.

- ¿Te guhta shupá poya? - continuó, ya con una pregunta más previsible.
- Pues...depende - le contesté-
- ¿De que depende?, preguntó extrañado.
- Pues de la polla, básicamente -le respondí riéndome.
- Pues vente conmigo que esta te gustará.

Y ni corto ni perezoso me cogió del brazo y me hizo seguirle a una de las cabinas, donde una vez allí se apresuró a bajarse los pantalones y a enseñarmela.
-¿Que te parece?.

No era un pollón, pero era una polla mediana, bien definida y bonita de ver, ciertamente, sin ningún rastro de vello alrededor, ni en todo el cuerpo, valga decir.
Se la cogí, me agaché y sin dudarlo, le rendí los honores zampandómela de un bocado.
Bueno... es una manera de hablar.

Estaba bien rica y perfectamente mamable.
Después de un buen rato derramó su leche en el suelo.
Una pena, pero no me dió tiempo de decirle que lo hiciera sobre mi pecho desnudo.

- Qué?, t'ha guhtao?, ¿De donde ereh?, ¿va a'ehtá musho dia por aqui? - preguntó, entre una batería de preguntas.
- Sí, iré saliendo, y ya sabes - añadí guiñándole el ojo - si me ves y tienes ganas de que te la mame, no te cortes, en cualquier sitio. No tengo problema por que me vean.
- Se rió.
- Pueh igual noh vemo !- sentenció - Y así lo haré. No s'encuentran musho tío tan simpático como tú.

Esto último me alegró especialmente.

( Continuará)






21 de julio de 2018

Primeras mamadas y folleteo en el sex shop Cupido.






No era en absoluto lo que me apetecía, pero era la única alternativa a esas horas de la tarde, después de encontrarme por sorpresa el cartel de cerrado en la sauna Apolo.
Para ir a la playa no iba preparado y volver al hotel no era una opción.
Así que me dirigí al sex shop Cupido.

Grata fue la sorpresa de encontrarme más de una docena de tíos allí, alguno de buen ver, cuando el año anterior apenas si habían la mitad.

Y más grato fue el momento, ni diez minutos habían pasado, que cuando me dispuse en una de las cabinas a dejarme ver a quién pasara por delante, pues no estaba yo muy animoso de dar vueltas sin parar, como normalmente suelo hacer en los locales que frecuento, cuando un hermoso ejemplar racial del sur español, delgado, morenazo, peludito, joven, con pinta hetero y rica pollaza me dió de mamar sin demasiados titubeos por su parte.

Se plantó delante de la cabina, vió que no le esquivaba la mirada y entró.
Y tal cual lo hizo, se bajó la bragueta y me dió de merendar.
Era lo primero agradable que me pasaba aquel día.

No sé si era porque el mozo estaba muy "requemao" y ansioso que, pronto me avisó de su intención de correrse.
Dado el visto bueno, le comenzó a manar del cipote una leche espesa y muy abuntante, eso si, sin grandes chorretones, de una manera lenta y continua, como si simplemente desbordara de su polla y se le desparramara la corrida por entre los dedos.

Yo, como tonto, miraba fascinado.

Mientras se iba, yo me acabé de desnudar del todo.
Apenas había pasado un par de minutos de que marchara que otro tipo, un poco menos joven que el anterior pero con un aire supermorboso y canalla entró, se sentó a mi lado, sacándose a continuación el cipote, pero mostrando más interés por el tipo que, a través del glory hole, que yo llamaría más adecuadamente ventanilla, estaba en la cabina contigua.

Me hizo con la mano un gesto para acercarme.

- Dale polla - me dijo.
- Quiero ver como te la mama - prosiguió.

Me pareció un tanto curiosa la situación, pero procedí con sus sugerencias, pues al fin y al cabo, soy un buen "mandao".

Cabe decir que ni la posición de la ventanilla, ni el grosor del tabique, favorece mucho la mamada, y si a eso añadíamos mi polla tamaño estandar y la cara en primer plano del mirón...

- Que bueno que estás, tío - decía, y ya me parecía bien, pues eso siempre aumenta un poco la autoestima..
- Que morbo! - continuaba, mientras observaba con detalle y toqueteaba las nalgas. Yo, esperaba algo más de su parte, ciertamente.

Eso o que realmente quería algo más, y esta era la manera de calentarse.
Pareció leerme el pensamiento.

Me separé de mi mamador, poco entusiasta abría que precisar, y me agaché a mamarle el pollón.
O al menos, intentarlo.

Se dejó, pero muy poco rato.

- ¿Quieres follar? - preguntó, a lo que asentí con cierta duda de quién sería el follador.
- Vale, pero espera que saque el condón - le comenté, mientras procedía.
- No, no uses poppers - intervino, cuando oyó el "pop" de la botetilla de lubricante anal.
- Sólo es gel. Además, no tengo - le aclaré.

Me pareció sumamente curioso este hecho, ya que el año anterior casi no había vez en los acercamientos que no preguntaran antes si tenía o no tenía poppers, para decidir seguir o no seguir conmigo.

Cogió el condón, y quedé tranquilo cuando ví que era el que se lo enfundaba.
Para ser la primera enculada de las vacaciones, entró muy bien.
Bueno, en dos tiempos, pues tuve que decirle en el primero que la sacara pues me dolió un poco, y que en la siguiente, fuera más poco a poco.

Y una vez metida, cuatro embestidas y cuando notó que se iba a correr, la sacó.
Se desenfundó el condón y con una breve pero contundente baja salpicó con abundante alegría las paredes de la cabina.
El muchacho también andaba muy caliente y no tuvo mucho aguante.

Mientras lo limpiaba, y se dejaba, nos hicimos las típicas preguntas.
¿Eres de por aquí?, ¿Estás de vacaciones?,¿Por cuantos días?, etc, etc...
Aprovechando que el tío era local, le pregunté si sabía algo del cierre de la sauna Apolo Cabaret y, efectivamente, me comentó que todo iba de un lío de ex's, envidias y denuncias entre los de la sauna Apolo y la sauna Miguel.
No entró mucho en detalles, tampoco los quería yo, pero su conclusión era que los más perjudicados eramos los clientes que nos habíamos quedado sin alternativas.
También sorprende, por otra parte, que en Málaga, con sus casi 600.000 habitantes no haya una sauna gay.

Me quedé un buen rato solo en la cabina, en pelotas.

La temperatura era fresquita y no me apetecía vestirme. Así que, espatarrado y a puerta abierta, con una pierna apoyada sobre la pared de enfrente donde se hallaba la pantalla del video, y la otra, medio encogida sobre el asiento, con la polla en la mano, estuve descansando un rato, disfrutando del video porno y saboreando los recientes recuerdos de las experiencias que acababa de tener.

Los pocos que ya pasaban, miraban, pero no se decidían a entrar, y la frecuencia de paso era cada vez menor.

- Comienza a hacerse tarde - pensé, si bien solo pasaba poco de las siete.

Me incorporé y adecente con la intención de marcharme pero me quedé un ratito más cuando descubrí una pequeña aglomeración de tíos entre el paso de las cabinas y sala de cine.
Allí habían cinco tíos sin hacer nada, excepto uno que mamaba a otro. A los demás los ignoraba.
Apenas se producían roces, si bien cada uno tenía una mano en propia polla.
Intenté mamársela a uno, pero no estaba mucho por la labor de dejarse. Una pena.

Tres más aparecieron, echando cálculos que ya todo el público del local estaba en ese mismo rincón, pero iban del mismo palo.
Todos estirados, sin mucho ánimo de dar el primer paso con nadie, pero que seguro que ardían en deseos de participar en... algo.
Sino, ¿Para que coño viene la gente a los sitios de cruising, si entran con los mismos temores y vergüenzas que cuando están en la calle?.
Cierto que puede costar, pero, yo al menos lo intento.
En estos caso siempre recuerdo el dicho:"Quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza".

Recordé con cierta añoranza la escena con los tres tíos que me ocurrió exactamente un año atrás, sobre la misma hora, la primera tarde.

Pero opté por irme.

Antes de salir del sexshop compré gel lubricante, pues justo había acabado el que llevaba, y al salir, me metí en Boxer, donde compré el jockstraps, amarillo y negro esta vez,  que sería protagonista destacado de los próximos días.

La noche estaba ya a unas pocas horas de comenzar.




13 de julio de 2018

Infortunios





¡Mecagüen la puta virgen de la pezuña colorá!.
- ¿Y ahora que voy a hacer? - me pregunté a mí mismo absolutamente consternado.
- ¿Que coño hago yo sin ordenador?.

Me lo había traido expresamente para, principalmente, escribir los post de mis días de vacaciones, y nada más conectarlo, se quedó ahí, muerto!
No daba crédito a mi mala suerte.

Justo por la mañana, antes de salir de viaje, me había saltado el aviso de actualizar el Norton para arreglar errores, si los hubiera. Así lo hice y no los hubo. Luego salió si deseaba hacer una copia de seguridad. No, indiqué, porque ya no tenía tiempo.
Pues ahora me dejaba bien jodido.

Me reventada lo ocurrido porque perdía todos los archivos y fotos de los últimos cinco años.
Me consola que, como fotos recuperables, están las hechas con cámara de foto digital, que guardo en su targeta micros original, pero las hechas con el móvil, no, ni una.
Pero de los archivos de fotos, de las que uso para el feis, el blog, ni una se ha salvado.
Y todos los otros archivos y documentos importantes, tampoco se ha salvado nada.
Después de respirar profundamente varias veces, y asumir la catástrofe, me mal consolé pensando que aún había tenido suerte de que, en el último momento antes de salir de casa, se me había ocurrido coger la tablet.
Aunque no guarde prácticamente ningún archivo en ella, y pocos programas/apps pues la uso para cosas muy concretas, al menos la podré usar para tomar apuntes para el blog, si bien de manera lenta y muy torpemente, pues para nada controlo el aparatito.

Hasta la vuelta no podría hacer nada, si es que algo se pudiera hacer.
Lo llevaría a una tienda de reparaciones a ver, si cuanto menos, pudiera recuperar los archivos del disco duro.

Pero eran mis primeros momentos reales de vacaciones y había venido a disfrutar.
Así que, que mejor que comenzar con una relajante sauna y si pudiera ser acompañado de un buen masaje, después del disgusto.
La idea de iniciar estos días con una sauna ya la había tenido, pero ahora la necesitaba desesperadamente.
Y sinceramente, no me importaba nada que no hubiera sexo.
Si lo hubiera, bien. Bienvenido.
Si no, pues a aprovechar los beneficios de los vapores y sudores de la sauna.

No tocaba otra que ir a la Apolo Cabaret, con que precisamente inauguré los primeros momentos de mis vacaciones de dos años atrás, con un resultado poco espectacular. 
Por eso iba concienciado en la cuestión de la posible poca actividad sexual.

Sin embargo, siendo el día del cliente, que es más barata la entrada y actúa este hecho de reclamo, y que, más que probablemente los clientes huérfanos de la Sauna Miguel a algun sitio alternativo y similar tendrían que ir, tenía la pequeña esperanza que algo de sexo sí habría, más si recordaba los polvazos del año en la clausurada sauna.

Por causas ajenas a la sauna Apolo Cabaret, las instalaciones permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.

Me pareció no haber leído bien.

Por causas ajenas a la sauna Apolo Cabaret, las instalaciones permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.

Si lo había entendido, pero no podía creerlo.
Un cartel con un texto muy similar, y sin más detalles, anunciaba que la sauna estaba cerrada.
La imagen de las putas pezuñas colorás me vino a la mente con toda su intensidad y rabia.
Les llamé por teléfono, sin suerte, y les envié un correo por messenger, al cual en poco me contestaron con la misma información que tenía, y que avisarían en cuanto abrieran.

Y yo no sabía que hacer.
Mi frustración y enfado eran máximos.
En apenas cuatro días me había enterado del cierre de The Factory (que me afectaba una posible una noche), el cierre de la sauna Miguel (Dos tardes a la mierda), el cierre de la sauna Apolo Cabaret, que aunque fuera temporal me afectaba en esos días, y me había petado el ordenador.

¿Se podía empezar peor unas vacaciones?- pensé.
Seguramente sí, pero era esta la realidad que me estaba afectando.

No me apetecía volver al hotel y tampoco estaba preparado para ir a la playa.
Pero podía ir al Sexshop Cupido, donde el año pasado había empezado mis aventuras.

Podía, pero no me apetecía.
No me apetecía, pero mis pies se encaminaron solos hacia ese destino.


4 de julio de 2018

Torremolinos' putiweek is coming !






Y sólo le faltaría añadir "Under the sun and into the gloom"  (3rd. Edition) para que sonara ya "cool" del todo.
Pero para que nos entendamos todos, viene a decir que la semana de puteo en Torremolinos, bajo el sol y en las penumbras, en su tercera edición, está llegando. Vamos, que es ya mismo.

Ha sido curioso que desde julio del año pasado hasta prácticamente finales de abril andaba ansioso en que llegara el momento de volver, incluso decir que, desde enero ya tenía reservado el hotel.
Más que probablemente se debiera en que hasta abril estuve acabando de escribir y publicando los posts que relataban la anterior estancia, por lo que cada día que me ponía a ello lo tenía todo muy presente.

¿Que ganas de volver!, Que si la próxima vez seré más abierto, más atrevido!. Que a ver si ponen fecha para la fiesta de yeguas y sementales!. Que si quiero repetir alli, que si quiero repetir aquello...

Sin embargo, estos dos últimos meses, si bien tengo las mismas ganas, no he tenido esa sensación de urgencia que, hasta cierto punto me angustiaba.

Posiblemente cuando leas este post ya esté moviendo el rabo por allí, ya sea cualquier mediodía tomando el sol en la playa nudista de Benalnatura, por la tarde puntualmente en la sauna Miguel (O eso hubiese querido, porque me acabo de enterar que está cerrada, así que tendrá que ser la sauna Apolo Cabaret) o por el sexshop Cupido, o en el hotel durmiendo la siesta, leyendo o escribiendo los borradores de los posts a publicar, y por la noche en cualquiera de los antros de la ciudad.
Bueno, en cualquiera no.

Si es a primera hora de la noche, o sea, entre las 22.30 y las 00.00 aprox. me podríais encontrar calentado motores en el Free Eagle, si es que aún existe, o en el Men's Bar.
Tal vez, si me diera por investigar, en el Aqua o algún nuevo que a fecha de ahora mismo desconozca, pero esto entra en el terreno de la incertidumbre.
Pasadas la hora de las brujas y hasta alrededor de las 02.00 mi culito se dejaría ver por el Exxxtreme Cruising Club, el Qüero Bar e iba a escribir que, al menos un día, por el The Factory, pero también me he enterado por el blog de Días de vicio que lleva ya unas semanas cerrado... definitivamente.
En el último tramo de la noche, y obviamente si el aburrimiento ha podido conmigo o si, al contrario, ya estoy con el cuerpo para el arrastre o un buen mozo se me ha llevado a su casa u hotel, estaría de nuevo en el Men's bar para rematar o, al menos un par de días pasaría, por el Querell.
Bien, todo esto es aproximado, obviamente.

Básicamente porque dependerá de lo bien o mal que me lo esté pasando en cada momento en estos lugares, los tiempos son aproximados pues no suelo llevar reloj cuando salgo, o de cualquier eventualidad, por ejemplo, que me dé por no salir ese noche, como sucedió el año pasado en un viernes, porque con los tres polvazos que me echaron en la sauna ya tuve bastante por ese días, o porque sea el dia del enpachuchamiento, que muchos años me pasa en alguno de los dias en cuestión, en que me indispongo.

Todo sin agobios ni excesiva planificación.

Hasta el último momento estoy con la duda de bajarme alguna apps de ligoteo, pero solo pensar en que tengo que estar pendiente del móvil, de los indecisos y de los calientapollas que solo hacen más que perder el tiempo ajeno, me repatea.

Realmente siempre me agobio más antes de ir, que en el momento de estar, pues entonces, simplemente fluyo. Como por otra parte siempre debería ser.

¿Y cuando publicaré los posts?

Pues aún no lo tengo decidido.
Si ya mismo, o esperar a septiembre, por decir algo.
En cualquier caso, no voy a estar diez meses para escribirlos, y cuando comienze, será para acabar.





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30 de junio de 2018

¿Quieres que te mee dentro? - (Segunda parte)




(Continuación)

Así fue, pues, que tras juguetear largamente con los dedos de sus manos y la punta de su cipote con mi ano, decidió llevarme a la tarima acolchada del cuarto oscuro, haciéndome subir a ella y poniéndome en posición y disposición para ser follado.

O no!. Tal vez, simplemente quisiera seguir jugueteando.
Y eso segundo fue lo que pareció que iba a ser hasta que apareció otro tío, que arrodillándose a su vera, le pidió polla.

Ladeándose hacia él, comenzó a darle de mamar, mientras, al menos eso sí, siguió sus quehaceres con mi ojete, aunque esta vez solo con los dedos de su mano derecha.
La izquierda la tenía ocupada marcando el ritmo de la mamada del otro.

Yo, patiabierto y más caliente que perra en celo, vi que el tio mamador era, Perraco , que con una mano libre iba palpando mis huevos y polla.

- Este tiene toda la intención de quitármelo - malpensé por un momento, por no haberme enrollado antes, cuando se interpuso en la sauna de vapor (ver post anterior).

Pero no fue así.

En el momento que noté como Perraco se marchaba, no muy seguro por mi parte de haber hecho correr al tío, éste volvió a coger un inusitado interés por mi culo, en tanto que, enseguida,  y esta vez si, sin reparos ni dudas, me enculó en un par de hábiles movimientos, comenzando una deliciosa, larga y fantástica follada de ritmos variados.

Supongo que la ansiedad que tenía porque me encularme y el rato que me había estado jugueteando, me dio la sensación de su polla pareciera más pequeña, en tanto que no le costó nada penetrarme, sin dolor alguno.

A nuestro lado se instaló un señor mayor, que sentado cómodamente iba observando la escena, mientras iba comentando y alentándonos.

- Fóllatelo - decía.
- Fóllatelo bien - repetía.
- Así, así -.insistía.

Sobra decir que tener un espectador y que encima colabore, me ponía más allá de a cien.
Incluso, de tanto en tanto, al igual que Perraco antes, me acariciaba el pecho, toqueteaba los pezones, polla y huevos, al punto que, en alguna ocasión, comenzaba para luego dejar unas momentáneas pajillas.

Estaba siendo hiperestimulado por todos los lados.

En un momento concreto, mi follador se inclinó hacia mí para susurrar a mis oídos algo que me perturbaría.

-¿Quieres que te mee dentro?-, me pareció oir, pero dudando, le hice repetir.
-¿Que si quieres que te mee dentro?, escuché, esta vez muy claramente, lo que decía.

Quedé confuso.

-¿Quería o no quería?. No sabía que responderle.

El que pareció entusiasmado con la idea era el viejete de al lado, que lo escuchó también con toda claridad y que enseguida confirmó por mí.

- Sí, sí, méate dentro ! - dijo, todo él emocionado

Yo, sin salir de mi confusión, solo acerté a decir un 'bueno'.

La idea, como fantasía me daba mucho morbo, me ponía, como siempre había sido, pero el hecho de realizarla así de repente, y en lugar tan poco apropiado como la colchoneta de un cuarto semioscuro de un sauna, me hacia dudar seriamente.

Tampoco lo veía yo muy factible, sin ya solo con la polla tiesa cuesta mear, hacerlo en pleno polvo, Ummm... lo ponía más en duda.

El tio follador pareció leer mis pensamientos, pues todas mis dudas acabó verbalizándolas.

 - Bueno... no creo que pueda - sentenció.
 - Cuando la tengo tan empalmada, casi no puedo mear.
 - Y asi, follando, creo que menos.

Pensé que, muy probablemente, como muchas veces ocurre, el hecho de fantasear con algo, aumenta la excitación y las expectativas, y uno le acaba poniendo más interés en el asunto que de lleve entre manos (o culo o boca, claro)

Con su idea autodescartada, el polvo, que no cesó en esos momentos de conversación y duda, duró y duro, a ratos con ritmos lentos, a ratos con ritmos más rápidos.
Me cogía fuerte y seguro de las caderas para imprimir mejor los envites, o de los hombros para meterla más profundamente.

Durante un ratillo, otro tio se le puso al lado.
Tal vez quería también follarme, y esperaba turno, pero acabó marchando al ver que aquello no acababa.

Hasta el viejete de la izquierda dijo: córrete ya, anda!, si bien no sabía a quien de los dos nos lo decía.

-¿Quieres que me corra?, le pregunté, entonces, a mi follador.

No me contestó.
Supongo que también, como antes yo, estaba en esa disyuntiva. ¿Quiero o no quiero?.

En vista de su silencio, decidí yo, y comencé a acelerar el momento álgido, meneando el culo y autopajeándome unos segundos.

Sí, así es, pues con el rato y trajín que llevaba, y ya con la intencionalidad de expulsar la leche que me estaba oprimiendo los testículos, bastaba con unos segundos de sobreestimulación más, para que explotara y me saliera a presión.

Cuando nos desacoplamos entendí porque me había parecido distinta su polla de cuando se la mamé y me puso dispuesto para follarme en el camastro, a cuando realmente y finalmente lo hizo.

Resultó ser el otro tipo que me rondaba el que, al final, me propuso lo de mearse dentro y acabara follándome.
Mi toqueteador de ano, después de la mamada de Perraco, realmente desapareció, no sé si se fue con él o porque ya se había corrido, pero inmediatamente, sin darme cuenta yo, lo sustituyó el otro tío, de los dos de buen ver que comentaba en el anterior post.

Por lo visto, al final, Perraco me lo quitó.
Sin embargo, claramente salí ganando.

(Marzo 2017)

26 de junio de 2018

¿Quieres que te mee dentro? (Primera parte)





La semana anterior no había podido ser.
La sauna llevaba varios días el horario alterado por obras de manteninimiento e incluso un dia cerraron.
Pero aquella tarde, después de 15 días, acudía a la Bruc ilusionado como un niño que estrena zapatos nuevos.

Me había pelado bien toda la pelambrera corporal, después de muchos dias de querer hacerlo.
No es que que ello quisiera decir que fuera a atraer más rollos. Ni mucho menos
A veces, más bien ocurre lo contrario.
Vas hecho unos zorros, sin pelar, con barba de varios días, cansado del día o la semana, y acaba resultando un día exitoso.
Otro día, acudes contento e ilusionado, pensando que hasta desprender un buen aura. Te sientes bien limpio, bien afeitado y con los pelillos bien recortados ( que no depilados ), y no te comes un rosco, y tienes la sensación, incluso, que nadie te mira.
Y sale uno de la sauna igual que entró.
Bueno, un poco más limpio, eso sí.

Una vez ya en la sauna de vapor, pronto capté la atención de un tío, de edad aproximada a la mía,, relativamente atractivo y mucho vicio en la cara. Al menos, eso es lo que me parecía ver en aquel espacio de vapor y media luz.
Me rozó estando el junto a una pareja ya montada.
Montada en el sentido de compuesta, realizada; no que se estuvieran montando tal yegua con potrillo.
Comencé pues a juguetear con sus pezones, alternando presiones, mordisquillos y chupetones con mamadillas, Mientras él, lo único que hacía era preguntarme si me gustaban sus pezones y a animarme a seguir lamiendo.
Bien es cierto que, de vez en cuando, soltaba algún gemido de placer, y físicamente, también  descansaba su brazo sobre mi hombro.

En algún momento se morreó brevemente con el que estaba de pie de la pareja de al lado.
De estos, uno, el que estaba de pie, se dejaba hacer por el otro, que continuamente estaba agachado e iba comiéndole los bajos.
Cuando se corrió, se marchó, dejando al mamón insaciado, que viéndose de repente abandonado, quiso liarse, ya plenamente  con nosotros, y fue cuando comenzó a comerle el pezón suelto, que me di cuenta que era perraco.

No porque fuera Perraco, sino por un olor desagrable que me vino a mi sensible hocico, añadido al poco nervio que ciertamente me transmitía el otro que, ipso facto los dejé, bien pensando que Perraco se quedaría con él a sus anchas.
Sin embargo, también lo dejó.
Luego, me supo mal, pobre.

Más tarde, en un par de ocasiones, en cruces de pasillo, el tipo me decía de seguirle, pero sabiendo de su poca iniciativa, lo desestimaba amablemente.

El ambiente no daba mucho de si aquella tarde.
Poca gente, y solo tres tipos me daban cierto morbillo con esperanza de reciprocidad.
Dos eran de edad y complexión parecida a la mía, viriles, y el otro era un tío joven, como mucho y tal vez exagerando rondaría la treintena.
Este último, pronto lo descarté, pues en ningún momento ví que me hiciera visible ante él.

Me sorprendió verle cuando se enrolló en el minicine dando de mamar al 'Capo'.

El `Capo` es un tío al que llamo así porque siempre me ha parecido que fuera el jefe de la sauna.
Siempre está allí, vaya el día y vaya a la hora que vaya. Si no está, acaba llegando.
Siempre tomando un baño, jacuzzi o sentado hablando con alguien. Nunca en el cuarto oscuro o en la Big Sex Room, y no creo recordar que ni en la sauna de vapor, ni en la seca.
Y tampoco nunca liado con alguien, hasta ese día concretamente, que mamaba pacientemente desde una de las tumbonas del minicine, la polla del joven en cuestión

Fue saliendo de ver esta escena, cuando uno de los dos tíos a los que había echado el ojo, vio que salía del minicine y entraba en el cuarto oscuro, me siguió y, discretamente, me rozó y acarició.
El otro tío de buen ver volteaba también cerca.

Hice lo propio, y correspondí, ya que me dio muestras de interesarle,
Trabajé un rato con mi lengua  sus pezones, mientras palpaba su polla, de tamaño, grosor y consistencia aceptable, tanto para mamar como para causas mayores.
Faltaba saber olor, textura y sabor, que no tardé en descubrir sus idóneas cualidades.

Por un momento pensé que me dejaba, cuando lo único que hizo fue ladearse un poco para tener a mejor alcance mi culillo, que empezó a inspeccionar discretamente, pero con clara curiosidad.
Parecía pasar la prueba de su aceptación cuando se me puso detrás mío y comenzó a juguetear su polla con mi ano.

Cosa que, por cierto, me ponía a cien.

Me incliné ligeramente hacia adelante para facilitarle el trabajo, y mientras doblaba ligeramente las rodillas por si fuera necesario.

Él parecía más disfrutar encarando mi culo hacia la luz de la entrada, que estaba a un par de pasos, no sé si para mostrarlo al público que por ahí pasaba o para verlo mejor.
Mientras, iba metiendo la punta de su capullo, para retirarlo seguidamente.
En un arrebato de decisión por su parte, sin mediar palabra, me cogió del brazo y me llevó hacia la tarima acolchada donde me indicó subir poniéndome de rodillas, piernas separadas y agachado hacia delante dejando todo el culo a su vista y disposición.

Por unos segundos siguió con el jugueteo de tocar, inspeccionar, dilatar suavemente con dedos o punta del cipote... hasta que un tercero se le situó a su izquierda, arrodillándose ante él y pidiéndole polla.
...

(Continuará en breve)



22 de junio de 2018

Sobre mojigatería hetero




(Escena de comedor entre compañer@s de trabajo)

- Sí, hombre.... Eso del "VSMD" de la peli de las sombras de Grey (sic).
- Bon... Booond..- dijo uno, alargando la O más de la cuenta.
- Bond...algo.
- ¿Bond qué? - repitió impaciente uno de los comensales.

Risillas tontas.

Ellas, todas, habían leído cuanto menos, uno de los libros.
¿Ellos?, ¡ No !.
- Eso es para las tías -, aseguraban muy machitos, pero a la vez, un poco apurados.

Ocho caras distorsionadas, y yo, callado como una puta.

Nivelazo hetero.

Horas más tarde en mi muro del feis.